{"id":354695,"date":"2020-10-20T15:16:23","date_gmt":"2020-10-20T18:16:23","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=354695"},"modified":"2020-10-20T15:16:23","modified_gmt":"2020-10-20T18:16:23","slug":"australia-en-llamas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/australia-en-llamas\/","title":{"rendered":"Australia en llamas"},"content":{"rendered":"<p>La temporada de incendios forestales en Australia comenz\u00f3 en septiembre de 2019, con varios meses de adelanto, y ha sido una de las m\u00e1s devastadoras. Los sectores sur y este del pa\u00eds, donde se encuentran las dos mayores ciudades del mismo (S\u00eddney y Melbourne), adem\u00e1s de su capital, Camberra, resultaron los m\u00e1s afectados. Hasta mediados de enero, cuando dos d\u00edas de lluvias copiosas llevaron alg\u00fan alivio a sectores de los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria, los m\u00e1s afectados por los incendios, alrededor de 180 mil kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) de bosques fueron consumidos por las llamas. M\u00e1s de 2.600 casas y 6 mil edificaciones o instalaciones fueron destruidas y fallecieron 29 personas. Se estima que debido al fuego sucumbieron mil millones de animales, sin contar sapos e insectos, entre ellos muchos ejemplares de la singular fauna australiana, tales como canguros, koalas y wallabys.<\/p>\n<p>El \u00e1rea quemada en Australia en 2019 equivale a m\u00e1s de dos veces y media la extensi\u00f3n de las quemas que se produjeron en el bioma Amazonia en suelo brasile\u00f1o durante el a\u00f1o pasado, cuando se registr\u00f3 una escalada de los incendios y del desmonte en la regi\u00f3n norte del pa\u00eds. Tambi\u00e9n es superior a la porci\u00f3n de la ecorregi\u00f3n del Cerrado, la sabana tropical brasile\u00f1a, el bioma local m\u00e1s adaptado al fuego, que ardi\u00f3 en llamas el a\u00f1o pasado, una superficie de unos 148 mil km<sup>2<\/sup>, casi un 75% mayor que la cifra de 2018. Los estragos incluso podr\u00edan ser mayores en el pa\u00eds de Ocean\u00eda, dependiendo de las condiciones meteorol\u00f3gicas vigentes en los meses de enero y febrero, que hist\u00f3ricamente registran all\u00ed el auge de la temporada de incendios.<\/p>\n<p>Existen m\u00e1s diferencias que semejanzas entre el fuego de 2019 en los bosques de Australia y en la mayor selva tropical del planeta. Ambos liberaron grandes cantidades de gases de efecto invernadero, como es el di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>), debido a la combusti\u00f3n de la biomasa vegetal (\u00e1rboles, arbustos y gram\u00edneas), en los cuales estaba almacenada una cantidad significativa de carbono. En ambos casos, el panorama global de cambios clim\u00e1ticos, que progresivamente ha tornado m\u00e1s c\u00e1lidas y secas a grandes extensiones de Australia y de la Amazonia, parece haber generado un tel\u00f3n de fondo que propici\u00f3 la aparici\u00f3n y propagaci\u00f3n de incendios durante los meses en que hubo sequ\u00edas m\u00e1s intensas y prolongadas. Pero las similitudes acaban ah\u00ed.<\/p>\n<div id=\"attachment_355698\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-355698 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-1-1140-1-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Brett Hemmings\/ Getty Images<\/span><\/a> Incendio forestal en noviembre de 2019 en Colo Heights, en el estado australiano de Nueva Gales del Sur: mil millones de animales habr\u00edan perecido a causa del fuego<span class=\"media-credits\">Brett Hemmings\/ Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las condiciones naturales en Australia no se asemejan en casi nada a la Amazonia. \u201cSon situaciones distintas. La Amazonia presenta un clima lluvioso en el cual los incendios de origen natural, generalmente causados por rayos, son una anormalidad\u201d, reflexiona el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, jefe del sector de Investigaci\u00f3n y Desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden).<\/p>\n<p>\u201cEn Australia, los incendios forman parte del ecosistema y son necesarios para su regeneraci\u00f3n, algo similar a lo que ocurre con el Cerrado en Brasil. Pero obviamente, no en los niveles anormales que se produjeron durante el a\u00f1o pasado\u201d. En t\u00e9rminos evolutivos, las plantas que se desarrollaron en la Amazonia fueron las que estaban adaptadas a ambientes muy h\u00famedos. En Australia sucedi\u00f3 lo contrario, con especies dominantes que crecen en ecosistemas secos, propicios para la eventualidad de incendios naturales.<\/p>\n<p>Al ser muy h\u00fameda, la Amazonia no es normalmente escenario de grandes incendios naturales. Aunque caiga un rayo en medio de la selva en una \u00e9poca de sequ\u00eda, la propagaci\u00f3n de los incendios sin intervenci\u00f3n humana es una posibilidad remota. La pluviosidad anual promedio en la regi\u00f3n norte es superior a 2 mil mil\u00edmetros (mm) y en algunas regiones llueve mucho m\u00e1s que eso. \u201cEn la Amazonia, las quemas est\u00e1n generalmente relacionadas con la expansi\u00f3n de la pr\u00e1ctica agr\u00edcola y la ocupaci\u00f3n de tierras\u201d, dice el meteor\u00f3logo Luiz Augusto Machado, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), estudioso del proceso de formaci\u00f3n de lluvias en la regi\u00f3n. \u201cUna descarga el\u00e9ctrica rara vez propagar\u00e1 un incendio en la selva h\u00fameda\u201d. En Australia, se comenta que en la temporada actual de incendios los rayos generados por nubes del tipo denominado piroc\u00famulos o nubes de fuego, que se forman sobre superficies calientes, tales como las zonas de incendios forestales o de erupciones volc\u00e1nicas, estar\u00edan contribuyendo en la difusi\u00f3n y la aparici\u00f3n de nuevos focos \u00edgneos en las \u00e1reas secas adyacentes a las de los incendios originales.<\/p>\n<p>Si bien se inform\u00f3 que algunas personas fueron encarceladas por haber iniciado incendios delictivos, la temporada extendida de incendios devastadores en Australia est\u00e1 vista como una consecuencia de los extremos clim\u00e1ticos generados por el calentamiento global. \u201cEn el pasado se han producido incendios muy grandes, pero no se suced\u00edan con la misma intensidad a intervalos de tiempo de tan solo 15 a\u00f1os. Normalmente, hay un intervalo de 50 \u00f3 100 a\u00f1os [entre los grandes incendios]\u201d, escribi\u00f3 David Bowman, director del Centro de Fuego de la Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad de Tasmania, en Australia, a comienzos de enero en el sitio web de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica The Conversation. En febrero y marzo de 2009, por ejemplo, hubo incendios forestales masivos en el estado de Victoria que ocasionaron la muerte de 179 personas y la p\u00e9rdida de 4 mil construcciones. \u201cLa ecolog\u00eda nos est\u00e1 demostrando que el intervalo entre los incendios est\u00e1 disminuyendo. Esa es una gran se\u00f1al de advertencia. El planeta se est\u00e1 tornando m\u00e1s caliente, seco y con incendios m\u00e1s frecuentes, en sinton\u00eda con los pron\u00f3sticos que surgen del modelado clim\u00e1tico\u201d, dijo Bowman.<\/p>\n<p><strong>Fuego en los eucaliptos<\/strong><br \/>\nDesde los tiempos en que los abor\u00edgenes dominaban el territorio australiano, hace miles de a\u00f1os, el fuego se utiliza en forma meticulosa generalmente al comienzo de la estaci\u00f3n seca, para ayudar en la regeneraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n y para limpiar los terrenos que se usan para los cultivos. Peque\u00f1os incendios controlados, por ejemplo, reducen la competencia de la vegetaci\u00f3n establecida y generan terrenos con cenizas, adecuados para la germinaci\u00f3n de nuevas plantas. Alrededor del 75% de las selvas australianas est\u00e1n formadas por eucaliptos, un \u00e1rbol aut\u00f3ctono del pa\u00eds cuya historia evolutiva est\u00e1 signada por su estrecha relaci\u00f3n con los ambientes propensos al fuego. Los eucaliptos y algunas plantas de la familia de las prote\u00e1ceas poseen sistemas subterr\u00e1neos robustos, extremadamente adaptados para rebrotar r\u00e1pidamente despu\u00e9s de la quema de los troncos y de las ramas.<\/p>\n<p>\u201cExiste un fuego bueno y un fuego malo\u201d, comenta la ingeniera forestal Giselda Durigan, del Laboratorio de Ecolog\u00eda e Hidrolog\u00eda del Instituto Forestal del Estado de S\u00e3o Paulo, estudiosa de los procesos ecol\u00f3gicos del Cerrado y del Bosque Atl\u00e1ntico. \u201cA veces, resulta necesario quemar en aras de los sistemas adaptados al fuego\u201d. Ella subraya, sin embargo, que los incendios en curso en Australia se deben a condiciones clim\u00e1ticas extremas que sobrepasaron por mucho el promedio hist\u00f3rico que manten\u00eda a los sistemas en un cierto equilibrio. \u201cCuando sobrevienen sequ\u00edas muy prolongadas, con temperaturas elevadas y vientos fuertes, resulta muy dif\u00edcil controlar a los incendios forestales\u201d, dice la investigadora, que el a\u00f1o pasado estuvo en el norte de Australia antes de que comenzaran los incendios.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-0-tablet-esp.png\" data-tablet_size=\"1900x1778\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-0-desktop-esp.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-0-tablet-esp.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/032-035_fogo-australia_288-0-mobile-esp.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Exceptuando a la Ant\u00e1rtida, Australia es el continente con los menores \u00edndices de precipitaciones del planeta. Seg\u00fan la Agencia Meteorol\u00f3gica de Australia, 2019 fue el a\u00f1o m\u00e1s seco y m\u00e1s c\u00e1lido en la antigua colonia penal brit\u00e1nica desde 1900, cuando se comenz\u00f3 con los registros sistem\u00e1ticos de los datos clim\u00e1ticos. Los expertos asocian estos extremos del clima sin precedentes a la actual temporada extendida de incendios en Australia. En 2019 las lluvias promedio fueron de 277 mm, un 40% menos que la media registrada entre 1961 y 1990. Hasta entonces, el r\u00e9cord del a\u00f1o m\u00e1s seco lo ostentaba 1902, con 314,5 mm de lluvias. En Nueva Gales del Sur, el estado cuya capital es S\u00eddney, la ciudad australiana m\u00e1s populosa, el a\u00f1o pasado cayeron tan solo 250 mm de agua, un r\u00e9cord hist\u00f3rico de sequ\u00eda para ese estado.<\/p>\n<p>La temperatura promedio en el pa\u00eds fue de 1,52 \u00baC por encima de la marca hist\u00f3rica y la media de las m\u00e1ximas rebas\u00f3 en 2 \u00baC el promedio hist\u00f3rico. \u201cLas observaciones indican que las condiciones extremas del clima favorables al embate de incendios forestales se tornar\u00e1n m\u00e1s frecuentes durante el verano y la temporada de incendios tiende a comenzar m\u00e1s pronto, principalmente en el sur y en el este de Australia\u201d, dice la climat\u00f3loga Lisa Alexander, del Centro de Investigaci\u00f3n sobre Cambios Clim\u00e1ticos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en S\u00eddney. \u201cEste agravamiento se debe a la actividad humana, pero eso no significa que la variabilidad natural del clima a\u00f1o a a\u00f1o no haya tenido ninguna incidencia en la temporada actual de incendios\u201d.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos globales, 2019 fue el segundo a\u00f1o m\u00e1s c\u00e1lido del planeta despu\u00e9s de 2016. Ir\u00f3nicamente, en medio de tanta sequ\u00eda y calor, para algunos sectores septentrionales del estado de Queensland, en el nordeste del pa\u00eds, en el transcurso del a\u00f1o pasado se registr\u00f3 un r\u00e9cord de lluvias, b\u00e1sicamente debido a las grandes tormentas que se produjeron entre los meses de enero y febrero. Con todo, gran parte del estado padeci\u00f3 los efectos de la sequ\u00eda, calor e incendios a lo largo del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Con tan solo 25 millones de habitantes, Australia es un pa\u00eds continente, con una superficie algo menor a la de Brasil, circundado por dos oc\u00e9anos, el \u00cdndico al oeste y el Pac\u00edfico al este. A causa de esa ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, la influencia de la temperatura de las aguas oce\u00e1nicas sobre su r\u00e9gimen pluvial es importante. Hay dos fen\u00f3menos oceanogr\u00e1ficos no peri\u00f3dicos que influyen en el clima australiano: El Ni\u00f1o, que es el calentamiento anormal de las aguas del Pac\u00edfico, y el dipolo del \u00cdndico, que es la diferencia en la temperatura de las aguas del sector occidental (m\u00e1s cerca de \u00c1frica) y la del sector oriental (pr\u00f3ximo a Australia) de ese oc\u00e9ano. El a\u00f1o pasado no hubo El Ni\u00f1o, una anomal\u00eda que tambi\u00e9n incide en el clima de Am\u00e9rica del Sur, incluso en Brasil. Pero el dipolo del \u00cdndico, un fen\u00f3meno reci\u00e9n descubierto en 1999, registr\u00f3 una de las mayores intensidades de su fase positiva.<\/p>\n<p>Cuando las aguas est\u00e1n m\u00e1s calientes del lado occidental que del oriental, se produce lo que se denomina la fase positiva del dipolo del \u00cdndico. En t\u00e9rminos clim\u00e1ticos, este tipo de fase se traduce en una disminuci\u00f3n de las lluvias en el centro y en el sur de Australia, elevando el riesgo de incendios forestales. En el pasado, la fase positiva se identific\u00f3 en mayo y dur\u00f3 hasta mediados de noviembre. En la segunda semana de octubre, las aguas superficiales del \u00cdndico que ba\u00f1an las costas australianas estaban 2,15 \u00baC m\u00e1s fr\u00edas que las aguas cercanas al continente africano, lo que configur\u00f3 un r\u00e9cord hist\u00f3rico. Hasta entonces, la mayor diferencia (1,48 \u00baC) se hab\u00eda registrado al comienzo de noviembre de 2006.<\/p>\n<p>Independientemente del origen de los incendios australianos, el pa\u00eds est\u00e1 inmerso en un debate sobre el rol del gobierno federal en la prevenci\u00f3n y el combate de los incendios. El primer ministro australiano, Scott Morrison, esc\u00e9ptico al respecto de los cambios clim\u00e1ticos y de las medidas destinadas a lograr una econom\u00eda m\u00e1s sostenible, ha sido blanco de cr\u00edticas, dado que el pa\u00eds del eucalipto y del canguro tambi\u00e9n es el mayor exportador de carb\u00f3n del globo, cuya combusti\u00f3n aumenta la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El a\u00f1o m\u00e1s c\u00e1lido y seco en la historia del pa\u00eds provoca incendios en un \u00e1rea 2,5 veces mayor que la de las quemas en la Amazonia en 2019","protected":false},"author":13,"featured_media":355702,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-354695","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/354695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=354695"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/354695\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":356262,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/354695\/revisions\/356262"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/355702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=354695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=354695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=354695"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=354695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}