{"id":332481,"date":"2020-02-14T14:52:44","date_gmt":"2020-02-14T17:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=332481"},"modified":"2020-02-14T15:13:51","modified_gmt":"2020-02-14T18:13:51","slug":"pistas-del-origen-de-la-diabetes-tipo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/pistas-del-origen-de-la-diabetes-tipo-1\/","title":{"rendered":"Pistas del origen de la diabetes tipo 1"},"content":{"rendered":"<p>Cient\u00edficos de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) y de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) identificaron en modelos animales una secuencia de alteraciones org\u00e1nicas en las poblaciones de bacterias que colonizan el intestino (microbiota) que puede desencadenar la diabetes tipo 1, que se caracteriza por la destrucci\u00f3n de las c\u00e9lulas del p\u00e1ncreas productoras de insulina perpetrada por otras c\u00e9lulas del organismo.<\/p>\n<p>De acuerdo con el estudio, que sali\u00f3 publicado en el mes de julio en la revista cient\u00edfica <em>Journal of Leukocyte Biology<\/em>, la producci\u00f3n de sustancias antimicrobianas y de anticuerpos que protegen la membrana del intestino es muy baja en un linaje especial de ratones que desarrolla diabetes espont\u00e1neamente y reproduce la evoluci\u00f3n de esa enfermedad en los seres humanos. Cuando las barreras son deficientes, las bacterias que viven en el intestino sin causar enfermedades y las toxinas que estas producen atraviesan la membrana y se instalan en los ganglios linf\u00e1ticos \u2013o linfonodos\u2013 que conectan el p\u00e1ncreas con el segmento inicial del intestino. En los nodos linf\u00e1ticos, los microorganismos y las toxinas pueden activar a un grupo de leucocitos (gl\u00f3bulos blancos), los linfocitos T.<\/p>\n<p>\u201cEl desplazamiento de bacterias presentes en el intestino hacia los ganglios linf\u00e1ticos precipita procesos inflamatorios que podr\u00edan ocurrir solamente m\u00e1s adelante\u201d, dice la m\u00e9dica inmun\u00f3loga Ana Maria Caetano Faria, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la UFMG, quien coordin\u00f3 el estudio. En los linfonodos, una prote\u00edna de la superficie de los leucocitos de la sangre a la cual se conoce como NOD2 reconoce a las bacterias y toxinas que migraron desde el intestino y generaron una respuesta inflamatoria, activando a los linfocitos T, tal como lo describi\u00f3 un equipo de trabajo de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto (FMRP-USP) en un art\u00edculo de 2016 en la revista <em>Journal of Experimental Medicine<\/em>. Los linfocitos T van inmediatamente al p\u00e1ncreas, e incapaces de distinguir aquello que pertenece al propio organismo de los microorganismos causantes de enfermedades, destruyen las c\u00e9lulas beta, que son las que producen insulina.<\/p>\n<p>M\u00e1s frecuente durante las dos primeras d\u00e9cadas de vida, la diabetes tipo 1 afecta a alrededor de 1,1 millones de persona y se trata suministrando insulina. La diabetes tipo 2, en la cual se produce insulina pero el organismo no la utiliza, es la m\u00e1s com\u00fan, se detecta en el 90% de los casos diagnosticados, y afecta a unos 11 millones de personas en Brasil. La diabetes tipo 1 est\u00e1 clasificada como una enfermedad de predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, aunque menos del 10% de los individuos susceptibles desarrollan este trastorno. Factores ambientales, tales como la dieta, la exposici\u00f3n a agentes infecciosos y la alteraci\u00f3n en la composici\u00f3n de la flora microbiana intestinal tambi\u00e9n est\u00e1n asociados con la enfermedad. \u201cLa predisposici\u00f3n gen\u00e9tica no act\u00faa por s\u00ed sola y tampoco lo explica todo. Hay casos de hermanos gemelos en los que uno puede desarrollar m\u00e1s pronto la enfermedad y el otro, m\u00e1s tarde\u201d, comenta Caetano Faria.<\/p>\n<p>Los ratones del tipo de diabetes sin obesidad (NOD, en ingl\u00e9s) que se utilizaron en los experimentos que condujeron a estas conclusiones comenzaron a desarrollar la enfermedad cuatro semanas despu\u00e9s de su nacimiento, inmediatamente despu\u00e9s del destete. \u201cDetectamos procesos inflamatorios en el intestino previos al primer s\u00edntoma cl\u00ednico de la diabetes \u2013el aumento en los \u00edndices de glucosa en sangre\u2013, que se produce normalmente luego de la 20\u00aa semana de vida\u201d, informa Caetano Faria. Seg\u00fan la investigadora, los animales de ese linaje producen pocos anticuerpos, principalmente la inmunoglobulina del tipo A (IgA), y escaso moco, un gel con propiedades antimicrobianas que tapiza la mucosa intestinal.<\/p>\n<p>En la UFMG, los experimentos que llev\u00f3 a cabo la bi\u00f3loga Mariana Miranda registraron una mengua en la producci\u00f3n de interleucina 10 (IL-10) en el intestino de los ratones, antes y durante el desarrollo de la diabetes. La IL-10 es una citoquina antiinflamatoria que participa en la regulaci\u00f3n del sistema inmunitol\u00f3gico en la mucosa intestinal. Su escasez facilita la progresi\u00f3n de inflamaciones y la migraci\u00f3n de c\u00e9lulas a trav\u00e9s de la mucosa intestinal.<\/p>\n<p>\u201cUna de las primeras etapas de la diabetes tipo 1 es un cambio significativo en el perfil de la microbiota intestinal\u201d, dice la bi\u00f3loga Daniela Carlos Sartori, de la FMRP-USP, quien particip\u00f3 en ese trabajo. \u201cBacterias no pat\u00f3genas con potencial probi\u00f3tico, tales como <em>Lactobacillus <\/em>y <em>Bifidobacterium<\/em>, son sustituidas por otras, pat\u00f3genas y proinflamatorias, como por ejemplo, <em>Escherichia coli<\/em>\u201d, dice.<\/p>\n<p>En el Instituto Cient\u00edfico San Rafael, en Mil\u00e1n, Italia, la inmun\u00f3loga Chiara Sorini tambi\u00e9n verific\u00f3 en ratones que la colitis, un tipo de inflamaci\u00f3n intestinal, puede alterar la capa de moco, debilitar la barrera intestinal y causar diabetes tipo 1. En un art\u00edculo tambi\u00e9n publicado en julio en la revista <em>PNAS<\/em>, Sorini y otros investigadores de Italia y de Suecia explicaron que el aumento de la permeabilidad de la mucosa intestinal es \u201cdirectamente responsable\u201d de la destrucci\u00f3n de las c\u00e9lulas beta, que ocasiona la diabetes tipo 1. De acuerdo con ese trabajo, los ratones NOD, pese a contar con c\u00e9lulas T espec\u00edficas para las c\u00e9lulas beta, no adquieren diabetes a menos que un evento, tal como la p\u00e9rdida de la barrera intestinal, dispare el proceso de autoinmunidad.<\/p>\n<p>\u201cLa flora microbiana acaso no sea la responsable directa de la diabetes tipo 1, pero ciertamente es uno de los factores que desencadenan la enfermedad\u201d, advierte el endocrin\u00f3logo M\u00e1rio Saad, de la Universidad de Campinas (Unicamp), que no particip\u00f3 en esos estudios. \u201cLos avances en el esclarecimiento de las causas de la diabetes son muy importantes, pero todav\u00eda estamos lejos de su cura o de nuevos tratamientos\u201d. Las causas podr\u00edan ser a\u00fan m\u00e1s complejas. En un art\u00edculo publicado en marzo de 2016 en la revista <em>Nature Reviews Endocrinology<\/em>, Mikael Knip y Heli Siljander, de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, notaron que las alteraciones en las poblaciones de bacterias, al comenzar luego de la producci\u00f3n de anticuerpos que acometen a las c\u00e9lulas beta, podr\u00edan estar involucradas en el desarrollo de la enfermedad, m\u00e1s que en su causa.<\/p>\n<p>\u201cA partir de estos resultados, recomendamos evitar las dietas ricas en hidratos de carbono refinados y grasas, que facilitan ese proceso, y evaluar intervenciones nutricionales a base de fibras o de probi\u00f3ticos, que incluyan las propias bacterias, para mantener la flora intestinal sana\u201d, comenta Sartori.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nEstudio del perfil del microbioma intestinal y del potencial terap\u00e9utico de estrategias de intervenci\u00f3n en la inmunopatogenia de la diabetes tipo 1 y 2 (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/104184\/estudo-do-perfil-do-microbioma-intestinal-e-do-potencial-terapeutico-de-estrategias-de-intervencao-n\/?q=18\/14815-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 18\/14815-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Joven Investigador; <strong>Investigadora responsable <\/strong>Daniela Carlos Sartori (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.416.301,71<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nMIRANDA, M. C. G. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/jlb.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/JLB.3HI0119-024RR\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Abnormalities in the gut mucosa of non-obese diabetic mice precede the onset of type 1 diabetes<\/a>. <strong>Journal of Leukocyte Biology<\/strong>. v. 106, n. 3, p. 513-29. 16 jul. 2019.<br \/>\nSORINI, C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.pnas.org\/content\/116\/30\/15140\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Loss of gut barrier integrity triggers activation of islet-reactive T cells and autoimmune diabetes<\/a>. <strong>PNAS<\/strong>. v. 116, n. 30, p. 15140-9. 23 jul. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Alteraciones en la microbiota intestinal podr\u00edan estar asociadas al surgimiento de esta enfermedad","protected":false},"author":17,"featured_media":332482,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,329],"coauthors":[5968],"class_list":["post-332481","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332481"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332481\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":332486,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332481\/revisions\/332486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/332482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332481"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=332481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}