{"id":326609,"date":"2020-01-24T18:30:33","date_gmt":"2020-01-24T21:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=326609"},"modified":"2020-01-24T18:30:33","modified_gmt":"2020-01-24T21:30:33","slug":"bacterias-contra-enfermedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bacterias-contra-enfermedades\/","title":{"rendered":"Bacterias contra enfermedades"},"content":{"rendered":"<p>La modificaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de microorganismos que habitan en el intestino humano con fines terap\u00e9uticos constituye una labor de investigaci\u00f3n cient\u00edfica en alza. M\u00e1s de 500 personas en el mundo ya se han sometido a trasplantes de microorganismos del intestino, la llamada microbiota, para tratar una infecci\u00f3n recurrente causada por la bacteria <em>Clostridium difficile<\/em>, que no siempre desaparece con el uso de antibi\u00f3ticos. Reconocido en 2013 por una decisi\u00f3n provisional de la FDA, la agencia de alimentos y medicamentos de Estados Unidos, pero a\u00fan sin estatus de procedimiento m\u00e9dico, el trasplante de microbiota fecal (TMF) consiste en la transferencia de heces de un donante sano a una persona enferma, generalmente mediante colonoscopia, para reponer la microbiota y restablecer el equilibrio del organismo. La eficacia de esta t\u00e9cnica contra la bacteria <em>C. difficile <\/em>puede llegar a un 90%, aunque el tiempo de duraci\u00f3n de los beneficios es incierto. Adem\u00e1s de las bacterias, forman parte de la microbiota intestinal virus, hongos y gusanos.<\/p>\n<p>La capacidad de algunas bacterias para eliminar a otras bacterias y fortalecer las defensas o regular el metabolismo del cuerpo en el que se albergan, evidenciada en laboratorio en los \u00faltimos a\u00f1os, se encuentra en evaluaci\u00f3n en alrededor de 150 ensayos cl\u00ednicos en marcha principalmente en Estados Unidos. De avanzar, estos podr\u00edan formar parte de nuevas estrategias de tratamiento contra enfermedades intestinales, c\u00e1ncer, diabetes y trastornos psiqui\u00e1tricos. Las perspectivas de nuevos tratamientos generados mediante el uso del microbioma motivaron la apertura, en 2012, de OpenBiome, una organizaci\u00f3n sin fines de lucro estadounidense que opera como un banco p\u00fablico de heces para trasplantes. En Brasil, la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) cre\u00f3, en septiembre de 2017, el Centro de Trasplantes de Microbiota Fecal.<\/p>\n<p>Desde principios de 2018, este centro les aplic\u00f3 el TMF para tratar infecciones por <em>C. difficile <\/em>resistentes a antibi\u00f3ticos a seis personas, de las cu\u00e1les cinco presentaron buenos resultados. La t\u00e9cnica no funcion\u00f3 en una de las mujeres, que luego volvi\u00f3 al tratamiento con antibi\u00f3ticos y no present\u00f3 m\u00e1s diarreas; una de las hip\u00f3tesis barajadas para explicar ese resultado es que el trasplante puede haber favorecido la acci\u00f3n de los antibi\u00f3ticos. Como ni la donaci\u00f3n ni el trasplante est\u00e1n regulados en Brasil, hay mucho por hacerse. \u201cTodav\u00eda no sabemos c\u00f3mo seleccionar\u00edamos los donantes\u201d, reconoce el gastroenter\u00f3logo Daniel Terra, gerente del centro. \u201cTenemos que ser muy cautelosos.\u201d Un grupo inicial de 134 voluntarios fue seleccionado mediante entrevistas y an\u00e1lisis que rastrearon agentes causantes de infecciones, principalmente <em>C. difficile<\/em>; al final del proceso, restaron tan solo dos donantes.<\/p>\n<p>La Facultad de Medicina de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en Botucatu, trat\u00f3 a dos personas con TMF, con \u00e9xito en uno de los casos. El primero, en junio de 2014, era un hombre de 85 a\u00f1os que fue al hospital con una hemorragia digestiva. La causa era un sangrado en el duodeno, pronto estancado, pero le surgi\u00f3 una infecci\u00f3n urinaria y cinco d\u00edas despu\u00e9s una intensa diarrea. Los m\u00e9dicos identificaron <em>C. difficile <\/em>y diagnosticaron colitis pseudomembranosa, no resuelta con sucesivos antibi\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Con la colaboraci\u00f3n del bi\u00f3logo Josias Rodrigues, del Instituto de Biociencias de la Unesp, tambi\u00e9n en Botucatu, el equipo del gastroenterol\u00f3logo Fernando Romeiro recogi\u00f3 heces de la hija del paciente ocho horas antes del trasplante, el primero realizado en la universidad. El material fue diluido en suero fisiol\u00f3gico, filtrado e implantado mediante colonoscop\u00eda en la porci\u00f3n inicial del intestino grueso. \u201cNo sab\u00edamos si y cu\u00e1ndo el paciente podr\u00eda mejorar, porque ya estaba muy debilitado\u201d, relat\u00f3 Romeiro. Un d\u00eda despu\u00e9s del trasplante, el hombre de 85 a\u00f1os ya se sentaba en la cama y se alimentaba normalmente, sin c\u00f3licos ni diarrea. Los an\u00e1lisis no identificaron las toxinas de <em>C. difficile <\/em>en sus heces y \u00e9l dej\u00f3 el hospital al cabo de tres d\u00edas.<\/p>\n<p>El otro caso fue el de un joven de 17 a\u00f1os que lleg\u00f3 al hospital con diarrea sanguinolenta y dolores abdominales. El diagn\u00f3stico revel\u00f3 una enfermedad inflamatoria intestinal llamada retrocolitis ulcerativa. Como los medicamentos no funcionaron, se lo someti\u00f3 a un TMF, con heces donadas por su padre. Al cabo de 30 d\u00edas, los s\u00edntomas reaparecieron. Tras ocho meses, se hizo otro trasplante, que tampoco result\u00f3. El chico entonces ingres\u00f3 a un estudio cl\u00ednico de evaluaci\u00f3n de un nuevo f\u00e1rmaco, que aplac\u00f3 parcialmente su enfermedad.<\/p>\n<p>\u201cAhora sabemos que el trasplante de microbiota focal debe repetirse algunas veces por semana, para que las bacterias se fijen en el intestino\u201d, comenta la tambi\u00e9n gastroenter\u00f3loga de la Unesp Ligia Sassaki, coordinadora de ese trabajo, publicado en febrero en el <em>Journal of International Medical Research<\/em>. Seg\u00fan ella, tal vez lo mejor no sea un donante \u00fanico, sino una combinaci\u00f3n de heces de donantes seleccionados. Los m\u00e9dicos pretenden evaluar en sus pacientes, ni bien sea posible, el efecto de fibras vegetales, que mostraron acci\u00f3n antiinflamatoria en experimentos con modelos animales realizados por el bi\u00f3logo Luiz Stasi, tambi\u00e9n de la Unesp de Botucatu.<\/p>\n<div id=\"attachment_326618\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-326618 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1036\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2-250x324.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2-700x907.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-2-120x155.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">CDC\/ James Archer<\/span><\/a> La bacteria <em>Clostridium difficile<\/em>, combatida con el trasplante de microbiota fecal<span class=\"media-credits\">CDC\/ James Archer<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Probi\u00f3ticos <\/strong><br \/>\nEn otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n se exploran los efectos de los alimentos y las bebidas con microorganismos vivos, los probi\u00f3ticos, como los yogures. No es un abordaje nuevo: en el libro <em>La prolongaci\u00f3n de la vida<\/em>, de 1906, el inmun\u00f3logo ucraniano Elie Metchnikoff (1845-1916) argumentaba que el consumo de leche fermentada preparada con <em>Bacillus bulgaricus <\/em>\u2013o sea, yogurt\u2013 podr\u00eda ayudar a vivir m\u00e1s. Los probi\u00f3ticos son f\u00e1ciles de producir y usar, pero todav\u00eda hay debates sobre la estandarizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y su acci\u00f3n en el organismo. \u201cNo sabemos si las bater\u00edas consumidas como probi\u00f3ticos logran efectivamente colonizar el intestino y producir los mismos efectos en todas las personas\u201d, advierte la investigadora Caroline Ferreira, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) en Diadema. Ella verific\u00f3 que la actividad de las bacterias var\u00eda de acuerdo con la gen\u00e9tica del organismo en el que se instalan. La suplementaci\u00f3n alimentaria con <em>Bifidobacterium adolescentis<\/em> redujo parcialmente la alergia respiratoria en ratones del linaje gen\u00e9tico Balb\/ c, pero pr\u00e1cticamente no tuvo efecto en los de otro linaje, el C57BL\/6, como se describi\u00f3 en abril de 2018 en <em>Beneficial Microbes<\/em>.<\/p>\n<p>Los beneficios de las bacterias todav\u00eda no est\u00e1n claros y los resultados de las investigaciones a veces son contradictorios. En 2015, un grupo de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul present\u00f3 un estudio en la revista <em>Nutrition and Cancer<\/em> y mostr\u00f3 que las 23 personas que hab\u00edan pasado por cirug\u00edas de c\u00e1ncer abdominal y recibieron una mezcla de cuatro bacterias \u2013<em>Bifidobacterium bifidum<\/em>, <em>Lactobacillus acidophilus<\/em>, <em>L. rhamnosus<\/em> y <em>L. casei<\/em>\u2013 durante 14 d\u00edas presentaron una tasa tres veces menor de infecciones y un tiempo de internaci\u00f3n un 50% menor que el grupo control, tambi\u00e9n de 23 participantes.<\/p>\n<p>De igual manera, las relaciones entre la microbiota y el c\u00e1ncer a\u00fan son inciertas. \u201cTomar probi\u00f3ticos puede no ser una buena estrategia para quienes van a hacer inmunoterapia\u201d, observa la bi\u00f3loga Diana Nunes, investigadora del A.C.Camargo Cancer Center. A principios de abril, ella estuvo presente en una charla de la m\u00e9dica Jennifer Wargo, investigadora del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, en un congreso sobre c\u00e1ncer en Atlanta, Estados Unidos. Wargo present\u00f3 los primeros resultados de su estudio con 46 personas con c\u00e1ncer, indicando que tomar probi\u00f3ticos libremente reduc\u00eda en un 70% la respuesta a la inmunoterapia.<\/p>\n<p>En el llamado tracto gastrointestinal, el canal que se extiende de la boca al ano, viven cerca de 100 billones de bacterias, una cantidad 10 veces mayor que la de c\u00e9lulas humanas. Entre tantos microbios, una de las estrellas del momento es <em>Bifidobacterium longum<\/em>, una especie inofensiva que habita el intestino y la vagina. En un estudio publicado en febrero en la revista <em>Nutrition<\/em>, investigadores del Centro de Investigaciones en Alimentaci\u00f3n y Nutrici\u00f3n de Roma mostraron su capacidad de aumentar las poblaciones de un tipo de c\u00e9lulas de defensa, los linfocitos \u2013que normalmente se reducen con el envejecimiento\u2013 en un grupo de 45 personas con por lo menos 75 a\u00f1os de edad, en comparaci\u00f3n con el grupo de control, de 34 personas.<\/p>\n<div id=\"attachment_326614\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-326614 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1202\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1-250x376.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1-700x1052.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/048-051_Microbiota_280-1-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Aislamiento de microorganismos intestinales de ratones en laboratorio de la USP<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Efectos variables<\/strong><br \/>\nNuevamente, los resultados deben tomarse con cautela. \u201cLos efectos var\u00edan de acuerdo con las especies y linajes de <em>Bifidobacterium<\/em>\u201d, observa la bi\u00f3loga Ang\u00e9lica Vieira, de la UFMG. En su laboratorio, ella us\u00f3 un linaje de <em>B. longum<\/em> aislada de ni\u00f1os sanos para probarlo en el tratamiento de gota, artritis, neumon\u00eda y otras infecciones respiratorias en modelos animales. Otros dos probi\u00f3ticos, <em>Lactobacillus casei<\/em> y <em>Propionibacterium freudenreichii<\/em>, redujeron la mucositis, una inflamaci\u00f3n de los tejidos de revestimiento de la boca, la garganta y el intestino, com\u00fan en personas que pasan por tratamientos de quimioterapia contra el c\u00e1ncer, como se detalla en un art\u00edculo de septiembre de 2018 en la revista <em>Frontiers in Microbiology<\/em>. Dietas a base de pectina, un tipo de fibra vegetal, o con acetato, un \u00e1cido graso de cadena corta producido en abundancia por esa especie de bacteria, tambi\u00e9n condujeron a resultados positivos en modelos animales. Inversamente, una dieta pobre en fibras agrav\u00f3 las enfermedades.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos tipos de infecciones, cuando no son fatales, pueden beneficiar al organismo\u201d, dice la biom\u00e9dica Denise Fonseca, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). En un estudio publicado en la revista <em>Cell<\/em> en 2015, cuando ella hac\u00eda una pasant\u00eda de posdoctorado en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, verific\u00f3 que la bacteria <em>Yersinia pseudotuberculosis<\/em> causaba lesiones en los vasos linf\u00e1ticos del intestino, responsables del transporte de part\u00edculas de grasa llamadas quilomicrones, e interfer\u00eda en su absorci\u00f3n. Al mismo tiempo, causaba una inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica en el tejido adiposo de ratones. Ese efecto, sin embargo, no era malo. Los animales ganaban peso y aumentaban la sensibilidad a la insulina por el tejido adiposo, la absorci\u00f3n de glucosa, y, por lo tanto, la capacidad de aprovechar carbohidratos.<\/p>\n<p>Otras especies de bacterias da microbiota intestinal \u2013evaluadas en colaboraci\u00f3n con la inmun\u00f3logo Yasmine Belkaid, del NIH, y el bi\u00f3logo Vinicius de Andrade Oliveira, de la Universidad Federal de ABC\u2013 mostraron una capacidad a\u00fan mayor que la de <em>Yersinia<\/em> para mejorar el metabolismo de az\u00facares en animales alimentados con dietas a base de carbohidratos, favoreciendo la ganancia de peso. \u201cEsa estrategia podr\u00eda ser eventualmente \u00fatil en el contexto de la desnutrici\u00f3n, en parte causada por la baja absorci\u00f3n de los alimentos\u201d, afirma Fonseca.<\/p>\n<p>\u201cTenemos de rever nuestro conocimiento a la luz de los descubrimientos recientes sobre la microbiota\u201d, concluye el bi\u00f3logo Dario Sim\u00f5es Zamboni, docente de la Facultad de Medicina de la USP en Ribeir\u00e3o Preto. \u201cNo somos un organismo aislado, sino un conjunto de organismos\u201d, aclara.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nCicatriz inmunol\u00f3gica post infecci\u00f3n intestinal aguda y desarrollo de desordenes metab\u00f3licos: Estudio de las interacciones entre la microbiota y sistema inmunol\u00f3gico del mesenterio (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/92805\/cicatriz-imunologica-pos-infeccao-intestinal-aguda-e-desenvolvimento-de-desordens-metabolicas-estud\/?q=15\/25364-0\">n\u00ba 15\/25364-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Joven Investigador;\u00a0<strong>Investigadora responsable<\/strong>\u00a0Denise Morais da Fonseca (USP);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 1.690.720,55.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nMOUTINHO, B. D.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/journals.sagepub.com\/doi\/full\/10.1177\/0300060518821790\">Fecal microbiota transplantation in refractory ulcerative colitis \u2013 a case report<\/a>.\u00a0<strong>Journal of International Medical Research<\/strong>. v. 47, n. 2, p. 1072-9, feb. 2019.<br \/>\nFINAMORE, A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0899900718313078\">Supplementation with Bifidobacterium longum Bar33 and Lactobacillus helveticus Bar13 mixture improves immunity in elderly humans (over 75 years) and aged mice<\/a>.\u00a0<strong>Nutrition<\/strong>. v. 63-4, p. 184-92, jul.-ago. 2019.<br \/>\nSOMMACAL, H. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/01635581.2015.1004734\">Perioperative synbiotics decrease postoperative complications in periampullary neoplasms: a randomized, double-blind clinical trial<\/a>.\u00a0<strong>Nutrition and Cancer<\/strong>. v. 67, n. 3, p. 457-62, 2015.<br \/>\nVIEIRA, A. T.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/jlb.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/pdf\/10.1189\/jlb.3A1015-453RRR\">Dietary fiber and the short-chain fatty acid acetate promote resolution of neutrophilic inflammation in a model of gout in mice<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Leukocyte Biology<\/strong>. v. 100, p. 1015-453, 2017.<br \/>\nCORDEIRO, B. F.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fmicb.2018.02035\/full\">Whey protein isolate-supplemented beverage, fermented by Lactobacillus casei BL23 and Propionibacterium freudenreichii 138, in the prevention of mucositis in mice<\/a>.\u00a0<strong>Frontiers in Microbiology<\/strong>. v. 9, p. 30258413, 12 sep., 2018.<br \/>\nCASARO, M. C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.wageningenacademic.com\/doi\/abs\/10.3920\/BM2017.0073\">Prophylactic Bifidobacterium adolescentis ATTCC 15703 supplementation reduces partially allergic airway disease in Balb\/c but not in C57BL\/6 mice<\/a>.\u00a0<strong>Beneficial Microbes<\/strong>. v. 9, n. 3, p. 465-476, 25 abr. 2018.<br \/>\nFONSECA, D. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867415010442\">Microbiota-dependent sequelae of acute infection compromise tissue-specific immunity<\/a>.\u00a0<strong>Cell<\/strong>. v. 163, n. 2, p. 354-66, 8 oct. 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Prueban el trasplante de microbiota fecal y alimentos con microorganismos vivos para combatir infecciones ","protected":false},"author":17,"featured_media":326610,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-326609","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326609"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326609\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":326623,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326609\/revisions\/326623"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/326610"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326609"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=326609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}