{"id":319165,"date":"2020-01-06T18:52:44","date_gmt":"2020-01-06T21:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=319165"},"modified":"2020-01-06T18:52:44","modified_gmt":"2020-01-06T21:52:44","slug":"nuevos-origenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nuevos-origenes\/","title":{"rendered":"Nuevos or\u00edgenes"},"content":{"rendered":"<p>Si un grupo de evolucionistas fuera encerrado en un recinto hasta que sus integrantes se pusiesen de acuerdo en cuanto a la mejor definici\u00f3n de lo que es una especie, probablemente se quedar\u00edan ah\u00ed para siempre. Dentro del conjunto de herramientas y conceptos de las diversas \u00e1reas que componen la biolog\u00eda \u2013gen\u00e9tica, anatom\u00eda, fisiolog\u00eda, ecolog\u00eda\u2013 resulta dif\u00edcil priorizar y decidir cu\u00e1l es la que determina el l\u00edmite entre un organismo y otro. Habr\u00e1 quien sostenga que las especies, como tales, no existen, ya que cada organismo representa en realidad una instancia transitoria de un linaje. La discusi\u00f3n podr\u00eda ser moderna y plagada de detalles que dependen de los hallazgos de las \u00faltimas d\u00e9cadas, pero su raigambre parte de lo que el naturalista brit\u00e1nico Charles Darwin (1809-1882) public\u00f3 hace casi 160 a\u00f1os en <em>El origen de las especies<\/em>. Los lectores brasile\u00f1os disponen desde este a\u00f1o de dos hermosas ediciones de ese cl\u00e1sico, la m\u00e1s reciente publicada por la editorial Ubu, con traducci\u00f3n y compilaci\u00f3n del fil\u00f3sofo Pedro Paulo Pimenta, docente de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP). \u201cLa especie es la variedad que perdura mientras uno la observa\u201d, sintetiza. El enfoque evolutivo finalmente torna a esta categor\u00eda de clasificaci\u00f3n en algo un tanto artificial, poco m\u00e1s que una mera denominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pimenta inici\u00f3 la compilaci\u00f3n del libro planificando el aparato cr\u00edtico. M\u00e1s all\u00e1 de la presentaci\u00f3n dirigida a un p\u00fablico amplio, en la cual indaga en el contexto del pensamiento de la \u00e9poca, el conjunto abarca los textos de Darwin y de su coterr\u00e1neo Alfred Russel Wallace (1823-1913), presentados en la Linnean Society de Londres como una coautor\u00eda de la variabilidad de las especies mediante la selecci\u00f3n natural, tres rese\u00f1as de la \u00e9poca, dos cap\u00edtulos que Darwin incluy\u00f3 en ediciones posteriores de su cl\u00e1sico y un oportuno glosario acerca de qui\u00e9n es qui\u00e9n en esta evoluci\u00f3n del conocimiento. El fil\u00f3sofo tambi\u00e9n se hizo cargo finalmente de la traducci\u00f3n del libro, adecu\u00e1ndose a la prioridad de producir un texto que funcionara bien en portugu\u00e9s, sin perder por ello el estilo del siglo XIX. \u201cEl estilo, la sintaxis y la terminolog\u00eda son fieles al original\u201d, comenta.<\/p>\n<p>El bosquejo hist\u00f3rico, un cap\u00edtulo que Darwin a\u00f1adi\u00f3 en la tercera edici\u00f3n, da cuenta en forma algo protocolar de los predecesores que contribuyeron para que \u00e9l formulara sus conclusiones. Ni bien comienza, Pimenta hace hincapi\u00e9 en una imprecisi\u00f3n en la menci\u00f3n de Arist\u00f3teles, fil\u00f3sofo de la Antigua Grecia, como si \u00e9l fuese en cierto modo el precursor de las ideas transformistas o evolutivas. Una nota al pie explica que el brit\u00e1nico recibi\u00f3 de un amigo una traducci\u00f3n err\u00f3nea del ensayo <em>Sobre las partes de los animales<\/em>. El bi\u00f3logo N\u00e9lio Bizzo, docente de la Facultad de Educaci\u00f3n de la USP y experto en la obra y en el pensamiento de Darwin, describe que Arist\u00f3teles ten\u00eda la costumbre de redactar alg\u00fan fragmento de otro autor que pretend\u00eda comentar, y a continuaci\u00f3n elaboraba su cr\u00edtica. El colaborador de Darwin le habr\u00eda enviado una traducci\u00f3n de esa primera parte. \u201cEn realidad se trataba de Emp\u00e9docles y no de Arist\u00f3teles\u201d, informa Bizzo, a cargo de la compilaci\u00f3n y revisi\u00f3n t\u00e9cnica de la edici\u00f3n de <em>El origen de las especies<\/em> que tambi\u00e9n sali\u00f3 publicada este a\u00f1o por la editorial Edipro.<\/p>\n<p>Entre los antecesores figura el naturalista franc\u00e9s Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829), quien en su <em>Filosof\u00eda zool\u00f3gica<\/em> de 1809, mostraba formas de los seres vivos en constante transformaci\u00f3n como consecuencia de la interacci\u00f3n con el h\u00e1bitat. Tambi\u00e9n est\u00e1 el ge\u00f3logo brit\u00e1nico Charles Lyell (1797-1885), al cual se lo considera el fundador de la geolog\u00eda moderna, que aport\u00f3 la noci\u00f3n de que los procesos geol\u00f3gicos que condujeron a la configuraci\u00f3n actual del mundo son el resultado de un proceso lent\u00edsimo que ocurre en el curso de millones de a\u00f1os y permite entender que los registros f\u00f3siles ser\u00edan vestigios de los organismos que forman parte de esa historia de la vida. En un momento en el que se consideraba que los continentes eran fijos, se hac\u00eda dif\u00edcil explicar las semejanzas biol\u00f3gicas que se observaban entre continentes distintos, y en ciertas ocasiones Darwin aludi\u00f3 a eras glaciales (algo controversial en esa \u00e9poca) que habr\u00edan formado puentes transitables. Esas eran soluciones creativas de una mente que se basaba en hechos, pero tambi\u00e9n pod\u00eda trascenderlos realizando conexiones inusitadas.<\/p>\n<p>Esa perspectiva hist\u00f3rica sugiere que el siglo XIX estaba preparado, en cierta medida, para aceptar la descendencia modificada por la selecci\u00f3n natural como una explicaci\u00f3n del surgimiento de la diversidad biol\u00f3gica. La mayor prueba de ello fueron las conclusiones similares a las que arrib\u00f3 Alfred Russel Wallace pr\u00e1cticamente en forma simult\u00e1nea. Con todo, Darwin lo habr\u00eda deducido antes y habr\u00eda llegado m\u00e1s lejos en sus explicaciones, y por eso cobr\u00f3 preponderancia en su presentaci\u00f3n conjunta organizada por Lyell y el bot\u00e1nico Joseph Hooker (1817-1911) en Londres.<\/p>\n<p>A primera vista resulta sorprendente que la lectura de un tratado de econom\u00eda pol\u00edtica \u2013<em>An essay on the principle of population<\/em>\u2013 publicado en 1798 por el economista brit\u00e1nico Thomas Malthus (1766-1834) haya precipitado la comprensi\u00f3n de Darwin de que no todos los que nacen pueden sobrevivir, que hay algo en el ambiente que determina los sobrevivientes m\u00e1s probables y que eso puede ser la causa del modo en que se modifican las especies a lo largo de un horizonte temporal m\u00e1s amplio de lo que parece como posible desde la perspectiva creacionista. Pero en cierto modo esa conexi\u00f3n entre ciertas \u00e1reas del conocimiento no se parec\u00eda ser algo tan inusitado, la econom\u00eda con frecuencia tomaba prestada la terminolog\u00eda de la fisiolog\u00eda, por ejemplo.<\/p>\n<p>Las rese\u00f1as publicadas en la \u00e9poca resaltan el car\u00e1cter pol\u00e9mico de la publicaci\u00f3n y parecen haber sido el resultado de una estrategia comercial, seg\u00fan Bizzo. Este comenta que, con anterioridad al lanzamiento del libro, se enviaron ejemplares a personas influyentes de varios pa\u00edses \u2013particularmente en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos\u2013 apuntando a lograr una repercusi\u00f3n calificada. \u201cEso fue una estrategia de <em>marketing<\/em> global, que tambi\u00e9n contemplaba la posibilidad de reimpresi\u00f3n en Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p>Una de las rese\u00f1as incluidas en el libro compilado por Pimenta es la del paleont\u00f3logo brit\u00e1nico Richard Owen (1804-1892), contrario a la teor\u00eda de Darwin. Enfoc\u00e1ndose en el conocimiento paleontol\u00f3gico, rechaza lo que para \u00e9l son especulaciones que no pueden comprobarse, sobre todo la noci\u00f3n del ser humano como un mono evolucionado. El bot\u00e1nico estadounidense Asa Gray (1810-1888), uno de los fundadores de la historia natural en Estados Unidos y uno de los primeros adeptos a la nueva idea, defendi\u00f3 la publicaci\u00f3n a pesar de reconocer dificultades en cuanto al conflicto con la perspectiva religiosa. El zo\u00f3logo Thomas Huxley (1825-1895), otro aliado de Darwin, hizo hincapi\u00e9 en la imposibilidad de comprobar la teor\u00eda, algo que viene haci\u00e9ndose poco a poco hasta la actualidad.<\/p>\n<blockquote><p>Gran parte de la ciencia contemplada en El origen de las especies ya caduc\u00f3, pero el concepto que ella suscita todav\u00eda sigue vigente<\/p><\/blockquote>\n<p>Esa estrategia para llegar a un p\u00fablico m\u00e1s amplio tambi\u00e9n est\u00e1 presente incluso en el texto. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 un tratado sobre el surgimiento de las especies comienza hablando sobre variedades de palomas?\u201d, indaga Pimenta en referencia al primer cap\u00edtulo: \u201cLa variaci\u00f3n en estado dom\u00e9stico\u201d. Parece una contradicci\u00f3n, pero enseguida queda claro el objetivo: entender la selecci\u00f3n natural que ocurre con posterioridad a los designios del creador (con min\u00fascula) en la escala del tiempo humana, que da origen a palomas con configuraciones ins\u00f3litas de plumas (la creaci\u00f3n de esas aves era todo un \u00e9xito en esa \u00e9poca en Inglaterra), torna menos inasequible para el lector la selecci\u00f3n natural que se describe a continuaci\u00f3n, que no por eso se convierte en algo trivial.<\/p>\n<p>\u201cEl libro resulta indigerible en muchos aspectos\u201d, destaca el fil\u00f3sofo. En \u00e9l se enfatiza en el hecho de que la selecci\u00f3n natural persiste en relaci\u00f3n con la posibilidad de supervivencia, en lugar de ajustarse a un prop\u00f3sito concreto. Al contrario de la orientaci\u00f3n deliberada de la selecci\u00f3n artificial que realizan los criadores, los efectos naturales no tienen vinculaci\u00f3n con ninguna intencionalidad. Ese concepto, en el cual subyace un ate\u00edsmo intr\u00ednseco, generaba incomodidad porque se opon\u00eda al previsible orden divino. \u201cLa genialidad de Darwin radic\u00f3 en percibir que el m\u00e1s adaptado sobrevive, pero el organismo no tiene forma de prever el pr\u00f3ximo paso\u201d, dice Pimenta, destacando que el propio brit\u00e1nico tuvo dificultades para aceptar la incertidumbre de ese planteo.<\/p>\n<p>Parte de la dificultad reside en la lentitud del transcurso de la selecci\u00f3n natural. Pimenta lo ejemplifica con la extinci\u00f3n de la fauna del Pleistoceno, hace unos 11 mil a\u00f1os, que se precipit\u00f3 a causa de la acci\u00f3n humana. De cualquier modo, el declive no se produjo de un d\u00eda para otro y, para ser rigurosos, todav\u00eda no concluy\u00f3. \u201cEstamos acabando con el elefante desde hace 30 mil a\u00f1os\u201d, dice. Triunfamos, pero no se sabe por cu\u00e1nto tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Otra perspectiva sagrada que tambalea en <em>El origen de las especies<\/em> es la de que el ser humano ser\u00eda el \u00e1pice evolutivo, como si todo lo que hubo antes tuviera como \u00fanico objetivo nuestro surgimiento. Esta idea no es rara incluso hoy en d\u00eda, dado que a\u00fan resulta dif\u00edcil imaginarse un mundo sin gente. \u201cDarwin iba en pos de aniquilar la primac\u00eda humana pero dio un paso atr\u00e1s\u201d, objeta Pimenta: las maravillosas caracter\u00edsticas morales del cerebro humano ser\u00edan un componente evolutivo como cualquier otro.<\/p>\n<p>\u201cLa teor\u00eda de Darwin impacta porque es muy s\u00f3lida desde el punto de vista de su estructura\u201d, analiza Pimenta. Muchos de los aspectos cient\u00edficos que estaban involucrados en ella han caducado \u2013los conceptos de la estructura anat\u00f3mica, de embriolog\u00eda y de herencia, por ejemplo\u2013 pero conceptualmente todav\u00eda es v\u00e1lida. \u201cPuede llegar a ser algo perturbador cuando uno se sienta a leerla\u201d. Por otra parte, Bizzo sostiene que esa lectura debe hacerse en una segunda etapa del estudio, con el enfoque moderno afianzado. \u201cLa lectura de Darwin para llegar a una comprensi\u00f3n actual sobre la evoluci\u00f3n es un error\u201d. Dicho eso, \u00e9l afirma que la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo se lleg\u00f3 al conocimiento y c\u00f3mo el mismo se modific\u00f3 radicalmente constituye el combustible para un pensamiento creativo.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, el lector puede elegir entre una edici\u00f3n dentro del contexto de la cr\u00edtica literaria compilada por Pimenta, y el texto original de Darwin con los comentarios minuciosos de la revisi\u00f3n t\u00e9cnica elaborada por Bizzo, o bien leer ambas ediciones. En 2019, cuando se cumplir\u00e1n 160 a\u00f1os de <em>El origen de las especies<\/em>, la publicaci\u00f3n de una nueva edici\u00f3n de <em>Filosof\u00eda natural<\/em> de Lamarck por la editorial Edusp enriquecer\u00e1 el contexto y podr\u00eda suscitar buenos debates en el mes de febrero, cuando seg\u00fan la tradici\u00f3n se festeja el \u201cd\u00eda de Darwin\u201d con ocasi\u00f3n de la fecha de su nacimiento.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nDARWIN, C. <strong>A origem das esp\u00e9cies<\/strong>. 1859. S\u00e3o Paulo: Ubu y Edipro, 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ediciones brasile\u00f1as del cl\u00e1sico de Charles Darwin contextualizan la construcci\u00f3n de la teor\u00eda evolutiva","protected":false},"author":3,"featured_media":268164,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,300,310],"coauthors":[1601],"class_list":["post-319165","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-evolucion","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/319165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=319165"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/319165\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":319167,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/319165\/revisions\/319167"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/268164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=319165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=319165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=319165"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=319165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}