{"id":331515,"date":"2020-02-13T16:05:44","date_gmt":"2020-02-13T19:05:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331515"},"modified":"2020-02-18T17:46:05","modified_gmt":"2020-02-18T20:46:05","slug":"la-expansion-en-cifras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-expansion-en-cifras\/","title":{"rendered":"La expansi\u00f3n en cifras"},"content":{"rendered":"<p>Desde el a\u00f1o 1999, cuando comenz\u00f3 a circular <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, el perfil de la ciencia brasile\u00f1a ha pasado por una gran transformaci\u00f3n. La producci\u00f3n cient\u00edfica nacional creci\u00f3 m\u00e1s de cinco veces: la cantidad de art\u00edculos publicados por investigadores de Brasil en revistas indexadas en la base Scopus, que sumaba unos 13.500 a finales de la d\u00e9cada de 1990, lleg\u00f3 a 74 mil en 2018, catapultando al pa\u00eds del 18\u00ba al 13\u00ba puesto entre las naciones que generan m\u00e1s conocimiento en el formato de <em>papers<\/em>. Si bien es cierto que la base Scopus incorpor\u00f3 muchos peri\u00f3dicos brasile\u00f1os durante los \u00faltimos a\u00f1os, lo que dificulta la comparaci\u00f3n entre ambos contextos, tambi\u00e9n existen otros par\u00e1metros que confirman la expansi\u00f3n. El contingente de cient\u00edficos en actividad es uno de ellos, tal como lo revelan los censos del Directorio de Grupos de Investigaci\u00f3n, un inventario de los equipos de investigadores en actividad en el pa\u00eds elaborado por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). La cantidad de grupos registrados trep\u00f3 de 11.700 en el a\u00f1o 2000 a 37.600 en 2016, que es el \u00faltimo dato disponible. El n\u00famero de investigadores con doctorado creci\u00f3 de 27 mil a 130 mil, el equivalente a un 380%, cuando la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a, como par\u00e1metro de comparaci\u00f3n, aument\u00f3 un 21% durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y este cambio no solo ha sido cuantitativo. En la actualidad, los cient\u00edficos se reparten en fracciones similares en cuanto al g\u00e9nero, mientras que hace 20 a\u00f1os, los varones constitu\u00edan el 56% y las mujeres, el 44%. Hubo un impulso en cuanto a la formaci\u00f3n de nuevos talentos. La cantidad de doctores titulados evolucion\u00f3 de 4.900 en 1999 a casi 22.900 en 2018, un avance de un 370%; y la de mag\u00edsteres creci\u00f3 a un ritmo similar, de 15 mil a 51 mil por a\u00f1o. \u201cEsta expansi\u00f3n demuestra el \u00e9xito del modelo de posgrado adoptado en Brasil a partir de la d\u00e9cada de 1960, enfocado en la capacitaci\u00f3n interna de los recursos humanos necesarios para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la docencia en las universidades y otras demandas de la sociedad\u201d, dice el polit\u00f3logo Ab\u00edlio Baeta Neves, expresidente de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes). Tal desempe\u00f1o no habr\u00eda sido factible sin la expansi\u00f3n de la educaci\u00f3n superior, donde hoy en d\u00eda egresan m\u00e1s de 900 mil graduados por a\u00f1o, en comparaci\u00f3n con los 350 mil que lo hac\u00edan al comenzar el nuevo milenio.<\/p>\n<p>Los indicadores relacionados con la calidad investigativa tambi\u00e9n mejoraron. Un buen ejemplo de ello son los programas de posgrado con notas 6 y 7, las m\u00e1s altas en la evaluaci\u00f3n peri\u00f3dica que realiza la Capes, calificaciones que se les confieren a programas con un alto grado de interacci\u00f3n con grupos de investigaci\u00f3n internacionales. El n\u00famero de programas con notas 6 y 7 creci\u00f3 un 178%: se contabilizaron 479 en la evaluaci\u00f3n divulgada en 2017 y 172 en la de 2001. El incremento es proporcional al de la cantidad de programas en actividad, que subi\u00f3 de 1.545 a 4.175 en id\u00e9ntico per\u00edodo.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/284_expansao-numeros-rev-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x517\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/284_expansao-numeros-rev-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/284_expansao-numeros-rev-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/284_expansao-numeros-rev-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Baeta Neves, quien presidi\u00f3 la Capes al final de la d\u00e9cada de 1990 y volvi\u00f3 a conducirla entre 2016 y 2018, hace hincapi\u00e9 en una transformaci\u00f3n importante en el concepto de un programa de posgrado de calidad. Hasta mediados de la d\u00e9cada de 1990, la agencia clasificaba a los programas con letras, de la A hasta la E. \u201cEl agotamiento de ese modelo era evidente, ya que m\u00e1s de la mitad de los programas se ubicaba en el estrato m\u00e1s alto, cuyas notas eran A y B\u201d, recuerda. En la evaluaci\u00f3n divulgada en 2001, referente a los tres a\u00f1os anteriores, se introdujo una nueva escala, reservando las notas 6 y 7 para los programas m\u00e1s competitivos a escala mundial. \u201cEn aquel momento, a partir de la oferta de nuevos indicadores bibliom\u00e9tricos, comenz\u00f3 a quedar claro que la internacionalizaci\u00f3n constitu\u00eda un par\u00e1metro fundamental, dado que la producci\u00f3n cient\u00edfica en colaboraci\u00f3n con instituciones del exterior generaba un impacto, medido en citas, cuatro veces mayor que la realizada internamente\u201d. Para Elizabeth Balbachevsky, del Departamento de Ciencia Pol\u00edtica de la facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), la expansi\u00f3n de las universidades p\u00fablicas y de sus programas de posgrado no rompi\u00f3 con el modelo que divide el sistema en dos categor\u00edas. \u201cDisponemos de un conjunto de universidades de investigaci\u00f3n, con un cuerpo docente internacionalizado y activo en redes de producci\u00f3n del conocimiento, y un grupo de universidades regionales, en las cuales los docentes est\u00e1n mayormente abocados a la ense\u00f1anza y tienen una articulaci\u00f3n con redes m\u00e1s tenue\u201d. Balbachevsky se\u00f1ala que los mejores programas de posgrado se concentran en las universidades consolidadas, mientras que en las m\u00e1s recientes el \u00e9nfasis recae en la creaci\u00f3n de programas interdisciplinarios, que tienen escaso historial y afrontan dificultades para ser evaluados en forma adecuada por la Capes. \u201cEsa divisi\u00f3n en dos pelotones es habitual en muchos pa\u00edses. Lo complicado es imponer un modelo \u00fanico para todas las universidades p\u00fablicas. Eso impide que las universidades regionales saquen provecho de lo que mejor pueden hacer, que es brindar respuestas a los desaf\u00edos locales\u201d.<\/p>\n<p>La consistencia de un grupo de investigaci\u00f3n cient\u00edfica puede analizarse de acuerdo con su capacidad para trabajar junto a equipos de otros pa\u00edses. Por eso Brasil ampli\u00f3 entonces su inserci\u00f3n internacional: al comienzo de la d\u00e9cada de 2000, menos del 30% de la producci\u00f3n cient\u00edfica nacional se hac\u00eda en colaboraci\u00f3n con cient\u00edficos de otros pa\u00edses, en tanto que, en 2017, las publicaciones de autores brasile\u00f1os junto a colegas del exterior superaban el 35% del total. El desempe\u00f1o de los investigadores del estado de S\u00e3o Paulo tuvo una evoluci\u00f3n peculiar. Al comienzo de la d\u00e9cada, se ubicaba por debajo del promedio nacional en coautor\u00eda con extranjeros y actualmente se sit\u00faa por encima, con un promedio del 40% de los <em>papers<\/em> en colaboraci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>En 2017, de las 9.500 publicaciones de cient\u00edficos paulistas en coautor\u00eda con extranjeros, la mayor\u00eda (3.984) eran el resultado de colaboraciones con estadounidenses, seguidas por los trabajos conjuntos con investigadores del Reino Unido (1.683), Espa\u00f1a (1.356) y Alemania (1.318). \u201cLa FAPESP estimul\u00f3 las colaboraciones en forma activa y ampli\u00f3 la cantidad de acuerdos con agencias e instituciones del exterior, pero las universidades paulistas se movieron hacia la producci\u00f3n de una ciencia m\u00e1s internacionalizada y con mayor impacto\u201d, dice el f\u00edsico Carlos Henrique de Brito Cruz, director cient\u00edfico de la FAPESP. \u201cLa difusi\u00f3n de <em>rankings<\/em> internacionales que comparan el rendimiento de las universidades parece haber estimulado esa tendencia\u201d. El impacto de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica brasile\u00f1a, medido en citas, tambi\u00e9n aument\u00f3, aunque a una velocidad inferior a la del crecimiento de la cantidad de art\u00edculos. Al comienzo de la d\u00e9cada, el impacto relativo normalizado se ubicaba en un valor de 0,8 y subi\u00f3 a alrededor de 0,9, por debajo del promedio mundial, cuyo valor es 1. Los cient\u00edficos de S\u00e3o Paulo tambi\u00e9n partieron de ese 0,8, pero lograron equipararse al promedio mundial.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-1-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1100\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-1-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-1-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-1-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La pujanza de los indicadores en los \u00faltimos 20 a\u00f1os tuvo como tel\u00f3n de fondo un reordenamiento del sistema nacional de ciencia, tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n, dice el ec\u00f3logo Jos\u00e9 Galizia Tundisi, docente jubilado de la Escuela de Ingenier\u00eda de S\u00e3o Carlos de la USP, quien durante la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990 presidi\u00f3 el CNPq. \u201cHubo un redise\u00f1o de la actividad del CNPq, al apuntarse a que financiase a la ciencia no solo invirtiendo en becas sino tambi\u00e9n en proyectos de investigaci\u00f3n. En el a\u00f1o 2000, se crearon los Institutos del Milenio, redes de investigadores dedicados a temas estrat\u00e9gicos para el pa\u00eds, que evolucionaron hacia los Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnolog\u00eda actuales\u201d, dice Tundisi, quien a su vez pone de relieve que la reorganizaci\u00f3n cont\u00f3 con un s\u00f3lido soporte de recursos, asegurados a trav\u00e9s de los Fondos Sectoriales de Ciencia y Tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el investigador, la estructura de la ciencia ligada al gobierno federal brasile\u00f1o se consolid\u00f3 en una forma m\u00e1s diversa de la que exist\u00eda en la d\u00e9cada 1990. Los institutos que entonces estaban ligados al CNPq, tales como el de Matem\u00e1tica Pura y Aplicada (Impa), en R\u00edo de Janeiro, pasaron a ser administrados por organizaciones sociales, un modelo que tambi\u00e9n se adopt\u00f3 en el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotr\u00f3n, en Campinas. \u201cLos avances institucionales llegaron a los estados y algunos de estos, tales como Minas Gerais, Rio Grande do Sul y R\u00edo de Janeiro, imitaron el ejemplo de S\u00e3o Paulo con la FAPESP y comenzaron a asignarle una cantidad importante de recursos a la ciencia\u201d, comenta Tundisi.<\/p>\n<p>De Brito Cruz, quien en 1999 presid\u00eda el Consejo Superior de la FAPESP, hace hincapi\u00e9 en el avance cualitativo que se alcanz\u00f3 en la investigaci\u00f3n en el estado paulista y cita como ejemplo a los proyectos tem\u00e1ticos, una modalidad de financiaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n destinada a iniciativas con objetivos audaces, cuyo fomento se otorga por un lapso de hasta seis a\u00f1os. \u201cLos proyectos tem\u00e1ticos se afianzaron desde el punto de vista de la competitividad, con equipos con m\u00e1s posdoctores que los que contaban en el pasado\u201d, explica. Otro ejemplo es el programa de Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid), que ofrece financiaci\u00f3n por hasta 11 a\u00f1os a consorcios de investigadores que se desempe\u00f1an en la frontera del conocimiento: la intenci\u00f3n es invertir en investigaci\u00f3n de riesgo sin la presi\u00f3n de obtener resultados a corto plazo. Este programa se instituy\u00f3 en 2001 con 11 centros. En 2013 hubo una renovaci\u00f3n y la cantidad de centros aument\u00f3 a 17. Este formato se utiliz\u00f3 en colaboraciones con empresas tales como Shell, Natura y Peugeot-Citro\u00ebn, en el lanzamiento de los Centros de Investigaci\u00f3n en Ingenier\u00eda, que agrupan a investigadores de empresas y de universidades bajo un r\u00e9gimen de cofinanciaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-2-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1083\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-2-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-2-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/038-041_politica-c-t-2-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La transformaci\u00f3n de las universidades brasile\u00f1as ampli\u00f3 su capacidad para producir innovaci\u00f3n y relacionarse con el sector productivo. Al contrario de lo que indica el sentido com\u00fan, la integraci\u00f3n entre la academia y el sector privado ha avanzado de manera notable. Un informe publicado por Clarivate Analytics revel\u00f3 que la cantidad de art\u00edculos en coautor\u00eda entre investigadores de universidades y de empresas creci\u00f3 ocho veces: eran alrededor de 200 en 1999 y, en 2017, llegaron a ser 1.600.<\/p>\n<p>Los datos referentes a solicitudes de patentes en 2017 muestran que nueve universidades se ubicaban entre los 10 mayores depositantes nacionales de patentes, una lista en la cual la \u00fanica empresa fue CNH Industrial (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 276<\/em>). El perfil de ese primer pelot\u00f3n es diferente al que se evidenciaba al comienzo de la d\u00e9cada de 2000. Un estudio del INPI divulgado en 2006 indic\u00f3 cu\u00e1les fueron las instituciones l\u00edderes en registros de patentes durante el per\u00edodo comprendido entre 1999 y 2003. Y en esa lista solo figuraban dos universidades, la de Campinas (Unicamp) en el primer puesto y la Federal de Minas Gerais (UFMG) en el 10\u00ba, y el resto eran empresas, tales como Petrobras, Arno, Multibr\u00e1s, Semeato y Vale.<\/p>\n<p>El cambio de perfil indica la importancia que alcanz\u00f3 la protecci\u00f3n de la propiedad intelectual en las universidades, sobre todo despu\u00e9s de la sanci\u00f3n de la Ley de Innovaci\u00f3n, en 2004, que estableci\u00f3 que las instituciones de ciencia y tecnolog\u00eda deber\u00edan formar N\u00facleos de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (NIT), con el encargo de mapear aplicaciones de inter\u00e9s para las empresas, y ponerlas a resguardo por medio de patentes. Existe un movimiento m\u00e1s reciente que apunta a que las tecnolog\u00edas les sean licenciadas a empresas. De acuerdo con el Formulario de Informaci\u00f3n sobre Pol\u00edtica de Propiedad Intelectual de Instituciones Cient\u00edficas, Tecnol\u00f3gicas y de Innovaci\u00f3n en Brasil (Formict), las licencias les rindieron 34,4 millones de reales a las universidades e instituciones de investigaci\u00f3n cient\u00edfica del pa\u00eds en 2016. La inversi\u00f3n de las empresas en investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D) correspond\u00eda al 48,3% del total del pa\u00eds en 2000 y conserva actualmente ese nivel: en 2016, el \u00edndice era del 47,6%. El caso de S\u00e3o Paulo es un punto fuera de esa curva, con una participaci\u00f3n privada equivalente al 56% del total en 2018. \u201cUna hip\u00f3tesis para ese estancamiento radica en que en todos estos a\u00f1os Brasil no intent\u00f3 una apertura de su econom\u00eda ni estimular a las empresas a competir m\u00e1s en el mercado externo\u201d, dice De Brito Cruz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En dos d\u00e9cadas, los par\u00e1metros de la ciencia brasile\u00f1a evolucionaron de modo consistente","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3337],"tags":[284,295,303],"coauthors":[98],"class_list":["post-331515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pesquisa-fapesp20anos","tag-cienciometria-es","tag-educacion","tag-financiacion","keywords-pesquisa-fapesp-20-anos-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331515"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331515\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332917,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331515\/revisions\/332917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331515"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}