{"id":326638,"date":"2020-01-24T18:31:01","date_gmt":"2020-01-24T21:31:01","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=326638"},"modified":"2020-01-28T18:05:16","modified_gmt":"2020-01-28T21:05:16","slug":"como-renacen-los-bosques-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-renacen-los-bosques-2\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo renacen los bosques"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_322396\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322396 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1011\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1-250x316.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1-700x885.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-1-1140px-1-120x152.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fabio Colombini  <\/span><\/a> Un \u00e1rbol de ambay en la Amazonia brasile\u00f1a. Esta especie es una de las primeras en regenerarse en las \u00e1reas h\u00famedas<span class=\"media-credits\">Fabio Colombini  <\/span><\/p><\/div>\n<p>En el marco de una colaboraci\u00f3n internacional que re\u00fane a 85 investigadores de 16 pa\u00edses, se apunta a entender mejor los mecanismos de regeneraci\u00f3n de los bosques tropicales de Latinoam\u00e9rica que han sido talados. Ese grupo, denominado 2ndFOR, informa en su m\u00e1s reciente estudio que la din\u00e1mica de cambios progresivos en la composici\u00f3n de las especies de \u00e1rboles en el transcurso del tiempo, un proceso al que se le da nombre de sucesi\u00f3n forestal, transcurre de distinto modo seg\u00fan el nivel de humedad predominante en las \u00e1reas deforestadas.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado el d\u00eda 22 de abril en la revista cient\u00edfica <em>Nature Ecology &amp; Evolution<\/em>, los investigadores demuestran que, en los bosques tropicales m\u00e1s h\u00famedos, las primeras especies que resurgen en las \u00e1reas deforestadas son las de madera m\u00e1s liviana y blanda, que crecen m\u00e1s r\u00e1pidamente y que poseen menor valor comercial. En un segundo momento, se recuperan las de madera m\u00e1s densa y dura, que tardan m\u00e1s en desarrollarse y alcanzan precios m\u00e1s elevados. Este comportamiento era esperable, pues est\u00e1 de acuerdo con el punto de vista hist\u00f3rico concerniente el proceso natural de regeneraci\u00f3n forestal en \u00e1reas degradadas. Pero sucede que en los bosques m\u00e1s secos ocurre lo contrario: primero reaparecen los \u00e1rboles de madera densa y posteriormente los m\u00e1s livianos.<\/p>\n<p>\u201cNos sorprendimos al ver patrones de sucesi\u00f3n totalmente opuestos en bosques de zonas lluviosas y secas\u201d, afirma Lourens Poorter, ec\u00f3logo de la Universidad de Wageningen, en Holanda, y primer autor del estudio. Los investigadores tambi\u00e9n analizaron los bosques en un clima intermedio, a mitad de camino entre el h\u00famedo y el seco. En esos casos, observaron que la regeneraci\u00f3n inicial incluye de igual modo a \u00e1rboles de madera m\u00e1s densa y m\u00e1s blanda. A largo plazo, al cabo de algunas d\u00e9cadas de regeneraci\u00f3n, tanto los bosques de \u00e1reas secas como los de \u00e1reas h\u00famedas tienden a exhibir especies arb\u00f3reas de ambos tipos.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/florestas-esp-1-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1117\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/florestas-esp-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/florestas-esp-1-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/florestas-esp-1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong>Sumideros de carbono <\/strong><br \/>\nLas conclusiones del trabajo de la red 2ndFOR se basan en un cuerpo de datos lo suficientemente robusto como para permitir el establecimiento de comparaciones entre bosques tan diferentes como el Bosque Atl\u00e1ntico paulista, que se encuentra en un clima relativamente h\u00famedo, y el Pet\u00e9n mexicano, en una zona \u00e1rida. El grupo utiliz\u00f3 datos de m\u00e1s de 1.400 fragmentos forestales analizados en 50 de sus 58 sitios de investigaci\u00f3n. Tales puntos de muestreo se eligieron pues exhib\u00edan bosques secundarios, regenerados de forma natural, con distintas edades de crecimiento. Se observaron desde \u00e1reas del estado brasile\u00f1o de Par\u00e1, deforestadas hace 10 a\u00f1os, hasta fragmentos de bosques de Panam\u00e1, que est\u00e1n creciendo tras haber sido destruidos y abandonados hace 100 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La importancia de reservar \u00e1reas forestales para la regeneraci\u00f3n ha venido creciendo durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, sobre todo debido a la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica. Dado que el planeta tarda cada vez m\u00e1s para reducir su ritmo de emisiones de di\u00f3xido de carbono (CO2), los bosques secundarios se vuelven m\u00e1s importantes en lo concerniente a la pol\u00edtica de mitigaci\u00f3n del calentamiento global. Los \u00e1rboles en crecimiento absorben m\u00e1s carbono.<\/p>\n<p>La mejor comprensi\u00f3n sobre el proceso de regeneraci\u00f3n de las \u00e1reas deforestadas constituye un importante aporte a los formuladores de pol\u00edticas. La informaci\u00f3n novedosa puede ayudar a decidir qu\u00e9 \u00e1reas han de priorizarse o qu\u00e9 estrategias de recomposici\u00f3n forestal son m\u00e1s eficaces. \u201cCon base en ese conocimiento, si vamos a plantar en un \u00e1rea con suelo degradado, podemos escoger algunas especies arb\u00f3reas con madera m\u00e1s densa, anteviendo la falta de agua que enfrentar\u00e1n las plantas en ese sitio\u201d, explica el ingeniero agr\u00f3nomo Pedro Brancalion, de la Escuela Superior de Agricultura Lu\u00eds de Queiroz de la Universidad de S\u00e3o Paulo (Esalq-USP), con sede en la localidad de Piracicaba, coautor del estudio del 2ndFOR.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el grado de humedad de las selvas tropicales puede alterar dr\u00e1sticamente la forma de comienzo del proceso de regeneraci\u00f3n en un \u00e1rea deforestada. Algunas especies de plantas necesitan la protecci\u00f3n del dosel del bosque para no resecarse cuando se encuentran expuestas al exceso de luz solar. Por ello, en los bosques secos, los \u00e1rboles de madera densa \u2013de crecimiento lento, pero m\u00e1s tolerantes a la escasez de agua\u2013 son las m\u00e1s importantes en la etapa inicial de recuperaci\u00f3n. Despu\u00e9s que estos se establecen aparecen las especies de madera menos dura, que perecen m\u00e1s f\u00e1cilmente en raz\u00f3n del estr\u00e9s h\u00eddrico.<\/p>\n<p>En los bosques lluviosos, como no hay per\u00edodos de grandes sequ\u00edas, las especies de maderas menos densas salen a la delantera durante la primera etapa de la recolonizaci\u00f3n, pues son m\u00e1s eficaces para absorber nutrientes y crecer. Eso hace posible entender por qu\u00e9 la llamada <em>capoeira<\/em> (la vegetaci\u00f3n que crece luego de que se tala un bosque) en climas m\u00e1s lluviosos, como en la Amazonia, por ejemplo, est\u00e1 repleta de ambays, plantas livianas de madera hueca, mientras que los bosques deforestados en climas m\u00e1s secos se regeneran a partir de especies de madera densa y dura, como el palo de hierro.<\/p>\n<div id=\"attachment_322392\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-322392 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"830\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1-250x182.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1-700x510.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/055-057_Ambiente_280-0-1140px-abre-1-120x87.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Aedrake09\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Bosque seco en la regi\u00f3n de Chamela, en M\u00e9xico<span class=\"media-credits\">Aedrake09\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u201cEl estilo de vida\u201d<\/strong><br \/>\nLa din\u00e1mica de la recomposici\u00f3n forestal depende las diferencias en el metabolismo que influyen en el \u201cestilo de vida\u201d de los \u00e1rboles. Las especies que aplican estrategias denominadas conservadoras se ven favorecidas en ambientes con menor disponibilidad de recursos naturales, tales como suelos pobres y sitios con poca luz y agua. De este modo, ganan en precedencia en los bosques de clima relativamente m\u00e1s seco. Aquellas que exhiben estrategias adquisitivas se ven favorecidas en ambientes con mayores recursos, tales como los terrenos m\u00e1s f\u00e9rtiles y las regiones lluviosas y soleadas. Estas son las primeras que reaparecen en los bosques h\u00famedos.<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico constituye quiz\u00e1 el principal factor que motiva la adopci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas en pro de la regeneraci\u00f3n de \u00e1reas de bosques talados. Un grupo de 30 pa\u00edses ha incorporado ya a sus planes de mitigaci\u00f3n la recomposici\u00f3n de 91 millones de hect\u00e1reas de bosques para el a\u00f1o 2020, un \u00e1rea del tama\u00f1o de Venezuela. Para el a\u00f1o 2030, de acuerdo con una meta global asumida en el marco del Acuerdo de Par\u00eds tendiente a disminuir las emisiones de CO2, habr\u00eda que recuperar 350 millones de hect\u00e1reas de \u00e1reas forestales degradadas. C\u00f3mo se har\u00e1 esto, nadie lo sabe a\u00fan.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los estudios de la red 2ndFOR, las estrategias de restauraci\u00f3n forestal con intervenci\u00f3n directa, que implican la siembra de plantines, no siempre resultan convenientes. La degradaci\u00f3n del suelo, la competencia con plantas invasoras y eventuales incendios pueden comprometer los resultados de ese abordaje. \u201cDe ser posible, la restauraci\u00f3n vegetal debe contar con la regeneraci\u00f3n natural, la llamada restauraci\u00f3n pasiva. Es m\u00e1s barata y el resultado de la misma es una vegetaci\u00f3n m\u00e1s diversificada y resiliente\u201d, asegura la ec\u00f3loga Ima Vieira, del Museo Em\u00edlio Goeldi del estado de Par\u00e1, una instituci\u00f3n asociada al 2ndFOR. \u201cSolamente en \u00e1reas degradadas donde la regeneraci\u00f3n natural resulta dif\u00edcil, el plant\u00edo de \u00e1rboles constituye una buena alternativa.\u201d<\/p>\n<p>La absorci\u00f3n de carbono no es la \u00fanica motivaci\u00f3n cuando se trata de restaurar los bosques, seg\u00fan aseveran los investigadores. Los bosques est\u00e1n asociados a la mejora del suelo y a la calidad del agua para el consumo. La biodiversidad que estos sostienen alberga un potencial poco explorado a\u00fan de prospecci\u00f3n de nuevas sustancias y biomateriales; y eso sin mencionar la importancia que tienen los bosques en el sostenimiento de los modos de vida de las comunidades locales. Incluso cuando se tiene en cuenta \u00fanicamente la biodiversidad, de los an\u00e1lisis que realiza la red 2ndFOR se desprende que existen distintas maneras de medir el \u00e9xito de la restauraci\u00f3n de un bosque.<\/p>\n<p>En un trabajo del grupo publicado en marzo de 2019 en la revista <em>Science Advances<\/em>, se indica que los bosques secundarios tropicales necesitan en promedio 20 a\u00f1os para recuperar el 80% de la riqueza de las especies encontradas en un bosque maduro preservado. Para exhibir la misma configuraci\u00f3n de especies de un monte preservado, la escala de tiempo es mayor. \u201cPese a que los bosques en regeneraci\u00f3n recuperan r\u00e1pidamente una buena parte de las especies, pueden pasar siglos para que lleguen a tener las mismas especies que un bosque original\u201d, sostiene Brancalion. \u201cEn realidad, no sabemos si esto ser\u00e1 posible alg\u00fan d\u00eda, pues no siempre tenemos idea de la real diversidad que exist\u00eda en las \u00e1reas deforestadas\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nCronosecuencia y efectos del paisaje en la sucesi\u00f3n secundaria de los bosques tropicales (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/156624\/cronossequencia-e-efeito-da-paisagem-na-sucessao-secundaria-de-florestas-tropicais\/?q=14\/14503-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/14503-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de doctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Pedro Brancalion (USP); <strong>Beneficiario<\/strong> Ricardo Gomes C\u00e9sar; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 168.055,58.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nPOORTER, L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41559-019-0882-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Wet and dry tropical forests show opposite successional pathways in wood density but converge over time<\/a>. <strong>Nature Ecology &amp; Evolution<\/strong>. 22 abr. 2019.<br \/>\nROZENDAAL, D. M. A <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/advances.sciencemag.org\/content\/5\/3\/eaau3114\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Biodiversity recovery of Neotropical secondary forests<\/a>. <strong>Science advances<\/strong>. 6 mar. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En las \u00e1reas secas, los \u00e1rboles de madera dura son los primeros que se regeneran naturalmente, al contrario de lo que sucede en las zonas h\u00famedas","protected":false},"author":583,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[1546],"class_list":["post-326638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/583"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326638"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326638\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":326643,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326638\/revisions\/326643"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326638"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=326638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}