{"id":310093,"date":"2019-11-26T15:30:38","date_gmt":"2019-11-26T18:30:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=310093"},"modified":"2019-12-05T16:48:13","modified_gmt":"2019-12-05T19:48:13","slug":"el-norte-en-cuestion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-norte-en-cuestion\/","title":{"rendered":"El norte en cuesti\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_310101\" style=\"max-width: 2468px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310101 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268.jpg\" alt=\"\" width=\"2458\" height=\"3049\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268.jpg 2458w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268-250x310.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268-700x868.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-1_268-120x149.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2458px) 100vw, 2458px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">AOES Medialab\/ ESA<\/span><\/a> Representaci\u00f3n art\u00edstica del campo magn\u00e9tico de la Tierra, generado en la parte exterior del n\u00facleo<span class=\"media-credits\">AOES Medialab\/ ESA<\/span><\/p><\/div>\n<p>El comportamiento del campo magn\u00e9tico de la Tierra divide actualmente la opini\u00f3n de los expertos que estudian c\u00f3mo se origina y se mantiene ese escudo invisible que protege al planeta contra las part\u00edculas de energ\u00eda provenientes del espacio. Con base en la reducci\u00f3n hist\u00f3rica de la intensidad de dicho campo que se ha registrado mediante diversos m\u00e9todos cient\u00edficos, algunos investigadores, como el geof\u00edsico italiano Angelo De Santis, del Instituto Nacional de Geof\u00edsica y Vulcanolog\u00eda, en Roma, abonan la idea de que los polos magn\u00e9ticos de la Tierra podr\u00edan hallarse a punto de iniciar un lento proceso de inversi\u00f3n, similar al que ocurri\u00f3 hace 780 mil a\u00f1os, con el sur tomando el lugar del norte y viceversa. Otros sostienen que la intensidad del campo var\u00eda peri\u00f3dicamente sin que tal oscilaci\u00f3n conduzca a un intercambio de la posici\u00f3n de los polos. \u201cUn nuevo proceso de inversi\u00f3n estar\u00eda lejos de ocurrir\u201d, dice el geof\u00edsico Ricardo Trindade, del Instituto de Geof\u00edsica, Ciencias Atmosf\u00e9ricas y Astronom\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP).<\/p>\n<p>El campo magn\u00e9tico, que se genera a partir del movimiento de un oc\u00e9ano incandescente de hierro l\u00edquido en las profundidades de la Tierra, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">presenta un formato semejante a una rosquilla [toroide] que envuelve al planeta<\/a>. El mismo se extiende por 63 mil kil\u00f3metros en la cara expuesta al Sol y por una distancia hasta 10 veces mayor en el lado opuesto. El campo magn\u00e9tico del planeta, sin embargo, no es estable y viene debilit\u00e1ndose en forma continua por lo menos desde 1832, cuando el f\u00edsico y matem\u00e1tico alem\u00e1n Carl Friedrich Gauss calcul\u00f3 por primera vez su intensidad. Desde ese entonces, mediciones m\u00e1s frecuentes y precisas que se efectuaron en observatorios en tierra y tambi\u00e9n por medio de sat\u00e9lites confirman que la intensidad disminuye a raz\u00f3n de 17 nanoteslas (nT) por a\u00f1o. El campo magn\u00e9tico tiene 66 mil nT en los polos y 22 mil nT sobre una franja del hemisferio sur que se extiende desde \u00c1frica hasta Am\u00e9rica del Sur. Ese ritmo de disminuci\u00f3n ser\u00eda suficiente como para que en algunos siglos el campo se debilite demasiado en algunas regiones y desencadene la migraci\u00f3n de los polos magn\u00e9ticos, que puede durar entre cientos y algunos miles de a\u00f1os, dejando a la Tierra m\u00e1s expuesta a las part\u00edculas provenientes del Sol y de otras regiones del espacio.<\/p>\n<p>Una de las razones por las cuales los geof\u00edsicos est\u00e1n interesados en descubrir cu\u00e1ndo comienza la pr\u00f3xima migraci\u00f3n radica en que esas part\u00edculas pueden causar da\u00f1os a los sat\u00e9lites, a las redes de distribuci\u00f3n de energ\u00eda, en la atm\u00f3sfera del planeta y tambi\u00e9n a los seres vivos. Desde hace al menos 30 a\u00f1os, algunos grupos sugieren que su inicio podr\u00eda ocurrir dentro de algunas d\u00e9cadas, mientras que otros sostienen que no suceder\u00e1 hasta dentro de miles de a\u00f1os. En busca de pistas de un inicio posible, los cient\u00edficos usan datos de la intensidad actual y la de los \u00faltimos millones de a\u00f1os para alimentar modelos matem\u00e1ticos que intentan predecir el comportamiento futuro del campo magn\u00e9tico.<\/p>\n<div id=\"attachment_310105\" style=\"max-width: 2468px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310105 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268.jpg\" alt=\"\" width=\"2458\" height=\"1377\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268.jpg 2458w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268-250x140.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268-700x392.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/047-049_Campo-magn\u00e9tico-2_268-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2458px) 100vw, 2458px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Misi\u00f3n Swarm 2014\/ ESA<\/span><\/a> Aurora boreal registrada el 18 de enero de 2005 en la zona del lago Bear, en Alaska<span class=\"media-credits\">Misi\u00f3n Swarm 2014\/ ESA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Uno de los que apuestan a que un gran cambio podr\u00eda arrancar en breve es Angelo De Santis. Junto con dos colaboradores, el geof\u00edsico italiano analiz\u00f3 el ritmo de expansi\u00f3n en los \u00faltimos 400 a\u00f1os del \u00e1rea en la que el campo magn\u00e9tico es m\u00e1s d\u00e9bil, la denominada anomal\u00eda magn\u00e9tica del Atl\u00e1ntico Sur (Amas). Esa regi\u00f3n de campo magn\u00e9tico m\u00e1s d\u00e9bil, que permite que las part\u00edculas del viento solar ingresen a las capas altas de la atm\u00f3sfera, permaneci\u00f3 estable durante un buen tiempo, pero a partir del siglo XIX comenz\u00f3 a crecer a un ritmo acelerado. En la actualidad ocupa un \u00e1rea de 80 millones de kil\u00f3metros cuadrados, una superficie 10 veces mayor a la que ocupaba hace 200 a\u00f1os. En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en 2013 en la revista <em>Natural Hazards and Earth Systems Science<\/em>, el grupo afirma que, de mantenerse esa velocidad de expansi\u00f3n, la Amas ocupar\u00eda casi la totalidad de un hemisferio para la d\u00e9cada de 2030.<\/p>\n<p>Si eso ocurre, se alcanzar\u00eda, seg\u00fan los cient\u00edficos, un punto sin retorno. Con el campo magn\u00e9tico demasiado d\u00e9bil en una regi\u00f3n tan vasta, comenzar\u00eda entonces la migraci\u00f3n de los polos, que podr\u00edan asumir una configuraci\u00f3n inversa a la actual, algo que, por otra parte, ya ha ocurrido en el pasado: en los \u00faltimos 70 millones de a\u00f1os, hubo, en promedio, una inversi\u00f3n cada 250 mil a\u00f1os (la \u00faltima se produjo hace 780 mil a\u00f1os). \u201cTodav\u00eda no contamos con evidencia convincente de que el campo magn\u00e9tico est\u00e9 a punto de sufrir una inversi\u00f3n\u201d, coment\u00f3 De Santis en una entrevista realizada por e-mail. \u201cPrefiero decir que tenemos pistas de que algo especial est\u00e1 ocurriendo\u201d.<\/p>\n<p>De Santis no est\u00e1 s\u00f3lo. Al final de la d\u00e9cada de 1980, el geof\u00edsico brit\u00e1nico David Gubbins, por entonces investigador de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, analiz\u00f3 la reducci\u00f3n de la intensidad del campo magn\u00e9tico medida a lo largo del siglo pasado y propuso que esa debilitaci\u00f3n podr\u00eda explicarse por el desplazamiento en direcci\u00f3n al Polo Sur de una estructura m\u00e1s caliente ubicada en una regi\u00f3n profunda del planeta, cuya localizaci\u00f3n en la superficie corresponder\u00edas a un \u00e1rea ubicada al sur de \u00c1frica. En un art\u00edculo que public\u00f3 en 1987 en la revista <em>Nature<\/em>, Gubbins sugiri\u00f3 que, si ambos hechos estuviesen relacionados, la disminuci\u00f3n de la intensidad \u201cocasionalmente podr\u00eda conducir a la inversi\u00f3n de los polos\u201d. En un art\u00edculo de 2006 en la revista <em>Science<\/em>, \u00e9l ratific\u00f3 la idea de un inicio pr\u00f3ximo de un proceso de inversi\u00f3n, al analizar la intensidad del campo magn\u00e9tico en los \u00faltimos 400 a\u00f1os registrada en materiales arqueol\u00f3gicos, arribando a la conclusi\u00f3n de que el ritmo de disminuci\u00f3n de la intensidad, que era de 2 nT por a\u00f1o, se habr\u00eda acelerado alrededor de siete veces a partir de 1840.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4000\" height=\"5000\" class=\"alignright size-full wp-image-312858\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811.jpg 4000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811-250x313.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811-700x875.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26811-120x150.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 4000px) 100vw, 4000px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Origen profundo<\/strong><br \/>\nEn 2002, el geof\u00edsico franc\u00e9s Gauthier Hulot y su equipo en el Instituto de F\u00edsica del Globo de Par\u00eds, robustecieron los argumentos de Gubbins. Ellos recurrieron a mediciones de la intensidad del campo efectuadas por sat\u00e9lites para abastecer modelos matem\u00e1ticos e inferir lo que ocurr\u00eda en el interior de la Tierra. En ese trabajo, que fue publicado en la revista <em>Nature<\/em>, los cient\u00edficos concluyeron que ciertas regiones del n\u00facleo externo del planeta con transporte de calor en sentido contrario al de la corriente principal del oc\u00e9ano de hierro incandescente debilitaban el campo medido en la superficie y propusieron que ciertos patrones anormales de transporte preceder\u00edan al inicio de una inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Experto en el an\u00e1lisis del campo magn\u00e9tico de materiales arqueol\u00f3gicos, Ricardo Trindade, del IAG-USP, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2017\/04\/25\/memorias-magneticas-de-las-misiones-jesuiticas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ya hab\u00eda constatado que el campo magn\u00e9tico sobre Am\u00e9rica del Sur se hab\u00eda empezado a debilitar 200 a\u00f1os antes de lo que se cre\u00eda<\/a>. De cualquier manera, \u00e9l estima que una nueva inversi\u00f3n no comenzar\u00eda hasta dentro de unos mil a\u00f1os. \u201cAqu\u00e9llos que plantean un inicio inminente solamente est\u00e1n considerando los datos de las \u00faltimas decenas o centenas de a\u00f1os, que son m\u00e1s precisos, pero no permiten identificar oscilaciones naturales de un fen\u00f3meno que se repite a escala de cientos de miles de a\u00f1os\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>En un estudio reciente, el geof\u00edsico Wilbor Poletti, alumno de doctorado de Trindade, analiz\u00f3 la intensidad del campo magn\u00e9tico en artefactos cer\u00e1micos y rocas volc\u00e1nicas de los dos \u00faltimos milenios. En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en enero de este a\u00f1o en la revista <em>Physics of the Earth and Planetary Interiors<\/em>, el grupo sugiere que el campo magn\u00e9tico viene debilit\u00e1ndose al ritmo actual desde hace 1.300 a\u00f1os. \u201cNo hubo una aceleraci\u00f3n en la tasa de declive\u201d, comenta Poletti. \u201cSi el ritmo actual no se altera, tendr\u00e1n que transcurrir 2.400 a\u00f1os para que la intensidad se acerque a cero y la polaridad comience a invertirse\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"6667\" height=\"6917\" class=\"aligncenter size-full wp-image-312868\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info.jpg 6667w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info-250x259.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info-700x726.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/magnetico-info-120x124.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 6667px) 100vw, 6667px\" \/><\/a><br \/>\nOtro estudio llevado a cabo este a\u00f1o aplaza bastante m\u00e1s el inicio de una inversi\u00f3n magn\u00e9tica. Bas\u00e1ndose en datos de los \u00faltimos 2 millones de a\u00f1os, el geof\u00edsico estadounidense Bruce Buffett y el brit\u00e1nico William Davis, de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, crearon un modelo que proyecta la evoluci\u00f3n futura del campo. Los resultados, que fueron divulgados en el mes de febrero en la revista <em>Geophysical Research Letters<\/em>, indican que el riesgo de una nueva inversi\u00f3n s\u00f3lo ser\u00eda importante dentro de 50 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando dicha inversi\u00f3n comience, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda suceder con el planeta? Seg\u00fan el astr\u00f3nomo Douglas Galante, investigador del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n, en Campinas, uno de los problemas ser\u00eda el aumento de la llegada al planeta de part\u00edculas cargadas el\u00e9ctricamente provenientes del Sol. Esas part\u00edculas son menos energ\u00e9ticas que las que derivan de las explosiones de estrellas en la galaxia y generalmente son desviadas por el campo magn\u00e9tico hacia la zona de los polos, provocando las auroras boreales y australes.<\/p>\n<p>\u201cSi el campo magn\u00e9tico no estuviera, o se debilitara demasiado, las part\u00edculas tra\u00eddas\u00a0 por el viento solar pasar\u00edan a interactuar con los gases de la atm\u00f3sfera, alterando su composici\u00f3n y causando diversos efectos\u201d, relata Galante. Si la inversi\u00f3n durara cientos de a\u00f1os, podr\u00eda reducirse la capa de ozono destruyendo gases de efecto invernadero, provocando un enfriamiento del planeta. En caso de extenderse demasiado, parte de la atm\u00f3sfera podr\u00eda incluso dispersarse hacia el espacio. A corto plazo, adem\u00e1s de los efectos sobre la atm\u00f3sfera y los sistemas de energ\u00eda y telecomunicaciones, el ingreso de una mayor cantidad de part\u00edculas provenientes del Sol y de radiaci\u00f3n ultravioleta podr\u00eda afectar a los animales, elevando el riesgo de contraer c\u00e1ncer.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nAn\u00e1lisis del campo geomagn\u00e9tico hist\u00f3rico de Am\u00e9rica del Sur (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/148413\/analise-do-campo-geomagnetico-historico-da-america-do-sul\/?q=13\/16382-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 13\/16382-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de doctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Ricardo Ivan Ferreira da Trindade (IAG-USP); <strong>Becario<\/strong> Wilbor Poletti Silva; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 133.627,11<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nPOLETTI, W. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0031920117302054\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Continuous millennial decrease of the Earth\u2019s magnetic axial dipole<\/a>. <strong>Physics of the Earth and Planetary Interiors<\/strong>. v. 274, p. 72-86. ene. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La disminuci\u00f3n de la intensidad del campo magn\u00e9tico terrestre nutre al debate sobre el riesgo de que se inviertan nuevamente sus polos, tal como sucedi\u00f3 hace 780 mil a\u00f1os","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304,308],"coauthors":[105],"class_list":["post-310093","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es","tag-geografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310093","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310093"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310093\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":314555,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310093\/revisions\/314555"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310093"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310093"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310093"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=310093"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}