{"id":366556,"date":"2020-12-10T18:30:25","date_gmt":"2020-12-10T21:30:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=366556"},"modified":"2020-12-10T18:30:25","modified_gmt":"2020-12-10T21:30:25","slug":"el-fuego-y-la-biodiversidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-fuego-y-la-biodiversidad\/","title":{"rendered":"El fuego y la biodiversidad"},"content":{"rendered":"<p>Entre 2015 y 2017, siempre en pleno invierno, un grupo de ec\u00f3logos y bi\u00f3logos part\u00eda poco antes del apogeo de la estaci\u00f3n seca hacia la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica de Santa B\u00e1rbara, una zona del interior paulista con 2.715 hect\u00e1reas protegidas de Cerrado, un bioma t\u00edpico de la regi\u00f3n central de Brasil similar a la sabana africana. Su misi\u00f3n era inusual: iniciar peque\u00f1os incendios controlados en tierras de esa unidad de conservaci\u00f3n y registrar su impacto sobre la biodiversidad bot\u00e1nica y zool\u00f3gica local. Ese trabajo fue impulsado por un estudio previo, realizado en el mismo lugar, que hab\u00eda apuntado p\u00e9rdidas de diversidad debido a la supresi\u00f3n del fuego durante tres d\u00e9cadas y una tendencia a la desaparici\u00f3n de las fisonom\u00edas abiertas del Cerrado (pastizales) y de su fauna peculiar. Los resultados principales que arroj\u00f3 el experimento con esas quemas salieron publicados el 19 de febrero en un art\u00edculo en la revista cient\u00edfica <em>Frontiers in Forests and Global Change<\/em>.<\/p>\n<p>Las conclusiones del estudio sugieren que las quemas son beneficiosas para la flora, cuyas especies de plantas rebrotan r\u00e1pidamente tras el paso del fuego. Entre los grupos vegetales a los que los incendios les aportaron m\u00e1s efectos positivos se registr\u00f3 incluso un discreto aumento de la biodiversidad. Antes de las quemas, los cient\u00edficos contabilizaron 38 especies de gram\u00edneas (pastos) y 68 de hierbas. Poseriormente, esas cifras crecieron hasta 44 y 74, respectivamente. Ese dato indica que el fuego abre el camino para que nuevas especies bot\u00e1nicas de esos dos grupos se instalen en el Cerrado. Tambi\u00e9n se analizaron otros tres grupos de vegetaci\u00f3n, los subarbustos o matas, los arbustos y los \u00e1rboles, en los cuales los beneficios de los incendios fueron menos ostensibles. Para la fauna, el efecto de las quemas fue pr\u00e1cticamente neutro, tal como si nada hubiese ocurrido. Para la mayor\u00eda de los grupos de animales, no se registr\u00f3 una disminuci\u00f3n significativa en el n\u00famero de especies ni en el tama\u00f1o de sus poblaciones en las \u00e1reas bajo estudio.<\/p>\n<p>En ese escenario de inmutabilidad de la fauna la excepci\u00f3n fueron los sapos. Con posterioridad a los incendios, hubo una peque\u00f1a reducci\u00f3n en la cantidad de especies y en la abundancia de sus poblaciones en las \u00e1reas abiertas del Cerrado. Antes del fuego hab\u00eda 13 especies; despu\u00e9s, 9. Sin embargo, estudios posteriores que a\u00fan est\u00e1n en curso, indican que ese resultado habr\u00eda sido algo at\u00edpico. Seg\u00fan los investigadores, los eventuales efectos negativos del fuego sobre los anfibios suelen revertirse con el tiempo. Para el resto de los grupos estudiados (hormigas, lagartos, aves y peque\u00f1os mam\u00edferos) no se registraron alteraciones significativas. \u201cA grandes rasgos, podemos afirmar que las quemas les hacen bien a las plantas del Cerrado y no revisten un efecto negativo notorio para la fauna, que, evolutivamente, se encuentra adaptada a un ambiente que soporta incendios espor\u00e1dicos\u201d, sintetiza la ingeniera forestal Giselda Durigan, del Laboratorio de Ecolog\u00eda e Hidrolog\u00eda del Instituto Forestal del Estado de S\u00e3o Paulo, quien fue la coordinadora del estudio. Las cifras totales de especies vegetales y animales registradas antes y despu\u00e9s de las quemas fue muy similar, sumando 435 y 423, respectivamente (<em>vea el gr\u00e1fico<\/em>).<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_cerrado_291-0-_-tablet.png\" data-tablet_size=\"1900x1983\" alt=\"Cantidad de especies encontradas en \u00e1reas quemadas de manera controlada y en otras no quemadas de la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica de Santa B\u00e1rbara\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_cerrado_291-0-_-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_cerrado_291-0-_-tablet.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/066-069_cerrado_291-0-_-mobile.png\" \/>\n  <\/picture>\n<p>El uso del fuego con el prop\u00f3sito de mantener la biodiversidad en ese bioma no es una pr\u00e1ctica que haya logrado consenso entre los bi\u00f3logos. \u201cEn varias ocasiones pude presenciar incendios naturales en las \u00e1reas del Cerrado y not\u00e9 bandadas de caranchos aliment\u00e1ndose de los despojos de animales que sucumbieron debido a las llamas o intoxicados a causa del humo\u201d, enfatiza el zo\u00f3logo C\u00e9lio Haddad, del campus de Rio Claro de la Universidade Estadual Paulista (Unesp). \u201cTan solo el hecho de ir a observar el comportamiento de los animales silvestres en su entorno natural puede generarles estr\u00e9s y trastornos a las distintas especies. \u00bfSe imaginan el impacto de incinerar su h\u00e1bitat, aunque se lo haga de manera controlada?\u201d Para Haddad, las unidades de conservaci\u00f3n en el Cerrado deber\u00edan dejar que la vegetaci\u00f3n crezca en forma natural, sin intervenir con quemas provocadas por el hombre. \u201cLa biodiversidad actual de ese bioma ya fue totalmente modificada por la acci\u00f3n humana\u201d, dice el zo\u00f3logo.<\/p>\n<p>Los autores del estudio en Santa B\u00e1rbara disienten al respecto de las cr\u00edticas. Sostienen que la supresi\u00f3n del fuego en las reservas del Cerrado conduce a una densificaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n, que provoca la extinci\u00f3n de muchas especies y la aparici\u00f3n de incendios mayores, en ese caso, y en efecto, perjudiciales. \u201cEs necesario que el fuego elimine peri\u00f3dicamente a algunos individuos mal adaptados de las poblaciones, para que se mantengan los caracteres que los convierten en especies adaptadas al fuego\u201d, dice Durigan.<\/p>\n<p>A diferencia de la Amazonia, que es un bioma con un clima mucho m\u00e1s h\u00famedo y una vegetaci\u00f3n m\u00e1s densa de tipo boscosa, el Cerrado es un ecosistema que se forma en \u00e1reas sujetas a una estaci\u00f3n seca prolongada y presenta una vegetaci\u00f3n predominantemente baja, con gram\u00edneas, hierbas y arbustos adaptados al fuego. Incluso existen formaciones algo m\u00e1s cerradas, con m\u00e1s \u00e1rboles, que son t\u00edpicas de las zonas de transici\u00f3n entre la sabana y las selvas vecinas, y que en Brasil se las denomina <em>cerrad\u00e3o<\/em>. En la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica de Santa B\u00e1rbara, las lluvias anuales var\u00edan entre 1.100 y 1.300 mil\u00edmetros. El 75% de esa pluviosidad se concentra entre los meses de octubre y mayo. \u201cA causa de las lluvias m\u00e1s frecuentes, en la Amazonia no hay incendios naturales. Aquellos que se producen siempre son originados por el hombre\u201d, explica Durigan. \u201cEn la Ecorregi\u00f3n del Cerrado, m\u00e1s seca, el fuego espor\u00e1dico siempre forma parte de ese ecosistema\u201d.<\/p>\n<p>Los peque\u00f1os incendios controlados fueron provocados una \u00fanica vez al a\u00f1o en tres parcelas de terrenos de la unidad de conservaci\u00f3n que, previo al experimento, hab\u00edan permanecido tres d\u00e9cadas sin haber registrado quemas. En promedio, las quemas duraron alrededor de dos horas. Cada porci\u00f3n de terreno conten\u00eda fragmentos menores representativos de los principales tipos de formaci\u00f3n vegetal asociada al Cerrado: el campo cerrado [pastizal], pr\u00e1cticamente conformado tan solo por gram\u00edneas, hierbas y matas, salpicado por algunos \u00e1rboles dispersos; el cerrado t\u00edpico o <em>sensu stricto<\/em>, compuesto por \u00e1rboles bajos, de troncos delgados y retorcidos, en medio de una alfombra de gram\u00edneas, y el <em>cerrad\u00e3o<\/em>, que es una especie de bosque seco.<\/p>\n<div id=\"attachment_366671\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366671 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291-250x117.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291-700x327.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/068_cerrado_291-120x56.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Giselda Durigan<\/span><\/a> Las madrigueras en el suelo excavadas por armadillos son empleadas por los animales peque\u00f1os para escapar del fuego<span class=\"media-credits\">Giselda Durigan<\/span><\/p><\/div>\n<p>El proceso de quema de la vegetaci\u00f3n se realizaba siempre alrededor de la 10 de la ma\u00f1ana, siempre que se cumplieran ciertas condiciones meteorol\u00f3gicas de seguridad, tales como una temperatura inferior a 25 grados cent\u00edgrados, humedad relativa del ambiente en un rango de un 45% a un 80% y velocidad del viento menor a 5 kil\u00f3metros por hora. En 2015, el \u00e1rea incinerada sum\u00f3 algo m\u00e1s de 35 hect\u00e1reas, alrededor de la mitad de lo que se quem\u00f3 en 2016 y 2017. \u201cNo logramos iniciar el fuego en los fragmentos de <em>cerrad\u00e3o<\/em>, m\u00e1s densos y menos inflamables que las \u00e1reas de pastizal o campo abierto\u201d, comenta el ec\u00f3logo M\u00e1rcio Martins, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), coautor del estudio. Por ende, los datos del trabajo no incluyen los efectos de las quemas en las plantas y animales de esos fragmentos peculiares del Cerrado.<\/p>\n<p>En este tipo de estudio comparativo, lo ideal es registrar cu\u00e1les especies vegetales y zool\u00f3gicas estaban presentes en un mismo fragmento del bioma antes y despu\u00e9s de quemar su vegetaci\u00f3n. Ese abordaje fue el que se adopt\u00f3 para las evaluaciones que abarcaron a todas las especies de plantas y a las hormigas. Para el resto de los grupos de animales (aves, peque\u00f1os mam\u00edferos, sapos y lagartos), los investigadores compararon la biodiversidad y el n\u00famero de individuos de cada especie en otros fragmentos de campo cerrado y del cerrado<em> sensu stricto<\/em> que fueron quemados y en tramos adyacentes no incendiados, tambi\u00e9n dentro de las glebas estudiadas, que exhib\u00edan exactamente el mismo tipo de formaci\u00f3n vegetal.<\/p>\n<div id=\"attachment_366667\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366667 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-1-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">M\u00e1rcio Martins <\/span><\/a> Lagartija de tierra sudamericana (<em>Ameiva ameiva<\/em>)&#8230;<span class=\"media-credits\">M\u00e1rcio Martins <\/span><\/p><\/div>\n<p>Pero, \u00bfel fuego no mata realmente a los animales? Esa era la pregunta que todos los que participaron en el experimento ten\u00edan que responder cuando mencionaban el trabajo de campo a legos o incluso a colegas acad\u00e9micos. \u201cSi los animales no se esconden, s\u00ed. Hallamos algunas pocas cucarachas, saltamontes e incluso serpientes muertas. Pero la tasa de mortalidad es m\u00ednima si se la compara con la cantidad de animales que viven en el \u00e1rea. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, es como si el fuego no causase ning\u00fan efecto sobre los animales\u201d, comenta Martins, quien analiz\u00f3 el impacto de las quemas en las poblaciones de sapos y lagartos. La fauna de menor tama\u00f1o evita el contacto directo con el calor de las llamas buscando protecci\u00f3n en cuevas y hoyos excavados por ratas, armadillos y hormigas. Esos escondrijos naturales para la fauna son muy comunes, sobre todo en el suelo arenoso de las \u00e1reas de la estaci\u00f3n ecol\u00f3gica con predominio de la vegetaci\u00f3n campestre, abierta. \u201cNo es que las hormigas abandonan el \u00e1rea quemada y, al disiparse el fuego retornan a ella\u201d, explica el bi\u00f3logo Heraldo Vasconcelos, de la Universidad Federal de Uberl\u00e2ndia (UFU), que estudi\u00f3 la biodiversidad de ese tax\u00f3n zool\u00f3gico en la estaci\u00f3n ecol\u00f3gica. \u201cEllas se guarecen en sus cuevas, se quedan en el \u00e1rea, y esperan que se extinga el fuego\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio, ese parece ser el patr\u00f3n de reacci\u00f3n al fuego que exhibe la mayor parte de los grupos animales estudiados, incluso el de los peque\u00f1os mam\u00edferos, entre los que se contabilizaron nueve especies de roedores, marsupiales y armadillos en las parcelas de la estaci\u00f3n ecol\u00f3gica estudiadas. Los mam\u00edferos de mayor porte, tales como la corzuela parda o guazuncho y el oso hormiguero gigante o yurum\u00ed, viven en otros segmentos de Cerrado m\u00e1s extensos que los analizados en el estudio. Por eso, el impacto del fuego sobre esos animales no form\u00f3 parte de los an\u00e1lisis. \u201cLos mam\u00edferos que estudiamos pesaban entre 5 y 50 gramos\u201d, explica la zo\u00f3loga Ana Paula Carmignotto, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), otra de las autoras del trabajo.<\/p>\n<div id=\"attachment_366663\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366663 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/069_cerrado_291-2-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">M\u00e1rcio Martins <\/span><\/a> &#8230;y sapo <em>Dendropsophus jimi<\/em>, dos de las especies habituales en la estaci\u00f3n ecol\u00f3gica<span class=\"media-credits\">M\u00e1rcio Martins <\/span><\/p><\/div>\n<p>Los cr\u00edticos de los incendios controlados temen que las quemas puedan salirse de control y causar estragos indeseados sobre la fauna y la flora del bioma. \u201cSi est\u00e1 bien controlado, el manejo del fuego es beneficioso para las especies de las formaciones abiertas. Hoy en d\u00eda todav\u00eda es dif\u00edcil convencer a los administradores de los parques y reservas del Cerrado de la importancia de esta pr\u00e1ctica\u201d, dice Carmignotto. El Parque Nacional das Emas, en el estado de Goi\u00e1s, y la Estaci\u00f3n Ecol\u00f3gica Serra Geral do Tocantins, entre los estados de Tocantins y Bah\u00eda, son algunas de las unidades de conservaci\u00f3n en \u00e1reas del Cerrado que empezaron a adoptar esa pr\u00e1ctica de manejo con regularidad.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nDURIGAN, G. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/ffgc.2020.00013\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">No net loss of species diversity after prescribed fires in the Brazilian savanna<\/a>. <strong>Frontiers in Forests and Global Change<\/strong>. 19 feb. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un experimento sugiere que peque\u00f1os incendios controlados incrementan la cantidad de especies de plantas en el Cerrado sin generar una disminuci\u00f3n de las de animales","protected":false},"author":13,"featured_media":366675,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-366556","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=366556"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":367627,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366556\/revisions\/367627"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/366675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=366556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=366556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=366556"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=366556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}