{"id":315834,"date":"2019-12-17T15:11:33","date_gmt":"2019-12-17T18:11:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=315834"},"modified":"2019-12-17T15:37:36","modified_gmt":"2019-12-17T18:37:36","slug":"tratamiento-desigual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tratamiento-desigual\/","title":{"rendered":"Tratamiento desigual"},"content":{"rendered":"<p>Entre 1990 y 2016, los sistemas p\u00fablicos de salud de todo el mundo han mejorado sus servicios, pero se han acentuado los contrastes entre el desempe\u00f1o de las instituciones m\u00e9dicas de regiones de alto, mediano y bajo desarrollo. Estas conclusiones surgen de un estudio internacional elaborado por 868 investigadores que analizaron el acceso y la calidad de los sistemas de salud de 195 pa\u00edses, Brasil inclusive. Este estudio se public\u00f3 en la revista <em>Lancet <\/em>en junio de 2018. Tal como se esperaba, en general, las naciones m\u00e1s ricas y desarrolladas fueron las que presentaron los mejores sistemas de salud. De los 20 primeros puestos del <em>ranking<\/em>, 17 fueron ocupados por pa\u00edses europeos. Las excepciones fueron Jap\u00f3n (12\u00ba), Canad\u00e1 (14\u00ba) y Nueva Zelanda (16\u00ba). Brasil aparece en una posici\u00f3n intermedia: n\u00famero 96.<\/p>\n<p>El trabajo estuvo a cargo de un grupo de investigaci\u00f3n coordinado por los epidemi\u00f3logos Nancy Fullman y Rafael Lozano, del Instituto de M\u00e9tricas y Evaluaci\u00f3n en Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos. Sus an\u00e1lisis se fundamentaron en la gigantesca base de datos Carga Global de Enfermedades (GBD). Inicialmente coordinado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), GBD est\u00e1, desde 2007, bajo la responsabilidad del IHME, con el apoyo de la Fundaci\u00f3n Bill y Melinda Gates. La versi\u00f3n m\u00e1s reciente de GBD reuni\u00f3 alrededor de 1.800 especialistas de 120 pa\u00edses y examin\u00f3 la mortalidad y el impacto de 315 enfermedades y 79 factores de riesgo en casi 200 naciones.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lea m\u00e1s:<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2019\/12\/17\/las-razones-de-la-caida-en-la-vacunacion\/\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">&#8211; Las razones de la ca\u00edda en la vacunaci\u00f3n<\/a><\/div>\n<p>El equipo liderado por Fullman y Lozano us\u00f3 una fracci\u00f3n de las informaciones de GBD para fundamentar el \u00cdndice de Acceso y Calidad de Salud (HAQ), que eval\u00faa la mortalidad resultante de 32 enfermedades pasibles de tratamiento, entre ellas el c\u00e1ncer, problemas cardiovasculares e infecciosos, en cada uno de los pa\u00edses analizados, de 1990 a 2016. Cuanto m\u00e1s pr\u00f3ximo de los 100 puntos est\u00e9 el HAQ, mejor ser\u00e1 la situaci\u00f3n del sistema de salud.<\/p>\n<p>En 2016, el HAQ vari\u00f3 de 97,1 puntos en Islandia, primer puesto en el estudio, a 18,6 en la Rep\u00fablica Centroafricana, que ocupa el \u00faltimo lugar. El promedio global subi\u00f3 de 42,2 en 2000 a 54,4 puntos en 2016, favorecido principalmente por el mejor desempe\u00f1o de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. La situaci\u00f3n general de la salud en Brasil tambi\u00e9n ha mejorado, seg\u00fan el estudio. El promedio general del pa\u00eds hab\u00eda sido de 46,5 puntos para el HAQ en 1990 y de 55,3 en 2000. En 2016, alcanz\u00f3 los 63,8 puntos.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n midi\u00f3 en detalles la realidad de las regiones o estados de siete pa\u00edses, a saber, Jap\u00f3n, Reino Unido, Estados Unidos, China, M\u00e9xico, Brasil e India. Acentuadas disparidades emergieron en China, cuyo desempe\u00f1o vari\u00f3 de 91,5 en Pek\u00edn a 48,0 en el T\u00edbet. Lo mismo ocurri\u00f3 en India, donde el estado de Goa obtuvo 64,8 puntos y el de Assam, tan solo 34. Jap\u00f3n present\u00f3 la menor variaci\u00f3n regional, con una diferencia interna de no m\u00e1s que 4,8 puntos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3667\" height=\"2949\" class=\"alignnone size-full wp-image-315849\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8.jpg 3667w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8-250x201.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8-700x563.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8-120x97.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 3667px) 100vw, 3667px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La vacunaci\u00f3n mejora el \u00edndice<\/strong><br \/>\nEn Brasil, los progresos fueron m\u00e1s acentuados de 1990 a 2000 que de 2000 a 2016. \u201cEn 1990, la prioridad eran las enfermedades infecciosas e infantiles, que pueden prevenirse por medio de la vacunaci\u00f3n\u201d, explica la m\u00e9dica epidemi\u00f3loga Deborah Carvalho Malta, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), coordinadora del GBD en Brasil y coautora del art\u00edculo de la revista <em>Lancet<\/em>. \u201cA partir de 2000, los problemas de salud se volvieron m\u00e1s complejos y las prioridades pasaron a ser las enfermedades cr\u00f3nicas no transmisibles. La reducci\u00f3n de la mortalidad de esas enfermedades depende de distintos factores, como el seguimiento de los pacientes a lo largo de los a\u00f1os, acciones de promoci\u00f3n de la salud y pol\u00edticas p\u00fablicas reguladoras, como la de poner mayores impuestos al tabaco, al alcohol y a los alimentos ultraprocesados\u201d. En ese estudio, el tratamiento en Brasil para cuatro enfermedades \u2013sarampi\u00f3n, t\u00e9tanos, difteria e infecciones de v\u00edas a\u00e9reas superiores\u2013 obtuvo la calificaci\u00f3n m\u00e1xima (100 pontos). La tuberculosis qued\u00f3 con 67 pontos; la diarrea, con 59; la diabetes, 48; el infarto, 41 y la leucemia, 27.<\/p>\n<p>Si bien el \u00edndice general del pa\u00eds mejor\u00f3, las disparidades regionales entre los sistemas de salud de los estados brasile\u00f1os crecieron durante el per\u00edodo cubierto por el trabajo. La diferencia entre el desempe\u00f1o m\u00e1s alto (Distrito Federal, con 55,2) y el m\u00e1s bajo (Alagoas, con 38), era de 17,2 pontos en 1990. En 2016, la distancia entre los extremos subi\u00f3 a 20,4 puntos (Distrito Federal, con 75,4 puntos, y Maranh\u00e3o, con 55, cercano a Alagoas, que alcanz\u00f3 56,6). <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/270_infos_es-8.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Luego del Distrito Federal, el estado de S\u00e3o Paulo ofrece actualmente el mejor acceso y calidad de los servicios de salud, seguido de Minas Gerais, Esp\u00edrito Santo, R\u00edo de Janeiro y los estados de la regi\u00f3n Sur<\/a>. \u201cExisten desigualdades socioecon\u00f3micas hist\u00f3ricas que explican esos resultados, m\u00e1s all\u00e1 de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de servicios de salud y de profesionales de salud en el norte y nordeste\u201d, aclara Deborah Carvalho Malta.<\/p>\n<p>\u201cEl perfil de las regiones norte y nordeste evolucion\u00f3 de forma m\u00e1s lenta y no acompa\u00f1\u00f3 el est\u00e1ndar de los estados de las regiones sur y sudeste, que invirtieron m\u00e1s y tienen m\u00e1s unidades de salud y profesionales especializados, adem\u00e1s de un programa maduro de salud de la familia\u201d, comenta la m\u00e9dica epidemi\u00f3loga Maria Paula Curado, investigadora del A. C. Camargo Cancer Center, de S\u00e3o Paulo, quien no particip\u00f3 del estudio de la revista <em>Lancet<\/em>.<\/p>\n<p>Los avances en el acceso no siempre se ven acompa\u00f1ados de una mejora de la calidad de los servicios de salud. \u201cMuchas veces hay discontinuidades en los servicios, por razones pol\u00edticas o t\u00e9cnicas, que retrasan el proceso de mejora del tratamiento y diagn\u00f3stico\u201d, dice Maria Paula Curado. Ella particip\u00f3 de un estudio fundamentado en el GBD, publicado en el <em>JAMA Oncology<\/em>, tambi\u00e9n en junio de 2018, que examina 29 tipos de c\u00e1ncer en 195 pa\u00edses. Mundialmente, la cantidad de casos de c\u00e1ncer aument\u00f3 un 28% entre 2006 y 2016, con una acentuada disparidad entre pa\u00edses.<\/p>\n<p>Los dos estudios indican que los pa\u00edses m\u00e1s pobres a\u00fan enfrentan grandes desaf\u00edos para ampliar el acceso y mejorar la calidad de los servicios de salud, sobre todo para las enfermedades no transmisibles. La mejora de los servicios de salud, de acuerdo con los autores del estudio de <em>Lancet<\/em>, \u201crequiere la adopci\u00f3n de una visi\u00f3n m\u00e1s abarcadora y la subsiguiente prestaci\u00f3n de asistencia m\u00e9dica de calidad para todas las poblaciones\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_315845\" style=\"max-width: 1410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-315845 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px.jpg\" alt=\"\" width=\"1400\" height=\"925\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px.jpg 1400w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px-250x165.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px-700x463.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/025-027_Sa\u00fade-global_270-3-1400px-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ewien van Bergeijk-Kwant \/ Wikimedia<\/span><\/a> Verificaci\u00f3n del estado de salud de los habitantes de N&#8217;Tossoni, en el sur de Mali, \u00c1frica<span class=\"media-credits\">Ewien van Bergeijk-Kwant \/ Wikimedia<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La base sobre la salud global<\/strong><br \/>\nCon este y otros estudios recientes \u2013como el de la epidemia de VIH\/ sida en 188 pa\u00edses de 1995 a 2015, publicado tambi\u00e9n en <em>Lancet<\/em> en mayo de 2018\u2013, GBD se impone como una base abierta de informaci\u00f3n sobre salud global y una alternativa a otros mapeos internacionales, como los de la OMS, seg\u00fan el m\u00e9dico epidemi\u00f3logo Paulo Andrade Lotufo, de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que particip\u00f3 del estudio de <em>Lancet<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cGBD nos muestra la necesidad de tratar los datos primarios sobre salud con m\u00e1s rigor\u201d, afirma. Seg\u00fan el m\u00e9dico, emergen tambi\u00e9n las limitaciones: los datos sobre internaciones son \u00fanicamente del sistema p\u00fablico de salud, visto que las empresas operadoras de planes privados de salud, que atienden a 46 millones de personas en Brasil, no est\u00e1n obligadas a proveerlos. Pueden tambi\u00e9n surgir resultados diferentes de los obtenidos por bases nacionales, lo que, para Lotufo, puede \u201cgenerar un sano debate sobre los m\u00e9todos de an\u00e1lisis de informaciones poblacionales y abrir camino para avanzar en estos an\u00e1lisis\u201d.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Aumenta la mortalidad infantil<\/strong><\/p>\n<p>Por primera vez en 15 a\u00f1os, la tasa de mortalidad infantil en Brasil exhibi\u00f3 un ligero aumento: subi\u00f3 de 14,3 por mil nacidos vivos en 2015 a 14,9 en 2016, mismo \u00edndice verificado en 2014, de acuerdo con un estudio del Observatorio del Ni\u00f1o y del Adolescente de la Fundaci\u00f3n Abrinq, elaborado a partir de datos del Ministerio de Salud (MS). Aunque la tasa aument\u00f3, el total de muertes, en n\u00fameros absolutos, disminuy\u00f3 de 43.152 en 2015 a 42.581 en 2016. El menor n\u00famero de nacimientos en 2016 (2,85 millones de nacidos vivos) respecto a 2015 (3 millones) puede haber influido en el aumento de la tasa de mortalidad, de acuerdo con el Sistema de Informaciones sobre Nacidos Vivos del MS. En 2000, la tasa de mortalidad de ni\u00f1os\/as de 0 a 5 a\u00f1os en el pa\u00eds era el doble de la actual, de 30,1 \u00f3bitos por mil nacidos vivos.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nFULLMAN, N. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(18)30994-2\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Measuring performance on the Healthcare access and quality index for 195 countries and territories and selected subnational locations: A systematic analysis from the Global Burden of Disease Study 2016<\/a>. <strong>Lancet<\/strong>. v. 391, n. 10136, p. 2236-71. 2 jun. 2018.<br \/>\nFITZMAURICE, C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jamaoncology\/fullarticle\/2683251\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Global, regional, and national cancer incidence, mortality, years of life lost, years lived with disability, and disability-adjusted life-years for 29 cancer groups, 1990 to 2016: A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study<\/a>. <strong>JAMA Oncology<\/strong>. <em>Online<\/em>. 2 jun. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os ha habido mejoras en el acceso y en la calidad de los servicios de salud en el mundo, pero todav\u00eda persisten acentuadas disparidades regionales ","protected":false},"author":17,"featured_media":315835,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-315834","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tapa","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/315834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=315834"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/315834\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":316369,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/315834\/revisions\/316369"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/315835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=315834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=315834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=315834"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=315834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}