{"id":333775,"date":"2020-02-20T18:43:37","date_gmt":"2020-02-20T21:43:37","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=333775"},"modified":"2020-02-20T18:43:37","modified_gmt":"2020-02-20T21:43:37","slug":"mas-conocimiento-sobre-revistas-depredadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mas-conocimiento-sobre-revistas-depredadoras\/","title":{"rendered":"M\u00e1s conocimiento sobre revistas depredadoras"},"content":{"rendered":"<p>La importancia y la influencia de las revistas depredadoras, publicaciones que divulgan art\u00edculos a cambio de dinero sin someterlos a una evaluaci\u00f3n calificada, se ha vuelto objeto de las investigaciones referentes a la integridad cient\u00edfica. Y una lista de trabajos publicados durante los \u00faltimos meses pone de relieve los esfuerzos tendientes a identificar en forma adecuada a esas publicaciones y entender su impacto sobre la comunidad cient\u00edfica. Dos estudios divulgados en el mes de septiembre por m\u00e9dicos del Instituto de Investigaci\u00f3n del Hospital de Ottawa, en Canad\u00e1, apuntaron a establecer una definici\u00f3n aceptada universalmente acerca de qu\u00e9 es una revista depredadora. Ambos manuscritos se publicaron en el repositorio MedArxiv y est\u00e1n firmados por Samantha Cukier, del Centre for Journalology del instituto, un organismo creado para difundir buenas pr\u00e1cticas de publicaci\u00f3n entre sus investigadores.<\/p>\n<p>En uno de los estudios se mapearon 93 listas distintas de peri\u00f3dicos dudosos: se hallaron 53 en bancos de datos electr\u00f3nicos, 30 en sitios web de universidades y 10 en videos divulgados en YouTube. Podr\u00eda parecer absurdo, pero clasificar en forma segura a esos peri\u00f3dicos constituye un gran desaf\u00edo. Si bien en todas las listas se hall\u00f3 contenido convergente, pudo comprobarse que solo tres de ellas hab\u00edan sido elaboradas con base en trabajos emp\u00edricos. La lista m\u00e1s famosa fue propuesta por el bibliotecario Jeffrey Beall, de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, y se basa en 54 criterios diferentes que involucran pr\u00e1cticas equivocadas de las publicaciones, el perfil de los editores y factores relacionados con la \u00e9tica y la integridad. Tal complejidad no result\u00f3 suficiente para sostener la obra de Beall, que lleg\u00f3 a listar m\u00e1s de 8 mil publicaciones y editoriales, pero fue retirada de internet por el autor ante las amenazas de denuncias judiciales. Otra lista de publicaciones dudosas, confeccionada por la empresa estadounidense Cabell International, solo disponible para suscriptores, incluye 65 criterios y explica las razones objetivas por las cuales se incluy\u00f3 a cada revista, para evitar problemas en la Justicia.<\/p>\n<p>El segundo trabajo del grupo canadiense apunt\u00f3 a llegar a alg\u00fan consenso sobre aquello que convierte a una revista en depredadora. En el marco de una conferencia sobre publicaciones fraudulentas que se llev\u00f3 a cabo en abril en la Universidad de Ottawa, 45 cient\u00edficos participantes respondieron a una encuesta sobre las caracter\u00edsticas de esos peri\u00f3dicos. Hubo acuerdo en cuanto a las estrategias comerciales abusivas, tales como el env\u00edo de correos electr\u00f3nicos persuasivos estimulando a cualquiera a enviar trabajos, y fallas tales como la ausencia de pol\u00edticas para la retractaci\u00f3n de art\u00edculos. En tanto, entre las caracter\u00edsticas acerca de las cuales hubo amplia concordancia, pero no consenso, sobresalen que el peri\u00f3dico no est\u00e9 asociado al Committee on Publication Ethics (Cope), un foro de editores de revistas cient\u00edficas con sede en el Reino Unido que provee sugerencias sobre buenas pr\u00e1cticas, y el aspecto diletante del sitio web de la publicaci\u00f3n en internet.<\/p>\n<p>La dificultad para verificar incluso si los editores se encuentran vinculados a las instituciones a las que dicen pertenecer es otro factor que puede caracterizar a las revistas depredadoras, en opini\u00f3n de los entrevistados. Se trata de un problema frecuente. El m\u00e9dico y educador Selcuk Besir Demir, investigador de la Universidad de Firat, en Turqu\u00eda, public\u00f3 al final de 2018 un art\u00edculo en el peri\u00f3dico cient\u00edfico <em>Journal of Interferometrics <\/em>en el cual estudi\u00f3 las caracter\u00edsticas de 735 revistas depredadoras presentes en la lista de Jeffrey Beall, distribuidas por 52 pa\u00edses. El investigador constat\u00f3 que, si bien la mayor\u00eda oficialmente tienen sede en pa\u00edses tales como India, Estados Unidos, Turqu\u00eda y el Reino Unido, muchas mienten acerca de su ubicaci\u00f3n real. En 119 de esas revistas, la direcci\u00f3n del Protocolo de Internet (IP) no coincid\u00eda con el pa\u00eds declarado. Se investig\u00f3 la identidad de los editores de esas revistas y el investigador comprob\u00f3 que parte de ellos existe realmente y trabaja en universidades, pero al menos 80 eran personajes ficticios. Tambi\u00e9n se detect\u00f3, que la mayor\u00eda de los investigadores que publicaban en la lista de revistas evaluadas eran de pa\u00edses con escaso historial en investigaci\u00f3n acad\u00e9mica, tales como Nigeria, Turqu\u00eda, Botsuana, Jordania, Malasia, Pakist\u00e1n y Arabia Saudita.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el impacto que causan las publicaciones fraudulentas en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica? Un estudio elaborado por el cient\u00edfico de la informaci\u00f3n Richard Anderson, investigador de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, constat\u00f3 que la influencia es menor, pero no debe desestim\u00e1rsela. Anderson evalu\u00f3 hasta qu\u00e9 punto los art\u00edculos publicados en revistas depredadoras son mencionados en las referencias bibliogr\u00e1ficas de trabajos cient\u00edficos serios, aquellos indexados en bases de datos internacionales. Para ello seleccion\u00f3 a siete publicaciones depredadoras del campo de las ciencias biom\u00e9dicas y evalu\u00f3 si hab\u00eda menci\u00f3n a sus art\u00edculos en las bases Web of Science, que cuenta con m\u00e1s de 90 millones de documentos, y Science Direct, con 15 millones de publicaciones, as\u00ed como entre los 200 mil art\u00edculos que lleva publicados la revista de acceso abierto <em>PLOS ONE<\/em>. Seg\u00fan el autor, no quedan dudas acerca del car\u00e1cter fraudulento de las publicaciones seleccionadas. Cuatro de ellas \u2013<em>American Journal of Medical and Biological Research<\/em>, <em>International Journal of Molecular Biology: Open Access<\/em>, <em>Austin Journal of Pharmacology and Therapeutics<\/em> y <em>American Research Journal of Biosciences<\/em>\u2013 fueron reprobadas en un test llevado a cabo en 2017 que remiti\u00f3 a varios peri\u00f3dicos un art\u00edculo sin ning\u00fan sentido o base cient\u00edfica. El contenido del art\u00edculo en cuesti\u00f3n era irrisorio: versaba sobre los denominados <em>midiclorianos<\/em>, formas de vida inteligente que vivir\u00edan simbi\u00f3ticamente en el interior de las c\u00e9lulas de algunos seres vivos. Esas entidades microsc\u00f3picas, que forman parte de la ficci\u00f3n de la saga <em>La guerra de las galaxias<\/em>, ser\u00edan las responsables del poder de los caballeros Jedi. El autor del manuscrito era un tal Lucas McGeorge, en alusi\u00f3n al cineasta George Lucas. En el caso de esas cuatro revistas, el <em>paper<\/em> sali\u00f3 publicado sin ning\u00fan pedido de correcci\u00f3n. Bast\u00f3 con pagar un canon.<\/p>\n<p>En las conclusiones de su estudio, Anderson demostr\u00f3 que las publicaciones depredadoras registraron una muy escasa capacidad de \u201ccontaminar\u201d las referencias de art\u00edculos remitidos a una verdadera evaluaci\u00f3n por pares. En total, se registraron 100 citas en la Web of Science y ocho en el Science Direct. En el caso de <em>PLOS ONE<\/em>, hubo 17 menciones a art\u00edculos de una de las revistas depredadoras, la <em>International Archives of Medicine<\/em>, pero todas anteriores a 2014, cuando el due\u00f1o de la revista era otro y era una publicaci\u00f3n respetada. De las siete revistas evaluadas, dos de ellas no registraron ninguna cita en las bases de datos.<\/p>\n<p>\u201cLas publicaciones depredadoras evaluadas raramente fueron citadas en publicaciones leg\u00edtimas\u201d, escribi\u00f3 Anderson en un texto reciente difundido en el portal The Scholarly Kitchen. El investigador ya hab\u00eda presentado el trabajo en el mes de julio, en el marco de la 6\u00aa Conferencia Mundial de Integridad Cient\u00edfica, que se llev\u00f3 a cabo en Hong Kong (<em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 281<\/em>). La mala noticia, dice Anderson, es que parte de esas publicaciones est\u00e1n siendo tenidas en cuenta en trabajos cient\u00edficos divulgados fuera de las grandes bases de datos. Una de las revistas evaluadas lleg\u00f3 a tener el 36% de sus art\u00edculos citados en alg\u00fan estudio acad\u00e9mico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La dificultad para clasificar a los peri\u00f3dicos fraudulentos moviliza a los estudiosos del \u00e1rea de la integridad cient\u00edfica","protected":false},"author":11,"featured_media":313698,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[178],"tags":[299],"coauthors":[98],"class_list":["post-333775","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-buenas-practicas","tag-etica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=333775"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333775\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333776,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/333775\/revisions\/333776"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/313698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=333775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=333775"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=333775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}