{"id":331471,"date":"2020-02-13T15:59:08","date_gmt":"2020-02-13T18:59:08","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331471"},"modified":"2020-02-14T15:46:50","modified_gmt":"2020-02-14T18:46:50","slug":"resistencia-contra-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/resistencia-contra-la-ciencia\/","title":{"rendered":"Resistencia contra la ciencia"},"content":{"rendered":"<p>La ciencia vive una crisis de confianza. En sociedades polarizadas, en las cuales las noticias falsas y las teor\u00edas conspirativas se propagan con rapidez por las redes sociales, el conocimiento cient\u00edfico se ha vuelto un blanco frecuente de ataques que tienen reflejos en grupos con creencias o intereses pol\u00edticos o econ\u00f3micos opuestos, o simplemente con escaso nivel cultural. Los efectos de este fen\u00f3meno cobraron relieve en un estudio efectuado en 144 pa\u00edses, Brasil inclusive, para conocer el punto de vista, el inter\u00e9s y el grado de informaci\u00f3n sobre temas relacionados con la ciencia y la tecnolog\u00eda (C&amp;T), y que sali\u00f3 publicado en el mes de julio. En la investigaci\u00f3n, cuya ejecuci\u00f3n fue encomendada al Instituto Gallup por la organizaci\u00f3n brit\u00e1nica Wellcome Trust, participaron m\u00e1s de 140 mil personas y se verific\u00f3 que, en el caso de los brasile\u00f1os, un 73% desconf\u00eda de la ciencia y otro 23% considera que la producci\u00f3n cient\u00edfica tuvo un aporte escaso al desarrollo econ\u00f3mico y social del pa\u00eds. Tal nivel de descr\u00e9dito no es exclusividad de Brasil y tambi\u00e9n afecta a naciones desarrolladas tales como Francia y Jap\u00f3n, donde, entre los entrevistados, el 77% tambi\u00e9n declar\u00f3 desconfiar de la ciencia.<\/p>\n<p>En el informe <em>Wellcome Global Monitor<\/em> se constat\u00f3 incluso que la percepci\u00f3n y el compromiso de los brasile\u00f1os en lo concerniente a la ciencia se ven afectados por las creencias religiosas. Casi la mitad de los encuestados dijeron que \u201cen alg\u00fan momento la ciencia fue en contra de mis convicciones religiosas\u201d, y dentro de ese grupo, las tres cuartas partes aseveraron que \u201ccuando ciencia y religi\u00f3n se oponen, elijo a la religi\u00f3n\u201d. En Estados Unidos se constat\u00f3 una tendencia similar, donde la ciencia en alguna instancia confront\u00f3 las creencias religiosas del 59% de los entrevistados, y de estos, el 60% apost\u00f3 por la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los datos revelan que, en los pa\u00edses desarrollados, la percepci\u00f3n acerca de los beneficios de la ciencia es tres veces mayor entre los individuos que refieren llevar una \u201cvida c\u00f3moda\u201d en comparaci\u00f3n con los que relatan que afrontan dificultades. El nivel de confianza en los cient\u00edficos tambi\u00e9n parece tener un correlato con el coeficiente de Gini, el \u00edndice que mide el grado de concentraci\u00f3n de los ingresos, en los pa\u00edses evaluados. \u201cEn los pa\u00edses con mayor desigualdad, la gente tiende a desconfiar m\u00e1s de la ciencia que en las naciones m\u00e1s igualitarias\u201d, escribi\u00f3 Mark Henderson, director de comunicaciones de la Wellcome Trust. Para Simon Chaplin, director de Cultura y Sociedad de la organizaci\u00f3n brit\u00e1nica, las evidencias en diversos pa\u00edses sugieren que el descr\u00e9dito en la ciencia est\u00e1 relacionado con la reputaci\u00f3n de otras instituciones, tales el gobierno y la Justicia. \u201cEsto es un llamado de atenci\u00f3n para todos aquellos proclives a pensar en la ciencia como algo neutro y separado de la sociedad en la que vivimos\u201d.<\/p>\n<p>Tales resultados no constituyen una sorpresa para Yurij Castelfranchi, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). \u201cNo se trata solamente de un movimiento negacionista de los consensos cient\u00edficos, sino de una crisis de legitimidad\u201d, dice. \u201cLa gente recela de la ciencia tanto como desconf\u00eda de otras estructuras de poder, tales como el gobierno, el sistema judicial y la prensa\u201d, sostiene el soci\u00f3logo y f\u00edsico italiano, quien desde hace m\u00e1s de una d\u00e9cada estudia c\u00f3mo concibe y consume C&amp;T la gente, en Brasil y en Latinoam\u00e9rica. \u201cEra inevitable que esa percepci\u00f3n colectiva repercutiera en la ciencia\u201d.<\/p>\n<p>Desde el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la ciencia cobr\u00f3 relieve en la elaboraci\u00f3n de estrategias de desarrollo de los pa\u00edses. \u201cLa ciencia era vista en el mundo como uno de los motores del progreso y de la promoci\u00f3n de la calidad de vida, y en el imaginario popular ascendi\u00f3 a un sitial de autoridad incuestionable y exenta de incertidumbres, conflictos e intereses\u201d, dice Castelfranchi. Ese movimiento condujo a la creaci\u00f3n de agencias de financiaci\u00f3n, tales como la National Science Foundation (NSF), en Estados Unidos, en 1950, y el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), en Brasil, en 1951. El auge de ese proceso fue la carrera espacial entre Estados Unidos y la extinta Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, dice el fil\u00f3sofo Marcos Nobre, del Centro Brasileiro de An\u00e1lise e Planejamento (Cebrap). \u201cHubo un incremento significativo de los recursos para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, justificado por la necesidad de demostraci\u00f3n de poder\u00edo b\u00e9lico y de que un pa\u00eds siempre estuviera por delante del otro en t\u00e9rminos tecnol\u00f3gicos para la conquista del espacio\u201d, explica.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1067\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Este panorama comenz\u00f3 a modificarse al final de la d\u00e9cada de 1980, con la finalizaci\u00f3n de la Guerra Fr\u00eda, cuando la ciencia se propuso renovar su base de legitimaci\u00f3n social, aunque sin el mismo \u00e9xito de antes. Nobre cita el caso de la secuenciaci\u00f3n del genoma humano (<em>lea el reportaje de la p\u00e1gina 30<\/em>) y dice que las sociedades no percibieron la aplicaci\u00f3n de los resultados de ese esfuerzo de investigaci\u00f3n de la misma manera que ocurriera con la carrera espacial. \u201cLa ciencia, con el proyecto genoma, no alcanz\u00f3 el mismo grado de adhesi\u00f3n social que hab\u00eda logrado con la carrera espacial, y en el contexto en el que se lanz\u00f3 el proyecto, en 1990, ya hab\u00eda una cierta erosi\u00f3n ligada al acomodo de conveniencia entre la ciencia y el poder pol\u00edtico, algo que hoy en d\u00eda se denuncia abiertamente como un complot\u201d, resalta el investigador. El resultado de ello, dice, es que el rechazo al poder pol\u00edtico, percibido como una instituci\u00f3n \u201ccorrupta\u201d que no gobierna para todos, afect\u00f3 a la ciencia como si la misma estuviera al servicio del poder establecido.<\/p>\n<p>Esto es un problema notorio en Brasil, tal como revelan los resultados del estudio <em>Percep\u00e7\u00e3o p\u00fablica da C&amp;T no Brasil 2019<\/em>, elaborado por el Centro de Gesti\u00f3n y Estudios Estrat\u00e9gicos (CGEE) por encargo del Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda, Innovaci\u00f3n y Comunicaciones (MCTIC). Este mapeo, que se realiza peri\u00f3dicamente desde 2006, muestra que los brasile\u00f1os siempre se mostraron interesados por la C&amp;T, especialmente en temas relacionados con la medicina y el medio ambiente. Sin embargo, recientemente se muestran m\u00e1s cr\u00edticos en cuanto a la ciencia y sus usos. En su \u00faltima edici\u00f3n, en el estudio fueron entrevistadas 2.200 personas de todas las regiones del pa\u00eds y se constat\u00f3 un descenso en el porcentaje de individuos que consideran que la C&amp;T solo aportaron beneficios a la humanidad, de un 54% en 2015, a un 31% en 2019. Tambi\u00e9n se verific\u00f3 un crecimiento de aquellos que creen que la C&amp;T producen tanto beneficios como perjuicios, del 12% en 2015 al 19% en 2019. Y se registr\u00f3 una mengua en el porcentaje de los que consideran a los cient\u00edficos gente que hace cosas \u00fatiles para la sociedad. En 2010, el porcentaje llegaba al 55,5% de los encuestados, en 2015 cay\u00f3 al 52% y, en 2019, al 41%.<\/p>\n<p>La idea de que la ciencia puede estar impulsada por intereses privados tambi\u00e9n cobr\u00f3 fuerza. Aument\u00f3 el contingente de personas para las cuales los cient\u00edficos son individuos que sirven a grupos econ\u00f3micos y producen conocimiento en \u00e1reas no siempre deseables (<em>vea el gr\u00e1fico de la p\u00e1gina 21<\/em>). \u201cSimult\u00e1neamente, se observa que esa percepci\u00f3n m\u00e1s cr\u00edtica viene acompa\u00f1ada de un desconocimiento al respecto de conceptos cient\u00edficos b\u00e1sicos\u201d, enfatiza la historiadora Adriana Badar\u00f3, coordinadora del estudio del CGEE. La investigadora cita a modo de ejemplo al hecho de que un 73% de los entrevistados cree que los antibi\u00f3ticos sirven para matar virus, y no bacterias.<\/p>\n<p>Para el f\u00edsico Marcelo Knobel, rector de la Universidad de Campinas (Unicamp), estos datos son preocupantes y pueden servir de ayuda para explicar las oleadas recientes de ataques a las instituciones educativas y de investigaci\u00f3n del pa\u00eds. Seg\u00fan sostiene, el bajo nivel de confianza de la poblaci\u00f3n en la ciencia y en el trabajo de los cient\u00edficos, sumado a un preocupante desconocimiento sobre lo que es la ciencia y su importancia para el pa\u00eds, puede comprometer la estructura del sistema educativo y de investigaci\u00f3n nacional. \u201cLos recortes recientes en el presupuesto de la ciencia ilustran esos riesgos\u201d, asevera Knobel, quien viene movilizando a la comunidad de la Unicamp en contra de los recortes presupuestarios y los ataques a la ciencia. \u201cLa realizaci\u00f3n de investigaci\u00f3n cient\u00edfica de calidad exige tiempo y dinero, y eso solo es viable con el apoyo de la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de la sociedad al respecto de la ciencia est\u00e1 distorsionada, dice Simone Pallone de Figueiredo, investigadora del Laboratorio de Estudios Avanzados en Periodismo (Labjor) de la Unicamp. \u201cPocos, por ejemplo, son conscientes de que las tecnolog\u00edas que usamos a diario surgieron a partir de conceptos que demoraron a\u00f1os en tener una aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica en nuestras vidas\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-1-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x967\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-1-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-1-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-1-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p><strong>El camuflaje de las evidencias<\/strong><br \/>\nLos estudios de la Wellcome Trust y del CGEE ayudan a comprender un proceso hist\u00f3rico, pero no explican el surgimiento de movimientos que se oponen a las evidencias y a los consensos cient\u00edficos en temas tales como los cambios clim\u00e1ticos, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n o la eficacia de las vacunas. Un trabajo a cargo de Castelfranchi, a\u00fan en desarrollo, se propone arrojar luz sobre ese asunto. Seg\u00fan su percepci\u00f3n, no existe un movimiento anticient\u00edfico, sino burbujas que rechazan ciertas evidencias y consensos, y aceptan otros. \u201cQuienes se reh\u00fasan a reconocer que los cambios clim\u00e1ticos est\u00e1n relacionados con la actividad humana no son necesariamente los mismos que sostienen que la Tierra es plana\u201d, dice.<\/p>\n<p>Esos grupos, se\u00f1ala, son peque\u00f1os y siempre existieron. Al amparo de sus propias fuentes de informaci\u00f3n y debido a interpretaciones err\u00f3neas de estudios cient\u00edficos, cobraron notoriedad con el poder de difusi\u00f3n que les brinda Internet. Ese es el caso de la creencia de que la Tierra es plana, divulgada en comunidades en Facebook que agrupan a casi 80 mil personas en todo el mundo. \u201cSon comunidades integradas por individuos caracterizados por su forma paranoica de pensar, que sospechan de los consensos pol\u00edticos, sociales o cient\u00edficos\u201d, dice Castelfranchi.<\/p>\n<p>Las redes sociales constituyen la herramienta principal que usan para divulgar esas ideas. \u201cLos grupos en contra de las vacunas en Brasil abrevan en teor\u00edas conspirativas producidas en Estados Unidos y se propagaron principalmente por medio de YouTube\u201d, resalta Dayane Machado, doctorando del Departamento de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica de la Unicamp. Ella estudia a los movimientos antivacunas y explica que los mismos son antiguos, pero resurgieron con fuerza a partir de 1998, cuando el cirujano Andrew Wakefield public\u00f3 en la revista <em>Lancet<\/em> un estudio que apuntaba a la vacuna triple viral asoci\u00e1ndola a casos de autismo en ni\u00f1os. Trabajos posteriores refutaron esa conexi\u00f3n y, en 2010, una d\u00e9cada despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del estudio, se descubri\u00f3 que Wakefield pose\u00eda acciones en una empresa que propon\u00eda el uso de una vacuna alternativa. El art\u00edculo en cuesti\u00f3n fue retractado y se le retir\u00f3 su licencia m\u00e9dica, pero el da\u00f1o ya estaba hecho.<\/p>\n<p>Curiosamente, el recelo en cuanto a la seguridad y la eficacia de las vacunas tiende a ser mayor en los pa\u00edses desarrollados. Seg\u00fan el estudio de la Wellcome Trust, un tercio de la poblaci\u00f3n francesa afirm\u00f3 que no cree que la inmunizaci\u00f3n sea segura. \u201cEl escepticismo al respecto de las vacunas no es un fen\u00f3meno nuevo en Francia, pero notamos un aumento de la desconfianza luego de la campa\u00f1a de vacunaci\u00f3n contra la pandemia de gripe en junio de 2009, durante la cual, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud [OMS] fue acusada de haber sido influenciada por empresas farmac\u00e9uticas\u201d, comenta Imran Khan, de la Wellcome Trust. Las vacilaciones en cuanto a la vacunaci\u00f3n est\u00e1n consideradas como la causa principal del aumento de un 462% en la cantidad de casos de sarampi\u00f3n entre 2017 y 2018 en aquel pa\u00eds. Pese al descenso reciente de las tasas de inmunizaci\u00f3n, la mayor\u00eda de los brasile\u00f1os entrevistados en el estudio manifestaron que confiaban en las vacunas y las consideraban \u201cimportantes para los ni\u00f1os\u201d. Una tendencia similar fue registrada en otros pa\u00edses de bajos ingresos, tales como Bangladesh, en Asia, y Ruanda, en \u00c1frica (<em>vea el mapa de la p\u00e1gina 18<\/em>). Machado explica que existen varios factores que fortalecen a los grupos antivacunas, entre los cuales figuran el crecimiento de la medicina alternativa, el rechazo a la injerencia del Estado en las decisiones individuales y las convicciones religiosas.<\/p>\n<p>El debate acerca de c\u00f3mo la gente elige en qu\u00e9 creer y por qu\u00e9 algunos rechazan los consensos cient\u00edficos es complejo y est\u00e1 abierto. A juicio del ling\u00fcista Carlos Vogt, del Instituto de Estudios Avanzados (IdEA) y del Labjor de la Unicamp, los movimientos negacionistas surgen del desconocimiento sobre qu\u00e9 es la ciencia y c\u00f3mo la misma funciona. \u201cLa ciencia es un m\u00e9todo que nos permite identificar patrones subyacentes en los fen\u00f3menos de la naturaleza y traducirlos en leyes generales\u201d, explica. El problema es que eso no se ha comprendido muy bien. \u201cSon pocos los que saben que las investigaciones cient\u00edficas se basan en m\u00e9todos, que sus resultados son sometidos a la evaluaci\u00f3n de otros cient\u00edficos de la misma \u00e1rea antes de public\u00e1rselos y que si se los publica, muy probablemente ser\u00e1n reproducidos por otros investigadores, que evaluar\u00e1n si los resultados se confirman o no\u201d. Para Vogt, debe entenderse que los resultados cient\u00edficos son provisorios y susceptibles de ser refutados en el marco de experimentos o hallazgos futuros. \u201cLa verdad cient\u00edfica es eterna mientras dure\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-2-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1000\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-2-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-2-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/016-021_CAPA-Ceticismo_284-2-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p><strong>Conservadurismo<\/strong><br \/>\nCon todo, muchas veces son las personas con m\u00e1s conocimiento cient\u00edfico las que contribuyen a la polarizaci\u00f3n del debate sobre algunos t\u00f3picos cient\u00edficos. Esa fue la conclusi\u00f3n a la que arrib\u00f3 un estudio publicado en 2015 por Dan Kahan, docente de psicolog\u00eda en la Universidad Yale, en Estados Unidos. En el experimento, los participantes deb\u00edan evaluar las amenazas de los cambios clim\u00e1ticos en una escala de 0 a 10. A continuaci\u00f3n, el investigador cotej\u00f3 las respuestas con el nivel de alfabetizaci\u00f3n cient\u00edfica de cada uno. Kahan verific\u00f3 que cuanto mayor era el conocimiento de los participantes al respecto de la ciencia y sus procesos, m\u00e1s extremas eran sus posturas en lo concerniente a los efectos de los cambios clim\u00e1ticos tanto en un sentido como en el contrario. Esto ocurre porque muchos tienden a utilizar el conocimiento cient\u00edfico para reforzar creencias que ya tienen y que fueron talladas seg\u00fan su visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>El rol del conservadurismo pol\u00edtico en la manera en que los estadounidenses lidian con determinadas evidencias cient\u00edficas fue analizado en un estudio publicado en 2017 por el Pew Research Center, un instituto especializado en investigaciones de opini\u00f3n p\u00fablica. Se comprob\u00f3 que los electores del Partido Republicano, sobre todo aquellos m\u00e1s conservadores, tienden a ser m\u00e1s desconfiados al respecto de las noticias sobre los cambios clim\u00e1ticos, la eficacia de las vacunas o los alimentos transg\u00e9nicos. Una hip\u00f3tesis que avala esa resistencia residir\u00eda en el aumento del uso de evidencias cient\u00edficas por el gobierno para justificar medidas regulatorias en ciertos sectores de la econom\u00eda a partir de la d\u00e9cada de 1970. \u201cCualquier evidencia que refuerce la necesidad de una intervenci\u00f3n estatal en la econom\u00eda o en la vida de las personas tiende a ser vista con mayor recelo por ese segmento de la poblaci\u00f3n\u201d, dice Castelfranchi.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno es evidente en los debates sobre los cambios clim\u00e1ticos. El consenso entre los cient\u00edficos en cuanto al aumento de la temperatura global en los \u00faltimos 130 a\u00f1os y la incidencia de las actividades humanas en ese proceso gener\u00f3 una participaci\u00f3n m\u00e1s efectiva de los gobiernos en la regulaci\u00f3n de la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero. \u201cVarias organizaciones financiadas por la industria de los combustibles f\u00f3siles intentaron minar la comprensi\u00f3n del p\u00fablico en cuanto al consenso cient\u00edfico al que se hab\u00eda arribado sobre ese tema, promoviendo a cient\u00edficos \u2018esc\u00e9pticos\u2019, difundiendo dudas y controversias\u201d, dice John Besley, investigador experto en opini\u00f3n p\u00fablica sobre C&amp;T de la Universidad del Estado de Michigan, en Estados Unidos. Ese movimiento fue tan intenso que, seg\u00fan Besley, logr\u00f3 que los medios se vieran obligados a divulgar las opiniones de grupos contrarios.<\/p>\n<p>El f\u00edsico Paulo Artaxo, del Instituto de F\u00edsica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IF-USP), recuerda que la diatriba negacionista sobre los cambios clim\u00e1ticos cobr\u00f3 vigor en la d\u00e9cada de 1990, en simult\u00e1neo con la formalizaci\u00f3n de acuerdos, convenciones y leyes que pretend\u00edan mitigar los impactos del desarrollo econ\u00f3mico sobre el medio ambiente. \u201cCuando el presidente estadounidense Donald Trump declara que no cree en los cambios clim\u00e1ticos, incluso despu\u00e9s de \u2018leer\u2019 1.656 p\u00e1ginas de un informe respaldado por 300 cient\u00edficos acerca de los efectos devastadores del calentamiento global sobre la econom\u00eda, la salud y el medio ambiente, deja claro que bregar\u00e1 por los intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos de los sectores que financiaron su campa\u00f1a\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea estudia c\u00f3mo enfrentarse a esa ola y ha promovido discusiones que se basan en un informe elaborado en 2018 por el Grupo de Peritos de Alto Nivel sobre Noticias Falsas y Desinformaci\u00f3n <em>Online<\/em>. El documento, dirigido a los pa\u00edses del bloque europeo, sugiere un abordaje basado en varios pilares, entre ellos, una mayor transparencia por parte de los portales y proveedores de Internet, \u201cla alfabetizaci\u00f3n medi\u00e1tica e informativa\u201d de j\u00f3venes y adultos y el est\u00edmulo a las investigaciones acad\u00e9micas sobre la desinformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Marcos Nobre, el desaf\u00edo que se le presenta a la ciencia es el de generar un mayor di\u00e1logo con la sociedad. \u201cLa ciencia debe reconstruir su plataforma de legitimaci\u00f3n social y deber\u00e1 ser absolutamente transparente para poder tener \u00e9xito en ello\u201d, sugiere. Tambi\u00e9n deber\u00e1 mostrarle a la sociedad que est\u00e1 abierta al debate, incluso con aquellos que niegan sus conclusiones. \u201cDe lo contrario, no har\u00e1 m\u00e1s que alimentar la idea de que tiene un contubernio con el poder\u201d, concluye el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La crisis de confianza suscita un debate mundial sobre c\u00f3mo enfrentar los ataques al conocimiento cient\u00edfico","protected":false},"author":346,"featured_media":305977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[662],"class_list":["post-331471","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tapa","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331471"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331471\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332930,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331471\/revisions\/332930"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/305977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331471"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}