{"id":317903,"date":"2019-12-20T18:36:26","date_gmt":"2019-12-20T21:36:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=317903"},"modified":"2020-02-18T18:20:37","modified_gmt":"2020-02-18T21:20:37","slug":"la-vida-oculta-del-patrimonio-museistico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vida-oculta-del-patrimonio-museistico\/","title":{"rendered":"La vida oculta del patrimonio muse\u00edstico"},"content":{"rendered":"<p>Cuando los \u00faltimos visitantes dejan las salas de exposiciones y las puertas de los museos se cierran, los objetos de sus colecciones siguen siendo protagonistas de una realidad poco conocida para el p\u00fablico. Pese a ser fantasiosa, la imagen de que en ese momento las momias y los dinosaurios cobran vida ayuda a entender mejor el trabajo entre bastidores que caracteriza al funcionamiento de estas instituciones. No importa su naturaleza, las colecciones exigen la dedicaci\u00f3n constante de equipos multidisciplinarios para asegurar su existencia. Sin t\u00e9cnicos y especialistas de distintas \u00e1reas, se hace pr\u00e1cticamente imposible asegurar la preservaci\u00f3n y la conservaci\u00f3n de las piezas, y esto implica desde cuidados con la seguridad de las salas hasta per\u00edodos de descanso de los objetos, cuando deja de exhib\u00edrselos y vuelven a la reserva t\u00e9cnica, espacio inaccesible para el p\u00fablico y destinado a actividades de higienizaci\u00f3n y restauro.<\/p>\n<p>De acuerdo con Sheila Walbe Ornstein, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FAU-USP), el cuidado de las colecciones, que incluye a los propios edificios, comienza con el establecimiento de condiciones de seguridad, iluminaci\u00f3n y humedad adecuadas para el tipo de objeto expuesto en cada espacio. \u201cEsto requiere de la participaci\u00f3n de arquitectos, ingenieros y especialistas en prevenci\u00f3n de accidentes y en la preservaci\u00f3n de edificios y de sus colecciones m\u00f3viles\u201d, dice la investigadora. Cuando la instituci\u00f3n funciona en edificios hist\u00f3ricos, como en los casos del Museo Nacional y del Museo Paulista, por ejemplo, es necesario estar atentos a las instalaciones el\u00e9ctricas y a las especificidades de la arquitectura, las estructuras de madera de los techos, por ejemplo. El monitoreo de la contaminaci\u00f3n y de las vibraciones del tr\u00e1nsito urbano, inexistentes cuando se los construy\u00f3, tambi\u00e9n requiere atenci\u00f3n. \u201cHay edificios hist\u00f3ricos que se dise\u00f1aron para funcionar como residencias, por ese motivo tienen una ventilaci\u00f3n cruzada, que puede favorecer la propagaci\u00f3n del fuego\u201d, comenta. Para subsanar este tipo de situaci\u00f3n, Walbe Ornstein recuerda que es posible instalar barreras tales como puertas cortafuego o pantallas que se accionan en el momento en que la temperatura de las salas se eleva, adem\u00e1s de detectores de humo y alarmas administradas por centrales de monitoreo. Los equipos de socorro y las reservas de agua tambi\u00e9n son fundamentales. \u201cDe este modo, las probabilidades de incendios a gran escala se reducen y es posible atrasar la propagaci\u00f3n del fuego hasta la llegada de los bomberos\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Los museos deben tambi\u00e9n contar con comisiones activas de prevenci\u00f3n de accidentes, encargadas de la elaboraci\u00f3n de los planes de acci\u00f3n que deben implementarse en eventos de riesgo y que incluyan estrategias no solamente de retiro de personas sino tambi\u00e9n de las piezas consideradas prioritarias, en casos de incendio o inundaci\u00f3n. Sistemas de monitoreo mediante c\u00e1maras, en todos los ambientes, y herramientas de vigilancia espec\u00edficas, para los objetos m\u00e1s valiosos, resultan indispensables. \u201cEl busto de Nefertiti, que pertenece al Museo Egipcio de Berl\u00edn [Alemania] queda almacenado en una vidriera, que cuenta con un sistema de alarma individual\u201d, comenta Walbe Ornstein, quien recuerda que la seguridad de las colecciones requiere de una inversi\u00f3n continua, debido a la necesidad de actualizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica constante y de capacitaci\u00f3n de los equipos.<\/p>\n<div id=\"attachment_317803\" style=\"max-width: 2290px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317803 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3.jpg\" alt=\"\" width=\"2280\" height=\"1517\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3.jpg 2280w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3-700x466.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-3-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 2280px) 100vw, 2280px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves <\/span><\/a> Los preparativos para la reforma del Museo Paulista incluyeron embalajes especiales para piezas de loza<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>La escasez de recursos<\/strong><br \/>\nEs precisamente la falta de fondos para el mantenimiento lo que ha venido afectando al <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2019\/12\/20\/un-hermano-del-norte\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">sistema de alerta de incendios del Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi<\/a> (MPEG), que cuenta con 20 colecciones, incluidas aproximadamente 15 mil piezas de patrimonio etnogr\u00e1fico producidas por 120 pueblos ind\u00edgenas de la Amazonia. F\u00e1bio Jacob, t\u00e9cnico de la colecci\u00f3n de etnograf\u00eda del MPEG, explica que, desde hace alrededor de un a\u00f1o, oscilaciones en la red el\u00e9ctrica han causado la quema de los sensores, que con una cierta frecuencia son accionados por las hormigas. Pese al problema en las alarmas, la sala que alberga a la colecci\u00f3n etnogr\u00e1fica parece estar protegida adecuadamente. El acceso a ella est\u00e1 controlado mediante clave y se ci\u00f1e a investigadores y t\u00e9cnicos. En su interior, protegido por una puerta cortafuego que sella su \u00fanica entrada, la temperatura y la humedad est\u00e1n controladas por ventiladores, extractores y deshumidificadores, accionados autom\u00e1ticamente por un sistema electr\u00f3nico. \u201cPara esa colecci\u00f3n, lo m\u00e1s importante es mantener la humedad relativa del ambiente entre un 55% y un 60%, para de este modo reducir el riesgo de infestaci\u00f3n por insectos\u201d, explica Jacob. Adem\u00e1s, hay detectores de humo instalados en todos los laboratorios y en las salas con colecciones, conectados a una central de alarmas.<\/p>\n<p>Quienes trabajan en la preservaci\u00f3n y en la restauraci\u00f3n de colecciones deben tener una formaci\u00f3n interdisciplinaria y actualizarse constantemente mediante investigaci\u00f3n cient\u00edfica y lo propio con relaci\u00f3n a nuevas tecnolog\u00edas, explica Ana Gon\u00e7alves Magalh\u00e3es, curadora del Museo de Arte Contempor\u00e1neo (MAC) de la USP. Con base en esas calificaciones m\u00faltiples, se vuelven capaces de establecer protocolos con relaci\u00f3n a las piezas exhibidas en distintos espacios. \u201cEn salas que albergan obras en papel, tales como dibujos o grabados, por ejemplo, la forma de iluminaci\u00f3n resulta crucial\u201d, explica la curadora, utilizando como ejemplo las colecciones de grabados del Museo Albertina, en Viena, Austria. Con una colecci\u00f3n que contiene obras datadas en el siglo XVI, la instituci\u00f3n posee protocolos que determinan per\u00edodos de descanso programados y recurrentes en su reserva t\u00e9cnica, totalmente oscura. \u201cLa salida, para mantenerlas accesibles ininterrumpidamente, consisti\u00f3 en digitalizar esas colecciones. Cuando est\u00e1n descansando, el p\u00fablico puede verlas en una base de datos digital o mediante la exhibici\u00f3n de facs\u00edmiles\u201d, comenta. Gon\u00e7alves Magalh\u00e3es recuerda que las colecciones en general son mucho mayores que aquello que se expone ante el p\u00fablico. Las piezas en parte permanecen guardadas en la reserva t\u00e9cnica para la realizaci\u00f3n de trabajos de preservaci\u00f3n, catalogaci\u00f3n o investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a ser cruciales para la vida de los museos, la arquitecta Fabiola Zambrano Figueroa, supervisora del servicio de conservaci\u00f3n del Museo Paulista, explica que a\u00fan son pocas las carreras de grado en conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de bienes culturales existentes en Brasil. Actualmente, las carreras con ese perfil se dictan en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), en la Universidad Federal de Pelotas (UFPel), en el estado de Rio Grande do Sul, y en la Universidad Federal del R\u00edo de Janeiro (UFRJ); y est\u00e1 tambi\u00e9n el posgrado en Museolog\u00eda del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP.<\/p>\n<div id=\"attachment_317799\" style=\"max-width: 1610px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317799 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"2405\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2.jpg 1600w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2-250x376.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2-700x1052.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1500px-2-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves <\/span><\/a> En el Museo del Hombre Americano (estado de Piau\u00ed): selecci\u00f3n de piezas en laboratorio<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves <\/span><\/p><\/div>\n<p>El edificio de arquitectura neocl\u00e1sica inaugurado en 1892 y perteneciente al Museo Paulista, que se encuentra desde 2013 cerrado por reformas, albergaba colecciones con piezas que van del siglo XVI al siglo XXI, con tres grandes n\u00facleos: iconograf\u00eda, documentos textuales y objetos, seg\u00fan Adilson Jos\u00e9 de Almeida, supervisor del servicio de objetos. Para realizar la obra, todo ese patrimonio, compuesto por art\u00edculos tales como monedas, sellos, muebles, porcelanas y blasones de barones, debi\u00f3 ser trasladado a edificios situados en las cercan\u00edas, en el barrio de Ipiranga. Ese proceso se planific\u00f3 durante cinco a\u00f1os. Hasta el mes de octubre, m\u00e1s de la mitad de la colecci\u00f3n ya hab\u00eda sido trasladada. El principal reto ha consistido en sido mantener parte de las piezas disponibles para la realizaci\u00f3n de investigaciones y para la organizaci\u00f3n de muestras. \u201cUna pila bautismal del siglo XVI proveniente del \u00e1rea en donde actuaba el cura Jos\u00e9 de Anchieta actuaba, que es una pieza ic\u00f3nica de la colecci\u00f3n, se encuentra expuesta en una muestra en el palacio de la gobernaci\u00f3n del estado\u201d, ejemplifica De Almeida. En el proyecto de reforma se estima que el edificio se entregar\u00e1 listo en 2022. \u201cLa idea es utilizarlo para la realizaci\u00f3n de exposiciones y que sus colecciones queden almacenadas en salas t\u00e9cnicas construidas en los alrededores\u201d, detalla.<\/p>\n<p>En el caso del Museo Nacional, desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas se ven\u00eda debatiendo un proyecto similar que preve\u00eda el retiro de las colecciones del palacio y su reubicaci\u00f3n en edificios t\u00e9cnicos. Pese a las p\u00e9rdidas ocasionadas por el incendio, el paleont\u00f3logo Sergio Alex Azevedo, coordinador del Laboratorio de Procesamiento de Imagen Digital de la instituci\u00f3n, afirma que alrededor de 300 objetos de mayor relevancia se preservaron de alg\u00fan modo. Algunos de ellos, tales como el meteorito Bendeg\u00f3, el cr\u00e1neo de Luzia, momias del sector de egiptolog\u00eda y f\u00f3siles de dinosaurios y pterosaurios hab\u00edan sido escaneados y las im\u00e1genes resultantes se digitalizaron como parte de un proyecto desarrollado en colaboraci\u00f3n con el Departamento de Artes y Dise\u00f1o de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-Rio). Con impresoras 3D, pueden reconstituirse r\u00e9plicas. \u201cQuiz\u00e1 esa cifra llegue a 500 piezas. Estamos realizando un inventario de lo que tenemos con nosotros y de lo que puede estar con colaboradores\u201d, informa Azevedo, cuyo laboratorio perdi\u00f3 30 computadoras de \u00faltima generaci\u00f3n. \u201cImprimimos muchas r\u00e9plicas de piezas que eran holotipos para las colecciones de otros museos. No imagin\u00e1bamos que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00edamos que recurrir a ellos para reemplazar a los originales\u201d, se lamenta. Y afirma que, aunque algunos objetos que no fueron escaneados, eventualmente puede reproduc\u00edrselos, de haber al menos 10 fotos de tomadas desde distintos \u00e1ngulos.<\/p>\n<blockquote><p>Los objetos que se perdieron en el incendio podr\u00e1n reconstituirse con la ayuda de la tecnolog\u00eda<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Almacenamiento virtual<\/strong><br \/>\nGon\u00e7alves Magalh\u00e3es, del MAC-USP, recuerda que la digitalizaci\u00f3n de las colecciones es importante para garantizar su supervivencia al menos virtual, y tambi\u00e9n para hacer posible el acceso del p\u00fablico cuando, por distintas razones, los espacios de exhibici\u00f3n no se encuentran abiertos. Tal es el caso del Rijksmuseum de \u00c1msterdam, Holanda, que antes de cerrar por reformas, en 2003, digitaliz\u00f3 todo su patrimonio. \u201cPero es necesario destacar que cualquier contenido que pasa por el procesamiento digital se convierte en un problema, pues nadie sabe c\u00f3mo preservar esas reproducciones a largo plazo\u201d, analiza Giselle Beiguelman, docente de la FAU-USP. Para Beiguelman, es err\u00f3nea la idea de que, al digitalizar, necesariamente se ocupa menos espacio f\u00edsico. Idealmente, para garantizar la seguridad de un contenido digitalizado hay que almacenarlo en tres lugares y en dos formatos distintos. \u201cDe seguir al ritmo de la obsolescencia tecnol\u00f3gica actual, requeriremos m\u00e1s espacio f\u00edsico que el necesario para mantener los objetos propiamente dichos, pues habr\u00e1 que preservar los soportes y las interfaces de lectura relacionadas con los medios actuales y tambi\u00e9n con las nuevas tecnolog\u00edas\u201d, finaliza Beiguelman, en referencia a los dispositivos de lectura y almacenamiento de datos, tales como discos r\u00edgidos, DVDs y tarjetas de memoria, o incluso equipos que soportan est\u00e1ndares de codificaci\u00f3n de informaci\u00f3n almacenada en la nube.<\/p>\n<div id=\"attachment_317791\" style=\"max-width: 1010px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-317791 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"1369\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1.jpg 1000w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1-250x342.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1-700x958.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/080-083_Preserv-e-conserv_272-1000px-1-120x164.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecciones del Museo Nacional <\/span><\/a> P\u00e1gina de Historia Naturale, del romano Plinio el Viejo (23 d. C \u2013 79 d. C), publicada en 1481 en Venecia<span class=\"media-credits\">Colecciones del Museo Nacional <\/span><\/p><\/div>\n<div class=\"box\"><strong>Rarezas a salvo<\/strong><br \/>\nLos 1.560 t\u00edtulos distribuidos en 3.662 vol\u00famenes que constituyen la colecci\u00f3n de obras raras del Museo Nacional no se vieron afectados por el incendio porque est\u00e1n guardados en la Biblioteca Central de la instituci\u00f3n, localizada en el Huerto Bot\u00e1nico. Dicha biblioteca, especializada en ciencias antropol\u00f3gicas y naturales y creada en 1863, ocupaba hasta finales de la d\u00e9cada de 1980 el tercer piso del palacio. Hubo que trasladarla a un edificio propio \u2013una reivindicaci\u00f3n desde los tiempos de la monarqu\u00eda\u2013, entre otros motivos debido al peso de la colecci\u00f3n de m\u00e1s de 300 mil vol\u00famenes en ese entonces.<\/p>\n<p>\u201cEl sector de obras raras re\u00fane aquello que los bibli\u00f3filos consideran precioso y \u00fanico, con alto valor de mercado\u201d, explica la bibliotecaria documentalista Leandra Pereira de Oliveira, jefa de la biblioteca del museo desde 2014. \u201cNuestra colecci\u00f3n aborda la historia de los albores de Brasil y contiene informes de naturalistas no solo sobre el pa\u00eds, sino tambi\u00e9n sobre pa\u00edses situados en otros continentes.\u201d<\/p>\n<p>Entre las preciosidades que all\u00ed se mantienen est\u00e1n <em>Viagem filos\u00f3fica: Expedi\u00e7\u00e3o cient\u00edfica de Alexandre Rodrigues Ferreira nas capitanias do Gr\u00e3o-Par\u00e1, Rio Negro, Mato Grosso e Cuiab\u00e1 \u2013 1783-1792<\/em> y una edici\u00f3n de 1481 en lat\u00edn de la obra <em>Historia Naturale,<\/em> del naturalista romano Plinio el Viejo (23 d. C \u2013 79 d. C). <a href=\"http:\/\/www.museonacional.ufrj.br\/obrasraras\/index.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Muchos de esos textos se encuentran disponibles en la p\u00e1gina de la biblioteca digital del museo<\/a> y se puede acceder a ellos v\u00eda internet.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La conservaci\u00f3n de las colecciones de los museos requiere de un complejo trabajo y la labor de equipos multidisciplinarios","protected":false},"author":601,"featured_media":317807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[272,310],"coauthors":[1600],"class_list":["post-317903","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-arquitectura","tag-historia-es","keywords-museo-nacional-de-brasil"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=317903"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317903\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":317968,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/317903\/revisions\/317968"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/317807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=317903"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=317903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}