{"id":317765,"date":"2019-12-20T18:26:30","date_gmt":"2019-12-20T21:26:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=317765"},"modified":"2020-02-18T18:20:31","modified_gmt":"2020-02-18T21:20:31","slug":"un-hermano-del-norte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-hermano-del-norte\/","title":{"rendered":"Un hermano del norte"},"content":{"rendered":"<p>Cada ma\u00f1ana, Suzana Primo dos Santos recorre los estantes de la sala en donde se encuentran acomodados casi 15 mil objetos de 120 pueblos ind\u00edgenas de la Amazonia para verificar si est\u00e1 todo en orden. Observa detenidamente las piezas y, en silencio, les da un buen d\u00eda. Es su forma de rendirles homenaje y respeto a los grupos, algunos ya desaparecidos, representados por m\u00e1scaras, atav\u00edos de cabeza, maracas, cestos, arcos, flechas y clavas en la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica del Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi (MPEG), la m\u00e1s antigua instituci\u00f3n cient\u00edfica de la regi\u00f3n norte de Brasil, creada en 1866 en la ciudad de Bel\u00e9m, capital del estado de Par\u00e1. \u201cEs mi modo de comunicarme con lo visible y lo invisible\u201d, afirma. Nacida en una aldea karipuna en el municipio de Oiapoque, en la frontera del estado de Amap\u00e1 con la Guayana Francesa, Primo dos Santos vivi\u00f3 junto a su pueblo hasta los 17 a\u00f1os y aprendi\u00f3 con su madre a hacer grafismos en mates empleados para la producci\u00f3n y el consumo de alimentos y bebidas. Se mud\u00f3 a Bel\u00e9m en la d\u00e9cada de 1970 para terminar la secundaria (actual ense\u00f1anza media en Brasil) y posteriormente curs\u00f3 sociolog\u00eda. Conoci\u00f3 la colecci\u00f3n de artefactos ind\u00edgenas y de otros pueblos de la Amazonia en 1987, en una pr\u00e1ctica de pregrado, y no se fue m\u00e1s.<\/p>\n<p>En una visita a la colecci\u00f3n durante la ma\u00f1ana del d\u00eda 20 de septiembre, Primo dos Santos abri\u00f3 con sumo cuidado las gavetas y mostr\u00f3 cada pieza recordando qu\u00e9 pueblo la produjo y su regi\u00f3n de origen. Dispuestas sobre una espuma inerte que las protege del deterioro, las mismas est\u00e1n organizadas de acuerdo con el material de fabricaci\u00f3n y su uso. Las cestas y otros utensilios de paja est\u00e1n en una secci\u00f3n, los atav\u00edos de plumas en la siguiente y los arcos, las flechas y otras armas m\u00e1s adelante. \u201cCada pieza es fr\u00e1gil como un ni\u00f1o\u201d, coment\u00f3 Primo dos Santos, quien aport\u00f3 maracas, mates y collares de su pueblo a la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el sal\u00f3n de casi 300 metros cuadrados, la temperatura y la humedad relativa del ambiente est\u00e1n controladas mediante un sistema de ventiladores, extractores y deshumidificadores proyectado a comienzos de la d\u00e9cada 2000 por un ingeniero del Instituto de Conservaci\u00f3n Getty, de Estados Unidos, especializado en la preservaci\u00f3n de obras de arte. En el lado opuesto a la entrada, guardada por una puerta de vidrio con acceso mediante clave y otra puerta cortafuego, una vestidura de m\u00e1s de 2 metros de altura se yergue imponente: es una m\u00e1scara en forma de oso hormiguero, tejida por indios kayap\u00f3s en el propio Campus de Investigaci\u00f3n del museo. Es en ese conjunto de edificaciones erguidas entre las d\u00e9cadas 1980 y 2000 en el extremo este de la ciudad de Bel\u00e9m, lejos de los ojos de los visitantes, donde se encuentran las preciosidades de esa y de otras 19 colecciones de plantas, animales, f\u00f3siles, rocas, libros raros y artefactos arqueol\u00f3gicos de ese que es el segundo museo de historia natural de Brasil en lo que hace a su antig\u00fcedad. Estas componen un patrimonio de alrededor de 4,5 millones de objetos, inferior \u00fanicamente al del Museo Nacional antes del incendio.<\/p>\n<div id=\"attachment_317778\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317778 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1514\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3-700x465.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-3-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/a> Insectos de la colecci\u00f3n entomol\u00f3gica del MPEG, que re\u00fane alrededor de un mill\u00f3n y medio de ejemplares<span class=\"media-credits\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cerca de la m\u00e1scara de oso hormiguero, un armario protegido con vidrio exhibe estatuillas africanas y m\u00e1scaras de paja, plumas e hilos del pueblo wayana, del norte de Par\u00e1. Hay tambi\u00e9n objetos tikunas, kanelas, apinaj\u00e9s y de otras etnias, recolectados en expediciones del siglo XIX, como la encabezada por el explorador franc\u00e9s Henri Coudreau (1859-1899) o, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, la del antrop\u00f3logo alem\u00e1n Curt Nimuendaj\u00fa (1883-1945), que da nombre a la reserva etnogr\u00e1fica del museo. Casi 700 art\u00edculos de origen kayap\u00f3 les fueron vendidos por padres misioneros al propio Em\u00edlio Goeldi (1859-1917), el zo\u00f3logo suizo que dirigi\u00f3 el entonces Museo Paraense entre 1894 y 1907 y lo reorganiz\u00f3 bajo los moldes del Museo Nacional, transform\u00e1ndolo en un centro de estudios de historia natural y etnograf\u00eda de la Amazonia.<\/p>\n<p>\u201cMuchos pueblos ven al museo como su casa\u201d, coment\u00f3 la antrop\u00f3loga L\u00facia Hussak van Velthem, curadora de la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica del MPEG. \u201cEllos hacen hincapi\u00e9 en estar representados ac\u00e1 con sus objetos\u201d. En la actualidad, el museo se encarga de la custodia y la producci\u00f3n de conocimiento cient\u00edfico sobre las piezas. Sin embargo, su propiedad la comparte con los grupos que las produjeron. Los ind\u00edgenas pueden visitar la colecci\u00f3n, manipular los objetos y documentarlos a trav\u00e9s de fotos y videos. Y tambi\u00e9n les muestran a los investigadores la forma adecuada de utilizarlos y de disponerlos en la reserva t\u00e9cnica.<\/p>\n<blockquote><p>Artefactos arqueol\u00f3gicos y de pueblos actuales retratan 12 mil a\u00f1os de presencia humana en la Amazonia<\/p><\/blockquote>\n<p>En el pasillo de la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica, una puerta de madera y otra de hierro, trabada con candado, protegen otras preciosidades. En la sala con cielorraso que retarda la propagaci\u00f3n de llamas, una caja fuerte resistente al fuego custodia cintas magn\u00e9ticas con los registros de 74 lenguas ind\u00edgenas (y algunas criollas) de las casi 180 habladas en la Amazonia. Esa colecci\u00f3n empez\u00f3 a montarla en la d\u00e9cada de 1980 el ling\u00fcista estadounidense Denny Moore, quien entren\u00f3 a los alumnos brasile\u00f1os en trabajos de campo en la Amazonia y los estimul\u00f3 a hacer posgrados en el exterior. Desde entonces, la colecci\u00f3n crece lentamente con grabaciones realizadas por el equipo del Goeldi y por investigadores de Brasil y del exterior asociados al museo, quienes, por determinaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Nacional Ind\u00edgena, deben depositar copias de los registros audiovisuales en una instituci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Joshua Birchall, un joven ling\u00fcista brasile\u00f1o-estadounidense e investigador del museo, ha ayudado durante los \u00faltimos a\u00f1os a organizar las colecciones del museo, que fueron digitalizadas. Dos copias completas se encuentran en servidores del Campus de Investigaci\u00f3n, una en el despacho donde Birchall trabaja y otra en un edificio apartado. Tambi\u00e9n hay una copia de parte del material en el Museo Ind\u00edgena, en R\u00edo de Janeiro, y en centros de investigaci\u00f3n extranjeros, tales como el Instituto Max Planck de Psicoling\u00fc\u00edstica, en Holanda, o el Programa de Documentaci\u00f3n de Lenguas Amenazadas, en el Reino Unido. Si bien el acceso a ese material est\u00e1 restringido, y es posible solo mediante autorizaci\u00f3n y con fines de investigaci\u00f3n, hubo cr\u00edticas cuando el MPEG decidi\u00f3 depositar copias en otras instituciones. \u201cLa intenci\u00f3n es preservar los datos, pero colegas brasile\u00f1os dijeron que est\u00e1bamos entreg\u00e1ndoles el material a extranjeros\u201d, comenta Birchall, quien trabaja con pueblos ind\u00edgenas del estado de Rond\u00f4nia y registr\u00f3 entre 2009 y 2012 la mitolog\u00eda de los orouines, cuya lengua es hablada con fluidez por seis personas.<\/p>\n<div id=\"attachment_317766\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317766 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"2280\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1-250x500.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1-700x1400.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-1140px-1-120x240.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/a> M\u00e1scaras ceremoniales del pueblo wayana, guardadas en la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica Curt Nimuendaj\u00fa<span class=\"media-credits\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Miss Maraj\u00f3<\/strong><br \/>\nLa historia de la ocupaci\u00f3n reciente de la Amazonia, contada mediante objetos y en lenguas de los pueblos actuales, se completa con se\u00f1ales de la presencia humana mucho m\u00e1s antigua, indicadas por los artefactos arqueol\u00f3gicos. En un edificio vecino, est\u00e1n guardados y catalogados casi 2 millones de fragmentos y 120 mil piezas enteras de cer\u00e1mica, adem\u00e1s de objetos l\u00edticos y de metal, recolectados cerca de los principales r\u00edos amaz\u00f3nicos. All\u00ed hay objetos encontrados en algunas de las ocupaciones humanas m\u00e1s antiguas de la regi\u00f3n: artefactos de piedra trabajada de 12 mil a\u00f1os, hallados mediante excavaciones en Serra dos Caraj\u00e1s, 800 kil\u00f3metros al sur de Bel\u00e9m. Son casi tan antiguos como el material l\u00edtico y las pinturas rupestres de los sitios arqueol\u00f3gicos de Monte Alegre, 700 kil\u00f3metros al oeste de la capital de Par\u00e1, estudiados desde la d\u00e9cada 1980 por la arque\u00f3loga Edithe Pereira, del Goeldi.<\/p>\n<p>Los armarios deslizantes guardan piezas de 15 regiones de la Amazonia en casi 20 estilos distintos. Una de las m\u00e1s famosas recibi\u00f3 el apodo de Miss Maraj\u00f3: una urna funeraria de casi 1 metro de altura, del estilo Joanes, estudiada por Pereira. Con gollete un poco m\u00e1s angosto que la base, est\u00e1 pintada de rojo, blanco y negro con relieves que evocan los ojos, la nariz y la boca humanos. Fue hallada en la isla de Maraj\u00f3 en la d\u00e9cada de 1950 por la arque\u00f3loga estadounidense Betty Meggers (1921-2012) y viaj\u00f3 el mundo en exposiciones.<\/p>\n<p>Otro objeto importante es un \u00eddolo de piedra de la regi\u00f3n del r\u00edo Trombetas, guardado bajo llave en un armario. Esculpido en un fragmento de roca de unos 15 cent\u00edmetros de altura y en forma de \u201cL\u201d, surge como ser humano, mono, papagayo o arp\u00eda, dependiendo del \u00e1ngulo desde el cual se lo observa. \u201cEsta transformaci\u00f3n entre humano y animal y viceversa integra la cosmolog\u00eda de muchos pueblos amerindios\u201d, comenta la arque\u00f3loga Helena Lima, curadora de la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El patrimonio de arqueolog\u00eda adquiri\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n a partir de la d\u00e9cada de 1950 con la financiaci\u00f3n de expediciones a cargo del Smithsonian, un instituto de investigaci\u00f3n estadounidense, y en las d\u00e9cadas siguientes del Programa Nacional de Investigaciones Arqueol\u00f3gicas en la Cuenca Amaz\u00f3nica (Pronapaba). Sin embargo, su origen se remonta al nacimiento del museo, en la segunda mitad del siglo XIX, con recolecciones realizadas por su fundador y dos veces director, el naturalista y etn\u00f3logo autodidacta Domingos Soares Ferreira Penna (1818-1888). Nacido en Minas Gerais, Ferreira Penna fue durante casi una d\u00e9cada secretario de la provincia de Gr\u00e3o-Par\u00e1. Actuaba como interlocutor entre la elite local y el presidente de la provincia, en general designado desde la capital del Imperio.<\/p>\n<div id=\"attachment_317774\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317774 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1515\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2-700x465.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-2-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/a> Ejemplares de la colecci\u00f3n de aves, la tercera de Brasil en tama\u00f1o<span class=\"media-credits\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/p><\/div>\n<p>El naturalista explor\u00f3 la provincia y particip\u00f3 en las recolecciones de la expedici\u00f3n del zo\u00f3logo suizo-estadounidense Louis Agassiz (1807-1873). El 6 de octubre de 1866, convoc\u00f3 a trav\u00e9s de los peri\u00f3dicos a una reuni\u00f3n para crear la Asociaci\u00f3n Filomatem\u00e1tica, embri\u00f3n del Museo Paraense. Planeaba fundar una instituci\u00f3n que fuese \u201cel n\u00facleo de un establecimiento de educaci\u00f3n superior en Par\u00e1\u201d y un centro destinado al estudio de las ciencias naturales, relata la historiadora de la ciencia Maria Margaret Lopes en el libro <em>O Brasil descobre a pesquisa cient\u00edfica<\/em> (editora UnB, 2009). Instalado en 1867 en una casa alquilada y despu\u00e9s en una sala del Liceo Paraense, el museo recibi\u00f3 al principio donaciones del Museo Nacional y de naturalistas que viajaban por la Amazonia.<\/p>\n<p>El propio Ferreira Penna recogi\u00f3 artefactos arqueol\u00f3gicos e identific\u00f3 concheros, entre ellos el de Taperinha, uno de los m\u00e1s antiguos del pa\u00eds. El museo funcionaba de modo precario, y cerr\u00f3 de 1888 a 1891. Durante los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, el per\u00edodo \u00e1ureo de la exportaci\u00f3n de caucho, el gobernador Lauro Sodr\u00e9, entusiasta de la ciencia, decidi\u00f3 reestructurarlo. Invit\u00f3 a Goeldi, un exempleado del Museo Nacional, para dirigir la instituci\u00f3n paraense. \u201cGoeldi daba el alma por el museo\u201d, comenta el historiador de la ciencia Nelson Sanjad, investigador del MPEG y autor de <em>A coruja de Minerva<\/em>, de 2010 (editorial de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz), libro en el cual narra la historia del Museo Paraense entre 1866 y 1907.<\/p>\n<p>Al asumir la direcci\u00f3n, Goeldi critic\u00f3 la inexperiencia de sus antecesores y descart\u00f3 parte de la colecci\u00f3n, en mal estado de conservaci\u00f3n. El material de fuera de la Amazonia fue enviado a otras instituciones. Con apoyo pol\u00edtico y fondos, trabaj\u00f3 para crear un museo orientado hacia el estudio y la difusi\u00f3n de la historia natural y de la etnolog\u00eda amaz\u00f3nicas y al desarrollo de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1895, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2013\/02\/07\/un-zoo-en-la-amazonia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Goeldi inaugur\u00f3 el primer zool\u00f3gico de la Amazonia en donde actualmente es el Parque Zoobot\u00e1nico<\/a>, sede administrativa y \u00e1rea de exposiciones del museo, en la regi\u00f3n central de la ciudad. Ese mismo a\u00f1o, llev\u00f3 a Bel\u00e9m al bot\u00e1nico suizo Jacques Huber (1867-1914), quien, en medio del \u00e1rea de exposici\u00f3n de los animales, puso en marcha la formaci\u00f3n de un huerto con casi 500 especies de plantas amaz\u00f3nicas. Huber empez\u00f3 tambi\u00e9n a organizar el herbario del museo. \u201cFue el primer bot\u00e1nico que se radic\u00f3 en la Amazonia\u201d, comenta la ingeniera agr\u00f3noma Ely Gurgel, jefa de la Coordinaci\u00f3n de Bot\u00e1nica del MPEG. Empez\u00f3 su trabajo identificando a las especies amaz\u00f3nicas y despu\u00e9s estudi\u00f3 la ecolog\u00eda de la hevea, el \u00e1rbol del caucho, de importancia econ\u00f3mica para a regi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_317782\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317782 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1514\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4-700x465.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/074-079_MN_Museu-Goeldi_272-2280px-4-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/a> Edificio hist\u00f3rico que alberga exposiciones en el Parque Zoobot\u00e1nico, en el centro de la ciudad de Bel\u00e9m<span class=\"media-credits\">Irene Almeida\/ MPEP\/ MCTIC<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la actualidad el herbario que Huber creo cuenta 233 mil ejemplares de plantas, es el tercero de Brasil en cuanto a antig\u00fcedad \u2013m\u00e1s joven \u00fanicamente que el del Museo Nacional y el del Jard\u00edn Bot\u00e1nico del R\u00edo de Janeiro\u2013 y la m\u00e1s antigua colecci\u00f3n bot\u00e1nica de la Amazonia. La misma est\u00e1 compuesta casi exclusivamente por plantas de la regi\u00f3n y el 65% de los ejemplares ya han sido escaneados para que las im\u00e1genes queden disponibles <em>online<\/em>. All\u00ed est\u00e1n los ejemplares que Huber emple\u00f3 para describir especies nuevas y alrededor de 600 duplicados de plantas recolectadas por el bot\u00e1nico ingl\u00e9s Richard Spruce (1817-1993) durante los 15 a\u00f1os que recorri\u00f3 la Amazonia, desde la desembocadura del r\u00edo Amazonas hasta los Andes. Parte de la colecci\u00f3n original de Spruce fue destruida en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>\u201cLas colecciones del museo no siempre son muy grandes, pero son valiosas por ser especializadas y por contener mucha informaci\u00f3n cient\u00edfica agregada: el lugar y la fecha de la recolecci\u00f3n, por ejemplo\u201d, explica Sanjad. \u201cGoeldi dec\u00eda que no quer\u00eda colecciones de todo el mundo sino las mejores de la Amazonia.\u201d<\/p>\n<p>Una es la de aves, la segunda en antig\u00fcedad y la tercera del pa\u00eds en tama\u00f1o. \u201cCon casi 80 mil ejemplares, es la mayor colecci\u00f3n de aves de la Amazonia existente en el mundo\u201d, comenta su curador, el ornit\u00f3logo Alexandre Aleixo. En un estudio publicado en 2017 en la <em>Revista Brasileira de Ornitologia<\/em>, el patrimonio del MPEG fue considerado el de mayor valor entre 56 analizados en Brasil, y el m\u00e1s citado en publicaciones internacionales. Otra colecci\u00f3n importante es la entomol\u00f3gica, iniciada por el entom\u00f3logo y bot\u00e1nico austr\u00edaco Adolpho Ducke (1876-1959), reclutado por Goeldi. Son casi un mill\u00f3n y medio de ejemplares de insectos de una cantidad a\u00fan desconocida de especies. \u201cContamos con datos informatizados de m\u00e1s de 300 mil ejemplares que quedar\u00e1n disponibles para acceso p\u00fablico\u201d, comenta el bi\u00f3logo Cl\u00e9verson dos Santos, investigador del museo.<\/p>\n<blockquote><p>El mantenimiento de este patrimonio insume alrededor de una tercera parte del presupuesto anual del museo<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>La seguridad<\/strong><br \/>\nHasta la d\u00e9cada de 1980, espacios exiguos en los edificios centenarios del Parque Zoobot\u00e1nico concentraban, en condiciones precarias, los laboratorios de investigaci\u00f3n y las colecciones del MPEG. Fondos del gobierno federal y de un proyecto vinculado al Programa Piloto de Protecci\u00f3n de Selvas Tropicales hicieron posible la construcci\u00f3n de los edificios del Campus de Investigaci\u00f3n y el traslado de las colecciones y los laboratorios all\u00ed. \u201cFue un trabajo de salvaguardia de las colecciones del museo\u201d, comenta el antrop\u00f3logo Marcio Meira, investigador del MPEG.<\/p>\n<p>Aparte de esas dos unidades, el museo mantiene una estaci\u00f3n cient\u00edfica en la Selva Nacional de Caxiuan\u00e3, en la isla de Maraj\u00f3, estado de Par\u00e1, y un campus avanzado en el Pantanal, en el estado de Mato Grosso. Los 23 laboratorios del museo est\u00e1n concentrados en la unidad de la regi\u00f3n este de Bel\u00e9m, donde trabajan 53 investigadores (eran casi 100 en la d\u00e9cada de 1990), 120 becarios y parte de los 173 empleados de la instituci\u00f3n. En el Campus de Investigaci\u00f3n tambi\u00e9n funcionan los seis programas de posgrado \u2013uno propio y cinco en colaboraci\u00f3n con instituciones de educaci\u00f3n e investigaci\u00f3n de la Amazonia\u2013, en los cuales ya se han graduado alrededor de 600 mag\u00edsteres y doctores durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, los investigadores del Goeldi han publicado en promedio 340 art\u00edculos cient\u00edficos por a\u00f1o.<\/p>\n<p>El museo lleg\u00f3 a los 152 a\u00f1os el 6 de octubre con sus colecciones mejor acondicionadas, pero no en las condiciones de seguridad deseables. En el Campus de Investigaci\u00f3n, el sistema de detecci\u00f3n de humo de los laboratorios y de las salas de las colecciones no funciona adecuadamente desde hace un a\u00f1o por falta de mantenimiento. Oscilaciones en la red el\u00e9ctrica quemaban los sensores, que, con una cierta frecuencia, tambi\u00e9n eran accionados por hormigas. Los extintores de polvo qu\u00edmico y di\u00f3xido de carbono constituyen la forma de proteger contra el fuego a las colecciones que no pueden mojarse; para las otras hay hidrantes instalados y funcionando en el campus.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del incendio del Museo Nacional, el Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Innovaci\u00f3n y Comunicaciones (MCTIC), al cual el MPEG est\u00e1 vinculado, solicit\u00f3 a la direcci\u00f3n un informe sobre la situaci\u00f3n de seguridad de la instituci\u00f3n que abarc\u00f3 a las colecciones y a las edificaciones hist\u00f3ricas, y una estimaci\u00f3n de costos para la instalaci\u00f3n de sistemas m\u00e1s modernos de combate contra incendios.<\/p>\n<p>\u201cEl a\u00f1o pasado, hubo un principio de incendio en la central el\u00e9ctrica del Campus de Investigaci\u00f3n\u201d, comenta la bi\u00f3loga Ana Luisa Albernaz, quien se hizo cargo de la direcci\u00f3n del museo en julio de este a\u00f1o. Hay tambi\u00e9n infiltraciones e infestaci\u00f3n de termitas en los edificios que son sedes de los laboratorios y de las colecciones, adem\u00e1s de rajaduras en algunos de los edificios centenarios del Parque Zoobot\u00e1nico. En caso de que los 15 millones de reales solicitados para 2019 sean aprobados y girados, 3 millones de reales se destinar\u00e1n a cambiar la central el\u00e9ctrica del Campus de Investigaci\u00f3n. \u201cDurante los pr\u00f3ximos meses remitiremos proyectos en el marco de un pliego del BNDES y otro del Ministerio de Justicia en busca de fondos para la restauraci\u00f3n de algunos edificios hist\u00f3ricos y la mejora de los sistemas de seguridad\u201d, afirma Albernaz.<\/p>\n<p>El valor que el museo percibe del MCTIC oscil\u00f3 entre 10 y 12 millones de reales entre 2010 y 2016, y fue suficiente como para contratar servicios tercerizados de limpieza y seguridad y pagar las boletas de agua y energ\u00eda el\u00e9ctrica (esta \u00faltima insumi\u00f3 1.400.000 reales por a\u00f1o). Alrededor de una tercera parte de los fondos se gast\u00f3 en el mantenimiento de las colecciones: es aproximadamente 1 real por art\u00edculo patrimonial por a\u00f1o. En 2017, un recorte del 43% derrib\u00f3 el presupuesto a 7,1 millones de reales y agrav\u00f3 la situaci\u00f3n. En septiembre, el ling\u00fcista Nilson Gabas J\u00fanior, entonces director, amenaz\u00f3 con cerrar la Estaci\u00f3n Cient\u00edfica Ferreira Penna, en Maraj\u00f3, y el Parque Zoobot\u00e1nico, por donde pasan 400 mil visitantes por a\u00f1o. La poblaci\u00f3n reaccion\u00f3 y el d\u00eda 17, un domingo, miles de personas le dieron un abrazo simb\u00f3lico al parque, lo cual ayud\u00f3 a recuperar parte del presupuesto inicial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi llega a sus 152 a\u00f1os con 4,5 millones de objetos preservados, pero escasamente protegidos","protected":false},"author":16,"featured_media":317770,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[270,271,282,335],"coauthors":[105],"class_list":["post-317765","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-botanica-es","tag-zoologia-es","keywords-museo-nacional-de-brasil"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=317765"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317788,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317765\/revisions\/317788"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/317770"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=317765"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=317765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}