{"id":331501,"date":"2020-02-13T16:04:00","date_gmt":"2020-02-13T19:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331501"},"modified":"2020-02-18T17:45:58","modified_gmt":"2020-02-18T20:45:58","slug":"los-legados-del-genoma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-legados-del-genoma\/","title":{"rendered":"Los legados del genoma"},"content":{"rendered":"<p>A partir de este mes, ocho centros del sistema p\u00fablico de salud brasile\u00f1o especializados en enfermedades raras tendr\u00e1n disponibles para todos los ni\u00f1os con atrofia muscular espinal (AME) el primer medicamento capaz de mitigar los s\u00edntomas de ese trastorno de origen gen\u00e9tico. Este tipo de atrofia lleva a la p\u00e9rdida progresiva de la fuerza muscular y, en los casos graves, a una muerte precoz. El f\u00e1rmaco, cuya denominaci\u00f3n es nusinersen, fue aprobado para su uso cl\u00ednico en Estados Unidos en 2016 y en Brasil en 2017. Lo comercializa el laboratorio estadounidense Biogen bajo el nombre de Spinraza y mejor\u00f3 la habilidad motora en el 40% de los ni\u00f1os tratados, seg\u00fan datos publicados en 2017 en la revista cient\u00edfica <em>New England Journal of Medicine<\/em>. El medicamento modifica el funcionamiento de un gen y eleva la producci\u00f3n de la prote\u00edna SMN, esencial para la supervivencia de las c\u00e9lulas de la m\u00e9dula espinal que transmiten las \u00f3rdenes del cerebro a los m\u00fasculos.<\/p>\n<p>El nusinersen, que se inyecta por debajo de las membranas que protegen la m\u00e9dula espinal, es uno de los medicamentos m\u00e1s caros del mundo. Cuando sali\u00f3 a la venta, las seis dosis que se aplican durante el primer a\u00f1o de tratamiento costaban 750 mil d\u00f3lares en Estados Unidos. A partir del segundo a\u00f1o, la cantidad de aplicaciones y el costo del tratamiento, que es para toda la vida, caen a la mitad. En Brasil, el medicamento figura en el vadem\u00e9cum con el listado que ofrece el Sistema \u00danico de Salud (SUS) desde el mes de abril, para aquellos casos que se manifiestan durante los primeros seis meses de vida y, a partir de ahora, tambi\u00e9n para los que lo hacen despu\u00e9s de eso. En Brasil nacen anualmente entre 300 y 400 beb\u00e9s con AME.<\/p>\n<p>El nusinersen forma parte de un nuevo tipo de compuestos. Estos medicamentos surgen a partir de la secuenciaci\u00f3n del genoma humano, que transform\u00f3 la biolog\u00eda molecular y fue un tema recurrente en las p\u00e1ginas de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> durante sus 20 a\u00f1os de existencia. La revista public\u00f3 al menos 10 tapas sobre los diversos proyectos genoma y sus resultados, adem\u00e1s de decenas de reportajes menores. La especificaci\u00f3n del orden de los 3.300 millones de bases nitrogenadas (adenina, A; timina, T; citosina, C, y guanina, G) del genoma humano abri\u00f3 el camino para an\u00e1lisis m\u00e1s r\u00e1pidos y precisos de sus genes, algo que, a su vez, perfeccion\u00f3 y abarat\u00f3 el diagn\u00f3stico de las enfermedades gen\u00e9ticas. Tambi\u00e9n condujeron a tratamientos innovadores, algunos de ellos con potencial de cura. Sin embargo, estas nuevas terapias a\u00fan tienen un acceso limitado debido a lo exorbitante de su costo.<\/p>\n<p>\u201cLa secuenciaci\u00f3n del genoma humano posibilit\u00f3 un avance importante en el diagn\u00f3stico de las enfermedades raras\u201d, dice la genetista Lygia da Veiga Pereira, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Se trata de enfermedades causadas por alteraciones en un \u00fanico gen (monog\u00e9nicas) y generalmente graves. En forma aislada, cada una de ellas acomete a un porcentaje que var\u00eda de una por cada mil a una de cada 100 mil personas. Si se las suma, afectan a casi un 6% de la poblaci\u00f3n mundial, un porcentaje similar al que se ve afectado por la diabetes (un 8,5%). Hacia el a\u00f1o 2000, cuando un consorcio p\u00fablico internacional de secuenciaci\u00f3n compet\u00eda con la empresa liderada por el genetista estadounidense John Craig Venter para concluir la tarea de leer y ordenar las letras qu\u00edmicas del genoma humano, ya se conoc\u00edan 1.900 enfermedades monog\u00e9nicas. Hoy en d\u00eda est\u00e1n mapeadas las alteraciones en 4.147 genes asociados a 6.499 dolencias, seg\u00fan consta en la base Online Mendelian Inheritance in Man (Omim).<\/p>\n<p>El avance en las t\u00e9cnicas de secuenciaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n de la bioinform\u00e1tica permitieron comparar el genoma de individuos sanos con el de pacientes con diversas enfermedades e identificar la causa de las enfermedades monog\u00e9nicas, algo que a\u00fan no pudo determinarse para los trastornos que involucran a varios genes (polig\u00e9nicas) que son m\u00e1s complejos. \u201cEste conocimiento fue esencial para mejorar la identificaci\u00f3n y el tratamiento, aparte de la prevenci\u00f3n, que se realiza por medio del asesoramiento gen\u00e9tico de las familias\u201d, explica la genetista Mayana Zatz, coordinadora del Centro de Investigaci\u00f3n sobre el Genoma Humano y C\u00e9lulas Madre (CEGH-CEL) de la USP, uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) financiados por la FAPESP. En el CEGH-CEL, un \u00fanico test detecta alteraciones en los genes asociados a casi 6.700 enfermedades (neuromusculares, c\u00e1nceres hereditarios, autismo y otras).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1050\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La identificaci\u00f3n de la causa de las enfermedades gen\u00e9ticas mejora la calidad de vida porque le permite al m\u00e9dico seleccionar los remedios m\u00e1s eficientes para atenuar los s\u00edntomas y evitar aquellos medicamentos que los agravan. Tambi\u00e9n previene a familiares y cuidadores ante la evoluci\u00f3n de la enfermedad. Incluso hay un beneficio imponderable, recuerda la m\u00e9dica genetista Iscia Lopes Cendes, coordinadora del Laboratorio de Gen\u00e9tica Molecular de la Universidad de Campinas (Unicamp) e investigadora del Brainn, otro Cepid financiado por la FAPESP. \u201cLos test gen\u00e9ticos generalmente brindan un diagn\u00f3stico definitivo para esas enfermedades graves y aplacan la angustia de los padres\u201d, explica.<\/p>\n<p>Cuando se public\u00f3 la primera versi\u00f3n del genoma humano, en 2001, aflor\u00f3 un optimismo exagerado de muchos cient\u00edficos, un alborozo que gener\u00f3 repercusiones en los medios de comunicaci\u00f3n y despert\u00f3 en el seno de la poblaci\u00f3n anhelos dif\u00edciles de ser atendidos. Por entonces, el genetista estadounidense Francis Collins, quien en esa \u00e9poca era el director del Instituto Nacional de Investigaci\u00f3n del Genoma Humano (NHGRI, por sus siglas en ingl\u00e9s) de Estados Unidos, quien coordin\u00f3 el consorcio p\u00fablico de secuenciaci\u00f3n, compar\u00f3 al genoma con un libro que narrar\u00eda la trayectoria de nuestra especie en el tiempo. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201cEs un libro de medicina transformador, con ideas que dotar\u00e1n a los prestadores de servicios de salud de poderes inmensos para tratar, prevenir y curar enfermedades\u201d.<\/p>\n<p>Ese tono hiperb\u00f3lico contrast\u00f3 con la mesura de los art\u00edculos cient\u00edficos que informaban sobre el suceso, uno publicado el 15 de noviembre de 2001 en la revista <em>Nature<\/em> a cargo del consorcio integrado por Collins y otro en <em>Science<\/em>, al d\u00eda siguiente, del equipo de Venter. Al hablarle a sus pares, el grupo de Collins fue cauteloso. Afirm\u00f3 que a largo plazo habr\u00eda consecuencias para la medicina y concluy\u00f3 el art\u00edculo diciendo: \u201cDebemos trazar expectativas realistas porque los beneficios m\u00e1s importantes no se obtendr\u00e1n de la noche a la ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p>En la <em>Science<\/em>, Venter y sus colaboradores escribieron: \u201cLa secuencia tan solo representa el primer nivel de comprensi\u00f3n del genoma. Todos los genes y sus elementos de control deben identificarse; sus funciones, ya sea en conjunto o en forma aislada deben definirse; las variaciones en la secuencia deber\u00edan ser descritas en todo el mundo, y debe determinarse la relaci\u00f3n entre las variaciones en el genoma y las caracter\u00edsticas fenot\u00edpicas [observables] espec\u00edficas\u201d.<\/p>\n<p>La ciencia, como ellos ya sab\u00edan, no es r\u00e1pida. \u201cAl cabo de estos casi 20 a\u00f1os ha habido mucho progreso, pero a\u00fan no disponemos de las aplicaciones que muchos imaginaban\u201d, dice Cendes.<\/p>\n<blockquote><p>En la actualidad se conocen 4.147\u2009genes asociados a 6.499\u2009enfermedades<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>En los consultorios<\/strong><br \/>\nLos avances en las tecnolog\u00edas de secuenciaci\u00f3n y en las estrategias de an\u00e1lisis de datos a partir de la bioinform\u00e1tica fueron esenciales para que la medicina, casi dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, comenzara a utilizar los conocimientos de la gen\u00f3mica en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica. \u201cSolo recientemente algunas \u00e1reas m\u00e9dicas pasaron de una postura contemplativa a otra m\u00e1s activa\u201d, comenta el neur\u00f3logo infantil Fernando Kok, investigador de la Facultad de Medicina de la USP (FM-USP) y director m\u00e9dico de Mendelics, una empresa de diagn\u00f3sticos gen\u00e9ticos personalizados. Para \u00e9l, se estar\u00eda cerca del surgimiento de una oleada de terapias g\u00e9nicas, cuyo acceso ser\u00e1 acotado debido a su costo. \u201cLa ampliaci\u00f3n de su acceso ser\u00e1 un problema para los gestores del \u00e1rea de la salud\u201d, anticipa.<\/p>\n<p>Uno de los motores del progreso en la gen\u00f3mica fue el perfeccionamiento de la tecnolog\u00eda de secuenciaci\u00f3n. A mediados de la d\u00e9cada de 1970, cuando Allan Maxam y Walter Gilbert, en Estados Unidos, y Frederick Sanger y Alan Coulson, en Inglaterra, desarrollaron las dos primeras estrategias de secuenciaci\u00f3n del ADN, el proceso era lento y laborioso. Gilbert y Sanger compartieron el Nobel de Qu\u00edmica de 1980 con el bioqu\u00edmico Paul Berg. Se demoraba un d\u00eda para identificar el orden de algunas centenas de bases de ADN. Solo una d\u00e9cada despu\u00e9s surgieron los dispositivos autom\u00e1ticos, que empleaban el m\u00e9todo de Sanger y que se los utiliz\u00f3 en el Proyecto Genoma Humano.<\/p>\n<p>Con esta t\u00e9cnica, de mayor precisi\u00f3n, se realiza la secuenciaci\u00f3n de un solo tramo corto de ADN por vez, de hasta 900 bases. En la misma se producen copias con una cantidad creciente (1, 2, 3&#8230;) de bases. Tan solo se le agrega una base (A, C, T o G) a cada copia, y la \u00faltima base se marca siempre con un colorante fluorescente (verde para A; azul para C; rojo para T, y verde para G). Una vez finalizada la producci\u00f3n de las copias, se las separa seg\u00fan su tama\u00f1o. Al conocerse la \u00faltima base de cada copia, puede restablecerse la secuencia original. El m\u00e9todo de Sanger todav\u00eda se emplea actualmente para secuenciar mol\u00e9culas aisladas del ADN, aunque ha reemplazado en la mayor parte de las aplicaciones por una t\u00e9cnica m\u00e1s r\u00e1pida y barata, la secuenciaci\u00f3n de nueva generaci\u00f3n (NGS, en ingl\u00e9s), que identifica el orden de las bases de millones de mol\u00e9culas en forma simult\u00e1nea. Aparte de esas dos t\u00e9cnicas, adoptadas en los laboratorios cl\u00ednicos, existe una tercera que se utiliza en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica: la secuenciaci\u00f3n en tiempo real de mol\u00e9cula \u00fanica (SMRT, por sus siglas en ingl\u00e9s), un procedimiento mediante el cual una fuente de luz l\u00e1ser ilumina cada base marcada con un colorante fluorescente a medida que se la agrega a la cinta de ADN que se est\u00e1 copiando.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1083\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El costo del procedimiento se redujo de 100 millones de d\u00f3lares en 2001 a alrededor de 1.000 d\u00f3lares en 2015, seg\u00fan c\u00e1lculos del NHGRI (<em>vea el gr\u00e1fico arriba<\/em>). Este valor se ha estabilizado, aunque las empresas trabajan para disminuir el precio de la secuenciaci\u00f3n del genoma o, al menos, del exoma, que es el segmento que contiene los 24 mil genes que codifican prote\u00ednas, a un monto estipulado en cientos de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>\u201cFue necesario llegar al punto en que las t\u00e9cnicas se abarataran mucho y volvernos lo suficientemente buenos en la interpretaci\u00f3n de los datos para que esta tecnolog\u00eda estuviera disponible en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica\u201d, comenta Cendes. Un trabajo bajo su supervisi\u00f3n y la de la m\u00e9dica genetista Antonia Marques de Faria, tambi\u00e9n de la Unicamp, sirvi\u00f3 como base para la aprobaci\u00f3n, en marzo de este a\u00f1o, de la incorporaci\u00f3n de un nuevo test gen\u00e9tico al SUS para diagnosticar la discapacidad intelectual: la secuenciaci\u00f3n de exomas.<\/p>\n<p>Con diferentes manifestaciones cl\u00ednicas, la discapacidad intelectual est\u00e1 considerada como un conjunto de enfermedades raras cuyo diagn\u00f3stico cl\u00ednico resulta dif\u00edcil. Sus diversas formas, sumadas, afectan a entre el 1% y el 2% de la poblaci\u00f3n y en sus diversos grados dificultan el aprendizaje, la habilidad de interacci\u00f3n social y la capacidad de cuidado personal. El diagn\u00f3stico actual en el SUS se realiza mediante un test de cariotipo (un an\u00e1lisis de los cromosomas, las estructuras org\u00e1nicas que contienen los genes) y por <em>microarrays <\/em>\u2212chips de ADN o ARN\u2212, una t\u00e9cnica con la cual se analizan las repeticiones en el genoma y que a\u00fan se encuentra poco disponible. La primera identifica la causa en el 3% de los casos y la segunda, hasta en un 20% de los mismos. En tanto, el an\u00e1lisis del exoma funciona en casi el 40% de los casos. En cuanto a la relaci\u00f3n costo-beneficio, la alternativa del exoma parece valer la pena, seg\u00fan se desprende de un estudio llevado a cabo por Joana Prota, alumna de doctorado bajo la direcci\u00f3n de las investigadoras de la Unicamp.<\/p>\n<div id=\"attachment_331502\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331502 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"801\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px-250x176.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px-700x492.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-0-1140px-120x84.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Vasos del tallo de un naranjo bloqueados por una colonia de la bacteria <em>Xyllela fastidiosa<\/em>, el primer fitopat\u00f3geno con su genoma secuenciado<\/p><\/div>\n<p><strong>Enfermedades comunes<\/strong><br \/>\nSi bien ha logrado un avance en la determinaci\u00f3n de las causas de las enfermedades raras, la gen\u00f3mica todav\u00eda deja mucho que desear en lo que respecta a las enfermedades m\u00e1s comunes, tales como la diabetes, los problemas cardiovasculares, los trastornos psiqui\u00e1tricos y muchas formas de c\u00e1ncer, importantes desde el punto de vista de la salud p\u00fablica pues afectan a una gran cantidad de personas. Se trata de enfermedades complejas y multifactoriales: son el resultado de la acci\u00f3n de decenas y centenas de genes, que interact\u00faan entre s\u00ed y con el ambiente. Por esta raz\u00f3n, hasta ahora no se ha encontrado un gen que por s\u00ed solo cumpla un papel importante en el surgimiento de la hipertensi\u00f3n arterial, un problema que afecta a alrededor de una tercera parte de la poblaci\u00f3n adulta en todo el mundo. Las formas derivadas de la alteraci\u00f3n de un \u00fanico gen son raras. Lo propio sucede con la diabetes, los trastornos psiqui\u00e1tricos y diversos tipos de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>En las enfermedades complejas, la incidencia de cada gen es menor. Solo es posible calcular el efecto de cada uno comparando un gran n\u00famero de genomas, tal como se est\u00e1 empezando a hacer en Inglaterra, Estados Unidos y China, donde hay proyectos para secuenciar el material gen\u00e9tico de hasta un mill\u00f3n de personas. De cualquier modo, puede que lo que se encuentre solamente sirva para las poblaciones europeas o asi\u00e1ticas. En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>Cell<\/em>, el genetista Giorgio Sirugo, de la Universidad de Pensilvania, y otros dos colaboradores de Estados Unidos, afirmaron que los estudios de amplia asociaci\u00f3n del genoma, destinados a identificar variantes asociadas a rasgos complejos o al riesgo de desarrollo de enfermedades, est\u00e1n concentrados en poblaciones acotadas: el 52% de ellos se realiz\u00f3 con europeos y el 21% con asi\u00e1ticos. Seg\u00fan los investigadores, el estudio de grupos con otros or\u00edgenes es de importancia porque \u201clos modelos de variaci\u00f3n gen\u00e9tica entre poblaciones pueden incidir sobre el riesgo de desarrollo de enfermedades y en la eficacia y la seguridad de los tratamientos\u201d.<\/p>\n<p>En Brasil, los estudios de evaluaci\u00f3n gen\u00f3mica de la poblaci\u00f3n a\u00fan son raros. En el CEGH-CEL, el equipo de Zatz efectu\u00f3 el an\u00e1lisis del exoma de aproximadamente 1.500 paulistas mayores de 60 a\u00f1os en busca de variaciones g\u00e9nicas protectoras, y la Brazilian Initiative on Precision Medicine (Bipmed), coordinada por Cendes, fue pionera poniendo a disposici\u00f3n p\u00fablica los datos gen\u00f3micos de casi 900 individuos (350 de ellos sanos, en representaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en general). En el A.C.Camargo Cancer Center, en S\u00e3o Paulo, los cient\u00edficos secuenciaron recientemente el genoma de 300 pacientes con c\u00e1ncer de est\u00f3mago. En la USP, Lygia Pereira se propone ahora obtener datos de cientos de miles de genomas de brasile\u00f1os para caracterizar las variaciones gen\u00e9ticas de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-2-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x800\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-2-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-2-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-2-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Con todo, por ahora los an\u00e1lisis gen\u00f3micos permiten asociar, a lo sumo, la presencia de determinadas alteraciones gen\u00e9ticas con el riesgo (predisposici\u00f3n) de desarrollar un problema de salud. \u201cLa contribuci\u00f3n de estos estudios para la diabetes y la obesidad, por ejemplo, a\u00fan es peque\u00f1a y su potencial a mediano plazo consiste en posibilitar tratamientos m\u00e1s efectivos\u201d, comenta el endocrin\u00f3logo experto en enfermedades gen\u00e9ticas Alexander Jorge, de la USP.<\/p>\n<p>Pese a estas limitaciones, la informaci\u00f3n sobre alteraciones gen\u00e9ticas obtenidas a partir del genoma y de los proyectos subsiguientes han colaborado en el diagn\u00f3stico y el tratamiento de muchos de los casi 200 tipos conocidos de c\u00e1ncer. \u201cEn la oncolog\u00eda, las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de los tumores se est\u00e1n utilizando para identificar el tipo de c\u00e1ncer y su agresividad. Tambi\u00e9n permiten monitorear la evoluci\u00f3n de la enfermedad y la respuesta al tratamiento\u201d, sostiene la genetista Anamaria Camargo, coordinadora del Centro de Oncolog\u00eda Molecular del Instituto Sirio-Liban\u00eas de Ensino e Pesquisa (IEP), en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Al igual que Camargo, muchos de los l\u00edderes de los principales centros de diagn\u00f3stico y tratamiento oncol\u00f3gico de Brasil siguieron de cerca el Proyecto Genoma Humano y adquirieron conocimientos en gen\u00f3mica al participar en los primeros proyectos de secuenciaci\u00f3n en el pa\u00eds, organizados y financiados por la FAPESP y por otras instituciones. En 1997, bajo la coordinaci\u00f3n de los bioqu\u00edmicos Andrew Simpson y Fernando Reinach, por entonces del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el C\u00e1ncer (LICR, por sus siglas en ingl\u00e9s) y de la USP, respectivamente, y del genetista Paulo Arruda y el bioinform\u00e1tico Jo\u00e3o Carlos Setubal, de la Unicamp, los equipos de 35 laboratorios paulistas iniciaron la secuenciaci\u00f3n del genoma de la bacteria <em>Xyllela fastidiosa<\/em>, causante de la clorosis variegada de los c\u00edtricos (CVC), enfermedad conocida popularmente como \u201c<em>amarelinho<\/em>\u201d en Brasil, que asolaba la producci\u00f3n en los naranjales paulistas.<\/p>\n<p>\u201cEse fue un proyecto ideado para brindarles capacitaci\u00f3n a los grupos con el objetivo de realizar la secuenciaci\u00f3n de genomas, algo que pr\u00e1cticamente era inexistente en el pa\u00eds\u201d, dice el f\u00edsico Jos\u00e9 Fernando Perez, por entonces director cient\u00edfico de la Fundaci\u00f3n y actualmente presidente del directorio de Recepta Biopharma, una empresa de biotecnolog\u00eda que desarrolla compuestos para el tratamiento del c\u00e1ncer.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1117\" height=\"900\" class=\"size-full wp-image-332763 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG.jpg 1117w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG-250x201.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG-700x564.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-3-es-IMG-120x97.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1117px) 100vw, 1117px\" \/><\/a><br \/>\nUnos tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, los 2,7 millones de bases del genoma de la bacteria hab\u00edan sido identificados y ordenados. El art\u00edculo que mostraba ese resultado fue estampado en la portada de la edici\u00f3n del 13 de julio de 2000 de la revista <em>Nature<\/em>. En esa \u00e9poca, a\u00fan estaba en curso el Proyecto Genoma Humano y tan solo se hab\u00edan secuenciado los genomas de ocho organismos tomados como modelo por la biolog\u00eda: dos virus, una bacteria, una levadura, un helminto y una planta (<em>lea la p\u00e1gina 35<\/em>). El genoma de la <em>Xyllela<\/em> fue el primero de un organismo causante de una enfermedad en plantas, con importancia comercial. \u201cEsa fue una instancia en que Brasil demostr\u00f3 que, compitiendo en condiciones de igualdad, produce ciencia de nivel internacional\u201d, dice Simpson, en la actualidad director cient\u00edfico de Orygen Biotecnologia, una empresa farmac\u00e9utica que se dedica a la producci\u00f3n de anticuerpos, vacunas y otros medicamentos de origen biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u201cDurante aquel per\u00edodo, Brasil fue uno de los pocos pa\u00edses capaces de secuenciar el genoma completo de un organismo\u201d, recuerda Reinach, quien ya hace a\u00f1os que se deslig\u00f3 de la universidad y actualmente dirige un fondo de inversi\u00f3n en empresas innovadoras. Desde entonces, se han secuenciado los genomas de casi 19 mil organismos: 3.500 virus, 14.700 bacterias y 400 animales y plantas conformados por una o m\u00e1s c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>En el marco de la concepci\u00f3n del proyecto de la <em>Xyllela<\/em>, el onc\u00f3logo Ricardo Brentani (1937-2011), por ese entonces director de la filial brasile\u00f1a del LICR, decidi\u00f3 organizar un equipo y participar tambi\u00e9n en la secuenciaci\u00f3n. \u201cBrentani advirti\u00f3 en la <em>Xyllela<\/em> una oportunidad para introducir la gen\u00f3mica en la oncolog\u00eda\u201d, relata Emmanuel Dias-Neto, coordinador del Laboratorio de Gen\u00f3mica M\u00e9dica del A.C.Camargo Cancer Center, del cual Brentani tambi\u00e9n era director. All\u00ed, al igual que en el IEP, genetistas y otros investigadores del \u00e1rea de la ciencia b\u00e1sica trabajan en colaboraci\u00f3n con el cuerpo cl\u00ednico del hospital utilizando informaci\u00f3n gen\u00e9tica de los tumores para encauzar el tratamiento y registrar la reaparici\u00f3n de tumores antes de que puedan detectarse en los estudios por im\u00e1genes.<\/p>\n<p>En 1998, cuando estaba por concluirse la secuenciaci\u00f3n del genoma de la <em>Xyllela<\/em>, algunos laboratorios que ya participaban en el proyecto y otros que a\u00fan no formaban parte de la ola gen\u00f3mica se organizaron para secuenciar, mediante el uso de una t\u00e9cnica desarrollada por Dias-Neto y Simpson, segmentos internos de genes que se encuentran activos en los tumores mamarios, de intestino y de cabeza y cuello, entre otros, con \u00e9nfasis en los m\u00e1s frecuentes en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a. Los datos de 280 mil secuencias se archivaron en un banco p\u00fablico de informaciones g\u00e9nicas, el GenBank, y se utilizaron para colaborar con la identificaci\u00f3n de los genes en los cromosomas humanos secuenciados por los grupos del Proyecto Genoma Humano.<\/p>\n<div id=\"attachment_331506\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331506 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px-250x76.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px-700x214.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/030-037_genoma_284-1-1140px-120x37.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Los reportajes de tapa de las ediciones n\u00ba\u200950, 51, 68 y 97 (<em>a partir de la izq<\/em>.) de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> versaron sobre proyectos ligados a la secuenciaci\u00f3n de genomas<\/p><\/div>\n<p>A la secuenciaci\u00f3n del genoma de la <em>Xyllela<\/em> y el del c\u00e1ncer le sigui\u00f3 en Brasil la de otros pat\u00f3genos vegetales (el de la bacteria <em>Xanthomonas citri<\/em>) y humanos (el de la bacteria <em>Leptospira <\/em>sp y el del par\u00e1sito <em>Schistosoma mansoni<\/em>), aparte del genoma de la vaca. Tambi\u00e9n se secuenciaron los genes expresados en la ca\u00f1a de az\u00facar, lo que hizo posible la producci\u00f3n de una planta transg\u00e9nica resistente a plagas y herbicidas, y los del eucalipto. A partir de ese esfuerzo, surgieron empresas de biotecnolog\u00eda tales como Scylla, Alellyx y CanaVialis, las dos \u00faltimas adquiridas por la multinacional Monsanto y posteriormente cerradas. No obstante, desde la perspectiva de Perez, \u201cuno de los legados m\u00e1s importantes de los genomas que la Fundaci\u00f3n coordin\u00f3 fue el desarrollo de la bioinform\u00e1tica en Brasil\u201d.<\/p>\n<p>Antes de iniciarse las secuenciaciones a mayor escala, el bioinform\u00e1tico se capacitaba en forma autodidacta, comenta Jo\u00e3o Meidanis, de la Unicamp, quien se gradu\u00f3 en matem\u00e1tica y opt\u00f3 por la bioinform\u00e1tica cuando hac\u00eda su doctorado en Estados Unidos, etapa en la que tom\u00f3 parte en el an\u00e1lisis del genoma de la bacteria <em>Escherichia coli<\/em>. Desde entonces, surgieron carreras espec\u00edficas para bioinform\u00e1ticos en algunas universidades brasile\u00f1as. \u201cLa comunidad creci\u00f3, aunque no al ritmo que se esperaba, y la bioinform\u00e1tica sigue siendo un problema para el an\u00e1lisis de la informaci\u00f3n gen\u00f3mica\u201d, informa Meidanis, quien tambi\u00e9n dirige la empresa Scylla Inform\u00e1tica.<\/p>\n<p>Arruda, de la Unicamp, analiza la era de la secuenciaci\u00f3n de genomas como un hito para la ciencia brasile\u00f1a. \u201cAprendimos a trabajar en red y a administrar grandes grupos en forma eficiente\u201d, comenta. \u201cTambi\u00e9n establecimos una interacci\u00f3n importante entre las universidades y las empresas del sector privado\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSi no hubi\u00e9semos desarrollado esos proyectos en aquel momento, hoy en d\u00eda tal vez no estar\u00edamos listos para usar esta tecnolog\u00eda que se ha vuelto algo habitual\u201d, comenta la bi\u00f3loga Marie-Anne van Sluys, de la USP. En la actualidad, la investigadora coordina la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en una iniciativa bastante m\u00e1s ambiciosa: el Earth Biogenome Project, que al cabo de 10 a\u00f1os contempla secuenciar el genoma de todas las especies de plantas y animales (unicelulares o pluricelulares) conocidas. Ser\u00e1 un trabajo herc\u00faleo. Se conocen alrededor de 2,3 millones de especies, aunque se estima que, en total, ser\u00edan entre 10 y 15 millones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La revista sigui\u00f3 la evoluci\u00f3n de los proyectos de secuenciaci\u00f3n que mejoraron el diagn\u00f3stico de enfermedades y condujeron al desarrollo de f\u00e1rmacos innovadores","protected":false},"author":16,"featured_media":331510,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3337],"tags":[306],"coauthors":[105],"class_list":["post-331501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pesquisa-fapesp20anos","tag-genetica-es","keywords-pesquisa-fapesp-20-anos-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331501"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332768,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331501\/revisions\/332768"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/331510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331501"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}