{"id":322774,"date":"2020-01-13T16:16:18","date_gmt":"2020-01-13T19:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=322774"},"modified":"2020-01-16T16:45:19","modified_gmt":"2020-01-16T19:45:19","slug":"destruccion-progresiva-de-las-playas-brasilenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/destruccion-progresiva-de-las-playas-brasilenas\/","title":{"rendered":"La destrucci\u00f3n progresiva de las playas brasile\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>El mar erosion\u00f3 la costa donde est\u00e1 emplazado el faro de Ponta do Seixas, el punto m\u00e1s oriental de Brasil, localizado en Jo\u00e3o Pessoa, en el estado de Para\u00edba. En 2014, un tramo del camino que conduc\u00eda hacia all\u00ed se desmoron\u00f3. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, la ruta cerrada inicialmente para los autom\u00f3viles tambi\u00e9n qued\u00f3 vedada para ciclistas y caminantes. Aquellos que llegan a Ponta do Seixas, ahora por un camino m\u00e1s largo, pueden ver de frente un hermoso panorama del Atl\u00e1ntico y, a la izquierda, la antigua carretera ca\u00edda y un cartel advirtiendo sobre el riesgo de desmoronamientos. Las obras de restauraci\u00f3n a\u00fan no hab\u00edan comenzado hasta octubre de 2018.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de tragarse rutas costeras, los efectos de la erosi\u00f3n en el litoral brasile\u00f1o se est\u00e1n manifestando en formas variadas. Barrancas y cr\u00e1teres atraviesan las playas; surgen afloramientos rocosos anteriormente cubiertos por el mar. Hay casas que sufren derrumbes o quedan con los cimientos al descubierto. Caen palmeras y sus ra\u00edces quedan expuestas a causa de la p\u00e9rdida de sost\u00e9n. En el mes de noviembre, el Ministerio de Medio Ambiente (MMA) public\u00f3 la segunda edici\u00f3n de un estudio realizado por el Programa de Geolog\u00eda y Geof\u00edsica Marina \u2013una red de instituciones cient\u00edficas brasile\u00f1as\u2013 que indica que la erosi\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de sedimentos, lo que se denomina progradaci\u00f3n, afectan a alrededor del 60% de los 7.500 kil\u00f3metros (km) de la costa mar\u00edtima brasile\u00f1a. Los datos de la primera versi\u00f3n del mapeo, realizado en 2003, apuntaban una erosi\u00f3n costera que afectaba aproximadamente al 40% del litoral brasile\u00f1o, unos 3 mil km, y ahora la erosi\u00f3n se increment\u00f3 en un 50%, afectando a 4.500 km de costa.<\/p>\n<p>El impacto es mayor en las regiones del norte y nordeste, con el 60% y el 65% de su litoral, respectivamente, afectado por la erosi\u00f3n, seg\u00fan consta en el informe <em>Panorama da eros\u00e3o costeira no Brasil<\/em>. En ese estudio, cobra relevancia el estado de Par\u00e1, donde la erosi\u00f3n reconfigura el 60% y la progradaci\u00f3n el 30% de sus 562 km de costa. En la isla de Maraj\u00f3, mientras la l\u00ednea costera \u2013el l\u00edmite hasta donde llega el mar, cuyo desplazamiento indica el estado de conservaci\u00f3n o modificaci\u00f3n de las playas\u2013 de algunas playas avanz\u00f3 hasta 100 metros (m), a causa de la acumulaci\u00f3n de sedimentos, en otras y por la raz\u00f3n contraria, retrocedi\u00f3 hasta 80 m. En el estado de Bah\u00eda, el 20% de sus 932 km de costas se encuentran afectados por la erosi\u00f3n. En Sergipe, la p\u00e9rdida de sedimentos modific\u00f3 el 38% de sus 163 km de playas.<\/p>\n<div id=\"attachment_322791\" style=\"max-width: 1510px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322791 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px.jpg\" alt=\"\" width=\"1500\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px.jpg 1500w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-4-1500px-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Wikimedia Commons <\/span><\/a> En la isla de Maraj\u00f3, playas como esta pierden arena y \u00e1rboles a causa del avance del mar<span class=\"media-credits\">Wikimedia Commons <\/span><\/p><\/div>\n<p>En Esp\u00edrito Santo, el problema es la progradaci\u00f3n, que se verifica en un 35% de su litoral. En el delta del r\u00edo Parna\u00edba, entre los estados de Maranh\u00e3o y Piau\u00ed, la erosi\u00f3n dej\u00f3 al descubierto manglares que antes estaban tapados por arena. En Rio Grande do Norte, el 60% de los 399 km de la costa tambi\u00e9n sufrieron los efectos de la erosi\u00f3n. En cuanto al estado de Cear\u00e1, con 572 km de costas, registra un 30% de erosi\u00f3n y un 10% de progradaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En las regiones sudeste y sur del pa\u00eds, el impacto de la erosi\u00f3n y de la progradaci\u00f3n se ubica en alrededor de un 15%, pero la perspectiva no es tranquilizadora, destaca el ge\u00f3grafo Dieter Muehe, investigador de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes) y coordinador de dos relevamientos. Los an\u00e1lisis de campo y las im\u00e1genes provistas por sat\u00e9lite indicaron que el 38% de las costas de R\u00edo de Janeiro, que equivalen a 242 km, y el 12% de las de S\u00e3o Paulo, o sea, 75 km, registran una tendencia erosiva, aunque sin retroceso de la l\u00ednea de la costa. \u201cEl ancho de la playa se conserva, pero la erosi\u00f3n est\u00e1 afectando a las dunas, riscos y a las casas costeras en algunas regiones\u201d, dice. \u201cSon \u00e1reas muy vulnerables, y acaso este fen\u00f3meno se haga m\u00e1s evidente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_322787\" style=\"max-width: 1910px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322787 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px.jpg\" alt=\"\" width=\"1900\" height=\"1203\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px.jpg 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px-700x443.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-3-1900px-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Carlos Fioravanti<\/span><\/a> La elevaci\u00f3n donde est\u00e1 emplazado el faro de Ponta do Seixas, en Jo\u00e3o Pessoa, sufre una erosi\u00f3n permanente<span class=\"media-credits\">Carlos Fioravanti<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un problema natural<\/strong><br \/>\nLa erosi\u00f3n, un fen\u00f3meno originalmente natural, hoy en d\u00eda es un problema a nivel mundial. La regi\u00f3n m\u00e1s afectada es la costa del mar Caspio, con un promedio de 600 m de p\u00e9rdida de playa en algunos puntos y 700 m de ganancia en otros. Las costas de algunos pa\u00edses de Asia, Am\u00e9rica del Sur, del este de \u00c1frica y del oeste de Australia registran un promedio de erosi\u00f3n superior a los 50 m, seg\u00fan consta en un estudio que sali\u00f3 publicado en agosto de 2008 en la revista <em>Scientific Reports<\/em>. Al igual que en otros pa\u00edses, la variaci\u00f3n del volumen de sedimentos en Brasil se mostr\u00f3 m\u00e1s intensa en las \u00e1reas m\u00e1s urbanizadas, con puertos, tuber\u00edas de cloacas avanzando hacia el mar o bien, con casas y hoteles edificados al borde de la playa. \u201cLas obras interrumpen el flujo natural de los sedimentos y provocan que las playas avancen por un lado mientras que en otros sectores pierden arena\u201d, dice Muehe.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo que alude al estado de Cear\u00e1, el ge\u00f3logo Jader Onofre de Morais, docente de la Universidad Estadual de Cear\u00e1 (UFC), junto a su equipo, relata que el litoral de ese estado contaba con 100 obras de protecci\u00f3n costera hasta enero de 2016, en su mayor\u00eda (un 75%) en la Regi\u00f3n Metropolitana de Fortaleza. Con todo, los muros de contenci\u00f3n y promontorios de piedras no resultaron suficientes para retener los sedimentos. En los municipios de Cascavel y Fortim, la l\u00ednea de la costa retrocedi\u00f3, en relaci\u00f3n a la tierra, 150 y 300 m respectivamente, a causa del avance del mar, que destruy\u00f3 casas, avenidas, rutas y embarcaderos de balsas. En la ciudad de Recife, la playa de Boa Viagem sufre una fuerte erosi\u00f3n provocada, en gran medida, por el rompeolas, construido para que el gran oleaje no llegue a las playas.<\/p>\n<p>Las regiones del norte y nordeste tambi\u00e9n son las m\u00e1s afectadas del litoral brasile\u00f1o a causa del escaso declive de las playas, que facilita el avance del mar, y de mareas m\u00e1s intensas, entre otros factores. En el nordeste, hubo un agravante: la sequ\u00eda prolongada que padece el sert\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os. Al haber menos agua, los r\u00edos transportan menos arena hacia el litoral, mientras que el mar continu\u00f3 arrastrando el sedimento depositado en las playas.<\/p>\n<div id=\"attachment_322779\" style=\"max-width: 1410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322779 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px.jpg\" alt=\"\" width=\"1400\" height=\"1047\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px.jpg 1400w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px-250x187.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px-700x524.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-1-1400px-120x90.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Wikimedia Commons <\/span><\/a> En 1921, la playa de Copacabana era estrecha y el mar invad\u00eda la avenida<span class=\"media-credits\">Wikimedia Commons <\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cBasta con que se produzca una merma en el caudal de un r\u00edo para que la erosi\u00f3n aumente\u201d, dice el ge\u00f3logo Jos\u00e9 Maria Landim Dominguez, docente de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA), quien coordin\u00f3 dos de los cap\u00edtulos del libro, uno referido a Para\u00edba y otro sobre Alagoas, Sergipe y Bah\u00eda. La extracci\u00f3n de arena de las costas ribere\u00f1as para su utilizaci\u00f3n en la construcci\u00f3n civil y en la pavimentaci\u00f3n, as\u00ed como la existencia de represas, intensifican la merma en el volumen de sedimentos que se depositar\u00eda en las playas. En 1998, la erosi\u00f3n destruy\u00f3 el poblado de Cabe\u00e7o, en la desembocadura del r\u00edo S\u00e3o Francisco, en el l\u00edmite entre Alagoas y Sergipe.<\/p>\n<p>El desplazamiento de los sedimentos puede agravarse con el aumento del nivel del mar previsto para las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas y el incremento de la frecuencia e intensidad de lluvias y ciclones, como resultado de los cambios clim\u00e1ticos, advierten los expertos que participaron en ese relevamiento. \u201cUna parte significativa de los problemas de erosi\u00f3n en el litoral de S\u00e3o Paulo est\u00e1 asociada con la ocupaci\u00f3n inadecuada de la l\u00ednea de la costa, pero es mucho m\u00e1s f\u00e1cil culpar al calentamiento global que a las empresas y municipios\u201d, dice el ge\u00f3logo Michel Mahiques, docente del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo. \u201cLa responsabilidad y los costos de su atenuaci\u00f3n deben repartirse entre los causantes del problema\u201d.<\/p>\n<p><strong>Disposiciones y m\u00e9todos<\/strong><br \/>\nHay tanta incertidumbre que ello dificulta la planificaci\u00f3n y los emprendimientos para combatir la destrucci\u00f3n de las playas. Cada grupo de investigaci\u00f3n adopta metodolog\u00edas diferentes, con mayor o menor precisi\u00f3n, para medir las variaciones de la l\u00ednea de la costa, algo esencial para poder calcular las eventuales p\u00e9rdidas o ganancias de sedimentos en el litoral. Para hacer frente a este problema, el ocean\u00f3grafo R\u00e9gis Pinto de Lima, coordinador general de administraci\u00f3n costera del MMA, plantea convocar a expertos para definir con precisi\u00f3n los l\u00edmites entre la playa y la tierra. Ese par\u00e1metro del litoral brasile\u00f1o fue establecido en 1831 y debe actualizarse, seg\u00fan Lima.<\/p>\n<p>Su equipo de trabajo editar\u00e1 este mismo mes un manual, dirigido principalmente a los representantes de los organismos p\u00fablicos, para que se disponga una normativa en cuanto a la construcci\u00f3n de edificaciones a lo largo de la costa y se reduzca el movimiento de sedimentos. Seg\u00fan opina Mahiques, \u201ces necesario que las alcald\u00edas se involucren, por medio de la contrataci\u00f3n de ocean\u00f3grafos, ge\u00f3grafos, ge\u00f3logos y otros profesionales capacitados y dedicados al an\u00e1lisis de estos problemas\u201d. Dominguez, de la UFBA, agrega: \u201cLos organismos p\u00fablicos deber\u00edan disponer de reglamentaciones m\u00e1s r\u00edgidas para impedir la ocupaci\u00f3n de las \u00e1reas m\u00e1s vulnerables, como son las desembocaduras de los r\u00edos\u201d. Hoy en d\u00eda no se puede construir en una franja del litoral ubicada a menos de 50 metros de la l\u00ednea de la costa.<\/p>\n<div id=\"attachment_322783\" style=\"max-width: 1610px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322783 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px.jpg 1600w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Eros\u00e3o_274-2-1600px-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Wikimedia Commons <\/span><\/a> La ampliaci\u00f3n de la playa, con el agregado de arena de \u00e1reas vecinas, resolvi\u00f3 ese problema<span class=\"media-credits\">Wikimedia Commons <\/span><\/p><\/div>\n<p>Por ahora, lo que hay son obras aisladas para mitigar los da\u00f1os. En el mes de abril, la municipalidad de Santos concluy\u00f3 las obras para detener la erosi\u00f3n en la zona conocida como Ponta da Praia, mediante la instalaci\u00f3n de 49 bolsas de arena que conformaron una barrera sumergida de 500 m de largo para detener la erosi\u00f3n; la playa perdi\u00f3 casi 80 mil metros c\u00fabicos de arena entre 2013 y 2016. En mayo, el peri\u00f3dico <em>A Gazeta<\/em>, de la ciudad de Vit\u00f3ria, la capital del estado de Esp\u00edrito Santo, inform\u00f3 sobre la extracci\u00f3n de 10 camiones de arena por d\u00eda, en promedio, de la playa de Camburi para reponer aquella que se perd\u00eda en Curva da Jurema, otra playa de la capital capixaba (el gentilicio de ese estado brasile\u00f1o). Entre 2017 y 2018, el Ministerio de la Integraci\u00f3n Nacional aprob\u00f3 11 solicitudes de financiaci\u00f3n para obras de emergencia contra la erosi\u00f3n costera, solicitados por organismos estaduales o municipales de Bah\u00eda, Cear\u00e1, Rio Grande do Norte, Par\u00e1 y Santa Catarina, que suman alrededor de 500 millones de reales. Para la restauraci\u00f3n de la playa de Ponta Negra, en la ciudad de Natal, en Rio Grande do Norte, se destinaron 17,6 millones de reales.<\/p>\n<p>El MMA tambi\u00e9n propone evaluar lo que se denominan obras ligeras, de recomposici\u00f3n de playas mediante el agregado de arena, en lugar de obras r\u00edgidas, que retienen sedimentos y no impiden la erosi\u00f3n. Un ejemplo exitoso en ese sentido es la playa de Copacabana, en la ciudad de R\u00edo de Janeiro, ampliada con arena tra\u00edda de \u00e1reas vecinas en la d\u00e9cada de 1970. Cuando la playa y la avenida eran angostas, el mar golpeaba las puertas del hotel Copacabana Palace; hoy se encuentra a alrededor de 10 m de la vereda.<\/p>\n<p>\u201cLas obras de alimentaci\u00f3n de una playa se asemejan m\u00e1s a lo que fue el ambiente en el pasado, porque reponen la arena perdida\u201d, comenta el ocean\u00f3grafo Antonio Henrique Klein, docente de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). \u201cLos administradores aprueban la obra, pero a veces se olvidan que, de tanto en tanto, la misma necesita mantenimiento\u201d, dice. \u201cSe necesita colocar m\u00e1s sedimentos para reponer lo que se ha perdido y evitar la reiteraci\u00f3n de los problemas, ya que un lugar en proceso de erosi\u00f3n natural va a seguir erosion\u00e1ndose\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nMUEHE, D. (org.) <em>Panorama da eros\u00e3o costeira no Brasil<\/em>. Brasilia, DF: Ministerio de Medio Ambiente, 2018.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nMENTASCHI, L.<em> et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-018-30904-w\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Global long-term observations of coastal erosion and accretion<\/a>. <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 8, n. 12876, p. 1-11. 27 ago. 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La p\u00e9rdida o la acumulaci\u00f3n de arena y lodo transforman el 60% de las costas del pa\u00eds","protected":false},"author":17,"featured_media":322775,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309,321],"coauthors":[5968],"class_list":["post-322774","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es","tag-oceanografia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/322774","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=322774"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/322774\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":323223,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/322774\/revisions\/323223"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/322775"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=322774"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=322774"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=322774"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=322774"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}