{"id":326694,"date":"2020-01-24T18:41:03","date_gmt":"2020-01-24T21:41:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=326694"},"modified":"2020-01-24T18:42:25","modified_gmt":"2020-01-24T21:42:25","slug":"juventud-extraviada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/juventud-extraviada\/","title":{"rendered":"Juventud extraviada"},"content":{"rendered":"<p>Entre 2000 y 2012, el 49,4% de los 172 pa\u00edses pertenecientes a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) registraron reducciones de m\u00e1s del 10% en los \u00edndices de suicidio. A contramano de esa tendencia, en Brasil se dio un aumento del 10,4%, con un crecimiento significativo entre la poblaci\u00f3n joven. Las estad\u00edsticas m\u00e1s recientes del Ministerio de Salud indican que las muertes autoprovocadas en la franja de edad de los 10 a los 14 a\u00f1os subieron un 40% entre los chicos y un 30% entre las chicas, durante el per\u00edodo que va de 1997 a 2015. \u201cLos conflictos ps\u00edquicos, el abuso del alcohol y de drogas y la exposici\u00f3n a la violencia, sumados a la escasez de pol\u00edticas p\u00fablicas integradas para la prevenci\u00f3n de comportamientos suicidas, son algunas hip\u00f3tesis para explicar este panorama\u201d, analiza la antrop\u00f3loga Sandra Garc\u00eda, coordinadora del N\u00facleo de Poblaci\u00f3n y Sociedad del Centro Brasileiro de An\u00e1lise e Planejamento (Cebrap), quien desde el a\u00f1o pasado investiga el fen\u00f3meno en Brasil.<\/p>\n<p>Anualmente se registran 1 mill\u00f3n de suicidios en el mundo y, por cada muerte, informa Garc\u00eda, se estiman por los menos 20 intentos sin \u00e9xito. A partir del an\u00e1lisis de datos del Ministerio de Salud, investigadores del Cebrap y del N\u00facleo de Estudios de Poblaci\u00f3n \u201cElza Berqu\u00f3\u201d (Nepo) de la Universidad de Campinas (Unicamp) detectaron que en Brasil el suicidio fue la cuarta causa de muerte entre personas de 15 a 29 a\u00f1os en el per\u00edodo 2011-2016, con cifras cuatro veces superiores para los varones (9 muertes por 100 mil habitantes) con respecto a las mujeres (2,4 muertes por 100 mil habitantes). Con excepci\u00f3n del grupo etario de 15 a 19 a\u00f1os de la regi\u00f3n centro-oeste del pa\u00eds, en todas las dem\u00e1s regiones las mujeres intentan m\u00e1s veces quitarse la vida que los hombres. \u201cEntre las ni\u00f1as de 10 a 14 a\u00f1os de la regi\u00f3n nordeste, la incidencia de casos de automutilaci\u00f3n llega al 39,7%\u201d, informa Garcia.<\/p>\n<p>La investigadora tambi\u00e9n alerta sobre el aumento del suicidio entre los ind\u00edgenas. \u201cEn esa poblaci\u00f3n, la proporci\u00f3n de muertes por suicidio por cada 100 mil habitantes es de 12, el doble del promedio nacional (5,7)\u201d, destaca. Seg\u00fan la estudiosa, hist\u00f3ricamente, el sur de Brasil registra la mayor cantidad de suicidios, con 12 muertes por 100 habitantes al a\u00f1o. \u201cHace 10 a\u00f1os, en la regi\u00f3n norte de pa\u00eds, ese valor era de 7. Ahora tambi\u00e9n ha llegado a 12 suicidios por cada 100 mil habitantes, un crecimiento que se debi\u00f3 al aumento del suicidio ind\u00edgena\u201d, analiza.<\/p>\n<p>En lo que se refiere al cuadro global, la antrop\u00f3loga observa que, en los pa\u00edses de alto ingresos, la mortalidad por suicidio es 3,5 veces mayor entre los varones. Por otra parte, la incidencia de ideas suicidas es mayor entre las mujeres. A pesar de la tendencia de crecimiento, en Brasil la prevalencia de suicidio sigue subestimada, debido a la baja notificaci\u00f3n de casos o errores de clasificaci\u00f3n. Algunas muertes son consideradas \u201caccidentales\u201d o se registran como \u201ccausa indeterminada\u201d, ya sea por errores de notificaci\u00f3n o incluso por omisi\u00f3n de la propia familia, relata Garcia.<\/p>\n<p>Como encargada de establecer esa nueva l\u00ednea de investigaci\u00f3n en el Cebrap, la dem\u00f3grafa Elza Berqu\u00f3, profesora em\u00e9rita de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FSP-USP), seg\u00fan su propio relato, decidi\u00f3 incluir el tema del suicidio en los estudios demogr\u00e1ficos despu\u00e9s de identificar dos fen\u00f3menos: el aumento del n\u00famero de j\u00f3venes con VIH positivo y de casos de embarazos indeseados. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 esos fen\u00f3menos ocurren en un momento en el cual los adolescentes pueden prevenirlos usando, por ejemplo, preservativos o la p\u00edldora del d\u00eda despu\u00e9s?\u201d, se pregunta. Al buscar respuestas, Berqu\u00f3 consider\u00f3 la hip\u00f3tesis de que los j\u00f3venes pasaron a querer correr riesgos como forma de encontrar un sentido para sus vidas.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1183\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong>Salud mental<\/strong><br \/>\nSe calcula que m\u00e1s del 90% de los casos de suicidio est\u00e1n asociados a la existencia de alg\u00fan trastorno mental como depresi\u00f3n, trastorno bipolar o esquizofrenia. En un estudio llevado a cabo por investigadores de las instituciones estadounidenses San Diego State University, Florida State University, Lynn University y Pomona College se analiz\u00f3 la incidencia de trastornos mentales y casos de suicidio en adolescentes y adultos en Estados Unidos. Se identific\u00f3 tras la investigaci\u00f3n que, entre 2005 y 2017, las tasas de depresi\u00f3n aumentaron un 52% entre adolescentes de 12 a 17 a\u00f1os y, de 2009 a 2017, subieron un 63% entre adultos de 18 a 25 a\u00f1os. Para esa franja de edad, en el mismo estudio se constat\u00f3 que hubo un aumento del 71% en los registros de sufrimiento psicol\u00f3gico grave entre 2008 e 2017. Tales tendencias de crecimiento son d\u00e9biles o inexistentes en adultos de m\u00e1s de 26 a\u00f1os, lo que indica un cambio generacional en la incidencia de los trastornos mentales. Los autores del estudio sugieren que el aumento del sufrimiento psicol\u00f3gico entre los m\u00e1s j\u00f3venes puede estar relacionado con el uso de la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica y los medios digitales, adem\u00e1s de la reducci\u00f3n de las horas de sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cEn Brasil, detectamos que la depresi\u00f3n est\u00e1 afectando a las personas m\u00e1s j\u00f3venes, cada vez m\u00e1s solitarias e inmediatistas. Es una generaci\u00f3n que recurre a la automutilaci\u00f3n como forma de representar el dolor\u201d, afirma el psiquiatra Neury Jos\u00e9 Botega, de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Unicamp. Guilherme Vanoni Polanczyk, del Departamento de Psiquiatr\u00eda de la Facultad de Medicina de la USP (FM-USP), explica que, en determinados casos, un trastorno mental no tratado o tratado de forma indebida puede culminar en el suicidio.<\/p>\n<p>Atentos a ese panorama, investigadores del Instituto de Psiquiatr\u00eda (IPq) de la FM-USP, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp) y de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), quienes integran el Instituto Nacional de Psiquiatr\u00eda del Desarrollo (INPD), analizaron el desarrollo de 2.511 ni\u00f1os y ni\u00f1as de 6 a 12 a\u00f1os inscritos en escuelas p\u00fablicas de Porto Alegre y S\u00e3o Paulo e identificaron en 651 de ellos alg\u00fan tipo de trastorno mental como ansiedad, fobias, d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, hiperactividad y esquizofrenia. \u201cDe esos, el 81% nunca recibi\u00f3 tratamiento psiqui\u00e1trico o psicol\u00f3gico. Verificamos tambi\u00e9n que los de color pardo presentaron mayores probabilidafes de no ser tratados, en comparaci\u00f3n con las ni\u00f1as y ni\u00f1os blancos\u201d, afirma el psic\u00f3logo Daniel Fatori, que realiza su posdoctorado en el IPq y es uno de los autores del trabajo.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-1-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1500\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-1-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-1-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-1-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Polanczyk explica que cerca del 14% de los ni\u00f1os y adolescentes del mundo presentan alg\u00fan tipo de trastorno mental. \u201cEn los pa\u00edses desarrollados, cerca del 35% de los ni\u00f1os con esos trastornos reciben tratamiento, pero en Brasil la atenci\u00f3n cae a 18%\u201d, contrasta. \u00c9l sostiene que los trastornos mentales surgen a partir de la combinaci\u00f3n de factores gen\u00e9ticos, biol\u00f3gicos y ambientales. \u201cTodav\u00eda no hay posibilidad de intervenciones curativas\u201d, afirma. Por otra parte, cada vez m\u00e1s se busca, a partir de los estudios, desarrollar estrategias de prevenci\u00f3n, en la medida en que el reconocimiento y la intervenci\u00f3n temprana aseguran una mejor evoluci\u00f3n de los cuadros cl\u00ednicos. \u201cLos perjuicios en el v\u00ednculo entre madre y beb\u00e9, el abandono y la violencia representan situaciones de alto riesgo para la ocurrencia de trastornos mentales a lo largo de toda la vida\u201d, considera el m\u00e9dico psiquiatra.<\/p>\n<p>En el proyecto se trata, bajo la coordinaci\u00f3n de Polanczyk, de la identificaci\u00f3n de adolescentes embarazadas que viven en situaci\u00f3n de extrema pobreza en S\u00e3o Paulo. \u201cAcompa\u00f1amos a esas j\u00f3venes desde el primer trimestre de gestaci\u00f3n hasta que el beb\u00e9 cumple 2 a\u00f1os, elaborando acciones para mejorar los v\u00ednculos afectivos, evitando situaciones de abuso y violencia\u201d, explica el investigador, recordando que el 75% de los adultos con trastornos mentales presentaron los primeros s\u00edntomas antes de los 18 a\u00f1os. Polanczyk recuerda, adem\u00e1s, que la psiquiatr\u00eda de la infancia y de la adolescencia representa un campo cient\u00edfico nuevo, con los primeros estudios realizados por universidades europeas reci\u00e9n en la d\u00e9cada de 1960. En Brasil, los m\u00e9dicos de salud de la familia y pediatras tienen una capacitaci\u00f3n limitada en cuestiones de salud mental de ni\u00f1os y adolescentes. Son pocos los que saben, por ejemplo, c\u00f3mo evaluar la ocurrencia de ideas suicidas.<\/p>\n<p>Una dificultad adicional se\u00f1alada por Sandra Garcia es Rsouluci\u00f3n n\u00ba 104 del Ministerio de Salud. Publicada en enero de 2011, esta normativa determina que las autoridades m\u00e9dicas municipales notifiquen obligatoriamente todos los intentos y los casos de suicidio registrados. Pese a que esta iniciativa ha propiciado un mejor control de la incidencia de violencia autoprovocada, su formulario es problem\u00e1tico. No prev\u00e9, por ejemplo, la inclusi\u00f3n de informaci\u00f3n sobre intentos anteriores. \u201cTener un historial de intentos previos es contar con el indicador m\u00e1s importante para el suicidio. El formulario deber\u00eda exigir ese dato\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Un estudio realizado por el Centro Regional de Estudios para el Desarrollo de la Sociedad de la Informaci\u00f3n (Cetic) revela que el 85% de los ni\u00f1os y adolescentes entre 9 y 17 a\u00f1os en Brasil utilizaban internet en 2017, lo que corresponde a 24,7 millones de personas. \u201cAlrededor del 80% de esos usuarios tienen el h\u00e1bito de navegar todos los d\u00edas. Aunque est\u00e1n totalmente conectados, pueden estar aislados. En otras palabras, si atraviesan un proceso de depresi\u00f3n o angustia, cuando se desconectan quiz\u00e1 no encuentran el apoyo adecuado, lo cual tiende a agudizar el sufrimiento\u201d, analiza la antrop\u00f3loga del Cebrap. Pese a la inexistencia de estudios que evidencien la relaci\u00f3n directa entre el uso abusivo de la tecnolog\u00eda y la ocurrencia de s\u00edntomas depresivos o ansiosos, Polanczyk considera que es necesario evaluar no solo la cantidad de horas que los j\u00f3venes se pasan frente a las pantallas de computadoras, tabletas y celulares, sino tambi\u00e9n el contenido visitado. \u201cLa pregunta que debemos hacernos es: \u00bfqui\u00e9n hace uso de cu\u00e1l contenido? Un adolescente con s\u00edntomas depresivos que, por ejemplo, tiene dificultades sociales puede buscar en internet situaciones que reflejen o potencien su estado emocional en sitios que incentivan la automutilaci\u00f3n o incluso el suicidio\u201d, advierte el psiquiatra.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-2-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1055\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-2-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-2-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/074-079_Suicidio_280-2-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p><strong>Una poblaci\u00f3n vulnerable<\/strong><br \/>\nLa situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica del pa\u00eds es otro factor que puede estar relacionado al aumento de los suicidios. Seg\u00fan la Encuesta Nacional por Muestreo de Domicilios (Pnad) divulgada en 2017, el 23% de los j\u00f3venes brasile\u00f1os de 15 a 29 a\u00f1os \u2013o sea, 11,2 millones de un total de 48,5 millones\u2013 no estudiaban ni trabajaban en 2016. Entre 2016 y 2017 hubo un crecimiento del 5,9% de ese contingente, siendo la mayor\u00eda pobre y con baja escolaridad, dos tercios del sexo femenino y la mitad de ellas con hijos. Asimismo, el 41% de los j\u00f3venes brasile\u00f1os abandonan los estudios antes de concluir el secundario, seg\u00fan datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). \u201cJ\u00f3venes al margen del sistema de ense\u00f1anza y del mercado de trabajo y sujetos a las vulnerabilidades econ\u00f3micas y sociales est\u00e1n m\u00e1s expuestos a problemas mentales y al abuso de sustancias l\u00edcitas e il\u00edcitas\u201d, enfatiza Garcia, del Cebrap.<\/p>\n<p>Con la atenci\u00f3n puesta en las oscilaciones socioecon\u00f3micas que ocurrieron en Brasil entre 2006 y 2015, la investigaci\u00f3n desarrollada en la Unifesp tambi\u00e9n identific\u00f3 una correlaci\u00f3n entre desempleo, crisis econ\u00f3mica y suicidio. Uno de los autores del trabajo, el psiquiatra Elson Asevedo, de la Escuela Paulista de Medicina, comenta que el estudio reconoci\u00f3 la vulnerabilidad da poblaci\u00f3n entre 15 y 19 a\u00f1os. \u201cObservamos que, en momentos de crisis econ\u00f3mica, los suicidios aumentaron en esa franja de edad\u201d, informa, explicando que, adem\u00e1s de datos del Ministerio de Salud, en la investigaci\u00f3n se trabaj\u00f3 con informaciones sobre el Producto Interno Bruto (PIB) per c\u00e1pita, las tasas de desempleo y el Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad. Otro hallazgo implica el crecimiento del suicidio en las capitales. \u201cMientras el suicidio de adolecentes aument\u00f3 un 13%, en las capitales el porcentaje correspondiente fue del 24%\u201d, alerta. \u201cEn las grandes ciudades, las personas est\u00e1n m\u00e1s expuestas a factores de riesgo para trastornos mentales, como la violencia, y suelen tener menos lazos de cohesi\u00f3n social.\u201d<\/p>\n<p><strong>Los caminos para la prevenci\u00f3n<\/strong><br \/>\nAlgunas universidades han creado programas para trabajar con esta situaci\u00f3n. La USP, que el a\u00f1o pasado registr\u00f3 al menos cuatro casos de suicidios entre sus alumnos, cuenta desde julio con la Oficina de Salud Mental. \u201cEn contacto con los familiares, amigos y docentes de los alumnos que se quitaron la propia vida, constatamos que los actos tuvieron motivaciones distintas. En dos casos se trataba de j\u00f3venes que presentaban alg\u00fan tipo de trastorno mental y parec\u00edan tener dificultades para manejar las frustraciones, pero otro sorprendi\u00f3 a toda la familia y la comunidad escolar\u201d, revela Andr\u00e9s Eduardo Aguirre Ant\u00fanez, vicedirector del Instituto de Psicolog\u00eda (IP) de la USP y coordinador de la oficina. \u201cHay que estar atento a las personas que andan muy aisladas y verbalizan que la vida no vale la pena. El suicidio puede cometerse en un impulso, en situaciones que representan un enigma hasta para el cl\u00ednico m\u00e1s experimentado\u201d, asevera. Seg\u00fan Ant\u00fanez, la mayor\u00eda de los 115 estudiantes que pasaron por la oficina en sus primeros meses de funcionamiento relataron sufrimiento como consecuencia de situaciones de violencia o desamparo familiar. Todos los que aceptaron ir fueron derivados a atenci\u00f3n en los institutos de Psicolog\u00eda o Psiquiatr\u00eda de la instituci\u00f3n. \u201cAdem\u00e1s de tratar a esos j\u00f3venes, estamos produciendo conocimiento. Actualmente, hay cuatro investigaciones de doctorado y posdoctorado en marcha a partir de los casos que llegan a la oficina\u201d, informa el psic\u00f3logo.<\/p>\n<p>En lo que ata\u00f1e a las pol\u00edticas p\u00fablicas para la reducci\u00f3n de las tasas de suicidio, Neury Botega, de la Unicamp, recuerda que, para que sean efectivas, los elaboradores de pol\u00edticas necesitan considerar las peculiaridades hist\u00f3ricas, sociales y econ\u00f3micas de cada pa\u00eds. De acuerdo con este psiquiatra, en naciones como China e India, en las cuales eran altas las tasas de suicidio entre las mujeres, los porcentajes cayeron a medida que se fue acomodando el proceso de urbanizaci\u00f3n. \u201cEn las ciudades con m\u00e1s libertad, el rol social de las mujeres ha ido cambiando. Muchas pasaron a vivir con m\u00e1s autonom\u00eda respecto a los maridos\u201d, explica. Pa\u00edses como Austria y Australia, que registraban elevadas tasas de muertes autoprovocadas por armas de fuego, pasaron por campa\u00f1as de desarme, mientras que en el Reino Unido, con porcentajes altos de suicidio entre ancianos, se cre\u00f3 un proyecto de atenci\u00f3n a la poblaci\u00f3n de m\u00e1s de 60 a\u00f1os. \u201cEn Rusia, la reducci\u00f3n de los suicidios se asocia a leyes de restricci\u00f3n del uso del alcohol, y en Suecia, pa\u00eds que en la d\u00e9cada de 2000 enfrent\u00f3 una recesi\u00f3n econ\u00f3mica, la estrategia implic\u00f3 un programa de apoyo a los desempleados\u201d, compara el investigador de la Unicamp.<\/p>\n<p>En Brasil, las pol\u00edticas para la prevenci\u00f3n del suicidio est\u00e1n concentradas en el Ministerio de Salud, entre las cuales se incluyen la Resoulci\u00f3n n\u00ba 104 de 2011 y las campa\u00f1as de concientizaci\u00f3n. Hasta hace poco, el pa\u00eds no contaba con una legislaci\u00f3n de alcance nacional, pero esta situaci\u00f3n cambi\u00f3 a fines de abril con la sanci\u00f3n de la Ley n\u00ba 13.819\/ 19, con la que se instituye la Pol\u00edtica Nacional de Prevenci\u00f3n de la Automutilaci\u00f3n y del Suicidio. Desde entonces, las escuelas p\u00fablicas y privadas est\u00e1n obligadas a notificar a los consejos tutelares los casos de violencia autoprovocada, incluso los no confirmados. Para Sandra Garc\u00eda, tal obligatoriedad puede ser perjudicial en situaciones en las cuales el sufrimiento del joven est\u00e1 asociado a abusos cometidos por los familiares, una vez que el consejo tutelar tiene el deber de actuar ante los responsables siempre que se lo notifica. \u201cLas escuelas deben trabajar en conjunto con los servicios de salud para acoger a esos j\u00f3venes\u201d, sostiene. En cambio, Asevedo, de Unifesp, ve la nueva ley con buenos ojos: \u201cPone el tema como prioridad en la agenda del gobierno y favorece el desarrollo de pol\u00edticas p\u00fablicas integradas\u201d, concluye.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nIntervenciones en la primera infancia y trayectorias de desarrollo cognitivo, social y emocional (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/99846\/intervencoes-na-primeira-infancia-e-trajetorias-de-desenvolvimento-cognitivo-social-e-emocional\/?q=16\/22455-8\">n\u00ba 16\/22455-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Guilherme Vanoni Polanczyk (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.175.305,64.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nFATORI, D.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/ps.psychiatryonline.org\/doi\/abs\/10.1176\/appi.ps.201800389\">Use of mental health services by children with mental disorders in two major cities in Brazil<\/a>.\u00a0<strong>Psychiatric Services<\/strong>. v. 70, n. 4, p.337-41. 1\u00ba abr. 2019.<br \/>\nTWENGE, J. M.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/psycnet.apa.org\/record\/2019-12578-001\">Age, period, and cohort trends in mood disorder indicators and suicide related outcomes in a nationally representative dataset, 2005\u20132017<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Abnormal Psychology<\/strong>. v 128, n. 3, p. 185-99. abr. 2019.<br \/>\nJAEN-VARAS, D.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S1516-44462019005003105&amp;script=sci_arttext\">The association between adolescent suicide rates and socioeconomic indicators in Brazil: a 10-year retrospective ecological study<\/a>.\u00a0<strong>Brazilian Journal of Psychiatry<\/strong>. On-line. 18 feb. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores buscan explicaciones para la elevaci\u00f3n de las tasas de suicidio de j\u00f3venes en Brasil","protected":false},"author":601,"featured_media":289944,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270,316,327,329,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-326694","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","tag-medicina-es","tag-psiquiatria-es","tag-salud-publica","tag-sociologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326694"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":327226,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326694\/revisions\/327226"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/289944"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326694"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=326694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}