{"id":332327,"date":"2020-02-14T14:40:55","date_gmt":"2020-02-14T17:40:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=332327"},"modified":"2020-02-14T15:03:34","modified_gmt":"2020-02-14T18:03:34","slug":"las-dos-amazonias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-dos-amazonias\/","title":{"rendered":"Las dos Amazonias"},"content":{"rendered":"<p>El clima est\u00e1 cambiando en la mayor selva tropical del planeta, la Amazonia. En Brasil, esta selva cubre un \u00e1rea equivalente a la mitad del territorio nacional. Llueve en ella al menos 2 mil mil\u00edmetros (mm) al a\u00f1o y la temperatura media llega a los 27 \u00baC. Con aproximadamente un 20% de su \u00e1rea boscosa original ya deforestada, buena parte de esa regi\u00f3n da se\u00f1ales de que se est\u00e1 volviendo m\u00e1s calurosa y seca. Estos efectos se hacen sentir m\u00e1s en las partes que han padecido el desmonte y en sus zonas linderas, concentradas en los bordes sudoeste, sur y este, aunque no se restringen a estos. El noroeste de la Amazonia, naturalmente m\u00e1s h\u00famedo y preservado, quiz\u00e1 por su dif\u00edcil acceso, todav\u00eda resiste relativamente bien a las presiones naturales y a las acciones del hombre.<\/p>\n<p>Si tales tendencias se exacerban, o incluso si se mantienen en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, las dos Amazonias, que actualmente constituyen bocetos, podr\u00e1n adquirir contornos m\u00e1s definitivos y contrastantes a mediados de este siglo. <em>Grosso modo<\/em>, habr\u00eda un bosque cl\u00e1sico, lluvioso, con una vegetaci\u00f3n tropical, que empezar\u00eda al oeste de Manaos y entrar\u00eda por los pa\u00edses vecinos hasta alcanzar las proximidades de los Andes. La segunda Amazonia, que estar\u00eda al este y al sur de la capital del estado brasile\u00f1o de Amazonas, dentro del territorio nacional, ser\u00eda la materializaci\u00f3n de los temores de la mayor\u00eda de los estudiosos del clima y de la ecolog\u00eda: fragmentada y en parte sabanizada, con un per\u00edodo m\u00e1s prolongado de sequ\u00eda, donde sus antiguas \u00e1reas selv\u00e1ticas habr\u00edan sido tomadas por la dispersa vegetaci\u00f3n del Cerrado, o bien por actividades agropecuarias.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lea m\u00e1s:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/14\/la-selva-de-la-lluvia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">La selva de la lluvia<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/14\/paulo-moutinho-de-pie-en-la-selva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Paulo Moutinho: De pie en la selva<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/14\/crecer-sin-destruir\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Crecer sin destruir<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/14\/lauro-barata-la-red-de-la-riqueza-natural\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Lauro Barata: La red de la riqueza natural<\/a><br \/>\n<\/div>\n<p>\u201cEl lado oeste de la Amazonia representa el pasado del este\u201d, compara la qu\u00edmica Luciana Vanni Gatti, del Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, en portugu\u00e9s). \u201cLo que no queremos es que el este sea el futuro de toda la regi\u00f3n\u201d. Gatti es una de las l\u00edderes de un proyecto internacional en cuyo marco, desde hace 10 a\u00f1os, se estudia el llamado balance de carbono de la selva amaz\u00f3nica, es decir, la diferencia entre la cantidad emitida y la absorbida de carbono por la vegetaci\u00f3n de la regi\u00f3n. Uno de los grandes debates cient\u00edficos actuales consiste en determinar si la Amazonia sigue siendo un sumidero de carbono, papel que la selva ha ejecutado durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, o se ha transformado en una fuente de emisi\u00f3n de dicho elemento hacia la atm\u00f3sfera. En el primer caso, los \u00e1rboles de la selva siguen creciendo y, por medio de la fotos\u00edntesis, extraen de la atm\u00f3sfera m\u00e1s di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) \u2013el principal gas asociado al aumento del efecto invernadero\u2013 que el que emiten por la respiraci\u00f3n. Contribuyen as\u00ed para mitigar el calentamiento global. En el segundo escenario, la regi\u00f3n pasa a arrojar a la atm\u00f3sfera m\u00e1s carbono de lo que secuestra.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1383\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Esta inversi\u00f3n de rol ocurre porque se ha producido un aumento en la tasa de mortalidad de los \u00e1rboles, que puede estar asociado al surgimiento de grandes sequ\u00edas en la regi\u00f3n en los \u00faltimos 20 a\u00f1os. En este escenario, los \u00e1rboles muertos liberan CO<sub>2<\/sub> y metano hacia la atm\u00f3sfera. Hay estimaciones que dan cuenta de que la vegetaci\u00f3n y el suelo de la Amazonia mantienen una reserva de carbono, en forma de biomasa, equivalente a diez a\u00f1os de las emisiones de di\u00f3xido de carbono de todo el planeta: alrededor de 400 gigatoneladas de ese gas. En las investigaciones de Gatti, tal como es el caso de un estudio publicado en 2014 en la revista <em>Nature<\/em>, se sugiere que, en a\u00f1os extremadamente secos, como 2010 y 2015, la Amazonia ya no logra mantenerse como un sumidero de carbono. \u201cNuestros estudios actuales tambi\u00e9n indican que el este de la Amazonia se est\u00e1 convirtiendo en una fuente de carbono. En la mayor\u00eda de los a\u00f1os, la parte oeste extrae carbono en cantidades suficientes como para compensar esas emisiones del este. Pero se trata de un equilibrio que se puede romper.\u201d<\/p>\n<p>El centro de las presiones es la Amazonia oriental y meridional, pero existen datos preocupantes que ata\u00f1en a toda la regi\u00f3n. Consta en los registros de tres centros clim\u00e1ticos internacionales \u2013el Goddard Institute for Space Studies de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, el National Climatic Data Center (NCDC), de Estados Unidos, y el Hadley Centre for Climate Science and Services, del Reino Unido\u2013 que durante los \u00faltimos 40 a\u00f1os la temperatura media de la Amazonia subi\u00f3 0,7 \u00baC. La mayor parte de ese aumento ocurri\u00f3 en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, y 2016 fue el a\u00f1o m\u00e1s caluroso en la regi\u00f3n, seg\u00fan un art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado por investigadores brasile\u00f1os y europeos en diciembre del a\u00f1o pasado en la revista cient\u00edfica <em>Frontiers in Earth Sciences<\/em>. \u201cLas tres \u00faltimas grandes sequ\u00edas de la regi\u00f3n, en 2005, 2010 y 2015-2016, se han clasificado como eventos extremos que ocurren cada 100 a\u00f1os\u201d, comenta el principal autor de ese trabajo, el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, jefe del sector de Investigaci\u00f3n y Desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden). \u201cEl clima en la Amazonia se est\u00e1 volviendo m\u00e1s imprevisible. En los \u00faltimos 10 a\u00f1os, tuvimos tambi\u00e9n tres grandes inundaciones, megainundaciones, en 2009, 2012 y 2014.\u201d<\/p>\n<p>El historial de variaci\u00f3n de los \u00edndices de pluviosidad en la regi\u00f3n norte es m\u00e1s matizado que el an\u00e1lisis del comportamiento de su temperatura durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. En ese aspecto, la dicotom\u00eda este y oeste, aunque esquem\u00e1tica, aparece de manera m\u00e1s evidente. En estudios recientes se se\u00f1ala que el total de lluvias, en la Amazonia en general, no se ha alterado de forma significativa durante las cuatro \u00faltimas d\u00e9cadas, o puede ser que haya habido un ligero declive. Con todo, cuando los an\u00e1lisis se refinan en funci\u00f3n de determinados per\u00edodos del a\u00f1o y de subregiones, algunas tendencias cobran fuerza.<\/p>\n<div id=\"attachment_332328\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-332328 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-3-1140px-1-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rogerio Assis<\/span><\/a> Una cabecera seca de un r\u00edo en la cuenca del Xing\u00fa, cerca del Parque Ind\u00edgena del Xing\u00fa<span class=\"media-credits\">Rogerio Assis<\/span><\/p><\/div>\n<p>La porci\u00f3n meridional este, donde se ubica el llamado arco del desmonte, que concentra el 75% de la deforestaci\u00f3n de la Amazonia, da indicios de estar sufriendo mayores per\u00edodos sin lluvia prolongados durante la estaci\u00f3n seca. El noroeste ofrece pistas de estar pasando por el fen\u00f3meno inverso, con m\u00e1s lluvias durante la estaci\u00f3n m\u00e1s h\u00fameda. Entre 1981 y 2017, hubo una reducci\u00f3n del 18% de los \u00edndices pluviom\u00e9tricos entre septiembre y noviembre en el sudeste de la Amazonia sudamericana. En el noroeste, el aumento de la pluviosidad fue del orden del 17% y se dio entre marzo y mayo. Este mapeo aparece en un art\u00edculo publicado en septiembre de 2018 por el climat\u00f3logo Jhan Carlos Espinoza, del Instituto Geof\u00edsico de Per\u00fa, en la revista <em>Climate Dynamics<\/em>. En ese trabajo se emplearon datos de dos monitorizaciones de lluvia en la Amazonia: el Chirps, de la Universidad de California en Santa B\u00e1rbara, y el HOP.<\/p>\n<p>El prolongamiento de los d\u00edas sin lluvia o con poqu\u00edsima pluviosidad durante la estaci\u00f3n seca parece ser uno de los eventos con potencial m\u00e1s disruptivo del clima y de la vegetaci\u00f3n de la Amazonia. \u201cSi la estaci\u00f3n seca llega a los cuatro meses, llegaremos al punto de no retorno de la selva\u201d, afirma el climat\u00f3logo Carlos Nobre, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEA-USP). \u201cEl Cerrado tiene m\u00e1s de cuatro meses sin lluvias. Un tiempo tan largo de sequ\u00eda no sirve de sost\u00e9n para una selva como la Amazonia\u201d. En ese caso, la escalada de la escasez de humedad podr\u00eda llevar a la llamada sabanizaci\u00f3n de la selva tropical. Este proceso se caracterizar\u00eda por la sustituci\u00f3n de un bosque denso y cerrado, t\u00edpico de los climas muy h\u00famedos, por una vegetaci\u00f3n cercana a la del Cerrado, formada por plantas arbustivas y pocos \u00e1rboles, propio de las zonas m\u00e1s secas. Las selvas tropicales tienen mayor impacto sobre el clima, pues proveen m\u00e1s humedad y extraen m\u00e1s carbono de la atm\u00f3sfera que las sabanas como el Cerrado.<\/p>\n<p>Entre 1950 y mediados de la d\u00e9cada de 1970, el per\u00edodo de sequ\u00eda en la parte meridional del bosque, cuando llueve menos de 50 mm al mes, empezaba a finales de mayo o principios de junio y terminaba en los \u00faltimos d\u00edas de agosto. Durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas, el per\u00edodo de sequ\u00eda ha aumentado de 15 a 30 d\u00edas, llegando casi en octubre, seg\u00fan se demuestra en el <em>paper<\/em> mencionado de Marengo. En un editorial publicado el 21 de febrero de 2018 en la revista <em>Science Advances<\/em>, Nobre y el bi\u00f3logo estadounidense Thomas Lovejoy, de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, sugirieron que, si entre el 20% y el 25% de la Amazonia llega a ser deforestado, la selva tropical habr\u00e1 alcanzado ese punto de no retorno. En estudios anteriores se situaba ese momento de inflexi\u00f3n en caso de que la selva llegase a un umbral entre un 20% y un 40% de su \u00e1rea deforestada.<\/p>\n<div id=\"attachment_332336\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-332336 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"855\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px-250x188.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px-700x525.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/018-029_capa-amazonia-1_285-6-1140px-120x90.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rogerio Assis<\/span><\/a> Torre de observaci\u00f3n de los procesos clim\u00e1ticos en los alrededores de Manaos<span class=\"media-credits\">Rogerio Assis<\/span><\/p><\/div>\n<p>En cualquier bioma, las variaciones de temperatura y sobre todo los \u00edndices de pluviosidad modelan el tipo de vegetaci\u00f3n que crece en \u00e9l. Casi no hay plantas en los desiertos, por ejemplo, debido a la extrema escasez de lluvias. En la Amazonia, esa relaci\u00f3n tambi\u00e9n se hace presente. Empero, en un mecanismo de retroalimentaci\u00f3n, la inmensa selva tropical contribuye al mantenimiento del clima sumamente h\u00famedo de la regi\u00f3n norte. Esto se debe a que la Amazonia procesa su propia lluvia, o al menos la mitad de ella. La humedad que proveniente del Atl\u00e1ntico es capturada y procesada por los \u00e1rboles de la jungla, siendo posteriormente redistribuida regionalmente o transportada hasta el centro y el sur de Am\u00e9rica del Sur. \u201cCada \u00e1rbol bombea 500 litros de agua hacia la atm\u00f3sfera diariamente. Esta funci\u00f3n solo resulta eficiente si la cobertura forestal se mantiene continua\u201d, <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2020\/02\/14\/paulo-moutinho-de-pie-en-la-selva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">comenta el ec\u00f3logo Paulo Moutinho<\/a>, del Instituto de Investigaci\u00f3n Ambiental de la Amazonia (Ipam, en portugu\u00e9s), una organizaci\u00f3n no gubernamental. La tala \u00e1rboles mina la sinergia entre el clima y la vegetaci\u00f3n en la selva tropical. M\u00e1s lluvias hacen que haya m\u00e1s \u00e1rboles y m\u00e1s \u00e1rboles hacen que haya m\u00e1s lluvias.<\/p>\n<p>En teor\u00eda, el aumento de los gases de efecto invernadero podr\u00eda producir, parad\u00f3jicamente, un efecto positivo sobre la Amazonia: podr\u00eda servir de fertilizante para su vegetaci\u00f3n. Con m\u00e1s CO<sub>2<\/sub> disponible en la atm\u00f3sfera, las plantas har\u00edan m\u00e1s fotos\u00edntesis y crecer\u00edan m\u00e1s. Incluso una selva madura como la Amazonia, donde buena parte de su vegetaci\u00f3n habr\u00eda sobrepasado la fase de crecimiento, podr\u00eda beneficiarse de ese abono atmosf\u00e9rico. El nivel actual de ese gas, de aproximadamente 410 partes por mill\u00f3n (ppm), constituye un r\u00e9cord hist\u00f3rico. Las condiciones son ideales para poner a prueba esta hip\u00f3tesis. Este es uno de los objetivos del Amazon-Face, un proyecto que re\u00fane a cient\u00edficos brasile\u00f1os y del exterior que apunta a rociar altas concentraciones de CO<sub>2<\/sub> en algunos fragmentos de selva intacta para averiguar su reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por el momento, las investigaciones preliminares se han conducido alrededor de dos torres de instrumentaci\u00f3n. Los primeros resultados, obtenidos a partir de modelados computacionales y datos de campo (sin inyecci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono), indican que puede haber limitaciones para que la fertilizaci\u00f3n se concrete. \u201cLa escasez de f\u00f3sforo en los suelos de la Amazonia parece restringir en un 50% la capacidad de los \u00e1rboles de aprovechar el carbono extra de la atm\u00f3sfera\u201d, comenta el ec\u00f3logo David Lapola, de la Universidad de Campinas (Unicamp), uno de los autores de un estudio con esos resultados iniciales del proyecto, publicado en agosto en la revista <em>Nature Geoscience<\/em>. Tal como se desprende de lo expuesto, no se sabe a\u00fan si, por la v\u00eda de la fertilizaci\u00f3n por CO<sub>2<\/sub>, el calentamiento global puede tener un impacto positivo sobre ciertas especies vegetales.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nINCT para el Cambio Clim\u00e1tico (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97629\/inct-2014-inct-para-mudancas-climaticas-inct-mc\/?q=14\/50848-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/50848-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico (Programa FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales); Acuerdo CNPq-INCTs; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 Marengo (Cemaden); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.589.332,54.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La estaci\u00f3n seca se prolonga en el sur de la selva, donde se concentra el desmonte, mientras que el noroeste se mantiene muy h\u00famedo ","protected":false},"author":13,"featured_media":332332,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[286,293,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-332327","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tapa","tag-clima-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332327"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333245,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332327\/revisions\/333245"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/332332"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332327"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=332327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}