{"id":331192,"date":"2020-02-11T17:40:56","date_gmt":"2020-02-11T20:40:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331192"},"modified":"2020-02-13T16:33:50","modified_gmt":"2020-02-13T19:33:50","slug":"el-impacto-de-la-circulacion-de-cerebros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-impacto-de-la-circulacion-de-cerebros\/","title":{"rendered":"El impacto de la circulaci\u00f3n de cerebros"},"content":{"rendered":"<p>En Brasil, sobre todo durante los per\u00edodos de desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica, es usual que se incrementen los riesgos de perder talentos cient\u00edficos en favor de las naciones m\u00e1s desarrolladas, algo que compromete la capacidad del pa\u00eds para retomar la senda del desarrollo. Si bien no existen informes exactos al respecto del \u00e9xodo de investigadores, las informaciones disponibles revelan que el desplazamiento de cient\u00edficos brasile\u00f1os hacia el exterior siempre fue modesto en comparaci\u00f3n con lo que ocurre en otras naciones, e igualmente no hay se\u00f1ales de que eso est\u00e9 superando los niveles promedio a causa de la crisis de financiaci\u00f3n de la ciencia que comenz\u00f3 hace cinco a\u00f1os. Seg\u00fan datos de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), publicados en 2017 en el informe <em>Science Technology and Industry Scoreboard<\/em>, en los \u00faltimos a\u00f1os Brasil mantuvo un flujo equilibrado de cient\u00edficos con otros pa\u00edses, y lleg\u00f3 incluso a erigirse como un polo de atracci\u00f3n de talentos.<\/p>\n<p>La OCDE escudri\u00f1\u00f3 millones de art\u00edculos cient\u00edficos publicados entre 2006 y 2016, almacenados en la base de datos Scopus, y analiz\u00f3 la trayectoria de sus autores. Indag\u00f3 particularmente en aquellos que, cuando informaron las instituciones a las que pertenec\u00edan, demostraron haberse mudado de pa\u00eds al menos una vez en ese lapso de tiempo. El resultado muestra que el flujo de entrada y salida de investigadores permaneci\u00f3 en un nivel bajo y estable en Brasil. Un contingente de 6.460 cient\u00edficos que se hallaban en el pa\u00eds al comienzo de ese per\u00edodo hab\u00eda mudado su domicilio profesional a Estados Unidos al final del mismo, mientras que 6.143 hicieron el camino inverso. Ese tr\u00e1nsito es bastante menor que el que se registra en el caso de China, donde alrededor de 32 mil cient\u00edficos del pa\u00eds se desplazaron hacia Estados Unidos entre 2006 y 2016, y un conjunto similar hizo el trayecto contrario, o en el de la India, que se ubica en un rango de unos 20 mil investigadores. En tanto, los intercambios con Europa se mostraron superavitarios en favor de Brasil: 1.742 cient\u00edficos salieron del pa\u00eds con destino a Francia, y 1.856 recorrieron el trayecto inverso; otros 1.284 investigadores se trasladaron a Alemania, y al cabo, 1.311 recorrieron el camino contrario.<\/p>\n<p>Los datos de la OCDE apuntan tendencias, pero no debe tom\u00e1rselos como cifras absolutas. La procedencia de los autores es un modo indirecto de calcular esa movilidad y no detecta, por ejemplo, a aquellos que no publicaron trabajos en dos lugares diferentes durante ese per\u00edodo aunque tambi\u00e9n hayan emigrado. Las estad\u00edsticas tampoco aportan evidencias categ\u00f3ricas de p\u00e9rdidas o ganancias de capital humano, puesto que no se evalu\u00f3 el sitio en donde los autores se graduaron como tampoco si emigraron con la intenci\u00f3n de regresar, y adem\u00e1s, no contemplan datos de 2016 en adelante. Una vez planteadas estas salvedades, las cifras son consistentes con otros estudios efectuados en d\u00e9cadas anteriores, que registraban una fuga acotada de talentos de Brasil hacia el exterior. Un mapeo realizado en 1972, a cargo del soci\u00f3logo Simon Schwartzman, constat\u00f3 que el pa\u00eds registraba una cifra escueta de fuga de cerebros: tan solo el 5% de los brasile\u00f1os que completaban sus estudios en el exterior se quedaban trabajando afuera. \u201cHist\u00f3ricamente, Brasil registra muy poca circulaci\u00f3n internacional de talentos y hasta hace muy poco tiempo no hab\u00eda indicios de una situaci\u00f3n preocupante de fuga de cerebros. Al contrario, el problema principal era el aislamiento\u201d, resume Schwartzman.<\/p>\n<p>Empero, en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, hay un temor creciente al respecto de que la crisis actual de la financiaci\u00f3n a la ciencia pueda tener un efecto mayor en cuanto a la evasi\u00f3n de talentos que en per\u00edodos anteriores. El f\u00edsico Luiz Davidovich, presidente de la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias (ABC), dice que nunca recibi\u00f3 tantos pedidos para escribir cartas de recomendaci\u00f3n de cient\u00edficos interesados en trabajar en el exterior. Solo en el Instituto de F\u00edsica de la Universidad Federal de R\u00edo de janeiro (UFRJ), donde \u00e9l se desempe\u00f1a, cuatro j\u00f3venes cient\u00edficos se fueron atra\u00eddos por trabajos en universidades o empresas en Australia, Holanda, Portugal y Chile. Davidovich consigna que desde el comienzo del a\u00f1o ya redact\u00f3 unas 10 cartas de recomendaci\u00f3n, en su mayor\u00eda para investigadores de universidades p\u00fablicas de R\u00edo. \u201cAprendieron todo ac\u00e1 y ahora se est\u00e1n yendo al exterior por falta de ofertas laborales en Brasil\u201d, dice. Seg\u00fan el f\u00edsico, esos cient\u00edficos cuentan con una vasta experiencia docente y como investigadores, fueron contratados por concurso y disfrutan de estabilidad en las instituciones en las cuales se desempe\u00f1an.<\/p>\n<p>A juicio de la polit\u00f3loga Elizabeth Balbachevsky, de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), actualmente se percibe un movimiento mayor de salida de brasile\u00f1os con un buen nivel de formaci\u00f3n, en parte, para estudiar una carrera en universidades extranjeras, mientras que otros aprovechan oportunidades laborales y las facilidades que les otorga contar con la doble ciudadan\u00eda. Pero el desplazamiento de cient\u00edficos, que siempre existi\u00f3, es menos sensible a impactos coyunturales. \u201cBrasil dispone de un sistema educativo, de investigaci\u00f3n y de posgrado que en las \u00faltimas d\u00e9cadas ofert\u00f3 condiciones estables y favorables para la realizaci\u00f3n de ciencia avanzada, y este conjunto de condiciones no resulta f\u00e1cil de obten\u00e9rselo en el exterior, donde existe una gran competencia\u201d, dice. Seg\u00fan Luiz Davidovich, esto sol\u00eda contribuir para mantener efectivamente a los cient\u00edficos en el pa\u00eds. \u201cSin embargo, lo que viene ocurriendo recientemente es que muchos se plantean dejar de lado esas condiciones para establecerse en instituciones del exterior sin planes de regresar\u201d.<\/p>\n<p>Con todo, lograr trabajar como cient\u00edfico en el exterior no es una tarea trivial. Esa dificultad se hizo palpable en 2016, cuando becarios de doctorado y posdoctorado de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes) empezaron a presionar a la agencia para flexibilizar las reglas de retorno. Se les exige que regresen a Brasil en un plazo m\u00e1ximo de 60 d\u00edas luego de la finalizaci\u00f3n de sus actividades y deben permanecer en el pa\u00eds durante un per\u00edodo equivalente a su estad\u00eda en el exterior. Habitualmente, solo un 2% de estos rompen el contrato y se reh\u00fasan a regresar, tentados por posibilidades de trabajo ventajosas. En esos casos, deben resarcir la inversi\u00f3n realizada por la agencia. A partir de la falta de perspectiva de trabajo acad\u00e9mico en Brasil, los becarios argumentan que ser\u00eda razonable quedarse m\u00e1s tiempo afuera. En octubre de 2016, la Capes public\u00f3 una resoluci\u00f3n permitiendo que prolonguen su estad\u00eda en el exterior, siempre y cuando presenten un proyecto de investigaci\u00f3n de cooperaci\u00f3n con instituciones brasile\u00f1as. No obstante, solamente dos de los 74 proyectos enviados lograron cumplir las exigencias. La mayor\u00eda de los proponentes eran doctores recientes, sin la experiencia suficiente como para organizar un proyecto en colaboraci\u00f3n con las universidades que los cobijaron.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos m\u00e1s experimentados tienen mayores posibilidades de \u00e9xito, tal como fue el caso del zo\u00f3logo Alexandre Aleixo, quien desde el a\u00f1o pasado buscaba una oportunidad fuera del pa\u00eds hasta que en febrero pidi\u00f3 licencia de su cargo en el Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, en Bel\u00e9m (estado de Par\u00e1). Y acept\u00f3 una propuesta laboral como investigador en la Universidad de Helsinki, en Finlandia. Aleixo se recibi\u00f3 y obtuvo tambi\u00e9n una maestr\u00eda en la Universidad de Campinas (Unicamp), y en 1997 viaj\u00f3 a Estados Unidos para cursar un doctorado en la Universidad de Luisiana. Regres\u00f3 a Brasil en 2002, y concurs\u00f3 para un cargo vacante de investigador en el Goeldi. \u201cIntervine en muchos planes de manejo para la creaci\u00f3n y mantenimiento de unidades de conservaci\u00f3n en la Amazonia\u201d, relata. En los \u00faltimos a\u00f1os, su insatisfacci\u00f3n fue en aumento. \u201cEmpec\u00e9 a experimentar dificultades para realizar investigaci\u00f3n de punta por falta de recursos y, desde el punto de vista personal, estaba inc\u00f3modo con la crisis de violencia en Bel\u00e9m\u201d. Comenz\u00f3 a postularse para otros puestos al comienzo de 2018 y en septiembre de ese a\u00f1o sali\u00f3 lo de Helsinki. Se muestra entusiasmado con su nuevo trabajo, pero dej\u00f3 abierta la posibilidad de regresar. En lugar de presentar la renuncia al Goeldi, solicit\u00f3 una licencia que puede extenderse hasta un m\u00e1ximo de seis a\u00f1os.<\/p>\n<blockquote><p>En 2011 hab\u00eda 267 mil brasile\u00f1os con estudios terciarios viviendo en pa\u00edses de la OCDE<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Di\u00e1sporas internacionales<\/strong><br \/>\nEn la literatura acad\u00e9mica, se define como \u201cdi\u00e1spora cient\u00edfica\u201d al desplazamiento de personal altamente calificado de un pa\u00eds a otro: se trata de quienes se sienten atra\u00eddos por buenas oportunidades laborales o se ven afectados por crisis pol\u00edticas o econ\u00f3micas. Pa\u00edses tales como China y la India protagonizaron grandes desplazamientos de talentos. Con base en datos sobre extranjeros con formaci\u00f3n superior instalados en la zona de la OCDE, que incluye a las 36 naciones m\u00e1s industrializadas del mundo, la India figuraba al tope de un estudio divulgado en 2011, con 2 millones de expatriados, seguida por China (con 1,6 millones) y Filipinas (con 1,4 millones). Seg\u00fan ese mapeo, hab\u00eda 267 mil brasile\u00f1os con estudios terciarios radicados en esos pa\u00edses, una cifra menor a la del contingente de japoneses (371 mil) y vietnamitas (524 mil).<\/p>\n<p>Cuando se tienen en cuenta los ciudadanos con cualquier tipo de formaci\u00f3n, el Ministerio de Relaciones Exteriores estima que la cantidad de brasile\u00f1os que viven en el exterior oscila entre los 2 y los 4 millones. \u201cLos movimientos de salida son naturales en los per\u00edodos de crisis econ\u00f3mica. En Brasil, ya hubo oleadas en las d\u00e9cadas de 1960 y 1990, y ahora hay una en curso\u201d, dice la soci\u00f3loga Ana Maria Carneiro, investigadora del N\u00facleo de Estudios de Pol\u00edticas P\u00fablicas de la Unicamp. Carneiro coordina un proyecto de investigaci\u00f3n que se encuentra en la etapa inicial de su desarrollo y cuyo objetivo consiste en comprender las trayectorias de los cient\u00edficos brasile\u00f1os radicados en Estados Unidos y dilucidar los motivos por los cuales se fueron. \u201cLa meta consiste en proponer pol\u00edticas capaces de sacar partido para nuestra ciencia a partir de la circulaci\u00f3n y la radicaci\u00f3n de brasile\u00f1os altamente calificados en aquel pa\u00eds\u201d, explica, en referencia a las evidencias que indican que, en muchos lugares, las redes de di\u00e1spora no necesariamente suponen una p\u00e9rdida de talentos, sino que plantean la posibilidad de generar conexiones provechosas para la comunidad cient\u00edfica del pa\u00eds de origen.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un censo que se realiz\u00f3 en Estados Unidos en 2010, por entonces hab\u00eda 70 mil brasile\u00f1os con estudios superiores viviendo en ese pa\u00eds, aunque esa fuente de datos no permita inferir cu\u00e1ntos de ellos trabajan como investigadores. El proyecto coordinado por Carneiro, que se propone echar luz sobre este tema, es fruto de un pedido de la embajada brasile\u00f1a en Washington, que en 2017 identific\u00f3 a 20 grupos de cient\u00edficos brasile\u00f1os trabajando en Estados Unidos, sobre todo en California y en la regi\u00f3n de Nueva Inglaterra. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/01\/16\/conexiones-de-larga-distancia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Los mismo se re\u00fanen con frecuencia para intercambiar experiencias cient\u00edficas o relacionadas con emprendimientos<\/a>. Simult\u00e1neamente, el equipo de la investigadora tambi\u00e9n se prepara para estudiar la di\u00e1spora cient\u00edfica brasile\u00f1a en el Reino Unido, de dimensiones inferiores a la estadounidense.<\/p>\n<blockquote><p>En 2010 hab\u00eda 70 mil brasile\u00f1os con estudios superiores viviendo en Estados Unidos<\/p><\/blockquote>\n<p>En lugar de temerle a la fuga de cerebros, varios pa\u00edses encararon el desplazamiento de investigadores como una oportunidad. \u201cChina y la India tomaron a la salida de talentos como un tema estrat\u00e9gico, aprovechando a los cient\u00edficos que se radicaron en el exterior para fomentar la cooperaci\u00f3n cient\u00edfica y propiciar el ingreso de su industria en el mercado estadounidense. En Brasil, nunca estimulamos a nuestros emigrantes\u201d, dice Balbachevsky. \u201cTal vez el pa\u00eds est\u00e9 cometiendo un error al intentar traer tanta gente de regreso. Si hubiera m\u00e1s investigadores que se queden en el exterior, podr\u00edan intensificarse los nexos con nuestra ciencia y capacitar a una cantidad mayor de estudiantes brasile\u00f1os en sus grupos\u201d.<\/p>\n<p>El Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda de la India habitualmente contrata a talentos radicados en el exterior para sus iniciativas, convoc\u00e1ndolos para evaluar proyectos de investigaci\u00f3n y para supervisar su implementaci\u00f3n. En Taiw\u00e1n, el surgimiento de una industria de capital de riesgo durante la d\u00e9cada de 1980 cont\u00f3 con el apoyo directo de los chinos insulares que hab\u00edan emigrado hacia el Valle del Silicio, en Estados Unidos y muchos de ellos retornaron para fundar empresas con el aval del gobierno y difundieron sus capacidades. En tanto, Corea del Sur incorpor\u00f3 el aporte de talentos expatriados a su agenda de desarrollo, una movida que est\u00e1n intentando realizar tambi\u00e9n Argentina y M\u00e9xico, por ahora con escasos resultados.<\/p>\n<p>Incluso Chile, que al igual que Brasil tiene un contingente relativamente bajo de talentos en el exterior, sac\u00f3 provecho de su experiencia: la creaci\u00f3n de empresas de base tecnol\u00f3gica en el pa\u00eds estuvo fuertemente influenciada desde el final de la d\u00e9cada 1990 por la participaci\u00f3n de chilenos radicados en Estados Unidos con conocimientos en ciencia de punta y capacidad emprendedora. \u201cLos miembros de la di\u00e1spora funcionan como antenas para detectar los segmentos de las instituciones nacionales que son m\u00e1s din\u00e1micos y ostentan mejor rendimiento, y que tambi\u00e9n funcionan como veh\u00edculos institucionales para expandir esos sectores\u201d, escribi\u00f3 el economista Yevgeny Kuznetsov, del Migration Policy Institute, en Estados Unidos, en el libro intitulado <em>How can talent abroad induce development <\/em>(Migration Policy Institute \u2013 2013), quien analiza los ejemplos citados m\u00e1s arriba. A juicio de Kuznetsov, los pa\u00edses con m\u00e1s \u00e9xito para sacar provecho del aporte de sus talentos en el exterior fueron aquellos que organizaron grupos de l\u00edderes en la di\u00e1spora, facilitaron la interacci\u00f3n de esos grupos con agencias locales, patrocinaron proyectos de calidad y con objetivos definidos y estimularon el esp\u00edritu emprendedor.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x550\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong>La salida china<\/strong><br \/>\nDurante mucho tiempo, los chinos emigraban en masa para hacer posgrados en el exterior, fundamentalmente en Estados Unidos y en Europa. Tan solo en 2008, alrededor de 180 mil salieron del pa\u00eds, un 25% m\u00e1s que el a\u00f1o anterior. \u201cSin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os los chinos generaron proyectos para estimular el retorno de sus cient\u00edficos, emprendedores y otros expertos de alto nivel desperdigados por el mundo\u201d, comenta el climat\u00f3logo Carlos Nobre, expresidente de la Capes. El objetivo, dice, era invertir en una ciencia afianzada y articulada con redes internacionales de conocimiento, para brindarle soporte a su plan de desarrollo. Datos del informe de la OCDE indican que China, al mantener cient\u00edficos en el exterior y al llevar parte de ellos de regreso, pr\u00e1cticamente duplic\u00f3 su porcentaje de colaboraciones cient\u00edficas internacionales entre 2005 y 2015, de un 7,4% a un 12,2% del total de los art\u00edculos publicados.<\/p>\n<p>Desde el inicio de la d\u00e9cada de 2000, el debate al respecto de la di\u00e1spora cient\u00edfica y sus efectos globales y regionales cobr\u00f3 nuevo vigor enfoc\u00e1ndose en los efectos positivos que esos procesos pueden tener en el flujo de las redes internacionales de cooperaci\u00f3n. Seg\u00fan Ana Carneiro, este nuevo abordaje contrasta con el concepto de la \u201cfuga de cerebros\u201d por medio de otros dos modelos de din\u00e1micas migratorias que caracterizan a la movilidad acad\u00e9mica: el de la circulaci\u00f3n de cerebros (<em>brain circulation<\/em>) y el de red de cerebros (<em>brain network<\/em>). \u201cEstos conceptos coinciden en el sentido de que los miembros de las di\u00e1sporas cient\u00edficas, incluso a distancia, pueden influir en las instituciones de sus pa\u00edses de origen al erigir redes de investigaciones transnacionales\u201d, explica la soci\u00f3loga.<\/p>\n<p><a name=\"capa_283_ESP\"><\/a>En un estudio que sali\u00f3 publicado en 2017 en la revista <em>Nature<\/em> se analizaron 14 millones de art\u00edculos publicados por millones de cient\u00edficos entre 2008 y 2015. Se constat\u00f3 que el \u00edndice de citas de los art\u00edculos de investigadores con m\u00e1s de un pa\u00eds de filiaci\u00f3n de sus trabajos \u2013que, por lo tanto, se difundieron por diversas instituciones y culturas acad\u00e9micas\u2013 era un 40% mayor que el de los que presentaron solamente un pa\u00eds de filiaci\u00f3n en sus art\u00edculos. \u201cLos cient\u00edficos en puestos de liderazgo en el exterior pueden enriquecer la experiencia de la comunidad cient\u00edfica nacional, especialmente en \u00e1reas que se consideran esenciales para el desarrollo del pa\u00eds\u201d, dice el f\u00edsico Eduardo Couto e Silva, director del Laboratorio Nacional de Biorrenovables del Centro Nacional de Investigaciones en Energ\u00eda y Materiales (LNBR-CNPEM), con sede en la localidad paulista de Campinas, quien desarroll\u00f3 su carrera en el exterior, con pasos por instituciones cient\u00edficas de Suiza y Estados Unidos, pero que hace 10 a\u00f1os decidi\u00f3 regresar.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-2-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x867\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-2-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-2-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-2-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Es habitual que los talentos radicados en el exterior est\u00e9n dispuestos e interesados en mantener v\u00ednculos con su pa\u00eds de origen. Eso es lo que ha hecho el bi\u00f3logo Jair Siqueira-Neto, docente en la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, quien trabaja en California desde 2014, tras pasar una temporada en el Instituto Pasteur de Se\u00fal, Corea del Sur. \u201cDesde entonces, codirijo alumnos brasile\u00f1os y mantengo diversas colaboraciones de investigaci\u00f3n con universidades de Brasil\u201d.<\/p>\n<p>Un intento reciente para ampliar la movilidad de estudiantes e investigadores brasile\u00f1os se dio por concluido luego de insumir grandes cantidades de recursos y sin que se evaluara su eficiencia. <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2018\/05\/14\/experimento-terminado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El programa Ciencia sin Fronteras (CsF) se lanz\u00f3 en 2011 con la ambici\u00f3n de enviar m\u00e1s de 100 mil alumnos de grado y de posgrado al exterior<\/a>. Hasta 2016 se concedieron en total 92.880 becas, en su mayor\u00eda de becas de grado s\u00e1ndwich en el exterior. Seg\u00fan Concepta Margaret Pimentel, exdirectora de Relaciones Internacionales de la Capes, la intenci\u00f3n era atraer talentos de afuera, pero eso no tuvo \u00e9xito. El CsF contemplaba otorgar 2 mil becas para cient\u00edficos visitantes, pero se concedieron menos de la mitad, dado que fueron pocos los que se interesaron en venir a Brasil en las condiciones que se ofrecieron.<\/p>\n<p>A su juicio, uno de los errores del CsF fue haber apostado a la cantidad de estudiantes que se enviar\u00edan al exterior en lugar de concentrarse en la calidad. \u201cSe firm\u00f3 el decreto y en poco tiempo ten\u00edamos que enviar 100 mil personas al exterior, aparte de atraer talentos extranjeros. Para poder hacer eso se necesita tener contactos, construir redes con investigadores e instituciones de otras naciones\u201d, comenta. \u201cEl programa habr\u00eda sido m\u00e1s efectivo si se hubiese enfocado en el posgrado, en el cual se produce conocimiento\u201d. Para reemplazarlo, la Capes lanz\u00f3 en 2017 el Programa Institucional de Internacionalizaci\u00f3n de las Universidades Brasile\u00f1as (Print), con el objetivo de fomentar cooperaciones internacionales en los programas de maestr\u00eda y doctorado. Al final del a\u00f1o pasado, la Capes divulg\u00f3 una lista con las 36 instituciones seleccionadas para participar en el programa. Se espera que perciban fondos federales para la financiaci\u00f3n de planes estrat\u00e9gicos de internacionalizaci\u00f3n de sus actividades educativas y de investigaci\u00f3n. Sea cual sea la iniciativa que adopte Brasil, su impacto depender\u00e1 de un ambiente institucional local con infraestructura de investigaci\u00f3n y recursos para la financiaci\u00f3n de proyectos.<\/p>\n<blockquote><p>Seg\u00fan datos de la OCDE, entre 2006 y 2016 salieron de Estados Unidos rumbo a Brasil 6.100 investigadores<\/p><\/blockquote>\n<div class=\"box\"><strong>Los puentes entre conocimientos<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"590\" class=\"alignright size-full wp-image-331197\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px-250x129.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px-700x362.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-1-800px-120x62.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Jackie Ricciardi\/ Boston University<\/span><\/a>Con casi dos d\u00e9cadas en Estados Unidos, la astrof\u00edsica brasile\u00f1a Merav Opher (<em>en la foto<\/em>), incluso a distancia promueve la circulaci\u00f3n de cient\u00edficos y estudiantes de posgrado de diversas instituciones de Brasil en el Departamento de Astronom\u00eda de la Universidad de Boston, donde se desempe\u00f1a desde 2015. Ella recibe a alumnos en per\u00edodo s\u00e1ndwich o investigadores para pasant\u00edas de posdoctorado. Cada tanto, viene a Brasil para dictar conferencias y seminarios. Con todo, recientemente inici\u00f3 una articulaci\u00f3n con la Universidad Presbiteriana Mackenzie, en S\u00e3o Paulo, para crear aqu\u00ed una escuela internacional de f\u00edsica espacial. La idea es ofrecerles a los estudiantes e investigadores brasile\u00f1os la oportunidad de trabar contacto con investigaciones y cient\u00edficos internacionales que se desempe\u00f1an en esa \u00e1rea sin que tengan que salir del pa\u00eds. Ella explica que la f\u00edsica espacial a\u00fan es un \u00e1rea incipiente en Brasil. \u201cEn 1999 me fui a Estados Unidos para realizar una pasant\u00eda posdoctoral precisamente porque en Brasil no pude hallar una instituci\u00f3n en donde pudiera perfeccionarme en este campo\u201d. La astrof\u00edsica se fue del pa\u00eds sin intenci\u00f3n de regresar. En Estados Unidos, pas\u00f3 por algunas de las principales instituciones de investigaci\u00f3n, tales como el Laboratorio de Propulsi\u00f3n a Chorro de la agencia espacial estadounidense (la Nasa), el Instituto de Tecnolog\u00eda de California (Caltech) y la Universidad George Mason, una instituci\u00f3n p\u00fablica del estado de Virginia. Y comenta que la f\u00edsica espacial es un tema en auge durante los \u00faltimos a\u00f1os debido al descubrimiento de los denominados exoplanetas, planetas que orbitan otras estrellas m\u00e1s all\u00e1 del Sol. Seg\u00fan Opher, Brasil puede beneficiarse con la labor de los cient\u00edficos brasile\u00f1os en el exterior y debido a la capacitaci\u00f3n que recibieron afuera, a los efectos de perfeccionar la formaci\u00f3n de los cient\u00edficos en el pa\u00eds.<\/div>\n<div class=\"box\"><strong>La movilidad y la competitividad<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-3-1140px.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"vertical\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-3-1140px.jpg\" alt=\"\" \/><\/a>A diferencia del modelo vigente en Brasil, donde buena parte de los cient\u00edficos pasa toda su vida acad\u00e9mica en una misma instituci\u00f3n, la carrera de los investigadores en Estados Unidos y en Europa es m\u00e1s din\u00e1mica. La trayectoria en Estados Unidos del m\u00e9dico brasile\u00f1o Antonio Bianco (<em>en la foto<\/em>), graduado en la facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Santa Casa de S\u00e3o Paulo en 1983, con maestr\u00eds, doctorado y libre docencia en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB) de la USP, resulta reveladora de esa movilidad. Su primera experiencia internacional la tuvo durante el doctorado, cuando pas\u00f3 un per\u00edodo s\u00e1ndwich en la Universidad Harvard, en Estados Unidos. \u201cRegres\u00e9 a Brasil en 1986, finalic\u00e9 mi doctorado y me contrataron como docente en el ICB-USP\u201d, recuerda. \u201cPero segu\u00eda pensando en irme\u201d.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, Bianco pudo concretar sus planes de salir del pa\u00eds. \u201cRegres\u00e9 a Boston en 1998, me convert\u00ed en profesor visitante en la Escuela de Medicina de Harvard y luego en profesor asociado\u201d, relata. Y estuvo 10 a\u00f1os en Harvard. En 2008, surgi\u00f3 una invitaci\u00f3n para ocupar la jefatura de la divisi\u00f3n de endocrinolog\u00eda de la Universidad de Miami. La experiencia lo perfeccion\u00f3 en aspectos administrativos de la medicina acad\u00e9mica. \u201cMe qued\u00e9 seis a\u00f1os en Miami hasta que me invitaron para ocupar el cargo de vicedirector ejecutivo de Departamento de Medicina de la Universidad Rush, en Chicago\u201d. En 2015, Bianco asumi\u00f3 la presidencia del grupo m\u00e9dico de la universidad. \u201cLa experiencia fue buena, pero me restaba mucho de mi tiempo de investigaci\u00f3n. Opt\u00e9 por volver a la docencia y a las actividades de laboratorio\u201d. En 2018 \u00e9l se convirti\u00f3 en profesor de la Universidad de Chicago. Bianco dice que la movilidad lo ayud\u00f3 en su carrera porque le permiti\u00f3 afrontar retos distintos en cada instituci\u00f3n por la que pas\u00f3.<\/p>\n<p>No obstante, la mudanza de pa\u00eds puede llegar a ser algo complicado, incluso para los cient\u00edficos m\u00e1s experimentados. \u201cSi hubiera sabido las dificultades que se me presentar\u00edan para establecerme como investigador en Estados Unidos, quiz\u00e1 hubiera dudado de venir\u201d, dice Bianco, quien desde 1998 est\u00e1 radicado en ese pa\u00eds. \u00c9l explica que la alta competencia por los cargos docentes en las universidades y la financiaci\u00f3n a las investigaciones son algunas de las dificultades que impone el sistema estadounidense. \u201cNi siquiera los cient\u00edficos afianzados tienen una vida f\u00e1cil\u201d, afirma. Por eso, muchos extranjeros no logran adaptarse y regresan a su pa\u00eds de origen. Otros pasan a\u00f1os en pasant\u00edas de posdoctorado sucesivas en laboratorios de investigadores afianzados. \u201cAdem\u00e1s, los cient\u00edficos extranjeros en Estados Unidos solo pueden competir para obtener financiaci\u00f3n de los Institutos Nacionales de Salud [NIH] en caso de obtener la visa para residencia permanente, un proceso que puede demandar a\u00f1os\u201d, comenta. E incluso aquellos que la consiguen no tiene asegurada la financiaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"box\"><strong>El riesgo de perder atractivo<\/strong><br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-0-800px.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"vertical\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-025_CAPA_Fuga-de-cerebros_283-0-800px.jpg\" alt=\"\" \/><\/a>El alem\u00e1n Klaus Capelle (<em>en la foto<\/em>), experto en f\u00edsica de la materia condensada y qu\u00edmica cu\u00e1ntica, arrib\u00f3 hace 22 a\u00f1os a Brasil, en donde desarroll\u00f3 su trayectoria como investigador y administrador: fue docente en la USP, rector de la Universidad Federal del ABC (UFABC) entre 2014 y 2018 y actualmente trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones en Energ\u00eda y Materiales (CNPEM). Capelle, graduado en f\u00edsica en la Universidad de Wurzburgo, en Baviera, donde tambi\u00e9n obtuvo su maestr\u00eda y su doctorado, se hizo acreedor a una beca para realizar una pasant\u00eda posdoctoral en Brasil, con la cual arrib\u00f3 en 1997 al Instituto de F\u00edsica de S\u00e3o Carlos, de la USP, en principio para pasar un a\u00f1o bajo la supervisi\u00f3n del f\u00edsico Luiz Nunes de Oliveira; pero acab\u00f3 echando ra\u00edces.<\/p>\n<p>Entre 1999 y 2003 se convirti\u00f3 en becario del programa J\u00f3venes Investigadores en Centros Emergentes de la FAPESP, montando su grupo de investigaci\u00f3n en el Instituto de Qu\u00edmica de S\u00e3o Carlos en la USP. Durante los a\u00f1os siguientes pas\u00f3 temporadas como investigador visitante en las universidades de Misuri (en Estados Unidos) y Bristol (en el Reino Unido), entre otras. Recibi\u00f3 invitaciones para retornar a Alemania y para radicarse en el Reino Unido, pero opt\u00f3 por quedarse en Brasil. \u201cMe entusiasmaba la idea de generar algo nuevo, cosa que en Europa no me ser\u00eda posible\u201d, dice Capelle, quien despu\u00e9s de trabajar como docente en la USP entre 2003 y 2009, abandon\u00f3 la instituci\u00f3n para ir a trabajar a la UFABC. All\u00ed, adem\u00e1s de su labor como investigador, se convirti\u00f3 en prorrector en 2010 y rector en 2013. Desde 2018 est\u00e1 en el CNPEM, en Campinas.<\/p>\n<p>Capelle a\u00fan no vislumbra en Brasil una salida mayor de investigadores que en per\u00edodos anteriores, pero no descarta que eso pueda ocurrir y advierte sobre otro peligro que genera la actual crisis: el desinter\u00e9s de los cient\u00edficos del exterior por venir a Brasil, ya sea como investigadores visitantes o permanentes. \u201cLa disminuci\u00f3n de la tasa de ingreso de cient\u00edficos del exterior en el pa\u00eds y la preocupaci\u00f3n de las instituciones extranjeras por la falta de contrapartidas brasile\u00f1as en los programas de colaboraci\u00f3n pueden afectar a la ciencia brasile\u00f1a tanto como una fuga de cerebros\u201d, dice.<\/p>\n<p>La radicaci\u00f3n en el pa\u00eds de investigadores con el perfil de Capelle es una de las metas del programa J\u00f3venes Investigadores, que financia la conformaci\u00f3n de n\u00facleos encabezados por doctores con alto potencial, que aportan experiencia internacional para implementar l\u00edneas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica competitivas a nivel mundial. El programa ofrece una ayuda que asegura la financiaci\u00f3n para que los postulantes aceptados monten sus laboratorios. En el caso de los investigadores sin v\u00ednculo laboral, la FAPESP ofrece becas equivalentes a las de pasant\u00edas posdoctorales. La intenci\u00f3n es que puedan prepararse para competir m\u00e1s tarde en concursos en las propias universidades que los recibieron. Entre los estimados 1.600 cient\u00edficos que se beneficiaron del programa desde 1995, el 9,4% concluy\u00f3 su carrera de grado en el exterior. <a href=\"#capa_283_ESP\">Otras modalidades de becas que ofrece la fundaci\u00f3n tambi\u00e9n atraen a investigadores extranjeros<\/a>. De las 694 becas de posdoctorado adjudicadas por la FAPESP en 2018, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/11\/cambio-con-estabilidad\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">el 18,8% fue para extranjeros, con relieve para las \u00e1reas de ciencias exactas y de la Tierra, donde el porcentaje de graduados en el exterior es del 32%<\/a>.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses, Brasil cuenta con una cantidad modesta de cient\u00edficos en el exterior y carece de pol\u00edticas para sacar provecho de su experiencia","protected":false},"author":346,"featured_media":332414,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[283,295,303],"coauthors":[662],"class_list":["post-331192","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tapa","tag-ciencia-politica-es","tag-educacion","tag-financiacion","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331192"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331192\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":331770,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331192\/revisions\/331770"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/332414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331192"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}