{"id":327500,"date":"2020-01-28T17:50:19","date_gmt":"2020-01-28T20:50:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=327500"},"modified":"2020-01-28T17:50:19","modified_gmt":"2020-01-28T20:50:19","slug":"la-ancestralidad-dispersa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-ancestralidad-dispersa\/","title":{"rendered":"La ancestralidad dispersa"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_327501\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-327501 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1239\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px-250x387.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px-700x1084.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/062-063_Gen\u00e9tica_281-0-800px-120x186.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Debret e o Brasil \u2013 capivara<\/em><\/span><\/a> Ilustraci\u00f3n del jefe de los extintos charr\u00faas, ind\u00edgenas del sur cuyo ADN mitocondrial fue estudiado por los investigadores<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro <em>Debret e o Brasil \u2013 capivara<\/em><\/span><\/p><\/div>\n<p>La mayor parte de la diversidad gen\u00e9tica de los pueblos precolombinos que vivieron en los tres estados del sur brasile\u00f1o y en Uruguay se encuentra conservada en las poblaciones urbanas mestizas de hoy en d\u00eda, con ascendencia amerindia y europea, y desapareci\u00f3 entre los miembros de comunidades que ahora viven en reservas ind\u00edgenas. Los mestizos presentan casi cinco veces m\u00e1s linajes de ADN mitocondrial que los propios ind\u00edgenas, material gen\u00e9tico heredado solo del lado materno, originario de estos pueblos ancestrales. La situaci\u00f3n, aparentemente parad\u00f3jica, puede explicarse por dos circunstancias asociadas con el proceso de colonizaci\u00f3n emprendido por los europeos en el extremo meridional de Am\u00e9rica del Sur a partir del siglo XVI: la extinci\u00f3n de la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, que llev\u00f3 a la desaparici\u00f3n de muchos linajes celulares de ADN mitocondrial entre la peque\u00f1a porci\u00f3n actual de sobrevivientes de estos pueblos, y la generaci\u00f3n frecuente de hijos mestizos, de padre europeo y madre ind\u00edgena, en cuyos descendientes se preserv\u00f3 una alta cantidad de linajes gen\u00e9ticos maternos de origen amerindio.<\/p>\n<p>Este escenario aparece descrito en un estudio realizado por investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) publicado el 23 de abril de este a\u00f1o en la revista cient\u00edfica <em>American<\/em> <em>Journal<\/em> <em>of<\/em> <em>Human<\/em> <em>Biology.<\/em>\u00a0 El documento analiz\u00f3 los datos sobre el ADN mitocondrial de 309 individuos mestizos de los estados del sur de Brasil y en Uruguay; y 396 pueblos ind\u00edgenas de los troncos ling\u00fc\u00edsticos tup\u00ed-guaran\u00ed y ye. Estas secuencias tambi\u00e9n se compararon con la otra ya publicada, de un individuo del extinto grupo \u00e9tnico charr\u00faa. Las muestras gen\u00e9ticas de la poblaci\u00f3n mestiza, que ya no son reconocidas como ind\u00edgenas, provienen de ciudades originalmente ocupadas por estos grupos hace unas 20 generaciones. El estudio encontr\u00f3 solo 27 linajes celulares de ADN mitocondrial, t\u00e9cnicamente llamados haplotipos, entre la poblaci\u00f3n ind\u00edgena, y 131 en individuos mestizos.<\/p>\n<p>&#8220;La \u00fanica explicaci\u00f3n posible para esta gran diversidad gen\u00e9tica entre los mestizos es que refleja la situaci\u00f3n que exist\u00eda entre los pueblos nativos precolombinos antes del contacto con los europeos&#8221;, explica la genetista Maria C\u00e1tira Bortolini de la UFRGS, una de las autoras del estudio, que bas\u00f3 parte de su trabajo en los resultados de la disertaci\u00f3n de maestr\u00eda de un exalumno, Gustavo Tavares. Alrededor del 95% de los linajes celulares de ADN mitocondrial de los pueblos amerindios, que poblaron Am\u00e9rica hace unos 15.000 a\u00f1os, se re\u00fanen en cuatro grandes grupos, los llamados haplogrupos A2, B2, C1, D1. De las pocas l\u00edneas celulares presentes entre los ind\u00edgenas de hoy en d\u00eda de la regi\u00f3n sur, casi dos tercios son del haplogrupo A2. Entre la poblaci\u00f3n mestiza, los linajes del haplogrupo A2 representan solo una cuarta parte del total y las del haplogrupo C1, el m\u00e1s frecuente, representan m\u00e1s del 40% de las muestras.<\/p>\n<p>La diversidad gen\u00e9tica cubre la cantidad de cambios y mutaciones en el ADN que caracterizan las diferencias entre los individuos de un grupo poblacional. El material gen\u00e9tico de grupos mayores tiende a presentar m\u00e1s variaciones que la de peque\u00f1as parcelas de individuos. &#8220;Una poblaci\u00f3n m\u00e1s grande tiene m\u00e1s gente y, por lo tanto, m\u00e1s cepas segregando y m\u00e1s mutaciones siendo introducidas&#8221;, dice Bortolini. El grupo de investigaci\u00f3n opt\u00f3 por analizar el ADN mitocondrial porque este segmento del genoma permite diferenciar claramente las l\u00edneas europeas y africanas existentes entre los miembros de una poblaci\u00f3n, facilitando el aislamiento de la contribuci\u00f3n aut\u00f3ctona del material gen\u00e9tico. Debido a que se conoce la tasa de aparici\u00f3n de mutaciones en el ADN mitocondrial, este tipo de material gen\u00e9tico se puede utilizar como un reloj molecular del pasado y proporciona pistas sobre el tama\u00f1o de una poblaci\u00f3n ancestral en un per\u00edodo y evoluci\u00f3n dados, en t\u00e9rminos num\u00e9ricos, de sus descendientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los c\u00e1lculos del equipo, habr\u00edan sido necesarios miles de a\u00f1os para que el ADN mitocondrial pudiese acumular todas las mutaciones y variaciones que se encuentran actualmente en la poblaci\u00f3n mestiza que vive en los tres estados del sur. El an\u00e1lisis de muestras gen\u00e9ticas de los individuos mestizos indica que habr\u00eda existido un proceso de expansi\u00f3n poblacional entre los amerindios hace unos 15.000 a\u00f1os, aproximadamente cuando el <em>Homo<\/em> <em>sapiens<\/em> se estableci\u00f3 en Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n sugieren que, hace unos 500 a\u00f1os, cuando los colonizadores europeos llegaron a estas tierras, la poblaci\u00f3n femenina amerindia que viv\u00eda en los actuales territorios de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paran\u00e1 podr\u00eda haber llegado a casi 200.000.<\/p>\n<p>No existe un consenso entre los historiadores sobre cu\u00e1ntos ind\u00edgenas, entre hombres y mujeres, vivieron en el sur antes del desembarco de los conquistadores europeos. La estimaci\u00f3n m\u00e1s aceptada sugiere una poblaci\u00f3n ind\u00edgena de 250.000 individuos. Si este n\u00famero es correcto, el ADN mitocondrial presente hoy en d\u00eda entre los ind\u00edgenas del sur refleja el material gen\u00e9tico de s\u00f3lo el 0,3% de la poblaci\u00f3n amerindia precolombina. &#8220;La baja diversidad gen\u00e9tica de los pueblos ind\u00edgenas de hoy se\u00f1ala que el tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n amerindia ancestral se redujo 300 veces despu\u00e9s de la llegada de los europeos&#8221;, dijo Bortolini.<\/p>\n<p>Para el antrop\u00f3logo Ruben Oliven, tambi\u00e9n de la UFRGS, pero que no particip\u00f3 en el estudio, el resultado de la obra est\u00e1 alineado con la historia y la construcci\u00f3n de la identidad cultural de Rio Grande do Sul. &#8220;La figura de los ind\u00edgenas se incorpor\u00f3 de manera ambigua en la imagen del gaucho&#8221;, explica Oliven. &#8220;El hombre ind\u00edgena siempre fue retratado como un tipo heroico, que montaba a caballo, era valiente y se relacionaba con la naturaleza. Muchos habitantes de la regi\u00f3n a menudo dicen que tienen \u2018sangre\u2019 ind\u00edgena, lo cual es probablemente cierto&#8221;. El reconocimiento de la cultura guaran\u00ed como formadora de la sociedad del sur, sin embargo, es reciente. &#8220;En la d\u00e9cada de 1940, por ejemplo, mucha gente no aceptaba a Sep\u00e9 Tiaraju (1723-1756) como un h\u00e9roe regional&#8221;, dice el antrop\u00f3logo, en referencia al l\u00edder ind\u00edgena rebelde de los Siete Pueblos de Las Misiones, en el siglo XVIII. Los investigadores de UFRGS consideran que el 20% de los habitantes actuales de la regi\u00f3n poseen l\u00edneas mitocondriales ind\u00edgenas.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nTAVARES, G. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/ajhb.23243\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Measuring the impact of European colonization on Native American populations in Southern Brazil and Uruguay: Evidence from mtDNA<\/a>. <strong>American Journal of Human Biology<\/strong>. 23 abr. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los brasile\u00f1os mestizos de los estados del sur del pa\u00eds tienen m\u00e1s linaje amerindio en su ADN que los propios grupos ind\u00edgenas que viven en la regi\u00f3n","protected":false},"author":583,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306],"coauthors":[1546],"class_list":["post-327500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/583"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=327500"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":327505,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327500\/revisions\/327505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=327500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=327500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=327500"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=327500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}