{"id":310173,"date":"2019-11-26T15:42:47","date_gmt":"2019-11-26T18:42:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=310173"},"modified":"2019-12-17T15:25:45","modified_gmt":"2019-12-17T18:25:45","slug":"obstaculos-en-el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/obstaculos-en-el-camino\/","title":{"rendered":"Obst\u00e1culos en el camino"},"content":{"rendered":"<p>La carrera por la producci\u00f3n comercial del etanol de segunda generaci\u00f3n, el que se obtiene a partir de la celulosa, est\u00e1 tardando bastante m\u00e1s de lo que se esperaba. Varios competidores desistieron a mitad de camino y actualmente se asiste a una instancia decisiva, con disputas por el liderazgo. Tres plantas industriales parecen hallarse cercanas a lograr un nivel \u00f3ptimo de eficiencia tecnol\u00f3gica y factibilidad econ\u00f3mica. Dos de ellas se encuentran en Brasil: una de Ra\u00edzen, en Piracicaba (S\u00e3o Paulo), y otra de GranBio, en S\u00e3o Miguel dos Campos (Alagoas). Ambas utilizan como materia prima residuos de la ca\u00f1a de az\u00facar, tales como paja y bagazo, sobrantes de la producci\u00f3n tradicional de bioetanol. La tercera, propiedad del consorcio Poet-DSM, funciona en Emmetsburg, en el estado de Iowa (EE.UU.), y convierte restos de la producci\u00f3n de ma\u00edz en combustible.<\/p>\n<p>La persistencia de las tres empresas es extraordinaria en un ambiente que viene acumulando expectativas frustradas. Hace una d\u00e9cada, las evidencias de que ya se contaba con una tecnolog\u00eda madura para producir biocombustibles a gran escala a partir de materia prima en abundancia \u2013madera o residuos agr\u00edcolas\u2013 atrajeron un considerable volumen de capital de riesgo, que se invirti\u00f3 en la construcci\u00f3n de lo que ser\u00edan las primeras plantas comerciales. El alto precio del petr\u00f3leo \u2013con picos por encima de los 100 d\u00f3lares el barril, entre 2008 y 2011\u2013 y los fuertes incentivos p\u00fablicos en Estados Unidos a la producci\u00f3n de etanol de segunda generaci\u00f3n planteaban un escenario a\u00fan m\u00e1s atractivo. Pero la decisi\u00f3n de construir las centrales se revel\u00f3 como algo mucho m\u00e1s riesgoso que lo esperado. Los obst\u00e1culos en los procesos de producci\u00f3n que imped\u00edan el funcionamiento ininterrumpido de los equipamientos, asociados con los altos costos de algunos de los insumos, demostraron que hac\u00edan falta m\u00e1s investigaci\u00f3n e inversiones para construir una trayectoria m\u00e1s competitiva.<\/p>\n<p>A eso le sigui\u00f3 un per\u00edodo de contracci\u00f3n. Seg\u00fan datos que revela la consultora Bloomberg New Energy Finance, las inversiones globales en biocombustibles de nueva generaci\u00f3n, que hab\u00edan llegado a sumar cerca de 3.000 millones de d\u00f3lares en 2011, cayeron hasta los 1.000 millones de d\u00f3lares en 2013 y a poco m\u00e1s de 500 millones de la misma moneda en 2016. Las empresas revisaron sus planes. El grupo espa\u00f1ol Abengoa cerr\u00f3 en 2015 su usina en Hugoton, en el estado de Kansas (EE.UU.). En el mes de noviembre pasado, la multinacional DowDuPont puso en venta, por 225 millones de d\u00f3lares, su planta de etanol celul\u00f3sico en la ciudad de Nevada, estado de Iowa (EE.UU.), y todav\u00eda no apareci\u00f3 un comprador. La empresa anunci\u00f3 que permanecer\u00e1 en el mercado de los biocombustibles comercializando insumos espec\u00edficos, tales como levaduras modificadas gen\u00e9ticamente, capaces de mejorar el rendimiento de los productores. La unidad tiene capacidad para producir 110 millones de litros de etanol por a\u00f1o, pero nunca oper\u00f3 comercialmente.<\/p>\n<div id=\"attachment_310199\" style=\"max-width: 2272px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310199 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2.jpg\" alt=\"\" width=\"2262\" height=\"1429\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2.jpg 2262w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2-700x442.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-2-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2262px) 100vw, 2262px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ra\u00edzen<\/span><\/a> La conversi\u00f3n del bagazo de la ca\u00f1a en combustible est\u00e1 cerca de lograr viabilidad comercial<span class=\"media-credits\">Ra\u00edzen<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hay <em>startups<\/em> creadas en Estados Unidos para brindarle soporte a la industria que optaron por corregir sus planes de negocio, como en el caso de Solazyme, de la ciudad de San Francisco, que se dedica a la producci\u00f3n de alimentos, o Amyris, de Emeryville, California, que ahora produce cosm\u00e9ticos, fragancias y medicamentos contra el paludismo. \u201cEl recorrido para el desarrollo de la tecnolog\u00eda ha sido m\u00e1s largo y sustancialmente m\u00e1s oneroso de lo que hab\u00edan previsto los expertos\u201d, dice el ingeniero Viler Janeiro, director de negocios de etanol celul\u00f3sico de la empresa de biotecnolog\u00eda Centro de Tecnologia Canavieira (CTC), que construy\u00f3 una planta modelo en el municipio paulista de S\u00e3o Manuel.<\/p>\n<p>En la producci\u00f3n de etanol de primera generaci\u00f3n, se utiliza solamente un tercio de la biomasa, mediante la fermentaci\u00f3n de la sacarosa del jugo de la ca\u00f1a. En la segunda generaci\u00f3n, el reto consiste en aprovechar tambi\u00e9n el bagazo y la paja, fuentes de celulosa, hemicelulosa y lignina, que suman los otros dos tercios de la energ\u00eda de la planta y no se metabolizan en el sistema convencional. De manera general, las tecnolog\u00edas aplicadas en las centrales de segunda generaci\u00f3n someten la biomasa a un pretratamiento, para romper la estructura del material lignocelul\u00f3sico; un proceso de hidr\u00f3lisis, en el cual las enzimas se utilizan para transformar los pol\u00edmeros de celulosa y hemicelulosa en az\u00facares; y de fermentaci\u00f3n, mediante la utilizaci\u00f3n de levaduras modificadas gen\u00e9ticamente que transforman los az\u00facares provenientes de la biomasa en etanol. El desarrollo de levaduras avanz\u00f3 en forma desigual para el aprovechamiento de la celulosa y de la hemicelulosa. Hay microorganismos m\u00e1s eficientes para romper las hexosas, que son az\u00facares con cinco carbonos, provenientes de la hidr\u00f3lisis de la hemicelulosa. Otro escollo importante para lograr viabilidad econ\u00f3mica tiene que ver con el costo de las enzimas necesarias para generar los az\u00facares, que a\u00fan se considera muy elevado.<\/p>\n<p>Para el ingeniero qu\u00edmico Carlos Eduardo Vaz Rossell, resulta crucial que pueda mejorarse la eficiencia de las enzimas y reducirse su costo. \u201cBrasil tiene una ventaja, que consiste en la disponibilidad de un gran volumen de biomasa en la propia central bajo la forma de bagazo. Eso colabora para la b\u00fasqueda de viabilidad econ\u00f3mica y justifica nuevas inversiones en investigaci\u00f3n\u201d, dice Vaz Rossell, quien coordin\u00f3 entre 2010 y 2016 la planta piloto del Laboratorio Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda del Bioetanol (CTBE), vinculado al Centro Nacional de Investigaci\u00f3n en Energ\u00eda y Materiales (CNPEM), en Campinas.<\/p>\n<div id=\"attachment_310183\" style=\"max-width: 1492px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310183 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1482\" height=\"939\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3.jpg 1482w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3-700x444.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-3-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1482px) 100vw, 1482px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">GranBio<\/span><\/a> Bioflex, central de la empresa GranBio en la localidad de S\u00e3o Miguel dos Campos, estado de Alagoas: la tecnolog\u00eda importada de Italia no funcion\u00f3 de acuerdo con lo prometido<span class=\"media-credits\">GranBio<\/span><\/p><\/div>\n<p>En cuanto a lo que tiene que ver con el aprovechamiento de la paja, los retos son de orden log\u00edstico \u2013hay que levantarla del campo y trasladarla a la usina\u2013 y de productividad. El ingeniero qu\u00edmico Antonio Bonomi, coordinador de la divisi\u00f3n de inteligencia de procesos del CTBE, afirma que a\u00fan no se sabe con certeza cu\u00e1nta paja puede extraerse de los ca\u00f1averales para usarla como materia prima. \u201cLa conservaci\u00f3n de una parte de la paja mejora la productividad de la ca\u00f1a, conservando la humedad y los nutrientes\u201d. A estos desaf\u00edos se les sum\u00f3 que surgieron problemas de ingenier\u00eda que no se hab\u00edan previsto, algunos de soluci\u00f3n cara y compleja, que impidieron el funcionamiento de la mayor\u00eda de las usinas en el plazo estipulado.<\/p>\n<p>El gerente de biocombustibles del Banco Nacional de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (BNDES), Artur Milanez, no est\u00e1 de acuerdo con la percepci\u00f3n corriente que vislumbra a la demora en la viabilidad econ\u00f3mica como un fracaso de la tecnolog\u00eda. \u201cEstamos atravesando la etapa final de investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D). Es normal, cuando se testean rutas tecnol\u00f3gicas, que ocurra un proceso de encogimiento hasta arribar al proceso m\u00e1s eficiente\u201d, sostiene. En 2011, el BNDES y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) aportaron 3.000 millones de reales para el Plan Conjunto de Apoyo a la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica Industrial de los Sectores Sucroenerg\u00e9tico y Sucroqu\u00edmico (Paiss), para el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas de procesamiento de la biomasa de la ca\u00f1a. En la cartera de proyectos patrocinados figuraban Ra\u00edzen y GranBio, junto a otras empresas, tales como Abengoa, CTC y Petrobras, entre otras.<\/p>\n<blockquote><p>El costo de las enzimas necesarias para producir etanol de segunda generaci\u00f3n todav\u00eda es elevado<\/p><\/blockquote>\n<p>La que parece m\u00e1s cerca de alcanzar la escala comercial es Ra\u00edzen. La empresa, una <em>joint venture<\/em> entre la brasile\u00f1a Cosan y la multinacional Shell, mont\u00f3 una central en Piracicaba en 2014 que produce simult\u00e1neamente las dos generaciones de combustible. Durante la \u00faltima zafra produjo 12 millones de litros de etanol celul\u00f3sico y la meta es alcanzar los 25 millones de litros este a\u00f1o y 40 millones de litros, la capacidad total instalada, para el a\u00f1o que viene. Ra\u00edzen valid\u00f3 una inversi\u00f3n realizada en la d\u00e9cada pasada por Shell: una participaci\u00f3n en la empresa Iogen Energia, que cuenta con una planta piloto de etanol extra\u00eddo de la paja del trigo en Ottawa, Canad\u00e1. \u201cEfectuamos un an\u00e1lisis de la factibilidad de la tecnolog\u00eda y notamos que era interesante\u201d, comenta Antonio Stuchi, director ejecutivo de Tecnolog\u00edas y Proyectos de Ra\u00edzen.<\/p>\n<p>En Canad\u00e1, la idea aprovechar la paja del trigo no dio resultado: el proceso requer\u00eda una cantidad de agua que se consider\u00f3 antiecon\u00f3mica. Pero el conocimiento fue \u00fatil para la estrategia de Ra\u00edzen. \u201cNo est\u00e1bamos seguros si las enzimas ser\u00edan eficientes y est\u00e1bamos a oscuras en cuanto a la capacidad de las levaduras para actuar sobre las pentosas\u201d, recuerda. Ninguno de esos temores se concret\u00f3. \u201cPero nos tomaron de sorpresa algunos problemas de ingenier\u00eda\u201d. El alto nivel de suciedad presente en la biomasa condujo a la creaci\u00f3n de una etapa de prelimpieza. Tambi\u00e9n fue necesario redise\u00f1ar el proceso de separaci\u00f3n de los az\u00facares y de la lignina e introducir m\u00e1s filtros y centr\u00edfugos. Pero el problema principal era la corrosi\u00f3n de los dispositivos en el pretratamiento, que provocaba una operaci\u00f3n intermitente. \u201cLa agresividad de la paja de la ca\u00f1a, con abundancia de s\u00edlice, era mucho mayor que la de la paja del trigo\u201d, dice Stuchi.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"4000\" height=\"3133\" class=\"aligncenter size-full wp-image-312882\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812.jpg 4000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812-250x196.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812-700x548.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/infos-esp-26812-120x94.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 4000px) 100vw, 4000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El ingeniero agr\u00f3nomo Gonzalo Pereira, docente del Instituto de Biolog\u00eda de la Unicamp que fue cofundador y cient\u00edfico en jefe de GranBio, dice que las empresas incurrieron en el error de transferir tecnolog\u00edas de plantas piloto a centrales sin testearlas a un nivel intermedio. \u201cSe consider\u00f3 que el mayor obst\u00e1culo ser\u00edan las etapas biotecnol\u00f3gicas, de enzimas y levaduras, que fueron superadas. Nadie imagin\u00f3 que surgir\u00edan inconvenientes en la parte mec\u00e1nica del proceso, en los dispositivos de pretratamiento\u201d, dice. Seg\u00fan Pereira, se apost\u00f3 a que el comportamiento de la celulosa en el caso de la industria del papel se repetir\u00eda. \u201cMientras que la estructura de la lignocelulosa de la madera repele el agua y se ablanda con el pretratamiento, el bagazo de la ca\u00f1a funciona como una esponja y forma una especie de pasta con fibras y s\u00edlice. Ese material no puede transportarse con facilidad ni desagot\u00e1rselo, lo cual genera erosi\u00f3n, el taponamiento de las ca\u00f1er\u00edas y las v\u00e1lvulas y el atasco de las roscas\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Los problemas que acuciaron a Ra\u00edzen en la operaci\u00f3n experimental de segunda generaci\u00f3n no le impidieron a la central seguir produciendo en la primera generaci\u00f3n, mientras que las competidoras montaron unidades exclusivas de etanol celul\u00f3sico y no lograron que funcionaran. Stuchi explica que la estrategia de producir los dos tipos de etanol posibilit\u00f3 varias sinergias. \u201cEn la primera generaci\u00f3n, obtuvimos un excedente de biomasa que forma parte de los costos operativos. Aprovechamos esa materia prima, que se encuentra en la usina, para producir etanol de segunda generaci\u00f3n. Tambi\u00e9n hay procesos convergentes de fermentaci\u00f3n y destilaci\u00f3n. Otro tema es la demanda de agua. Se parte de una biomasa s\u00f3lida y se necesita diluirla, entonces podemos utilizar el agua que se evapora en la unidad de primera generaci\u00f3n. Eso ayud\u00f3 a reducir la necesidad de inversiones complementarias y a demostrarles a los accionistas que nuestros procesos podr\u00edan ser competitivos\u201d. La producci\u00f3n conjunta de etanol de primera y de segunda generaci\u00f3n est\u00e1 siendo \u00fatil para garantizar la sostenibilidad del proceso, pero eso no significa que el modelo h\u00edbrido ser\u00e1 el dominante. \u201cLa ventaja de una planta que opera tan s\u00f3lo con la segunda generaci\u00f3n es que la misma tendr\u00eda mayor flexibilidad para producir, trayendo materia prima de otros cultivos adecuados al proceso productivo\u201d, dice Artur Milanez, del BNDES.<\/p>\n<p>Un recurso que se adopt\u00f3 para el montaje de las centrales de segunda generaci\u00f3n fue combinar tecnolog\u00edas bajo licencia de otras empresas. Milanez recuerda que se cre\u00eda que Brasil podr\u00eda valerse de las tecnolog\u00edas desarrolladas en el exterior, y le bastar\u00eda con eventuales ajustes por la \u201ctropicalizaci\u00f3n\u201d. \u201cSiempre cre\u00edmos que las adaptaciones a las caracter\u00edsticas de la biomasa brasile\u00f1a plantear\u00edan un desaf\u00edo y el \u00e9xito de Ra\u00edzen demuestra que era indispensable generar soluciones a nivel local\u201d, dice.<\/p>\n<div id=\"attachment_310187\" style=\"max-width: 1225px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310187 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4.jpg\" alt=\"\" width=\"1215\" height=\"921\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4.jpg 1215w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4-250x190.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4-700x531.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-4-120x91.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1215px) 100vw, 1215px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Iowa State University  <\/span><\/a> Fardos de paja de ma\u00edz recolectados en el estado de Iowa para la producci\u00f3n del combustible<span class=\"media-credits\">Iowa State University  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Por su parte, GranBio adquiri\u00f3 la licencia de varias tecnolog\u00edas para implantar su central en Alagoas, denominada Bioflex. La empresa DSM, de Holanda, suministr\u00f3 la primera levadura testeada, Novozymes, de Dinamarca, enzimas para la hidr\u00f3lisis, mientras que la firma italiana Mossi Ghisolfi (Minas Gerais) fue la responsable de los sistemas de pretratamiento e hidr\u00f3lisis. La tecnolog\u00eda no funcion\u00f3 de la manera esperada, en particular, el paquete adquirido al grupo de Italia. \u201cEn un primer momento lo que se vio fue un aut\u00e9ntico colapso del sistema\u201d, reconoce Bernardo Gradin, presidente de GranBio. Para complicar a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n, GranBio perdi\u00f3 a su principal interlocutor junto a MG con la muerte tr\u00e1gica de uno de los propietarios del grupo, Guido Ghisolfi, que aparentemente se suicid\u00f3 en marzo de 2015, tan s\u00f3lo cuatro meses despu\u00e9s de que Bioflex comenzara sus pruebas. \u201cEstuvimos casi un a\u00f1o sin poder entrar a la planta, donde se realizaron diversas pericias. El pionerismo nos exigi\u00f3 mucha m\u00e1s paciencia de lo que imagin\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n<p>La disputa fue a parar a una corte de arbitraje en Londres y el caso tendr\u00eda una soluci\u00f3n negociada dentro de poco. Al final de 2017, la empresa italiana entr\u00f3 en recuperaci\u00f3n v\u00eda judicial e interrumpi\u00f3 las actividades de la planta que hab\u00eda levantado en la ciudad de Crescentino para producir etanol a partir de la paja del arroz y del trigo, y de la ca\u00f1a com\u00fan o ca\u00f1abrava (<em>Arundo donax<\/em>). M\u00e1s all\u00e1 de los 750 millones de reales que gast\u00f3 en la construcci\u00f3n de la planta y del sistema de cogeneraci\u00f3n de energ\u00eda, GranBio invirti\u00f3 150 millones de reales en I&amp;D, lo cual involucr\u00f3 a un equipo de 45 investigadores y la adquisici\u00f3n de patentes complementarias, con ayuda financiera de la Finep. Tambi\u00e9n erog\u00f3 otros 40 millones de reales en I&amp;D para el desarrollo de variedades de la denominada ca\u00f1a energ\u00eda, modificadas gen\u00e9ticamente para aportar 2,5 veces m\u00e1s biomasa que la ca\u00f1a de az\u00facar tradicional.<\/p>\n<blockquote><p>La agresividad de la paja de la ca\u00f1a, rica en s\u00edlice, caus\u00f3 erosi\u00f3n en los equipamientos de pretratamiento<\/p><\/blockquote>\n<p>Actualmente queda poco en Bioflex del paquete provisto por los italianos. Se desarroll\u00f3 un nuevo proceso de pretratamiento y se extendi\u00f3 la hidr\u00f3lisis enzim\u00e1tica. M&amp;G promet\u00eda promover la hidr\u00f3lisis en tan s\u00f3lo 19 horas, mientras que la tecnolog\u00eda actual requiere un plazo de 48 a 90 horas. Para brindarle soporte al nuevo proceso, result\u00f3 necesario construir seis tanques de fermentaci\u00f3n adem\u00e1s de los dos que ya exist\u00edan, para poder almacenar la biomasa durante un per\u00edodo mayor y adecuar el sistema de efluentes. GranBio invirti\u00f3 en tecnolog\u00eda propia \u2013en colaboraci\u00f3n con la Unicamp desarroll\u00f3 levaduras\u2013 y sali\u00f3 a buscar tecnolog\u00eda en el exterior: invirti\u00f3 en una empresa estadounidense, American Process Inc (API), que hab\u00eda desarrollado plataformas de pretratamiento de biomasa para la producci\u00f3n de az\u00facar celul\u00f3sico. En la actualidad dispone de m\u00e1s de una centena de patentes en Estados Unidos.<\/p>\n<p>La corrosi\u00f3n de los dispositivos tambi\u00e9n constituy\u00f3 un problema serio para la empresa. En un proceso conocido como explosi\u00f3n de vapor (<em>steam-explosion<\/em>), en el que la biomasa es sometida a condiciones de temperatura y de presi\u00f3n muy elevadas y sufre una descompensaci\u00f3n repentina, el choque del material con las paredes de los equipamientos del pretratamiento causaba aver\u00edas casi diarias, interrumpiendo la producci\u00f3n. Fue necesario simplificar el proceso, eliminando una de sus etapas. \u201cAbandonamos una tecnolog\u00eda que se revel\u00f3 inviable con las dos etapas de pretratamiento \u2013una de ellas con la <em>steam-explosion<\/em>\u2013 para incorporar una tecnolog\u00eda con una \u00fanica fase de cocci\u00f3n menos severa, que se conoce como LHW (Liquid Hot Water), sumada a una etapa de tratamiento mec\u00e1nico de las fibras empleando un dispositivo espec\u00edfico para ello\u201d, explica Gradin. De este modo, la central comenz\u00f3 a producir: en 2017 lleg\u00f3 a una capacidad de 28 millones de litros de etanol de segunda generaci\u00f3n, y 5 millones de litros se exportaron a Estados Unidos.<\/p>\n<div id=\"attachment_310191\" style=\"max-width: 1672px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-310191 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5.jpg\" alt=\"\" width=\"1662\" height=\"1051\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5.jpg 1662w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5-700x443.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/058-063_Etanol-2G_268-5-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1662px) 100vw, 1662px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dupont<\/span><\/a> La planta de etanol celul\u00f3sico de DowDuPont, en Estados Unidos, que se encuentra a la venta<span class=\"media-credits\">Dupont<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para asegurar la factibilidad comercial, se necesitan m\u00e1s recursos \u201335 millones de reales para este a\u00f1o y 45 millones de la misma moneda para 2019\u2013 para llegar a una producci\u00f3n de 45 millones de litros y 60 millones de litros respectivamente. En el mes de agosto, Gradin presentar\u00e1 a GranBio en un evento que se llevar\u00e1 a cabo en Holanda, como una empresa diferente a aqu\u00e9lla que asom\u00f3 en 2014, ahora con tecnolog\u00edas desarrolladas en Brasil y con capacidad de licenciarlas a nivel mundial.<\/p>\n<p>Si bien en forma discreta, la nueva escalada de los precios del petr\u00f3leo \u2013de un orden de 75 d\u00f3lares el barril en los \u00faltimos meses\u2013 estimula un aumento en el inter\u00e9s \u00a0por la segunda generaci\u00f3n del etanol. En una entrevista que le concedi\u00f3 al peri\u00f3dico <em>Financial Times<\/em>, Feike Sijbesma, ejecutivo de la compa\u00f1\u00eda holandesa DSM, que produce etanol celul\u00f3sico en Iowa, Estados Unidos, en colaboraci\u00f3n con la empresa estadounidense Poet, dijo que la cotizaci\u00f3n del petr\u00f3leo expande las posibilidades de que la empresa pueda ofrecer un producto competitivo. \u201c\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda un precio c\u00f3modo para nosotros? Alrededor de 70 d\u00f3lares el barril\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Bajo el nombre de Project Liberty, la planta de Poet-DSM se inaugur\u00f3 en 2014. Su meta es llegar a producir 72 galones (272,5 litros) por tonelada de residuo de ma\u00edz y est\u00e1 cerca de esa cifra: logr\u00f3 70 galones (265 litros) por tonelada. Hace un a\u00f1o, el consorcio Poet-DSM anunci\u00f3 la construcci\u00f3n de una unidad para fabricar las enzimas que utiliza para romper la celulosa de los residuos del ma\u00edz. Seg\u00fan dice Sijbesma, el reto principal ha sido organizar la recolecci\u00f3n de los residuos del cultivo del ma\u00edz. Del mismo modo que lo que ocurri\u00f3 con la ca\u00f1a, se presentaron dificultades para separar la suciedad y la arena de ese material.<\/p>\n<p>A juicio de Antonio Bonomi, del CTBE, parte de la fragilidad del esfuerzo de investigaci\u00f3n en busca del alcohol de celulosa se debe al hecho de que no existe un mercado mundial de combustible capaz de presionar por la obtenci\u00f3n de avances tecnol\u00f3gicos. \u201cIncluso en Brasil, la segunda generaci\u00f3n enfrenta la competencia de la primera generaci\u00f3n, una trayectoria exitosa que funciona muy bien\u201d. Hace dos a\u00f1os emergi\u00f3 una coyuntura m\u00e1s favorable, cuando la Conferencia de Par\u00eds estableci\u00f3 el compromiso de limitar el aumento de la temperatura en el planeta y propuso escenarios de bajas emisiones de carbono en los cuales la energ\u00eda proveniente de la biomasa cumple un rol esencial. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2019\/10\/09\/impacto-en-el-mercado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">En Brasil, el lanzamiento de una nueva Pol\u00edtica Nacional de Biocombustibles<\/a>, que premia la producci\u00f3n sostenible de etanol, puede servir como est\u00edmulo adicional para la tecnolog\u00eda de segunda generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pionero en la investigaci\u00f3n del empleo de biomasa para la producci\u00f3n de energ\u00eda, el bi\u00f3logo estadounidense Lee Lynd, docente de la Thayer School of Engineering, en el Dartmouth College, sostiene que un error cometido tanto por gobiernos como por inversores fue apostar firme a la construcci\u00f3n de grandes centrales, preocup\u00e1ndose menos por financiar los avances tecnol\u00f3gicos capaces de reducir los costos de producci\u00f3n. En el desarrollo de la energ\u00eda solar y e\u00f3lica, dice, primero se invirti\u00f3 en apuntalar nichos para s\u00f3lo despu\u00e9s plantearse objetivos m\u00e1s ambiciosos. Las aplicaciones iniciales de peque\u00f1o porte propician un aprendizaje m\u00e1s r\u00e1pido, sostuvo Lynd en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en octubre en la revista <em>Nature Biotechnology<\/em>. \u201cLas tecnolog\u00edas de las bater\u00edas se utilizaron en productos electr\u00f3nicos antes de comenzar a us\u00e1rselas en veh\u00edculos h\u00edbridos\u201d, cit\u00f3 como ejemplo.<\/p>\n<p>Lynd fue uno de los fundadores de Mascoma, una empresa de investigaci\u00f3n en biocombustibles que en 2005 recibi\u00f3 aportes de inversores, como fue el caso de Vinos Khosla, el fundador de Sun Microsystems, y del Departamento de Energ\u00eda del gobierno de Estados Unidos. Al igual que lo que ocurriera con otras <em>startup<\/em>, no logr\u00f3 viabilizar la meta de convertir biomasa no comestible en etanol. En 2014, Mascoma fue vendida a la empresa canadiense Lallemand, interesada en levaduras desarrolladas siguiendo una t\u00e9cnica creada por Lynd. Con todo, el bi\u00f3logo no desisti\u00f3 de sus planes originales. Ahora trabaja en otra empresa, Enchi, cuyos prop\u00f3sitos son similares a los de Mascoma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La demora en lograr la factibilidad econ\u00f3mica del etanol de segunda generaci\u00f3n aleja a los inversores, pero algunas empresas siguen en carrera","protected":false},"author":11,"featured_media":310195,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[276,294,296,303],"coauthors":[98],"class_list":["post-310173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tecnologia-es","tag-bioenergia-es","tag-economia-es","tag-energia-es","tag-financiacion","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310173"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":312886,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310173\/revisions\/312886"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/310195"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310173"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=310173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}