{"id":324942,"date":"2020-01-22T19:10:31","date_gmt":"2020-01-22T22:10:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=324942"},"modified":"2020-01-24T18:03:50","modified_gmt":"2020-01-24T21:03:50","slug":"la-conquista-privada-del-cosmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-conquista-privada-del-cosmos\/","title":{"rendered":"La conquista privada del Cosmos"},"content":{"rendered":"<p>Eran las 2 horas y 49 minutos de la madrugada del 2 de marzo en Florida, Estados Unidos, cuando fueron activados los motores del cohete Falcon 9, producido por la empresa SpaceX, del multimillonario y defensor de los viajes espaciales Elon Musk. Desde una base en el Centro Espacial Kennedy, part\u00eda en prueba inaugural la primera c\u00e1psula proyectada y desarrollada por una empresa privada para llevar seres humanos al espacio. Producida bajo supervisi\u00f3n de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, Crew Dragon tiene capacidad para siete personas. Ese s\u00e1bado, solo transportaba un maniqu\u00ed vestido con el traje espacial de la compa\u00f1\u00eda, con sensores destinados medir la aceleraci\u00f3n a la que un astronauta ser\u00eda sometido en el vuelo.<\/p>\n<p>Tres minutos despu\u00e9s del lanzamiento, el Falcon 9 estaba a 90 kil\u00f3metros (km) de altura y dejaba atr\u00e1s su primera etapa, que aterrizar\u00eda para ser reutilizada en otra misi\u00f3n. El motor de la segunda etapa propuls\u00f3 a la c\u00e1psula hasta los 200 km de altura y a unos 27 mil km por hora. En ese momento, a los 10 minutos de vuelo, un globo terrestre de peluche empez\u00f3 a flotar al lado del maniqu\u00ed, apodado Ripley en homenaje al personaje de la actriz Sigourney Weaver en la pel\u00edcula <em>Alien<\/em> (1979). Crew Dragon estaba en el espacio. Al d\u00eda siguiente, la c\u00e1psula se conectar\u00eda de manera aut\u00f3noma a la Estaci\u00f3n Espacial Internacional (ISS), antes de regresar a la Tierra el 8 de marzo y ser rescatada en el Atl\u00e1ntico, cerca de la costa de Florida. Despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n, deber\u00e1 utiliz\u00e1rsela en otro vuelo de prueba con el objetivo de evaluar los dispositivos de seguridad en caso de que ocurra alguna falla durante el lanzamiento. Las c\u00e1psulas Crew Dragon, despu\u00e9s de un vuelo, todav\u00eda pueden servir para transportar carga.<\/p>\n<p>La prueba de Crew Dragon constituye una haza\u00f1a sin precedentes y doblemente simb\u00f3lica. Demuestra que una compa\u00f1\u00eda comercial alcanz\u00f3 una madurez tecnol\u00f3gica suficiente como para hacer vuelos hasta la \u00f3rbita terrestre de manera eficaz, segura y a un costo inferior al de los programas tradicionales de agencias espaciales gubernamentales. Tambi\u00e9n se\u00f1ala que Estados Unidos est\u00e1 cerca de recuperar la autonom\u00eda de llevar seres humanos hasta el espacio por cuenta propia. En la actualidad, el pa\u00eds depende de los cohetes rusos Soyuz.<\/p>\n<p>&#8220;El exitoso lanzamiento de hoy marca un nuevo cap\u00edtulo en la excelencia estadounidense, dej\u00e1ndonos m\u00e1s cerca, nuevamente, de hacer con que los astronautas estadounidenses vuelen con cohetes estadounidenses desde suelo estadounidense&#8221;, escribi\u00f3 James Bridenstine, director de la Nasa, en el Twitter, despu\u00e9s del lanzamiento. M\u00e1s tarde, en una entrevista colectiva, fue m\u00e1s conciliador: &#8220;Queremos asegurarnos de que mantendremos nuestra asociaci\u00f3n con Rusia, fuerte desde la era Apolo-Soyuz, pero tambi\u00e9n queremos asegurarnos de que tenemos capacidad propia de ir y venir hasta la Estaci\u00f3n Espacial Internacional&#8221;. La asociaci\u00f3n entre la Nasa y SpaceX integra el <em>new space, <\/em>un modelo de negocios en el que la agencia espacial le compra productos y servicios a las empresas privadas.<\/p>\n<p>No es la primera vez que una c\u00e1psula SpaceZ llega a la ISS. Entre el 2012 y el 2018, una versi\u00f3n m\u00e1s sencilla \u2013Dragon, destinada al transporte de carga\u2013 realiz\u00f3 15 vuelos y atrac\u00f3 14 veces en la estaci\u00f3n, un laboratorio situado a una altitud que oscila entre 330 km y 435 km, en la \u00f3rbita baja del planeta, esencial para experimentos en ambientes de microgravedad y la investigaci\u00f3n de los efectos de largos per\u00edodos en el espacio sobre el cuerpo humano. Su construcci\u00f3n y mantenimiento consumieron 150 mil millones de d\u00f3lares, un tercio fue dedicado a viajes para reabastecer y cambiar de tripulaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_324947\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-324947 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px-250x140.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px-700x393.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-2-1140px-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a> Llegada de la c\u00e1psula a la Estaci\u00f3n Espacial Internacional<span class=\"media-credits\">Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con el fin de reducir los costos, en el 2008 la Nasa contrat\u00f3 los vuelos de SpaceX y de un consorcio competidor, United Launch Alliance (ULA), formada por Boeing y Lockheed Martin, fabricantes de aviones comerciales y militares, sat\u00e9lites y misiles. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2019\/07\/30\/el-vuelo-de-los-multimillonarios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Los primeros 12 viajes de SpaceX costaron 1.600 millones de d\u00f3lares, dinero que ayud\u00f3 a evitar la quiebra de la compa\u00f1\u00eda espacial Musk, tambi\u00e9n fundadora del fabricante de autom\u00f3viles el\u00e9ctricos Tesla<\/a>.<\/p>\n<p>Existe una gran diferencia entre el transporte de alimentos y equipos, y el de astronautas. En este \u00faltimo, los requisitos de seguridad y control ambiental de la cabina (tales como presi\u00f3n y temperatura) son mucho m\u00e1s estrictos. La aceleraci\u00f3n del cohete puede llevar al cuerpo de los tripulantes hasta el l\u00edmite de lo soportable. En el caso del Falcon 9, el empuje es equivalente al de cinco Boeing 747 con sus motores a toda potencia, capaces de poner 22,8 toneladas en la \u00f3rbita baja de la Tierra (hasta 2.000 km de altura). Adem\u00e1s, los mecanismos de control y propulsi\u00f3n deben ser extremadamente confiables, con sistemas redundantes.<\/p>\n<p>&#8220;Hacer que un m\u00f3dulo de transporte de astronautas aut\u00f3nomo llegue hasta la ISS es una gran haza\u00f1a&#8221;, dice el ingeniero de infraestructura aeron\u00e1utica Carlos Augusto Teixeira de Moura, presidente de la Agencia Espacial Brasile\u00f1a (AEB). &#8220;Ir desde el transporte de cargas hasta el de tripulaci\u00f3n, requiere superar una serie de desaf\u00edos t\u00e9cnicos, lo que transforma al proyecto en algo extremadamente caro&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Hace ocho a\u00f1os, los estadounidenses depend\u00edan de los rusos para llegar a la ISS, con un costo cada vez mayor (80 millones de d\u00f3lares por asiento). De 1981 a 2011, los astronautas de la Nasa llegaban en \u00f3mnibus espaciales, m\u00e1s c\u00f3modos, sofisticados y, sobre todo, caros. Transportaban hasta siete personas y eran m\u00e1s vers\u00e1tiles: pod\u00edan traer sat\u00e9lites de vuelta a la Tierra o ser utilizados para reparar el telescopio <em>Hubble<\/em>. En 135 vuelos, hubo dos accidentes: la explosi\u00f3n del Challenger en 1986, y el del Columbia, en 2003. Cada viaje costaba entre 450 a 1.500 millones de d\u00f3lares. Con el pasar del tiempo han ido consumiendo buena parte del presupuesto de la Nasa.<\/p>\n<p>&#8220;Los trasbordadores espaciales eran como un Ferrari&#8221;, compara Oswaldo Loureda, doctor en ingenier\u00eda aeroespacial y docente de la Universidad Federal de Integraci\u00f3n Latinoamericana (Unila), en Foz do Iguaz\u00fa, Paran\u00e1. &#8220;Sus motores eran una obra de arte de la ingenier\u00eda, pero cada uno cost\u00f3 casi 1.000 millones de d\u00f3lares y, despu\u00e9s de cada viaje, exig\u00eda revisiones y reparaciones que pod\u00edan demorar hasta un a\u00f1o&#8221;, dice Loureda, tambi\u00e9n fundador y director t\u00e9cnico de Acrux Aerospace Technologies, una <em>startup<\/em> brasile\u00f1a especializada en la producci\u00f3n de peque\u00f1os cohetes, drones y estructuras de microsat\u00e9lites.<\/p>\n<p>Los rusos ten\u00edan su trasbordador espacial, el Buran, que vol\u00f3 solo una vez. El precio los llev\u00f3 a optar por los cohetes Soyuz, s\u00f3lidos, confiables y baratos: el vuelo cuesta unos 50 millones de d\u00f3lares. En sus diferentes versiones, el Soyuz fue al espacio 1.700 veces desde 1966, con rar\u00edsimos accidentes.<\/p>\n<div id=\"attachment_324951\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-324951 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1129\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px-250x353.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px-700x988.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-3-800px-120x169.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a> Lanzamiento de Atlantis, el cuarto \u00f3mnibus espacial estadounidense, 3 de octubre de 1985<span class=\"media-credits\">Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>&#8220;Las naves Soyuz nunca se preocuparon con la comodidad de los pasajeros&#8221;, dice el ingeniero aeroespacial Lucas Fonseca. Ex miembro de la misi\u00f3n Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESA), Fonseca dirige Airvantis, una empresa de tecnolog\u00eda aeroespacial dedicada a la producci\u00f3n de microsat\u00e9lites y partidaria de la misi\u00f3n brasile\u00f1a Garat\u00e9a-L, que tiene la intenci\u00f3n de llevar uno de ellos hasta la \u00f3rbita de la luna. &#8220;En Soyuz, los tripulantes est\u00e1n sujetos a aceleraciones cercanas al l\u00edmite soportable.&#8221;<\/p>\n<p>Con Crew Dragon, SpaceX promete m\u00e1s comodidad a un costo menor. En marzo, mientras la c\u00e1psula permanec\u00eda en el espacio, el astronauta canadiense David Saint-Jacques, el primer tripulante de la ISS en visitarla, la describi\u00f3 como &#8220;una experiencia de &#8216;clase ejecutiva'&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El vuelo de Crew Dragon a la ISS sirvi\u00f3 como prueba de validaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda y del modelo competitivo&#8221;, dice el ingeniero y empresario brasile\u00f1o Sidney Nakahodo, cofundador y director ejecutivo de la <em>New York Space Alliance<\/em>, una <em>startup<\/em> con sede en Estados Unidos que fomenta el desarrollo de <em>startups<\/em> espaciales y act\u00faa para facilitar la transferencia de tecnolog\u00eda de la Nasa hacia las empresas. &#8220;El evento es un hito en la era espacial. <em>SpaceX<\/em> ha demostrado ser capaz de cumplir con los requisitos de la Nasa y de que estos problemas tan complejos puedan recibir soluciones ofrecidas por el mercado&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Se est\u00e1n planeando dos vuelos de Crew Dragon para que ocurran en breve. En el primero, la c\u00e1psula, sin tripulaci\u00f3n, simular\u00e1 un aborto de la misi\u00f3n despu\u00e9s del lanzamiento. Si los sistemas de seguridad funcionan tal como lo esperado, en julio los astronautas Robert Behnken y Douglas Hurley lo usar\u00e1n para ir hasta la ISS. A\u00fan este a\u00f1o, la c\u00e1psula de transporte de astronautas CST-100 Starliner, de la Boeing, proyectada para ser reutilizable, deber\u00e1 realizar su primer vuelo no tripulado.<\/p>\n<p>La apuesta en SpaceX y en Boeing forma parte del programa Commercial Crew, de la Nasa. Iniciado hace una d\u00e9cada, tiene como objetivo reducir el gasto en proyectos mediante la compra de productos desarrollados y probados por nuevas empresas de la industria aeroespacial. En este programa, la agencia identifica una necesidad que precisa ser satisfecha \u2013como, por ejemplo, la construcci\u00f3n de un m\u00f3dulo de transporte\u2013, determina las caracter\u00edsticas del producto y, en general, un l\u00edmite que pueda gastarse. La ejecuci\u00f3n ser\u00e1 realizada por una o m\u00e1s empresas ganadoras de la licitaci\u00f3n, que eligen la tecnolog\u00eda de fabricaci\u00f3n y el modelo de negocio.<\/p>\n<div id=\"attachment_324955\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-324955 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"755\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px-700x464.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-065_Space-X_278-4-1140px-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nasa<\/span><\/a> M\u00f3dulo ruso Soyuz, en el viaje de regreso desde la Estaci\u00f3n Espacial Internacional hacia la Tierra, abril de 2006<span class=\"media-credits\">Nasa<\/span><\/p><\/div>\n<p>Es una estrategia diferente a la seguida por las agencias espaciales desde la Guerra Fr\u00eda, cuando la Nasa y la agencia espacial de la entonces Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la Rosaviakosmos (en la actualidad, Roscosmos), no escatimaban esfuerzos ni recursos. En Estados Unidos, la Nasa proyectaba un cohete o una c\u00e1psula desde el principio hasta el fin, y contrataba una empresa para construirlo, utilizando la infraestructura y los t\u00e9cnicos de la agencia. Dentro de este sistema, el <em>old space,<\/em> no hab\u00eda l\u00edmites para los gastos. Adoptando la pol\u00edtica de precios<em> cost-plus, <\/em>la Nasa pagaba el costo de desarrollo y un porcentaje de ganancias.<\/p>\n<p>Los principios del <em>new space, <\/em>surgieron en los a\u00f1os \u00b470 y ganaron fuerza en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas con la creaci\u00f3n de empresas tales como Blue Origin, del multimillonario Jeff Bezos, due\u00f1o de Amazon; SpaceX, de Elon Musk; y Virgin Galactic, del magnate brit\u00e1nico Richard Branson. &#8220;En esencia, son empresas de tecnolog\u00eda de gesti\u00f3n sobria que proponen modelos de negocio propios y sustentables, basados en actividades de infraestructura espacial. No dependen de los organismos gubernamentales, pero pueden tenerlo al propio gobierno como cliente&#8221;, explica Fonseca, de la Airvantis. Estas empresas nacieron con la intenci\u00f3n de baratear el acceso al espacio y ya son unas 500 en el mundo, algunas en Brasil, como Airvantis y Acrux.<\/p>\n<p>&#8220;Existe un r\u00e1pido movimiento disruptivo en la industria aeroespacial&#8221;, afirma Loureda, de la Acrux. En caso de que avance, el nuevo modelo podr\u00e1 complicarle la vida a las agencias que operan de modo anticuado. Para algunos especialistas, ser\u00eda una oportunidad de negocios para los pa\u00edses sin tradici\u00f3n en el \u00e1rea espacial. &#8220;Este movimiento le permite al sector privado involucrarse en el desarrollo de proyectos que, <em>a priori, <\/em>no saben cu\u00e1nto va a costar y que antes se encontraban a cargo de las agencias gubernamentales&#8221;, dice Luiz Gylvan Meira Filho, presidente de la AEB entre 1994 y 2001. &#8220;Esto puede estimularlas a las empresas brasile\u00f1as para actuar en actividades que no sean del inter\u00e9s de los \u00f3rganos gubernamentales locales&#8221;.<\/p>\n<p>Moura, de la AEB, tambi\u00e9n ve que existe una oportunidad en el <em>new space<\/em>. En Brasil hay carreras de ingenier\u00eda aeroespacial y una infraestructura propia de pocos pa\u00edses, como el laboratorio para el armado de sat\u00e9lites del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y el Centro de Lanzamiento de Alc\u00e2ntara, en Maranh\u00e3o. En caso de que el Congreso brasile\u00f1o y Estados Unidos aprueben el acuerdo de salvaguardias tecnol\u00f3gicas que fue firmado en marzo, Alc\u00e2ntara podr\u00e1 despertar el inter\u00e9s de los pa\u00edses que deseen poner sat\u00e9lites en \u00f3rbita a un costo m\u00e1s atractivo y, por ejemplo, incentivar el desarrollo de empresas que act\u00faan en apoyo a los lanzamientos. &#8220;Brasil es un gran comprador de servicios espaciales. Tenemos que aprovechar el impulso del <em>new space<\/em> para convertirnos en proveedores&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Las empresas brasile\u00f1as tambi\u00e9n podr\u00edan operar en el suministro de equipos satelitales, peque\u00f1os lanzadores y experimentos de microgravedad. Para que esto suceda, comenta Nakahodo, el desaf\u00edo para Brasil es que se cree un ambiente favorable para los emprendedores. Loureda, de Acrux, dice: &#8220;Es la hora de decidir si Brasil quiere ser actor o espectador&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La c\u00e1psula de la empresa SpaceX vol\u00f3 hasta la Estaci\u00f3n Espacial Internacional y podr\u00e1 devolverle a Estados Unidos la capacidad de poner en \u00f3rbita a los seres humanos","protected":false},"author":16,"featured_media":324943,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304,297,312],"coauthors":[105],"class_list":["post-324942","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es","tag-ingenieria","tag-innovacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324942","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324942"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324942\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":324959,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324942\/revisions\/324959"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/324943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324942"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324942"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324942"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=324942"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}