{"id":332406,"date":"2020-02-14T14:48:24","date_gmt":"2020-02-14T17:48:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=332406"},"modified":"2020-02-14T15:44:29","modified_gmt":"2020-02-14T18:44:29","slug":"los-beneficios-de-la-cooperacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-beneficios-de-la-cooperacion\/","title":{"rendered":"Los beneficios de la cooperaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Los grupos de investigadores de universidades que participan en proyectos de innovaci\u00f3n en cooperaci\u00f3n con empresas exhiben una productividad cient\u00edfica un 12,7% mayor que la de los equipos que no hacen este tipo de alianzas. Cuando las colaboraciones son duraderas, la cantidad de art\u00edculos que publican los grupos llega a ser un 20,1% superior. Esta es la conclusi\u00f3n que surge de un estudio coordinado por el economista Renato Garcia, docente de la Universidad de Campinas (Unicamp), y publicado en junio en la revista<em> Innovation: Organization &amp; Management<\/em>. Este trabajo se bas\u00f3 en datos de producci\u00f3n cient\u00edfica registrados entre 2002 y 2008 por cuatro censos del Directorio de Grupos de Investigaci\u00f3n, un inventario de equipos de investigadores en actividad en Brasil y su desempe\u00f1o organizado por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). En el art\u00edculo se analiz\u00f3 el desempe\u00f1o de 7.572 grupos, de los cuales 857 colaboraron con empresas al menos una vez durante el per\u00edodo analizado y 324 cooperaron todo el tiempo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Garcia, aunque los datos indiquen una correlaci\u00f3n significativa entre la disposici\u00f3n a cooperar con empresas y el aumento de la productividad cient\u00edfica, no permiten afirmar la existencia de una relaci\u00f3n de causa y efecto entre colaborar y producir m\u00e1s. \u201cEn general, esos grupos de investigaci\u00f3n son de alta calidad y bastante productivos, y eso atrae la atenci\u00f3n de empresas que buscan aliados para solucionar sus problemas\u201d, afirma. Con cierta frecuencia, incluso, ese acercamiento es promovido por exalumnos de cient\u00edficos acad\u00e9micos que fueron a trabajar a los departamentos de investigaci\u00f3n y desarrollo (I&amp;D) de las compa\u00f1\u00edas. \u201cAl mismo tiempo, hay evidencias de que el conocimiento generado en proyectos cooperativos con empresas enriquece la agenda de los investigadores y produce m\u00e1s publicaciones cient\u00edficas\u201d, explica.<\/p>\n<p>Este estudio forma parte de un linaje de trabajos realizados por investigadores de diversos pa\u00edses que apuntan a mapear los efectos positivos y negativos de la interacci\u00f3n entre universidades y empresas, un v\u00ednculo que se disemina en el mundo entero ante las evidencias de que el proceso de innovaci\u00f3n se ha vuelto cada vez m\u00e1s complejo y requiere de la participaci\u00f3n activa de las instituciones que generan conocimiento para producir resultados con impacto econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>De acuerdo con el economista Eduardo Albuquerque, miembro del Centro de Desarrollo y Planificaci\u00f3n Regional de la Universidad Federal de Minas Gerais (Cedeplar-UFMG) y estudioso de la formaci\u00f3n de redes de innovaci\u00f3n, el art\u00edculo corrobora resultados obtenidos en varios pa\u00edses, que apuntan convergencias de inter\u00e9s entre universidades y empresas en la generaci\u00f3n de conocimiento. Para \u00e9l, el estudio innova al se\u00f1alar que la productividad cient\u00edfica se ve afectada de modo m\u00e1s acentuado en colaboraciones m\u00e1s largas. \u201cEste trabajo demuestra que la cooperaci\u00f3n estable y sistem\u00e1tica es m\u00e1s ben\u00e9fica para los grupos, en t\u00e9rminos de productividad, que la colaboraci\u00f3n epis\u00f3dica\u201d, enfatiza Albuquerque, quien no particip\u00f3 del estudio. \u201cLos resultados resaltan que la interacci\u00f3n entre universidades y empresas en Brasil es m\u00e1s com\u00fan de lo que se imagina y se va haciendo m\u00e1s intensa.\u201d<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/044-047_colaboracao-empresa_285-0-es-rev-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x617\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/044-047_colaboracao-empresa_285-0-es-rev-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/044-047_colaboracao-empresa_285-0-es-rev-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/044-047_colaboracao-empresa_285-0-es-rev-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El inter\u00e9s en colaboraciones a largo plazo se explica: mientras que las alianzas de corta duraci\u00f3n suelen resultar solo en el perfeccionamiento de productos, la cooperaci\u00f3n duradera les permite a los investigadores conocer la realidad de las empresas con mayor profundidad. Aun as\u00ed, los cient\u00edficos dedicados a colaboraciones m\u00faltiples y continuas con corporaciones suelen ser objeto alguna desconfianza, como si relegaran a un segundo plano la misi\u00f3n de formar estudiantes y hacer ciencia b\u00e1sica. \u201cExiste un debate, que se est\u00e1 dando ahora en Brasil, pero que ya se hab\u00eda entablado en otros pa\u00edses, sobre en qu\u00e9 medida la excesiva dedicaci\u00f3n de investigadores a las colaboraciones con empresas puede generar obst\u00e1culos a las actividades acad\u00e9micas y a la producci\u00f3n cient\u00edfica\u201d, explica Renato Garcia.<\/p>\n<p>La literatura cient\u00edfica sobre el tema sugiere que las colaboraciones con empresas, en casos espec\u00edficos, pueden ser desfavorables para el rendimiento acad\u00e9mico. Un grupo encabezado por el economista Albert Ba\u00f1al-Esta\u00f1ol, de la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, public\u00f3 en 2013 un art\u00edculo en la revista <em>Research Policy<\/em> mostrando que, en los departamentos de ingenier\u00eda de 40 universidades del Reino Unido, los investigadores sin interacci\u00f3n con empresas publican menos que aquellos con un peque\u00f1o grado de colaboraci\u00f3n, pero niveles muy altos de interacci\u00f3n tienen efectos negativos sobre la productividad cient\u00edfica. Otro trabajo, publicado en 2008 en <em>Scientometrics<\/em> por la ingeniera colombiana Liney Manjarr\u00e9s-Henr\u00edquez, de la Universidad de La Costa, en Barranquilla, indic\u00f3 que los investigadores que cooperaban con empresas atra\u00edan m\u00e1s recursos p\u00fablicos, pero su productividad cient\u00edfica solo crec\u00eda cuando la colaboraci\u00f3n inclu\u00eda contratos de I&amp;D y los recursos de las empresas no sobrepasaban el 15% del presupuesto total del grupo.<\/p>\n<p>Los datos disponibles en el Directorio de Grupos de Investigaci\u00f3n del CNPq no permiten que se eval\u00fae ese tipo de detalle, pero indican que el beneficio obtenido no es ilimitado. En el an\u00e1lisis se pone de manifiesto que las tasas de crecimiento de la productividad cient\u00edfica aumentan mucho en un primer momento, pero pierden \u00edmpetu con el tiempo. Eso se observ\u00f3 incluso en grupos con alto grado de cooperaci\u00f3n en el per\u00edodo analizado. \u201cTal vez los proyectos de cooperaci\u00f3n se vuelvan muy complejos con el tiempo y, por eso, tanto el aprendizaje de los investigadores como la capacidad de generar conocimientos relevantes para las empresas se vuelven menos significativos que al principio\u201d, sugiere Garcia.<\/p>\n<p>La genetista Mayana Zatz, investigadora de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y coordinadora del Centro de Investigaciones del Genoma Humano y C\u00e9lulas Madre, uno de los 17 Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) financiados por la FAPESP, embarc\u00f3 recientemente en un proyecto en cooperaci\u00f3n con la compa\u00b4nia farmac\u00e9utica EMS, en el marca del Programa de Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (Pite) de la Fundaci\u00f3n. Zatz intentar\u00e1 utilizar t\u00e9cnicas de edici\u00f3n gen\u00f3mica para generar embriones de cerdos modificados capaces de proveer \u00f3rganos para trasplantes en humanos. Si funciona, la intenci\u00f3n es instalar haciendas de cr\u00eda de cerdos con esa finalidad terap\u00e9utica. \u201cEn un momento de escasez de recursos p\u00fablicos, la cooperaci\u00f3n con empresas cobra importancia para volver factible la financiaci\u00f3n de la ciencia\u201d, asevera. \u201cEs la primera asociaci\u00f3n p\u00fablico-privada de nuestro grupo y estamos prospectando otras\u201d.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n en petr\u00f3leo y gas es una de las que m\u00e1s promueven colaboraciones entre universidades y empresas, impulsadas por la exigencia legal de que las compa\u00f1\u00edas, sobre todo Petrobras, inviertan en I&amp;D. \u201cLas investigaciones exigen equipamientos caros, como supercomputadoras y tanques num\u00e9ricos, pero hay recursos y eso genera oportunidades no solo para la exploraci\u00f3n y la producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en refiner\u00edas, medio ambiente y materiales\u201d, afirma el ingeniero Denis Schiozer, director del Centro de Estudio de Petr\u00f3leo (Cepetro), de la Unicamp. Este centro re\u00fane a 60 investigadores en proyectos cuyos contratos totalizaron 100 millones de reales en 2019 (un 40% m\u00e1s que en 2018 y cinco veces m\u00e1s que hace cinco a\u00f1os). \u201cLogramos ampliar el volumen de proyectos divulgando oportunidades para docentes de toda la universidad\u201d. Schiozer explica que la explotaci\u00f3n de petr\u00f3leo en el la capa oce\u00e1nica presal cre\u00f3 desaf\u00edos y problemas originales, que vienen generando muchas publicaciones.<\/p>\n<blockquote><p>Los problemas reales de las empresas instigan a los cient\u00edficos a generar nuevos conocimientos<\/p><\/blockquote>\n<p>La productividad elevada de los investigadores que cooperan con empresas tiene or\u00edgenes diversos, afirma el f\u00edsico Vanderlei Bagnato. \u201cCuando un cient\u00edfico se involucra con los problemas reales de las empresas, afronta distintos retos, y eso le rinde publicaciones con contenido nuevo\u201d, afirma Bagnato, que es docente del Instituto de F\u00edsica de S\u00e3o Carlos (IFSC) de la USP y coordinador del Centro de Investigaciones en \u00d3ptica y Fot\u00f3nica, tambi\u00e9n un Cepid de la FAPESP. La din\u00e1mica del trabajo en cooperaci\u00f3n tambi\u00e9n favorece el aumento de la producci\u00f3n cient\u00edfica. \u201cSiempre que celebro una alianza con una empresa, destino parte de los recursos a la formaci\u00f3n de un equipo con al menos dos o tres investigadores. En la actualidad, tengo 22 proyectos en cooperaci\u00f3n y un batall\u00f3n de gente actuando en ellos. Evidentemente, eso tendr\u00e1 un impacto positivo en la cantidad de publicaciones de mi grupo de investigaci\u00f3n\u201d. Buena parte de los proyectos a los que se refiere Bagnato est\u00e1 vinculada a la unidad creada en el IFSC-USP de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n e Innovaci\u00f3n Industrial (Embrapii). El modelo de financiaci\u00f3n incluye recursos del gobierno federal y de las empresas contratantes, mientras que la universidad contribuye con laboratorios y el tiempo de sus investigadores.<\/p>\n<p>Bagnato \u00a0pone de relieve los beneficios de colaborar con las empresas, aunque reconoce que muchos grupos, incluso de alta calidad, no est\u00e1n preparados para actuar en los dos frentes. \u201cLa l\u00f3gica es completamente distinta a la de la investigaci\u00f3n realizada en la universidad, donde un eventual fracaso puede incluso resultar \u00fatil, generar un aprendizaje y describirse en un art\u00edculo cient\u00edfico\u201d, explica el f\u00edsico. \u201cLa empresa espera un resultado concreto en un horizonte de tiempo frecuentemente corto. Es necesario asumir ese compromiso para no frustrar al socio\u201d, enfatiza el f\u00edsico, quien siempre realiza un an\u00e1lisis de riesgo de los proyectos colaborativos antes de unirse a ellos. \u201cSi el riesgo de fracaso es mayor que un 30%, prefiero no entrar\u201d.<\/p>\n<p>De acuerdo con Ulisses Mello, director del Laboratorio de Investigaciones de IBM Brasil, la cooperaci\u00f3n con las universidades es fundamental para atraer diversidad al ambiente de investigaci\u00f3n de las empresas. \u201cLos productos de las empresas y de las universidades son distintos. Mientras que las universidades de investigaci\u00f3n existen para formar buenos alumnos y generar conocimiento nuevo, las empresas procuran crear productos innovadores que les den un futuro econ\u00f3mico. Cuando los dos polos interact\u00faan, uno desaf\u00eda al otro: la universidad aporta su rigor cient\u00edfico y las empresas, la b\u00fasqueda de innovaciones que sean escalables y comercialmente factibles. Esto genera resultados mejores de ambos lados\u201d. En el caso de IBM Brasil, Mello resalta que una parte significativa de la cooperaci\u00f3n se da con las instituciones en las que se formaron a sus investigadores, tales como la USP, la Unicamp y la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). \u201cLa interacci\u00f3n fluye porque existen conexiones ya consolidadas\u201d. Otro frente es el de las instituciones con afinidad con la agenda cient\u00edfica de la empresa. \u201cTenemos inter\u00e9s en nanotecnolog\u00eda y cooperamos con la Universidad Federal de Minas Gerais, que tiene capacidad en el tema\u201d. Mello pondera que diferentes factores influyen en la capacidad de cooperar. \u201cDepende de las caracter\u00edsticas de la empresa y del grupo de investigaci\u00f3n. Tenemos una cultura de publicar y de proteger la propiedad intelectual, por eso nos entendemos con universidades con esa misma cultura. Pero si la empresa solo quiere crear un nuevo producto, la cooperaci\u00f3n puede no ser tan productiva\u201d.<\/p>\n<p>Ana L\u00facia Torkomian, investigadora del Departamento de Ingenier\u00eda de Producci\u00f3n de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), destaca que la cooperaci\u00f3n es fundamental para promover la transferencia de conocimiento hacia la sociedad, pero admite que responde por una parte limitada del esfuerzo para fomentar la innovaci\u00f3n. \u201cLo que se busca en la mayor\u00eda de los pa\u00edses es incentivar el modelo de la triple h\u00e9lice, en el que universidades, las empresas y el gobierno act\u00faan en forma coordinada para promover y financiar la innovaci\u00f3n y generar desarrollo\u201d, afirma. Ese r\u00e9gimen no se limita a promover alianzas entre investigadores y empresas. \u201cEngloba otros frentes. Un ejemplo es la creaci\u00f3n de incubadoras de <em>startups<\/em> y parques tecnol\u00f3gicos en las universidades o en ecosistemas que faciliten el esp\u00edritu emprendedor e innovador. Generar empresas <em>spin offs<\/em> a partir de tecnolog\u00edas producidas por investigadores tambi\u00e9n es importante\u201d.<\/p>\n<p>Torkomian hace hincapi\u00e9 en la importancia del trabajo de las oficinas de transferencia de tecnolog\u00eda en las universidades, conocidas en Brasil como N\u00facleos de Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica (NIT), que procuran alentar a los investigadores a que interact\u00faen con las empresas y promuevan el licenciamiento de tecnolog\u00edas. \u201cEn Brasil, existe ya un centenar de NIT, con grados de madurez distintos. Y vienen cumpliendo un papel en la gesti\u00f3n de la propiedad intelectual y en la interacci\u00f3n con el sector productivo\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nGARCIA, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/abs\/10.1080\/14479338.2019.1632711\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">How long-term university-industry collaboration shapes the academic productivity of research groups<\/a>. <strong>Innovation Organization &amp; Management<\/strong>. <em>Online<\/em>. 27 jun.\u2009 2019.<br \/>\nMANJARR\u00c9S-HENR\u00cdQUEZ, L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/akademiai.com\/doi\/abs\/10.1007\/s11192-007-1877-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Coexistence of university-industry relations and academic research: Barrier to or incentive for scienti\ufb01c productivity<\/a>. <strong>Scientometrics<\/strong>. v. 76, n.\u20093, p. 561-76. jul. 2008.<br \/>\nBANAL-ESTA\u00d1OL, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0048733315000347\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The double-edged sword of industry collaboration: Evidence from engineering academics in the UK<\/a>. <strong>Research Policy<\/strong>. v. 44, n.\u2009 6, p.\u2009 1160-75. jul. \u20092015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las colaboraciones duraderas con empresas han incrementado un 20% la productividad cient\u00edfica de ciertos grupos de investigaci\u00f3n, muestra un estudio","protected":false},"author":11,"featured_media":308319,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284,312],"coauthors":[98],"class_list":["post-332406","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es","tag-innovacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332406"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332406\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333315,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332406\/revisions\/333315"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/308319"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332406"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=332406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}