{"id":327486,"date":"2020-01-28T17:51:04","date_gmt":"2020-01-28T20:51:04","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=327486"},"modified":"2020-01-28T17:51:04","modified_gmt":"2020-01-28T20:51:04","slug":"la-acustica-del-medio-ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-acustica-del-medio-ambiente\/","title":{"rendered":"La ac\u00fastica del medio ambiente"},"content":{"rendered":"<p>Graves, intermedios o agudos, los sonidos generados por los seres humanos o por la naturaleza inundan el planeta y pueden proporcionar informaci\u00f3n sobre la salud de los ecosistemas. La incontable cantidad de crujidos, silbidos, trinos, aullidos, chasquidos y chillidos producidos por seres vivos ampl\u00eda el conocimiento sobre c\u00f3mo las distintas especies interact\u00faan entre s\u00ed y con el medio ambiente, adem\u00e1s de denunciar los efectos de la interferencia humana. En Brasil, est\u00e1n empezando a surgir grupos de investigaci\u00f3n dedicados a los estudios sobre la ecolog\u00eda del paisaje sonoro. Esta nueva rama de la ecolog\u00eda congrega conceptos de f\u00edsica, m\u00fasica, arquitectura y psicolog\u00eda, adem\u00e1s, por supuesto, de biolog\u00eda. Es una forma alternativa y complementaria de realizar estudios ambientales que dependen esencialmente de observaciones visuales o de la captura de espec\u00edmenes.<\/p>\n<p>Los investigadores trabajan en la caracterizaci\u00f3n sonora de ambientes marinos y terrestres; analizan la utilidad de los algoritmos que tratan de sintetizar la riqueza de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del sonido en un \u00fanico \u00edndice y as\u00ed, facilitan el an\u00e1lisis de cantidades gigantescas de datos. Tambi\u00e9n desarrollan estrategias computacionales para identificar eventos sonoros espec\u00edficos. &#8220;En muchos casos, el registro sonoro de un ambiente favorece la identificaci\u00f3n de especies en peligro de extinci\u00f3n&#8221;, dice el ingeniero Linilson Padovese, quien desarrolla su equipo de grabaci\u00f3n en tierra y agua en el Laboratorio de Ac\u00fastica y Medio Ambiente (Lacmam) de la Escuela Polit\u00e9cnica de la USP (Poli-USP).<\/p>\n<p>En Lacmam, Padovese, el ingeniero Elder Santos, estudiante de doctorado, y el estad\u00edstico Paulo Hubert Junior, que est\u00e1 realizando su posdoctorado, crearon metodolog\u00edas que relacionan algoritmos estad\u00edsticos y aprendizaje de m\u00e1quina para caracterizar un paisaje de modo m\u00e1s completo, abarcando los sonidos de los animales y los registros visuales del crecimiento de la vegetaci\u00f3n. Est\u00e1n testando esta estrategia utilizando datos recogidos en un tramo de la selva atl\u00e1ntica con \u00e1reas que se encuentran en diferentes etapas de recuperaci\u00f3n en los municipios de Itatiaia y Resende, en el Estado de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>A pedido de las entidades de conservaci\u00f3n ambiental, el grupo desarroll\u00f3 una estrategia computacional basada en el aprendizaje de m\u00e1quina para identificar, autom\u00e1ticamente en las grabaciones, el canto de aves espec\u00edficas, como el loro chau\u00e1 (<em>Amazona<\/em> <em>rhodocorytha), <\/em>el loro vin\u00e1ceo (Amazona <em>vinacea) <\/em>y la amazona colirroja (Amazona <em>brasiliensis), <\/em>todos amenazados de extinci\u00f3n. Seg\u00fan Padovese, el an\u00e1lisis de las grabaciones, en Itatiaia y Resende, permiti\u00f3 distinguir al menos en dos momentos la vocalizaci\u00f3n del chau\u00e1, que se cre\u00eda extinto en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1100\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1.jpg\" alt=\"\" class=\"alignnone size-full wp-image-328110\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1.jpg 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1-250x145.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1-700x405.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-1-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Linilson Padovese comenz\u00f3 su trabajo sobre la ecolog\u00eda del paisaje sonoro en el oc\u00e9ano. Utilizando hidr\u00f3fonos y grabadoras producidas en el laboratorio de la USP, logr\u00f3 caracterizar \u2013junto con el ingeniero inform\u00e1tico cubano Ignacio S\u00e1nchez Gendriz, actualmente investigador de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN)\u2013 el ambiente sonoro del Parque Estatal de Santos y el Parque Estatal Xixov\u00e1-Japu\u00ed, ambos en la costa de S\u00e3o Paulo. All\u00ed, identificaron la presencia de yubartas y diferentes tipos de coros de peces, que generalmente producen sonidos con m\u00e1s intensidad al amanecer y al atardecer. Los coros del atardecer casi siempre comienzan alrededor de las 18h y, al un\u00edsono, ganan progresiva intensidad. &#8220;Algunos contin\u00faan durante horas y s\u00f3lo disminuyen en el medio de la madrugada&#8221;, dice Padovese, quien en las grabaciones identific\u00f3 los ruidos producidos por la presencia de barcos, en lugares donde no deber\u00edan estar.<\/p>\n<p>El trabajo de bi\u00f3logos, ingenieros e inform\u00e1ticos que estudian paisajes sonoros brasile\u00f1os va m\u00e1s all\u00e1 de registrar la diversidad de sonidos de la naturaleza. Los datos tambi\u00e9n son utilizados para caracterizar los biomas y compararlos en diferentes momentos y condiciones. En 2015, las bi\u00f3logas Marina Duarte, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Minas Gerais (PUC-Minas), y Renata Sousa-Lima de la UFRN, junto con los ecologistas italianos Nadia Pieretti y Almo Farina, ambos de la Universidad de Urbino, iniciaron un trabajo destinado a establecer directrices para el monitoreo de los ecosistemas brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>En 2012 y 2013, Duarte instal\u00f3 grabadoras en una zona del Cerrado, otra en la Selva Atl\u00e1ntica y una tercera en campos rupestres, todos en Minas Gerais, y registr\u00f3 durante seis d\u00edas los sonidos de cada uno de estos ambientes durante el periodo seco y el lluvioso. &#8220;No hab\u00eda un est\u00e1ndar internacionalmente conocido para analizar registros de paisajes sonoros, y los diferentes grupos decid\u00edan de modo subjetivo a cada cu\u00e1nto tiempo analizaban los datos&#8221;, dice Duarte. &#8220;Entonces, resolvimos crear directrices, un est\u00e1ndar, para algunos ecosistemas brasile\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p>Fueron registradas casi 800 horas de grabaci\u00f3n en cada ecosistema y los datos se analizaron utilizando muestreo a intervalos crecientes. Los investigadores empezaron examinando 1 minuto de sonido cada 5 de grabaci\u00f3n y aumentaron el intervalo hasta llegar a 1 minuto por hora, seg\u00fan el art\u00edculo publicado en 2015 en <em>Tropical<\/em> <em>Conservation<\/em> <em>Science.<\/em> Como es de esperarse, a medida que el intervalo entre las muestras crec\u00eda, se perd\u00eda informaci\u00f3n. Al intentar establecer el intervalo que equilibr\u00f3 la viabilidad y la calidad de la recopilaci\u00f3n de datos, observaron que la frecuencia de an\u00e1lisis que proporcionaba la informaci\u00f3n m\u00e1xima, variaba de un ecosistema a otro. \u201cEn la Selva Atl\u00e1ntica, es posible examinar 1 minuto cada media hora, en el Cerrado es necesario analizar 1 minuto cada 15 y, en los campos rupestres, 1 cada 5,\u201d explica Duarte.<\/p>\n<div id=\"attachment_327487\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-327487 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0-.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0-.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0--250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0--700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-0--120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Marina Duarte\/ PUC-Minas <\/span><\/a> Los equipos registran sonidos del medio ambiente en una zona del Cerrado, en Minas Gerais<span class=\"media-credits\">Marina Duarte\/ PUC-Minas <\/span><\/p><\/div>\n<p>La investigadora se interes\u00f3 en ecolog\u00eda del paisaje sonoro en su m\u00e1ster, mientras estudiaba el comportamiento de los tit\u00edes de pincel negro (<em>Callithrix<\/em> <em>penicillata<\/em>) en un parque de Belo Horizonte y not\u00f3 el impacto de los ruidos urbanos en el comportamiento de los animales. En su doctorado, bajo direcci\u00f3n de Marcos Rodrigues de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y codirecci\u00f3n de Robert Young de la PUC-Minas, ambos et\u00f3logos, Marina Duarte investig\u00f3 el efecto de la contaminaci\u00f3n ac\u00fastica de la miner\u00eda en un tramo de la Selva Atl\u00e1ntica en los municipios de S\u00e3o Gon\u00e7alo do Rio Abaixo y Santa B\u00e1rbara, a unos 100 kil\u00f3metros al este de Belo Horizonte.<\/p>\n<p>Instal\u00f3 micr\u00f3fonos dentro de una regi\u00f3n bien conservada del bosque y otros en las orillas, a 500 metros de la mina Brucutu, una de las mayores \u00e1reas de extracci\u00f3n de mineral de hierro del mundo. De octubre de 2012 a agosto de 2013, los sonidos fueron grabados durante siete d\u00edas consecutivos, con un intervalo de dos meses. Explosiones, sirenas, ruidos de m\u00e1quinas y, principalmente, tr\u00e1fico de camiones pesados, que llegaban a ser 700 por d\u00eda en algunos per\u00edodos del a\u00f1o, afectaron gran parte de la zona estudiada.<\/p>\n<p>Los efectos fueron m\u00e1s intensos en los bordes del bosque, a 25 metros de la carretera por donde se transportaba el mineral. All\u00ed, la complejidad de los sonidos era significativamente menor que dentro del \u00e1rea estudiada, indicando menor diversidad de especies. La riqueza sonora en las m\u00e1rgenes del bosque cercano a la mina tambi\u00e9n era menor que en la otra zona, con un borde mucho menos ruidoso, pr\u00f3xima a un camino de tierra utilizado por autom\u00f3viles.<\/p>\n<div id=\"attachment_327495\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-327495 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2-.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2-.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2--250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2--700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-2--120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Diogo Sergio\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Tramo de la Caatinga en Rio Grande do Norte<span class=\"media-credits\">Diogo Sergio\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>El sonido de los insectos<\/strong><br \/>\nLas vocalizaciones y otros sonidos producidos por los animales eran m\u00e1s frecuentes durante el d\u00eda que durante la noche en el tramo del bosque cercano a la zona minera \u2013lo contrario ocurri\u00f3 con la zona m\u00e1s lejana\u2013. La franja de frecuencia en la que los insectos produc\u00edan sus sonidos tambi\u00e9n difer\u00eda entre el primer y el segundo punto. En una probable adaptaci\u00f3n al ambiente ruidoso, chirriaban en una franja de frecuencia m\u00e1s estrecha (m\u00e1s grave o m\u00e1s aguda que el ruido de las m\u00e1quinas) en el borde cercano a la mina Brucutu, mientras que los insectos del \u00e1rea forestal cerrada utilizaban una variedad mayor de sonidos. Con las aves sucedi\u00f3 lo contrario, seg\u00fan relatan los investigadores en un art\u00edculo publicado en 2015 en la revista <em>Biological<\/em> <em>Conservation.<\/em> El canto de algunos, como del tuc\u00e1n toco (<em>Ramphastos toco)<\/em> y de la paloma plomiza (<em>Patagioenas<\/em> <em>plumbea<\/em>), s\u00f3lo se escuch\u00f3 en \u00e1reas forestales cerradas distantes de la mina.<\/p>\n<p>En Natal, Sousa-Lima y su equipo en el Laboratorio de Bioac\u00fastica de la UFRN, trabajan en la caracterizaci\u00f3n sonora de otros ecosistemas. Durante el \u00faltimo a\u00f1o, la bi\u00f3loga Eliziane Garc\u00eda de Oliveira realiz\u00f3 grabaciones en la temporada de sequ\u00eda y lluvias en una zona de Caatinga. Ella investiga el impacto de los generadores de energ\u00eda e\u00f3lica en este paisaje sonoro y, para saber si algo cambiar\u00eda, necesitaba conocer el comportamiento natural del ecosistema. Las grabaciones iniciales fueron sorprendentes. La vegetaci\u00f3n seca y blanquecina durante la mayor parte del a\u00f1o es silenciosa. Se oye un grillo distante, adem\u00e1s de los piados y el canto de uno u otro p\u00e1jaro. Pero solamente cuando llueve la Caatinga se transforma: los ruidos de los insectos se intensifican, otras aves se ponen a cantar y tambi\u00e9n se oye el croar de sapos y ranas. &#8220;El ambiente sonoro se vuelve complejo&#8221;, resume Oliveira. Lleg\u00f3 la hora de reproducirse.<\/p>\n<p>En otro trabajo coordinado por Sousa-Lima, la bi\u00f3loga Luane Ferreira compar\u00f3 seis \u00edndices ac\u00fasticos con la identificaci\u00f3n de registros sonoros, realizada manualmente. Al escucharse las grabaciones se ve su registro gr\u00e1fico, en tres \u00e1reas de Cerrado en Serra da Canastra, en Minas Gerais. Seg\u00fan un estudio publicado en 2018 en el <em>Journal<\/em> <em>of<\/em> <em>Eco-acoustics, <\/em>ning\u00fan \u00edndice captur\u00f3 plenamente la diversidad de especies de este ambiente tropical.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1300\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12.jpg\" alt=\"\" class=\"alignnone size-full wp-image-328114\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12.jpg 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12-250x171.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12-700x479.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/064-067_Eco-Paisagem_281-es-img-12-120x82.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La m\u00fasica y el ambiente<\/strong><br \/>\nEl origen de esta nueva \u00e1rea de la ecolog\u00eda, formalizada en una serie de art\u00edculos presentados en 2011 en una edici\u00f3n especial de la revista <em>Landscape<\/em> <em>Ecology, <\/em>est\u00e1 estrechamente ligado a la m\u00fasica, especialmente al trabajo del m\u00fasico estadounidense Bernie Krause, uno de los creadores de la ecolog\u00eda del paisaje sonoro. Krause comenz\u00f3 su carrera en la d\u00e9cada de 1960 como guitarrista de estudio y trabaj\u00f3 con bandas de rock como The Doors y Rolling Stones. Con Paul Beaver, form\u00f3 el d\u00fao Beaver &amp; Krause, que introdujo sintetizadores en la m\u00fasica pop y en el cine. Su carrera comenz\u00f3 a cambiar en 1968, cuando \u00e9l y Beaver fueron contratados por un sello discogr\u00e1fico para hacer una serie de \u00e1lbumes diferentes. El inicial, <em>In<\/em> <em>a<\/em> <em>wild<\/em> <em>sanctuary,<\/em> fue el primero que trajo largos tramos de sonidos de la naturaleza.<\/p>\n<p>En medio siglo, Krause ha acumulado alrededor de 5.000 horas de grabaciones, con sonidos de casi 15.000 especies. Sirven para la investigaci\u00f3n y para la m\u00fasica, integrando obras como <em>The great animal orchestra symphony, symphony for orchestra and wild soundscapes, <\/em>compuesta por el brit\u00e1nico Richard Blackford en colaboraci\u00f3n con Krause. Sonidos de cigarras, ranas, b\u00fahos, lobos, gibones y yubartas se mezclan con los de violines, flautas y otros instrumentos de una orquesta en la obra presentada por primera vez en 2014.<\/p>\n<p>En un comentario publicado en julio de 2018 en la revista <em>Biotropica, <\/em>un grupo de bi\u00f3logos y ecologistas de Estados Unidos, Australia, Alemania y Brasil reafirmaron la necesidad de aumentar el monitoreo ac\u00fastico de los ecosistemas tropicales. El texto propone la creaci\u00f3n de un repositorio global con las grabaciones, que estar\u00eda al alcance de todos. &#8220;Las grabaciones de paisajes sonoros proporcionan un registro permanente de un lugar determinado en alg\u00fan momento y contienen una riqueza invaluable e insustituible de informaciones&#8221;, afirma el grupo. Las grabadoras han actualizado los precios y mejoraron tambi\u00e9n los sistemas de almacenamiento de datos. Por esta raz\u00f3n, refuerzan, no recopilar datos sonoros sobre los ecosistemas tropicales puede representar una grave falta para las generaciones futuras que podr\u00e1n beneficiarse con la investigaci\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Paisajes ac\u00fasticos subacu\u00e1ticos en la costa de S\u00e3o Paulo (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/93242\/paisagens-acusticas-submarinas-no-litoral-de-sao-paulo\/?q=16\/02175-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 16\/02175-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la investigaci\u00f3n &#8211; Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Linilson Rodrigues Padovese (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> 197.321,90 reales.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Observatorio ac\u00fastico submarino para monitoreo de parques marinos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/56077\/observatorio-acustico-submarino-para-monitoramento-de-parques-marinhos\/?q=12\/04785-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 12\/04785-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Apoyo a la investigaci\u00f3n &#8211; Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Linilson Rodrigues Padovese (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> 271.480,88 reales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los registros de audio se utilizan para caracterizar a los ecosistemas e identificar los cambios que el hombre causa","protected":false},"author":16,"featured_media":327491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,297,335],"coauthors":[105],"class_list":["post-327486","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-ingenieria","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=327486"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327486\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":328118,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327486\/revisions\/328118"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/327491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=327486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=327486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=327486"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=327486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}