{"id":368277,"date":"2020-12-15T18:34:33","date_gmt":"2020-12-15T21:34:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=368277"},"modified":"2020-12-16T13:01:26","modified_gmt":"2020-12-16T16:01:26","slug":"silviano-santiago-el-literato-cosmopolita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/silviano-santiago-el-literato-cosmopolita\/","title":{"rendered":"Silviano Santiago: El literato cosmopolita"},"content":{"rendered":"<p>La trayectoria intelectual de Silviano Santiago, nacido en 1936 en la localidad de Formiga, en el interior del estado de Minas Gerais, est\u00e1 signada por su paso por instituciones de Brasil, Francia y Estados Unidos. Novelista, poeta, cr\u00edtico literario y ensayista, Santiago innov\u00f3 al cimentar sus an\u00e1lisis sobre la literatura brasile\u00f1a en las teor\u00edas de los estudios poscoloniales.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1970, como docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-RJ), difundi\u00f3 el pensamiento del fil\u00f3sofo francomagreb\u00ed Jacques Derrida (1930-2004), con quien convivi\u00f3 durante el per\u00edodo en que fue docente de literatura francesa en la Universidad del Estado de Nueva York en B\u00fafalo (SUNY), en Estados Unidos. Como cr\u00edtico, tambi\u00e9n fue uno de los primeros en incorporar documentos del per\u00edodo colonial brasile\u00f1o en los an\u00e1lisis literarios, lo que abri\u00f3 perspectivas de lectura de autores brasile\u00f1os desde la \u00f3ptica de la literatura comparada.<\/p>\n<p>Autor de unas 30 obras, entre las cuales se cuentan novelas, ensayos y libros de cuentos y poemas, su producci\u00f3n ya se tradujo en ingl\u00e9s, espa\u00f1ol, italiano y franc\u00e9s. Fue galardonado con cinco premios Jabuti, Portugal Telecom de Literatura y Oc\u00e9anos de Literatura en Lengua Portuguesa, y en 2019 recibi\u00f3 el Premio de Ensayo Ezequiel Mart\u00ednez de Estrada, otorgado por la Casa de las Am\u00e9ricas, de Cuba, por el libro <em>Uma literatura nos tr\u00f3picos<\/em>. En car\u00e1cter de homenaje por los 40 a\u00f1os de su lanzamiento, la obra fue reeditada el a\u00f1o pasado por Cepe Editora, con la incorporaci\u00f3n de ensayos in\u00e9ditos.<\/p>\n<p>En esta entrevista que le concedi\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> en su apartamento del barrio de Copacabana, en R\u00edo de Janeiro, Santiago se refiri\u00f3 a la g\u00e9nesis de los conceptos clave de su pensamiento, a su inter\u00e9s por abordar temas relacionados con la vejez y a la escasez de investigaciones que permitan elaborar un mapa con los autores emergentes.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad<\/strong> 83 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidad<\/strong><br \/>\nCr\u00edtica literaria, novela y poes\u00eda<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nUniversidad Federal Fluminense<br \/>\n<strong>Estudios<\/strong><br \/>\nLicenciatura en letras neolatinas por la Universidad Federal de Minas Gerais (1959), doctorado en la Universidad de Par\u00eds-La Sorbona (1968)<br \/>\n<strong>Producci\u00f3n<\/strong><br \/>\n30 libros, entre ensayos, novelas y poemarios<br \/>\n<\/div>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00edamos comenzar hablando de sus a\u00f1os de formaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nCreo que los tres a\u00f1os iniciales de mi trayectoria, 1960, 1961 y 1962, fueron decisivos para el desarrollo de mi proyecto intelectual y docente. En 1948, cuando ten\u00eda 12 a\u00f1os, mi familia se mud\u00f3 a Belo Horizonte, donde en 1959 me gradu\u00e9 en letras neolatinas en la UFMG [Universidad Federal de Minas Gerais]. En aquella \u00e9poca no hab\u00eda en Brasil programas de maestr\u00eda y doctorado. Por lo general, el postulante concursaba para convertirse libre docente en alguna universidad y, si aprobaba, recib\u00eda el t\u00edtulo de doctor. En virtud de eso, luego de graduarse, quien quisiera proseguir con los estudios ten\u00eda que irse de Brasil. A m\u00ed me interesaban la literatura y la cultura francesa y obtuve una beca de la Capes [Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior] para hacer una especializaci\u00f3n en un programa de la Maison de France, en R\u00edo de Janeiro. Las clases de esa carrera las impart\u00edan dos franceses y estaba dirigida a graduados de todo Brasil que tuvieran buenas notas. Fui el \u00fanico seleccionado de Minas Gerais. En 1960 me mud\u00e9 a R\u00edo de Janeiro. Durante la cursada, retom\u00e9 de manera m\u00e1s cuidadosa y audaz los conocimientos sobre literatura francesa, estudiando a autores tales como el fil\u00f3sofo Jean-Paul Sartre [1905-1980] y los poetas Paul Val\u00e9ry [1871-1945] y Charles Baudelaire [1821-1867]. Tambi\u00e9n conoc\u00ed el medio literario de R\u00edo, a partir de la convivencia con el escritor y periodista Alexandre Eul\u00e1lio [1932-1988]. En ese per\u00edodo, le tom\u00e9 el gusto a la literatura. El programa duraba un a\u00f1o y medio. Los tres alumnos con las mejores notas obten\u00edan una beca que conced\u00eda el gobierno franc\u00e9s para estudiar en Par\u00eds. Ese fue mi caso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tal le fue en su experiencia en Francia?<\/strong><br \/>\nEso fue en 1961, que para m\u00ed fue otro a\u00f1o decisivo. Ingres\u00e9 en la Universidad de Par\u00eds, La Sorbona, con la beca doctoral del gobierno franc\u00e9s. En mi proyecto estudiaba la g\u00e9nesis de <em>Los monederos falsos<\/em>, publicado por Andr\u00e9 Gide [1869-1951], en 1925. Yo me hab\u00eda topado con un manuscrito de ese libro en R\u00edo de Janeiro y ese hallazgo despert\u00f3 mi inter\u00e9s. Pero la beca era de 400 francos y ese dinero no me alcanzaba para mantenerme. Comenc\u00e9 a trabajar en un programa de la Radio Televisi\u00f3n Francesa (RTF) para Brasil y ah\u00ed empec\u00e9 a darme cuenta que los dos a\u00f1os hasta la finalizaci\u00f3n del doctorado no ser\u00edan suficientes. Ah\u00ed fue cuando un amigo me escribi\u00f3 coment\u00e1ndome que se hab\u00eda abierto un concurso para un cargo como profesor de literatura brasile\u00f1a y portuguesa en la Universidad de Nuevo M\u00e9xico, en Albuquerque, Estados Unidos. Entonces decid\u00ed postularme y me aprobaron. As\u00ed fue que en 1962 me mud\u00e9 nuevamente a otro pa\u00eds. Eso significa que entre 1960 y 1962 abandon\u00e9 el contexto del populismo en Brasil, arrib\u00e9 a Francia en el momento de la guerra colonial contra Argelia y me fui a Estados Unidos un a\u00f1o antes del asesinato de John F. Kennedy [1917-1963]. En un lapso de tres a\u00f1os, tuve la suerte de vivir una experiencia profesional y personal muy diversa, en instancias cruciales de la historia de esos pa\u00edses y del mundo.<\/p>\n<p><strong>En ese entonces usted ten\u00eda menos de 30 a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo afront\u00f3 tantos desaf\u00edos en un lapso tan breve de tiempo?<\/strong><br \/>\nCuando arrib\u00e9 a Estados Unidos tuve que comenzar a dar clases de literatura brasile\u00f1a y portuguesa. No estaba preparado. Mi especialidad era la literatura francesa. Para lograr llevarlo a cabo, suspend\u00ed el desarrollo de la tesis y empec\u00e9 a estudiar. De esa etapa de mi vida es crucial para entender por qu\u00e9 mi enfoque de la literatura otorga escaso valor a lo que tiene que ver con lo nacional. Bien pronto, el contacto con diferentes contextos culturales me otorg\u00f3 una noci\u00f3n clara de que el camino del cr\u00edtico literario es el de la literatura comparada. Tuve una buena formaci\u00f3n en Brasil y en Francia y, de repente, me convert\u00ed en docente universitario en Estados Unidos, pasando a convivir con una sociedad que se transformaba a pasos agigantados, con la eclosi\u00f3n de movimientos sociales y estudiantiles. Por otra parte, estaba al tanto de la situaci\u00f3n en Brasil y de las circunstancias que condujeron al golpe militar, en 1964. Al mismo tiempo, segu\u00eda la ola de protestas que se propag\u00f3 por Francia en 1968, con una de las mayores huelgas generales de Europa y que hizo que el presidente franc\u00e9s de entonces, Charles de Gaulle [1890-1970], renunciara al a\u00f1o siguiente. En otras palabras, tuve la posibilidad de vivenciar intensamente e <em>in situ<\/em> esas sociedades en transici\u00f3n. Cada una de ellas me ense\u00f1\u00f3 algo y a la vez mucho.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo impactaron esas experiencias en su visi\u00f3n de la literatura brasile\u00f1a?<\/strong><br \/>\nLas lecturas que propongo est\u00e1n signadas por un sesgo poscolonial y, al mismo tiempo, inclusivo. Cuando empec\u00e9 a prepararme para dar clases en Estados Unidos, a\u00fan no me hab\u00eda especializado en literatura brasile\u00f1a y portuguesa. Las experiencias en Brasil, Francia y Estados Unidos me hicieron juzgar a la literatura brasile\u00f1a con cierta inocencia. Esta mirada me motiv\u00f3 a cuestionar el hecho de que la visi\u00f3n que ten\u00eda de nuestra literatura ignoraba el per\u00edodo colonial. En la carrera de grado nos ense\u00f1an que nuestra historia literaria arranca en el siglo XVIII, fundamentalmente a partir del Romanticismo, dejando fuera al per\u00edodo colonial. Una de las ideas m\u00e1s llamativas de esa perspectiva concierne al concepto de \u201cformaci\u00f3n\u201d, que alude al momento en el cual el sistema literario brasile\u00f1o comienza a constituirse, a partir del surgimiento de un p\u00fablico lector y del denuedo de los escritores brasile\u00f1os para explorar lo que ser\u00eda la identidad nacional genuina del pa\u00eds. De este modo, el enfoque en cuesti\u00f3n define que la literatura brasile\u00f1a dio comienzo cuando los autores locales comenzaron a reflexionar sobre la identidad nacional del pa\u00eds. Ese concepto de \u201cformaci\u00f3n\u201d me cautiva desde aquella \u00e9poca. Cuando configur\u00e9 la asignatura de historia de la literatura brasile\u00f1a en la Universidad de Nuevo M\u00e9xico, en 1962, decid\u00ed que el punto de partida ser\u00eda la Carta de Pero Vaz de Caminha [1450-1500], un documento que registra sus impresiones al respecto de las tierras que m\u00e1s tarde constituir\u00edan Brasil. De esta manera, propuse una lectura de nuestra historia literaria a partir de un movimiento de inclusi\u00f3n de documentos que no son literarios. En esas clases hice una lectura literaria de la carta, demostrando que ella introduce una met\u00e1fora central, la de la simiente, que luego ser\u00e1 retomada por otros autores en forma recurrente.<\/p>\n<blockquote><p>A las obras literarias las conocemos mejor cuando las desplazamos de su contexto nacional<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les autores trabajaron con esa met\u00e1fora?<\/strong><br \/>\nEn el caso de la <em>Carta de Caminha<\/em>, la simiente representa a la palabra de Dios y la evangelizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas. Tambi\u00e9n se la puede interpretar como un cierto menosprecio por el tema de la agricultura, en tanto y en cuanto aqu\u00ed, \u201ctodo lo que se planta prospera\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n literal del documento. Tal como yo lo veo, la met\u00e1fora de la semilla es tan importante que un siglo y medio m\u00e1s tarde tendremos el <em>Serm\u00e3o da sexag\u00e9sima<\/em>, del padre Ant\u00f4nio Vieira [1608-1697], donde esa palabra aparece nuevamente, pero ahora ya no reviste tanto valor, porque se constat\u00f3 que la evangelizaci\u00f3n de los nativos no ser\u00eda un proceso sencillo. Ese movimiento tendiente a incorporar documentos del per\u00edodo colonial en la historia literaria me llev\u00f3 a percatarme de que era necesario complementar el estudio de la literatura con an\u00e1lisis de la cultura brasile\u00f1a. Durante ese proceso, la lectura de la obra intitulada <em>Tristes tr\u00f3picos<\/em>, publicada por el antrop\u00f3logo franc\u00e9s Claude L\u00e9vi-Strauss [1908-2009] en 1955, fue muy importante.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><br \/>\nPorque me di cuenta de que la literatura brasile\u00f1a tendr\u00eda que leerse en el marco de los principios te\u00f3ricos de la literatura comparada y desde una perspectiva transdisciplinaria. El libro de L\u00e9vi-Strauss me ayud\u00f3 en ese sentido. La antropolog\u00eda nos ayudaba a comprender mejor el per\u00edodo colonial que la sociolog\u00eda, que signaba a las lecturas iluministas de la literatura brasile\u00f1a, predominantes en aquel per\u00edodo, y a partir de las cuales nuestra historia literaria comienza, de hecho, durante el Romanticismo. Entonces propuse una relectura de esa historia, deconstruyendo uno de los conceptos m\u00e1s arraigados del pensamiento nacional del siglo XX, el concepto de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la importancia de ese concepto?<\/strong><br \/>\nEse concepto fue utilizado por primera vez por el [diplom\u00e1tico, jurista e historiador] Joaquim Nabuco [1849-1910], en su libro de recuerdos intitulado <em>Minha forma\u00e7\u00e3o<\/em>, publicado en 1900. En la obra, la idea de la formaci\u00f3n era vista desde la perspectiva del individuo. Sin embargo, en 1942, cuando [el historiador y ge\u00f3grafo] Caio da Silva Prado J\u00fanior [1907-1990] public\u00f3 <em>Forma\u00e7\u00e3o do Brasil contempor\u00e2neo<\/em>, con su interpretaci\u00f3n del Brasil colonial, emple\u00f3 la noci\u00f3n de formaci\u00f3n para definir los par\u00e1metros de la formaci\u00f3n hist\u00f3rica y econ\u00f3mica de Brasil. A partir de entonces, la idea de la formaci\u00f3n pas\u00f3 a estructurar el conocimiento que desarrollamos en diferentes \u00e1reas mediante una noci\u00f3n lineal del tiempo hist\u00f3rico. Los libros <em>Forma\u00e7\u00e3o da literatura brasileira<\/em>, del cr\u00edtico literario Antonio Candido [1918-2017], y <em>Forma\u00e7\u00e3o econ\u00f4mica do Brasil<\/em>, del economista Celso Furtado [1920-2004], constituyen buenos ejemplos de esa tendencia. Por lo tanto, puede considerarse al concepto de formaci\u00f3n como el paradigma dominante en el siglo XX. Empero, en el campo literario, el mismo acab\u00f3 excluyendo una comprensi\u00f3n minuciosa del per\u00edodo colonial. Y mi propuesta consisti\u00f3 en introducir una lectura de ese per\u00edodo dentro de lo que se denomina estudios poscoloniales, un conjunto de teor\u00edas que apuntan a analizar los efectos pol\u00edticos y art\u00edsticos del colonialismo.<\/p>\n<p><strong>Al dejar de lado la idea de la formaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 conceptos pas\u00f3 a utilizar para interpretar la literatura?<\/strong><br \/>\nHab\u00eda que hacer un trabajo delicado. Defend\u00ed el doctorado en La Sorbona en 1968. Luego de eso, me convert\u00ed en docente de literatura francesa en la SUNY y comenc\u00e9 a interesarme por las teor\u00edas de Derrida. En ellas hall\u00e9 la base para elaborar mis reflexiones sobre la literatura. A partir del t\u00e9rmino \u201c<em>diff\u00e9rance<\/em>\u201d, de Derrida, empiezo a proponer lecturas transdisciplinarias y a articular las ideas del poscolonialismo. El t\u00e9rmino al que alude Derrida es un neografismo elaborado a partir de la introducci\u00f3n de la letra \u201ca\u201d, solo visible en la escritura de la palabra <em>diff\u00e9rence<\/em> [diferencia, en franc\u00e9s], que pretende traducir el doble movimiento del signo ling\u00fc\u00edstico que, al mismo tiempo, diferencia y difiere, poniendo en cuesti\u00f3n la idea de la existencia de un comienzo incuestionable, de un punto de partida absoluto.<\/p>\n<div id=\"attachment_368389\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-368389 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"780\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140-250x171.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140-700x479.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-1-1140-120x82.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo personal<\/span><\/a> Con ocasi\u00f3n de su condecoraci\u00f3n como Officier dans l\u2019Ordre des Arts et Lettres por el gobierno franc\u00e9s, en R\u00edo de Janeiro, en 1997. Tambi\u00e9n fueron condecorados Dalal Achcar, Helo\u00edsa Aleixo Lustosa y Franz Krajcberg<span class=\"media-credits\">Archivo personal<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Al abordar una cr\u00edtica literaria, \u00bfc\u00f3mo aplica este concepto?<\/strong><br \/>\nA partir de \u00e9l y de otros, en 1971 introduje el t\u00e9rmino \u201centrelugar\u201d, una herramienta de trabajo que utilizo para explorar los textos literarios desde el punto de vista poscolonial. De esa manera, me aparto de la idea de la formaci\u00f3n para pensar la literatura latinoamericana constituida en ese entrelugar, es decir, \u201centre el sacrificio y el juego, entre la prisi\u00f3n y la transgresi\u00f3n, entre el sometimiento al c\u00f3digo y la agresi\u00f3n, entre la obediencia y la rebeli\u00f3n, entre la asimilaci\u00f3n y la expresi\u00f3n\u201d, por mencionar un extracto de mi ensayo \u201cEl entrelugar del discurso latinoamericano\u201d. La idea de entrelugar comprende la noci\u00f3n de que estamos, simult\u00e1neamente, dentro y fuera de Occidente, en un lugar donde deconstruimos el legado y la violencia de la colonizaci\u00f3n europea, en busca de nuestra singularidad literaria. Tambi\u00e9n empec\u00e9 a interesarme por la teor\u00eda de la dependencia, que surgi\u00f3 en Am\u00e9rica Latina en la d\u00e9cada de 1960, para explicar las caracter\u00edsticas de su desarrollo socioecon\u00f3mico. Mi lectura se enfocaba en un elemento fundamental, el eurocentrismo, que afecta tanto a las literaturas latinoamericanas como a las africanas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo recibi\u00f3 el ambiente intelectual brasile\u00f1o sus an\u00e1lisis literarios?<\/strong><br \/>\nEl ensayo intitulado \u201cEl entrelugar del discurso latinoamericano\u201d fue escrito originalmente en franc\u00e9s y le\u00eddo en la Universidad de Montreal y, acto seguido, se tradujo en ingl\u00e9s. En Canad\u00e1 y en Estados Unidos, la repercusi\u00f3n fue inmediata. Yo tengo una cualidad que tambi\u00e9n explica el crecimiento de mi carrera en Estados Unidos: soy un buen profesor. La repercusi\u00f3n de mi trabajo fue m\u00e1s bien docente que libresca. En el \u00e1mbito docente, el concepto obtuvo buena recepci\u00f3n. Yo lo utilic\u00e9 mientras ense\u00f1\u00e9 literatura francesa en la SUNY. Por su intermedio, procuraba abordar, por ejemplo, la contribuci\u00f3n africana a la literatura francesa. Adem\u00e1s, mis reflexiones dialogaban con el fil\u00f3sofo del momento, que era Derrida. As\u00ed despert\u00e9 el inter\u00e9s de los alumnos. En Brasil, ese ensayo enfrent\u00f3 ciertas dificultades para su difusi\u00f3n. El libro <em>Uma literatura nos tr\u00f3picos<\/em>, que incluye ese ensayo y del cual, en 2018, se cumplieron 40 a\u00f1os de su lanzamiento, fue publicado por primera vez, y a duras penas, por editorial Perspectiva, gracias al entusiasmo y a la ayuda de mi amigo S\u00e1bato Magaldi [1927-2016], cr\u00edtico teatral e historiador. Su publicaci\u00f3n pas\u00f3 de largo y tan solo un peri\u00f3dico carioca hizo una rese\u00f1a. Pero eso no me molest\u00f3. Pienso que los planteos que introduzco perturban el ambiente, y pueden llegar a generar cierta censura solapada.<\/p>\n<p><strong>Y en la Am\u00e9rica hispana, \u00bfc\u00f3mo repercuti\u00f3 ese concepto?<\/strong><br \/>\nAh\u00ed la repercusi\u00f3n fue mayor. Soy el \u00fanico brasile\u00f1o que se alz\u00f3 con el premio Iberoamericano de Letras Jos\u00e9 Donoso, en 2014, por mi contribuci\u00f3n al pensamiento y a la creaci\u00f3n literaria en Am\u00e9rica Latina. Parte de ese reconocimiento proviene de mis an\u00e1lisis a partir de ese concepto. Las cr\u00edticas que deslizo al eurocentrismo han generado incomodidad. El mismo Derrida sufri\u00f3 por ello. Yo me consideraba disc\u00edpulo suyo y qued\u00e9 pegado a ese problema. M\u00e1s adelante, el fil\u00f3sofo fue siendo estudiado por las nuevas generaciones. En la d\u00e9cada de 1980, la editorial Rocco reedit\u00f3 <em>Uma literatura nos tr\u00f3picos<\/em>. Hoy en d\u00eda ese libro est\u00e1 disponible en ingl\u00e9s y en espa\u00f1ol, mientras que \u201cEl entrelugar del discurso latinoamericano\u201d fue traducido a 12 idiomas. El libro fue recorriendo un camino propio.<\/p>\n<p><strong>Su visi\u00f3n poscolonial se aparta de otros an\u00e1lisis con un sesgo m\u00e1s sociol\u00f3gico, que dan por sentada la idea de un desarrollo de la historiograf\u00eda literaria m\u00e1s lineal. \u00bfExiste di\u00e1logo entre ambas corrientes?<\/strong><br \/>\nA las obras literarias las conocemos mejor cuando las desplazamos de su contexto nacional. Tales desplazamientos provocan una ruptura, pero no podemos tomar a esa ruptura como generadora de procesos de exclusi\u00f3n. Las corrientes se complementan. Por ejemplo, podemos leer a un autor como Jos\u00e9 de Alencar [1829-1877] dentro de la tem\u00e1tica del nacionalismo brasile\u00f1o, pero tambi\u00e9n hay otra lectura posible, que cuestiona incluso b\u00fasqueda de una identidad nacional que no alberga la noci\u00f3n de diferencia. Y una noci\u00f3n de identidad que no alberga la noci\u00f3n de diferencia resuelve todas las disquisiciones \u00e9tnicas recurriendo a un estereotipo: la figura del mulato. La noci\u00f3n de identidad en un pa\u00eds complejo y rico como es el caso de Brasil, que experiment\u00f3 violencias tales como el genocidio ind\u00edgena y la esclavitud negra, necesita ser inclusiva, es decir, es necesario trabajar con las distintas formas de identidad y no con una identidad \u00fanica.<\/p>\n<div id=\"attachment_368393\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-368393 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1209\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140-250x378.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140-700x1058.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-063_Entrev_Siilviano-Santiago_292-2-1140-120x181.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo personal<\/span><\/a> Silviano Santiago (<em>de pie<\/em>) junto a los escritores Wilson Figueiredo, Autran Dourado y Jacques do Prado Brand\u00e3o, en Petr\u00f3polis<span class=\"media-credits\">Archivo personal<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>En Estados Unidos usted conoci\u00f3 a Derrida y al fil\u00f3sofo franc\u00e9s Michel Foucault [1926-1984]. \u00bfC\u00f3mo era la convivencia con ellos?<\/strong><br \/>\nMientras estuve en B\u00fafalo mantuve una buena convivencia con intelectuales franceses y brasile\u00f1os. Por ejemplo, lo invit\u00e9 a visitar la universidad al cineasta Glauber Rocha [1939-1981], quien brind\u00f3 conferencias y organiz\u00f3 una muestra con sus pel\u00edculas. Tambi\u00e9n llev\u00e9 al artista pl\u00e1stico H\u00e9lio Oiticica [1937-1980], que era amigo m\u00edo y present\u00f3 su trabajo en la Albright-Knox Art Gallery, uno de los principales centros culturales de B\u00fafalo. Quer\u00eda que hubiera artistas brasile\u00f1os de renombre en el campus y suger\u00ed que contrataran a Abdias do Nascimento [1914-2011] para la c\u00e1tedra de Cultura Africana en el Nuevo Mundo, del Centro de Estudios Puertorrique\u00f1os de la SUNY, donde m\u00e1s tarde \u00e9l se transform\u00f3 en profesor em\u00e9rito. Al mismo tiempo, la universidad quer\u00eda difundir el conocimiento de nuevos temas vinculados con el universo franc\u00e9s y entonces pas\u00e9 a ense\u00f1ar el estructuralismo, un movimiento filos\u00f3fico que agrup\u00f3 a autores de diversas disciplinas. M\u00e1s adelante, la instituci\u00f3n comenz\u00f3 a invitar a intelectuales franceses para reforzar el departamento, y entonces conviv\u00ed con fil\u00f3sofos tales como Michel Serres [1930-2019] y Julia Kristeva, adem\u00e1s de Foucault. Me acuerdo de una huelga que organizaron los Panteras Negras, cuando Foucault se rehus\u00f3 a seguir con la c\u00e1tedra que deb\u00eda impartir en el campus, y dio las clases en la casa del profesor Raymond Federman [1928-2009], un novelista, poeta y ensayista francoestadounidense. Asum\u00ed la jefatura del departamento, junto al historiador y cr\u00edtico literario Ren\u00e9 Girard [1923-2015]. Era un departamento excepcional, por el que tambi\u00e9n pas\u00f3 Derrida.<\/p>\n<p><strong>Y regres\u00f3 a Brasil en el apogeo de su carrera acad\u00e9mica. \u00bfPor qu\u00e9 decidi\u00f3 irse de Estados Unidos?<\/strong><br \/>\nLos motivos fueron dos. Uno de ellos era que, como director del departamento, comenzaron a surgir ciertas presiones para que me naturalizara estadounidense y yo no quer\u00eda perder la ciudadan\u00eda brasile\u00f1a. Adem\u00e1s, sent\u00eda que ya hab\u00eda aprendido todo lo que necesitaba aprender en el exterior. Entonces solicit\u00e9 una licencia a la universidad y me vine a Brasil para trabajar en la PUC-RJ [Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro]. Luego de un a\u00f1o y medio, en 1976, not\u00e9 que la experiencia estaba saliendo bien y viaj\u00e9 a Estados Unidos para presentar mi renuncia y devolv\u00ed mi <em>green card<\/em>. No quer\u00eda sentir la tentaci\u00f3n de regresar.<\/p>\n<p><strong>En la PUC difundi\u00f3 el pensamiento de Derrida en Brasil. \u00bfC\u00f3mo fue ese proceso?<\/strong><br \/>\nPara los alumnos, Derrida era un autor dif\u00edcil. Entonces les propuse que redactaran un glosario con sus t\u00e9rminos y conceptos principales, como una manera de motivarlos para que se apropiaran de sus teor\u00edas. Yo suger\u00ed los art\u00edculos y ellos escribieron las definiciones. El libro fue publicado en 1976. Tuvo una buena repercusi\u00f3n. En el caso de pa\u00edses como Brasil, creo que la docencia es un arma m\u00e1s poderosa que un libro. Nunca dej\u00e9 de escribir ensayos y novelas, pero tampoco me desvincul\u00e9 jam\u00e1s de las instituciones educativas, y he dirigido 50 tesinas y tesis de maestr\u00eda y doctorado. Al menos 15 de ellas fueron publicadas.<\/p>\n<p><strong>Su regreso desde Estados Unidos a Brasil represent\u00f3 otro viraje inusitado en su carrera.<\/strong><br \/>\nMi carrera incluye un elemento al cual no comprendo muy bien. Ella no es racional, pese a que soy una persona sumamente racional. Soy perseverante, estudioso y trabajador, pero esos cambios no los medit\u00e9. Mi trayectoria fue algo que fue sucediendo. Cont\u00e9 con grandes mentores y protectores solo al comienzo de mi vida acad\u00e9mica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se nutren las actividades de novelista, poeta, cr\u00edtico literario, ensayista y docente?<\/strong><br \/>\nEn Belo Horizonte, cuando era un adolescente, sol\u00eda asistir al Club del Cine, que congregaba a personalidades con diferentes formaciones, entre los cuales figuraban artistas pl\u00e1sticos, m\u00fasicos y dramaturgos. Esa convivencia me aport\u00f3 una visi\u00f3n amplia sobre el arte y me impuls\u00f3 a ejercitar no solo mi aspecto acad\u00e9mico, sino tambi\u00e9n mi vertiente creativa. Siento la necesidad de expresarme recurriendo a diversos lenguajes: el subjetivo de la poes\u00eda, el conceptual inherente a los ensayos, y el dram\u00e1tico de las novelas.<\/p>\n<blockquote><p>En un pa\u00eds complejo como Brasil, la noci\u00f3n de identidad debe ser inclusiva<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfHa estado siguiendo el panorama de la literatura brasile\u00f1a contempor\u00e1nea?<\/strong><br \/>\nHemos asistido a un proceso de inclusi\u00f3n que gener\u00f3 una reacci\u00f3n conservadora peligrosa. En estos momentos de inclusi\u00f3n no debemos emitir juicios de calidad definitivos. En mis \u00faltimos trabajos sobre la literatura brasile\u00f1a contempor\u00e1nea, me dediqu\u00e9 a hacer mapeos, sin priorizar juicios de calidad. El mapeo de autores, para m\u00ed, es una actividad que se confunde con la docencia. Las mejores tesis de maestr\u00eda y doctorado que he dirigido no fueron escritas por aquellos que en el primer a\u00f1o eran los mejores alumnos. Debemos tener en cuenta que algunas personas requieren de ayuda para desarrollarse, mientras que otros, que inicialmente parecen mejores, se van desdibujando con el paso del tiempo.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de haber transitado distintos contextos nacionales y lenguajes literarios, \u00bfcu\u00e1les son hoy en d\u00eda sus inquietudes?<\/strong><br \/>\nAhora estoy interesado en los temas que est\u00e1n relacionados con la vejez. El tiempo ya no es tan el\u00e1stico y vivir se torna m\u00e1s cansador. Uno se vuelve m\u00e1s ego\u00edsta, porque la supervivencia es m\u00e1s dura que la vivencia. En la vivencia uno es menos precavido. Pero cuando se sobrevive lo somos m\u00e1s. Hay varias cosas que ya no pueden hacerse y el mundo personal se retrae. Pasamos a confundirnos con nuestro propio mundo. Estoy tratando de resumir esos temas en tres libros, uno de ellos in\u00e9dito. El primero de ellos es <em>Machado<\/em>, que aborda los \u00faltimos cuatro a\u00f1os de vida de Machado de Assis [1839-1908] y que gan\u00f3 el Premio Jabuti como mejor novela en 2017. Ese libro es una novela de supervivencia, una idea opuesta a la de la novela de formaci\u00f3n. Autores tales como Gustave Flaubert [1821-1880] y James Joyce [1882-1941] escribieron libros que retratan al artista cuando es joven. Yo quise mostrarlo en su vejez. Otro libro, que escrib\u00ed en forma simult\u00e1nea, fue <em>Genealogia da ferocidade<\/em>, alusivo a la obra <em>Grande sert\u00e3o: Veredas<\/em>, de Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa [1908-1967], que fue publicado en 2017 e inmediatamente fue traducido en espa\u00f1ol. En 2019 sali\u00f3 tambi\u00e9n una versi\u00f3n lusitana. Hasta entonces, mis lecturas de ese libro de Guimar\u00e3es Rosa hab\u00edan sido modestas y sent\u00eda que estaba en deuda con \u00e9l, porque quer\u00eda hacer una interpretaci\u00f3n m\u00e1s audaz. Recientemente comenc\u00e9 a redactar mis memorias. Me he propuesto escribir los vol\u00famenes que pueda y ya tengo listo un borrador del primero, cuyo t\u00edtulo ser\u00e1 <em>Menino sem passado<\/em> [Un ni\u00f1o sin pasado]. La trama abarca desde 1936 hasta 1948. En ella, relato lo dif\u00edciles que fueron mis primeros a\u00f1os de vida. La p\u00e9rdida de mi madre cuando ten\u00eda un a\u00f1o y medio de edad, es el tema dominante. Otro de los temas es mi inter\u00e9s por las pel\u00edculas e historietas. En ese per\u00edodo inicial, ten\u00eda m\u00e1s contacto con el arte que con la realidad. Por m\u00e1s pobre que sea la calidad de los c\u00f3mics, constituyen una fuente maravillosa de conocimiento. A trav\u00e9s de ellos me asom\u00e9 a acontecimientos tales como la Segunda Guerra Mundial, mientras viv\u00eda en una ciudad de 30 mil habitantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cr\u00edtico, novelista y poeta, fue un pionero en proponer an\u00e1lisis transdisciplinarios y poscoloniales de la literatura brasile\u00f1a","protected":false},"author":601,"featured_media":368385,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183,187],"tags":[],"coauthors":[1600],"class_list":["post-368277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevista-es","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=368277"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368277\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":368982,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368277\/revisions\/368982"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/368385"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=368277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=368277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=368277"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=368277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}