{"id":316990,"date":"2019-12-19T15:25:36","date_gmt":"2019-12-19T18:25:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=316990"},"modified":"2019-12-19T15:25:36","modified_gmt":"2019-12-19T18:25:36","slug":"fuentes-de-metano-bajo-el-mar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fuentes-de-metano-bajo-el-mar-2\/","title":{"rendered":"Fuentes de metano bajo el mar"},"content":{"rendered":"<p>Dos grupos de investigaci\u00f3n \u2013uno de S\u00e3o Paulo y otro de Rio Grande do Sul\u2013 identificaron casi 2 mil cr\u00e1teres en el lecho marino en tramos de la costa de las regiones sur y sudeste de Brasil, a unos 200 kil\u00f3metros (km) de la costa. Esos hoyos en el fondo del mar, de hasta 230 metros (m) de di\u00e1metro y 90 m de profundidad, a los cuales se los conoce como <em>pockmarks<\/em>, se forman por la expulsi\u00f3n de gas desde el fondo marino, principalmente metano (CH<sub>4<\/sub>), uno de los causantes del efecto invernadero. Empero, se estima que la mayor parte del metano es consumido por bacterias y otros organismos en el propio oc\u00e9ano, antes de llegar a la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>A\u00fan no hay datos acerca de la contribuci\u00f3n de los cr\u00e1teres marinos de la costa brasile\u00f1a sobre las emisiones totales de gases de efecto invernadero del pa\u00eds, que registraron cifras del orden de los 2 mil millones de toneladas en 2014, el equivalente a alrededor del 5% del total mundial, seg\u00fan datos del Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Innovaciones y Comunicaciones (MCTIC). El metano, un compuesto que es producto principalmente de la ganader\u00eda y el tratamiento de residuos, contribuye con el 24% de las emisiones netas (volumen de gas que queda en la atm\u00f3sfera luego de restarle a las emisiones totales el carbono extra\u00eddo por actividades humanas tales como la restauraci\u00f3n de selvas). El di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), resultado principalmente de la quema de combustibles f\u00f3siles, responde por el 64% de las emisiones netas; y el \u00f3xido nitroso (N<sub>2<\/sub>H), proveniente del abono del suelo, por el 12% restante. El metano permanece bastante menos en la atm\u00f3sfera que el CO<sub>2<\/sub>, pero su capacidad de retenci\u00f3n cal\u00f3rica es 21 veces mayor; la del N<sub>2<\/sub>H es 310 veces mayor que la del CO<sub>2<\/sub>.<\/p>\n<div id=\"attachment_317001\" style=\"max-width: 1930px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317001 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0.jpg 1920w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1920px-0-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NOAA<\/span><\/a> Burbujas de metano suben desde el sedimento del fondo del mar en la costa del estado de Virginia, en el este de Estados Unidos, y sirven de alimento a an\u00e9monas, helmintos y microorganismos<span class=\"media-credits\">NOAA<\/span><\/p><\/div>\n<p>El metano que emana principalmente de los cr\u00e1teres del fondo de los oc\u00e9anos a partir de la descomposici\u00f3n de materia org\u00e1nica y emerge a la superficie contribuir\u00eda con alrededor del 1% al 5% de las emisiones globales de ese gas hacia la atm\u00f3sfera, de acuerdo con estimaciones del Instituto Max Planck de Microbiolog\u00eda Marina y del Centro de Ciencias Ambientales Marinas (Marum, seg\u00fan su acr\u00f3nimo en alem\u00e1n), de la Universidad de Bremen, ambos de Alemania, publicadas en 2013 en la revista <em>Nature Geoscience<\/em>. \u201cEstudios recientes sugieren que el escape de metano a profundidades mayores a 100 m dif\u00edcilmente llega a la superficie del mar\u201d, dice el ge\u00f3logo Anthony Rathburn, docente de la Universidad del Estado de California, en Estados Unidos. \u201cEl metano disuelto con frecuencia se oxida, formando CO<sub>2<\/sub>, a partir de la actividad de microorganismos presentes en la columna de agua\u201d. El CO<sub>2<\/sub> tambi\u00e9n es consumido por los organismos marinos antes de que pueda salir a la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>Los cr\u00e1teres submarinos de ese tipo podr\u00edan tener valor econ\u00f3mico, porque indicar\u00edan la presencia de yacimientos de gas natural. En 2011 y 2013, investigadores de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS) y de Petrobras, mapearon alrededor de mil cr\u00e1teres submarinos en la costa <em>ga\u00facha<\/em> y las usaron para identificar reservas de hidrocarburos en la cuenca de Pelotas, un \u00e1rea de 250 km<sup>2<\/sup> en el sur del estado de Rio Grande do Sul. \u201cCon base en los estudios iniciales, creemos que esa \u00e1rea ser\u00eda una reserva enorme de gas natural, que en un futuro podr\u00eda explotarse\u201d, dice el qu\u00edmico Luiz Frederico Rodrigues, investigador del Instituto del Petr\u00f3leo y de los Recursos Naturales de la PUC-RS. Entre los sedimentos hab\u00eda s\u00f3lidos cristalinos, los hidratos de carbono formados por agua y gases, que retienen gran cantidad de metano, tal como se describe en un art\u00edculo que sali\u00f3 en la edici\u00f3n de septiembre de 2017 de la <em>Revista Brasileira de Geof\u00edsica<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1683\" class=\"aligncenter size-full wp-image-317009\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras.jpg 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras-250x221.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras-700x620.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/271_crateras-120x106.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En 2016, un equipo del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP) identific\u00f3 984 cr\u00e1teres en un \u00e1rea de 130 km de largo por 30 km de ancho que se extiende desde el sur del litoral de S\u00e3o Paulo hasta el norte de Rio Grande do Sul. De acuerdo con un estudio publicado en septiembre de 2018 en el <em>Journal of Geochemical Exploration<\/em>, algunos cr\u00e1teres todav\u00eda emiten metano. \u201cResulta dif\u00edcil saber cu\u00e1les liberan gas y cu\u00e1les han dejado de hacerlo. La \u00fanica manera de descubrirlo es con el uso de un sensor de metano, que por el momento no tenemos\u201d, dice el ge\u00f3logo Michel Mahiques, docente del IO-USP y coordinador de la expedici\u00f3n con el buque Alpha Crucis, que condujo al hallazgo de esos cr\u00e1teres. Las formaciones se distribuyen en profundidades del lecho marino que var\u00edan entre 300 y 700 m. \u201cEn diciembre de 2017, ejecutamos nuevos sondeos en el \u00e1rea y descubrimos <em>pockmarks <\/em>a\u00fan mayores en zonas m\u00e1s profundas\u201d, comenta.<\/p>\n<div id=\"attachment_316997\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-316997 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1483\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2-250x309.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2-700x865.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/056-059_Crateras-de-metano_271-1200px-2-120x148.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Andreia Plaza Faverola\/ CAGE<\/span><\/a> Representaci\u00f3n art\u00edstica de la liberaci\u00f3n de metano y de los cr\u00e1teres en el lecho del mar \u00c1rtico<span class=\"media-credits\">Andreia Plaza Faverola\/ CAGE<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLa liberaci\u00f3n de metano en el oc\u00e9ano habr\u00eda sido m\u00e1s intensa en el pasado, principalmente durante la era glacial, cuando el nivel del mar se redujo alrededor de 120 m y hubo una merma de la presi\u00f3n del agua sobre los dep\u00f3sitos de gas en el fondo oce\u00e1nico, facilitando el escape\u201d, dice el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Rodrigo Portilho-Ramos, quien en la actualidad es investigador en el Marum, en Bremen. En un estudio que llev\u00f3 a cabo en la Universidad Federal Fluminense y en la USP, con la colaboraci\u00f3n de Rathburn y otros expertos de Alemania y de Estados Unidos, Portilho-Ramos identific\u00f3 una reducci\u00f3n en los niveles de carbono en caparazones de organismos f\u00f3siles en sedimentos recolectados en un cr\u00e1ter del litoral de Florian\u00f3polis, a 475 m de profundidad, en comparaci\u00f3n con muestras recogidas en \u00e1reas vecinas. Esa variaci\u00f3n en los porcentajes de carbono ser\u00eda el resultado de una intensa, aunque todav\u00eda no dimensionada liberaci\u00f3n de metano hace entre 20 mil y 40 mil a\u00f1os atr\u00e1s, tiempo que corresponde a la \u00faltima era glacial, seg\u00fan consta en un art\u00edculo de abril de 2018 en la revista <em>Scientific Reports<\/em>.<\/p>\n<p>Los cr\u00e1teres del litoral paulista \u2013y despu\u00e9s otros, pr\u00f3ximos al banco de arrecifes de Abrolhos, al sur del estado de Bah\u00eda y al norte del de Esp\u00edrito Santo\u2013 comenzaron a identificarlos en forma aislada en 2007 investigadores de la Fundaci\u00f3n Universidad Federal de Rio Grande e inicialmente se los consider\u00f3 como remanentes de cavernas. En 2016, el grupo de la USP llev\u00f3 a cabo un relevamiento exhaustivo y not\u00f3 que los cr\u00e1teres eran abundantes y pod\u00edan liberar metano, pero todav\u00eda no se sabe cu\u00e1ntos hay en el litoral brasile\u00f1o ni cu\u00e1ntos de ellos emiten metano. \u201cEl fondo marino de la costa brasile\u00f1a ha sido escasamente mapeado por institutos de investigaci\u00f3n, aunque las empresas petroleras y sus prestadoras de servicios ten\u00edan mucha informaci\u00f3n, raramente liberada para uso p\u00fablico porque pod\u00edan indicar reservas de petr\u00f3leo y gas natural\u201d, dice Mahiques.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n de gas en la costa del sudeste brasile\u00f1o es resultado, principalmente, del ascenso de columnas de sal por debajo del lecho marino, seg\u00fan indica un estudio del grupo de la USP que fue publicado en febrero de 2017 en la revista cient\u00edfica <em>Heliyon<\/em>. A causa de la intensa presi\u00f3n a la que se encuentran sometidas, las columnas de sal, a las cuales se denomina diapiros, rompen las capas de rocas del suelo marino, que colapsa, formando los cr\u00e1teres. Ese desplazamiento libera el metano atrapado a partir del material org\u00e1nico \u2013restos animales y vegetales\u2013 acumulados\u00a0 en el fondo del mar.<\/p>\n<blockquote><p>Para los seres que habitan en el fondo del mar, sin ox\u00edgeno ni luz solar, el metano es fuente de energ\u00eda<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Riqueza biol\u00f3gica<\/strong><br \/>\nLos cr\u00e1teres configuran ambientes \u00fanicos, donde viven comunidades de microorganismos, moluscos y otros invertebrados m\u00e1s diversificados y abundantes que en las \u00e1reas vecinas. En una regi\u00f3n del oc\u00e9ano \u00c1rtico, a 1.200 m de profundidad, la abundancia de especies era 2,5 veces mayor en las \u00e1reas con profusi\u00f3n de metano que en las regiones vecinas, verificaron cient\u00edficos de Noruega y de Estados Unidos en un art\u00edculo en la revista <em>Limology and Oceanography<\/em>, publicado en octubre de 2007. En esas \u00e1reas, dicen los autores del trabajo, la fuente de vida es el metano y no la luz solar, que no llega a lo profundo del mar.<\/p>\n<p>En su laboratorio en el IO-USP, la bi\u00f3loga Vivian Pellizari cultiva bacterias y otros microorganismos que producen metano a partir de la degradaci\u00f3n de la materia org\u00e1nica en el fondo del mar, un ambiente desprovisto de ox\u00edgeno. \u201cEl desaf\u00edo actual consiste en mantener viables esos cultivos hasta que se pueda aislar a los microorganismos presentes\u201d, dice Pellizari, quien se propuso entender la diversidad de los microorganismos productores y consumidores de metano en el fondo del mar. En el mes de octubre, ella ser\u00e1 coordinar\u00e1 en Ilhabela, en el litoral paulista, la Escuela S\u00e3o Paulo de Ciencia Avanzada del Metano, cuyo prop\u00f3sito es debatir el origen y las transformaciones del metano en ambientes marinos y terrestres.<\/p>\n<p>Los primeros cr\u00e1teres submarinos de ese tipo los descubri\u00f3 en la costa de Nueva Escocia, en Canad\u00e1, al final de la d\u00e9cada de 1960, un equipo del Instituto de Oceanograf\u00eda Bedford, tambi\u00e9n de Canad\u00e1. Esos cr\u00e1teres, que por entonces fueron detectados por lo que era un nuevo sistema de sonar, ten\u00edan 150 m de di\u00e1metro y 10 m de profundidad. Luego se los fue identificando por todo el mundo. En 2013, cient\u00edficos de Nueva Zelanda, Alemania y Estados Unidos hallaron los mayores cr\u00e1teres submarinos, ubicados 500 km al este de Christchurch, en Nueva Zelanda. Los mayores cr\u00e1teres de esa regi\u00f3n ten\u00edan 11 km de di\u00e1metro y 100 m de profundidad, a alrededor de 1 km de la superficie. Se habr\u00edan originado por la erupci\u00f3n de gases a trav\u00e9s de las capas de sedimentos, pero en apariencia ya no liberaban metano.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nFormaciones an\u00f3malas del fondo marino en el talud superior del sur de Brasil (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/96034\/feicoes-anomalas-de-fundo-no-talude-superior-do-sul-do-brasil\/?q=16\/22194-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 16\/22194-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Michel Michaelovitch de Mahiques (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 231.247,09<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nSANTOS, R. F. dos <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0375674218300797\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Metal\/ Ca ratios in pockmarks and adjacent sediments on the SW Atlantic slope: Implications for redox potential and modern seepage<\/a>. <strong>Journal of Geochemical Exploration<\/strong>. v. 192, p. 163-73. sept. 2018.<br \/>\nPORTILHO-RAMOS, R. C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-018-24420-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Methane release from the southern brazilian margin during the last glacial<\/a>. <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 8, n. 1,\u00a05948. 13 abr. 2018.<br \/>\nMAHIQUES, M. M. de\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.heliyon.com\/article\/e00257\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">An extensive pockmark field on the upper Atlantic margin of Southeast Brazil: spatial analysis and its relationship with salt diapirism<\/a>.\u00a0<strong>Heliyon<\/strong>. v. 3, n. 2, e00257. 24 feb. 2017.<br \/>\nBOETIUS, A. y WENZH\u00d6FER, F. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/ngeo1926\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Seafloor oxygen consumption fuelled by methane from cold seeps<\/a>.\u00a0<strong>Nature Geoscience<\/strong>. v. 6, p. 725-34. 29 ago. 2013.<br \/>\nRODRIGUES, L. F.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S2317-48892017000300369&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The influence of methane fluxes on the sulfate\/ methane interface in sediments from the Rio Grande Cone Gas Hydrate Province, southern Brazil<\/a>.\u00a0<strong>Revista Brasileira de Geof\u00edsica<\/strong>. v.\u00a047, n. 3, p. 369-81. sept. 2017.<br \/>\nASTR\u00d6M, E. K. L.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/aslopubs.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/lno.10732\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Methane cold seeps as biological oases in the high Arctic deep sea<\/a>.\u00a0<strong>Limnology and Oceanography<\/strong>. v. 63, n. S1, p. 209-31. 27 oct. 2007.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nMINISTERIO DE CIENCIA, TECNOLOG\u00cdA, INNOVACIONES Y COMUNICACIONES. <em>Estimativas anuais de emiss\u00f5es de gases de efeito estufa no Brasil<\/em>. Brasilia, DF: MCTIC. 2017, 91 p. 4\u00aa. ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dos mil cr\u00e1teres descubiertos recientemente en la costa brasile\u00f1a liberan gases de efecto invernadero","protected":false},"author":17,"featured_media":317005,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[321,328],"coauthors":[5968],"class_list":["post-316990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-oceanografia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/316990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=316990"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/316990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317015,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/316990\/revisions\/317015"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/317005"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=316990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=316990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=316990"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=316990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}