{"id":334654,"date":"2020-03-17T17:16:35","date_gmt":"2020-03-17T20:16:35","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=334654"},"modified":"2020-03-18T14:14:16","modified_gmt":"2020-03-18T17:14:16","slug":"tempestades-en-la-edad-de-hielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tempestades-en-la-edad-de-hielo\/","title":{"rendered":"Tempestades en la Edad de Hielo"},"content":{"rendered":"<p>El an\u00e1lisis de 14 muestras de sedimentos extra\u00eddas en el talud de la costa brasile\u00f1a, la zona de transici\u00f3n sumergida que se extiende entre la plataforma continental y la llanura abisal desde el extremo sur del estado de Rio Grande do Sul hasta el norte de la Amazonia, indica que se habr\u00edan registrado dos patrones distintos de lluvias en el territorio brasile\u00f1o durante el \u00faltimo per\u00edodo glacial, especialmente en el lapso de tiempo comprendido entre 70 mil y 10 mil a\u00f1os atr\u00e1s. Al norte del r\u00edo Doce, que atraviesa los estados de Minas Gerais y Esp\u00edrito Santo, se habr\u00edan producido aumentos recurrentes y significativos de la pluviosidad durante el transcurso de lo que se denomina como Edad de Hielo. Hacia el sur de ese curso de agua, que fluye a alrededor de 20 grados de latitud sur, ese fen\u00f3meno no pudo constatarse, seg\u00fan se consigna en un art\u00edculo cient\u00edfico redactado por cient\u00edficos brasile\u00f1os y alemanes que sali\u00f3 publicado en la revista <em>Qaternary Science Reviews<\/em>.<\/p>\n<p>En las \u00e1reas donde se registraron reiterados aumentos de los \u00edndices de precipitaciones, que abarcan el litoral del\u00a0 nordeste y de la Amazonia, la temporada de lluvias intensas se habr\u00eda concentrado entre el oto\u00f1o y el invierno. En el resto del territorio brasile\u00f1o, en las regiones sudeste y sur, los datos recabados sugieren que el clima no present\u00f3 esas alteraciones. \u201cEstudios previos indicaban que los aumentos frecuentes de la pluviosidad durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n habr\u00edan ocurrido en todo el territorio brasile\u00f1o y que las lluvias m\u00e1s copiosas se concentraron en el verano\u201d, comenta el ge\u00f3logo Cristiano M. Chiessi, de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la Universidad de S\u00e3o Paulo (EACH-USP), coordinador del estudio. \u201cPero los datos de nuestro trabajo no corroboran esa perspectiva\u201d.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n geoqu\u00edmica de los testigos de sedimentos, tal como se les denomina a esas muestras, se determin\u00f3 mediante an\u00e1lisis de fluorescencia de rayos X y aport\u00f3 par\u00e1metros que permitieron inferir el r\u00e9gimen de lluvias del pasado. Seg\u00fan la proporci\u00f3n de material de origen marino, tal como es el caso del calcio, que mayormente proviene de los restos de conchas, y de los sedimentos de origen continental, puede reconstruirse el modelo de pluviosidad de una regi\u00f3n. Cuanta m\u00e1s lluvia cae sobre un continente, mayor es la erosi\u00f3n y el arrastre de sedimentos terr\u00edgenos de origen continental a trav\u00e9s de los r\u00edos y hasta su desembocadura en el oc\u00e9ano. Adem\u00e1s de recurrir al an\u00e1lisis de los testigos, uno de los cuales fue obtenido por los autores del art\u00edculo (el resto fueron consultas en la literatura cient\u00edfica), los investigadores recurrieron al modelado clim\u00e1tico por computadora para recrear el r\u00e9gimen de lluvias probable sobre Brasil durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como no hab\u00eda ninguna muestra de sedimentos de un tramo importante de la costa brasile\u00f1a, comprendido entre los estados de Esp\u00edrito Santo y Para\u00edba, el grupo de Chiessi tuvo que conseguir un testigo que cubriera ese hueco en los datos. El sitio elegido para extraer el material fue la desembocadura del r\u00edo S\u00e3o Francisco, en el l\u00edmite entre los estados de Sergipe y Alagoas. A bordo del buque de investigaci\u00f3n alem\u00e1n RV Meteor, los cient\u00edficos participaron en una expedici\u00f3n oceanogr\u00e1fica en 2016 y extrajeron una muestra de sedimentos \u2013un cilindro de 10,4 metros de largo\u2013 de un talud localizado a lo largo de la desembocadura del r\u00edo. \u201cEse testigo recibi\u00f3 sedimentos terr\u00edgenos provenientes del r\u00edo S\u00e3o Francisco al menos durante los \u00faltimos 70 mil a\u00f1os\u201d, dice Mar\u00edlia C. Campos, quien realiza su doctorado bajo la direcci\u00f3n de Chiessi y es la autora principal del art\u00edculo.<\/p>\n<p>Durante el \u00faltimo per\u00edodo glacial, sobrevinieron cambios clim\u00e1ticos abruptos que en mayor o menor grado afectaron a todos los continentes. Independientemente de que fuera invierno o verano, las temperaturas promedio fueron durante la mayor parte de la \u00faltima glaciaci\u00f3n 16\u00ba C m\u00e1s bajas que las que se registran actualmente en la regi\u00f3n del polo norte. Los glaciares avanzaron hacia el ecuador en Am\u00e9rica del Norte, Europa y Asia. Con todo, la situaci\u00f3n se hizo m\u00e1s dram\u00e1tica en seis intervalos de tiempo comprendidos entre 63 mil y 15 mil a\u00f1os atr\u00e1s. En esos lapsos, las temperaturas en el hemisferio norte descendieron todav\u00eda m\u00e1s, y los icebergs llegaron hasta el sur de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica. Eso momentos de alteraciones clim\u00e1ticas m\u00e1s dr\u00e1sticas fueron descritos en 1988 por el ge\u00f3logo marino y climat\u00f3logo alem\u00e1n Hartmut Heinrich, quien hasta 2017 trabaj\u00f3 en la agencia federal hidrogr\u00e1fica y mar\u00edtima de Alemania (BSH, por sus siglas en alem\u00e1n). Es por eso que a esos sucesos se los denomina eventos Heinrich.<\/p>\n<div id=\"attachment_334655\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-334655 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"855\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140-250x188.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140-700x525.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/052-055_paleoclima_287-1-1140-120x90.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Igor M. Venancio<\/span><\/a> Recolecci\u00f3n de sedimentos en la desembocadura del r\u00edo S\u00e3o Francisco efectuada en 2016 durante la expedici\u00f3n oceanogr\u00e1fica del buque alem\u00e1n RV Meteor<span class=\"media-credits\">Igor M. Venancio<\/span><\/p><\/div>\n<p>La duraci\u00f3n de esas instancias extremas vari\u00f3 entre algunos cientos y unos pocos miles de a\u00f1os. En el tr\u00f3pico de Am\u00e9rica del Sur, durante el transcurso de los eventos Heinrich, los cambios de temperatura fueron leves. Como compensaci\u00f3n, llovi\u00f3 mucho m\u00e1s. En el caso de Brasil, el nuevo trabajo sugiere que la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de esas lluvias torrenciales sobre el \u00e1rea costera no fue uniforme. El grupo de Chiessi incluso propuso un nuevo mecanismo para explicar la abundancia de las lluvias hacia el norte del r\u00edo Doce y su escasez hacia el sur.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis m\u00e1s s\u00f3lida, con base en la literatura cient\u00edfica, preve\u00eda que los per\u00edodos de un incremento exagerado de la pluviosidad en la Amazonia y en el nordeste estuvieran asociados a una cadena de fen\u00f3menos clim\u00e1ticos claramente conectados con los per\u00edodos de verano. Gran parte de esas tempestades, tambi\u00e9n seg\u00fan las teor\u00edas m\u00e1s aceptadas, cobraban volumen a partir de la humedad proveniente de la evaporaci\u00f3n de las aguas del sector tropical del Atl\u00e1ntico Norte. \u201cPero nuestro trabajo aport\u00f3 evidencias de que el mecanismo responsable del incremento de las lluvias en esas dos regiones de Brasil durante los eventos Heinrich es otro, que hasta ahora no figuraba en la literatura cient\u00edfica\u201d, dice Chiessi. Seg\u00fan sostiene, la evaporaci\u00f3n de las aguas del Atl\u00e1ntico Norte no est\u00e1 relacionada con las tempestades de la Edad de Hielo en la porci\u00f3n septentrional de la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Las alteraciones dr\u00e1sticas del clima en el pasado, mientras el ser humano moderno colonizaba los continentes del planeta, se habr\u00edan producido por las disminuciones, tambi\u00e9n abruptas, en la intensidad de la gran circulaci\u00f3n de las aguas del Atl\u00e1ntico. Lo que se denomina Circulaci\u00f3n Atl\u00e1ntica Meridional de Retorno (AMOC, por sus siglas en ingl\u00e9s), es una corriente circulatoria oce\u00e1nica a gran escala que transporta aguas c\u00e1lidas, salinas y superficiales del Atl\u00e1ntico Sur hasta altas latitudes del Atl\u00e1ntico Norte. Las aguas se desplazan en la superficie del oc\u00e9ano desde la zona de Salvador (Bah\u00eda) hasta Reikiavik, en Islandia, desde donde vuelven a desplazarse, en esta ocasi\u00f3n en sentido sur y a mayor profundidad, hasta las proximidades de la Ant\u00e1rtida. La importancia de esos desplazamientos gigantescos de agua es enorme para toda la ingenier\u00eda del clima planetario. Se estima que la cantidad de energ\u00eda transportada por segundo por la gran circulaci\u00f3n del Atl\u00e1ntico es casi 100 mil veces mayor a la que produce la central hidroel\u00e9ctrica de Itaip\u00fa con todas sus turbinas funcionando a pleno.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el ge\u00f3logo de la USP, a lo largo de su recorrido rumbo al norte, la intensa evaporaci\u00f3n en las latitudes bajas, cercanas al ecuador, provocar\u00eda que las aguas oce\u00e1nicas que est\u00e1n siendo transportadas acaben siendo m\u00e1s salinas. A continuaci\u00f3n, al enfriarse, a altas latitudes, causar\u00eda una contracci\u00f3n de su volumen. La mayor salinidad y el menor volumen tornar\u00edan a las aguas m\u00e1s densas. Entonces se sumergir\u00edan hasta casi 2 mil metros de profundidad y \u201cviajar\u00edan\u201d a trav\u00e9s de miles de kil\u00f3metros por el fondo del oc\u00e9ano hasta la regi\u00f3n ant\u00e1rtica, donde volver\u00edan a emerger. La reducci\u00f3n de esa circulaci\u00f3n oce\u00e1nica habr\u00eda sido la causante del desorden en el r\u00e9gimen pluvial a lo largo de la regi\u00f3n del litoral brasile\u00f1o durante la \u00faltima era glacial.<\/p>\n<p>El grupo de Chiessi not\u00f3 una coincidencia interesante entre el r\u00e9gimen de lluvias del clima del pasado glacial y la biodiversidad actual del Bosque Atl\u00e1ntico. El r\u00edo Doce, que separaba la zona que padeci\u00f3 alteraciones dr\u00e1sticas al norte de aquella que conserv\u00f3 un clima menos variable hacia el sur, tambi\u00e9n est\u00e1 considerado como una especie de l\u00ednea divisoria entre dos patrones de flora y fauna del Bosque Atl\u00e1ntico. Muchas de las especies de anfibios y reptiles que prosperan en la regi\u00f3n norte de ese bioma no existen en el sur. \u201cEs posible que el desarrollo de las especies del Bosque Atl\u00e1ntico al norte de los 20 grados de latitud sur haya estado signado y hasta cierto punto controlado por la incidencia peri\u00f3dica de aumentos torrenciales de las precipitaciones\u201d, opina el ge\u00f3logo. \u201cEsto no se habr\u00eda producido en la porci\u00f3n sur de ese bioma\u201d.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Cristina Miyaki, del Instituto de Biociencias de la USP, evita sin embargo adjudicarle un rol exclusivo al patr\u00f3n no uniforme de lluvias torrenciales en la costa brasile\u00f1a durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n como un factor que pueda explicar las diferencias detectadas a lo largo del Bosque Atl\u00e1ntico. Pese a la existencia de diversos trabajos que revelan modelos dis\u00edmiles de diferenciaci\u00f3n de la fauna en el norte y en el sur del bioma en cuesti\u00f3n, hay tambi\u00e9n hay estudios efectuados con grupos de aves, por ejemplo, que no confirman esa dicotom\u00eda. \u201cNo me parece razonable suponer que la evoluci\u00f3n de la biodiversidad dependi\u00f3 tan solo de los cambios clim\u00e1ticos\u201d, comenta Miyaki. \u201cPor ejemplo, las alteraciones resultantes de las actividades orog\u00e9nicas [del proceso de formaci\u00f3n de las monta\u00f1as] tambi\u00e9n podr\u00edan haber sido importantes, al igual que las interacciones entre diversos grupos de animales. En otras palabras, la historiad de los organismos es bastante compleja y las especies diversas responden de manera diferente ante una misma alteraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Perspectivas pret\u00e9ritas sobre los umbrales cr\u00edticos del sistema clim\u00e1tico: La selva amaz\u00f3nica y la Circulaci\u00f3n Atl\u00e1ntica Meridional de Retorno (PPTEAM) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103796\/perspectivas-preteritas-sobre-limiares-criticos-do-sistema-climatico-a-floresta-amazonica-e-a-celul\/?q=18\/15123-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 18\/15123-4<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Joven Investigador; <strong>Programa<\/strong> Estudio sobre los Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable<\/strong> Cristiano M. Chiessi (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.401.446,16<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Frecuencia e impacto de la Megazona de Convergencia del Atl\u00e1ntico Sur sobre la porci\u00f3n oriental de Am\u00e9rica del Sur durante el \u00faltimo per\u00edodo glacial: Un abordaje paleoceanogr\u00e1fico (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/166732\/ocorrencia-e-impacto-da-mega-zona-de-convergencia-do-atlantico-sul-na-porcao-leste-da-america-do-sul\/?q=16\/10242-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00b0 16\/10242-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Cristiano M. Chiessi (USP); <strong>Becaria<\/strong> Mar\u00edlia C. Campos<strong>; Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 216.508,38<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nCAMPOS, M. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0277379119307589\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A new mechanism for millennial scale positive precipitation anomalies over tropical South America<\/a>.\u00a0<strong>Quaternary Science Reviews<\/strong>. v. 225. 1\u00ba dic. 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n, las lluvias torrenciales sobre el territorio brasile\u00f1o se habr\u00edan concentrado en el nordeste y en la Amazonia","protected":false},"author":112,"featured_media":337203,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269,321],"coauthors":[417],"class_list":["post-334654","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334654","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=334654"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334654\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":334659,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/334654\/revisions\/334659"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/337203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=334654"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=334654"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=334654"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=334654"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}