{"id":331572,"date":"2020-02-13T16:09:36","date_gmt":"2020-02-13T19:09:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331572"},"modified":"2020-02-14T13:40:01","modified_gmt":"2020-02-14T16:40:01","slug":"los-presupuestos-forestales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-presupuestos-forestales\/","title":{"rendered":"Los presupuestos forestales"},"content":{"rendered":"<p>El gobierno brasile\u00f1o invirti\u00f3 algo m\u00e1s de 297 millones de d\u00f3lares en el mantenimiento de \u00e1reas de conservaci\u00f3n ambiental entre 2013 y 2016. Ese monto de dinero no fue distribuido de manera homog\u00e9nea, sino todo lo contrario. La inversi\u00f3n anual en el caso de algunas unidades de la Amazonia fue de menos de un 1 d\u00f3lar por kil\u00f3metro cuadrado (km<sup>2<\/sup>), mientras que en otras lleg\u00f3 a 390 mil d\u00f3lares por km<sup>2<\/sup>, tal como ocurri\u00f3 en el caso de la Selva Nacional de la Restinga de Cabedelo, en Jo\u00e3o Pessoa, capital del estado de Para\u00edba. En un estudio publicado en el mes de julio en la revista <em>Land Use Policy<\/em>, cient\u00edficos brasile\u00f1os constataron que el gasto promedio anual del gobierno en el manejo de las reservas naturales tiende a aumentar de acuerdo con el tama\u00f1o y la \u00e9poca en la cual fueron creadas, as\u00ed como con la densidad de poblaci\u00f3n y el \u00cdndice de Desarrollo Humano (IDH) de las regiones cercanas a ellas.<\/p>\n<p>Bajo la coordinaci\u00f3n del ge\u00f3grafo Jos\u00e9 Maria Cardoso da Silva, del Departamento de Geograf\u00eda y Estudios Regionales de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, y del ingeniero qu\u00edmico Alan Cavalcanti da Cunha, del Programa de Posgrado en Biodiversidad Tropical de la Universidad Federal de Amap\u00e1 (Unifap), se llev\u00f3 a cabo un mapeo amplio y minucioso de los valores destinados por el Instituto Chico Mendes de Conservaci\u00f3n de la Biodiversidad (ICMBio) al manejo de 289 \u00e1reas que cubren 743 mil km<sup>2<\/sup> de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona distribuida por el pa\u00eds. El grupo se vali\u00f3 de datos del propio ICMBio y del Programa \u00c1reas Protegidas de la Amazonia (Arpa), creado en 2002 para preservar la selva amaz\u00f3nica por medio de la creaci\u00f3n de unidades de conservaci\u00f3n. Ellos tambi\u00e9n usaron el Portal de Transparencia para recabar informaci\u00f3n al respecto de los gastos en los empleados de las unidades evaluadas, tales como el sueldo y bonificaciones que recibieron en ese per\u00edodo. Y luego, cotejaron esos datos y analizaron las pautas de reparto de los gastos p\u00fablicos en las unidades federales entre 2013 y 2016.<\/p>\n<p>As\u00ed pudieron comprobar que el dinero asignado por el gobierno para el mantenimiento de las 289 unidades de conservaci\u00f3n correspondi\u00f3 a un promedio de 74,8 millones de d\u00f3lares por a\u00f1o. Como la cotizaci\u00f3n del real al respecto del d\u00f3lar sufri\u00f3 modificaciones durante ese per\u00edodo, los investigadores tomaron como base una tasa promedio de 3,25 reales por d\u00f3lar. \u201cM\u00e1s de la mitad de ese monto se utiliz\u00f3 para abonar sueldos y gratificaciones\u201d, explica Cavalcanti Da Cunha. \u201cEl resto se destin\u00f3 a actividades de fiscalizaci\u00f3n, demarcaci\u00f3n de tierras, adquisici\u00f3n de equipos, entre otros gastos\u201d. El monto invertido por el gobierno federal se ubic\u00f3 en un promedio anual de alrededor de 100 d\u00f3lares por km<sup>2<\/sup>, inferior al destinado en los a\u00f1os anteriores, que fue de unos 140 d\u00f3lares por km<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Los autores sospechan que esa disminuci\u00f3n de las inversiones en las unidades ocurre por dos factores. Uno de ellos est\u00e1 relacionado con el hecho de que Brasil ha expandido su sistema de \u00e1reas de protecci\u00f3n a una tasa m\u00e1s r\u00e1pida que la del aumento del presupuesto del ICMBio, que seg\u00fan Cavalcanti Da Cunha, opt\u00f3 por priorizar la asignaci\u00f3n de recursos a las unidades m\u00e1s antiguas y ya estructuradas. Otra explicaci\u00f3n alude a la crisis econ\u00f3mica que atraviesa el pa\u00eds desde 2015, la cual motiv\u00f3 que el pa\u00eds recortara gastos en varios sectores, incluyendo el \u00e1rea de preservaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<blockquote><p>La Uni\u00f3n gir\u00f3 alrededor de 100 d\u00f3lares por km2 para el manejo de las \u00e1reas de conservaci\u00f3n natural entre 2013 y 2016<\/p><\/blockquote>\n<p>Los gastos federales tambi\u00e9n variaron entre una unidad y otra en funci\u00f3n del tama\u00f1o, la edad, la densidad poblacional y el IDH de las ciudades cercanas a ellas. \u201cLas unidades menores, cuyas \u00e1reas van de 0,89 a 80 km<sup>2<\/sup>, m\u00e1s recientes y con ciudades menos pobladas en los alrededores recibieron entre 0,30 y 44,5 d\u00f3lares por km<sup>2<\/sup>, mientras que las \u00e1reas medianas y grandes, de 603 a 38.600 km<sup>2<\/sup>, m\u00e1s antiguas y con ciudades populosas y con mayor IDH en sus proximidades, recibieron una mayor cantidad de recursos, entre 314 y 394.200 d\u00f3lares por km<sup>2<\/sup> durante el per\u00edodo evaluado\u201d, dice Cavalcanti Da Cunha.<\/p>\n<p>El investigador explica que, cuanto m\u00e1s densas son las \u00e1reas urbanas en las adyacencias de las unidades de conservaci\u00f3n, mayor es el riesgo de degradaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n protegida, algo que requiere una inversi\u00f3n mayor del gobierno federal. En tanto, las ciudades cercanas con alto IDH, generalmente registran mejores indicadores de ingresos, salud y escolaridad. \u201cEsos factores conducen a la instauraci\u00f3n de un escenario de concientizaci\u00f3n y valoraci\u00f3n del medio ambiente y a una mayor presi\u00f3n por inversiones en las reservas naturales cercanas\u201d.<\/p>\n<p>En el estudio se constat\u00f3 que las \u00e1reas de protecci\u00f3n integral tienden a recibir m\u00e1s recursos que las de uso m\u00faltiple. Esto ocurre porque las unidades de protecci\u00f3n integral son restrictivas, permitiendo solamente la realizaci\u00f3n de investigaciones y algunas actividades recreativas y educativas, mientras que las de uso m\u00faltiple permiten la explotaci\u00f3n sostenible de la biodiversidad, por medio del turismo ecol\u00f3gico y las actividades extractivas tradicionales. \u201cLas \u00e1reas protegidas de uso m\u00faltiple reciben menos inversiones porque disponen de actividades econ\u00f3micas alternativas\u201d, explica Cavalcanti Da Cunha. A ra\u00edz de ello, la propia poblaci\u00f3n local interviene como agente de inspecci\u00f3n. \u201cLos habitantes colaboran para conservar y proteger esos ecosistemas porque comprenden su importancia para la regi\u00f3n tanto desde el punto de vista ambiental como econ\u00f3mico\u201d. Eso no sucede con las \u00e1reas de protecci\u00f3n integral, por eso se necesita una mayor cantidad de recursos para ellas.<\/p>\n<p>Para el bi\u00f3logo Ramon Felipe Bicudo da Silva, del N\u00facleo de Estudios e Investigaciones Ambientales de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien no particip\u00f3 en el estudio, las diferencias en la asignaci\u00f3n nacional de recursos entre las distintas \u00e1reas protegidas, en parte, son de esperarse. \u201cEn un pa\u00eds con las caracter\u00edsticas de Brasil, extenso y heterog\u00e9neo en biodiversidad y en cuanto a sus condiciones socioecon\u00f3micas y culturales, los desaf\u00edos y demandas de cada unidad de protecci\u00f3n var\u00edan bastante\u201d, dice.<\/p>\n<p>Sin embargo, Bicudo da Silva subraya que los factores identificados por los investigadores explican solamente la tercera parte de los gastos totales realizados entre 2013 y 2016. \u201cNo se puede descartar la hip\u00f3tesis de que otras variables, que involucran intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos, tambi\u00e9n puedan justificar las divergencias en la asignaci\u00f3n de recursos financieros entre las distintas unidades de protecci\u00f3n del pa\u00eds\u201d. Para \u00e9l, la comprensi\u00f3n de los factores involucrados en la asignaci\u00f3n de los recursos para las \u00e1reas de protecci\u00f3n sirve para aportarle mayor transparencia a los gastos p\u00fablicos. \u201cEso tiende a erigirse como un medio tendiente a asegurar mejores pol\u00edticas y gesti\u00f3n ambiental, con mejores resultados en cuanto a la conservaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nSilva,\u00a0 J. M. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0264837718314091\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Public spending in federal protected areas in Brazil<\/a>. <strong>Land Use Policy<\/strong>. v. 86, p. 158-64. jul. 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudiosos analizan por qu\u00e9 algunas unidades de conservaci\u00f3n reciben m\u00e1s inversiones p\u00fablicas que otras","protected":false},"author":346,"featured_media":331573,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[294,303,308,269],"coauthors":[662],"class_list":["post-331572","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-economia-es","tag-financiacion","tag-geografia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331572","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/346"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331572"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331572\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333134,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331572\/revisions\/333134"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/331573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331572"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331572"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331572"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331572"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}