{"id":331608,"date":"2020-02-13T16:15:47","date_gmt":"2020-02-13T19:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331608"},"modified":"2020-02-14T13:40:56","modified_gmt":"2020-02-14T16:40:56","slug":"las-plantas-que-crecen-en-el-hierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-plantas-que-crecen-en-el-hierro\/","title":{"rendered":"Las plantas que crecen en el hierro"},"content":{"rendered":"<p>Un tipo de vegetaci\u00f3n que solamente crece sobre lo que se denomina <em>cangas<\/em> \u2013afloramientos rocosos de mineral de hierro que configuran una variante del matorral de altura\u2013 exhibe una abundancia de especies tan grande y particular en la Amazonia que merece una atenci\u00f3n especial para su preservaci\u00f3n. Esta idea cuenta con el aval de un grupo que encabeza la bot\u00e1nica Daniela Zappi, del Instituto Tecnol\u00f3gico Vale (ITV) de la ciudad de Bel\u00e9m (Par\u00e1), que public\u00f3 un estudio comparativo en la edici\u00f3n del 5 de agosto de la revista cient\u00edfica <em>PLOS ONE<\/em>.<\/p>\n<p>Ella y sus colaboradores estudiaron la literatura cient\u00edfica disponible acerca de las plantas que crecen en 14 <em>cangas<\/em> de Serra de Caraj\u00e1s, en el estado de Par\u00e1, y en 14 \u00e1reas de Cadeia do Espinha\u00e7o, en Minas Gerais, y de la meseta Chapada Diamantina, en Bah\u00eda, donde tambi\u00e9n existen campos ferruginosos (sabana metal\u00edfera) o una vegetaci\u00f3n muy similar, que se desarrolla sobre afloramientos rocosos de cuarcita. Los sitios de Minas Gerais y Bah\u00eda se encuentran en \u00e1reas dominadas por las ecorregiones del Cerrado (sabana tropical), la Caatinga (bosque xer\u00f3filo) y el Bosque Atl\u00e1ntico. Seg\u00fan el estudio, que contabiliz\u00f3 4.705 especies en las 28 \u00e1reas analizadas, las <em>cangas<\/em> amaz\u00f3nicas registran 38 especies end\u00e9micas, que son exclusivas de la zona de Caraj\u00e1s. \u201cA grandes rasgos, cada regi\u00f3n se mostr\u00f3 diferente a las otras, pero las <em>cangas<\/em> de la Amazonia sobresalieron\u201d, comenta Zappi (<em>lea la entrevista sobre la biodiversidad en Caraj\u00e1s concedida por la bi\u00f3loga Vera Lucia Imperatriz Fonseca del ITV, en la p\u00e1gina 66<\/em>).<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las plantas end\u00e9micas de las <em>cangas<\/em> de esa regi\u00f3n minera son arbustos o hierbas, entre las cuales figuran <em>Perama carajensis<\/em> y <em>Brasilianthus carajensis<\/em>. Entre las especies que solo existen all\u00ed se encuentra la flor de Caraj\u00e1s (<em>Ipomea cavalcantei<\/em>) un arbusto con flores de una coloraci\u00f3n roja intensa que se transform\u00f3 en un s\u00edmbolo de la campa\u00f1a por la preservaci\u00f3n de la flora local. Otra de las especies exclusivas de la regi\u00f3n es la denominada <em>ip\u00ea-da-canga <\/em>(<em>Anemopaegma<\/em> sp.): la imagen de su semilla alada en medio de las rocas de la <em>canga<\/em> ilustra el inicio de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>En el mes de junio de 2017, el alto endemismo de sus especies vegetales motiv\u00f3 la creaci\u00f3n de una unidad de conservaci\u00f3n, el Parque Nacional Campos Ferruginosos, con el objetivo de preservar la biodiversidad local. La unidad federal abarca un \u00e1rea con m\u00e1s de 79 mil hect\u00e1reas dentro de los municipios de Can\u00e3a dos Caraj\u00e1s y Parauapebas.<\/p>\n<p>El trabajo constat\u00f3 que las <em>cangas<\/em> de Minas Gerais tienen pocas especies en com\u00fan con las de Caraj\u00e1s. De las 830 especies registradas en los campos ferruginosos de Par\u00e1, menos de 180 tambi\u00e9n fueron encontradas en las <em>cangas<\/em> de Cadeia do Espinha\u00e7o y de Chapada Diamantina. Seg\u00fan Zappi, las directrices para la preservaci\u00f3n de la flora de las <em>cangas<\/em> amaz\u00f3nicas pueden mejorarse sin la creaci\u00f3n de nuevas unidades de conservaci\u00f3n exclusivas.<\/p>\n<p>El Bosque Nacional de Caraj\u00e1s, que est\u00e1 abierto a la explotaci\u00f3n minera sostenible, cuenta, por ejemplo, con planes de manejo que contemplan tanto \u00e1reas de explotaci\u00f3n como de conservaci\u00f3n. La propia empresa Vale, que financia al instituto de investigaciones ITV, reconoce esa limitaci\u00f3n. \u201cLa compa\u00f1\u00eda est\u00e1 empe\u00f1ada en mantener la miner\u00eda fuera de esas \u00e1reas\u201d, dice la bot\u00e1nica.<\/p>\n<div id=\"attachment_331613\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331613 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/070-071_Cangas_284-1-1140px-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jo\u00e3o Marcos Rosa<\/span><\/a> Altiplanicie en un \u00e1rea de canga en la regi\u00f3n de la Serra de Caraj\u00e1s, en el estado de Par\u00e1<span class=\"media-credits\">Jo\u00e3o Marcos Rosa<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>En busca del <em>pelad\u00e3o<\/em><\/strong><br \/>\nUn factor que contribuye para el endemismo de algunas especies vegetales de las <em>cangas <\/em>amaz\u00f3nicas es la gran distancia que existe entre Caraj\u00e1s y otros de los puntos del territorio en donde tambi\u00e9n existen campos ferruginosos. Para poder llegar a uno de los 14 sitios estudiados en el estado de Par\u00e1 se requiere tener cierto \u00e1nimo explorador. Las <em>cangas <\/em>de la regi\u00f3n se encuentran rodeadas de selvas espesas, con \u00e1rboles de hasta 40 metros de altura, y est\u00e1n ubicadas en \u00e1reas elevadas, a alturas de entre 600 y 700 metros. En ellas predominan los pastizales, arbustos y algunas porciones de roca expuesta, que crean un paisaje que recuerda a la sabana.<\/p>\n<p>Los afloramientos de hierro no son visibles para quien se encuentra fuera de la zona delimitada por esos matorrales de altura. \u201cPara llegar a las <em>cangas<\/em> se necesita preguntarles a los habitantes de la regi\u00f3n d\u00f3nde queda el \u2018<em>pelad\u00e3o<\/em>\u2019, que es el nombre que ellos le impusieron a ese tipo de formaci\u00f3n\u201d, explica Zappi.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el bot\u00e1nico Jos\u00e9 Rubens Pirani, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), el estudio presentado por Zappi ser\u00e1 una herramienta importante para planificar la protecci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n de las <em>cangas<\/em>. No obstante, Pirani analiza que no siempre resulta m\u00e1s adecuado proteger un \u00e1rea con mayor diversidad de especies en detrimento de otra con menor abundancia en ese \u00edtem. \u201cHay que tener en cuenta el grado de parentesco de la flora presente en cada regi\u00f3n. Puede ocurrir que un \u00e1rea con menos especies abarque una cantidad mayor de grupos de vegetaci\u00f3n, mientras que, en otra, con muchas especies, todas pertenezcan al mismo grupo\u201d, dice el investigador.<\/p>\n<p>En la superficie de los terrenos ferruginosos, las condiciones de vida son desafiantes y las especies vegetales hallaron diversas formas de adaptarse al ambiente. Hay plantas que crecen en grietas de las piedras, sobre los afloramientos o incluso en suelo poco profundo acumulado sobre las rocas. \u201cSobreviven bajo una intensa radiaci\u00f3n solar y sometidas a una gran amplitud t\u00e9rmica. La roca soporta 50 \u00baC durante el d\u00eda, pero se enfr\u00eda mucho por la noche, inmersa en la neblina\u201d, comenta el bot\u00e1nico de la USP. Los procesos que condujeron a ese tipo de vegetaci\u00f3n a evolucionar con la morfolog\u00eda y la fisiolog\u00eda necesarias para adaptarse a ese ambiente inh\u00f3spito probablemente demoraron millones de a\u00f1os y a\u00fan son poco conocidos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nZAPPI, D.C. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0219753\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Plotting a future for Amazonian canga vegetation in a campo rupestre context<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. 8 ago. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio registra 38 especies vegetales que solamente crecen en las denominadas <em>cangas<\/em> de la Amazonia, un tipo de matorral de altura existente en la zona de Serra de Caraj\u00e1s","protected":false},"author":583,"featured_media":331609,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,282,293],"coauthors":[1546],"class_list":["post-331608","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-botanica-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/583"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331608"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331608\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333136,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331608\/revisions\/333136"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/331609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331608"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}