{"id":354747,"date":"2020-10-26T14:33:06","date_gmt":"2020-10-26T17:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=354747"},"modified":"2020-10-27T18:06:57","modified_gmt":"2020-10-27T21:06:57","slug":"ciencia-sustantivo-femenino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ciencia-sustantivo-femenino\/","title":{"rendered":"Ciencia, sustantivo femenino"},"content":{"rendered":"<p>La ciencia moderna y sus notables avances est\u00e1n \u00edntimamente asociados a ideas e investigaciones desarrolladas por varones. Esa percepci\u00f3n, si bien es imprecisa, no es incorrecta. Como cualquier actividad humana, la ciencia est\u00e1 inserta en la configuraci\u00f3n social vigente, organizada desde una perspectiva masculina.<\/p>\n<p>La profesora Londa Schiebinger, docente de historia de la ciencia en la Universidad Stanford, identifica tres etapas en la incorporaci\u00f3n de las mujeres a la ciencia. La primera es la representatividad, esto es, mujeres ocupando puestos de trabajo. La segunda es el cambio de la cultura cient\u00edfica, es decir, abordar ciertos temas, tales como el acoso y la maternidad. La tercera es una modificaci\u00f3n metodol\u00f3gica, que incorpora las cuestiones de g\u00e9nero, cuando son pertinentes, al quehacer cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Pese a las restricciones y a las dificultades, las mujeres vienen haciendo grandes contribuciones a la ciencia. Entre los ejemplos m\u00e1s conocidos figuran la f\u00edsica polaca Marie Curie (1867-1934), la qu\u00edmica brit\u00e1nica Rosalind Franklin (1920-1958) y la psiquiatra brasile\u00f1a Nise da Silveira (1905-1999). Se ha concretado un esfuerzo para rescatar la memoria de esas pioneras, como as\u00ed tambi\u00e9n para resaltar la labor de aquellas que hoy en d\u00eda no logran visibilidad. Uno de los ejemplos recientes fue el de Donna Strickland, una canadiense ganadora del Nobel de F\u00edsica en 2018 y que hasta entonces no se la hab\u00eda calificado como para tener una entrada propia en Wikipedia pues, de acuerdo con el an\u00e1lisis de un editor de ese sitio web, a su trabajo le faltaba la cobertura de fuentes confiables. Por entonces, tan solo el 18% de las biograf\u00edas de ese sitio web eran femeninas (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mujeres-visibles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 276<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Actualmente, las mujeres ya constituyen una parte importante de la comunidad cient\u00edfica. En Brasil ya superan a los varones en cantidad de doctorados defendidos por a\u00f1o. El pa\u00eds tambi\u00e9n es crecientemente ecu\u00e1nime cuando se analiza el g\u00e9nero de autores que publican art\u00edculos cient\u00edficos en revistas de la base de datos bibliogr\u00e1ficos Scopus: entre 2014 y 2018 se contabilizaron en el pa\u00eds 195 mil autores de sexo masculino y 155 mil autoras, una proporci\u00f3n de 0,8 mujeres por cada var\u00f3n (en el per\u00edodo comprendido entre 1999 y 2003, esa proporci\u00f3n era de 0,55). Con todo, tal como lo muestra el reportaje de tapa en la p\u00e1gina 26, las mujeres cient\u00edficas siguen en desventaja a la hora de ocupar cargos de mayor poder en universidades, institutos de investigaci\u00f3n y agencias de fomento. Y el promedio bastante positivo oculta grandes desigualdades de g\u00e9nero en las diversas \u00e1reas del conocimiento: mientras que el \u00e1rea de enfermer\u00eda es mayoritariamente femenina, en las ciencias de la computaci\u00f3n la proporci\u00f3n no llega a 0,25.<\/p>\n<p>Entre otros desaf\u00edos, las mujeres deben probar constantemente que son tan capaces como los varones, enfrent\u00e1ndose al acoso moral y, a veces, tambi\u00e9n sexual; sortear los costos profesionales que implica la maternidad, y ganarse su espacio en cuestiones emergentes de su condici\u00f3n femenina, planteando problemas y perspectivas que enriquecen a la ciencia en general.<\/p>\n<p>Ejemplos no faltan. En el \u00e1rea de la salud, la investigaci\u00f3n b\u00e1sica suele utilizar como modelos a animales machos, ignorando la diferencia fisiol\u00f3gica entre los sexos, tal como la influencia hormonal en los tratamientos farmacol\u00f3gicos. En cuanto a la demograf\u00eda, la inclusi\u00f3n como objeto de estudio de temas tales como la violencia dom\u00e9stica tiene implicaciones importantes en los debates sobre pol\u00edticas p\u00fablicas en diversas \u00e1reas. El primer reportaje que compone la tapa de esta edici\u00f3n est\u00e1 dedicado al impacto de la presencia de las mujeres en la ciencia e <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-genero-de-la-ciencia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">indaga en la discusi\u00f3n sobre g\u00e9nero en los resultados de estudios cient\u00edficos<\/a>. En tanto, el segundo registra <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-desigualdad-oculta-en-el-equilibrio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">cifras positivas en t\u00e9rminos de avances en la representatividad<\/a> y al mismo tiempo muestra que a\u00fan hay mucho por hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La ciencia moderna y sus notables avances est\u00e1n \u00edntimamente asociados a ideas e investigaciones desarrolladas por varones. Esa percepci\u00f3n, si bien es imprecisa, no es incorrecta. Como cualquier actividad humana, la ciencia est\u00e1 inserta en la configuraci\u00f3n social vigente, organizada desde una perspectiva masculina. 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