{"id":331588,"date":"2020-02-13T16:13:11","date_gmt":"2020-02-13T19:13:11","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331588"},"modified":"2020-02-14T13:40:22","modified_gmt":"2020-02-14T16:40:22","slug":"como-monitorear-el-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-monitorear-el-fuego\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo monitorear el fuego"},"content":{"rendered":"<p>Entre los meses de enero y agosto de este a\u00f1o, dos instituciones de investigaci\u00f3n que monitorean la evoluci\u00f3n de los focos de incendios forestales en la Amazonia brasile\u00f1a registraron la mayor cantidad de tales eventos en ese bioma desde los ocho primeros meses de 2010. El Programa Quemas, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, en portugu\u00e9s), comput\u00f3 46.825 focos de calor; el Global Fire Emissions Database, una colaboraci\u00f3n de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, con otras instituciones, list\u00f3 90.392 puntos de incendios. En el mismo per\u00edodo de 2010, que fue un a\u00f1o bastante seco, el Inpe hab\u00eda registrado 58.476 focos y la Nasa, 106.083. A causa de que emplean m\u00e9todos distintos, las cifras absolutas de los dos estudios no son iguales. Los registros de la agencia estadounidense siempre son mayores que los del instituto brasile\u00f1o. Pero hay una explicaci\u00f3n t\u00e9cnica para ello.<\/p>\n<p>Para elaborar su serie hist\u00f3rica, el Inpe utiliza solamente los datos de uno de los dos pasos diarios del sat\u00e9lite Aqua sobre la Amazonia, algo que ocurre alrededor de las 14 h (seg\u00fan el huso horario de Brasilia), durante el per\u00edodo del d\u00eda en el que habitualmente hay m\u00e1s focos de fuego. Por la tarde, el aire est\u00e1 m\u00e1s caliente, propiciando el uso y la propagaci\u00f3n del fuego en la vegetaci\u00f3n. En tanto, la Nasa utiliza las informaciones de los dos sobrevuelos del Aqua (el segundo ocurre en horas de la madrugada) y tambi\u00e9n las registradas por los dos pasos del sat\u00e9lite Terra sobre la regi\u00f3n, el primero a las 10:30 y el segundo a las 22:30. La opci\u00f3n de incluir los datos de todos los sobrevuelos de ambos sat\u00e9lites puede generar que un \u00fanico incendio que dure muchas horas sea contabilizado por m\u00e1s de un sat\u00e9lite y m\u00e1s de una vez, lo que tiende a inflar las cifras registra la agencia espacial estadounidense.<\/p>\n<p>Diferencias t\u00e9cnicas aparte, ambos programas han detectado, a\u00f1o tras a\u00f1o, una misma pauta en los incendios forestales en la regi\u00f3n. Cuando la cantidad de focos detectados por uno de los monitoreos oscila hacia arriba o hacia abajo, el otro programa registra lo mismo (<em>vea el gr\u00e1fico en la p\u00e1gina de al lado<\/em>). \u201cEl recuento de focos de la Nasa y el nuestro constituyen excelentes indicadores de la presencia de fuego en la vegetaci\u00f3n y permiten efectuar comparaciones temporales y espaciales para intervalos mayores a 10 d\u00edas\u201d, comenta Alberto Setzer, coordinador del Programa Queimadas del Inpe. \u201cPero no se las debe considerar como un registro absoluto de la existencia de fuego, cuya incidencia es mayor de lo que indican los focos\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_331593\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331593 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"751\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px-250x165.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px-700x461.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-1140px-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Bruno Rocha\/ Fotoarena<\/span><\/a> Un incendio en las proximidades de la localidad de Porto Velho, en el estado de Rond\u00f4nia, el 9 de septiembre pasado<span class=\"media-credits\">Bruno Rocha\/ Fotoarena<\/span><\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan la serie hist\u00f3rica elaborada por el Inpe desde 2003, la cantidad de focos de calor durante los ocho primeros meses de este a\u00f1o equivalen a la mitad de los registros entre enero y agosto de 2005 (m\u00e1s de 90 mil focos de incendios), el peor a\u00f1o en cuanto a los incendios en la Amazonia. De acuerdo con los datos que maneja la Nasa, los ocho primeros meses de 2005, con 170 mil focos de calor, tambi\u00e9n surgen como el per\u00edodo entre enero y agosto con m\u00e1s incendios en la regi\u00f3n. El recrudecimiento actual del fuego en la Amazonia, si bien se ubica en niveles m\u00e1s bajos que en los peores a\u00f1os de la d\u00e9cada pasada, es preocupante y podr\u00eda ser una se\u00f1al de lo que est\u00e1 por venir. El n\u00famero de focos detectados entre enero y agosto de este a\u00f1o fue el doble de lo registrado en el mismo per\u00edodo durante 2018, tanto en el conteo del Inpe como en el de la Nasa. Hist\u00f3ricamente, m\u00e1s del 50% de los focos de incendio, a veces hasta un 80%, ocurren en el cuatrimestre final de cada a\u00f1o. El mes de septiembre suele ser el mes m\u00e1s seco en la regi\u00f3n y tambi\u00e9n el del apogeo hist\u00f3rico en cantidad de incendios, ya sean de origen natural, provocados por rayos, o a causa de la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>\u201cEl fuego no forma parte del ecosistema amaz\u00f3nico, a diferencia de lo que ocurre en la ecorregi\u00f3n del Cerrado, la sabana brasile\u00f1a\u201d, explica el cart\u00f3grafo Britaldo Soares-Filho, experto en modelado ambiental de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). \u201cSr trata de una herramienta para facilitar el desmonte en la regi\u00f3n\u201d. Al ser m\u00e1s seco y poseer una vegetaci\u00f3n menos profusa, los incendios naturales son m\u00e1s frecuentes en el Cerrado; en la Amazonia, la selva es densa y llueve m\u00e1s. Seg\u00fan el an\u00e1lisis del investigador, los focos de incendios en la Amazonia est\u00e1n esencialmente asociados a la actividad humana. \u201cEn primera instancia, se talan los \u00e1rboles peque\u00f1os y arbustos del denominado sotobosque, que se dejan ah\u00ed para que se sequen. Luego, esa biomasa es inflama para facilitar el derribo de los \u00e1rboles mayores. En algunos casos, se utilizan motosierras y tractores con enormes cadenas para extraer esos ejemplares\u201d.<\/p>\n<p>Incluso cuando se talan los \u00e1rboles por medios mec\u00e1nicos, las partes remanentes sin valor comercial deben incendiarse para poder destruirlas. Como el surgimiento natural del fuego es raro en el bioma de la Amazonia (no debe confundirse con lo que se define como Amazonia Legal, que aparte de la selva espesa abarca \u00e1reas de vegetaci\u00f3n de transici\u00f3n, y de los biomas Cerrado y Pantanal), los cient\u00edficos atribuyen el origen de los incendios forestales a la intervenci\u00f3n humana. \u201cEfectuamos una evaluaci\u00f3n y constatamos que, entre los meses de enero y julio de este a\u00f1o, los 10 municipios amaz\u00f3nicos con m\u00e1s registros de focos de incendios forestales tambi\u00e9n fueron los que tuvieron mayores tasas de desmonte\u201d, explica el ec\u00f3logo Paulo Moutinho, del Instituto de Estudios Ambientales de la Amazonia (Ipam, en portugu\u00e9s), una organizaci\u00f3n no gubernamental con sede en Bel\u00e9m, la capital del estado de Par\u00e1. Al tope de la lista, la localidad de Apu\u00ed, en el sudeste del estado de Amazonas, concentr\u00f3 1.754 focos \u00edgneos y 151 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) de desmontes. La ciudad paraense de Altamira se ubic\u00f3 en segundo lugar en cuanto al n\u00famero de focos de incendios (1.630), pero registr\u00f3 la mayor \u00e1rea talada (297 km<sup>2<\/sup>).<\/p>\n<blockquote><p>M\u00e1s de la mitad de los incendios forestales en la regi\u00f3n norte de Brasil se producen en el tercio final de cada a\u00f1o, durante la \u00e9poca de mayor sequ\u00eda<\/p><\/blockquote>\n<p>El mapeo de la superposici\u00f3n entre incendios y desmontes no resulta sencillo. A menudo, el fuego en la parte de la selva denominada sotobosque puede quedar oculto al monitoreo satelital y los troncos mayores reci\u00e9n son incinerados meses despu\u00e9s de su corte, por lo que puede dificultarse asociar los incendios con la deforestaci\u00f3n. Para analizar lo que se denomina el fuego del desmonte, Moutinho y otros colegas del Ipam y de la Universidad Federal de Acre (Ufac) cotejaron los registros de incendios con datos meteorol\u00f3gicos sobre las lluvias en la Amazonia. Los registros de precipitaciones fueron provistos por el sistema Chirps, de la Universidad de California en Santa B\u00e1rbara, de Estados Unidos, que combina informaci\u00f3n pluviom\u00e9trica de estaciones meteorol\u00f3gicas con im\u00e1genes satelitales para, de ese modo, elaborar un registro de la distribuci\u00f3n de las lluvias con una resoluci\u00f3n de 5 kil\u00f3metros (km). A continuaci\u00f3n, los investigadores cruzaron las informaciones del Chirps con las del Programa Queimadas, del Inpe. \u201cEste a\u00f1o notamos, hasta ahora, una sequ\u00eda m\u00e1s leve, pero con una explosi\u00f3n del n\u00famero de focos de calor\u201d, resume Moutinho.<\/p>\n<p>Para el ingeniero forestal Tasso Azevedo, coordinador del proyecto MapBiomas, una iniciativa del Observatorio del Clima (una ONG que agrupa a 36 organizaciones de la sociedad civil brasile\u00f1a) que mapea el uso de la tierra en Brasil, las quemas y la tala no son fen\u00f3menos planificados con demasiada minuciosidad. \u201cComo el 95% de la deforestaci\u00f3n es ilegal, su aparici\u00f3n est\u00e1 directamente asociada al riesgo de que el infractor sea descubierto\u201d, dice Azevedo. \u201cSi el riesgo es menor, la tala ilegal vale la pena. El infractor supone que, al desmontar y ocupar un \u00e1rea, conseguir\u00e1 regularizarla\u201d.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1217\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/062-065_queimadas_284-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p><strong>La radiaci\u00f3n t\u00e9rmica<\/strong><br \/>\nA partir del 1986, el Programa Quemas (Inpe) mapea el territorio nacional utilizando sat\u00e9lites que detectan la radiaci\u00f3n t\u00e9rmica emitida por el fuego: ondas electromagn\u00e9ticas con pico de longitud de onda entre 3,7 y 4,1 micrones. En la actualidad, en el proyecto se procesan im\u00e1genes suministradas por nueve sat\u00e9lites diferentes y se emplean tres tipos de sensores \u00f3pticos para generar el mayor n\u00famero posible de alertas de focos \u00edgneos. El programa, \u00fatil para monitorear incendios forestales, tambi\u00e9n es capaz de localizar \u00e1reas en las cuales el factor humano produce grandes conglomerados de focos. M\u00e1s all\u00e1 de las quemas para la limpieza de pasturas o preparaci\u00f3n de tierras de labranza y el fuego de los desmontes, el sistema detecta otros focos producidos por la quema del bagazo de la ca\u00f1a e incendios urbanos.<\/p>\n<p>Un foco de calor tan peque\u00f1o como un frente de incendio de 30 metros de extensi\u00f3n por 1 metro de ancho puede ser registrado por el instrumental de observaci\u00f3n instalado en los sat\u00e9lites. Actualmente, se utilizan tres generaciones de sensores para esa finalidad: el AVHRR, el m\u00e1s antiguo; el Modis, de tecnolog\u00eda intermedia, y el VIIRS, m\u00e1s moderno. Un instrumento de este \u00faltimo tipo \u2013presente en los sat\u00e9lites Suomi NPP y NOAA-20, de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), de Estados Unidos\u2013 detecta 10 veces m\u00e1s focos de incendios que un Modis a bordo de los sat\u00e9lites Aqua y Terra, ambos de la Nasa. Las nubes de lluvia se erigen como un obst\u00e1culo para el buen funcionamiento de los sensores, pero no as\u00ed las nubes de humo provenientes de las quemas.<\/p>\n<p>El programa Global Fire Emissions Database registra los focos de calor en la Amazonia teniendo como referencia los sat\u00e9lites Terra y Aqua. Adem\u00e1s de monitorear la localizaci\u00f3n de los focos de calor, los sat\u00e9lites registran la intensidad del incendio. Esta variable, que se mide bajo la denominaci\u00f3n FRP (las siglas en ingl\u00e9s de potencia radiactiva del fuego), registr\u00f3 un promedio alto en el mes de julio y, en agosto, escal\u00f3 en forma a\u00fan m\u00e1s incisiva. \u201cLa potencia radiactiva del fuego es una medida instant\u00e1nea de la energ\u00eda emitida\u201d, explica Niels Andela, coordinador de las observaciones del programa de la Nasa. \u201cEl fuego de los desmontes suele tener emisiones m\u00e1s energ\u00e9ticas porque arde a partir de la madera acumulada con gran concentraci\u00f3n de biomasa. Es diferente a lo que ocurre con el fuego que consume hierbas, que tiene una carga combustible menor\u201d.<\/p>\n<p>Si pudieran monitorearse en forma ininterrumpida los focos de incendios, las mediciones de FRP podr\u00edan apuntar la cantidad de biomasa incinerada. Para ello, ser\u00eda necesario contar con un flujo de datos continuos generados por sat\u00e9lites geoestacionarios \u2013que monitorean siempre una misma regi\u00f3n de la Tierra\u2013 y con mejor resoluci\u00f3n que la disponible actualmente. Los sat\u00e9lites atmosf\u00e9ricos en \u00f3rbita polar, tales como son el Aqua y el Terra, no se prestan para ese tipo de servicio. \u201cPese a ser tan solo el retrato de un momento, las mediciones actuales de FRP [provistas por el Aqua y el Terra] tambi\u00e9n guardan una correlaci\u00f3n fuerte con la biomasa quemada\u201d, pondera Andela. \u201cLos valores promedio de este a\u00f1o son relativamente altos e indican un fuego asociado al desmonte\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Datos satelitales suministran informaci\u00f3n al Inpe y a la Nasa y confirman un aumento de los focos de incendios en la Amazonia","protected":false},"author":13,"featured_media":331589,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101,1546],"class_list":["post-331588","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331588"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331588\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333135,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331588\/revisions\/333135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/331589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331588"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}