{"id":355062,"date":"2020-10-26T15:51:45","date_gmt":"2020-10-26T18:51:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=355062"},"modified":"2020-11-03T15:10:13","modified_gmt":"2020-11-03T18:10:13","slug":"la-desigualdad-oculta-en-el-equilibrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-desigualdad-oculta-en-el-equilibrio\/","title":{"rendered":"La desigualdad oculta en el equilibrio"},"content":{"rendered":"<p>La presencia de las mujeres en la ciencia de Brasil puede analizarse desde dos perspectivas diferentes, ambas v\u00e1lidas, aunque parezcan divergentes. El enfoque m\u00e1s favorable se basa en indicadores que muestran una gran evoluci\u00f3n de la participaci\u00f3n femenina en laboratorios y universidades. Hoy en d\u00eda las mujeres constituyen el 55,2% de los alumnos que ingresan a la educaci\u00f3n superior y el 61% de quienes se grad\u00faan, seg\u00fan datos del Ministerio de Educaci\u00f3n. Desde 2003 en adelante vienen siendo mayor\u00eda en cuanto a la cantidad de doctores, y en 2017 esa progresi\u00f3n se ubic\u00f3 en el 54% de los titulados. Tambi\u00e9n pudieron aprovechar oportunidades en la carrera acad\u00e9mica. Si en la d\u00e9cada de 1990 hab\u00eda casi dos veces m\u00e1s varones que mujeres encabezando los grupos de investigaci\u00f3n en el pa\u00eds, la estad\u00edstica m\u00e1s reciente, dada a conocer por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) en 2016, muestra que la ventaja masculina descendi\u00f3 al 15%.<\/p>\n<p>Pero estos datos generales, que ubican al pa\u00eds entre aquellos que m\u00e1s avanzan rumbo a un equilibrio de g\u00e9nero en la ciencia, no comprenden otra perspectiva igualmente importante. De una manera m\u00e1s acentuada a lo que puede verse en otras naciones, hay carreras donde predominan los varones, tales como, por ejemplo, matem\u00e1tica e ingenier\u00edas, en tanto que otras, tales como enfermer\u00eda y pedagog\u00eda, siguen siendo territorios femeninos. \u201cSe est\u00e1 lejos de una igualdad\u201d, dice la bi\u00f3loga Jacqueline Leta, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), estudiosa de las cuestiones de g\u00e9nero en la ciencia. Seg\u00fan Leta, Brasil registra una singularidad en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses, que radica en un mayor ingreso de mujeres en los niveles m\u00e1s altos de la educaci\u00f3n formal. \u201cLa ciencia en el pa\u00eds no ha cambiado con esta mayor presencia femenina\u201d, dice. \u201cLos cargos de mayor autoridad en las universidades y en las agencias cient\u00edficas de fomento est\u00e1n ocupados prioritariamente por varones, y la concepci\u00f3n de la ciencia sigue las mismas pautas de los pioneros en cada campo del conocimiento, en general varones, y enfocada en la producci\u00f3n y publicaci\u00f3n de resultados en revistas prestigiosas\u201d.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-tablet-es.png\" data-tablet_size=\"1267x1433\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-desktop-es-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-tablet-es.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-mobile-es.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>La desigualdad se hace patente en el informe denominado <em>A jornada do pesquisador pela lente de g\u00eanero <\/em>[La trayectoria del cient\u00edfico desde una perspectiva de g\u00e9nero], que la editorial Elsevier divulga el 5 de marzo. En ese trabajo se analiz\u00f3 el sexo de los autores de 15 pa\u00edses que publicaron art\u00edculos en los peri\u00f3dicos de la base de datos bibliogr\u00e1fica Scopus entre 2014 y 2018. Brasil figura entre las naciones m\u00e1s ecu\u00e1nimes, con 0,8 mujeres por cada var\u00f3n (frente a 0,55 durante el per\u00edodo comprendido entre 1999 y 2003). Ese desempe\u00f1o solo fue superado por Portugal (0,9) y Argentina (poco m\u00e1s de 1 mujer por cada var\u00f3n), pero se ubic\u00f3 por delante del Reino Unido (0,6), Estados Unidos y Alemania (0,5).<\/p>\n<p>El equilibrio desaparece en Brasil cuando se analiza la proporci\u00f3n de autores en algunas disciplinas. En ciencia de la computaci\u00f3n y matem\u00e1tica, por ejemplo, hay 0,25 autores de sexo femenino por cada autor masculino, una subrepresentaci\u00f3n tambi\u00e9n presente en el resto de los pa\u00edses. En tanto, en \u00e1reas tales como farmacolog\u00eda o inmunolog\u00eda, la proporci\u00f3n se invierte y hay 1,36 mujeres por cada var\u00f3n. En estos casos, se trata de una particularidad brasile\u00f1a, ya que en Estados Unidos y en el Reino Unido esas disciplinas registran m\u00e1s autores masculinos. El \u00e1rea con mayor presencia femenina es enfermer\u00eda, pero ah\u00ed Brasil supera a todos sus competidores, con el triple de autoras de art\u00edculos que autores. Seg\u00fan Dante Cid, vicepresidente de relaciones acad\u00e9micas de Elsevier en Am\u00e9rica Latina, el equilibrio de g\u00e9nero en los datos de la ciencia brasile\u00f1a est\u00e1 impulsado por la alta participaci\u00f3n femenina en las ciencias m\u00e9dicas y de la salud, que cuenta con una comunidad numerosa y productiva. \u201cPara entender ese desempe\u00f1o, tal vez la pregunta m\u00e1s adecuada ser\u00eda: \u00bfpor qu\u00e9 es tan alta la presencia femenina en el \u00e1rea de las ciencias de la salud en Brasil?\u201d, indaga.<\/p>\n<p>Parte de la clave para ello se remonta a la d\u00e9cada de 1970, cuando la ampliaci\u00f3n de la oferta de vacantes en la educaci\u00f3n superior atrajo a mujeres hacia profesiones tradicionalmente ejercidas por varones, siendo ejemplo de ello las carreras ligadas al cuidado de las personas, tales como medicina y odontolog\u00eda. Tambi\u00e9n es un hecho que ellas se concentran en las especialidades menos disputadas, tales como pediatr\u00eda, ginecolog\u00eda y dermatolog\u00eda, ocupando actualmente m\u00e1s del 60% de sus puestos de trabajo. En cuanto a la rama de la enfermer\u00eda, la proporci\u00f3n supera los dos tercios. En tanto, en \u00e1reas tales como cirug\u00eda, ortopedia y neurolog\u00eda, se registra un predominio masculino.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-tablet-es-1.png\" data-tablet_size=\"1267x1433\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-1-desktop-1.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-tablet-es-1.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-0-mobile-es-1.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Los estudios de g\u00e9nero suelen apuntar dos tipos de segregaci\u00f3n que enfrentan las cient\u00edficas a lo largo de su carrera. Uno de ellos subyace, entre otros factores, en una percepci\u00f3n muy arraigada en la sociedad de que las mujeres no son lo suficientemente competentes para desempe\u00f1arse en \u00e1reas de \u00edndole experimental o abstracta. Eso motiva que muchas de ellas ni siquiera se planteen seguir esas carreras. El segundo tipo delimita la ocupaci\u00f3n de espacios de poder en un campo del conocimiento: mientras que los varones acaparan los cargos con mayor remuneraci\u00f3n, ellas quedan relegadas a los puestos de menor prestigio.<\/p>\n<p>Ese fen\u00f3meno aparece en \u00e1mbitos inusitados. La investigadora Camila Dias Carneiro Rigolin, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), estudi\u00f3 los perfiles de g\u00e9nero en <em>think tanks<\/em> brasile\u00f1os, que son instituciones de investigaci\u00f3n que funcionan por fuera de las universidades y est\u00e1n integradas por expertos en determinados temas. En uno de esos centros, el Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea), ella constat\u00f3 un efecto peculiar: pese a que los investigadores \u2013a los que se denomina t\u00e9cnicos en planificaci\u00f3n e investigaci\u00f3n\u2013 son elegidos por concurso p\u00fablico, los varones mostraron mayor inter\u00e9s y \u00e9xito para disputar las vacantes. En 2017, los cuadros del Ipea estaban compuestos por 154 profesionales de sexo masculino y tan solo 34 mujeres. La fuente consultada fue el Directorio de T\u00e9cnicos de Investigaci\u00f3n del Ipea, combinada con datos provenientes de la Plataforma Lattes. Y aunque no hab\u00eda diferencias en la formaci\u00f3n \u2013casi todos los t\u00e9cnicos son doctores y la mayor\u00eda graduados en econom\u00eda y sociolog\u00eda\u2013, cada g\u00e9nero se dedicaba a campos de estudio diferentes. \u201cMientras que los temas m\u00e1s frecuentes entre los varones son las finanzas p\u00fablicas y pol\u00edticas p\u00fablicas, las investigadoras optaron por \u00e1reas tales como pol\u00edticas sociales, ciencia, medio ambiente y tecnolog\u00eda e innovaci\u00f3n, cuyo historial es m\u00e1s reciente en la agenda del instituto\u201d, explica Carneiro Rigolin.<\/p>\n<p>\u00c1reas tales como matem\u00e1tica y filosof\u00eda siguen siendo refractarias a la integraci\u00f3n femenina y encarnan un fen\u00f3meno perverso al cual se lo tilda como \u201cderrame a trav\u00e9s de la tuber\u00eda\u201d: las mujeres son minor\u00eda cuando ingresan a la carrera y se van tornando m\u00e1s escasas a medida que la misma progresa. Ese \u201cderrame\u201d se inicia incluso en la etapa escolar. En la Olimp\u00edada Brasile\u00f1a de Matem\u00e1tica en las Escuelas P\u00fablicas que se disput\u00f3 en 2018, tan solo el 30% de los medallistas de la ense\u00f1anza fundamental correspond\u00eda a ni\u00f1as, y el porcentaje fue incluso menor, del orden del 20%, entre los participantes de la ense\u00f1anza media. \u201cExiste una percepci\u00f3n social instalada acerca de que en algunas carreras el \u00e9xito no depende del esfuerzo, sino de un talento nato\u201d, explica Carolina Bhering de Araujo, investigadora del Instituto de Matem\u00e1tica Pura y Aplicada (Impa). \u201cEn el campo de la matem\u00e1tica, este prejuicio, sumado al estereotipo de que los varones son m\u00e1s inteligentes que las mujeres, desalienta a muchas chicas a seguir avanzando\u201d. Seg\u00fan ella, la escasez de ejemplos femeninos provoca que muchas muchachas interesadas en la matem\u00e1tica desistan. \u201cYo dispon\u00eda de un ejemplo de fuste en casa, el de mi madre, que es ingeniera. Pero a lo largo de mi carrera en matem\u00e1tica solo tuve dos profesoras\u201d, dice la investigadora, quien hasta hace poco era la \u00fanica mujer entre los 50 integrantes del cuerpo cient\u00edfico regular del Impa. Este a\u00f1o ingres\u00f3 al instituto la matem\u00e1tica Luciana Luna Lomonaco.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-2-tablet-es.png\" data-tablet_size=\"1900x1250\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-2-desktop-es.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-2-tablet-es.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-2-mobile-es.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Carolina Araujo, quien concilia su labor como investigadora con iniciativas para acercar a las chicas a la matem\u00e1tica, dice que esa creencia en el estereotipo de que los varones son m\u00e1s inteligentes que las mujeres aparece hacia el final de la primera infancia. Ella menciona un experimento con ni\u00f1os estadounidenses a los que se les dieron im\u00e1genes de cuatro personas, dos varones y dos mujeres, y deb\u00edan decir qui\u00e9n era el protagonista \u2013una persona muy inteligente\u2013 de un relato que les hab\u00edan contado previamente. \u201cA los 5 a\u00f1os, los ni\u00f1os tienden a identificar al protagonista como alguien de su propio g\u00e9nero. Pero entre los 6 y 7 a\u00f1os, la mayor\u00eda de las ni\u00f1as pasa a se\u00f1alar la imagen de un var\u00f3n\u201d, relata.<\/p>\n<p>La matem\u00e1tica sigue siendo poco accesible, pero hubo avances en otros espacios tradicionalmente masculinos. Un tr\u00edo de investigadores de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) y de la Universidad Federal Rural de R\u00edo de Janeiro analiz\u00f3 la evoluci\u00f3n de la concesi\u00f3n de becas de productividad en investigaci\u00f3n cient\u00edfica del CNPq entre 2001 y 2012: esas becas est\u00e1n vistas como un reconocimiento simb\u00f3lico de la madurez de los investigadores. El estudio detect\u00f3 evoluciones curiosas. En ciencias exactas y de la Tierra, las mujeres registraron un ligero aumento en su participaci\u00f3n entre los becarios: de un 19,1% en 2001 a un 23,3% en 2012. En el caso de las ingenier\u00edas, el crecimiento fue del 14% al 18,8% y se destac\u00f3 m\u00e1s en algunas sub\u00e1reas, como en los casos de la ingenier\u00eda sanitaria, donde ellas evolucionaron de un 13,9% a un 30,9% del total de becarios, e ingenier\u00eda qu\u00edmica (de un 29,8% a un 39,7%). En tanto, en otras se registr\u00f3 lo contrario, como por ejemplo en ingenier\u00eda el\u00e9ctrica, en la que la cuota femenina descendi\u00f3 de un 4,9% a un 3,3%.<\/p>\n<p>En ciencias humanas cay\u00f3 de un 52,5% en 2001 a un 50,6% en 2012 \u2013la disminuci\u00f3n tuvo que ver con el aumento de los investigadores de sexo masculino m\u00e1s j\u00f3venes\u2013, en ciencia pol\u00edtica, las becarias pasaron del 46,5% al 33,7% del total. El grupo de autores del trabajo critic\u00f3 la concentraci\u00f3n de las becas en ciencias exactas y de la Tierra e ingenier\u00edas, predominantemente masculinas, porque refuerzan la desventaja de las mujeres en el ambiente acad\u00e9mico.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-3-tablet-es.png\" data-tablet_size=\"1900x1300\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-3-desktop-es.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-3-tablet-es.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-3-mobile-es.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>Los estratos m\u00e1s altos de la carrera contin\u00faan concentrando muchos varones. En un art\u00edculo publicado en 2018 por siete investigadoras\u00a0 en la revista <em>Anais da <\/em>ABC, se ahond\u00f3 en la composici\u00f3n de los miembros de la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias (ABC). De los 518 titulares, solo 69 eran mujeres. En las ingenier\u00edas, hab\u00eda una mujer y 39 varones. El estudio revel\u00f3 que la productividad cient\u00edfica es similar en ambos g\u00e9neros, pero las investigadoras est\u00e1n m\u00e1s involucradas en la supervisi\u00f3n de estudiantes.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os, el debate al respecto de la desigualdad de g\u00e9nero en la ciencia se mantuvo bajo la \u00f3rbita de la defensa de los derechos civiles, pero recientemente ha recabado m\u00e1s argumentos. \u201cCuanto mayor sea la diversidad en el ambiente acad\u00e9mico, mayor ser\u00e1 su capacidad para comprender y enfrentar un problema\u201d, defini\u00f3 la antrop\u00f3loga Alice Rangel de Paiva Abreu, de la UFRJ, al recibir la menci\u00f3n honor\u00edfica del premio Carolina Bori Ciencia &amp; Mujer que le concedi\u00f3 la Sociedad Brasile\u00f1a para el Progreso de la Ciencia (SBPC) el 11 de febrero. La l\u00f3gica es la siguiente: la segregaci\u00f3n de mujeres, minor\u00edas \u00e9tnicas u otros grupos restringe el capital humano disponible para lograr el avance del conocimiento y es nocivo para la ciencia (<em>lea el reportaje de la p\u00e1gina 18<\/em>).<\/p>\n<p>Uno de los da\u00f1os emergentes de esa segregaci\u00f3n puede verse en el campo de la innovaci\u00f3n. Camila Rigolin, de la UFSCar, est\u00e1 estudiando el g\u00e9nero de aquellos que proponen proyectos para el Programa de Investigaci\u00f3n Innovadora en Peque\u00f1as Empresas (Pipe) de la FAPESP. Por un lado, constat\u00f3 que el porcentaje de mujeres entre los responsables por proyecto es significativo: de los 1.788 proyectos contratados hasta 2017, 388 de los contemplados tuvieron coordinaci\u00f3n femenina. \u201cEsa proporci\u00f3n es equivalente a alrededor del 20% que son los registrados en las nuevas empresas de base tecnol\u00f3gica en conocimiento en ciertos pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea, tales como Alemania e Irlanda\u201d, dice. Seg\u00fan el estudio en curso, las cient\u00edficas emprendedoras del Pipe poseen nivel de doctorado y una producci\u00f3n cient\u00edfica robusta, pero su perfil est\u00e1 signado por la segregaci\u00f3n vigente en el campo acad\u00e9mico: de acuerdo con Rigolin, hay pocas ingenieras y cient\u00edficas de la computaci\u00f3n, algo com\u00fan entre los fundadores de <em>startups<\/em> de sexo masculino. \u201cLa contribuci\u00f3n de las mujeres para las empresas de base tecnol\u00f3gica podr\u00eda ser mayor. La mayor\u00eda de las emprendedoras del Pipe corresponde a graduadas en \u00e1reas con fuerte presencia femenina, como es el caso de las ciencias biol\u00f3gicas. Inmediatamente despu\u00e9s, aparecen qu\u00edmica y farmacia\u201d, explica. \u201cNo es casual que la mayor\u00eda de las empresas beneficiadas por proyectos Pipe cuyas l\u00edderes son mujeres sean del \u00e1rea de las ciencias de la salud\u201d.<\/p>\n<p>Los datos de la base Scopus al respecto de la producci\u00f3n cient\u00edfica mundial entre 2011 y 2015 muestran que las investigadoras brasile\u00f1as publican menos art\u00edculos que sus colegas varones, aunque no hay evidencias de que eso incida en las citas de sus art\u00edculos. La media femenina fue de 1,2 art\u00edculos por a\u00f1o, frente a 1,5 art\u00edculos en el desempe\u00f1o masculino. En Estados Unidos las autoras publicaron 1,8 art\u00edculos por a\u00f1o y en el Reino Unido 1,9. Las cient\u00edficas brasile\u00f1as tambi\u00e9n participan menos en colaboraciones internacionales. Alrededor del 20% de sus art\u00edculos son en coautor\u00eda con colegas extranjeros, mientras que entre los varones ese \u00edndice llega al 25%. El fen\u00f3meno brasile\u00f1o carece de un estudio minucioso, pero existen quejas acerca de la subrepresentaci\u00f3n de las mujeres entre los revisores de art\u00edculos cient\u00edficos y en el cuerpo editorial de los peri\u00f3dicos, lo que podr\u00eda ser una fuente de sesgo en la selecci\u00f3n de art\u00edculos.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-4-tablet-es.png\" data-tablet_size=\"1900x1383\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-4-desktop-es.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-4-tablet-es.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/026-031_desigualdade_289-4-mobile-es.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>En un trabajo publicado en la <em>Revista Digital de Biblioteconom\u00eda e Ci\u00eancia da Informa\u00e7\u00e3o<\/em>, la soci\u00f3loga Maria Cristina Hayashi, de la UFSCar y su alumna de doctorado Juliana Franco de Camargo analizaron la participaci\u00f3n femenina en cuatro peri\u00f3dicos cient\u00edficos del \u00e1rea de cirug\u00eda: <em>Acta Cir\u00fargica Brasileira<\/em>, <em>Arquivos Brasileiros de Cirurgia Digestiva<\/em>, <em>Revista Brasileira de Cirurgia Cardiovascular<\/em> y <em>Revista do Col\u00e9gio Brasileiro de Cirurgi\u00f5es<\/em>. De un universo compuesto por 920 art\u00edculos publicados entre 2010 y 2014, 585 ten\u00edan solamente varones como autores, 219 solo mujeres y 116 inclu\u00edan autores de ambos sexos. El resultado fue consistente con lo que se conoce sobre la cirug\u00eda, un \u00e1rea de la medicina mayoritariamente masculina. \u201cExiste una idea arraigada entre el p\u00fablico lego que asume que la fuerza de los varones ser\u00eda un requisito previo excluyente para abrir el pecho de un paciente en una cirug\u00eda card\u00edaca\u201d, dice Hayashi, que ha o\u00eddo ese comentario en las discusiones sobre g\u00e9nero en la ciencia en el sal\u00f3n de clases.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s sorprendente fue notar la influencia masculina en el cuerpo editorial de las cuatro publicaciones, que contaban con tan solo cuatro mujeres en un conjunto de 28 editores. Tambi\u00e9n hab\u00eda una especie de reparto de tareas. En el comit\u00e9 cient\u00edfico de las revistas hab\u00eda 155 varones y 3 mujeres, mientras que en el cuerpo de revisores eran 67 mujeres y 5 varones. \u201cVarios de los nombres femeninos estaban ligados a funciones que son consideradas menos nobles, tales como revisi\u00f3n gramatical y edici\u00f3n\u201d, dice Hayashi, que es investigadora del Programa de Posgrado en Ciencia, Tecnolog\u00eda y Sociedad de la UFSCar. \u201cHay que investigar si ese predominio masculino no genera un sesgo de g\u00e9nero en la selecci\u00f3n de los art\u00edculos, algo que ya se ha detectado en trabajos del exterior. Los revisores no conocen el g\u00e9nero del autor del texto que est\u00e1n evaluando, pero el editor s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en 2018 en la <em>Revista ABC<\/em>, de la Asociaci\u00f3n Catarinense de Bibliotecarios, Hayashi analiz\u00f3 la autor\u00eda de 333 trabajos presentados en los Encuentros Nacionales de Investigaci\u00f3n en Ciencia de la Informaci\u00f3n (Enancib) realizados entre 1994 y 2016. Entre los autores hab\u00eda 519 mujeres y 230 varones. Ese reparto confirma la influencia femenina en el \u00e1rea y, tal vez, el hallazgo principal del art\u00edculo est\u00e9 relacionado con la cantidad de estudios sobre la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero en la ciencia, pero en Brasil son pocos los estudios bibliom\u00e9tricos en el campo de la ciencia de la informaci\u00f3n\u201d, dice Hayashi, actualmente interesada en analizar el g\u00e9nero en las necrol\u00f3gicas de cient\u00edficos que se publican en las revistas acad\u00e9micas. \u201cSe ha comprobado que las mujeres est\u00e1n subrepresentadas y que las fotograf\u00edas que ilustran esos textos son m\u00e1s frecuentes en los obituarios masculinos, algo que tambi\u00e9n contribuye para que los rostros femeninos de la ciencia no sean conocidos o inmortalizados para las generaciones futuras\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nG\u00e9nero e innovaci\u00f3n: Un estudio de las emprendedoras de base tecnol\u00f3gica avaladas por el programa Pipe\/FAFESP (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/101049\/genero-e-inovacao-um-estudo-das-empreendedoras-de-base-tecnologica-apoiadas-pelo-programa-pipefafe\/?q=17\/26120-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 17\/26120-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Camila Carneiro Dias Rigolin (UFSCar); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 25.011,40<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las mujeres ganan espacio en la carrera cient\u00edfica en Brasil, pero los obst\u00e1culos para su acceso a algunas \u00e1reas constituyen un desaf\u00edo","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187,189,1561,179],"tags":[284],"coauthors":[98],"class_list":["post-355062","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","category-politica-ct","category-programa-de-innovacion-tecnologica-en-pequenas-empresas-pipe","category-tapa","tag-cienciometria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/355062","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=355062"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/355062\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":358025,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/355062\/revisions\/358025"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=355062"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=355062"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=355062"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=355062"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}