{"id":368256,"date":"2020-12-15T17:37:39","date_gmt":"2020-12-15T20:37:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=368256"},"modified":"2020-12-18T17:07:48","modified_gmt":"2020-12-18T20:07:48","slug":"los-huespedes-naturales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-huespedes-naturales\/","title":{"rendered":"Los hu\u00e9spedes naturales"},"content":{"rendered":"<p>Hace seis meses que no se habla de otro tema. Desde que se lo identific\u00f3 en China, en diciembre de 2019, el nuevo coronavirus se volvi\u00f3 omnipresente. Se ha diseminado por los principales centros urbanos del mundo, ha infectado al menos a 6,5 millones de personas y ha dejado m\u00e1s de 380 mil muertos, en medio de una pandemia que espanta por su velocidad de propagaci\u00f3n. En poco tiempo, atest\u00f3 los hospitales y modific\u00f3 los h\u00e1bitos de la poblaci\u00f3n y el funcionamiento de las ciudades. No tard\u00f3 en hall\u00e1rselo incluso en las regiones m\u00e1s remotas del planeta, desde grupos ind\u00edgenas del interior de la Amazonia hasta en las alturas g\u00e9lidas del Reino de But\u00e1n, en el Himalaya. No obstante, el nuevo coronavirus es tan solo uno de los cientos de miles \u2013acaso millones\u2013 de especies de virus que se calcula que existen y que, a causa de los sistemas de transporte modernos, logran difundirse con una agilidad impensable d\u00e9cadas atr\u00e1s. Frente a este panorama, resulta interesante o, mejor dicho, importante, conocer m\u00e1s acerca de lo que en realidad son los virus y c\u00f3mo surgieron y se difundieron por cada sitio de la Tierra estos seres tan diminutos, compuestos b\u00e1sicamente por material gen\u00e9tico y prote\u00ednas, que a veces son capaces de provocar enfermedades devastadoras.<\/p>\n<p>Y un trabajo efectuado recientemente sirve de ayuda para realizar esta tarea. En un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en marzo de este a\u00f1o en la revista <em>Microbiology and Molecular Biology Reviews<\/em>, un grupo internacional de vir\u00f3logos cre\u00f3 el primer sistema amplio de clasificaci\u00f3n de los virus y, al reagrupar las especies seg\u00fan el grado de similitud gen\u00e9tica, determin\u00f3 que los mismos surgieron al menos en cuatro oportunidades durante los 4.600 millones de a\u00f1os de historia del planeta. La primera aparici\u00f3n habr\u00eda ocurrido antes de que los primeros seres vivos formados por c\u00e9lulas asomaran en la Tierra hace por lo menos 3.500 millones de a\u00f1os. En las otras tres oportunidades, es probable que ya existieran formas rudimentarias de c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>En la actualidad, la definici\u00f3n del parentesco entre los virus a partir del grado de proximidad gen\u00e9tica puede parecer una estrategia obvia. No obstante, hasta hace poco tiempo hab\u00eda dos razones que la tornaban casi inviable. El n\u00famero de virus estudiados y descritos es relativamente peque\u00f1o. El Comit\u00e9 Internacional de Taxonom\u00eda de Virus (ICTV), el ente responsable de la denominaci\u00f3n de los virus y de organizar el conocimiento sobre ellos, lleva catalogadas tan solo 6.590 especies. Eso es casi nada en comparaci\u00f3n con los aproximadamente 1,2 millones de especies de organismos formados por c\u00e9lulas registrados por la ciencia, un grupo que incluye a las bacterias, arqueas, protozoarios, plantas y animales. M\u00e1s all\u00e1 de la cantidad exigua de especies conocidas, los virus poseen una cantidad peque\u00f1a de genes y pocos de ellos son comunes entre las diferentes especies, lo que dificulta su comparaci\u00f3n y la determinaci\u00f3n del parentesco entre ellas.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lea m\u00e1s:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-realidad-de-los-datos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">La realidad de los datos<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/comienzan-los-testeos-en-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Comienzan los testeos en Brasil<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-dimensiones-de-la-pandemia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Las dimensiones de la pandemia<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-enigma-infantil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">El enigma infantil<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-prever-el-curso-de-las-epidemias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Para prever el curso de las epidemias<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sergio-machado-rezende-juntos-contra-el-covid-19\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sergio Machado Rezende: Juntos contra el covid-19<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lazos-en-recuperacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Lazos en recuperaci\u00f3n<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hay-que-calcularlo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Hay que calcularlo<\/a><br \/>\n<\/div>\n<p>Esa situaci\u00f3n empez\u00f3 a cambiar en los \u00faltimos 15 a\u00f1os, a partir del aumento de los estudios en metagen\u00f3mica, una estrategia que permite analizar el material gen\u00e9tico recuperado de muestras ambientales y no depende del aislamiento y del cultivo de virus en laboratorio. Mediante esta t\u00e9cnica, los expertos han identificado cientos de miles de nuevas especies de virus, que aguardan su turno para ser descrias. \u201cLos trabajos con metagen\u00f3mica condujeron al descubrimiento de especies que llenaron muchas de las lagunas en cuanto a la diversidad de los virus, la vir\u00f3sfera, y permitieron elevar la confiabilidad de los estudios evolutivos\u201d, relata el vir\u00f3logo brasile\u00f1o Francisco Murilo Zerbini, de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), en Minas Gerais.<\/p>\n<p>El vir\u00f3logo brasile\u00f1o forma parte del comit\u00e9 ejecutivo del ICTV y es coautor de la nueva taxonom\u00eda, ideada bajo la coordinaci\u00f3n de uno de los m\u00e1s eminentes expertos en evoluci\u00f3n de los virus, el bi\u00f3logo ruso Eugene Koonin, del Centro Nacional de Informaci\u00f3n Biotecnol\u00f3gica (NCBI), de Estados Unidos. En ella, los especialistas reorganizaron a los virus teniendo en cuenta dos criterios: el tipo de compuesto utilizado para almacenar la informaci\u00f3n gen\u00e9tica \u2013la mol\u00e9cula de \u00e1cido desoxirribonucleico (ADN)\u2013 y el nivel de similitud entre ciertos genes compartidos por la mayor cantidad posible de virus. De este modo, se estableci\u00f3 un andamiaje amplio, cohesionado y robusto para la clasificaci\u00f3n de los virus, el primero desde que la existencia de esos agentes infecciosos fuera postulada por el bot\u00e1nico holand\u00e9s Martinus Beijerinck (1851-1931), en el a\u00f1o 1898.<\/p>\n<p>La nueva clasificaci\u00f3n separa a los virus en cuatro grandes grupos, denominados dominios, y esos cuatro dominios se sumar\u00edan a los otros dos en los cuales est\u00e1n distribuidos los seres vivos formados por c\u00e9lulas. El dominio es la octava y m\u00e1s abarcadora de las categor\u00edas taxon\u00f3micas. En orden decreciente despu\u00e9s de esa categor\u00eda figuran: reino, filo, clase, orden, familia, g\u00e9nero y especie, que agrupan a los seres seg\u00fan un orden creciente de semejanza. Un dominio incluye al mayor n\u00famero posible de especies que comparten tan solo unos pocos rasgos en com\u00fan. Solo para hacerse una idea de semejante vastedad, todos los seres vivos formados por c\u00e9lulas (bacterias, arqueas, protozoarios, hongos, plantas y animales) pertenecen a dos dominios: el de los eucariotas o eucariontes, compuesto por los organismos celulares que almacenan su material gen\u00e9tico en un compartimiento denominado n\u00facleo, y los procariotas o procariontes, integrado por los seres con c\u00e9lulas sin n\u00facleo. A los virus, a causa del alto grado de diversidad que presentan entre s\u00ed, hubo que separarlos en cuatro dominios, algo que de cualquier modo es un avance en comparaci\u00f3n con los intentos previos de clasificaci\u00f3n, cuando se intent\u00f3 agruparlos seg\u00fan su anatom\u00eda, por el tipo de tejido por los cuales eran atra\u00eddos qu\u00edmicamente, o bien por el tipo de material gen\u00e9tico.<\/p>\n<p><a name=\"VirusARN_292-ESP\"><\/a>En el sistema nuevo de clasificaci\u00f3n, se agrupa a los virus en los dominios denominados <em>Riboviria<\/em>, <em>Monodnaviria<\/em>, <em>Varidnaviria<\/em> y <em>Duplodnaviria<\/em>. El primer grupo incluye a todos los virus que almacenan la informaci\u00f3n sobre su estructura y su funcionamiento \u2013es decir, sus genes\u2013 en una mol\u00e9cula de ARN. \u201cMuchos cient\u00edficos sostienen que la vida habr\u00eda surgido en un ambiente acu\u00e1tico en el cual las mol\u00e9culas de ARN almacenaban la informaci\u00f3n gen\u00e9tica, lo que se denomin\u00f3 con la expresi\u00f3n \u2018Mundo de ARN\u2019\u201d, explica Zerbini. \u201cLos virus de ARN ser\u00edan descendientes de ese mundo y habr\u00edan surgido antes que los organismos celulares\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-0-desktop.png\" data-tablet_size=\"1900x433\" alt=\"Los Virus de ARN Se multiplican en el citoplasma y suelen alterar la organizaci\u00f3n de las c\u00e9lulas\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-0-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-0-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-0-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Dentro de ese grupo se encuentran los virus de la hepatitis, del resfr\u00edo, de la gripe, del dengue, del sida y tambi\u00e9n el del covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, el Sars-CoV-2. El ARN, compuesto por las bases nitrogenadas adenina (A), citosina (C), guanina (G) y uracilo (U), suele hallarse en la naturaleza bajo la forma de una cadena simple, aunque en los virus esa cadena tambi\u00e9n puede ser doble. Es m\u00e1s maleable y puede desempe\u00f1ar m\u00e1s funciones biol\u00f3gicas que un pariente cercano suyo: el ADN, que posee la base timina (T) en lugar del uracilo y puede ser de cadena simple o doble. El ADN funciona solamente como una especie de manual de instrucciones para producir un nuevo virus, una c\u00e9lula o un organismo multicelular. En tanto, el ARN puede desempe\u00f1ar ese rol, pero tambi\u00e9n puede funcionar como una enzima, acelerando reacciones qu\u00edmicas; o como un mensajero, que traduce y transporta la f\u00f3rmula para fabricar prote\u00ednas hasta las f\u00e1bricas de prote\u00ednas de las c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Los virus comprendidos en los otros tres dominios guardan la informaci\u00f3n gen\u00e9tica bajo la forma de ADN: en una secuencia simple, como en el caso de los <em>Monodnaviria<\/em>, o en una cadena doble, al igual que en los seres formados por c\u00e9lulas, tal como ocurre con los <em>Varidnaviria<\/em> y los <em>Duplodnaviria<\/em>. Lo peculiar de estos dos \u00faltimos casos es una prote\u00edna presente en la c\u00e1pside o c\u00e1psida, el envoltorio que protege al material gen\u00e9tico.<\/p>\n<p>La existencia de estos cuatro dominios les permite a los investigadores sacar una conclusi\u00f3n acerca de la historia evolutiva de los virus. La misma indica que cada uno de esos grupos est\u00e1 compuesto por especies que descienden de un ancestro com\u00fan, que habr\u00eda existido hace miles de millones de a\u00f1os. Como los dominios son cuatro, tambi\u00e9n ser\u00edan cuatro los antepasados, los cuales, dadas sus muy dis\u00edmiles caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas, habr\u00edan surgido en momentos distintos. \u201cLos datos disponibles hasta ahora apuntan que, con base en las relaciones evolutivas, no es posible unificar a todos los virus en una sola categor\u00eda, ni tampoco inferir que haya existido un ancestro com\u00fan a todos los virus\u201d, comenta Zerbini.<\/p>\n<p>El hecho de que haya habido surgimientos m\u00faltiples, por cierto, es otra de las caracter\u00edsticas que diferencian a los virus de los seres compuestos por c\u00e9lulas. Los an\u00e1lisis de unos 350 genes comunes en todos los organismos celulares (desde la bacteria de la tuberculosis hasta los helechos; de las amebas a los gorilas de monta\u00f1a) indican que todos ellos descienden de un antepasado com\u00fan, un ser unicelular que existi\u00f3 hace entre 3.500 y 4.500 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los virus casi siempre figuran en un grupo aparte del de los seres vivos formados por c\u00e9lulas. Por ese motivo, algunos vir\u00f3logos dicen que ellos suelen definirse a partir de la negaci\u00f3n: no son bacterias, no son hongos, tampoco plantas y, mucho menos, animales. Pero esto no siempre fue as\u00ed.<\/p>\n<p>El bot\u00e1nico holand\u00e9s Martinus Beijerinck fue el primero que emple\u00f3 el t\u00e9rmino virus para denominar a un agente infeccioso, supon\u00eda que eran seres vivos. \u00c9l repiti\u00f3 los experimentos llevados a cabo en 1892 por el bot\u00e1nico ruso Dmitri Ivanovsky (1864-1920), que hab\u00eda filtrado un extracto de hojas de tabaco enfermas utilizando un material con poros muy estrechos, capaces de retener las menores formas de vida conocidas en aquella \u00e9poca (hongos y bacterias). Al igual que el ruso, Beijerinck constat\u00f3 que el l\u00edquido remanente era capaz de causar la enfermedad y que el agente pat\u00f3geno que conten\u00eda se reproduc\u00eda en c\u00e9lulas en proliferaci\u00f3n. En el marco de una presentaci\u00f3n que realiz\u00f3 en 1898 ante la Academia de Ciencias de \u00c1msterdam, denomin\u00f3 a ese l\u00edquido como fluido vivo contagioso o virus (que, en lat\u00edn, significa veneno o toxina) y afirm\u00f3 que conten\u00eda un agente infeccioso de naturaleza desconocida.<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n posterior de esos agentes revel\u00f3 que estaban compuestos por prote\u00ednas y un porcentaje peque\u00f1o de \u00e1cidos nucleicos \u2013ARN o ADN\u2013, los componentes de los genes. Las prote\u00ednas y \u00e1cidos nucleicos, junto a los az\u00facares y los l\u00edpidos, conforman los cuatro grupos de componentes qu\u00edmicos comunes de todos los organismos celulares. Si bien contaban con dos de ellos, durante alg\u00fan tiempo se consider\u00f3 a los virus como simples estructuras proteicas, lo que parece haber contribuido para afirmar que no eran seres vivos.<\/p>\n<p>Un ejemplo famoso de la exclusi\u00f3n de los virus de la esfera de la vida es la representaci\u00f3n del modo en que se interrelacionan los seres vivos, lo que se denomin\u00f3 el \u00c1rbol de la Vida, propuesto en la d\u00e9cada de 1970 por el bi\u00f3logo estadounidense Carl Woese (1928-2012), que solo incluye a los seres compuestos por c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Expertos tales como Koonin, que consideran a los virus como seres vivos, consideran que parte de los prejuicios se basan en el hecho de que han sido estudiados durante mucho tiempo solamente fuera de las c\u00e9lulas, cuando est\u00e1n inertes. Un hecho incuestionable para los bi\u00f3logos, quienes, por lo general, estudian a los seres compuestos por c\u00e9lulas, y tambi\u00e9n para los vir\u00f3logos, indica que los organismos constituidos por c\u00e9lulas fueron las primeras formas de vida aut\u00f3noma que surgieron en el planeta.<\/p>\n<p>Las c\u00e9lulas son recept\u00e1culos microsc\u00f3picos delimitados por una capa doble de un tipo de grasa fluida (l\u00edpidos) que contienen prote\u00ednas incrustadas. Solo las c\u00e9lulas est\u00e1n equipadas con los componentes necesarios como para realizar, sin ayuda externa, tres fen\u00f3menos a los cuales casi siempre est\u00e1 asociado el concepto de la vida: poseer capacidad de generar energ\u00eda, de reproducirse y de registrar alteraciones que pueden transmitirse a las generaciones futuras, o sea, evolucionar. Los virus, independientemente de cu\u00e1ndo y cu\u00e1ntas veces hayan surgido, incluso acumulan registros de alteraciones gen\u00e9ticas mucho m\u00e1s r\u00e1pido que otros organismos, pero solo obtienen energ\u00eda y sintetizan nuevas copias de s\u00ed mismos si se encuentran en el interior de una c\u00e9lula, a la que por lo general, esclavizan. Fuera de las c\u00e9lulas, son inertes e inofensivos.<\/p>\n<p>\u201cLos virus se encuentran en la frontera entre lo vivo y lo no vivo, en el umbral donde que la qu\u00edmica se transforma en vida\u201d, dice el vir\u00f3logo Eurico Arruda, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en su campus de Ribeir\u00e3o Preto. Experto en virus que causan enfermedades respiratorias, Arruda constat\u00f3 recientemente que el virus influenza (el que provoca la gripe) no se aloja solamente en las c\u00e9lulas que tapizan la nariz, la boca, la garganta y el \u00e1rbol respiratorio. Tambi\u00e9n infecta a las c\u00e9lulas del sistema de defensa presentes en las am\u00edgdalas (tonsilas) y adenoides, estructuras ubicadas en la garganta y que forman parte del sistema inmunol\u00f3gico, seg\u00fan consta en un art\u00edculo publicado este a\u00f1o en la revista <em>Journal of Virology<\/em>. Una vez alojado all\u00ed, el virus influenza A puede permanecer latente durante extensos per\u00edodos, pero incluso as\u00ed ser capaz de causar infecci\u00f3n. \u201cLos virus son par\u00e1sitos bioqu\u00edmicos sofisticados, capaces de infiltrarse en el centro de comando de las c\u00e9lulas y utilizar el aparato celular para propagarse y evolucionar, causando efectos biol\u00f3gicos. Para m\u00ed, eso es vida\u201d, define.<\/p>\n<p>Por lo general, los vir\u00f3logos consideran a ese tema algo inoportuno o sin importancia. El bi\u00f3logo franc\u00e9s Andr\u00e9 Lwoff (1902-1994), uno de los creadores del ICTV y ganador del Nobel de Medicina o Fisiolog\u00eda de 1965 por explicar c\u00f3mo insertaban los virus su material gen\u00e9tico en el ADN de bacterias, afirm\u00f3 en entrevistas que definir eso no interesaba o tambi\u00e9n, que considerarlos vivos o muertos era una cuesti\u00f3n de gusto. Otros son m\u00e1s pragm\u00e1ticos. Sostienen que, cuando est\u00e1n dentro de las c\u00e9lulas, los virus est\u00e1n vivos. Y afuera de ellas son inertes. E incluso hay algunos como el bi\u00f3logo franc\u00e9s Patrick Forterre, del Instituto Pasteur, en Par\u00eds, para quien el problema radicar\u00eda en la definici\u00f3n de lo que es vida y organismo, que deber\u00eda ampliarse para describir mejor aquello que est\u00e1 presente en la naturaleza.<\/p>\n<p>Uno de los argumentos se basa en la abundancia de los virus, que pueden encontrarse en todos los ambientes. Estudios gen\u00f3micos sugieren que la cantidad de virus existentes en el planeta supera ampliamente a la del resto de los seres vivos en conjunto. Seg\u00fan an\u00e1lisis de muestras de agua marina, existen entre 3 millones y 100 millones de copias de virus en tan solo un mililitro. Si esas cifras se extrapolan para todos los oc\u00e9anos, se obtiene un total inimaginable de 10<sup>31<\/sup> ejemplares de virus, un n\u00famero 10 mil millones de veces mayor que la totalidad de las estrellas del universo. Un c\u00e1lculo publicado en 2005 en la revista <em>Nature<\/em> por el vir\u00f3logo Curtis Suttle, de la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica, en Canad\u00e1, indica que, si se los pusiera uno al lado del otro, esos virus cubrir\u00edan casi 100 veces el di\u00e1metro de la V\u00eda L\u00e1ctea, pese a ser seres submicrosc\u00f3picos, pues miden de 30 a 600 nan\u00f3metros de di\u00e1metro. \u201cDado que infectan y en ocasiones matan a las algas microsc\u00f3picas, los virus pueden reducir de un 3% a un 4% la producci\u00f3n de ox\u00edgeno en los oc\u00e9anos\u201d, comenta el vir\u00f3logo Fernando Spilki, de la Universidade Feevale, en Rio Grande do Sul. \u201cEllos forman parte del entramado de la vida y del funcionamiento del planeta\u201d, explica Spilki, experto en enfermedades virales transmitidas por el agua y presidente de la Sociedad Brasile\u00f1a de Virolog\u00eda (SBV).<\/p>\n<p><a name=\"VirusADN_292-ESP\"><\/a>Incapaces de existir por cuenta propia, los virus son hu\u00e9spedes por excelencia y proliferan donde quiera que haya vida. Infectan a bacterias, arqueas, protozoarios, plantas y animales, e incluso ciertas especies de virus solo se reproducen en presencia de un virus de otra especie. Pese a de la cifra exigua catalogada por el ICTV, algunos c\u00e1lculos sugieren que existen 320 mil especies de virus que pueden infectar a las c\u00e9lulas de los mam\u00edferos.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-1-desktop.png\" data-tablet_size=\"1900x433\" alt=\"Virus de ADN Pueden insertar su material gen\u00e9tico en el de las c\u00e9lulas y se reproducen en el n\u00facleo y en el citoplasma\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-1-desktop.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/020-025_covid_virus_292-1-mobile.png\" \/>\n  <\/picture><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>A partir del instante en que penetran en las c\u00e9lulas, los virus toman el control con mayor o menor sutileza. Los virus de ADN suelen ser menos agresivos, tal como un hu\u00e9sped educado que se instala en un cuarto y hace usufructo de aquello que encuentra a su disposici\u00f3n. En las c\u00e9lulas de los mam\u00edferos, por lo general, su material gen\u00e9tico migra hasta el n\u00facleo y, en algunos casos, se incorpora al ADN celular (<em><a href=\"#VirusADN_292-ESP\">vea la infograf\u00eda<\/a><\/em>). Pueden permanecer adormecidos durante largos per\u00edodos, o bien utilizar de inmediato la maquinaria celular para reproducir copias de su material gen\u00e9tico y de sus prote\u00ednas.<\/p>\n<p>Los virus de ARN, por su parte, cuentan con la ventaja de que no siempre necesitan invadir el n\u00facleo. La informaci\u00f3n para replicarse ya est\u00e1 disponible en un lenguaje adecuado para su lectura por las herramientas de la c\u00e9lula que duplican el material gen\u00e9tico y producen prote\u00ednas (<em><a href=\"#VirusARN_292-ESP\">vea la infograf\u00eda<\/a><\/em>). Sin embargo, estos suelen obligar a las c\u00e9lulas a reorganizar sus recursos. \u201cSon como un hu\u00e9sped caprichoso que llega para pasar una noche y a la ma\u00f1ana siguiente cambi\u00f3 todos los muebles de lugar\u201d, relata Zerbini, haciendo referencia a un art\u00edculo publicado en 2010 en la revista <em>Cell<\/em> por Nolwenn Jouvenet, actualmente investigadora en el Instituto Pasteur, en Par\u00eds, y Sanford Simon, de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ese modo de actuar, pese a las excepciones, ayuda a entender por qu\u00e9 los virus de ARN suelen provocar enfermedades m\u00e1s graves, tales como la poliomielitis, el sarampi\u00f3n, la rabia, el sida, el covid-19 o la fiebre hemorr\u00e1gica causada por el virus del \u00c9bola. A pesar de la agresividad que muestran los virus de ARN, uno de los virus m\u00e1s letales para la humanidad pose\u00eda ADN como material gen\u00e9tico: el virus de la viruela, que mat\u00f3 a alrededor de 300 millones de personas tan solo durante el siglo pasado.<\/p>\n<p>Los virus que causan enfermedades humanas son por lejos los m\u00e1s estudiados, aunque sean relativamente pocos (unas 250 especies). En muchas ocasiones, empero, los virus no siempre son nocivos e incluso pueden contribuir para la supervivencia del hu\u00e9sped o pueden utilizarse en beneficio del ser humano. En un art\u00edculo publicado en 2007 en la revista <em>Science<\/em>, el equipo cient\u00edfico de la bi\u00f3loga estadounidense Marilyn Roossinck, por ese entonces investigadora de la Fundaci\u00f3n Samuel Roberts Noble, describi\u00f3 una asociaci\u00f3n mutuamente beneficiosa entre un virus, un hongo y una planta que viven en suelos con una temperatura de hasta 65 grados Celsius en el Parque Nacional Yellowstone, en Estados Unidos. La investigadora y su grupo hallaron en la gram\u00ednea de la especie <em>Dichanthelium lanuginosum<\/em>, el hongo <em>Curvularia protuberata<\/em>, con el cual convive en armon\u00eda. En pruebas de laboratorio, el grupo constat\u00f3 que el hongo y la planta eran capaces de soportar el calor a causa de una prote\u00edna de un virus que infectaba al hongo. Ese virus posibilitaba la supervivencia de los hu\u00e9spedes quienes, a cambio, permit\u00edan la multiplicaci\u00f3n controlada del hongo, en una relaci\u00f3n que los bi\u00f3logos denominan mutualismo.<\/p>\n<div id=\"attachment_368792\" style=\"max-width: 1060px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-368792 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402.jpg\" alt=\"\" width=\"1050\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402.jpg 1050w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/SITE_VirusOque-0-11402-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1050px) 100vw, 1050px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fred Murphy\/\u2009CDC<\/span><\/a> Conglomerado de copias del virus de la viruela, una enfermedad que mat\u00f3 a unos 300 millones de personas en el mundo durante el siglo XX<span class=\"media-credits\">Fred Murphy\/\u2009CDC<\/span><\/p><\/div>\n<p>En otras situaciones, tan solo uno de los hu\u00e9spedes se beneficia. Eso es lo que ocurre en el caso de las avispas par\u00e1sitas de las familias de los brac\u00f3nidos (Braconidae) e icneum\u00f3nidos (Ichneumonidae). Esos insectos se reproducen depositando sus huevos en orugas, que les sirven de alimento a sus larvas. Las larvas solo sobreviven al sistema de defensa de las orugas a expensas de un virus presente en el ovario de la avispa. Cuando esta le inyecta sus huevos, infecta a la oruga con ese virus, el polidnavirus, que inhibe el funcionamiento del sistema inmunol\u00f3gico del hu\u00e9sped. \u201cEsa interacci\u00f3n entre el virus y la avispa impuls\u00f3 la adopci\u00f3n de la difusi\u00f3n de estos insectos como una forma de control biol\u00f3gico de las orugas que atacan a las plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar\u201d, comenta el vir\u00f3logo Bergmann Ribeiro, de la Universidad de Brasilia (UnB), experto en virus que afectan a las orugas de polillas y mariposas, los baculovirus. Desde hace algunas d\u00e9cadas, esos virus se pulverizan sobre los cultivos de soja como m\u00e9todo de control de plagas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan sostienen los vir\u00f3logos, vivos o no, los virus influyen en gran medida sobre la vida en el planeta. Uno de los motivos reside de ello en la forma en que muchos de ellos interact\u00faan con las c\u00e9lulas de sus hu\u00e9spedes: ya sea introduciendo nuevos genes, o bien colaborando para el intercambio de genes entre especies distintas, al saltar de una a otra. La secuenciaci\u00f3n del genoma humano, por ejemplo, revel\u00f3 que el 8,3% de los genes de nuestra especie tiene origen viral. Otro factor que contribuye para aumentar la diversidad radica en que los virus replican su material gen\u00e9tico r\u00e1pidamente y con menor control sobre los errores, lo que propicia la acumulaci\u00f3n de mutaciones que pueden transmitirse a las generaciones siguientes.<\/p>\n<p>Los virus son los grandes causantes de las epidemias. Tan solo en lo que va de este siglo ya hubo cinco: tres por coronavirus, una por el virus del Zika y otra por el del \u00c9bola. Por esta raz\u00f3n, y debido al hecho de que son cuantiosos y muy diversos, los expertos recomiendan desde hace tiempo estar atentos a los virus. En el trabajo en cuyo marco realizaron un mapeo de los virus causantes de enfermedades en los seres humanos, que sali\u00f3 publicado en 2012 en la revista <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London<\/em>, el zo\u00f3logo Mark Woolhouse y sus colaboradores de la Universidad de Edimburgo, en Escocia, dejaron expresa una advertencia. \u201cParece ser inevitable que sigan surgiendo nuevos virus entre los seres humanos\u201d, escribieron. \u201cPor este motivo, es necesario crear un sistema eficaz de monitoreo global para nuevos virus\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Replicaci\u00f3n y efectos celulares de los rinovirus en tejidos linfoides (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103494\/replicacao-e-efeitos-celulares-de-rinovirus-em-tecidos-linfoides\/?q=18\/25605-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba\u200918\/25605-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n\u2009\u2013\u2009Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Eurico de Arruda Neto (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u2009182.909,72<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Infecci\u00f3n de tejidos linfoides por virus influenza (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/163117\/infeccao-de-tecidos-linfoides-por-virus-influenza\/?q=15\/25975-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba\u200915\/25975-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca Doctoral; <strong>Becario<\/strong> \u00cdtalo de Ara\u00fajo Castro; <strong>Investigador responsable<\/strong> Eurico de Arruda Neto (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$\u2009234.032,57<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nKOONIN, E. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/mmbr.asm.org\/content\/84\/2\/e00061-19.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Global organization and proposed megataxonomy of the virus world<\/a>. <strong>Microbiology and Molecular Biology Reviews<\/strong>. 4 mar.\u20092020.<br \/>\nCASTRO, I. A. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/jvi.asm.org\/content\/94\/9\/e01969-19.abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Silent infection of B and CD8\u2009+\u2009T lymphocytes by influenza a virus in children with tonsillar hypertrophy<\/a>. <strong>Journal of Virology<\/strong>. 16 abr.\u20092020.<br \/>\nJOUVENET, N. y SIMON, S. M. <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0092867410005489\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Viral houseguests undertake interior redesign<\/a>. <strong>Cell<\/strong>. v.\u00a0141, n.\u00a05, p.\u00a0754-6. 28\u00a0may.\u00a02010.<br \/>\nSUTTLE, C. A. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/nature04160\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Viruses in the sea<\/a>. <strong>Nature.<\/strong> v.\u00a0437, p.\u00a0356-61. 14\u00a0sept.\u00a02005.<br \/>\nM\u00e1rques, L. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/scholar.google.com\/scholar_url?url=https:\/\/science.sciencemag.org\/content\/315\/5811\/513.abstract%3Fcasa_token%3DSo8keRpCbPIAAAAA:fDqVk_I11wZ9JGw0m7y3F0x3OdhzuFSvvZhFf8cF8Ao70DY5O44HV_sIyL_JD2VRo_ouU78Ex8wvl7k&amp;hl=pt-BR&amp;sa=T&amp;oi=gsb&amp;ct=res&amp;cd=0&amp;d=4762367364633633283&amp;ei=wtvYX8jJDZDWmgHNj7vIBg&amp;scisig=AAGBfm3icYFL_O8nGVabHI6RLuHr8jgC1w\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">A virus in a fungus in a plant: Three-way symbiosis required for thermal tolerance<\/a>. <strong>Science<\/strong>. v.\u00a0315, p.\u00a0513-5. 26\u00a0ene.\u00a02007.<br \/>\nWOOLHOUSE, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/royalsocietypublishing.org\/doi\/full\/10.1098\/rstb.2011.0354\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Human viruses: Discovery and emergence<\/a>. <strong>Philosophical Transactions of the Royal Society of London<\/strong>. v.\u00a0367, n.\u00a01604, p.\u00a02864-71. 19\u00a0oct.\u00a02012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Extremadamente abundantes, los virus pueden haber surgido en cuatro oportunidades en el curso de la historia de la Tierra y hacen su aporte a la diversidad gen\u00e9tica de los seres vivos","protected":false},"author":16,"featured_media":368765,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1562,179],"tags":[278,306],"coauthors":[105],"class_list":["post-368256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas","category-tapa","tag-biologia-es","tag-genetica-es","keywords-coronavirus-es","keywords-virologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=368256"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":368976,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368256\/revisions\/368976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/368765"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=368256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=368256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=368256"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=368256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}