{"id":326706,"date":"2020-01-24T18:43:13","date_gmt":"2020-01-24T21:43:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=326706"},"modified":"2020-01-24T18:43:13","modified_gmt":"2020-01-24T21:43:13","slug":"espacios-de-aprendizaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/espacios-de-aprendizaje\/","title":{"rendered":"Espacios de aprendizaje"},"content":{"rendered":"<p>Hay dos fechas previstas para la universalizaci\u00f3n de las bibliotecas en las escuelas p\u00fablicas de Brasil. Por la Ley n\u00ba 12.224, de 2010, todas las unidades de ense\u00f1anza deber\u00e1n estar equipadas con bibliotecas en 2020; por el Plan Nacional de Educaci\u00f3n (PNB), en 2024. Parece dif\u00edcil imaginar que cualquiera de esos plazos se cumplir\u00e1. Seg\u00fan el Censo de 2017 del Ministerio de Educaci\u00f3n (MEC), el 61% de las escuelas todav\u00eda no tiene biblioteca. Adem\u00e1s, desde 2015 se ha suspendido la distribuci\u00f3n de libros del Programa Nacional del Libro y del Material Did\u00e1ctico (PNLD) del gobierno federal.<\/p>\n<p>Para evaluar el impacto de las bibliotecas en el aprendizaje de los alumnos y sopesar cu\u00e1les son los factores que aseguran su funcionamiento eficaz, el Instituto Pr\u00f3-Livro (IPL) \u2013fundado en 2006 por asociaciones nacionales de editoriales\u2013 promovi\u00f3 la investigaci\u00f3n en 17 estados del pa\u00eds, que abarc\u00f3 a aproximadamente 500 escuelas (de un total de 142.573) con bibliotecas o salas de lectura que participaron en la Prueba Brasil en 2015. Los resultados iniciales del estudio, intitulado \u201cRetratos de la lectura \u2013 Biblioteca escolar\u201d, se anunciaron en abril.<\/p>\n<p>\u201cTenemos dos conclusiones principales\u201d, informa la soci\u00f3loga Zoara Failla, gerente de investigaciones del IPL. \u201cLa primera indica que las bibliotecas y salas de lectura promueven un mejor rendimiento de los alumnos en asignaturas como portugu\u00e9s y matem\u00e1tica. La otra es que el impacto se incrementa seg\u00fan aumenta la vulnerabilidad social de las regiones en las que se encuentran las escuelas\u201d. El objetivo principal fue correlacionar los dados obtenidos en la aplicaci\u00f3n de cuestionarios presenciales con los resultados de desempe\u00f1o medidos por el Sistema de Evaluaci\u00f3n de la Educaci\u00f3n B\u00e1sica (Saeb) y por el \u00cdndice de Desarrollo de la Educaci\u00f3n B\u00e1sica (Ideb). El \u00edndice Saeb est\u00e1 compuesto por los resultados de la Prueba Brasil y de la Evaluaci\u00f3n Nacional de la Educaci\u00f3n B\u00e1sica (Aneb). El Ideb se calcula seg\u00fan dos variables contempladas por el MEC: las tasas de aprobaci\u00f3n y deserci\u00f3n, recolectadas por el censo educacional, y los promedios del Saeb. Ambas se divulgan cada dos anos por Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educacionales (Inep) del MEC. El Ideb tiene una escala de 0 a 10, y sirve como un <em>ranking<\/em> de las escuelas. La escala Saeb, en cambio, es un medidor de aprendizaje de los alumnos y va de 0 a 500, para cada disciplina.<\/p>\n<p>En las instituciones de las regiones m\u00e1s vulnerables el impacto llega a 0,5 en el Ideb. A efectos de comparaci\u00f3n, entre 2015 y 2017, el Ideb del pa\u00eds creci\u00f3 0,3 punto. La escala Saeb tambi\u00e9n indicaba avances. El rendimiento en portugu\u00e9s aumenta 5 puntos, en la comparaci\u00f3n entre la escuela donde la biblioteca funciona mejor y aquella en la que funciona peor. Esos 5 puntos equivalen a medio a\u00f1o de aprendizaje entre 5\u00aa y 9\u00aa grados de la primaria. Otro dato significativo se refiere a la presencia de una buena colecci\u00f3n en las bibliotecas escolares, con un crecimiento de 6 puntos en portugu\u00e9s y 10 puntos en matem\u00e1tica. Respecto al Ideb, el aumento es de 0,4 punto.<\/p>\n<p>El economista S\u00e9rgio Firpo, profesor del Insper, realiz\u00f3 el trabajo de metodolog\u00eda, muestreo y an\u00e1lisis con tres colegas del instituto. Su interpretaci\u00f3n es de que la ense\u00f1anza p\u00fablica, al instalar bibliotecas escolares, suple la falta de aquello que las familias m\u00e1s ricas ofrecen a sus hijos en casa. \u201cMuchos alumnos vienen de contextos que no tienen la cultura del libro, pero tendr\u00e1n que insertarse en una sociedad en la cual el libro es fundamental, incluso con el avance de las tecnolog\u00edas digitales\u201d, pondera Regina Zilberman, profesora do Instituto de Letras de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS).<\/p>\n<blockquote><p>Las bibliotecas y las salas de lectura promueven un mejor desempe\u00f1o de los estudiantes en portugu\u00e9s y matem\u00e1tica<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Cinco aspectos<\/strong><br \/>\nLa primera fase del estudio del IPL consisti\u00f3 en delimitar la muestra que seria investigada seg\u00fan las calificaciones obtenidas en las disciplinas de portugu\u00e9s y matem\u00e1tica, formando un grupo de las mejores escuelas y otros de las peores. Esas muestras se organizaron en cuatro niveles de indicadores socioecon\u00f3micos. Se sigui\u00f3 entonces con entrevistas con directores de escuela, docentes de portugu\u00e9s y encargados de bibliotecas.<\/p>\n<p>Los cuestionarios abordaron cinco aspectos: espacio f\u00edsico; colecci\u00f3n; atenci\u00f3n y perfil del encargado de la biblioteca; servicios y actividades curriculares y extracurriculares; y recursos electr\u00f3nicos que den acceso a otras bibliotecas. Los par\u00e1metros se definieron en 2008 en un trabajo conjunto del Consejo Federal de Biblioteconom\u00eda y del Grupo de Estudios en Biblioteca Escolar de la Escuela de Ciencia de la Informaci\u00f3n de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), coordinado por la profesora Bernadete Campello, de la propia UFMG. Se constat\u00f3 que, en un 37% de las escuelas, las bibliotecas o salas de lectura son de uso compartido con otras actividades. En la correlaci\u00f3n entre el espacio f\u00edsico y el Ideb, las escuelas con mejores condiciones alcanzan 0,2 punto en el Ideb por encima de las escuelas del fin de la lista.<\/p>\n<p>Considerando el impacto de la calidad de la colecci\u00f3n en el aprendizaje, la ganancia en el \u00edndice Saeb es de 6 puntos en portugu\u00e9s y de 10 en matem\u00e1tica; en el Ideb es de 0,4 punto. Los datos tambi\u00e9n sugieren alguna desatenci\u00f3n con las colecciones de las bibliotecas. El 62% de los encargados de bibliotecas entrevistados consider\u00f3 que sus colecciones eran compatibles con la cantidad de alumnos, pero el 60% no supo informar cu\u00e1ntos eran los t\u00edtulos y ejemplares existentes. Tan solo un 47% declar\u00f3 que cataloga la colecci\u00f3n con frecuencia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Zilberman, de la UFRGS, desde los a\u00f1os 1980, cuando la discusi\u00f3n en torno a la formaci\u00f3n de lectores empez\u00f3 a profundizarse, las bibliotecas escolares pasaron a ser vistas por los te\u00f3ricos e investigadores tambi\u00e9n como espacios de aprendizaje y promoci\u00f3n de actividades. En la encuesta del IPL, el 44% de los profesionales responsables de espacios de lectura afirmaron que sus actividades est\u00e1n vinculadas al contenido dado en clase.<\/p>\n<p>Tener a un encargado de la biblioteca que desarrolle actividades relacionadas al proyecto pedag\u00f3gico aumenta el desempe\u00f1o de los alumnos en portugu\u00e9s en 4 puntos en las calificaciones del Saeb, de acuerdo con el estudio del IPL. En las escuelas de las regiones m\u00e1s vulnerables, la magnitud de la correlaci\u00f3n sube a 16 puntos en la escala Saeb. Sin embargo, la finalidad b\u00e1sica de la formaci\u00f3n de lectores, que es el inter\u00e9s por la literatura y no solo el uso de libros did\u00e1cticos, todav\u00eda no est\u00e1 bien atendida. El estudio muestra que tan solo un 40% de los profesionales de las bibliotecas escolares les indican siempre literatura a los estudiantes. \u201cEs en esa etapa de la ense\u00f1anza que los ni\u00f1os y ni\u00f1as est\u00e1n m\u00e1s propensos a volverse lectores, siempre y cuando se los incentive\u201d, advierte Campello.<\/p>\n<p>Una de las intenciones de la encuesta, explica Failla, es ofrecer insumos para la adopci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas, preferentemente con un debate previo. \u201cSi fuera necesario elegir los dos factores m\u00e1s importantes para hacer que las bibliotecas sean m\u00e1s eficientes, las inversiones deber\u00edan destinarse a tecnolog\u00eda y formaci\u00f3n de mediadores\u201d, asegura Campello. De las escuelas seleccionadas, el 61% no posee computadoras. En cuanto a los mediadores, el estudio revela que el 52% de los responsables de bibliotecas son docentes y tan solo un 12% es de bibliotecarios. En opini\u00f3n de Campello, una biblioteca escolar deber\u00eda combinar la formaci\u00f3n generalista y organizadora de los bibliotecarios con el conocimientos de las asignaturas curriculares de los docentes.<\/p>\n<p>En poco tiempo, los datos del estudio deben estar disponibles para consultas en la Plataforma Pr\u00f3-Livro, en el sitio web de la instituci\u00f3n. \u201cApuntamos a brindar acceso a los gr\u00e1ficos para que los expertos eval\u00faen las respuestas con m\u00e1s profundidad\u201d, comenta Failla. \u201cLa multiplicidad de datos no permite establecer relaciones de causa y efecto, pero produce indicios bastante confiables de correlaciones. Cuanto m\u00e1s se refinen los an\u00e1lisis, m\u00e1s claros ser\u00e1n los mecanismos del impacto de las bibliotecas en el aprendizaje\u201d, sostiene Firpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las bibliotecas escolares ejercen un impacto positivo entre los alumnos, principalmente en los de familias de bajos ingresos, indica un estudio","protected":false},"author":38,"featured_media":326707,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[295],"coauthors":[137],"class_list":["post-326706","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-educacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326706","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326706"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326706\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":326711,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326706\/revisions\/326711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/326707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326706"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326706"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326706"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=326706"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}