{"id":333672,"date":"2020-02-20T18:35:54","date_gmt":"2020-02-20T21:35:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=333672"},"modified":"2020-02-21T13:35:53","modified_gmt":"2020-02-21T16:35:53","slug":"un-murcielago-en-el-nido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-murcielago-en-el-nido\/","title":{"rendered":"Un murci\u00e9lago en el nido"},"content":{"rendered":"<p>El monitoreo permanente de 215 nidos de aves durante cinco a\u00f1os en el Parque Estadual Carlos Botelho, un \u00e1rea que abarca 37 mil hect\u00e1reas de Bosque Atl\u00e1ntico en el interior paulista, registr\u00f3 capturas in\u00e9ditas: im\u00e1genes nocturnas, captadas por c\u00e1maras de video activadas mediante sensores de movimiento, del ataque de murci\u00e9lagos a huevos y pichones. Quedaron filmadas las agresiones a cinco nidos de cuatro especies de aves cuyas camadas fueron monitoreadas con la ayuda de 65 c\u00e1maras que registraban im\u00e1genes en infrarrojo. En ninguno de esos episodios, los padres de los pichones o las aves que pusieron los huevos se hallaban cerca. \u201cSab\u00edamos que los murci\u00e9lagos pueden alimentarse de aves adultas y viceversa\u201d, explica el bi\u00f3logo Mercival Roberto Francisco, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), quien coordin\u00f3 al equipo responsable del trabajo. \u201cPero esta es la primera vez que se registran murci\u00e9lagos actuando como predadores en nidos de aves\u201d. Las capturas rindieron un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado el 1\u00ba de noviembre en la revista cient\u00edfica <em>Journal of Avian Biology<\/em>.<\/p>\n<p>Son tan solo fragmentos de los ataques los que fueron captados en videos. Los murci\u00e9lagos se mueven r\u00e1pidamente y el esquema de funcionamiento de las c\u00e1maras, instaladas a una distancia de entre 1 y 3 metros de los nidos, no favorece la obtenci\u00f3n de registros m\u00e1s extensos. Una vez activadas, las filmadoras graban durante 30 segundos ininterrumpidos y luego dejan de funcionar durante 3 segundos. En el caso de dos ataques a un nido de zorzal azulado (<em>Turdus flavipes<\/em>) con dos pichones, los cient\u00edficos identificaron a la especie agresora: el carn\u00edvoro cuya denominaci\u00f3n cient\u00edfica es <em>Chrotopterus auritus<\/em>, al cual se lo conoce con el nombre de falso vampiro orej\u00f3n o vampiro falso lanudo. Con menor grado de certeza, un ataque a un nido de bailar\u00edn o saltar\u00edn azul (<em>Chiroxiphia caudata<\/em>), tambi\u00e9n con dos pichones, es igualmente atribuido a un ejemplar de falso vampiro orej\u00f3n. En el primer caso, los dos pichones desaparecieron luego de la visita. En el segundo, solamente uno de ellos. \u201cLos videos no muestran a los murci\u00e9lagos comi\u00e9ndose a los pichones\u201d, relata el bi\u00f3logo Daniel Perrella, primer autor del estudio, quien defendi\u00f3 su tesis doctoral en la UFSCar el a\u00f1o pasado con los datos de las observaciones registradas en el parque. \u201cPero requisamos los nidos con posterioridad y ya no hallamos a los pichones\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_333673\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-333673 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"749\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1-250x164.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1-700x460.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/048-051_Oleo-e-Morcegos_286-1-1140-1-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lais Ribeiro Silva<\/span><\/a> Huevos en el nido de un colibr\u00ed negro depredados por murci\u00e9lagos de la familia de los filost\u00f3midos<span class=\"media-credits\">Lais Ribeiro Silva<\/span><\/p><\/div>\n<p>Con im\u00e1genes menos n\u00edtidas, los otros tres ataques fueron atribuidos en forma gen\u00e9rica a ejemplares insect\u00edvoros u omn\u00edvoros (comen de todo) de la familia de los filost\u00f3midos (Phyllostomidae), la misma del falso vampiro orejudo mencionada. Resultaron blanco de esas agresiones un nido de mosquero real atl\u00e1ntico (<em>Onychorhynchus swainsoni<\/em>) con dos pichones, otro nido de esa misma especie con un huevo y un nido de colibr\u00ed negro (<em>Florisuga fusca<\/em>) con dos huevos. Tampoco en estos casos hay im\u00e1genes concretas de murci\u00e9lagos quebrando los huevos y consumiendo su contenido, aunque algunos videos registran lo que parecen ser los predadores introduci\u00e9ndose en el interior de los nidos. Pero en el caso del colibr\u00ed, los bi\u00f3logos hallaron los huevos rotos y vac\u00edos todav\u00eda en el nido.<\/p>\n<p>No se sabe qu\u00e9 es lo que gu\u00eda a los murci\u00e9lagos hacia los nidos en la oscuridad, si alg\u00fan mecanismo auditivo, olfativo o su capacidad de ecolocalizaci\u00f3n, que explora la emisi\u00f3n de ultrasonidos para moverse en la penumbra. Para el equipo de Francisco, la conclusi\u00f3n m\u00e1s importante del estudio indica que ahora debe considerarse a los murci\u00e9lagos como predadores importantes de los nidos de aves, a la par de mam\u00edferos terrestres, serpientes, otras aves e incluso invertebrados. En los cinco a\u00f1os de monitoreo en el Parque Estadual Carlos Botelho, las c\u00e1maras registraron 61 ataques a nidos. La mayor\u00eda fue de mam\u00edferos no voladores y de otras aves. En tercer lugar, con el 8% del total, aparecen los murci\u00e9lagos, incluso por delante de los reptiles. \u201cLas observaciones abren nuevos caminos para los estudios sobre la dieta y los modos de caza de los murci\u00e9lagos, pero, a m\u00ed modo de ver, los ataques a los nidos podr\u00edan ser fortuitos y ocasionales\u201d, comenta el bi\u00f3logo Renato Gregorin, de la Universidad Federal de Lavras (Ufla), experto en esos mam\u00edferos alados, quien no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nPredadores al tope de la cadena alimentaria (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/30333\/predadores-de-topo-de-cadeia-alimentar\/?q=10\/52315-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 10\/52315-7<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Pedro Manoel Galetti Junior (UFSCar); <strong>Programa<\/strong> Biota; <strong>Acuerdo<\/strong> CNPq \u2013 Sisbiota-Brasil; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 818.991,03<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nPERRELLA, D. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/jav.02277\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Bats as predators at the nests of tropical forest birds<\/a>. <strong>Journal of Avian Biology<\/strong>. 1\u00ba dic. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"C\u00e1maras registran la presencia de mam\u00edferos alados atacando huevos y pichones en nidadas de aves en el Bosque Atl\u00e1ntico paulista","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293],"coauthors":[101],"class_list":["post-333672","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=333672"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":334385,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333672\/revisions\/334385"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=333672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=333672"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=333672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}