{"id":366568,"date":"2020-12-10T19:00:16","date_gmt":"2020-12-10T22:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=366568"},"modified":"2020-12-10T19:00:16","modified_gmt":"2020-12-10T22:00:16","slug":"cuerpos-marcados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cuerpos-marcados\/","title":{"rendered":"Cuerpos marcados"},"content":{"rendered":"<p>El tatuaje europeo, durante muchos a\u00f1os considerado propio de individuos marginales y hoy en d\u00eda presente en todas las clases sociales, comenz\u00f3 a difundirse por el mundo a partir del siglo XV, por intermedio de los marineros y aventureros que durante sus traves\u00edas mar\u00edtimas marcaban sus cuerpos con t\u00e9cnicas improvisadas en los buques y puertos donde atracaban. En Brasil, pese al registro de diversos pueblos ind\u00edgenas que se tatuaban antes del arribo de los colonizadores, la pr\u00e1ctica de grabar im\u00e1genes en la piel tard\u00f3 m\u00e1s tiempo en difundirse entre algunos pocos grupos. Eso fue en el siglo XIX, no solo a trav\u00e9s de los navegantes europeos, sino tambi\u00e9n estadounidenses y de Medio Oriente. Por lo general, esa pr\u00e1ctica se adoptaba como una forma de expresar emociones, identidad religiosa o una pertenencia nacional.<\/p>\n<p>Inicialmente objeto de estudio del campo de la criminal\u00edstica, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el tatuaje comenz\u00f3 a investigarse en Brasil en otros campos del saber. La investigaci\u00f3n de la historiadora Silvana Jeha con una beca concedida por la Biblioteca Nacional, por ejemplo, reconstruye la trayectoria del tatuaje en el medio urbano brasile\u00f1o entre el siglo XIX y 1970, la d\u00e9cada en que esta pr\u00e1ctica comenz\u00f3 a disociarse de su imagen de marginalidad. A partir de la recopilaci\u00f3n de diversas fuentes documentales, su estudio identific\u00f3 el perfil de los grupos sociales tatuados, tratando de comprender el car\u00e1cter de esta pr\u00e1ctica para cada uno de ellos, una labor que le insumi\u00f3 cinco a\u00f1os de trabajo y que luego public\u00f3 en el libro intitulado <em>Uma hist\u00f3ria da tatuagem no Brasil: Do s\u00e9culo XIX \u00e0 d\u00e9cada de 1970<\/em>, que incluye una vasta iconograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cHasta la d\u00e9cada de 1960 no hubo un establecimiento dedicado al tatuaje. La pr\u00e1ctica se improvisaba en cualquier lugar: en los barcos y en los muelles, en las calles, en bares, en centros religiosos de la tradici\u00f3n africana, cuarteles y c\u00e1rceles, con agujas, pero tambi\u00e9n con objetos improvisados tales como espinas, trozos de vidrio y cuchillos\u201d, relata Jeha, quien realiza una investigaci\u00f3n posdoctoral en el Programa de Teor\u00eda Psicoanal\u00edtica del Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ). El material empleado para dar color a las im\u00e1genes tambi\u00e9n variaba bastante. \u201cLos pigmentos inclu\u00edan el uso de bet\u00fan, a\u00f1il, holl\u00edn de cigarrillos y de la combusti\u00f3n del keros\u00e9n, anilina negra y carb\u00f3n vegetal, entre otros\u201d, rese\u00f1a la historiadora. La investigaci\u00f3n de Jeha incluy\u00f3 la b\u00fasqueda de noticias period\u00edsticas en la hemeroteca\u00a0 de la Biblioteca Nacional, avisos de fugas de esclavos, referencias literarias y tesis m\u00e9dicas sobre el tema, adem\u00e1s de documentos de la colecci\u00f3n patrimonial del Museo Penitenciario Paulista, que funciona en el predio del extinto Complejo Penitenciario de Carandiru. Ese archivo cuenta con 2.600 fotograf\u00edas de tatuajes de convictos que pasaron por el sistema carcelario paulista entre las d\u00e9cadas de 1920 y 1930. Las im\u00e1genes se encuentran ordenadas en fichas en el Sector de Medicina y Criminal\u00edstica de la Penitenciar\u00eda del Estado de S\u00e3o Paulo para realizar estudios del perfil de delincuentes y llevan adosadas las entrevistas realizadas en la \u00e9poca a los detenidos que exhib\u00edan los tatuajes. \u201cComo en aquella \u00e9poca S\u00e3o Paulo era el destino de muchos extranjeros y de individuos de otras partes de Brasil, la colecci\u00f3n es una vasta muestra del tatuaje que se practicaba en diversos lugares\u201d, informa la historiadora.<\/p>\n<div id=\"attachment_366607\" style=\"max-width: 731px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366607 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291.jpg\" alt=\"\" width=\"721\" height=\"1048\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291.jpg 721w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291-250x363.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291-700x1017.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/090_tatuagem_291-120x174.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 721px) 100vw, 721px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/a> Los dibujos en la piel se realizaban con materiales y en lugares improvisados, tales como puertos o cuarteles. En Brasil, la profesionalizaci\u00f3n de la actividad lleg\u00f3 en la d\u00e9cada de 1960<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/p><\/div>\n<p>Entre 2018 y 2019, investigadores brit\u00e1nicos tambi\u00e9n llevaron a cabo un estudio del perfil de 58 mil condenados tatuados por medio de t\u00e9cnicas de rastreo de datos para entender el significado hist\u00f3rico del tatuaje. Robert Shoemaker, experto en historia brit\u00e1nica del siglo XVIII en la Universidad de Sheffield, y Zoe Alker, del Departamento de Sociolog\u00eda, Pol\u00edtica Social y Criminolog\u00eda de la Universidad de Liverpool, analizaron las informaciones disponibles en la plataforma Digital Panopticon, que conserva los datos de 90 mil condenados por el tribunal penal central de Old Bailey que estuvieron presos en Gran Breta\u00f1a y Australia, entre 1780 y 1925. Seg\u00fan el texto que publicaron los autores en el sitio web de la plataforma, los tatuajes eran descritos por las autoridades penales como un recurso para identificar y rastrear a fugitivos o reincidentes. Una de las conclusiones a las que se arrib\u00f3 en la investigaci\u00f3n es que no representaban s\u00edmbolos de una personalidad criminal, tal como se los encuadraba desde la perspectiva de investigadores sociales y crimin\u00f3logos tales como el brit\u00e1nico Henry Mayhew (1812-1887) y el italiano Cesare Lombroso (1835-1909), sino que buscaban expresar identidades y sentimientos comunes entre las clases populares. El estudio procura revelar aspectos de la vida de gente com\u00fan que no dej\u00f3 registros escritos y clasifica a las marcas en la piel seg\u00fan cuatro categor\u00edas: dibujos, palabras o letras, partes del cuerpo tatuadas y la tem\u00e1tica abordada, que puede abarcar desde informaci\u00f3n sobre una identidad nacional hasta aspectos religiosos. Entre 1821 y 1920, los temas navales, s\u00edmbolos religiosos y gestos de amor, aparte de nombres e iniciales, eran comunes entre los tatuajes analizados, plasmados principalmente en los brazos y codos. Pese a ser una pr\u00e1ctica frecuente entre las clases proletarias, los autores constataron que el tatuaje era un fen\u00f3meno en crecimiento en los distintos sectores sociales de la Inglaterra victoriana, que involucraba incluso a miembros de la realeza.<\/p>\n<p>Jeha afirma que los marineros probablemente fueron los responsables principales de la difusi\u00f3n de la cultura del tatuaje en las ciudades portuarias, por medio de iconograf\u00eda que alud\u00eda a objetos del ambiente naval, tales como anclas y peces, s\u00edmbolos rom\u00e1nticos como corazones e iniciales de los amantes, adem\u00e1s de figuras religiosas. La historiadora identific\u00f3 que, a principios del siglo XX, militares de distintos lugares del mundo eran tatuados dentro de los cuarteles, donde permanec\u00edan confinados durante extensos per\u00edodos. Tanto los marinos como los soldados se tatuaban para evitar que murieran sin ser identificados. Ella describe que entre los militares, eran usuales los dibujos que se consideraban patri\u00f3ticos, tales como banderas y escudos.<\/p>\n<p>La palabra tatuaje comenz\u00f3 a aludir a las marcas en la piel a partir de la publicaci\u00f3n de los relatos de viaje del capit\u00e1n brit\u00e1nico James Cook (1728-1779). Cook lider\u00f3 expediciones cient\u00edficas de la Royal Society de Londres por el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. \u201cLas expediciones del capit\u00e1n Cook constituyen un hito pues son los primeros registros documentales sobre esta pr\u00e1ctica\u201d, comenta la soci\u00f3loga Beatriz Patriota, doctoranda en el Centro de Educaci\u00f3n y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (Cech-UFSCar), quien investiga los procesos de transformaci\u00f3n del tatuaje en un objeto art\u00edstico. Seg\u00fan Patriota, en 1769, cuando public\u00f3 las memorias de sus viajes a las islas de los mares del sur, en la actual Polinesia Francesa, Cook utiliz\u00f3 por primera vez la palabra \u201ctatau\u201d, una onomatopeya alusiva al ruido provocado por el golpeteo de los tatuadores sobre la piel de los que eran tatuados. \u201cM\u00e1s tarde, esa expresi\u00f3n origin\u00f3 el t\u00e9rmino <em>tattoo<\/em>, en ingl\u00e9s\u201d, relata. \u201cLos marineros eran sujetos marginales y estaban vistos como extranjeros en cualquier lugar donde estuvieran. La pr\u00e1ctica del tatuaje podr\u00eda tomarse como una forma de desarrollar un sentimiento de pertenencia entre ellos\u201d, considera Patriota.<\/p>\n<div id=\"attachment_366599\" style=\"max-width: 846px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366599 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2.jpg\" alt=\"\" width=\"836\" height=\"1091\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2.jpg 836w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2-250x326.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2-700x914.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-2-120x157.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 836px) 100vw, 836px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/a> Junto con tatuajes de s\u00edmbolos religiosos, nombres y rostros de mujeres estos fueron los m\u00e1s frecuentes identificados en la investigaci\u00f3n de la historiadora brasile\u00f1a.<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/p><\/div>\n<p>A partir del siglo XIX, el aspecto de marginalidad se profundiz\u00f3 por la aparici\u00f3n de individuos tatuados como atracciones en espect\u00e1culos de teatros de variedades y parques de diversi\u00f3n en pa\u00edses de Europa, en Estados Unidos e incluso en Brasil. \u201cEsos eventos contribuyeron para popularizar la cultura del tatuaje, pero tambi\u00e9n propiciaron la difusi\u00f3n de los prejuicios asociados a esa pr\u00e1ctica\u201d, dice Patriota. La situaci\u00f3n comenzar\u00eda a cambiar en 1891, cuando el estadounidense Samuel O\u2019Reilly (1854-1909) patent\u00f3 la primera m\u00e1quina de tatuar el\u00e9ctrica. Esa iniciativa, analiza la soci\u00f3loga, constituye un hito en el proceso de transformaci\u00f3n del tatuaje en objeto art\u00edstico, en simult\u00e1neo con la profesionalizaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, que comenz\u00f3 a perder su car\u00e1cter improvisado.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n, Jeha detect\u00f3 que al menos desde el final del siglo XIX las p\u00e1ginas policiales de los peri\u00f3dicos brasile\u00f1os asociaban el uso del tatuaje con el mundo del hampa, reproduciendo informes de comisarios y m\u00e9dicos forenses. Seg\u00fan la historiadora, la relaci\u00f3n entre el tatuaje y la delincuencia emana de su asociaci\u00f3n con los grupos marginales que fueron quienes iniciaron la difusi\u00f3n de la pr\u00e1ctica en el pa\u00eds, entre ellos, los marineros. Esa asociaci\u00f3n perdur\u00f3 durante m\u00e1s de un siglo. El psic\u00f3logo social Richard de Oliveira, investigador del Laboratorio de Estudios en Psicolog\u00eda del Arte del Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IP-USP), dice que los estudios en ese campo del saber, incluso hoy en d\u00eda, tienden a asociar el tatuaje a la psicopatolog\u00eda. \u201cLos estudios que abordan el tatuaje como un fen\u00f3meno est\u00e9tico y social, tal como yo concibo a esa pr\u00e1ctica, a\u00fan son una franca minor\u00eda en el \u00e1rea\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Otro grupo social relacionado con el contexto del tatuaje en Brasil hacia el final del siglo XIX son los africanos esclavizados, que arribaron aqu\u00ed con marcas en la piel. \u201cMi estudio incluy\u00f3 el an\u00e1lisis de los tatuajes de transe\u00fantes de las ciudades brasile\u00f1as, que tambi\u00e9n fue el caso de los esclavizados en esa \u00e9poca\u201d, argumenta Jeha. La historiadora analiz\u00f3 4 mil reportes de fuga de esclavos en la colecci\u00f3n de peri\u00f3dicos de la Biblioteca Nacional y verific\u00f3 que las descripciones de sus tatuajes o escarificaciones (marcas en la piel que se producen como resultado de cicatrices que no incorporan pigmento) se utilizaban para facilitar la identificaci\u00f3n de los fugitivos.<\/p>\n<div id=\"attachment_366603\" style=\"max-width: 757px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-366603 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1.jpg\" alt=\"\" width=\"747\" height=\"1034\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1.jpg 747w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1-250x346.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1-700x969.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/091_tatuagem_291-1-120x166.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 747px) 100vw, 747px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/a> Los escudos eran las marcas m\u00e1s comunes entre los militares<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n del Museo Penitenciario Paulista (SAP)<\/span><\/p><\/div>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, llegaron a Brasil otras culturas de tatuaje, en este caso tra\u00eddas por oleadas de inmigrantes provenientes de Europa, Oriente Medio y Jap\u00f3n. En la investigaci\u00f3n que llev\u00f3 a cabo en la colecci\u00f3n del Museo Penitenciario, Jeha comprob\u00f3 que gran parte de los inmigrantes que pasaron por el sistema carcelario paulista ingresaron tatuados al presidio, refutando la perspectiva de que todas las marcas se habr\u00edan hecho durante el encierro. \u201cEn Medio Oriente estaba difundida toda una tradici\u00f3n del tatuaje. Muchos \u00e1rabes provenientes de esa regi\u00f3n que hoy en d\u00eda ocupan Siria y L\u00edbano, por ejemplo, ten\u00edan motivos gr\u00e1ficos y figurativos dibujados en sus cuerpos, de naturaleza \u00e9tnica o religiosa\u201d, relata. Seg\u00fan la investigadora, algunos de esos \u00e1rabes se tatuaban motivos religiosos para reafirmar su condici\u00f3n de cristianos, en regiones donde la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n era musulmana. \u201cVarios escritores brasile\u00f1os retrataron la figura del extranjero \u00e1rabe que porta tatuajes, como en el caso del cuento <em>A volta do marido pr\u00f3digo <\/em>[El regreso del marido pr\u00f3digo], de Guimar\u00e3es Rosa [1908-1967], o en el poema <em>Os turcos <\/em>[Los turcos], de Carlos Drummond de Andrade [1902-1987]\u201d, resalta.<\/p>\n<p>As\u00ed como en 1891 Samuel O\u2019Reilly dio inicio al proceso de profesionalizaci\u00f3n del tatuaje que, dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, acabar\u00eda desembocando en una b\u00fasqueda de un estatus como objeto art\u00edstico, en Brasil, el marinero dan\u00e9s Knud Gregersen (1928-1983), que se hizo conocido por el pseud\u00f3nimo Tatoo Lucky, se convertir\u00eda en el primer tatuador profesional en abrir un local y utilizar una m\u00e1quina el\u00e9ctrica para grabar im\u00e1genes en los cuerpos de marineros y otros visitantes asiduos del puerto. \u201c\u00c9l lleg\u00f3 al pa\u00eds en 1959 y trabaj\u00f3 principalmente en la regi\u00f3n portuaria de Santos (S\u00e3o Paulo). Y representa el eslab\u00f3n entre los tiempos de la marginalidad y la irrupci\u00f3n explosiva del uso del tatuaje entre todos los segmentos de la poblaci\u00f3n, a partir de la d\u00e9cada de 1970\u201d, analiza Jeha.<\/p>\n<p>De acuerdo con la historiadora, hasta la d\u00e9cada de 1960 el tatuaje sol\u00eda permanecer oculto o disimulado bajo la ropa. A partir de los a\u00f1os 1970 eso empez\u00f3 a cambiar, cuando varias culturas urbanas, como fue el caso de los roqueros, punks, <em>hippies<\/em> y surfistas, que adoptaron figuras y dibujos como emblemas de rebeld\u00eda. \u201cLos estadounidenses denominaron a ese fen\u00f3meno como el \u2018renacimiento del tatuaje\u2019\u201d, dice. Hoy en d\u00eda los estudios de tatuaje est\u00e1n regulados, cumplen reglas de higiene e investigan nuevas t\u00e9cnicas y tecnolog\u00edas que permiten perfeccionar el trabajo. Este proceso de popularizaci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n provoc\u00f3 un impacto en la iconograf\u00eda, dice Jo\u00e3o Batista Freitas Cardoso, docente de la maestr\u00eda profesional en Innovaci\u00f3n en la Comunicaci\u00f3n de Inter\u00e9s P\u00fablico de la Universidad Municipal de S\u00e3o Caetano do Sul (USCS) y estudioso de la cultura pop. As\u00ed como antes la iconograf\u00eda estaba centrada en elementos cl\u00e1sicos, tales como anclas y corazones, a partir de su popularizaci\u00f3n pas\u00f3 a incluir elementos de la cultura <em>geek<\/em>, tales como los personajes de historietas. Los tatuajes de los marinos del pasado tambi\u00e9n siguen marcando la iconograf\u00eda actual, pero ahora en relecturas caracterizadas por el estilo de los tatuadores contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><br \/>\nPersonajes en el tatuaje: La trasposici\u00f3n de las p\u00e1ginas de las historietas al cuerpo humano (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/88289\/personagem-em-tatuagem-transposicao-das-paginas-das-historias-em-quadrinhos-para-o-corpo-humano\/?q=14\/21537-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 14\/21537-5<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jo\u00e3o Batista Freitas Cardoso (USCS); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u200952.793,82<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nALKER, Z. y SHOEMAKER, R. Convict tattoos. <a href=\"https:\/\/www.digitalpanopticon.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The digital panopticon: Tracing London convicts in Britain and Australia, 1780-1925<\/a>. <em>Online<\/em>.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<\/strong><br \/>\nJEHA, S. <strong>Uma hist\u00f3ria da tatuagem no Brasil: Do s\u00e9culo XIX \u00e0 d\u00e9cada de 1970<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Veneta, 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"De s\u00edmbolo marginal a \u00edcono de la cultura pop, un estudio reconstruye la historia del tatuaje en Brasil","protected":false},"author":601,"featured_media":366611,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270,310,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-366568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","tag-historia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=366568"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":368002,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366568\/revisions\/368002"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/366611"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=366568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=366568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=366568"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=366568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}