{"id":312382,"date":"2019-12-17T16:03:34","date_gmt":"2019-12-17T19:03:34","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=312382"},"modified":"2019-12-17T16:05:26","modified_gmt":"2019-12-17T19:05:26","slug":"una-selva-submarina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-selva-submarina\/","title":{"rendered":"Una selva submarina"},"content":{"rendered":"<p>Recientes mapeos de relieve submarino sugieren que los arrecifes de la plataforma continental frente a la desembocadura del r\u00edo Amazonas podr\u00edan ser mucho mayores, m\u00e1s profundos y m\u00e1s abundantes en especies de organismos acu\u00e1ticos de lo que se pensaba a partir de las primeras mediciones que se hab\u00edan efectuado en 2012 y en 2014, mediante dispositivos de sonar y dragas que realizan un barrido del lecho marino. Los arrecifes est\u00e1n ubicados a 110 kil\u00f3metros (km) de la costa y se extienden en un frente paralelo a las costas brasile\u00f1as que ba\u00f1an los estados de Amap\u00e1 a Maranh\u00e3o. En esa zona, el agua barrosa del Amazonas se topa con las del Atl\u00e1ntico y la marea sube entre 6 y 8 metros (m) por d\u00eda. Al igual que el propio Amazonas \u2013el mayor r\u00edo del mundo, cuyas costas llegan alcanzar 50 km de ancho y que vierte al mar alrededor de 200 toneladas de agua y 14 toneladas de sedimentos por segundo\u2013, los arrecifes se est\u00e1n revelando monumentales. El \u00e1rea que ocupan los mismos podr\u00eda ser seis veces mayor que los 9.500 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) estimados inicialmente: podr\u00edan llegar hasta 56 mil km<sup>2<\/sup>, seg\u00fan datos recabados por las expediciones que se realizaron en enero y febrero de 2017 y en abril y mayo de 2018 a bordo del buque Esperanza, de la organizaci\u00f3n no gubernamental Greenpeace, acompa\u00f1adas por cient\u00edficos de las universidades de Para\u00edba, de Par\u00e1, de R\u00edo de janeiro y de S\u00e3o Paulo. Si esos registros se confirman, esa \u00e1rea podr\u00eda ser mayor que la del estado de Esp\u00edrito Santo (46 mil km<sup>2<\/sup>).<\/p>\n<p>En el mes de septiembre de 2017, a bordo del Alucia, un buque perteneciente al Instituto Oceanogr\u00e1fico Woods Hole, de Estados Unidos, un grupo de investigadores de la red Abrolhos (abrolhos.org) recorri\u00f3 la regi\u00f3n y comprob\u00f3 que la profundidad de los arrecifes puede llegar a 350 m, casi tres veces m\u00e1s de lo que se estipul\u00f3 inicialmente. \u201cPudimos confirmar que ese paisaje es bastante fragmentado y discontinuo, al igual que otros arrecifes de los bordes de la plataforma continental\u201d, dice el bi\u00f3logo Rodrigo Moura, docente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) y coordinador de la expedici\u00f3n con el Alucia y de la Rede Abrolhos.<\/p>\n<p>Los dos equipos reconocen que se trata de un \u00e1rea compleja y de gran abundancia de vida marina. \u201cLa diversidad de ecosistemas equivale a la de las selvas, con una gran cantidad de especies en un \u00e1rea extensa\u201d, dijo el bi\u00f3logo Ronaldo Francini Filho, docente de la Universidad Federal de Para\u00edba y autor principal del art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en abril de 2018 en la revista cient\u00edfica <em>Frontiers in Marine Science<\/em> con los resultados de las expediciones en el Esperanza. Seg\u00fan sostiene, \u201ccada zona atraviesa diferentes etapas de desarrollo\u201d, en ocasiones m\u00e1s j\u00f3venes, ora m\u00e1s maduras, formando u ocupando claros abiertos.<\/p>\n<blockquote><p>El volumen de nutrientes de la desembocadura del Amazonas es un ambiente ideal para las esponjas coloridas que dominan ese paisaje<\/p><\/blockquote>\n<p>Las formaciones se diferencian\u00a0 en direcci\u00f3n norte-sur. Seg\u00fan Moura, los arrecifes del litoral del estado de Amap\u00e1 son m\u00e1s antiguos (alrededor de 14 mil a\u00f1os), dejaron de crecer y est\u00e1n constituidos principalmente por moluscos y otros invertebrados, pero no por corales. Los del estado de Maranh\u00e3o son m\u00e1s incipientes, a\u00fan est\u00e1n en crecimiento y su conformaci\u00f3n incluye corales y algas calc\u00e1reas. El bi\u00f3logo Gilberto Amado, cient\u00edfico del Instituto de Investigaciones Jardim Bot\u00e2nico de R\u00edo de Janeiro, junto a otros expertos de la red Abrolhos, particip\u00f3 en la expedici\u00f3n con el Alucia y verific\u00f3 que la estructura y la composici\u00f3n de los bancos de algas calc\u00e1reas denominados rodolitos se va tornando m\u00e1s compleja en direcci\u00f3n norte-sur, tal como se describe en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en julio de 2018 en la revista <em>Journal of South American Earth Sciences<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cLa mayor\u00eda de los arrecifes coralinos son de aguas c\u00e1lidas, limpias y poco profundas, con mucha luz y escasos nutrientes\u201d, dice el ocean\u00f3grafo Nils Asp, docente de la Universidad Federal de Par\u00e1, quien particip\u00f3 en uno de los viajes a bordo del Esperanza. \u201cAll\u00ed, en la desembocadura del r\u00edo Amazonas, ocurre lo contrario. Los sedimentos que transporta el r\u00edo hacen que el agua sea turbia, pero traen muchos nutrientes, que compensan la escasez de luz\u201d. Otra particularidad es la variaci\u00f3n de la acidez, salinidad y turbiedad del agua, como resultado del encuentro del r\u00edo con el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>En el fondo de la plataforma frente a la desembocadura del mayor r\u00edo del mundo se extienden arrecifes y rodolitos con cientos de kil\u00f3metros de extensi\u00f3n. Sobre esa superficie, grandes esponjas amarillas, rojas, negras y blancas dominan el paisaje. \u201cA causa del volumen de nutrientes, ese es un ambiente ideal para las esponjas, que son organismos filtradores\u201d, comenta Moura. Hasta la fecha, los cient\u00edficos han identificado a 70 especies de peces, incluyendo a algunas raras en el litoral brasile\u00f1o, como son los casos del pargo, que llega a 1 m de longitud, y el mero, que puede llegar a medir 3 m. Hasta ahora, las expediciones llevan registradas tambi\u00e9n alrededor de 80 especies de esponjas y 40 de corales, muchas de ellas similares a las encontradas en los arrecifes de los archipi\u00e9lagos de Fernando de Noronha y de Abrolhos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3800\" height=\"2517\" class=\"alignnone size-full wp-image-316425\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es.jpg 3800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es-700x464.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-12-es-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 3800px) 100vw, 3800px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un equipo de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), coordinado por la ingeniera de pesca Sigrid Neumann Leit\u00e3o identific\u00f3 comunidades complejas de organismos que flotan en el agua, el zooplancton. Los cient\u00edficos computaron 197 especies de zooplancton, entre las cuales predominan los crust\u00e1ceos milim\u00e9tricos parecidos a insectos, los cop\u00e9podos, con 92 especies. Tal como se describe en un art\u00edculo elaborado por el grupo de Pernambuco, que sali\u00f3 publicado en marzo de 2018 en la revista <em>Frontier in Microbiology<\/em>, la densidad vari\u00f3 de 2,6 millones de individuos por metro c\u00fabico (m<sup>3<\/sup>) en las \u00e1reas m\u00e1s cercanas a la desembocadura, a 107 individuos por m<sup>3<\/sup> en las zonas m\u00e1s distantes, en funci\u00f3n del volumen de sedimentos.<\/p>\n<p>En los arrecifes habitan dos especies de peces azules a los cuales se los conoce como damiselas (<em>Chromis <\/em>spp.), comunes en el mar Caribe, a unos 2 mil km de distancia. Ese y otros datos consolidan la hip\u00f3tesis de que los arrecifes podr\u00edan funcionar como un pasillo \u2013y no como una barrera, como tambi\u00e9n se estipulaba\u2013 entre el mar del norte de Am\u00e9rica del Sur y el litoral que se extiende al sur de Maranh\u00e3o. \u201cDesde la d\u00e9cada de 1970 en adelante se pensaba que los peces y otros organismos podr\u00edan pasar de tanto en tanto por el fondo de la desembocadura generando cierto intercambio gen\u00e9tico entre organismos del Caribe y del litoral al sur de la desembocadura del Amazonas\u201d, dice el bi\u00f3logo Sergio Floeter, docente de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) y coordinador de la Red Nacional de Investigaci\u00f3n de la Biodiversidad Marina (Sisbiota-Mar). \u201cAhora contamos con m\u00e1s evidencias de esa conexi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Escarpas en el fondo de la desembocadura<\/strong><br \/>\nEn el lecho marino hay desniveles escarpados, similares a acantilados, con kil\u00f3metros de extensi\u00f3n y hasta 70 m de altura. Se cre\u00eda que la arena y el fango en ese sector de la plataforma continental, acumulados en el transcurso de 10 millones de a\u00f1os, ya habr\u00edan cubierto todo el fondo\u201d, dice Asp. Seg\u00fan \u00e9l, esos declives ser\u00edan consecuencia de la erosi\u00f3n causada por el agua del mar hace 18 mil a\u00f1os, cuando el nivel del oc\u00e9ano estaba alrededor de 120 m por debajo del actual. Por ende, esos taludes marcar\u00edan el l\u00edmite del nivel del Atl\u00e1ntico durante el \u00faltimo per\u00edodo glacial, cuando grandes extensiones del planeta estaban cubiertas por el hielo, o bien, ser\u00edan la expresi\u00f3n de alteraciones en el cauce del r\u00edo Amazonas, cuyas aguas podr\u00edan haber horadado las rocas. O tambi\u00e9n, como una tercera hip\u00f3tesis, esos escalones estar\u00edan provocados por el peso de los sedimentos. En este \u00faltimo caso, se habr\u00eda producido una especie de efecto de balanceo: el vaciamiento en algunos tramos de la desembocadura habr\u00eda causado la elevaci\u00f3n de otras \u00e1reas, como la que se ubica al este de la isla de Maraj\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3800\" height=\"4117\" class=\"aligncenter size-full wp-image-316421\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es.jpg 3800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es-250x271.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es-700x758.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/269_info-11-es-120x130.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 3800px) 100vw, 3800px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u201cLos arrecifes del Amazonas constituyen un ecosistema \u00fanico, que a\u00fan est\u00e1 siendo develado. Nadie se imaginaba que pudiera ser tan grande\u201d, dice la bi\u00f3loga Helena Spiritus, de Greenpeace. Esa \u00e1rea, enorme y de amplia diversidad, reci\u00e9n se est\u00e1 estudiando ahora porque hasta la mitad de la d\u00e9cada de 1970 los cient\u00edficos daban por cierto que el volumen de arena y lodo vertido por el r\u00edo en el mar impedir\u00eda que la luz penetrara y se conformara cualquier tipo de ecosistema. Poco a poco, las evidencias fueron diluyendo esa suposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Existe escasa informaci\u00f3n sobre la desembocadura del Amazonas desde los a\u00f1os 1950. En la d\u00e9cada de 1960, el ocean\u00f3grafo John Milliman, de Woods Hole y el ge\u00f3logo Henyo Barreto, de Petrobras, identificaron una estructura rocosa rica en carbonatos en la regi\u00f3n. En 1977, dos bi\u00f3logos del Museo de Historia Natural de Estados Unidos, Bruce Collette y Klaus R\u00fctzler, presentaron una lista con 45 especies de peces y 35 de esponjas, t\u00edpicas de los arrecifes, recogidas a lo largo de la boca del r\u00edo.<\/p>\n<p>En julio de 1998, Moura, Francini y el bi\u00f3logo Ivan Sazima, de la Universidad de Campinas (Unicamp) siguieron m\u00e1s all\u00e1 del denominado Parcel de Manuel Lu\u00eds, en Maranh\u00e3o, hasta entonces el placer o banco de corales ubicado m\u00e1s al norte de Brasil, ingresando en aguas a\u00fan m\u00e1s septentrionales de la costa brasile\u00f1a y se toparon con seis especies de corales de las cuales no se ten\u00edan datos en ese sector del litoral. \u201cLos pescadores dec\u00edan que al norte de ese afloramiento hab\u00eda muchos arrecifes\u201d, recuerda Francini. La pesca del pargo y de la langosta en la regi\u00f3n tambi\u00e9n suger\u00eda que el fondo marino deb\u00eda ser s\u00f3lido; y no s\u00f3lo fango, pero las dificultades log\u00edsticas y financieras dificultaron la organizaci\u00f3n de expediciones. Hasta que en 2012, un equipo coordinado por Moura, de la UFRJ, recorri\u00f3 el \u00e1rea a bordo del buque oceanogr\u00e1fico Atlantis, de Woods Hole.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n va a la par con el asombro por los hallazgos, porque la desembocadura del Amazonas est\u00e1 en la mira para la prospecci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas natural. En 2013, mediante una licitaci\u00f3n internacional, el gobierno federal ofert\u00f3 125 \u00e1reas, de las cuales 39 fueron adquiridas por empresas nacionales y multinacionales. Al final del mes de mayo, al regreso de la segunda expedici\u00f3n a la desembocadura del Amazonas, Francini envi\u00f3 un comunicado a la Procuradur\u00eda General de la Naci\u00f3n, con fotograf\u00edas submarinas de los arrecifes, solicitando el bloqueo del pedido de licenciamiento ambiental presentado por una empresa petrolera interesada en explotar un \u00e1rea de la regi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los arrecifes del delta del Amazonas podr\u00edan ser mayores, m\u00e1s profundos y m\u00e1s complejos que lo previsto","protected":false},"author":17,"featured_media":312390,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-312382","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=312382"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312382\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":316430,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/312382\/revisions\/316430"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/312390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=312382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=312382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=312382"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=312382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}