{"id":326644,"date":"2020-01-24T18:31:28","date_gmt":"2020-01-24T21:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=326644"},"modified":"2020-01-24T18:34:52","modified_gmt":"2020-01-24T21:34:52","slug":"un-extrano-en-el-gran-canon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-extrano-en-el-gran-canon\/","title":{"rendered":"Un extra\u00f1o en el Gran Ca\u00f1\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_326645\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-326645 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1198\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1-250x374.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1-700x1048.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-1-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n<\/span><\/a> Se\u00f1ales de la presencia de un animal en un bloque de arenisca que perteneci\u00f3 al antiguo desierto que existi\u00f3 en el Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n, en Estados Unidos<span class=\"media-credits\">Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n<\/span><\/p><\/div>\n<p>No muy lejos del Sendero del Ermita\u00f1o, una de las rutas de caminata m\u00e1s conocidas del Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n, situado en el estado de Arizona, Estados Unidos, se encontr\u00f3 un bloque de arenisca de 4,6 metros (m) de largo por 2,2 m de altura, en 2013. La piedra gigante se hab\u00eda ca\u00eddo de una de laderas que marcan el paisaje \u00e1rido y monta\u00f1oso de la regi\u00f3n. Ese bloque proviene de rocas sedimentarias formadas por el proceso de compactaci\u00f3n y cementaci\u00f3n de los granos de cuarzo de un desierto que existi\u00f3 all\u00ed hace aproximadamente 280 millones de a\u00f1os, al principio del per\u00edodo P\u00e9rmico. En una de sus caras hab\u00eda cuatro trayectorias de huellas fosilizadas, vestigios dejados por animales de la prehistoria que anduvieron por aquellos parajes cuando hab\u00eda all\u00ed un desierto con dunas formadas por el viento. En otras seis localidades de la regi\u00f3n, tambi\u00e9n en rocas del P\u00e9rmico de la formaci\u00f3n geol\u00f3gica denominada Arenisca Coconino, se encontraron 12 conjuntos m\u00e1s de rastros similares. Paleont\u00f3logos de Brasil, Estados Unidos y Alemania estudiaron las huellas f\u00f3siles y llegaron a una conclusi\u00f3n inesperada: esos vestigios fueron producidos por animales peculiares que, en teor\u00eda, no deber\u00edan haber vivido en un desierto, pues no forman parte del grupo reconocidamente apto para sobrevivir y reproducirse lejos de ambientes h\u00famedos, los amniotas.<\/p>\n<p>Esas huellas fosilizadas constituyen el primer registro conocido de un enigm\u00e1tico grupo extinto de vertebrados denominados diadectomorfos, cuadr\u00fapedos que ten\u00edan algunas caracter\u00edsticas de anfibios y otras de reptiles, en un desierto. \u201cEsta es la evidencia m\u00e1s antigua de la colonizaci\u00f3n de un ambiente des\u00e9rtico por vertebrados anamniotas, que no estaban, en principio, aptos para vivir en sitios tan \u00e1ridos\u201d, comenta el paleont\u00f3logo Heitor Francischini, quien es actualmente pasante de posdoctorado en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), principal autor del art\u00edculo que describe las huellas, publicado en el peri\u00f3dico cient\u00edfico <em>Pal\u00e4ontologische Zeitschrift<\/em> el 13 de mayo de este a\u00f1o. \u201cNo esper\u00e1bamos encontrar el registro de esos animales en rocas provenientes de un paleodesierto.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_326649\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-326649 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2-250x82.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2-700x229.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-2-120x39.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Heitor Francischini  <\/span><\/a> El Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n, en Estados Unidos<span class=\"media-credits\">Heitor Francischini  <\/span><\/p><\/div>\n<p>Los anamniotas son vertebrados cuyos embriones no est\u00e1n revestidos por membranas (amnios, corion y alantoides) que sirven de protecci\u00f3n contra la sequedad y los choques mec\u00e1nicos. Sus huevos son desprovistos de una c\u00e1scara r\u00edgida. Esa caracter\u00edstica obliga a esos animales, actualmente representados por los peces y los anfibios, a vivir dentro o cerca del agua, donde depositan directamente sus huevos. Los amniotas, que hoy en d\u00eda incluyen a los r\u00e9ptiles, los mam\u00edferos y las aves, gestan sus cr\u00edas dentro del propio cuerpo o bien depositan en la tierra sus huevos, que presentan una c\u00e1scara dura. Con una apariencia que recuerda la de un corpulento lagarto, de patas cortas, los diadectomorfos se consideran animales de transici\u00f3n entre los anamniotas y los amniotas. \u201cAntes de estas huellas, pens\u00e1bamos que solo algunos tipos de amniotas viv\u00edan en antiguos desiertos\u201d, confiesa Spencer Lucas, curador de la secci\u00f3n de paleontolog\u00eda del Museo de Historia Natural y Ciencia de Nuevo M\u00e9xico, en Albuquerque, otro autor del estudio. \u201cAhora sabemos que los habitantes de esos ambientes eran mucho m\u00e1s diversos.\u201d<\/p>\n<p>A Francischini lo llamaron para estudiar las huellas f\u00f3siles encontradas en el bloque de arenisca en 2017, cuando, como parte de una beca s\u00e1ndwich de su doctorado, pas\u00f3 una temporada en el museo estadounidense bajo la supervisi\u00f3n de Lucas. Como el brasile\u00f1o estudia icnof\u00f3siles, vestigios dejados por animales que permanecen preservados en las rocas, los rastros encontrados en el Gran Ca\u00f1\u00f3n se convirtieron en objeto de un nuevo trabajo. La sucesi\u00f3n de huellas, asociadas al g\u00e9nero <em>Ichniotherium<\/em>, fue producida por animales adultos y juveniles que ten\u00edan cinco dedos sin garras. Su tama\u00f1o var\u00eda entre 11 y 37 cent\u00edmetros, indicio de que esos seres pod\u00edan pasar de 1 m de largo. Ese tipo de huella es com\u00fanmente encontrado en Europa y con menor frecuencia en Am\u00e9rica del Norte y \u00c1frica.<\/p>\n<div id=\"attachment_326653\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-326653 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3-250x128.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3-700x357.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/058-060_Paleo_280-3-120x61.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Voltaire Paes Neto  <\/span><\/a> Ilustraci\u00f3n de c\u00f3mo habr\u00eda sido el animal que dej\u00f3 las huellas f\u00f3siles en el Parque Nacional del Gran Ca\u00f1\u00f3n<span class=\"media-credits\">Voltaire Paes Neto  <\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Un antepasado com\u00fan<\/strong><br \/>\nSu descubrimiento en rocas asociadas a un paleodesierto, si se llega a corroborar con otros hallazgos semejantes, tal vez pueda conducir a una nueva revisi\u00f3n en la clasificaci\u00f3n de los diadectomorfos, grupo que viene siendo objeto de reevaluaciones a medida que surgen m\u00e1s evidencias sobre su probable modo de vida. Actualmente se los considera como un grupo m\u00e1s cercano a los primeros amniotas, que surgieron alrededor de 350 millones de a\u00f1os atr\u00e1s. Ambos grupos son vistos como muy cercanos en t\u00e9rminos evolutivos y habr\u00edan descendido de un ancestro com\u00fan. Sin embargo, cada linaje habr\u00eda seguido un camino distinto y, aparentemente, solo los amniotas se especializar\u00edan en reproducirse sin la presencia de agua. Por lo menos esa es la interpretaci\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica. \u201cLa presencia de diadectomorfos en un ambiente \u00e1rido significa que ellos probablemente tendr\u00edan que ser capaces de reproducirse como ahora \u00a0lo hacen los amniotas, ya sea dando a luz a sus cr\u00edas o poniendo alg\u00fan tipo de huevo con c\u00e1scara\u201d, pondera el paleont\u00f3logo Juan Carlos Cisneros, de la Universidad Federal de Piau\u00ed, que estudia los reptiles de los per\u00edodos P\u00e9rmico y Tri\u00e1sico y no particip\u00f3 del trabajo sobre las huellas f\u00f3siles de Arizona. \u201cSin embargo, nunca se han encontrado huevos de ese grupo de animales con c\u00e1scara. Por ello, esa pregunta sigue abierta\u201d. Existe otra posibilidad: actualmente existen algunos anfibios anamni\u00f3ticos adaptados a los desiertos, que se reproducen por medio de huevos sin c\u00e1scara y que no se incuban en el cuerpo de los padres. Aunque no es com\u00fan, ese tipo de acomodaci\u00f3n tambi\u00e9n puede haber ocurrido en el pasado.<\/p>\n<p>Desde 1918, un a\u00f1o antes de la creaci\u00f3n del parque nacional, la regi\u00f3n del Gran Ca\u00f1\u00f3n presenta registros de huellas f\u00f3siles. Seg\u00fan Vincent Santucci, coordinador del programa de paleontolog\u00eda del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, ese tipo de vestigio se descubre con regularidad en esa \u00e1rea de Arizona. \u201cHay una abundancia de huellas f\u00f3siles en la Arenisca Coconino, lo que sugiere que muchos vertebrados viv\u00edan en ese antiguo desierto\u201d, comenta Santucci, que tambi\u00e9n firma el nuevo estudio. \u201cPero ninguna de ellas, hasta entonces, se parec\u00eda a la de un diadectomorfo.\u201d<br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"2167\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es.png\" alt=\"\" class=\"aligncenter size-full wp-image-327175\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es.png 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es-250x285.png 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es-700x798.png 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/058-060_Paleo_280-0-es-120x137.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nFRANCISCHINI, H. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s12542-019-00450-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">On the presence of Ichniotherium in the Coconino Sandstone (Cisuralian) of the Grand Canyon and remarks on the occupation of deserts by non-amniote tetrapods<\/a>. <strong>Pal\u00e4ontologische Zeitschrift<\/strong>. 13 may. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Huellas f\u00f3siles de 280 millones de a\u00f1os constituyen el primer registro de vertebrados en teor\u00eda no adaptados a los ambientes secos en un antiguo desierto","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[101],"class_list":["post-326644","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326644","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326644"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326644\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":327176,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326644\/revisions\/327176"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326644"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326644"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326644"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=326644"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}