{"id":317674,"date":"2019-12-20T18:24:20","date_gmt":"2019-12-20T21:24:20","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=317674"},"modified":"2020-02-18T18:19:56","modified_gmt":"2020-02-18T21:19:56","slug":"ruinas-de-piedras-raras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ruinas-de-piedras-raras\/","title":{"rendered":"Ruinas de piedras raras"},"content":{"rendered":"<p>En la ma\u00f1ana del 3 de septiembre, el d\u00eda siguiente al incendio en el Museo Nacional, una imagen que expresaba al mismo tiempo desolaci\u00f3n y esperanza gan\u00f3 los medios de comunicaci\u00f3n. El meteorito Bendeg\u00f3, el m\u00e1s grande que se haya rescatado hasta ahora en Brasil, que permanec\u00eda instalado inmediatamente despu\u00e9s de la entrada principal del museo, en el primer piso, despuntaba entre los escombros. Se lo ve\u00eda polvoriento, pero en buen estado general, como era de esperarse para una roca de 5,3 toneladas, compuesta b\u00e1sicamente por hierro y n\u00edquel, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2019\/12\/20\/las-memorias-que-el-fuego-no-pudo-arrasar-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">que fue hallada en el interior de Bah\u00eda a finales del siglo XVIII<\/a>. Una vez controlado el incendio, el resiliente Bendeg\u00f3 fue hallado en su lugar sobre el m\u00e1rmol claro que le sirve de apoyo y que contiene la informaci\u00f3n b\u00e1sica sobre el meteorito para la lectura de los visitantes. \u201cHasta los decires en el m\u00e1rmol con su historia se preservaron\u201d, comenta la astr\u00f3noma Maria Elizabeth Zucolotto, curadora del sector de meteoritos del museo.<\/p>\n<p>Esta colecci\u00f3n de aproximadamente 400 fragmentos de cuerpos celestes que cayeron en la tierra formaba una de las 10 albergadas dentro del Departamento de Geolog\u00eda y Paleontolog\u00eda (DGP) del Museo Nacional, que cuenta con 13 docentes. Sumando el material de esas colecciones, que incluyen rocas, minerales, sedimentos y f\u00f3siles de animales y plantas, bajo la custodia del DGP hab\u00eda un total de alrededor de 70 mil muestras. \u201cTodo ese patrimonio estaba en el edificio que se incendi\u00f3\u201d, explica el paleont\u00f3logo Sandro Scheffler, jefe del departamento. \u201cLa mayor\u00eda de esas piezas permanec\u00edan guardadas y unas pocas estaban en exposici\u00f3n en el museo\u201d. A\u00fan durante la ma\u00f1ana del lunes posterior al incendio, cuando el acceso al edificio en ruinas no hab\u00eda sido totalmente prohibido a\u00fan, Zucolotto logr\u00f3 entrar a una sala situada no muy lejos del vest\u00edbulo principal en donde estaba y a\u00fan est\u00e1 el meteorito Bendeg\u00f3, y recuper\u00f3 los m\u00e1s de 30 meteoritos de peque\u00f1o porte y los dos de m\u00e1s de 100 kilos que estaban en exposici\u00f3n. \u201cAlgunos se partieron y est\u00e1n un poco deteriorados, pero salv\u00e9 pr\u00e1cticamente todo ese material\u201d, afirma la astr\u00f3noma.<\/p>\n<div id=\"attachment_317687\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317687 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1553\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3-250x170.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3-700x477.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-3-120x82.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tomaz Silva\/Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/a> El meteorito Bendeg\u00f3, sobre el m\u00e1rmol que le sirve de apoyo, fue hallado entre los escombros<span class=\"media-credits\">Tomaz Silva\/Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con todo, ella no tuvo acceso a su despacho, ubicado en el fondo del primer piso del museo, donde se encontraba el grueso de la colecci\u00f3n. La pieza m\u00e1s valiosa es un raro fragmento de 70 gramos de un meteorito denominado Angra dos Reis, cuya ca\u00edda en 1869 se observ\u00f3 en una playa de la hom\u00f3nima ciudad del estado de R\u00edo de Janeiro. El meteorito Angra dos Reis es la primera muestra encontrada en la Tierra de un grupo de meteoritos formado hace alrededor de 4.500 millones de a\u00f1os, cuando surgi\u00f3 el sistema solar. Por su causa, los objetos de este grupo recibieron el nombre de angritos. Tan solo 28 meteoritos de este tipo han sido oficialmente reconocidos en el mundo.<\/p>\n<p>Cuando las excavaciones de rescate en los destrozos del museo empiecen, ser\u00e1 posible conocer el fin de la historia de ese antiguo fragmento del Universo. Para Zucolotto, es probable que el Angra dos Reis haya soportado el calor del incendio y los derrumbes de su despacho (estaba protegido en un armario). Pero el tiempo obra en contra de su recuperaci\u00f3n. Por su naturaleza rocosa, puede que se lo confunda con los escombros y que se pierda para siempre en medio de las piedras y del escombro del edificio. Por ahora, se da por perdida la mayor parte del colecci\u00f3n geol\u00f3gico y paleontol\u00f3gico del museo, o severamente averiada. Pero los investigadores no se muestran totalmente pesimistas. Alrededor de una tercera parte de la colecci\u00f3n Werner, de minerales raros que llegaron a Brasil en 1808 con la familia real portuguesa en fuga fueron retirados de los escombros del museo. Aproximadamente 60 piezas de la colecci\u00f3n, la primera que ingres\u00f3 en el patrimonio del Museo Nacional, se encontraban en exposici\u00f3n en el Palacio de S\u00e3o Crist\u00f3v\u00e3o. \u201cEn las \u00e1reas que no fueron arrasadas por el fuego y hubo solamente desmoronamientos, recuperaremos algo, pero no s\u00e9 cu\u00e1nto\u201d, afirma el paleont\u00f3logo Alexander Kellner, actual director del museo. \u201cEse es el mejor de los escenarios.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_317675\" style=\"max-width: 1210px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317675 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"1402\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2.jpg 1200w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2-250x292.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2-700x818.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-1700px-2-120x140.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Romulo Fialdini\/ Tiempo Composto<\/span><\/a> El tronco del helecho arb\u00f3reo <em>Psaronius brasiliensis<\/em>, la primera planta fosilizada descrita en Brasil<span class=\"media-credits\">Romulo Fialdini\/ Tiempo Composto<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Ciento cincuenta holotipos<\/strong><br \/>\nAndando por el edificio incendiado enseguida despu\u00e9s del desastre, Kellner vio (pero no pudo rescatarlos) fragmentos de f\u00f3siles, incluso de pterosaurios. Esos r\u00e9ptiles alados, que constituyen su principal objeto de estudio, fueron los primeros vertebrados que volaron. Fueron contempor\u00e1neos de los dinosaurios y vivieron hace entre 230 millones y 66 millones de a\u00f1os. En los museos de historia natural, los f\u00f3siles y las reconstituciones de dinosaurios suelen ser las piezas m\u00e1s buscadas por los visitantes. En el Palacio de S\u00e3o Crist\u00f3v\u00e3o, representaciones y vestigios de los peculiares pterosaurios del per\u00edodo Cret\u00e1cico (hace entre 145 y 66 millones de a\u00f1os) oriundos de la cuenca de Araripe, en el nordeste Brasil, disputaban espacio con los dinosaurios. Algunos pose\u00edan crestas vistosas, como el peque\u00f1o <em>Tapejara wellnhoferi<\/em>, que pesaba 2 kilos y probablemente era frug\u00edvoro, y el m\u00e1s aventajado <em>Anhanguera blittersdorffi, <\/em>cuya envergadura de las alas llegaba a los 6 metros. Este \u00faltimo ten\u00eda una cresta doble en la parte superior y en la anterior de la cabeza, y dientes afilados; y habr\u00eda sido un predador terrible en su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ambas especies de pterosaurios y el dinosaurio <em>Maxakalisaurus topai<\/em>, un herb\u00edvoro que vivi\u00f3 hace 80 millones de a\u00f1os en lo que actualmente es la regi\u00f3n conocida como Tri\u00e2ngulo Mineiro, en Minas Gerais, forman parte de los aproximadamente 150 holotipos de especies t\u00edpicas de paleovertebrados que estaban depositados en la colecci\u00f3n del Museo Nacional. Este material constituye la primera descripci\u00f3n en la literatura cient\u00edfica de ciertas formas de animales y presenta la informaci\u00f3n taxon\u00f3mica b\u00e1sica que las caracterizan. Cuando un paleont\u00f3logo descubre una especie que juzga que es nueva, por ejemplo, es necesario compararla con la informaci\u00f3n suministrada por los holotipos de especies evolutivamente cercanas. De este modo, es posible establecer semejanzas y diferencias entre ambas muestras. \u201cSiempre es posible reemplazar el holotipo original por otra muestra de la misma especie y crear un neotipo [que se convierte as\u00ed en el nuevo material de referencia con respecto a aquella forma de vida]\u201d, comenta el paleont\u00f3logo S\u00e9rgio Alex Azevedo, coordinador del Laboratorio de Procesamiento de Im\u00e1genes Digitales (Lapid) del Museo Nacional. \u201cPero hacer eso para centenas de especies es algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil\u201d. En algunos casos en que existe solamente una muestra conocida de una determinada especie, no es posible cubrir esa laguna taxon\u00f3mica con un neotipo.<\/p>\n<div id=\"attachment_317683\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317683 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1393\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1-250x153.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1-700x428.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2280px-1-120x73.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fernando Fraz\u00e3o\/ Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/a> Mineral de la colecci\u00f3n Werner, que lleg\u00f3 a Brasil con la familia real portuguesa en fuga a comienzos del siglo XIX<span class=\"media-credits\">Fernando Fraz\u00e3o\/ Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>F\u00f3siles repatriados <\/strong><br \/>\nJunto con Argentina, Brasil posee algunos de los f\u00f3siles m\u00e1s antiguos de dinosaurios del mundo, con edades entre 230 y 220 millones de a\u00f1os. Ning\u00fan holotipo de esas especies primordiales formaba parte de la colecci\u00f3n del Palacio de S\u00e3o Crist\u00f3v\u00e3o. En Brasil, rocas del Tri\u00e1sico, el per\u00edodo geol\u00f3gico en el que aparecieron los primeros dinosaurios, solo existen en el territorio de Rio Grande do Sul. Por eso los vestigios de las primeras formas de dinosaurios, como <em>Saturnalia tupiniquim<\/em>, <em>Unaysaurus tolentinoi<\/em> y <em>Guaibasaurus candelariensis<\/em>, tienden a almacenarse en museos y colecciones paleontol\u00f3gicas de instituciones de ese estado sure\u00f1o: en las universidades federales de Rio Grande do Sul (UFRGS) y de Santa Maria (UFSM), en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC-RS) y en la Fundaci\u00f3n Zoobot\u00e1nica de Rio Grande do Sul. \u201cEl Museo Nacional es rico en material de paleovertebrados del per\u00edodo Cret\u00e1cico\u201d, explica el paleont\u00f3logo Max Langer, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en su campus de la localidad de Ribeir\u00e3o Preto. \u201cPero el material f\u00f3sil de Brasil en general se encuentra actualmente atomizado en diversas instituciones del pa\u00eds.\u201d<\/p>\n<p>Algunos f\u00f3siles originales e importantes, sobre todo aquellos encontrados hace varias d\u00e9cadas por investigadores extranjeros o ligados a universidades de fuera del pa\u00eds, enriquecen las colecciones de museos del exterior. Un caso cl\u00e1sico es la especie tipo de <em>Staurikosaurus pricei<\/em>, el primer dinosaurio descubierto en Brasil, m\u00e1s precisamente en la ciudad sure\u00f1a de Santa Maria. Hallado en la d\u00e9cada de 1930 y descrito en 1970, los vestigios de <em>S. <\/em><em>pricei<\/em>, que vivi\u00f3 hace alrededor de 225 millones de a\u00f1os, se encuentran almacenados en un museo de la Universidad Harvard, en Estados Unidos.<\/p>\n<div id=\"attachment_317679\" style=\"max-width: 2010px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317679 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4.jpg\" alt=\"\" width=\"2000\" height=\"2135\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4.jpg 2000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4-250x267.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4-700x747.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/060-063_MN_Paleo-Geo_272-2000px-4-120x128.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2000px) 100vw, 2000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Romulo Fialdini\/ Tiempo Composto<\/span><\/a> R\u00e9plica del dinosaurio <em>Maxakalisaurus topai<\/em> en exposici\u00f3n. El f\u00f3sil original de este animal tambi\u00e9n se encontraba guardado en el museo<span class=\"media-credits\">Romulo Fialdini\/ Tiempo Composto<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un material importante que puede haberse perdido en el incendio es la llamada colecci\u00f3n Caster, un conjunto de f\u00f3siles del Dev\u00f3nico (hace entre 416 millones y 359 millones de a\u00f1os) de invertebrados marinos, tales como caracoles, estrellas de mar, moluscos y corales, que fueron recolectados por el paleont\u00f3logo estadounidense Kenneth Edward Caster en cuencas sedimentarias brasile\u00f1as durante la d\u00e9cada de 1940. En ese per\u00edodo geol\u00f3gico, casi la mitad de lo que es actualmente el territorio nacional se encontraba bajo las aguas. La colecci\u00f3n, cuyo peso llegaba a una tonelada, estaba guardada en la Universidad de Cincinnati, en Estados Unidos, y hab\u00eda sido enviada de vuelta al pa\u00eds en 2016. \u201cEse fue el mayor proceso de repatriaci\u00f3n de material f\u00f3sil hacia Brasil\u201d, afirma Sandro Scheffler.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es incierto el destino del primer vestigio paleontol\u00f3gico de un vegetal descrito en Brasil. Se trata de un corte del tronco de un helecho arb\u00f3reo de la especie <em>Psaronius brasiliensis<\/em>, que brot\u00f3 en tierras actualmente brasile\u00f1as hace alrededor de 270 millones de a\u00f1os. Este esp\u00e9cimen fue estudiado en Francia en el siglo XIX y era una de las atracciones de la exposici\u00f3n de 160 piezas sobre paleobot\u00e1nica que permaneci\u00f3 cinco a\u00f1os en cartelera en el Museo Nacional, y que fue desmontada una semana antes del incendio. \u201cComo hab\u00edamos terminado de desmontar la exposici\u00f3n, los f\u00f3siles estaban almacenados en armarios de acero\u201d, comenta Luciana Witovisk, curadora del sector de paleobot\u00e1nica, que alberga alrededor de 5 mil muestras de vegetales fosilizados. \u201cEl calor debe haber afectado a los f\u00f3siles, pero esperamos que los armarios puedan haber disminuido los da\u00f1os.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El patrimonio de geolog\u00eda y paleontolog\u00eda del Museo Nacional de Brasil reun\u00eda 70 mil piezas: eran meteoritos, pterosaurios \u00fanicos y minerales de la familia real portuguesa","protected":false},"author":13,"featured_media":317885,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-317674","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-paleontologia-es","keywords-museo-nacional-de-brasil"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=317674"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317922,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317674\/revisions\/317922"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/317885"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=317674"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=317674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}