{"id":317596,"date":"2019-12-20T18:22:54","date_gmt":"2019-12-20T21:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=317596"},"modified":"2020-02-18T18:19:43","modified_gmt":"2020-02-18T21:19:43","slug":"fragmentos-de-la-prehistoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/fragmentos-de-la-prehistoria\/","title":{"rendered":"Fragmentos de la prehistoria"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_317609\" style=\"max-width: 1410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317609 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4.jpg\" alt=\"\" width=\"1400\" height=\"1867\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4.jpg 1400w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4-250x333.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4-700x934.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-4-120x160.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Romulo Fialdini\/ Tempo Composto<\/span><\/a> El cr\u00e1neo de Luzia, de unos 11 mil a\u00f1os de antig\u00fcedad, era una de las piezas m\u00e1s conocidas del Museo Nacional<span class=\"media-credits\">Romulo Fialdini\/ Tempo Composto<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los arque\u00f3logos del Museo Nacional de Brasil se est\u00e1n preparando para dirigir el trabajo de campo m\u00e1s doloroso de sus carreras: la b\u00fasqueda piezas de las colecciones de la instituci\u00f3n que se hayan conservado parcial o totalmente en medio de los escombros del Palacio de S\u00e3o Crist\u00f3v\u00e3o, el edificio de tres pisos y m\u00e1s de 13.600 metros cuadrados de \u00e1rea edificada que se quem\u00f3 y sufri\u00f3 derrumbes en su interior. \u201cTengo alumnos que concretar\u00e1n su primera excavaci\u00f3n ac\u00e1 en las ruinas del palacio\u201d, afirma el arque\u00f3logo Antonio Brancaglion Junior, director del Laboratorio de Egiptolog\u00eda del Museo Nacional, responsable de una peque\u00f1a pero interesante colecci\u00f3n de 700 piezas de la cultura antigua que floreci\u00f3 a orillas del Nilo y m\u00e1s de 700 de origen grecorromano. Entre los art\u00edculos que se pueden salvar de los restos del edificio se encuentran aproximadamente 100 mil piezas de la colecci\u00f3n arqueol\u00f3gica y al menos 2.300 cr\u00e1neos o fragmentos de huesos de esqueletos humanos de la reserva t\u00e9cnica del sector de antropolog\u00eda biol\u00f3gica. Alrededor del 80% de todo este material \u2212que en t\u00e9rminos temporales iba desde el Paleol\u00edtico Superior (hace entre 40 mil y 10 mil a\u00f1os) hasta los d\u00edas actuales\u2212 se encontraba en el edificio que se incendi\u00f3. Este patrimonio comprend\u00eda colecciones relacionadas con las diferentes culturas prehist\u00f3ricas e hist\u00f3ricas que existieron en Brasil, Am\u00e9rica, Europa, Asia y \u00c1frica.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, las colecciones estaban divididas en arqueolog\u00eda del Antiguo Egipto, del Mediterr\u00e1neo (Grecia y Roma), Andina (precolombina) y brasile\u00f1a<em>. <\/em>El patrimonio de piezas nacionales inclu\u00eda colecciones reunidas desde 1867 hasta el presente per\u00edodo, con material proveniente desde el sur del pa\u00eds hasta la amazonia, incluido el material de concheros o sambaqu\u00edes de Santa Catarina y R\u00edo de Janeiro. &#8220;Parte del material l\u00edtico, cer\u00e1mica y de metal puede aparentemente haberse preservado&#8221;, se\u00f1ala Rita Scheel-Ybert, coordinadora del Programa de Posgrado en Arqueolog\u00eda, que actualmente cuenta con 12 profesores y 29 estudiantes de maestr\u00eda y 31 de doctorado. \u201cLas plantas de la colecci\u00f3n de arqueobot\u00e1nica y los artefactos de madera y tela tienen pocas posibilidades de haber resistido al fuego&#8221;. En el Huerto Bot\u00e1nico, cerca del palacio, una peque\u00f1a colecci\u00f3n proveniente de excavaciones recientes no se vio afectada. Pero ese material representa menos del 20% de las muestras arqueol\u00f3gicas que se encontraban en el museo.<\/p>\n<div id=\"attachment_317601\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317601 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1762\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2-250x367.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2-700x1028.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1200px-2-120x176.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecciones del Museu Nacional  <\/span><\/a> El Museo Nacional ten\u00eda una colecci\u00f3n de cr\u00e1neos de los extintos abor\u00edgenes botocudos, el pueblo representado en este dibujo<span class=\"media-credits\">Colecciones del Museu Nacional  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Las probables p\u00e9rdidas en las colecciones de arqueolog\u00eda y antropolog\u00eda biol\u00f3gica abren brechas en el conocimiento sobre la prehistoria y la historia nacional, y empobrecen la memoria del Museo Nacional. Quiz\u00e1s el caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico del impacto del incendio es la desaparici\u00f3n del cr\u00e1neo humano femenino apodado Luzia, de aproximadamente 11 mil a\u00f1os, el remanente m\u00e1s antiguo de <em>Homo sapiens<\/em> encontrado en territorio brasile\u00f1o y uno de los m\u00e1s antiguos de Am\u00e9rica. Encontrado a mediados de la d\u00e9cada de 1970 en el sitio de Lapa Vermelha IV, en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, estado de Minas Gerais, ese cr\u00e1neo fue posteriormente estudiado por el bioarque\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), y le sirvi\u00f3 de base inicial para postular a finales de la d\u00e9cada de 1980 una teor\u00eda alternativa del poblamiento de Am\u00e9rica: el modelo biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Esta pol\u00e9mica teor\u00eda plantea la idea de que nuestro continente fue colonizado por dos olas migratorias de humanos modernos provenientes de Asia. La primera habr\u00eda tenido lugar hace aproximadamente 14 mil a\u00f1os y estar\u00eda compuesta por individuos parecidos a Luzia, con rasgos similares a los de los australianos y africanos actuales, pero que no dejaron descendientes. La segunda ola habr\u00eda pisado Am\u00e9rica hace unos 12 mil a\u00f1os, y sus miembros tendr\u00edan el tipo f\u00edsico caracter\u00edstico de los asi\u00e1ticos, llamado mongoloide, de la cual derivan los abor\u00edgenes actuales del continente. El modelo m\u00e1s tradicional sostiene la idea de que solo los grupos con rasgos mongoloides habr\u00edan colonizado Am\u00e9rica. Adem\u00e1s de Luzia, el Museo Nacional albergaba unos 200 fragmentos de huesos humanos provenientes de Lagoa Santa, la colecci\u00f3n m\u00e1s grande del pueblo que habit\u00f3 dicha regi\u00f3n hace miles de a\u00f1os. Debido a que la mayor\u00eda de estos huesos fueron encontrados dispersos en sitios arqueol\u00f3gicos, los investigadores no est\u00e1n seguros al respecto de a cu\u00e1ntos individuos representan.<\/p>\n<p>Hay colecciones significativas de los antiguos habitantes de Lagoa Santa en al menos tres instituciones de investigaci\u00f3n importantes, y esto constituye una garant\u00eda de que se podr\u00e1n realizar nuevos estudios con otras muestras de la anatom\u00eda de los contempor\u00e1neos o de descendientes de Luzia. En el Museo de Historia Natural de Dinamarca, la colecci\u00f3n de Peter Lund, naturalista escandinavo que efectu\u00f3 recolecciones arqueol\u00f3gicas y paleontol\u00f3gicas en esa regi\u00f3n de Minas Gerais en el siglo XIX, cuenta con 15 cr\u00e1neos humanos. La Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) mantiene fragmentos \u00f3seos de aproximadamente 90 individuos y la USP conserva cr\u00e1neos o esqueletos parciales de otros 50 habitantes de la prehistoria de Lagoa Santa en dos unidades, en el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE-USP) y en el IB-USP. &#8220;El material de la USP proviene de sepulturas en las cuales fue posible identificar si los huesos pertenec\u00edan a uno o m\u00e1s individuos&#8221;, explica la arque\u00f3loga del IB, Mercedes Okumura, quien fue docente en el Museo Nacional entre 2014 y junio de este a\u00f1o. &#8220;Los individuos de Lagoa Santa de las colecciones de USP est\u00e1n m\u00e1s completos que los del Museo Nacional, pero son pocos en comparaci\u00f3n con la colecci\u00f3n de la instituci\u00f3n de R\u00edo&#8221;. Tambi\u00e9n vinculado con Lagoa Santa, habr\u00edan desaparecido con la tragedia alrededor de 1.000 muestras carb\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n c\u00e1lculos dentales y vestigios de plantas, que el arque\u00f3logo de MAE-USP Andr\u00e9 Strauss hab\u00eda obtenido desde 2011 en excavaciones realizadas en esa regi\u00f3n. &#8220;Le hab\u00eda prestado este material a la profesora Rita Scheel-Ybert, una gran experta en antracolog\u00eda [el estudio de material vegetal carbonizado existente en sitios arqueol\u00f3gicos]&#8221;, dice Strauss.<\/p>\n<div id=\"attachment_317605\" style=\"max-width: 1410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317605 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1400\" height=\"1937\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3.jpg 1400w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3-250x346.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3-700x969.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1400px-3-120x166.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Romulo Fialdini\/ Tempo Composto<\/span><\/a> Estatua antropom\u00f3rfica femenina de la cultura de Santar\u00e9m, en la Amazonia<span class=\"media-credits\">Romulo Fialdini\/ Tempo Composto<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otra probable p\u00e9rdida significativa en la colecci\u00f3n de antropolog\u00eda biol\u00f3gica del Museo Nacional la constituyen los 42 cr\u00e1neos de botocudos, tambi\u00e9n conocidos como aimor\u00e9s, un pueblo originario combativo que resisti\u00f3 a los europeos durante el per\u00edodo colonial y se extingui\u00f3 en el siglo XIX, pr\u00e1cticamente sin dejar rastros. Provenientes de los estados de Santa Catarina, Minas Gerais, Bah\u00eda y Espirito Santo, los huesos almacenados en el Palacio de S\u00e3o Crist\u00f3v\u00e3o formaron la colecci\u00f3n \u00fanica conocida en Brasil de este pueblo, cuyos habitantes ensanchaban sus labios inferiores y los l\u00f3bulos de sus orejas con la ayuda de piezas circulares hechas de madera llamadas <em>botoques<\/em> (de ah\u00ed el nombre dado por los colonizadores a estos abor\u00edgenes). Algunos investigadores sostienen la tesis de que los botocudos pueden haber sido los \u00faltimos descendientes del pueblo de Luzia, de Lagoa Santa, una hip\u00f3tesis que a\u00fan no se ha comprobado.<\/p>\n<p>&#8220;Es posible que algunos cr\u00e1neos y huesos de nuestra colecci\u00f3n no se hayan visto afectados por el fuego, pero la mayor parte del material estaba almacenada en el tercer piso del museo, que se desmoron\u00f3&#8221;, dice la arque\u00f3loga Claudia Rodrigues-Carvalho, coordinadora del Sector de Antropolog\u00eda Biol\u00f3gica del Museo Nacional. Los huesos que eventualmente escaparon de las llamas pueden haberse despedazado al caer en la planta baja y ser alcanzados por los restos del edificio. Tambi\u00e9n existe el riesgo de que ya no haya m\u00e1s n\u00fameros de registro en las piezas que puedan recuperarse de los escombros, lo cual puede dificultar su asociaci\u00f3n con las colecciones correctas. En Alemania y otros pa\u00edses europeos, algunos museos tambi\u00e9n poseen huesos de botocudos. &#8220;Tenemos un cr\u00e1neo y fragmentos del esqueleto de un botocudo&#8221; dice bioarque\u00f3loga Sabine Eggers, profesora bajo licencia del IB-USP y actualmente encargada del Museo de Historia Natural de Viena. &#8220;Es material proveniente de Brasil, pero no se sabe d\u00f3nde&#8221;.<\/p>\n<div id=\"attachment_317597\" style=\"max-width: 1010px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317597 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1968\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1-250x492.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1-700x1378.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/050-053_MN_Arqueologia_272-1000px-1-120x236.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Eduardo Cesar<\/span><\/a> El ata\u00fad de la momia de la cantante sacerdotisa egipcia Sha-amum-en-su<span class=\"media-credits\">Eduardo Cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los investigadores del Museo Nacional saben que es poco probable que se repongan a su altura algunos art\u00edculos \u00fanicos de las colecciones perdidas en el incendio, aun cuando otras instituciones de Brasil o del exterior efect\u00faen donaciones generosas de piezas o nuevas excavaciones suministren material arqueol\u00f3gico de calidad. La momia de la cantante y sacerdotisa Sha-Amun-em-su \u2212que vivi\u00f3 en el antiguo Egipto hace unos 2.800 a\u00f1os, y que cantaba canciones en el templo dedicado al dios Am\u00f3n en Karnak, en los alrededores de Tebas, la actual Luxor\u2212 fue uno de los tesoros de colecci\u00f3n egipcia y, por extensi\u00f3n, de toda la instituci\u00f3n. Lleg\u00f3 al palacio imperial por las manos de Pedro II, a quien se la obsequiaron durante su viaje a Egipto entre 1876 y 1877. Su bello f\u00e9retro de colores nunca se abri\u00f3.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, Antonio Brancaglion Junior, mediante an\u00e1lisis de tomograf\u00eda computarizada de rayos X que mostraban las estructuras internas conservadas dentro del ata\u00fad en tres dimensiones, descubri\u00f3 que la garganta de la cantante parec\u00eda estar revestida con un vendaje de resina. Ese detalle fue interpretado como una preocupaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/01\/13\/el-ultimo-acto-de-la-favorita-del-emperador\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">los responsables del proceso de momificaci\u00f3n de Sha-amun-em-su<\/a> por protejer una zona que, de acuerdo con sus creencias religiosas, ser\u00eda vital para ella tambi\u00e9n durante su estancia en el m\u00e1s all\u00e1. \u201cEl incendio no es el fin de la egiptolog\u00eda en el Museo Nacional\u201d, explica Brancaglion Junior. \u00a0&#8220;Gran parte de los 700 objetos de la colecci\u00f3n ya han sido estudiados y catalogados, y tambi\u00e9n investigamos materiales de otras colecciones de ac\u00e1 y del exterior&#8221;. En Brasil, el MAE-USP, el Museo de Arte de S\u00e3o Paulo (Masp), la Fundaci\u00f3n Ema Klabin y el Instituto Bo Bardi son algunas de las instituciones que poseen piezas del Antiguo Egipto. El arque\u00f3logo y sus estudiantes tambi\u00e9n participan en las excavaciones en Egipto.<\/p>\n<p><a name=\"box_MAEUSP_272_ESP\"><\/a>Si bien considera poco probable que los art\u00edculos m\u00e1s valiosos de las colecciones egipcia y mediterr\u00e1nea hayan resistido el incendio, Brancaglion Junior no pierde las esperanzas. Poco despu\u00e9s del desastre, vio fotos y escuch\u00f3 relatos de personas que dec\u00edan que hab\u00eda fragmentos de jarrones griegos y un fresco de Pompeya entre las ruinas del palacio clausurado. La colecci\u00f3n grecorromana se form\u00f3 a partir del inter\u00e9s de la emperatriz Teresa Cristina (1822-1889) por la arqueolog\u00eda. &#8220;El Museo Brit\u00e1nico fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivi\u00f3&#8221;, compara. &#8220;Tambi\u00e9n sobreviviremos&#8221;.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>El MAE-USP pugna por m\u00e1s espacio<\/strong><\/p>\n<p><em>Carlos Fioravanti<\/em><\/p>\n<p>Uno de los objetivos del arque\u00f3logo Paulo DeBlasis, director del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP) desde agosto de 2018, consiste en conseguir un amplio espacio para albergar grandes exposiciones permanentes. Una posibilidad ser\u00eda la Plaza de los Museos, que reunir\u00eda a varias instituciones de la USP, cerca de una de las entradas al campus de la universidad en la capital paulista. Pero por ahora, solo se ha concluido la estructura de hormig\u00f3n del edificio y no hay expectativas de que se contin\u00fae el trabajo. En la sede de MAE solo hay espacio para exposiciones temporales. Uno de estas, sobre ciudades griegas, culmin\u00f3 en marzo. En 2017, cuando las exposiciones temporales permanecieron abiertas durante m\u00e1s tiempo, el museo recibi\u00f3 a 15.649 visitantes.<\/p>\n<p>Su patrimonio, con un mill\u00f3n de piezas, incluye colecciones arqueol\u00f3gicas y etnol\u00f3gicas que llegaron provenientes del Museo Paulista en la d\u00e9cada de 1980. &#8220;Reunimos buenas condiciones de seguridad, con un sistema de di\u00f3xido de carbono que inunda la sala en caso de incendio y los hidrantes funcionan, pero estamos formando una brigada contra incendios y reforzando la se\u00f1alizaci\u00f3n&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Anualmente, la instituci\u00f3n recibe aproximadamente un mill\u00f3n de reales para mantenimiento, seguridad y prestaci\u00f3n de servicios. &#8220;Debemos buscar recursos fuera de la universidad y en agencias de financiamiento, especialmente para hacer investigaci\u00f3n&#8221;, dice. Los 18 investigadores del MAE realizan estudios arqueol\u00f3gicos en S\u00e3o Paulo y en otras partes de Brasil: en la Amazonas, en Santa Catarina y en Minas Gerais. Adem\u00e1s de dictar materias opcionales para estudiantes de grado de cualquier carrera de la USP, en el museo se dictan una maestr\u00eda y un doctorado en arqueolog\u00eda, con alrededor de 100 estudiantes.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El cr\u00e1neo de Luzia y una momia egipcia de 2.800 a\u00f1os se encontraban entre los m\u00e1s de 100 mil art\u00edculos de las colecciones de arqueolog\u00eda y antropolog\u00eda biol\u00f3gica del Museo Nacional","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[270,271,278,310],"coauthors":[101],"class_list":["post-317596","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-biologia-es","tag-historia-es","keywords-museo-nacional-de-brasil"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317596","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=317596"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317596\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317916,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317596\/revisions\/317916"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=317596"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=317596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}