{"id":332226,"date":"2020-02-14T14:00:24","date_gmt":"2020-02-14T17:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=332226"},"modified":"2020-02-14T14:00:24","modified_gmt":"2020-02-14T17:00:24","slug":"un-legado-academico-cuestionado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-legado-academico-cuestionado\/","title":{"rendered":"Un legado acad\u00e9mico cuestionado"},"content":{"rendered":"<p>Hans J\u00fcrgen Eysenck (1916-1997), psic\u00f3logo alem\u00e1n que hizo carrera en el Reino Unido, es reconocido por sus trabajos sobre inteligencia y personalidad desarrollados fundamentalmente en el per\u00edodo de 28 a\u00f1os durante el cual trabaj\u00f3 como investigador del Instituto de Psiquiatr\u00eda del King\u2019s College London. Autor de 80 libros y m\u00e1s de mil art\u00edculos cient\u00edficos, su prestigio sobrevivi\u00f3 a una serie de controversias en las que se vio involucrado, como cuando busc\u00f3 abiertamente la financiaci\u00f3n de la industria del tabaco para sus investigaciones o present\u00f3 datos que suger\u00edan que los negros y los inmigrantes tendr\u00edan un coeficiente de inteligencia inferior al de los blancos en Estados Unidos. En un <em>ranking <\/em>de los 100 m\u00e1s eminentes psic\u00f3logos del siglo XX publicado en 2002 en la revista <em>Review of General Psychology<\/em>, Eysenck sali\u00f3 clasificado en el 24\u00ba puesto. La lista estaba encabezada por B. F. Skinner, Jean Piaget y Sigmund Freud, y la contribuci\u00f3n de cada uno de ellos se midi\u00f3 con base en las citas de sus obras en art\u00edculos cient\u00edficos y libros de referencia.<\/p>\n<p>Pero ahora, 22 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Eysenck, una parte pol\u00e9mica de su legado cient\u00edfico ha sido descalificada en un informe producido por un comit\u00e9 de investigaci\u00f3n del King\u2019s College, que se dedic\u00f3 a analizar 25 <em>papers<\/em> publicados entre 1988 y 2000 firmados por el psic\u00f3logo y su colaborador Ronald Grossarth-Maticek, de la Universidad de Heidelberg, en Alemania. Seg\u00fan edr informe, dado a conocer en octubre por el sitio web Retraction Watch, los resultados de ese conjunto de art\u00edculos no son confiables. Los trabajos estaban vinculados a un programa de investigaci\u00f3n que estudiaba de qu\u00e9 modo algunos rasgos espec\u00edficos de personalidad produc\u00edan individuos propensos a tener c\u00e1ncer y enfermedades cardiovasculares y presentaba tratamientos capaces de reducir ese riesgo. El comit\u00e9 del King\u2019s College no logr\u00f3 obtener los datos brutos que fundamentan los art\u00edculos, extra\u00eddos de estudios poblacionales que siguieron durante per\u00edodos de entre 15 y 20 a\u00f1os a m\u00e1s de 30 mil individuos en la extinta Yugoslavia, durante las d\u00e9cadas 1960 y 1970, y en Heidelberg, en los a\u00f1os 1970 y 1980. Tampoco encontr\u00f3 referencias acerca de la existencia de protocolos o informes de \u00e9tica sobre los trabajos.<\/p>\n<p>De esta manera, el comit\u00e9 concentr\u00f3 su an\u00e1lisis en los intentos por reproducir los resultados realizados a partir de la d\u00e9cada de 1990 por parte del psic\u00f3logo alem\u00e1n Manfred Amelang, de la Universidad de Heidelberg, con financiaci\u00f3n de la agencia de fomento a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG). Durante 10 a\u00f1os, Amelang realiz\u00f3 un seguimiento de 5 mil habitantes de Heidelberg en busca de factores psicosociales capaces de elevar o reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Entre los seis tipos de personalidad clasificados por Eysenck, no se encontr\u00f3 ninguna correlaci\u00f3n con enfermedades. Tan solo en uno de ellos se detect\u00f3 una variaci\u00f3n, descartada posteriormente por falta de significaci\u00f3n estad\u00edstica.<\/p>\n<p>El argumento central del informe indica que, as\u00ed y todo, los resultados de Eysenck y Grossarth-Maticek no son plausibles. Ya no lo eran cuando se los present\u00f3; tanto es as\u00ed que fueron duramente cuestionados. Las cr\u00edticas y sospechas que circularon en ese entonces se resumieron en un art\u00edculo publicado en 1992 en el <em>British Medical Journal<\/em> firmado por dos psiquiatras: Anthony Pelosi, docente de la Universidad de Glasgow, y Louis Appleby, exdirector nacional de salud mental del gobierno del Reino Unido. En el art\u00edculo, el d\u00fao apuntaba omisiones e incoherencias, tales como la descripci\u00f3n vaga de las metodolog\u00edas adoptadas y la selecci\u00f3n sesgada de los datos, y mostraba que algunos resultados eran inveros\u00edmiles, como el planteo de un riesgo de muerte por c\u00e1ncer un 100% superior entre individuos \u201cemocionalmente reprimidos\u201d con respecto a un grupo de control y la ca\u00edda del 80% de ese riesgo cuando esos individuos \u201cpropensos\u201d se sometieron a la biblioterapia, un tratamiento que utiliza la lectura de textos para atenuar angustias y generar cambios de comportamiento. Pese a las cr\u00edticas, ninguno de los art\u00edculos ha sido retractado. \u201cLos hallazgos son incompatibles con la moderna ciencia cl\u00ednica y con la comprensi\u00f3n sobre los procesos de las enfermedades\u201d, se afirma en el informe, enviado a las 11 revistas que publicaron los art\u00edculos, entre los cuales se encuentran el <em>Psychological Reports<\/em>, de la editorial Sage, y el <em>Behaviour Research and Therapy<\/em>, de Elsevier.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n del King\u2019s College de revaluar los trabajos de su eminente investigador ocurri\u00f3 a principio de a\u00f1o, luego de que Anthony Pelosi, el psiquiatra que apunt\u00f3 las incoherencias en 1992, escribi\u00f3 un art\u00edculo en el <em>Journal of Health Psychology<\/em> en el cual revis\u00f3 los problemas y present\u00f3 documentos in\u00e9ditos en los que mostraba c\u00f3mo la industria del tabaco, adem\u00e1s de patrocinar varios estudios de Eysenck, tambi\u00e9n financi\u00f3 los estudios poblacionales de Grossarth-Maticek en Heidelberg. En 1965, Eysenck fue uno de los investigadores que cuestionaron las primeras evidencias de que el cigarrillo causa c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. Pelosi sugiere que hubo una uni\u00f3n de intereses, en la cual las teor\u00edas de Eysenck sobre la influencia de los rasgos de personalidad sobre la salud de los individuos se combinaron con el esfuerzo de la industria del tabaco para mitigar las evidencias de que el cigarrillo produce c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Un editorial publicado en el mismo n\u00famero del <em>Journal of Health Psichology<\/em>, firmado por David Marks, profesor jubilado de la City University de Londres, inst\u00f3 al King\u2019s College y a la British Psychological Society a que investigaran la producci\u00f3n cient\u00edfica de Eysenck. Seg\u00fan Marks, los datos obtenidos son tan distantes de las distribuciones estad\u00edsticas consideradas consistentes que solo pueden ser producto de un error. \u201cEn el caso de que los datos se comprobaran, lo que nunca suceder\u00e1, los dos investigadores podr\u00edan ser canonizados como San Hans y San Ronald por operar milagros. Para su eterna verg\u00fcenza, los intentos de Eysenck de desacreditar los lazos causales bien establecidos entre el tabaquismo y el c\u00e1ncer al recibir grandes sumas de parte de la industria del tabaco constituyen uno de los enga\u00f1os m\u00e1s vergonzantes cometidos por un cient\u00edfico en el siglo XX\u201d. Ronald Grossarth-Maticek, hoy en d\u00eda jubilado de la Universidad de Heidelberg, anunci\u00f3 que les har\u00e1 juicio a Pelosi y Marks por calumnia. Seg\u00fan \u00e9l, no se puede decir que hubo intentos efectivos de reproducir los resultados que \u00e9l y Eysenk obtuvieron, pues los experimentos realizados no adoptaron m\u00e9todos id\u00e9nticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El King\u2019s College afirma que los trabajos de uno de sus investigadores m\u00e1s prominentes, fallecido hace 22 a\u00f1os, no redundaron en resultados confiables","protected":false},"author":11,"featured_media":308068,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[178],"tags":[299],"coauthors":[98],"class_list":["post-332226","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buenas-practicas","tag-etica-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332226","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332226"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332226\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332227,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332226\/revisions\/332227"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/308068"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332226"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=332226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}