{"id":312373,"date":"2019-12-17T16:01:30","date_gmt":"2019-12-17T19:01:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=312373"},"modified":"2019-12-17T16:44:22","modified_gmt":"2019-12-17T19:44:22","slug":"jose-goldemberg-de-la-fisica-nuclear-al-etanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/jose-goldemberg-de-la-fisica-nuclear-al-etanol\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Goldemberg: De la f\u00edsica nuclear al etanol"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_312377\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-312377 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1803\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269-250x376.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269-700x1052.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/052-053_Entrevista-Goldenberg_269-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Goldemberg: puentes entre la academia y los gabinetes pol\u00edticos<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>A sus 90 a\u00f1os, el f\u00edsico Jos\u00e9 Goldemberg, presidente de la FAPESP, es un nombre que siempre se recuerda por su extensa trayectoria en la interfaz entre la ciencia y las pol\u00edticas p\u00fablicas, especialmente en los temas relacionados con la producci\u00f3n y el consumo de energ\u00eda. El f\u00edsico, que ocup\u00f3 diversos cargos en la administraci\u00f3n p\u00fablica, tanto en el \u00e1mbito del estado de S\u00e3o Paulo como en la esfera federal, inici\u00f3 su carrera en la d\u00e9cada de 1950 como investigador de f\u00edsica nuclear, por ese entonces un campo de estudios en franca expansi\u00f3n. Durante un cuarto de siglo, fue un acad\u00e9mico de esa \u00e1rea que se concentr\u00f3 en su producci\u00f3n cient\u00edfica. Al cabo, en la d\u00e9cada de 1970, fue tomando distancia del tema y acerc\u00e1ndose al \u00e1rea que corresponde a los hoy en d\u00eda se denominan biocombustibles. En la siguiente entrevista, Goldemberg comenta sus principales contribuciones a la ciencia, desde los tiempos de la f\u00edsica nuclear hasta los estudios sobre el etanol, que lo impulsaron a construir puentes entre el \u00e1mbito acad\u00e9mico y la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue el inicio de su carrera como investigador?<\/strong><br \/>\nDurante los primeros 25 a\u00f1os simplemente trabaj\u00e9 con f\u00edsica nuclear. Arranqu\u00e9 all\u00e1 por 1950, cuando la USP estaba instalando un acelerador de electrones denominado Betatron. En ese entonces se estaban estudiando las reacciones fotonucleares, una nueva \u00e1rea de la f\u00edsica nuclear. El Betatron era una m\u00e1quina similar al sincrotr\u00f3n de Campinas, solo que m\u00e1s peque\u00f1a. Ah\u00ed se aceleraban electrones hasta 22 millones de voltios y los mismos produc\u00edan radiaciones electromagn\u00e9ticas, a partir de las cuales provoc\u00e1bamos reacciones nucleares. Yo trabaj\u00e9 en el montaje del\u00a0 Betatron y en su utilizaci\u00f3n como f\u00edsico experimental. Luego de uno o dos a\u00f1os viaj\u00e9 a Canad\u00e1, en 1952, donde hab\u00eda un acelerador id\u00e9ntico al de S\u00e3o Paulo, pero en su caso funcionaba ininterrumpidamente durante las 24 horas, algo que facilitaba sobremanera la realizaci\u00f3n de experimentos. El nuestro no pod\u00eda funcionar de igual modo a causa de las inestabilidades de la red el\u00e9ctrica. Realic\u00e9 una sistem\u00e1tica completa de las reacciones fotonucleares, cubriendo pr\u00e1cticamente todos los elementos de la tabla peri\u00f3dica. Despu\u00e9s de eso comparamos los datos con la teor\u00eda, ya existente, aunque todav\u00eda no hab\u00eda podido confirm\u00e1rsela mediante datos experimentales. Fue un trabajo cient\u00edfico significativo. En un a\u00f1o y medio, publiqu\u00e9 media docena de art\u00edculos en revistas internacionales.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de regresar a Brasil, \u00bfcontinu\u00f3 trabajando en la misma \u00e1rea de investigaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nCuando regres\u00e9 me qued\u00e9 aqu\u00ed unos cinco o seis a\u00f1os, haciendo investigaciones con el Betatron, dirigiendo a estudiantes y avanzando en mi carrera acad\u00e9mica en la USP. Al comienzo de la d\u00e9cada de 1960, la Universidad Stanford, que dispon\u00eda de aceleradores lineales de electrones de varios tama\u00f1os, me invit\u00f3 para que vaya a trabajar en uno de ellos. Me hab\u00eda hecho conocido a causa de mis trabajos en Canad\u00e1 y me qued\u00e9 ah\u00ed durante dos a\u00f1os. Un colega de Stanford, el f\u00edsico estadounidense Robert Hofstadter [1915-1990], hab\u00eda sido galardonado hac\u00eda poco con el Premio Nobel de 1961 por haber medido la distribuci\u00f3n espacial de la carga el\u00e9ctrica de los n\u00facleos de los \u00e1tomos. Cuando arrib\u00e9 a Stanford, todos los f\u00edsicos estaban trabajando con un gran acelerador de 300 millones de voltios, con el cual Hofstadter hab\u00eda conseguido el Nobel. El acelerador menor, de 40 millones de voltios, qued\u00f3 libre solamente para m\u00ed. Lo utilic\u00e9 para medir el momento magn\u00e9tico de los n\u00facleos, algo que requiri\u00f3 un equipamiento complejo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCon qu\u00e9 elementos trabajaba?<\/strong><br \/>\nCon todos aquellos de los que pude echar mano: litio, aluminio, cadmio, neodimio, etc. Nuevamente elabor\u00e9 una sistem\u00e1tica completa a lo largo de la tabla peri\u00f3dica y pude confirmar la teor\u00eda de la dispersi\u00f3n del electr\u00f3n debido al magnetismo de los n\u00facleos at\u00f3micos. Esos trabajos generaron gran repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 le interesaba ese tipo de medici\u00f3n?<\/strong><br \/>\nEn esa \u00e9poca, eso era investigaci\u00f3n pura, de vanguardia. Como mis mediciones confirmaron la teor\u00eda existente, eso significaba que est\u00e1bamos entendiendo correctamente a la naturaleza. Cuando regres\u00e9, la Universidad Stanford le don\u00f3 a la USP el acelerador lineal con el cual yo hab\u00eda trabajado y que hoy todav\u00eda sigue funcionando en el Instituto de F\u00edsica. Inmediatamente despu\u00e9s me invitaron a trabajar como docente en la Universidad de Par\u00eds, que contaba con un acelerador de 300 millones de voltios. Ah\u00ed pude medir la distribuci\u00f3n espacial del magnetismo del n\u00facleo de los \u00e1tomos tal como Hofstadter hab\u00eda hecho con la carga el\u00e9ctrica de los n\u00facleos. Permanec\u00ed un a\u00f1o en Francia, pero entonces surgi\u00f3 un problema personal serio y volv\u00ed a Brasil.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo es que se le ocurri\u00f3, en los a\u00f1os 1970, la idea de calcular la energ\u00eda insumida para producir etanol y compararla con la que genera ese mismo combustible?<\/strong><br \/>\nEn aquel tiempo, el inter\u00e9s por las energ\u00edas renovables y la eficiencia energ\u00e9tica iban francamente en aumento. Durante ese per\u00edodo, pas\u00e9 seis meses en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, como parte de un grupo de investigaciones que se enfocaba en el tema de la energ\u00eda desde el punto de vista de la demanda y no solo de su generaci\u00f3n. La pregunta b\u00e1sica de la \u00e9poca era saber si podr\u00eda utilizarse la energ\u00eda de una manera m\u00e1s eficiente. En 1975, luego de la primera crisis del petr\u00f3leo, alguien record\u00f3 atinadamente que los primeros autom\u00f3viles fabricados por Henry Ford estaban impulsados con etanol. Ese era un buen combustible en comparaci\u00f3n con la gasolina, pero en esa \u00e9poca era muy caro. Algo similar ocurr\u00eda en Brasil en la d\u00e9cada de 1970. Aqu\u00ed, el etanol que se produc\u00eda a partir de la ca\u00f1a de az\u00facar costaba dos o tres veces m\u00e1s, por litro, que la gasolina. Pero los industriales de la ca\u00f1a de az\u00facar estaban atravesando una crisis, porque el precio del az\u00facar era muy bajo en el mercado internacional. Para salvar al sector, el gobierno federal subsidi\u00f3 la producci\u00f3n de etanol, como sustituto de la gasolina, que era importada. Por ese entonces, ya trabajaba con energ\u00eda y fui a estudiar c\u00f3mo se produc\u00eda el etanol. Realic\u00e9 todos los c\u00e1lculos con mis colegas y verificamos que se generaba cuatro veces m\u00e1s energ\u00eda con un litro de etanol de lo que se gastaba para producirlo a partir de la ca\u00f1a de az\u00facar. La energ\u00eda adicional era simplemente energ\u00eda solar, captada v\u00eda fotos\u00edntesis, o sea, renovable. Mi trabajo le aport\u00f3 un argumento cient\u00edfico al uso del etanol. Incluso siendo caro, el etanol era una energ\u00eda renovable y podr\u00eda reemplazar al petr\u00f3leo. Con la construcci\u00f3n de m\u00e1s de una centena de centrales, la eficiencia del sector aument\u00f3, los costos de producci\u00f3n del etanol cayeron y este acab\u00f3 torn\u00e1ndose competitivo con respecto a la gasolina. Los economistas saben muy bien que cuando la escala de producci\u00f3n de un sector se eleva, se incrementa tambi\u00e9n la productividad. Eso fue lo que ocurri\u00f3 en las centrales de etanol. Aprendimos a elaborarlo de una manera m\u00e1s productiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El investigador habla de sus principales aportes a la ciencia","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[304],"coauthors":[101],"class_list":["post-312373","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312373","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=312373"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312373\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":312381,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312373\/revisions\/312381"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=312373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=312373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=312373"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=312373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}