{"id":334648,"date":"2020-03-17T17:16:22","date_gmt":"2020-03-17T20:16:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=334648"},"modified":"2020-10-22T17:13:38","modified_gmt":"2020-10-22T20:13:38","slug":"ahora-la-amazonia-es-fuente-de-co2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ahora-la-amazonia-es-fuente-de-co2\/","title":{"rendered":"Ahora la Amazonia es fuente de CO<sub>2<sub>"},"content":{"rendered":"<p>La Amazonia est\u00e1 perdiendo su capacidad para extraer de la atm\u00f3sfera di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el gas que es el responsable principal del aumento del efecto invernadero, y de servir como freno al proceso de calentamiento global. Entre 2010 y 2017, la mayor selva tropical del planeta liber\u00f3 anualmente, en promedio, algunas centenas de millones de toneladas de carbono m\u00e1s de las que extrajo del aire y almacen\u00f3 en su vegetaci\u00f3n y en el suelo. Durante ese per\u00edodo, el saldo de lo que se denomina el balance de carbono en la Amazonia, esto es, la suma de las emisiones y absorciones de di\u00f3xido de carbono acaecidas en el bioma, registr\u00f3 cifras a favor en la columna de las emisiones. Este resultado forma parte de un amplio estudio internacional coordinado por brasile\u00f1os y cuyos resultados preliminares, de los cuales a\u00fan no se ha estimado un margen de error, se dieron a conocer en el marco del encuentro de la Sociedad Geof\u00edsica Americana (AGU) que se llev\u00f3 a cabo entre los d\u00edas 9 y 13 de diciembre en la ciudad de San Francisco, estado de California (EE.UU.).<\/p>\n<p>Con alrededor de 5 millones de kil\u00f3metros cuadrados de selva preservada, la Amazonia sudamericana era considerada hasta no hace mucho como un sumidero de carbono, t\u00e9rmino con el cual se denomina a los lugares, actividades o procesos en donde las absorciones de CO<sub>2<\/sub> son mayores que las emisiones. Cuando ocurre lo contrario y las emisiones superan a las absorciones, los cient\u00edficos dicen que hay una fuente de liberaci\u00f3n de carbono hacia la atm\u00f3sfera. Si la liberaci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> es igual a la extracci\u00f3n, el balance de carbono es neutro. \u201cEn el per\u00edodo en evaluaci\u00f3n, la Amazonia se comport\u00f3 como una fuente de carbono consistente\u201d, dice la qu\u00edmica Luciana Gatti, coordinadora del Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero (LaGEE, por sus siglas en portugu\u00e9s), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), el responsable principal de las mediciones atmosf\u00e9ricas en las cuales se basan los resultados del estudio. \u201cSi excluimos del balance los datos de los a\u00f1os en los cuales se produjeron grandes sequ\u00edas, tal como ocurri\u00f3 en 2010, 2015 y 2016, el bioma se torna casi neutro, pero las emisiones todav\u00eda superan levemente a las absorciones de carbono\u201d. Se sabe que los a\u00f1os de grandes sequ\u00edas merman la capacidad de la selva de extraer di\u00f3xido de carbono de la atm\u00f3sfera y propician un aumento significativo de las emisiones de ese gas.<\/p>\n<p>El avance de los incendios que liberan directamente a la atm\u00f3sfera amaz\u00f3nica el carbono almacenado en la vegetaci\u00f3n y una mayor mortalidad de \u00e1rboles\u00a0 como consecuencia de sequ\u00edas m\u00e1s severas y prolongadas est\u00e1n apuntados como los factores principales que llevaron a la Amazonia a comportarse como una fuente de carbono durante los ocho a\u00f1os analizados. Con menos masa vegetal a causa de la deforestaci\u00f3n o con ejemplares menos sanos como consecuencia de la degradaci\u00f3n forestal y de los cambios clim\u00e1ticos, los \u00e1rboles realizan menos fotos\u00edntesis. Este proceso transforma la luz y el di\u00f3xido de carbono en energ\u00eda para las plantas, cuya biomasa est\u00e1 formada por compuestos org\u00e1nicos a base de carbono, y libera ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera. Desde el punto de vista de los cambios clim\u00e1ticos, el efecto de la fotos\u00edntesis consiste en reducir la cantidad de CO<sub>2<\/sub> presente en la atm\u00f3sfera y almacenar el carbono de ese gas de efecto invernadero en el interior de las plantas. Este elemento qu\u00edmico queda atrapado en la biomasa hasta que la vegetaci\u00f3n se quema, o bien cuando muere y se descompone. Cuando ocurre esto, el carbono retorna al aire bajo la forma de CO<sub>2<\/sub>.<\/p>\n<p>El balance de carbono de la Amazonia se calcul\u00f3 a partir de las mediciones realizadas en 513 perfiles verticales de la atm\u00f3sfera de la regi\u00f3n. En los \u00faltimos ocho a\u00f1os, cada dos semanas, en t\u00e9rmino medio, un peque\u00f1o avi\u00f3n levanta vuelo desde uno de los cuatro puntos donde se recogen sistem\u00e1ticamente muestras de aire: dos de ellos en el este de la Amazonia (Santar\u00e9m y Alta Floresta), el sector m\u00e1s afectado por el desmonte, especialmente en su tramo sur; y otros dos en el oeste (Rio Branco y Tabatinga), un \u00e1rea mejor preservada. Las aeronaves extraen muestras del aire a lo largo de un perfil descendente, que va de los 4.400 metros hasta 150 metros de altura. Cada perfil atmosf\u00e9rico se env\u00eda al laboratorio de Gatti en el Inpe donde se determina la concentraci\u00f3n de gases de efecto invernadero, tales como mon\u00f3xido de carbono (CO), metano (CH<sub>4<\/sub>) y CO<sub>2<\/sub>. Cada una de las muestras no solo es representativa de la atm\u00f3sfera en el punto inmediatamente debajo de donde fue captada, sino de todo el trayecto recorrido por el aire hasta llegar a esa zona. Como los flujos del aire en la Amazonia provienen del este, a partir del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico y hacia el oeste, los perfiles atmosf\u00e9ricos del sector occidental contienen, adem\u00e1s de las emisiones locales, aquellos compuestos que se producen en el sector oriental de la selva tropical.<\/p>\n<p>Los resultados de este trabajo, que incluso se describir\u00e1n en un art\u00edculo que ser\u00e1 remitido a una revista cient\u00edfica para su publicaci\u00f3n, son preocupantes, pues la Amazonia se comport\u00f3 como fuente de carbono en los cuatro puntos donde se recogieron muestras del aire. \u201cEn el sector este, la Amazonia se comporta como una fuente significativa de carbono\u201d, explica Gatti. \u201cEn el oeste es casi neutra, puesto que casi todo el carbono emitido queda compensado por aqu\u00e9l que fue absorbido\u201d. La diferencia de comportamiento se debe b\u00e1sicamente al distinto est\u00e1ndar de conservaci\u00f3n de esas dos mitades de la selva tropical. \u201cLa mayor emisi\u00f3n de carbono en el este de la Amazonia est\u00e1 profundamente relacionada con la cantidad de incendios\u201d, comenta el qu\u00edmico John B. Miller, del Laboratorio de Investigaci\u00f3n del Sistema Terrestre de la Agencia Nacional de la Atm\u00f3sfera y el Oc\u00e9ano (Noaa, por sus siglas en ingl\u00e9s) de Estados Unidos, colaborador internacional del estudio y encargado para la presentaci\u00f3n de los resultados preliminares en el citado evento de la AGU en San Francisco.<\/p>\n<p>No es la primera vez que un estudio cient\u00edfico reporta que la Amazonia ha dejado de ser un sumidero de carbono y se ha transformado en una fuente del mismo. En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en la revista <em>Nature<\/em> en febrero de 2014, Gatti, Miller y sus colaboradores revelaron que en uno de los a\u00f1os de sequ\u00eda, en 2010, la regi\u00f3n hab\u00eda liberado m\u00e1s carbono que el que hab\u00eda absorbido, y en un a\u00f1o h\u00famedo, en este caso 2011, las emisiones eran pr\u00e1cticamente iguales a las absorciones. En el estudio se empleaba la misma metodolog\u00eda que en el trabajo actual, pero se cubr\u00eda un margen peque\u00f1o de tiempo. \u201cNuestros resultados refrendan a los de un <em>paper<\/em> redactado por R. J. W. Brienen, que la revista <em>Nature<\/em> public\u00f3 hace unos a\u00f1os y que se basa en los datos recopilados mediante un censo forestal, donde se se\u00f1alaba que el rol de la selva como sumidero de carbono estaba disminuyendo con el paso del tiempo\u201d, dice el biogeoqu\u00edmico Emanuel Gloor, de la Escuela de Geograf\u00eda de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido.<\/p>\n<p>En aquel estudio, a cargo de otros colegas de Leeds y que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de cient\u00edficos de los pa\u00edses amaz\u00f3nicos, los investigadores se trasladaron a la selva para recabar datos de la evoluci\u00f3n de la biomasa en 321 tramos de la misma durante un lapso de tres d\u00e9cadas. Y constataron que durante la d\u00e9cada de 1970 y parte de los a\u00f1os 1980, la Amazonia se hab\u00eda comportado como un sumidero de carbono. Su vegetaci\u00f3n crec\u00eda y extra\u00eda grandes cantidades de carbono de la atm\u00f3sfera, posiblemente impulsada por el denominado efecto de fertilizaci\u00f3n propiciado por la alta concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono en la atm\u00f3sfera (el exceso de este gas estimular\u00eda un mayor crecimiento de la vegetaci\u00f3n). Sin embargo, con el aumento de la mortalidad de los \u00e1rboles, posiblemente como consecuencia de los cambios clim\u00e1ticos, cuya consecuencia es una Amazonia m\u00e1s c\u00e1lida y con per\u00edodos de sequ\u00edas m\u00e1s duraderas, la preponderancia de ese efecto fue disminuyendo. Durante la d\u00e9cada pasada, la capacidad de la selva tropical para extraer carbono de la atm\u00f3sfera ya era un tercio menor que en los a\u00f1os 1990, seg\u00fan se apunta en el estudio.<\/p>\n<p>Para el climat\u00f3logo Carlos Nobre, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IEA-USP), los resultados del trabajo de su colega del Inpe, donde \u00e9l realiz\u00f3 toda su carrera, indicaban que los cambios ambientales en la Amazonia se est\u00e1n produciendo a un ritmo m\u00e1s acelerado que lo previsto. \u201cNuestros c\u00e1lculos apuntaban que la regi\u00f3n podr\u00eda convertirse en una fuente de carbono solamente de aqu\u00ed a 30 a\u00f1os\u201d, explica Nobre, quien no particip\u00f3 en el estudio elaborado por Gatti y sus colaboradores. \u201cPero el segmento sur de la Amazonia ya parece hallarse realmente comprometido, y va camino de una sabanizaci\u00f3n\u201d. Este t\u00e9rmino se utiliza para denominar al proceso que conduce a la sustituci\u00f3n de \u00e1reas originalmente compuestas por selva densa, t\u00edpicas de los climas tropicales h\u00famedos, por una flora m\u00e1s raleada, similar a la del Cerrado, la sabana tropical brasile\u00f1a, caracter\u00edstica de las zonas c\u00e1lidas y secas. Esta alteraci\u00f3n repercute en el balance del carbono. Las selvas extraen m\u00e1s carbono que las sabanas.<\/p>\n<p>A juicio de Nobre, estos nuevos datos indican que no se trata de un escenario excepcional, que refleja solamente un a\u00f1o muy seco o un tramo peque\u00f1o de la regi\u00f3n, sino que es una tendencia a largo plazo. \u201cEn \u00e9pocas pasadas, las grandes sequ\u00edas se produc\u00edan en la Amazonia cada 25 a\u00f1os. Hoy en d\u00eda hemos tenido tres en un lapso de 15 a\u00f1os y los efectos de este fen\u00f3meno se prolongan durante a\u00f1os\u201d, comenta el climat\u00f3logo. En los per\u00edodos de sequ\u00eda prolongada, la mortalidad natural de los \u00e1rboles se incrementa y la fijaci\u00f3n de carbono por la v\u00eda de la fotos\u00edntesis decae. Por ende, la vegetaci\u00f3n extrae menos di\u00f3xido de carbono de la atm\u00f3sfera. Para complicar el panorama, los incendios forestales y la tala realizada por el hombre, que registraron un fuerte aumento en 2019, redujeron en casi un 20% la superficie original de la Amazonia. Entre los compromisos que se asumieron en el Acuerdo de Par\u00eds sobre el clima, Brasil se comprometi\u00f3 a eliminar la tala ilegal en la regi\u00f3n norte para 2030.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/048-051_amazonia_287-0-es-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x703\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/048-051_amazonia_287-0-es-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/048-051_amazonia_287-0-es-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/048-051_amazonia_287-0-es-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<div class=\"box\">Las emisiones de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), el gas que es el principal responsable del aumento del efecto invernadero en todo el planeta en funci\u00f3n de la quema de combustibles f\u00f3siles aument\u00f3 en 2019 un 0,6% en comparaci\u00f3n con el a\u00f1o anterior. Las actividades que promueven la combusti\u00f3n de petr\u00f3leo, gas y carb\u00f3n fueron responsables de la emisi\u00f3n de 10.040 millones de toneladas de carbono, lo que configura un nuevo r\u00e9cord. Si a esa cifra se le agregan las emisiones por las modificaciones en el uso del suelo (derivadas b\u00e1sicamente del desmonte) y la peque\u00f1a liberaci\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> como consecuencia del vulcanismo, las emisiones totales de ese gas en la atm\u00f3sfera habr\u00edan sumado, en conjunto, 11.700 millones de toneladas de carbono.<\/p>\n<p>Estas proyecciones forman parte del informe anual elaborado por el Global Carbon Project, que congrega a m\u00e1s de 70 cient\u00edficos de 15 pa\u00edses distintos. Desde 2001, esta iniciativa elabora y difunde datos sobre el balance de carbono en el planeta. Las estimaciones para 2019, que tuvieron en cuenta informaciones de los 10 primeros meses del a\u00f1o pasado, se dieron a conocer durante la 25\u00aa Conferencia del Clima (COP 25), un evento organizado por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) en Madrid, la capital de Espa\u00f1a, y que se llev\u00f3 a cabo del 2 al 13 de diciembre. Los detalles y otros aspectos t\u00e9cnicos de las proyecciones tambi\u00e9n fueron presentados en tres art\u00edculos publicados en revistas cient\u00edficas. \u201cLas pol\u00edticas clim\u00e1ticas y energ\u00e9ticas actuales son demasiado endebles como para revertir las tendencias de las emisiones globales\u201d, dijo, en el material de difusi\u00f3n del informe, la climat\u00f3loga Corinne Le Qu\u00e9r\u00e9, de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, una de las autoras principales del trabajo.<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n del uso del carb\u00f3n fue se\u00f1alada como uno de los factores que posibilitaron que el incremento de las emisiones globales derivadas de la quema de combustibles f\u00f3siles sea menor en 2019 que en a\u00f1os anteriores. En 2018, el aumento hab\u00eda sido de un 2,1% y en 2017, de un 1,5%. En t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos, la emisi\u00f3n de CO<sub>2<\/sub> por la combusti\u00f3n de petr\u00f3leo, gas y carb\u00f3n disminuy\u00f3 en Estados Unidos y en Europa, pero creci\u00f3 en China y en la India, los dos pa\u00edses m\u00e1s poblados del planeta, y en general, tambi\u00e9n en el resto del mundo. Seg\u00fan datos verificados del Global Carbon Project para el per\u00edodo comprendido entre 2009 y 2018, alrededor de la mitad del di\u00f3xido de carbono liberado va a parar a la atm\u00f3sfera y esto agrava el efecto invernadero (<em>vea el gr\u00e1fico de arriba<\/em>). La otra mitad la absorben los oc\u00e9anos, que en virtud de esto se tornan m\u00e1s \u00e1cidos, y la vegetaci\u00f3n y los suelos. <\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nVariaci\u00f3n interanual del balance de los gases de efecto invernadero en la Cuenca Amaz\u00f3nica y sus controles en un mundo en v\u00edas de calentamiento y cambios clim\u00e1ticos \u2013 Carbam: Estudio a largo plazo del balance de carbono en la Amazonia (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97938\/variacao-interanual-do-balanco-de-gases-de-efeito-estufa-na-bacia-amazonica-e-seus-controles-em-um-m\/?q=16\/02018-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 16\/02018-2<\/a>)<strong>;\u00a0Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; Programa de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales;\u00a0<strong>Investigadora responsable<\/strong>\u00a0Luciana Gatti (Inpe);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 3.592.308,47<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Entre 2010 y 2017, la selva tropical emiti\u00f3 una mayor cantidad de carbono que la que absorbi\u00f3","protected":false},"author":13,"featured_media":334649,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-334648","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334648","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=334648"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334648\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":337147,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334648\/revisions\/337147"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/334649"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=334648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=334648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=334648"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=334648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}