{"id":333634,"date":"2020-02-20T18:29:27","date_gmt":"2020-02-20T21:29:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=333634"},"modified":"2020-02-20T18:29:27","modified_gmt":"2020-02-20T21:29:27","slug":"glaucio-ary-dillon-soares-sociologo-por-pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/glaucio-ary-dillon-soares-sociologo-por-pasion\/","title":{"rendered":"Gl\u00e1ucio Ary Dillon Soares: Soci\u00f3logo por pasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1202\" class=\"alignright size-full wp-image-332992\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800-250x376.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800-700x1052.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/022-027_entrevista_glaucio-soares_286-0-800-120x180.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a>\u201cSuelo decir que tropec\u00e9 con el derecho, no lo eleg\u00ed\u201d, comenta el carioca Gl\u00e1ucio Soares, alumno de la primera promoci\u00f3n de la Facultad de Derecho de la Universidade C\u00e2ndido Mendes, en R\u00edo de Janeiro. Hijo \u00fanico de una docente de educaci\u00f3n primaria y de un contador, Soares ingres\u00f3 en esa instituci\u00f3n en 1953, en una \u00e9poca en que la ciencia pol\u00edtica y la sociolog\u00eda no eran disciplinas aut\u00f3nomas, \u201csino cap\u00edtulos del derecho\u201d. No le llev\u00f3 mucho tiempo enamorarse de las ciencias sociales. \u201cEl \u00e1rea espec\u00edfica del conocimiento que me fascin\u00f3 no ten\u00eda representantes en Brasil y cobraba est\u00edmulo a partir de aquello que le\u00eda: libros que abordaban la investigaci\u00f3n y resultados de la misma\u201d, recuerda. \u201cLa carrera de sociolog\u00eda y pol\u00edtica de la PUC [Pontificia Universidad Cat\u00f3lica] tuvo mucho m\u00e1s impacto sobre m\u00ed que la de derecho\u201d.<\/p>\n<p>A Soares se lo considera uno de los fundadores de la sociolog\u00eda moderna en Brasil, que innov\u00f3 al introducir m\u00e9todos cualitativos y cuantitativos en los estudios sociales. En 1967, con \u201c<em>Socioeconomics variables and voting for the radical left: Chile, 1952<\/em>\u201d, un art\u00edculo redactado en colaboraci\u00f3n con Robert Hamblin, docente de psicolog\u00eda social en la Washington University en St. Louis, Estados Unidos, se convirti\u00f3 en el primer latinoamericano en publicar en la revista <em>American Political Science Review<\/em>. Su libro <em>Sociedade e pol\u00edtica no Brasil<\/em>, editado en 1973, se torn\u00f3 r\u00e1pidamente una referencia entre los trabajos de sociolog\u00eda electoral en el pa\u00eds. \u201cLa sugerencia de publicarlo por la editorial Difus\u00e3o Europeia [Difei] fue de Fernando Henrique Cardoso\u201d, dice, recordando que ambos coincidieron en Chile. \u201cEn ese entonces, tanto \u00e9l como casi todos en el \u00e1mbito acad\u00e9mico para m\u00ed estaban a mi izquierda. Yo pas\u00e9 a la izquierda sin cambiar demasiado, porque Brasil se inclin\u00f3 hacia la derecha\u201d, atestigua.<\/p>\n<p>Docente del Instituto de Estudios Sociales y Pol\u00edticos de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Iesp-Uerj), Soares relata que le gusta escribir: \u201cAntes me preocupaba por escribir elegantemente, ahora pretendo llegarle al alma a la gente que me lee. Yo creo en el alma\u201d. Padre de cinco hijos y abuelo de seis nietos, en esta entrevista, que concedi\u00f3 en el apartamento donde vive con su esposa, la polit\u00f3loga Dayse Miranda, en frente de la sede del club Fluminense, en la zona sur de R\u00edo, habla de su trayectoria profesional y de su nuevo objeto de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad<\/strong> 85 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidades<\/strong><br \/>\nSociolog\u00eda pol\u00edtica y criminolog\u00eda<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nInstituto de Estudios Sociales y Pol\u00edticos de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Iesp-Uerj)<br \/>\n<strong>Estudios<\/strong><br \/>\nGraduado en derecho en la Universidade C\u00e2ndido Mendes (1957), con estudios de sociolog\u00eda y pol\u00edtica en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (1958), maestr\u00eda en derecho por la Tulane University (1959) y doctorado en sociolog\u00eda (1965) por la Washington University en St. Louis<br \/>\n<strong>Producci\u00f3n<\/strong><br \/>\n11 libros escritos o compilados, 43 cap\u00edtulos de libros<\/div>\n<p><strong>Usted estudi\u00f3 derecho, sociolog\u00eda y ciencia pol\u00edtica. Cuando tiene que consignar su profesi\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo se define?<\/strong><br \/>\nBromeo un poco con eso. A veces pongo soci\u00f3logo. En los \u00faltimos a\u00f1os trabaj\u00e9 bastante en criminolog\u00eda, pero no el derecho penal ni el derecho procesal penal. De ninguna manera me defino como jurista. Mi desencanto con el derecho lleg\u00f3 muy pronto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nPorque el derecho no contempla afirmaciones esenciales como por ejemplo: \u201cNo lo s\u00e9, por lo tanto quiero saber\u201d. Es \u201cyo ya lo s\u00e9\u201d. Va m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias entre las ciencias del ser y del deber ser. La postura en la cual \u201cyo admito mi desconocimiento actual, y por eso necesito investigar\u201d es para m\u00ed la representaci\u00f3n de la ciencia. Tambi\u00e9n constituye una barrera con la cual me topo. No solo disciplinaria, en el caso del derecho, sino te\u00f3rica. Algunas teor\u00edas fueron importadas como respuestas y no como planteos de problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNo hallaba un reto cient\u00edfico en el derecho?<\/strong><br \/>\nNo creo que haya un desaf\u00edo cient\u00edfico. Aqu\u00ed en Brasil lo que siempre vi es una aplicaci\u00f3n de c\u00f3digos. Hice una maestr\u00eda en derecho comparado y hoy en d\u00eda ese conocimiento me sirve como par\u00e1metro. Al conocer desde adentro la manera de pensar de un estudioso del derecho, yo la contrasto con la manera concreta de pensar de un investigador. O sea, sobrevino un desencanto, pero tambi\u00e9n le hall\u00e9 utilidad.<\/p>\n<p><strong>En su producci\u00f3n se transluce cierta preocupaci\u00f3n con los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n de las ciencias sociales. \u00bfCu\u00e1l es el origen de eso?<\/strong><br \/>\nQued\u00e9 pasmado con las primeras lecturas, incluso antes de ir a perfeccionarme a Estados Unidos. Por un lado, hab\u00eda afirmaciones gratuitas, en nombre de la sociolog\u00eda y de la ciencia pol\u00edtica, y, por otro, preguntas por responder. Mi planteo fue: \u00bfno sabemos todo esto? Por supuesto que no. Recuerdo que discut\u00eda con marxistas ortodoxos, que para buscarle una soluci\u00f3n a los problemas brasile\u00f1os le\u00edan, por ejemplo, <em>El manifiesto comunista<\/em>, de 1848. Los m\u00e1s inteligentes recurr\u00edan a los <em>Grundrisse<\/em>, el estudio que [Karl] Marx [1818-1883] public\u00f3 al final de la d\u00e9cada de 1850. La gente no conoce al Marx investigador. Conoce al Marx te\u00f3rico, al revolucionario.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY a usted solo le interesa el Marx investigador?<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es, de hecho es lo que m\u00e1s me interesa de \u00e9l, que se pas\u00f3 13 a\u00f1os en una biblioteca buscando, por ejemplo, historiales de sueldos. Eso lo descubr\u00ed en Par\u00eds, casi por casualidad, al toparme con esa obra en una librer\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Volviendo a su inter\u00e9s por los m\u00e9todos de investigaci\u00f3n, en un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado hace 15 a\u00f1os, usted registr\u00f3 lo que consideraba una \u201cprecariedad en la ense\u00f1anza de t\u00e9cnicas de investigaci\u00f3n y m\u00e9todos cuantitativos\u201d. \u00bfQu\u00e9 cambios hubo desde entonces?<\/strong><br \/>\nEn todo este tiempo quiz\u00e1 se ampliaron las diferencias entre las distintas disciplinas. Hubo un momento en la ciencia pol\u00edtica en que un grupo de profesionales que ten\u00edan una buena maestr\u00eda hecha en Brasil volv\u00edan de Estados Unidos con un buen doctorado, pero no ocurri\u00f3 lo mismo con la sociolog\u00eda. En Minas Gerais, J\u00falio Barbosa cre\u00f3 un programa de becas en el posgrado cuando eso pr\u00e1cticamente no exist\u00eda, y propici\u00f3 la conformaci\u00f3n de una elite intelectual, una generaci\u00f3n que hoy tiene 70 a\u00f1os, como m\u00ednimo. Cada uno de ellos, que retornaban con una buena capacitaci\u00f3n en m\u00e9todos, me suscitaba nuevas esperanzas. Porque hay mucho por dilucidar. No tenemos que quedarnos filosofando todo el d\u00eda leyendo a [Johann Wolfgang von] Goethe [1749-1832] y [Friederich] Nietzsche [1844-1900]. En Brasil, el uso de los m\u00e9todos en ciencia pol\u00edtica ha mejoradop un poco. En la sociolog\u00eda no dispusimos del desarrollo que tuvieron los m\u00e9todos cualitativos en la antropolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Por lo tanto, a su juicio, observando ahora a las ciencias sociales, la sociolog\u00eda aparece en desventaja.<\/strong><br \/>\nEn t\u00e9rminos de rigurosidad metodol\u00f3gica s\u00ed. El uso de cl\u00e1sicos europeos, que se ense\u00f1aron como norma, result\u00f3 muy perjudicial. En la sociolog\u00eda ocurri\u00f3 lo mismo que, en cierta medida, sucede en el derecho, en donde lo que m\u00e1s pesa es la autoridad. La idea de la autoridad es da\u00f1ina para la ciencia. En ella no interesa qui\u00e9n, sino qu\u00e9 y c\u00f3mo. El nombre de quien la hace es irrelevante y, cuando algo se convierte en mito, el alumno tiende a tomar ese conocimiento como una verdad. Podemos verlo en el caso de [\u00c9mile] Durkheim [1858-1917], un gran investigador y pensador franc\u00e9s, por cierto. En la academia brasile\u00f1a, cuando se menciona al suicidio, la primera obra que se nos viene a la mente es <em>El suicidio<\/em>, publicado por \u00e9l en 1897. Pero en la propia Francia, 50 a\u00f1os antes de Durkheim, [Andr\u00e9-Michel] Guerry [1802-1866] introdujo datos interesantes. Basta con tipear el t\u00e9rmino <em>suicide<\/em> en el Google Acad\u00e9mico para encontrar centenas de miles de trabajos de investigaci\u00f3n sobre el tema. Hace cinco o seis a\u00f1os, elabor\u00e9 un an\u00e1lisis, que no publiqu\u00e9, sobre el contenido de las asignaturas que se dictan en el posgrado que revel\u00f3 cosas interesantes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor ejemplo?<\/strong><br \/>\nHice un mapeo nacional sobre programas y bibliograf\u00edas de las carreras de sociolog\u00eda en las que hay posgrado, y verifiqu\u00e9 qui\u00e9nes eran los autores recomendados. Los principales eran europeos. Tambi\u00e9n figuraban algunos estadounidenses, pocos brasile\u00f1os y pr\u00e1cticamente ning\u00fan otro latinoamericano. No hab\u00eda africanos ni asi\u00e1ticos. Eso no quiere decir que en Asia y en \u00c1frica no haya sociolog\u00eda, pero significa que sencillamente ignoramos esa producci\u00f3n. El t\u00edtulo del estudio ser\u00eda sociolog\u00eda arcaica. No lo publiqu\u00e9 porque deb\u00eda dedicarle m\u00e1s tiempo del que dispon\u00eda para finalizar el trabajo, actualizando los datos, y generar\u00eda muchas disputas. No estaba dispuesto a involucrarme en esa pelea.<\/p>\n<p><strong>Pero fue su pasi\u00f3n por la sociolog\u00eda lo que lo indujo a salir de Brasil al final de la d\u00e9cada de 1950.<\/strong><br \/>\nAs\u00ed es, quise irme en pos de mi desarrollo. Esa fue una decisi\u00f3n arriesgada. Antes de partir, la \u00fanica charla que tuve sobre el tema fue con el padre [Fernando Bastos de] \u00c1vila [1918-2010], el cura fundador del Instituto de Sociolog\u00eda y Ciencia Pol\u00edtica de la PUC. Cuando le plante\u00e9 mis dudas, \u00e9l me dijo: \u201cLos recursos en el exterior son tantos que no importa qu\u00e9, pero vas a aprender\u201d. Mi destino inicial fue la Tulane University, en Estados Unidos. Hice una maestr\u00eda en un a\u00f1o. Luego me traslad\u00e9 al National Opinion Research Center [Norc] para aprender a investigar.<\/p>\n<blockquote><p>Muchos acad\u00e9micos se ubicaban a mi izquierda. Yo vir\u00e9 a la izquierda sin salir de mi lugar, porque Brasil se inclin\u00f3 hacia la derecha<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue ese aprendizaje?<\/strong><br \/>\nLa primera lecci\u00f3n fue que en las ciencias sociales se puede producir conocimiento a partir de los datos recabados por entrevistadores, organizados por codificadores y evaluados por estad\u00edsticos, as\u00ed nunca se haya visto ni entrevistado a nadie. La segunda vino con la pr\u00e1ctica e impone un l\u00edmite a la primera. Aquel que no entrevista pierde mucho. Sal\u00ed a hacer trabajo de campo para subsistir, me pagaban por entrevista, en el hielo de Chicago. Uno de los autores de la investigaci\u00f3n era el soci\u00f3logo Elihu Katz y en la encuesta que \u00e9l hab\u00eda elaborado figuraban muchas preguntas sobre el aborto. Me toc\u00f3 entrevistar a los habitantes de un barrio italiano. Una mujer se neg\u00f3 a responder, llam\u00f3 a un mont\u00f3n de tipos que se me vinieron al humo y tuve que huir. Entonces comprend\u00ed que hab\u00eda formulado preguntas que, en ese entonces, no pod\u00edan hacerse en esa comunidad. Ah\u00ed fue que me di cuenta de que el tema del aborto pod\u00eda estudiarse, pero la metodolog\u00eda tendr\u00eda que ser diferente.<\/p>\n<p><strong>Usted tambi\u00e9n fue uno de los pioneros de los estudios electorales en Brasil. \u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 eso?<\/strong><br \/>\nEso surgi\u00f3 para las elecciones de 1960. La elecci\u00f3n de gobernador en lo que entonces era el estado de Guanabara era dur\u00edsima. Por la derecha iba Carlos Lacerda [1914-1977], de la UDN [Uni\u00f3n Democr\u00e1tica Nacional]. Por la izquierda, S\u00e9rgio Magalh\u00e3es [1916-1991], del PTB [Partido Laborista Brasile\u00f1o]. Y hab\u00eda un tercer candidato, algo carism\u00e1tico y violento, y con mayor arraigo en la Baixada Fluminense, que era Ten\u00f3rio Cavalcanti [1906-1987], por el PST [Partido Social Laborista]. Hab\u00eda varios estudios, que por aquella \u00e9poca se denominaban <em>pr\u00e9vias<\/em> (tendencias). Uno de los m\u00e1s ambiciosos lo llevaba a cabo el peri\u00f3dico <em>Correio da Manh\u00e3<\/em>. Pens\u00e9: esta es mi oportunidad. Me puse mi \u00fanico traje formal y fui a presentarme en el <em>Correio<\/em>. Me contrataron para ese trabajo. Entr\u00e9 en el peri\u00f3dico por la ma\u00f1ana\u00a0 y sal\u00ed a la noche con el cuestionario imprimi\u00e9ndose. Eran cuarenta y tantas preguntas. Capacit\u00e9 a los entrevistadores y tuve muchos problemas con la veracidad de las informaciones y con la deshonestidad. Detect\u00e9 dos tipos de enga\u00f1o. El m\u00e1s com\u00fan: el tipo iba al sitio en donde deb\u00eda realizarse la encuesta, formulaba dos o tres preguntas iniciales y se iba, y luego completaba los cuestionarios en su casa. Otros ni siquiera iban, los completaban todos en su casa. Ten\u00edamos un sistema de chequeo que me permiti\u00f3 detectar los fraudes y rehacer las entrevistas. Con los datos oficiales del TRE [Tribunal Regional Electoral], hicimos una estimaci\u00f3n de los resultados teniendo en cuenta las circunscripciones electorales. Hubo cierto desv\u00edo, pero acert\u00e9 con precisi\u00f3n el resultado de la contienda: triunf\u00f3 Lacerda, pero por escaso margen.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEsa fue su consagraci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nNo, sal\u00ed corriendo. Ten\u00f3rio Cavalcanti, a quien se lo conoc\u00eda como el tipo de la capa negra, era un pol\u00edtico agresivo, andaba siempre armado con una ametralladora a la que apodaba Lurdinha. \u00c9l me envi\u00f3 una misiva al peri\u00f3dico donde dec\u00eda algo as\u00ed como: \u201cLos intelectuales generan sus mentiras y acaban por cre\u00e9rselas. Usted est\u00e1 equivocado y me est\u00e1 perjudicando\u201d. No s\u00e9 si el miedo gui\u00f3 mi lectura o si la lectura aument\u00f3 mi temor. El caso es que resolv\u00ed irme de R\u00edo. Me fui a Brasilia, para asistir a la inauguraci\u00f3n de la capital. La gente del <em>Correio da Manh\u00e3<\/em> qued\u00f3 furiosa conmigo porque les hab\u00eda prometido otros dos art\u00edculos que finalmente no les entregu\u00e9. Pero la calidad de la investigaci\u00f3n fue reconocida incluso por el peri\u00f3dico de la competencia.<\/p>\n<p><strong>Usted tuvo la oportunidad de dedicarse a esa \u00e1rea de las encuestas electorales y sondeos de mercado, pero la dej\u00f3 de lado. \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nEn aquella \u00e9poca, cuando Marplan me invit\u00f3 a sumarme a su plantel, yo viv\u00eda con mis padres, y pr\u00e1cticamente no ten\u00eda ingresos. Esa fue una elecci\u00f3n crucial en mi vida. Si hubiese aceptado, en algunos meses habr\u00eda podido comprarme un auto, alquilar un departamento en un buen barrio, satisfaciendo a mi burguesismo reprimido, y no hubiera retornado r\u00e1pidamente al mundo acad\u00e9mico. Pero opt\u00e9 por seguir resistiendo, y nunca me arrepent\u00ed.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 le brinda la ciencia que el mercado no podr\u00eda darle?<\/strong><br \/>\nUna identificaci\u00f3n con el fruto de mi trabajo. Me da alegr\u00eda y tristeza. Es mucho m\u00e1s emotiva, pero yo controlo los efectos de esa emotividad con t\u00e9cnicas firmes. Recurro a ellas incluso cuando hago an\u00e1lisis de contenidos. Cuando estuve en la Washington University, Gilbert Shapiro, mi profesor de sociolog\u00eda, por ejemplo, estudiaba los cuadernos [Cahiers de Dol\u00e9ances], de 1789, donde la poblaci\u00f3n de Francia registraba sus quejas, durante la Revoluci\u00f3n Francesa. Era un <em>scholar<\/em>. Eso me encant\u00f3. Nadie trabajaba en forma tan cuidadosa y detallista, por eso pens\u00e9: \u00a1alg\u00fan d\u00eda quiero hacer eso!<\/p>\n<blockquote><p>La ense\u00f1anza de cl\u00e1sicos europeos como si fuesen verdades irrefutables es da\u00f1ina. La idea de la autoridad perjudica a la ciencia<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 usted a realizar an\u00e1lisis de contenidos?<\/strong><br \/>\nHace mucho. Sin embargo, m\u00e1s ac\u00e1 en el tiempo, cuando Google facilit\u00f3 el acceso a sus 30 millones de libros, surgi\u00f3 la posibilidad de un nuevo tipo de an\u00e1lisis para aquellos que, como yo, anhelaban estudiar la evoluci\u00f3n del marxismo como teor\u00eda, y sus conceptos. Seleccion\u00e9 contenidos fundamentales, que podr\u00edan hallarse en los libros investigados, tales como, por ejemplo, conciencia y conflicto de clases, proletariado, burgues\u00eda, etc. Us\u00e9 cinco idiomas: ingl\u00e9s, alem\u00e1n, franc\u00e9s, espa\u00f1ol e italiano. La idea consist\u00eda en verificar cu\u00e1l es el efecto del final de la URSS [Uni\u00f3n de las Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas] en la difusi\u00f3n del concepto. Yo no dispon\u00eda de un conjunto integral de hip\u00f3tesis, ten\u00eda curiosidades. Por ejemplo, quer\u00eda saber si el declive hab\u00eda comenzado antes de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, en 1989. Luego me propuse descubrir, apelando tambi\u00e9n a ese mismo an\u00e1lisis emp\u00edrico del pensamiento, que ocurri\u00f3 con el pensamiento de la Cepal [Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina y el Caribe] y con los cepalinos. Y tambi\u00e9n con la censura a [Le\u00f3n] Trotsky [1879-1940] en la Alemania nazi.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les fueron sus hallazgos?<\/strong><br \/>\nLa Cepal no muri\u00f3, se reinvent\u00f3. En cuanto al marxismo, emergieron dos conclusiones: ninguna teor\u00eda sociol\u00f3gica tuvo tanto impacto, ni durante tanto tiempo. El marxismo sigui\u00f3 la trayectoria esperada para una gran teor\u00eda: domin\u00f3 el pensamiento sociol\u00f3gico durante d\u00e9cadas, result\u00f3 afectado por los acontecimientos de la pol\u00edtica mundial y de las pol\u00edticas nacionales, y sufri\u00f3 una decadencia acelerada, que continuaba al comienzo del milenio actual. La gran orientaci\u00f3n te\u00f3rica general fue sustituida por varias perspectivas con alcances y ambiciones m\u00e1s acotadas. Este instrumento, que analiza la frecuencia de menciones, menos sofisticado, es el que utilizo para reflexionar sobre el rumbo de las ciencias pol\u00edticas y de la sociolog\u00eda. La versi\u00f3n m\u00e1s sofisticada, m\u00e1s exacta, es un c\u00e1lculo del propio Google, el Ngram, un algoritmo. Esa fue la herramienta que utilic\u00e9 para el an\u00e1lisis sobre el ascenso y la ca\u00edda del marxismo. Las referencias a Trotsky en ruso cayeron en picada luego de la ruptura. Comenzaron a caer ya en los a\u00f1os previos al ascenso de [Adolf] Hitler [1889-1945] y solo volvieron a crecer con posterioridad al nazismo.<\/p>\n<p><strong>Su tesis doctoral, sobre desarrollo econ\u00f3mico y radicalismo pol\u00edtico tambi\u00e9n contin\u00faa in\u00e9dita.<\/strong><br \/>\nNo publiqu\u00e9 mi tesis, que defend\u00ed en 1965. En aquel entonces a\u00fan coqueteaba con lo que ser\u00eda una forma m\u00e1s inteligente y creativa del marxismo. Recurr\u00ed a un concepto del soci\u00f3logo estadounidense Robert Merton [1910-2003] para explicar el voto radical de izquierda en el exterior. Analic\u00e9 muchos indicadores. Como resultado, surgieron dos factores que no son ortogonales, no son independientes uno del otro, son correlativos, aunque no id\u00e9nticos. A uno lo denomin\u00e9 desarrollo econ\u00f3mico y al otro, desarrollo social. La grieta entre uno y otro es lo que explica el voto radical.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo surgi\u00f3 su inter\u00e9s por la tem\u00e1tica de la violencia?<\/strong><br \/>\nYo vi lo que [Augusto] Pinochet [1915-2016] hizo en Chile. Cuando estaba en Flacso [Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales], viaj\u00e9 a Argentina y comprob\u00e9 lo que hicieron los militares argentinos. Y tambi\u00e9n ac\u00e1, en Brasil: fueron 21 a\u00f1os recolectando datos con cautela. Mis art\u00edculos iniciales sobre el tema mostraron, por ejemplo, que las destituciones pol\u00edticas que hubo durante la dictadura [1964-1985], estuvieron signadas en primera instancia por la relaci\u00f3n con el FPN [Frente Parlamentario Nacionalista], en segundo t\u00e9rmino con el partido al cual el parlamentario estaba afiliado. A\u00f1os m\u00e1s tarde, predominaba la manera en que votaban los proyectos que le interesaban al gobierno. Eso defin\u00eda si perd\u00eda el cargo o no. La fase legislativa de esa investigaci\u00f3n la hizo S\u00e9rgio Abranches. Mi inter\u00e9s por el tema, que surgi\u00f3 a la par de la violencia pol\u00edtica en Chile, Argentina y Brasil, luego deriv\u00f3 hacia la violencia en la sociedad.<\/p>\n<blockquote><p>La disminuci\u00f3n de la violencia comienza por el control de las armas e involucra al conocimiento cient\u00edfico<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Fueron m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de investigaci\u00f3n en esa \u00e1rea. \u00bfQu\u00e9 trabajos puede destacar?<\/strong><br \/>\nEl libro <em>N\u00e3o matar\u00e1s<\/em> [editorial FGV, 2008], en el cual trabaj\u00e9 durante m\u00e1s de 10 a\u00f1os. Tambi\u00e9n me gusta una investigaci\u00f3n sobre el impacto del Estatuto del Desarme, que elabor\u00e9 junto con Daniel Cerqueira, del Ipea [Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada]. Nuestras estimaciones indican que, durante los 13 primeros a\u00f1os de vigencia, es decir, hasta 2016, el estatuto salv\u00f3 121 mil vidas. Se trata de un trabajo de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, que hace hincapi\u00e9 en la necesidad de debatir sobre los efectos del estatuto no solo a partir del momento en que el mismo entr\u00f3 en vigencia, sino en evaluarlo en funci\u00f3n de la tendencia previa en la tasa de homicidios, que apuntaba a un crecimiento mucho m\u00e1s r\u00e1pido. Los resultados no dejan dudas: las armas de fuego son una calamidad. Su posesi\u00f3n eleva dram\u00e1ticamente la cifra de accidentes dom\u00e9sticos. El libro intitulado <em>As v\u00edtimas ocultas da viol\u00eancia no Rio de Janeiro <\/em>[editorial Civiliza\u00e7\u00e3o Brasileira, 2007], que publiqu\u00e9 con la autor\u00eda de Dayse Miranda y Doriam Borges, es de gran importancia en tanto y en cuanto revela el sufrimiento, ampliamente ignorado, de la cantidad de gente que ha quedado destrozada, por cada muerte violenta registrada.<\/p>\n<p><strong>En el caso de Brasil, \u00bfes posible resolver el problema de la violencia?<\/strong><br \/>\nEn cuanto a acabar con la violencia no podemos resolverlo. Pero podemos reducirla y eso arranca por el control de las armas e involucra al conocimiento cient\u00edfico puesto al servicio de pol\u00edticas p\u00fablicas. Sabemos, por ejemplo, que quien termina la ense\u00f1anza media tiene un tercio del riesgo de ser asesinado que quien no asiste a la escuela. Los muchachos son 12 veces m\u00e1s susceptibles que las chicas y ser negro es un factor importante de riesgo. Si imaginamos la imagen de un hombre montado en los hombros de otro, y as\u00ed sucesivamente, las vidas salvadas llegar\u00edan a una altura de 10 kil\u00f3metros si la tasa de homicidios entre los negros fuera id\u00e9ntica a la de los blancos. Junto a Doriam Borges utilizamos esos datos en el art\u00edculo que titulamos \u201cEl color de la muerte\u201d.<\/p>\n<p><strong>Usted dio clases en el exterior durante varios a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo fue esa experiencia?<\/strong><br \/>\nDi clases en Estados Unidos, en Inglaterra, en Chile y en M\u00e9xico. Ense\u00f1\u00e9 m\u00e1s en Estados Unidos que aqu\u00ed, en Brasil. Fueron 40 a\u00f1os dando clases afuera y haciendo investigaci\u00f3n. Los alumnos estadounidenses son cuadrados, en el mejor sentido de la palabra. Son obedientes, cumplen con lo preestablecido, leen lo que uno les dice que lean. En tanto, la gente de Flacso reflejaba la Am\u00e9rica Latina de la \u00e9poca: los estudiantes del Cono Sur llegaban mucho mejor preparados que el resto.<\/p>\n<p><strong>En cuanto al posgrado, dirigi\u00f3 31 maestr\u00edas y 11 doctorados. \u00bfLe agrada esa labor como director de tesis?<\/strong><br \/>\nDirig\u00ed a muchos, es un trabajo placentero, pero tambi\u00e9n es algo que genera ansiedad. Acept\u00e9 regularmente supervisar a alumnos \u201ccomplicados\u201d, bas\u00e1ndome en un estudio que llevamos a cabo en la Flacso al comienzo de la d\u00e9cada de 1960. Ese estudio apuntaba que la universidad perd\u00eda m\u00e1s alumnos por problemas personales que por dificultades acad\u00e9micas. A partir de mi experiencia, me arriesgar\u00eda a decir que a lo largo de estos a\u00f1os hubo un deterioro de la educaci\u00f3n universitaria en Brasil. Pero ese es un precio necesario, que debe pagarse. La democratizaci\u00f3n de la sociedad significa que la universidad ya no le pertenece solamente a una elite.<\/p>\n<blockquote><p>La sociolog\u00eda brasile\u00f1a tom\u00f3 recaudos para evitar ocuparse de las emociones. El ser humano vivencia el amor. \u00bfPor qu\u00e9 no se estudia el amor?<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo lidi\u00f3 con la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica a lo largo de su carrera?<\/strong><br \/>\nHoy en d\u00eda solo hago investigaciones artesanales. Creo en esa forma de proceder. Fui muy influenciado por C. Wright Mills. Pocas veces pude contar con financiaci\u00f3n. No me caracterizo por saber detectar fuentes de financiamiento. Trato de cubrir todas las etapas de la investigaci\u00f3n en forma personal. Cuando fui a Tulane, en Nueva Orleans, cont\u00e9 con una beca de la Fundaci\u00f3n Rockefeller que me asignaba 132 d\u00f3lares mensuales. Aqu\u00ed en Brasil ten\u00eda una beca de la Faperj [Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de R\u00edo de Janeiro] Es un est\u00edmulo que se le otorga a todos los veteranos del Iesp, a partir de la incorporaci\u00f3n del Iuperj [Instituto Universitario de Investigaciones de R\u00edo de Janeiro]. La beca no llega a 5 mil reales y yo la apod\u00e9 como la beca sepultura, porque para recibirla uno debe ser mayor de 70 a\u00f1os, tener cierto prestigio ganado en el medio e idealmente, morir en tres a\u00f1os. Yo no me mor\u00ed, pero casi, y la beca caduc\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Usted escribi\u00f3, cierta vez, que para usted era \u201cun peligro\u201d separar las \u00e1reas pol\u00edtica y acad\u00e9mica. \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nPorque se trata de una conjunci\u00f3n cuya intersecci\u00f3n es significativa. Uno aprende y trae al mundo acad\u00e9mico realidades no trabajadas profesionalmente, a partir de la simple observaci\u00f3n de conversaciones, por ejemplo. Todo eso sirve para enriquecer el \u00e1mbito acad\u00e9mico. Si uno se encierra en una torre de marfil pierde el contacto con la realidad. De ah\u00ed deriva mi inter\u00e9s por lo emp\u00edrico. En cierto modo, lo emp\u00edrico es uno mismo cuando toma contacto con la realidad continuamente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe ah\u00ed tambi\u00e9n proviene su elecci\u00f3n por temas considerados poco ortodoxos en el mundo acad\u00e9mico? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 investigando ahora?<\/strong><br \/>\nDesde hace tres a\u00f1os estoy inmerso en un proyecto denominado \u201cMigajas de amor\u201d. La sociolog\u00eda brasile\u00f1a tuvo mucho cuidado en evitar ocuparse de las emociones. Fuera del sal\u00f3n de clases hablamos de amor todo el tiempo. El ser humano vivencia el amor. \u00bfPor qu\u00e9 no se estudia el amor? \u00bfCu\u00e1nta gente estudia el amor en Brasil? Empec\u00e9 por las revistas de ciencias humanas indexadas en la biblioteca cient\u00edfica electr\u00f3nica SciELO y, luego de utilizar sus dispositivos de b\u00fasqueda, descubr\u00ed que menos del 1% de los art\u00edculos menciona la palabra amor. Tampoco estudiamos la felicidad en Brasil. En las ciencias sociales no estudiamos las emociones. Hay un contraste con Holanda, por ejemplo, donde hay un centro dedicado al estudio de ese tema. Yo veo al amor como algo extremadamente poderoso y empec\u00e9 a elaborar un an\u00e1lisis de la literatura acad\u00e9mica; all\u00ed donde hay datos secundarios, los tomo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 se propone entender a partir de esta investigaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nVarias cosas. Por ejemplo: \u00bfcu\u00e1l es el efecto del amor en las relaciones sociales? Hoy en d\u00eda se sabe que los hijos que tienen ambos padres en casa se ven menos afectados por problemas tales como bajas calificaciones en la escuela, alcoholismo, tabaquismo y drogadicci\u00f3n. Lo que surge de la literatura cient\u00edfica va m\u00e1s all\u00e1: los padres que leen con sus hijos, les dedican tiempo, los elogian cuando tiene \u00e9xito y pueden imponerles disciplina, producen hijos con menos riesgos. La presencia f\u00edsica y las muestras de afecto son important\u00edsimas. Reducen mucho, por ejemplo, el riesgo de suicidio. Fuera de la familia, las expresiones de amor tambi\u00e9n son importantes. Los ancianos que no tuvieron hijos y, por ende, no pueden tener nietos, pero que ayudan a otra gente viven m\u00e1s, seg\u00fan surge de los estudios. La soledad, un tema emergente en el an\u00e1lisis de la bibliograf\u00eda de los \u00faltimos 200 a\u00f1os, es la gran asesina en la tercera y cuarta edad. Tambi\u00e9n son muertes evitables a la espera de la introducci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas inteligentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El profesor del Instituto de Estudios Sociales y Pol\u00edticos de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro, uno de los fundadores de esta disciplina en Brasil, comenta su experiencia de seis d\u00e9cadas como docente y revela que est\u00e1 investigando el amor","protected":false},"author":522,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[389,330],"coauthors":[1319],"class_list":["post-333634","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es","tag-derecho","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/522"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=333634"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333635,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333634\/revisions\/333635"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=333634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=333634"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=333634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}