{"id":331646,"date":"2020-02-13T16:18:38","date_gmt":"2020-02-13T19:18:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=331646"},"modified":"2020-02-14T15:47:12","modified_gmt":"2020-02-14T18:47:12","slug":"energia-insostenible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/energia-insostenible\/","title":{"rendered":"Energ\u00eda Insostenible"},"content":{"rendered":"<p>La Cuenca Amaz\u00f3nica, que en territorio brasile\u00f1o ocupa 3,8 millones de kil\u00f3metros cuadrados repartidos en siete estados y ostenta m\u00e1s del 60% del total de la disponibilidad h\u00eddrica del pa\u00eds, est\u00e1 considerada como el \u00e1rea con mayor potencial para la expansi\u00f3n de la generaci\u00f3n hidroel\u00e9ctrica en el Plan Nacional de Energ\u00eda (PNE) elaborado por la estatal Empresa de Investigaci\u00f3n Energ\u00e9tica (EPE, en portugu\u00e9s), vinculada al Ministerio de Miner\u00eda y Energ\u00eda. Sin embargo, estudios recientes sobre los impactos socioambientales de la construcci\u00f3n de centrales hidroel\u00e9ctricas en la regi\u00f3n y la capacidad de las mismas de generar los resultados que se pretenden en el transcurso de su vida \u00fatil sugieren cautela.<\/p>\n<p>\u201cLas centrales hidroel\u00e9ctricas amaz\u00f3nicas solo son econ\u00f3micamente competitivas con otras fuentes de energ\u00eda si no se tienen en cuenta sus costos sociales y ambientales, los gastos que generar\u00eda su eventual remoci\u00f3n, si el c\u00e1lculo se realiza con base en el costo de la energ\u00eda instalada y no de la energ\u00eda efectivamente producida, y si no se consideran los costos de una justa compensaci\u00f3n, que se trasladar\u00edan a la sociedad\u201d, sostiene Emilio Moran, docente de antropolog\u00eda, geograf\u00eda y ciencias ambientales en la Universidad del Estado de Michigan (MSU), de Estados Unidos, y en la Universidad de Campinas (Unicamp), en Brasil. Moran coordin\u00f3 un equipo multidisciplinario integrado por docentes e investigadores de las \u00e1reas de salud, geograf\u00eda, antropolog\u00eda, econom\u00eda agr\u00edcola y ambiental de la Unicamp, de la MSU, de las universidades federales de Par\u00e1 (UFPA), Rio Grande do Sul (UFRGS) y Santa Catarina (UFSC), y de la universidad suiza St. Gallen. Estos se trasladaron al sudoeste del estado de Par\u00e1 para efectuar un estudio de campo con el objetivo de evaluar los impactos socioambientales generados por la construcci\u00f3n de la central hidroel\u00e9ctrica de Belo Monte, en el r\u00edo Xing\u00fa. Los resultados se dieron a conocer al final del mes de agosto, en el marco de un evento llevado a cabo en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>En la investigaci\u00f3n se constat\u00f3 que la central hidroel\u00e9ctrica perjudic\u00f3 la biodiversidad pesquera local y gener\u00f3 da\u00f1os para la poblaci\u00f3n de las ciudades paraenses de Altamira y Vit\u00f3ria do Xingu, aleda\u00f1as a la obra. El incremento del costo de vida, la ca\u00edda de los ingresos de los pobladores ribere\u00f1os y de las agriculturas familiares, la disminuci\u00f3n de la pesca, el empeoramiento de los indicadores de salud, la higiene deficiente y el aumento de la violencia son algunos de los perjuicios que se detectaron. \u201cLo que ocurri\u00f3 en Belo Monte era previsible, ya hab\u00eda sucedido lo mismo con otros proyectos hidroel\u00e9ctricos. Esto demuestra que el Estado contin\u00faa permitiendo los mismos errores que se comet\u00edan hace 40 a\u00f1os\u201d, dice Moran, en referencia a los impactos socioambientales que se registraron en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 con la construcci\u00f3n de las usinas hidroel\u00e9ctricas de Tucuru\u00ed, en el r\u00edo Tocantins, y Balbina, en el r\u00edo Uatum\u00e3, afluente del Amazonas, que no fueron tenidos en cuenta cabalmente para la construcci\u00f3n de la central de Belo Monte.<\/p>\n<p>El Plan Nacional de Energ\u00eda fue lanzado en 2006 y su actualizaci\u00f3n m\u00e1s reciente es de 2018. En el mismo figuran las previsiones de consumo y un mapeo de las oportunidades de expansi\u00f3n de la oferta energ\u00e9tica hasta 2050. Seg\u00fan consta en el documento, dependiendo de la expansi\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds, la demanda de energ\u00eda crecer\u00e1 a un ritmo de un 1,4% a un 2,2% anual durante ese per\u00edodo. El potencial hidroel\u00e9ctrico brasile\u00f1o fue estimado en 176 mil megavatios (MW). De estos, 108 mil MW ya est\u00e1n disponibles o siendo cubiertos por otras construcciones. De los 68 mil MW restantes estipulados, 52 mil MW corresponden a proyectos que involucran la construcci\u00f3n de centrales de mediano y gran porte. De ese total, el 64%, es decir, 33 mil MW, est\u00e1 previsto producirlos en la Cuenca Amaz\u00f3nica.<\/p>\n<div id=\"attachment_331659\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331659 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-3-1140px-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ma\u00edra Fainguelernt<\/span><\/a> Escenas fluviales cotidianas: garrafa de gas transportada en una embarcaci\u00f3n<span class=\"media-credits\">Ma\u00edra Fainguelernt<\/span><\/p><\/div>\n<p>Conocedor de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, donde trabaja desde 1978 como investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), e invitado al evento, el bi\u00f3logo estadounidense Philip Martin Fearnside, uno de los ganadores del Premio Nobel de la Paz de 2007 como miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, en ingl\u00e9s), dice que el potencial hidroel\u00e9ctrico de la Cuenca Amaz\u00f3nica est\u00e1 sobredimensionado y que las inversiones no aportar\u00e1n los resultados esperados. \u201cNo se est\u00e1n teniendo en cuenta, por ejemplo, los efectos del calentamiento global que reduce las precipitaciones pluviom\u00e9tricas y, por consiguiente, tambi\u00e9n el caudal de agua en los r\u00edos\u201d, advierte.<\/p>\n<p>Fearnside cita un estudio llevado a cabo en 2015 por la Secretar\u00eda de Asuntos Estrat\u00e9gicos (SAE) del gobierno federal, intitulado \u201cBrasil 2040\u201d, en el cual se proyectan las consecuencias del calentamiento global para el clima del pa\u00eds. Esa proyecci\u00f3n apunta para la regi\u00f3n amaz\u00f3nica una disminuci\u00f3n sustancial de las lluvias reflejada en el volumen del agua de los r\u00edos y en la capacidad de generaci\u00f3n de hidroelectricidad. Los impactos ser\u00e1n diferentes para cada cuenca h\u00eddrica. En los escenarios proyectados, la capacidad de generaci\u00f3n en Belo Monte, por ejemplo, podr\u00e1 reducirse entre un 20% y un 55%.<\/p>\n<p>La industria del sector y algunos expertos tildan a la hidroelectricidad como una forma limpia de energ\u00eda porque no utiliza fuentes f\u00f3siles como combustible. Fearnside la considera una percepci\u00f3n equivocada, principalmente en lo concerniente a las centrales hidroel\u00e9ctricas instaladas en regiones de la selva. \u201cHay emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero en cantidades sustanciales\u201d, sostiene. Estudios que el cient\u00edfico realiz\u00f3 indican que los primeros a\u00f1os de actividad de una usina hidroel\u00e9ctrica concentran una gran emisi\u00f3n de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), metano (CH<sub>4<\/sub>) y \u00f3xido nitroso (N<sub>2<\/sub>H). Seg\u00fan \u00e9l, el plazo que a una central hidroel\u00e9ctrica le lleva comenzar a generar beneficios, reduciendo la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero, se mide en d\u00e9cadas y var\u00eda de acuerdo con su ubicaci\u00f3n, el tama\u00f1o y el perfil del \u00e1rea ocupada por la represa. En Belo Monte, con la primera represa planificada r\u00edo arriba, el investigador estima que ese plazo puede ser de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_331655\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331655 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-2-1140px-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ma\u00edra Fainguelernt<\/span><\/a> Madre e hija lavando ropa en el r\u00edo<span class=\"media-credits\">Ma\u00edra Fainguelernt<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Dependiente del r\u00edo Xing\u00fa<\/strong><br \/>\nEl complejo hidroel\u00e9ctrico de Belo Monte est\u00e1 formado por dos casas de m\u00e1quinas, es decir, son dos usinas, que sumadas cuentan con 24 turbinas, con una capacidad total instalada de 11.200 MW, una producci\u00f3n a la cual se llegar\u00e1 en el \u00faltimo trimestre de este a\u00f1o con la puesta en marcha de las cuatro \u00faltimas turbinas. As\u00ed, la hidroel\u00e9ctrica pasar\u00e1 a ocupar el tercer puesto entre las mayores del mundo en cuanto a su capacidad instalada, aunque no en producci\u00f3n efectiva. En Belo Monte, la oferta de energ\u00eda firme, aquella que puede garantizarse, se limita a 4.400 MW en promedio. La producci\u00f3n efectiva depende del caudal del r\u00edo Xing\u00fa. Durante los meses de sequ\u00eda en la regi\u00f3n, entre junio y octubre, su capacidad generadora se reduce sustancialmente.<\/p>\n<p>Belo Monte es una central hidroel\u00e9ctrica de pasada [de agua fluyente o \u201chilo de agua\u201d], esto quiere decir que su embalse fue proyectado para permitir una regularizaci\u00f3n del caudal para pocos d\u00edas de operaci\u00f3n y no para la totalidad del per\u00edodo de sequ\u00eda. Por eso, su embalse es casi tres veces menor que el necesario en una central tradicional. De cualquier manera, suma 478 km<sup>2<\/sup> entre dos represas conectadas por un canal de derivaci\u00f3n de 20 km de largo.<\/p>\n<p>En enero de 2011, cuando arrancaron las obras en Belo Monte, la hidroel\u00e9ctrica fue presupuestada en 16 mil millones de reales. En el mes de julio \u00faltimo, el Ministerio de Miner\u00eda y Energ\u00eda estim\u00f3 su costo total en 42 mil millones de reales. La usina es propiedad del grupo Norte Energia S.A., que tiene a la estatal Eletrobras como accionista principal, con el 49,98% de las acciones. Las inversiones \u2013de alrededor de un 80% de ese monto\u2013 fueron financiadas por el Banco Nacional de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (BNDES).<\/p>\n<p>El profesor Miqu\u00e9ias Calvi, docente de la Facultad de Ingenier\u00eda Forestal de la UFPA, reside en Altamira desde hace 30 a\u00f1os. Y sigui\u00f3 de cerca todo el proceso de comunicaci\u00f3n promovido por el gobierno federal y el consorcio Norte Energia para convencer a la poblaci\u00f3n local. Calvi comenta que se introdujo un relato muy convincente sobre c\u00f3mo la usina ser\u00eda la impulsora del desarrollo regional, generando empleo, ingresos para los productores rurales y para los comerciantes locales, aparte de mejoras en la provisi\u00f3n de servicios p\u00fablicos de salud, saneamiento, distribuci\u00f3n de agua potable, seguridad y vivienda. \u201cLograron un gran apoyo para la obra, que actualmente casi ya no existe\u201d, informa.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1417\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Emilio Moran resume el \u00e1nimo actual de la poblaci\u00f3n local en una frase, reiterada hasta el cansancio a los cient\u00edficos part\u00edcipes en el proyecto sobre los impactos socioambientales de Belo Monte. \u201cBueno para Brasil, mal\u00edsimo para nosotros\u201d. Los resultados del estudio exponen las razones de ese cambio en la opini\u00f3n p\u00fablica. Antes de Belo Monte, la ciudad de Altamira albergaba a 75 mil habitantes. Dos a\u00f1os despu\u00e9s del inicio de las obras ya eran casi 150 mil. La construcci\u00f3n de la central lleg\u00f3 a generar 50 mil empleos directos e indirectos, una cifra que fue disminuyendo a medida que las etapas de la obra iban finalizando. En 2018 la poblaci\u00f3n estimada era de 113 mil habitantes.<\/p>\n<p>Ese movimiento demogr\u00e1fico trajo consecuencias, incluso sobre la salud de la poblaci\u00f3n. La jefa del Departamento de Sociolog\u00eda y Ciencias Pol\u00edticas de la UFSC, M\u00e1rcia Grisotti, estudia los impactos de Belo Monte y hace hincapi\u00e9 en el aumento de los registros de casos de s\u00edfilis entra las gestantes de la ciudad de Altamira, que pasaron de un caso por cada mil beb\u00e9s nacidos en 2010 a 15 casos, en 2015. Tambi\u00e9n aument\u00f3 la violencia. En 2015 la ciudad se gan\u00f3 el indeseable r\u00f3tulo de la m\u00e1s violenta de Brasil. Seg\u00fan datos que dio a conocer el Ministerio de Salud, se registraron 124,6 homicidios por cada 100 mil habitantes. Cinco a\u00f1os antes, ese \u00edndice era de 60,9 homicidios para igual cantidad de habitantes. Tambi\u00e9n hubo un crecimiento en la cantidad de suicidios y de fallecimientos por accidentes de tr\u00e1nsito. \u201cLas medidas compensatorias relacionadas con la salud quedaron acotadas a la instalaci\u00f3n de equipos m\u00e9dicos y sanitarios, sin un monitoreo de los indicadores ni la definici\u00f3n de una estrategia tendiente a mitigar problemas que podr\u00edan haberse evitado\u201d, dice Grisotti.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de la represa de Belo Monte y las alteraciones en el nivel del agua del Xing\u00fa exigieron el desplazamiento de 22 mil habitantes que viv\u00edan a orillas del r\u00edo. Esa poblaci\u00f3n fue reubicada en cinco Reasentamientos Urbanos Colectivos (RUC) en los suburbios de la ciudad de Altamira. Esa decisi\u00f3n no estuvo exenta de inconvenientes, dice Guillaume Leturcq, docente de la carrera de desarrollo regional de la UFRGS. \u201cLa gente que subsist\u00eda gracias al Xing\u00fa fue reubicada en asentamientos ubicados a 3 \u00f3 4 kil\u00f3metros del r\u00edo\u201d, relata. \u201cNo se le ofreci\u00f3 la oportunidad de trasladarse a otras localidades donde podr\u00edan mantener su medio de vida\u201d. Muchas de las nuevas viviendas han sido abandonadas o vendidas.<\/p>\n<blockquote><p>Belo Monte ocupar\u00e1 el puesto de tercera central hidroel\u00e9ctrica del mundo en cuanto a su capacidad instalada, pero no as\u00ed en producci\u00f3n efectiva<\/p><\/blockquote>\n<p>El incremento demogr\u00e1fico de la poblaci\u00f3n gener\u00f3 problemas sanitarios. Hasta 2012, el abastecimiento de agua del 86% de la poblaci\u00f3n proven\u00eda de pozos y los residuos cloacales del 90% de los hogares estaban conectados a fosas s\u00e9pticas. En opini\u00f3n de Cristina Gauthier, de la MSU, Norte Energia mejor\u00f3 la infraestructura de saneamiento de Altamira, pero no lo suficiente para el crecimiento demogr\u00e1fico que afront\u00f3 la ciudad. El resultado: el uso de pozos y fosas s\u00e9pticas sigue siendo lo usual en esa localidad. \u201cCon el aumento demogr\u00e1fico, el n\u00famero de pozos y fosas es mayor que antes de la construcci\u00f3n de la central. Una mayor cantidad de fosas s\u00e9pticas impacta en la calidad del agua subterr\u00e1nea del lugar\u201d, dice Gauthier. De las muestras tomadas en 30 casas, la investigadora constat\u00f3 que solamente seis pozos dispon\u00edan de agua sin contaminantes fecales durante la \u00e9poca de sequ\u00eda y siete\u00a0 durante el per\u00edodo lluvioso. Al plante\u00e1rselo a Norte Energia, la empresa no coment\u00f3 los resultados de las investigaciones.<\/p>\n<p>Ni siquiera los pobladores ribere\u00f1os que viven en zonas m\u00e1s alejadas de la usina y no tuvieron que abandonar sus casas quedaron inmunes. Los habitantes de la comunidad r\u00edo abajo de Vila Nova, que suman 156 familias, relatan que actualmente precisan seis d\u00edas para obtener la misma cantidad de peces que antes pescaban en dos. Adem\u00e1s, los peces son de menor tama\u00f1o y resulta dif\u00edcil venderlos. \u201cEn Altamira se pueden comprar peces de otras regiones de los estados de Par\u00e1 y de Santa Catarina. Solamente un supermercado comercializaba peces locales en 2015\u201d, dice Miqu\u00e9ias Calvi.<\/p>\n<p>El investigador estudi\u00f3 los impactos de Belo Monte sobre la producci\u00f3n rural en la regi\u00f3n de Altamira. \u201cSe hab\u00eda prometido que el aumento de la poblaci\u00f3n y de la demanda alimentaria iba a beneficiar a los productores locales\u201d, dice. Sin embargo, tres a\u00f1os despu\u00e9s del inicio de la obra, el 60% de los agricultores familiares hab\u00edan abandonado sus cultivos temporales. Los cultivos de arroz, frijol, ma\u00edz y mandioca se redujeron de 40 mil hect\u00e1reas en 2011 a 20 mil hect\u00e1reas en 2017.<\/p>\n<div id=\"attachment_331651\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-331651 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"814\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px-250x179.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px-700x500.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/080-085_Belo-monte_284-1-1140px-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lalo de Almeida\/ Folhapress<\/span><\/a> Un poblador removido de la casa donde viv\u00eda a causa de la construcci\u00f3n de la central hidroel\u00e9ctrica, desmontando palafitos en una zona cercana al canal Altamira<span class=\"media-credits\">Lalo de Almeida\/ Folhapress<\/span><\/p><\/div>\n<p>Emilio Moran considera que muchos de los problemas constatados en el estudio podr\u00edan haberse evitado si la concesi\u00f3n para la construcci\u00f3n de la central hubiera estado precedida de un Estudio de Impacto Ambiental adecuado, con su respectivo Informe de Impacto Ambiental (EIA-Rima, en portugu\u00e9s). Para eso, y tal como lo establece la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a al respecto, hubiera sido necesario estudiar previamente la regi\u00f3n, tanto en sus aspectos f\u00edsicos como humanos, y escuchar la opini\u00f3n de las comunidades locales. Los organismos p\u00fablicos, tal como es el caso del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente (Ibama), analiza Moran, tambi\u00e9n deber\u00edan tener \u201ccapacidad y voluntad pol\u00edtica\u201d para rechazar licencias al comprobarse que determinado emprendimiento no cumple con lo establecido por las leyes brasile\u00f1as y con las recomendaciones del informe de impacto social y ambiental. \u201cEso nunca ocurre en Brasil\u201d, lamenta. \u201cLos estudios se hacen, pero las obras igual se inician sin haberse solucionado los problemas apuntados en los estudios\u201d.<\/p>\n<p>El f\u00edsico Jos\u00e9 Goldemberg, del Instituto de Energ\u00eda y Medio Ambiente de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEA-USP) y exsecretario nacional de Medio Ambiente y de Ciencia y Tecnolog\u00eda, coincide solo en parte con esas cr\u00edticas. Seg\u00fan \u00e9l, muchos de los impactos socioambientales de Belo Monte podr\u00edan haberse evitado efectivamente y la empresa deber\u00eda hacerse cargo de los da\u00f1os generados. Sin embargo, Belo Monte, pondera, no es una obra que deba juzgarse solamente por los perjuicios sociales, sino tambi\u00e9n por los beneficios que gener\u00f3 para el abastecimiento energ\u00e9tico de todo el pa\u00eds.<\/p>\n<p>A su juicio, las centrales hidroel\u00e9ctricas en la Cuenca Amaz\u00f3nica deben evaluarse caso por cao, teniendo en cuenta su factibilidad en comparaci\u00f3n con los costos de mitigaci\u00f3n de los impactos socioambientales y frente a los posibles efectos de los cambios clim\u00e1ticos; empero, <em>a priori<\/em>, no debe descart\u00e1rselas. \u201cBrasil necesita expandir su producci\u00f3n de electricidad y una central hidroel\u00e9ctrica, entre aquellas opciones que aseguran una generaci\u00f3n sostenida, representa una alternativa mejor que la de las centrales que utilizan combustibles f\u00f3siles y las nucleares\u201d, sostiene Goldemberg.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Alternativas para la generaci\u00f3n el\u00e9ctrica<\/strong><\/p>\n<p>Brasil posee el segundo parque generador hidroel\u00e9ctrico del mundo \u2013solamente detr\u00e1s de China\u2013, con una capacidad instalada de 94.700 megavatios (MW), que provee el 60% de sus requerimientos energ\u00e9ticos, de acuerdo con datos de 2018 suministrados por la Empresa de Investigaci\u00f3n Energ\u00e9tica (EPE, en portugu\u00e9s). El pa\u00eds fue uno de los pioneros en apostar a la fuerza de las aguas para generar electricidad. Las primeras centrales hidroel\u00e9ctricas nacionales datan del final de la d\u00e9cada de 1880 en Minas Gerais. En S\u00e3o Paulo, la usina Henry Borden, que fue inaugurada en 1926, fue fundamental para abastecer la energ\u00eda para la industrializaci\u00f3n del estado. La ingenier\u00eda brasile\u00f1a adquiri\u00f3 <em>expertise<\/em> mediante la construcci\u00f3n de esas obras y, en la d\u00e9cada 1980, erigi\u00f3 la central hidroel\u00e9ctrica de Itaip\u00fa, la mayor del mundo hasta que fue superada por la china Tres Gargantas, en 2003.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, contemplando los costos econ\u00f3micos, ambientales y sociales, Emilio Moran sostiene que el pa\u00eds debe privilegiar fuentes tales como la e\u00f3lica y la fotovoltaica. \u201cLa expansi\u00f3n hidroel\u00e9ctrica ya no es sostenible\u201d, afirma. \u201cPero el pa\u00eds posee potencial, todav\u00eda escasamente explotado, para sacar partido del sol y del viento\u201d. Y tambi\u00e9n advierte sobre los riesgos de que el pa\u00eds no se prepare para afrontar los impactos de los cambios clim\u00e1ticos. La disminuci\u00f3n de la disponibilidad de agua para abastecer a las usinas induce a los administradores de las centrales hidroel\u00e9ctricas a modificar la infraestructura productiva. \u201cUna de las soluciones consiste en reducir las turbinas, adapt\u00e1ndolas a caudales de agua menores\u201d, dice. Eso es lo que se hizo en la usina Hoover, emplazada sobre el r\u00edo Colorado, en Estados Unidos. Otra soluci\u00f3n radica en dotar a las represas de placas fotovoltaicas flotantes, que aprovechen toda la infraestructura de distribuci\u00f3n de la energ\u00eda existente. Eso es lo que se est\u00e1 probando en la Usina de Sobradinho, sobre el r\u00edo S\u00e3o Francisco y, a gran escala, en China.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nProcesos sociales y ambientales implicados en la construcci\u00f3n de la central hidroel\u00e9ctrica de Belo Monte, en Altamira, estado de Par\u00e1 (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/82785\/processos-sociais-e-ambientais-que-acompanham-a-construcao-da-hidroeletrica-de-belo-monte-altamira\/?q=12\/51465-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 12\/51465-0<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Programa S\u00e3o Paulo Excellence Chairs (SPEC); <strong>Investigador responsable<\/strong> Emilio Federico Moran (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.268.685,34<\/p>\n<p class=\"bibliografia\">Los 22 art\u00edculos producidos en el marco de la investigaci\u00f3n se encuentran disponibles en el siguiente enlace: <a href=\"http:\/\/bit.ly\/SPEC1319\">http:\/\/bit.ly\/SPEC1319<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la inversi\u00f3n econ\u00f3mica, los expertos vislumbran en su alto costo social y ambiental un obst\u00e1culo a la expansi\u00f3n hidroel\u00e9ctrica en la Amazonia","protected":false},"author":538,"featured_media":331647,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[294,296,269],"coauthors":[1346],"class_list":["post-331646","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-economia-es","tag-energia-es","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/538"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=331646"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331646\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332914,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/331646\/revisions\/332914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/331647"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=331646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=331646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=331646"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=331646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}