{"id":332519,"date":"2020-02-14T14:53:50","date_gmt":"2020-02-14T17:53:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=332519"},"modified":"2020-02-18T17:46:16","modified_gmt":"2020-02-18T20:46:16","slug":"primeros-inoculantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/primeros-inoculantes\/","title":{"rendered":"Primeros inoculantes"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_332520\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-332520 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1062\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1-250x332.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1-700x929.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/076-079_sementes-inoculadas_285-0-800px-1-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Reportajes de <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, tales como el de la edici\u00f3n <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/03\/01\/el-conocimiento-en-el-campo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 85<\/a>, dan cuenta de los productos a base de bacterias<\/p><\/div>\n<p>El \u00e9xito comercial que alcanz\u00f3 la soja brasile\u00f1a se debe en buena medida a las investigaciones sobre la fijaci\u00f3n biol\u00f3gica del nitr\u00f3geno (FBN) que se iniciaron en el pa\u00eds en la d\u00e9cada de 1950, con los trabajos pioneros de los agr\u00f3nomos Johanna D\u00f6bereiner (1924-2000) y Ruy Jardim Freire (1923-2015). Integrante del plantel de cient\u00edficos de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa), D\u00f6bereiner se top\u00f3 con resistencias a su tesis favorable a la FBN porque en aquella \u00e9poca el modelo est\u00e1ndar era el empleo masivo de abonos nitrogenados en la sojicultura (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, ediciones n\u00ba 58 y 88<\/em>).<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada siguiente, los inoculantes \u2013productos a base de bacterias capaces de absorber el nitr\u00f3geno del aire y transfer\u00edrselo a las ra\u00edces de la planta, disminuyendo la dependencia de los fertilizantes qu\u00edmicos nitrogenados\u2013 comenzaron a utilizarse a gran escala en los cultivos de soja. Esto fue resultado del trabajo de Embrapa seleccionando estirpes de bacterias del g\u00e9nero <em>Rhizobium <\/em>(popularmente conocidas como rizobios) adaptadas a las condiciones del suelo, el clima y los genotipos brasile\u00f1os de soja (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/03\/01\/el-conocimiento-en-el-campo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 85<\/em><\/a>). Las investigaciones relacionadas con la fijaci\u00f3n biol\u00f3gica de nitr\u00f3geno y al desarrollo de inoculantes para la soja fueron divulgadas en diversas ocasiones por <em>Pesquisa FAPESP<\/em> durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Desde entonces vienen desarroll\u00e1ndose nuevas tecnolog\u00edas de aplicaci\u00f3n de microorganismos, de modo tal que la simbiosis con la soja llega a evitar por completo el uso de fertilizantes nitrogenados. Para los expertos, la competitividad de la soja cultivada en Brasil se debe al uso de inoculantes eficientes. \u201cSin los inoculantes y la fijaci\u00f3n biol\u00f3gica, el cultivo de soja no ser\u00eda econ\u00f3micamente viable en el pa\u00eds\u201d, enfatiza la ingeniera agr\u00f3noma Mariangela Hungria, de Embrapa Soja, con sede en Londrina (estado de Paran\u00e1).<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 2000, Embrapa Soja comenz\u00f3 a proveer como inoculante una nueva clase de microorganismos, integrada por bacterias promotoras del crecimiento de las plantas. La bacteria m\u00e1s utilizada es <em>Azospirillum brasilense<\/em>, que tambi\u00e9n es capaz de realizar la fijaci\u00f3n biol\u00f3gica del nitr\u00f3geno, aunque no en el mismo nivel que <em>Bradyrhizobium<\/em>. El mecanismo principal de promoci\u00f3n del crecimiento de las plantas de <em>Azospirillum<\/em> consiste en la producci\u00f3n de fitohormonas. \u201cA veces, las plantas desarrollan el doble de ra\u00edces\u201d, comenta Hungria. \u201cEn ese caso, absorben mayor cantidad de agua, de nutrientes del suelo e incluso aprovechan mejor los fertilizantes\u201d.<\/p>\n<p>En un experimento reciente de Embrapa en el estado de Amazonas, cient\u00edficos se percataron de que la sola inoculaci\u00f3n de la bacteria <em>A. brasilense<\/em> en semillas de ma\u00edz permiti\u00f3 economizar 20 kilogramos de nitr\u00f3geno por hect\u00e1rea y brind\u00f3 el doble del rendimiento promedio de ese cultivo en el estado. \u201cEl valor del flete encarece el costo de los fertilizantes que llegan a la regi\u00f3n. Por eso son tan importantes las alternativas al uso de insumos qu\u00edmicos\u201d, dice el agr\u00f3nomo Inocencio Junior Oliveira, de Embrapa Amazonia Occidental.<\/p>\n<p><strong>Coinoculaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nEn 2014, Embrapa lanz\u00f3 la tecnolog\u00eda de coinoculaci\u00f3n, con los dos tipos de bacterias que pueden aplicarse simult\u00e1neamente, antes de la siembra. Al utilizar los dos microorganismos, el productor de soja obtiene un incremento en el rinde promedio de un 16%, informa Embrapa, comparado con el uso \u00fanicamente de <em>Bradyrhizobium<\/em>. La tecnolog\u00eda de coinoculaci\u00f3n fue adoptada por el productor rural Eduardo Sampaio Moreira Piegas, de la localidad de Mococa (S\u00e3o Paulo), que utiliza ese producto desde hace alrededor de 20 a\u00f1os. \u201cNunca plant\u00e9 soja sin inoculante. Utilizo bastante menos nitr\u00f3geno que lo recomendado\u201d, comenta.<\/p>\n<p>El uso creciente de inoculantes ha elevado la productividad de ese cultivo, pero tambi\u00e9n impone desaf\u00edos. Entre ellos, el de compatibilizar el empleo conjunto de las bacterias con los agrot\u00f3xicos que se aplican a las semillas, dado que por lo general, los pesticidas aniquilan a los microorganismos ben\u00e9ficos para las plantas. Otro problema es la producci\u00f3n casera de inoculantes. \u201cSe trata de algo muy serio. Muchos intentan fabricar productos biol\u00f3gicos en su propia finca\u201d, resalta Mariangela Hungria. \u201cLos inoculantes caseros que analizamos conten\u00edan de todo, menos las bacterias que querr\u00edamos que tuvieran. En algunos, detectamos pat\u00f3genos, tales como las bacterias <em>Klebsiella<\/em> y <em>Staphylococcus<\/em>. Esos inoculantes pueden causarles enfermedades a las plantas, a la gente y a los animales\u201d, advierte la investigadora de Embrapa Soja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los productos elaborados con bacterias que captan nitr\u00f3geno en los cultivos de soja se remontan a la d\u00e9cada de 1960","protected":false},"author":468,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[267,278,328],"coauthors":[778],"class_list":["post-332519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es","tag-agronomia-es","tag-biologia-es","tag-quimica-es","keywords-pesquisa-fapesp-20-anos-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/468"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=332519"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332519\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333278,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/332519\/revisions\/333278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=332519"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=332519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}