{"id":317336,"date":"2019-12-20T18:06:29","date_gmt":"2019-12-20T21:06:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=317336"},"modified":"2019-12-20T18:06:29","modified_gmt":"2019-12-20T21:06:29","slug":"el-habito-de-cometer-fraudes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-habito-de-cometer-fraudes\/","title":{"rendered":"El h\u00e1bito de cometer fraudes"},"content":{"rendered":"<p>Jap\u00f3n despunt\u00f3 en un <em>ranking<\/em> de mala conducta cient\u00edfica \u2212el de los 10 investigadores del mundo con la mayor cantidad de art\u00edculos retractados\u2212 en el cual cuenta con la mitad de los casos. Seg\u00fan una encuesta realizada por el sitio web Retraction Watch, el primer nombre de esta lista es el anestesi\u00f3logo Yoshitaka Fujii, investigador de la Universidad de Toho. Alcanz\u00f3 el r\u00e9cord de 183 art\u00edculos retractados, despu\u00e9s de una averiguaci\u00f3n culminada en 2012 que indic\u00f3 que hab\u00eda publicado art\u00edculos con datos fraguados durante casi dos d\u00e9cadas. Tambi\u00e9n el anestesi\u00f3logo Yuhji Saitoh, del Hospital General de Kureha en Fukushima, coautor de varios art\u00edculos con Fujii, aparece en el 8\u00ba lugar en el <em>ranking<\/em>, con 39 retractaciones, empatado con el endocrin\u00f3logo Shigeaki Kato, investigador de la Universidad de Tokio hasta 2012, cuyos documentos ten\u00edan varias im\u00e1genes manipuladas: cuando comenz\u00f3 a investig\u00e1rselo, Kato les orden\u00f3 a sus asistentes que borraran la evidencia de sus computadoras. Un esc\u00e1ndalo reciente clasifica a otros dos investigadores japoneses: Yoshihiro Sato, con 43 retractaciones, y Jun Iwamoto, con 39. Sato, un neur\u00f3logo del Hospital Mitaga en la peque\u00f1a ciudad de Tagawa, adulter\u00f3 33 ensayos cl\u00ednicos a lo largo de 15 a\u00f1os, la mayor\u00eda en tratamientos capaces de prevenir fracturas \u00f3seas en ancianos y pacientes con enfermedad de Parkinson. Durante mucho tiempo hab\u00eda generado sospechas entre colegas de otros pa\u00edses por describir en sus art\u00edculos resultados muy elocuentes sobre la eficacia de las vitaminas y la velocidad con la que reclut\u00f3 voluntarios para su investigaci\u00f3n cl\u00ednica; en un caso, pudo reunir m\u00e1s de 500 pacientes en una aldea en tan solo dos meses.<\/p>\n<p>Y un grupo de m\u00e9dicos y estad\u00edsticos de Escocia y Nueva Zelanda hall\u00f3 evidencias inequ\u00edvocas contra el investigador. Demostraron que las caracter\u00edsticas de los grupos de pacientes de diferentes ensayos realizados por Sato eran muy similares, lo que ser\u00eda imposible que ocurriera accidentalmente, encontraron varias incongruencias estad\u00edsticas y constataron que los resultados eran mucho m\u00e1s expresivos que los observados en otros ensayos cl\u00ednicos con las mismas terapias. \u00a0\u201cEl grupo de Sato fue extraordinariamente productivo y notable por llegar a conclusiones muy positivas &#8220;, dijo el Dr. Mark Bolland, investigador de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, en la publicaci\u00f3n de los hallazgos sobre la naturaleza fraudulenta de la investigaci\u00f3n japonesa en la revista <em>Neurology <\/em>en diciembre de 2016.<\/p>\n<p>La revista, editada por la Academia Americana de Neurolog\u00eda, retract\u00f3 tres art\u00edculos de Sato. Entre los da\u00f1os causados por la falsificaci\u00f3n, Bolland ha enumerado el desperdicio de recursos en nuevos ensayos para tratar de replicar los hallazgos del neur\u00f3logo y la creencia exagerada en el poder de las vitaminas para combatir la osteoporosis; por ejemplo, las pautas de prevenci\u00f3n de esta enfermedad en Jap\u00f3n fueron influenciadas por Sato.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/008-010_Boas-praticas_272_es-desktop.png\" data-tablet_size=\"2280x1372\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/008-010_Boas-praticas_272_es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/008-010_Boas-praticas_272_es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/008-010_Boas-praticas_272_es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong>Muerte<\/strong><br \/>\nLas razones que llevaron a Yoshihiro Sato a convertirse en un fraguador contumaz siguen siendo misteriosas, ya que muri\u00f3 en enero de 2017, durante el curso de las investigaciones. Un informe reciente en la revista <em>Science<\/em> plantea la posibilidad de que la muerte no haya sido natural, tal como se inform\u00f3. Sato hab\u00eda mostrado signos de problemas psiqui\u00e1tricos y se habr\u00eda suicidado, declar\u00f3 a <em>Science <\/em>el abogado de su asociado Jun Iwamoto, experto en medicina deportiva de la Universidad de Keio en Tokio. Iwamoto, miembro de la junta de la Sociedad de Osteoporosis de Jap\u00f3n, dice que no particip\u00f3 directamente en las investigaciones que dieron lugar a la retractaci\u00f3n de los 39 art\u00edculos que se le atribuyeron, pero admiti\u00f3 que ten\u00eda un acuerdo con Sato por el cual los dos firmaban conjuntamente los art\u00edculos redactados por sus grupos, en una estrategia irregular de inflar su rendimiento acad\u00e9mico. Tres meses antes de su muerte, Sato se responsabiliz\u00f3 por los fraudes, solicit\u00f3 la retractaci\u00f3n de algunos de sus art\u00edculos y eximi\u00f3 a los colaboradores de la culpa, admitiendo que firmaron los art\u00edculos sin haber contribuido a ellos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la alta incidencia de fraude en serie, su enfoque en la investigaci\u00f3n biom\u00e9dica es tambi\u00e9n un rasgo japon\u00e9s. El resto del <em>ranking<\/em> de Retraction Watch est\u00e1 compuesto por investigadores de diferentes disciplinas y pa\u00edses: un anestesista alem\u00e1n, un psic\u00f3logo holand\u00e9s, un ingeniero el\u00e9ctrico estadounidense, un cient\u00edfico inform\u00e1tico taiwan\u00e9s y un qu\u00edmico chino. \u00a0Si hay un rasgo com\u00fan entre los estafadores es el g\u00e9nero: todos son hombres. &#8220;Esto corrobora los hallazgos de una investigaci\u00f3n realizada en 2013 que indica que existe una tendencia entre los investigadores varones a tener art\u00edculos retractados por fraude&#8221;, se\u00f1al\u00f3 Retraction Watch en la presentaci\u00f3n de la clasificaci\u00f3n. \u00a0Michiie Sakamoto, quien investiga la producci\u00f3n cient\u00edfica de Jun Iwamoto en la Universidad de Keio, declar\u00f3 a <em>Science<\/em> que el respeto por la jerarqu\u00eda es una caracter\u00edstica exacerbada en el entorno acad\u00e9mico japon\u00e9s y est\u00e1 en la ra\u00edz del fraude en serie. &#8220;En Jap\u00f3n, nadie duda de la palabra de un profesor&#8221;, dijo. \u201cCreemos en las personas y no creemos que sea necesario crear reglas r\u00edgidas y observarlas &#8220;. El resultado, explica, es que los estafadores solo fueron cuestionados cuando hab\u00edan estado activos durante mucho tiempo. En el caso de Sato, la demora en verificar la fabricaci\u00f3n tuvo otros ingredientes. En 2003, public\u00f3 un art\u00edculo basado en un estudio de 40 pacientes con una enfermedad muy rara, atendidos durante tres a\u00f1os. Un neur\u00f3logo del Reino Unido envi\u00f3 una carta a la revista diciendo que estaba sorprendido por la gran cantidad de personas con una enfermedad que solo hab\u00eda visto dos veces en su vida, pero atribuy\u00f3 el fen\u00f3meno a una probable prevalencia an\u00f3mala de la enfermedad en la poblaci\u00f3n japonesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores japoneses despuntan en la lista de cient\u00edficos con la mayor cantidad de art\u00edculos retractados","protected":false},"author":11,"featured_media":275174,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[178],"tags":[299],"coauthors":[98],"class_list":["post-317336","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buenas-practicas","tag-etica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=317336"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317345,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317336\/revisions\/317345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/275174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=317336"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=317336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}