{"id":330745,"date":"2020-02-07T18:38:14","date_gmt":"2020-02-07T21:38:14","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=330745"},"modified":"2020-02-07T18:53:34","modified_gmt":"2020-02-07T21:53:34","slug":"revelaciones-de-un-archipielago-sumergido-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/revelaciones-de-un-archipielago-sumergido-en-brasil\/","title":{"rendered":"Revelaciones de un archipi\u00e9lago sumergido en Brasil"},"content":{"rendered":"<p>Hasta hundirse en el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, hace alrededor de 40 millones de a\u00f1os, la Elevaci\u00f3n de Rio Grande, la mayor cadena monta\u00f1osa sumergida del margen continental brasile\u00f1o, habr\u00eda sido un archipi\u00e9lago con accidentes geogr\u00e1ficos como los que se encuentran en la actualidad a lo largo del litoral del pa\u00eds. En una expedici\u00f3n con el buque de investigaci\u00f3n Alpha Crucis en enero y febrero de 2018, un equipo del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP) mape\u00f3 las cimas aplanadas de esa elevaci\u00f3n y detect\u00f3 terrazas marinas dispuestas en escalones, con canales fluviales, dunas, cuevas y resquicios de manglares. Las dragas trajeron a la superficie muestras de rocas volc\u00e1nicas, al igual que corales y esponjas que crec\u00edan en las paredes de una grieta que corta el centro de las tres partes de la elevaci\u00f3n. Los resultados del viaje se han detallado en un art\u00edculo publicado en mayo en la revista cient\u00edfica <em>Frontiers in Marine Science<\/em>.<\/p>\n<p>Situada a 1.300 kil\u00f3metros (km) de Porto Alegre, con aproximadamente 150 mil km<sup>2<\/sup>, el equivalente a tres veces el \u00e1rea del estado de R\u00edo de Janeiro, y profundidades que var\u00edan de 700 a 2 mil metros (m), la Elevaci\u00f3n de Rio Grande ha sido m\u00e1s estudiada durante los \u00faltimos a\u00f1os a causa de su valor econ\u00f3mico. En 2015, la Autoridad Internacional del Fondo Marino (ISA) le concedi\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda de Investigaci\u00f3n de Recursos Minerales (CPRM), un empresa p\u00fablica vinculada al Ministerio de Minas y Energ\u00eda de Brasil, el derechos de investigar durante 15 a\u00f1os las posibilidades de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de las cortezas de hierro y manganeso de las rocas de la elevaci\u00f3n, ricas en hierro y manganeso de las rocas de la elevaci\u00f3n, ricas en cobalto, n\u00edquel, molibdeno, niobio, platino, titanio, telurio y otros elementos qu\u00edmicos. En un estudio preliminar, presentado en un congreso de 2015 en Florida, Estados Unidos, la CPRM relat\u00f3 la identificaci\u00f3n de 9.729 km<sup>2<\/sup> con alta reflectividad (el reflejo de la radiaci\u00f3n), lo que indica una probable existencia de capas de hierro y manganeso. En diciembre de 2018, el gobierno brasile\u00f1o solicit\u00f3 a la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas la ampliaci\u00f3n de la plataforma continental m\u00e1s all\u00e1 de las 200 millas mar\u00edtimas (370 km) para incluir la elevaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_330750\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-330750 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"424\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px-250x93.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px-700x260.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-1-1140px-120x45.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">IO-USP<\/span><\/a> En lo alto de las monta\u00f1as Los escalones de las terrazas marinas (<em>izq.<\/em>) podr\u00edan ser el resultado de la erosi\u00f3n costera, y el ca\u00f1\u00f3n (<em>der.<\/em>), de antiguos r\u00edos situados en la cima de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande, a entre 600 y 800 metros de profundidad<span class=\"media-credits\">IO-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cNecesit\u00e1bamos datos t\u00e9cnicos para consolidar la reivindicaci\u00f3n brasile\u00f1a\u201d, aclara el ge\u00f3logo Roberto Ventura Santos, exdirector de la CPRM y docente de la Universidad de Brasilia (UnB). Por su parte, investigadores de instituciones p\u00fablicas de investigaci\u00f3n de Brasil y de otros pa\u00edses, como el Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos y la Universidad de Kingston, del Reino Unido, promovieron expediciones con el prop\u00f3sito de conocer la regi\u00f3n. Como resultado de ello, la historia de esa regi\u00f3n sumergida se est\u00e1 recuperando poco a poco. Lo que actualmente es una cadena de monta\u00f1as bajo el mar probablemente fue parte del supercontinente Gondwana. Como consecuencia de procesos tect\u00f3nicos y del calor del interior de la Tierra que sub\u00eda hacia donde, en los d\u00edas de hoy, se encuentra el archipi\u00e9lago de Trist\u00e1n de Acu\u00f1a, casi en el medio del Atl\u00e1ntico, Gondwana empez\u00f3 a partirse entre 146 millones y 100 millones de a\u00f1os atr\u00e1s, formando los actuales continentes de Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica.<\/p>\n<p>Con base en el an\u00e1lisis de las fracturas de piso oce\u00e1nico y de los movimientos de las placas tect\u00f3nicas, la geof\u00edsica Michelle Gra\u00e7a, de la CPRM, en un estudio realizado en la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro y en la Universidad de Liverpool, Inglaterra, arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que hasta hace aproximadamente 80 millones de a\u00f1os, la Elevaci\u00f3n de Rio Grande puede haber estado unida \u2013o al menos cercana\u2013 a la cadena Walvis, un conjunto de monta\u00f1as de 3 mil km de extensi\u00f3n a 600 km de Namibia, en \u00c1frica. Los movimientos de las placas tect\u00f3nicas y los chorros de magma del interior de la Tierra separaron a ambas elevaciones y dieron a ellas sus actuales facciones: la Walvis en formato de cadena monta\u00f1osa y la de Rio Grande como una meseta, con una cima achatada, tal como se detalla en un art\u00edculo publicado en marzo en <em>Marine and Petroleum Geology<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_330758\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-330758 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"575\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px-250x126.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px-700x353.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-3-1140px-120x61.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Paulo Vinicus Ferraz Corr\u00eaa\/ IO-USP<\/span><\/a> An\u00e9mona del g\u00e9nero <em>Paraphelliactis<\/em>, de la meseta de la elevaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">Paulo Vinicus Ferraz Corr\u00eaa\/ IO-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas dos elevaciones estaban separadas hace 50 millones de a\u00f1os\u201d, comenta Gra\u00e7a. Seg\u00fan la investigadora, la Elevaci\u00f3n de R\u00edo Grande dej\u00f3 de formarse y, de acuerdo con recolecciones recientes, alberga bloques de rocas con edades de alrededor de 83 millones y 47 millones de a\u00f1os. En contrapartida, Walvis sigue form\u00e1ndose como resultado del ascenso de magma, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">con bloques de rocas\u00a0 de entre 1 mill\u00f3n y 30 millones de a\u00f1os en la regi\u00f3n m\u00e1s cercana a Trist\u00e1n de Acu\u00f1a y de hasta 114 millones de a\u00f1os en la costa de Namibia<\/a>.<\/p>\n<p>El grupo de Santos sugiere en sus an\u00e1lisis, publicados en mayo en la revista <em>Terra Nova<\/em>, que la expulsi\u00f3n de lava m\u00e1s reciente de la elevaci\u00f3n puede haber ocurrido entre 44 millones y 40 millones de a\u00f1os, cuando la cadena monta\u00f1osa todav\u00eda estaba por encima del nivel de mar. En esa \u00e9poca, empez\u00f3 a sumergirse, \u201cprobablemente en consecuencia del peso de un volc\u00e1n y de la lava, adem\u00e1s de los movimientos de las placas tect\u00f3nicas que hicieron hundir la corteza\u201d, pondera el ge\u00f3logo Luigi Jovane, miembro del IO-USP y coordinador de la expedici\u00f3n con el Alpha Crucis a la regi\u00f3n, en colaboraci\u00f3n con brit\u00e1nicos y estadounidenses. \u201cPero todav\u00eda hemos visto muy poco\u201d, lamenta. La expedici\u00f3n de la USP examin\u00f3 tan solo la parte m\u00e1s playa de unos de los tres bloques rocosos de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande.<\/p>\n<p>Curiosamente, el \u00e1rea que reivindica el gobierno brasile\u00f1o est\u00e1 formada de antiguos bloques del actual continente africano, de acuerdo con los estudios m\u00e1s recientes. \u201cLas rocas de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande pertenecieron al lado africano de Gondwana\u201d, afirma Gra\u00e7a. Santos, de la UnB, arrib\u00f3 a la misma conclusi\u00f3n: \u201cLa composici\u00f3n y la edad de las rocas de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande que analizamos son m\u00e1s cercanas a las del continente africano\u201d. La idea de que esa cadena de monta\u00f1as podr\u00eda formar parte de \u00c1frica emergi\u00f3 en 2011, cuando ge\u00f3logos de la CPRM recolectaron all\u00ed muestras de granito y gneis de hasta 2.200 millones de a\u00f1os, m\u00e1s antiguas que las rocas del piso marino, que llegan como mucho a 240 millones de a\u00f1os. Este descubrimiento modific\u00f3 el punto de vista sobre esa regi\u00f3n, hasta entonces tenida como el resultado de la formaci\u00f3n del piso oce\u00e1nico y de erupciones volc\u00e1nicas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1900\" height=\"1000\" class=\"alignnone size-full wp-image-331043\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en.jpg 1900w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en-250x132.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en-700x368.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-0-en-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1900px) 100vw, 1900px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Un ambiente fr\u00e1gil<\/strong><br \/>\nDos a\u00f1os despu\u00e9s, con un minisubmarino de investigaci\u00f3n de aguas profundas, cient\u00edficos brasile\u00f1os y japoneses recogieron otras muestras de rocas continentales, cuyo an\u00e1lisis reforz\u00f3 la hip\u00f3tesis de que <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2014\/10\/14\/los-ecos-de-la-separacion-3\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">esa regi\u00f3n del Atl\u00e1ntico Sur podr\u00eda de hecho ser un fragmento de continente que se habr\u00eda sumergido durante la separaci\u00f3n de Am\u00e9rica del Sur y de \u00c1frica<\/a>. Para Santos, ambas elevaciones pueden ser los fragmentos que faltaban para completar el rompecabezas de la uni\u00f3n entre Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica. Mientras que el litoral de nordeste brasile\u00f1o se encaja bien con el oeste de \u00c1frica, el sudeste y el sur no hacen lo propio con el sur del continente africano.<\/p>\n<p>\u201cEs un ecosistema peculiar\u201d, comenta el bi\u00f3logo Paulo Sumida, de IO-USP, quien particip\u00f3 de la expedici\u00f3n a la regi\u00f3n. Su equipo encontr\u00f3 all\u00ed una de las primeras apariciones en el Atl\u00e1ntico Sur de la asociaci\u00f3n simbi\u00f3tica entre la esponja <em>Sarostegia oculata<\/em> y la an\u00e9mona <em>Thoracactis topsenti<\/em>, formando ramificaciones similares a las de los corales. El bi\u00f3logo Paulo Corr\u00eaa, tambi\u00e9n del IO, se dedica a describir los patrones de biodiversidad de la regi\u00f3n, con probables especies nuevas. Se trata tambi\u00e9n de un ambiente fr\u00e1gil, \u201cde renovaci\u00f3n muy lenta\u201d, subraya Sumida.<\/p>\n<div id=\"attachment_330754\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-330754 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"656\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px-250x144.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px-700x403.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_Oceanografia_282-2-1140px-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Paulo Vinicus Ferraz Corr\u00eaa\/ IO-USP<\/span><\/a> Estrella de mar de la familia <em>Solasteridae<\/em>, capturada en la orilla de un ca\u00f1\u00f3n<span class=\"media-credits\">Paulo Vinicus Ferraz Corr\u00eaa\/ IO-USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las bacterias capaces de producir ox\u00edgeno a partir del amon\u00edaco y del sulfato parecen ser las principales fuentes de energ\u00eda para los organismos de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande, de acuerdo con la bi\u00f3loga del IO-USP Vivian Pellizari. \u201cLas cortezas de hierro y manganeso sobre las rocas albergan comunidades microbianas propias y una diversidad biol\u00f3gica menor que la de los sedimentos cercanos\u201d, afirma, con base en un trabajo de la ocean\u00f3grafa y doctoranda del IO Natascha Bergo sobre el origen de las costras.<\/p>\n<p>Los investigadores est\u00e1n inquietos con los posibles impactos de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, aunque todav\u00eda no existen tecnolog\u00edas para extraer minerales del fondo del mar. \u201cMuchos organismos que est\u00e1n all\u00ed reflejan la vida en los oc\u00e9anos de hace millones de a\u00f1os, cuando no hab\u00eda ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera\u201d, sostiene el bi\u00f3logo Frederico Brandini, tambi\u00e9n del IO, quien observ\u00f3 que las aguas del alto de la Elevaci\u00f3n de Rio Grande son pobres en nutrientes. Paulo Sumida a\u00f1ade que \u201ccualquier intervenci\u00f3n puede f\u00e1cilmente conducir a los organismos a la extinci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nMarine ferromanganese deposits: A major resource of E-tech elements (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/89804\/marine-ferromanganese-deposits-a-major-resource-of-e-tech-elements\/?q=14\/50820-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/50820-7<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Frederico Pereira Brandini (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 8.823.844,62.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nJOVANE, L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fmars.2019.00252\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Multidisciplinary Scientific Cruise to the Rio Grande Rise<\/a>. <strong>Frontiers in Marine Science<\/strong>. v. 6, a252, p. 1-7. 24 may. 2019.<br \/>\nGRA\u00c7A, M. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0264817218305415\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Crustal thickness mapping of the central South Atlantic and the geodynamic development of the Rio Grande Rise and Walvis Ridge<\/a>. <strong>Marine and Petroleum Geology<\/strong>. v. 101, p. 230-42. mar. 2019.<br \/>\nSANTOS, R. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/ter.12405\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Dating Gondwanan continental crust at the Rio Grande Rise, South Atlantic<\/a>. <strong>Terra Nova<\/strong>. On-line. 2 may. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Playas, r\u00edos y manglares cubr\u00edan una cadena monta\u00f1osa que se ubicaba por encima del nivel del mar hace 40 millones de a\u00f1os","protected":false},"author":17,"featured_media":330746,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,309,321],"coauthors":[5968],"class_list":["post-330745","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-geologia-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/330745","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=330745"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/330745\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":331083,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/330745\/revisions\/331083"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/330746"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=330745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=330745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=330745"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=330745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}