{"id":368283,"date":"2020-12-15T18:47:33","date_gmt":"2020-12-15T21:47:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=368283"},"modified":"2020-12-16T13:00:27","modified_gmt":"2020-12-16T16:00:27","slug":"la-paradoja-entre-la-diversidad-y-la-innovacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-paradoja-entre-la-diversidad-y-la-innovacion\/","title":{"rendered":"La paradoja entre la diversidad y la innovaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Investigadores de la Universidad Stanford, en Estados Unidos, han recopilado datos que demuestran la presencia en el \u00e1mbito cient\u00edfico estadounidense de una contradicci\u00f3n bien conocida en el universo empresarial: la paradoja diversidad-innovaci\u00f3n. Este fen\u00f3meno combina dos realidades que suenan incongruentes. Por una parte, hay pruebas de que los entornos en los que trabajan personas con or\u00edgenes y experiencias distintas tienen m\u00e1s probabilidades de generar conocimientos nuevos e impactantes. Al mismo tiempo, los grupos subrepresentados que aseguran una mayor pluralidad y capacidad de innovaci\u00f3n, tales como las mujeres y las minor\u00edas raciales, obtienen un beneficio escaso de las mejoras que producen y no pueden lograr el mismo \u00e9xito en la carrera que los grupos mayoritarios, como es el caso de los varones blancos.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en abril en la revista <em>Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)<\/em>, los autores se\u00f1alaron que los investigadores pertenecientes a grupos con escasa representaci\u00f3n en el entorno acad\u00e9mico presentan ideas innovadoras con mayor frecuencia que los colegas vinculados a los grupos mayoritarios. Pero sus ideas sufren una especie de devaluaci\u00f3n y no gozan de un reconocimiento equivalente al que presentan los grupos con alta representaci\u00f3n en el mundo acad\u00e9mico. \u201cHemos descubierto un patr\u00f3n problem\u00e1tico: las minor\u00edas muestran un talento especial para producir novedades cient\u00edficas, pero sus hallazgos tienen menor impacto&#8221;, explic\u00f3 el soci\u00f3logo Bas Hofstra, pasante posdoctoral de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Universidad Stanford y autor principal del art\u00edculo, en un texto publicado en la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>Estas conclusiones se basan en el an\u00e1lisis del contenido de 1,2 millones de tesis doctorales de todas las \u00e1reas del conocimiento defendidas en Estados Unidos entre 1977 y 2015. Este desajuste influye en la trayectoria profesional de los investigadores. Seg\u00fan los autores, las posibilidades de que las mujeres se incorporen al cuerpo docente de una universidad son un 5% inferiores si se las compara con las que ostentan los varones. En tanto, entre las minor\u00edas raciales, las posibilidades son un 25% m\u00e1s bajas que las de los grupos mayoritarios. El estudio demostr\u00f3 que esta diferencia de probabilidades puede llegar a ser tres veces mayor cuando la comparaci\u00f3n considera solamente a los investigadores que presentaron novedades en sus tesis.<\/p>\n<p>Estos hallazgos no son nada sorprendentes, pero por primera vez fue posible generalizar este tipo de conclusiones para toda la comunidad acad\u00e9mica de un pa\u00eds. Antes, lo que hab\u00eda eran pruebas espec\u00edficas o estudios de casos. Para lograr tal escala, fue necesario un abordaje interdisciplinario \u2013entre los autores del estudio hay soci\u00f3logos, inform\u00e1ticos y un ling\u00fcista\u2013 y se adopt\u00f3 una metodolog\u00eda original que utiliza herramientas de aprendizaje de m\u00e1quinas para analizar y extraer tendencias de un volumen de informaci\u00f3n gigantesco.<\/p>\n<p>Los metadatos de las tesis, tales como los nombres de los alumnos y de sus directores, y las \u00e1reas del conocimiento e instituciones a las que estaban vinculados, se cotejaron con la informaci\u00f3n de los censos que se llevaron a cabo en 2000 y 2010 y con los registros de la Social Security Administration, el organismo que gestiona la seguridad social en Estados Unidos. As\u00ed, fue posible inferir informaci\u00f3n demogr\u00e1fica sobre el g\u00e9nero y la raza de los estudiantes. Tambi\u00e9n se hicieron referencias cruzadas en los registros de la base Web of Science, con m\u00e1s de 160 millones de art\u00edculos, con el prop\u00f3sito de evaluar si los titulares de las tesis siguieron una carrera acad\u00e9mica y ten\u00edan producci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Pero el principal reto residi\u00f3 en evaluar el grado de innovaci\u00f3n de las tesis y el impacto generado por las ideas de los doctores. En general, los estudios de esta naturaleza tratan de identificar obras innovadoras analizando la composici\u00f3n de sus referencias bibliogr\u00e1ficas, ya que las combinaciones inusuales de autores pueden constituir un signo de originalidad. Si esos trabajos reciben muchas citas, crece la posibilidad de que sean innovadores. Sin embargo, el equipo de Stanford decidi\u00f3 crear un nuevo tipo de indicador, basado en las caracter\u00edsticas de los conceptos cient\u00edficos utilizados en las tesis. \u201cEl punto de partida fue una intuici\u00f3n, presente en la filosof\u00eda y en la sociolog\u00eda de la ciencia, de que el conocimiento cient\u00edfico se caracteriza parcialmente como una red de ideas y conceptos que reflejan lo que queremos decir o entender\u201d, expres\u00f3 Hofstra en la revista <em>Nature<\/em>.<\/p>\n<p>Las t\u00e9cnicas de procesamiento del lenguaje y de modelado inform\u00e1tico han permitido identificar t\u00e9rminos que representan conceptos cient\u00edficos en millones de documentos. Las innovaciones se identificaron mediante la asociaci\u00f3n de pares de conceptos. El estudio revel\u00f3 algunos ejemplos simb\u00f3licos de c\u00f3mo funcion\u00f3 la estrategia. Los t\u00e9rminos \u201cglioblastoma\u201d y \u201cmolecular\u201d, por ejemplo, se registraron juntos por primera vez en las tesis doctorales en 1988 y, con posterioridad, ese v\u00ednculo fue detectado otras 87 veces. Eso fue el resultado del progreso de una l\u00ednea de investigaci\u00f3n iniciada por el onc\u00f3logo Kenneth Kinzler en la Universidad Johns Hopkins, que puso de relieve el origen gen\u00e9tico de este raro tipo de tumores. An\u00e1logamente, los t\u00e9rminos \u201cjustificar\u201d y \u201cmasculinidad\u201d, que se han repetido 94 veces en las tesis doctorales desde 1984, fueron propuestos en un trabajo pionero por Londa Schiebinger, profesora de historia de la ciencia en Stanford, quien se convirti\u00f3 en una referencia en la investigaci\u00f3n sobre el sesgo de g\u00e9nero en el mundo acad\u00e9mico (<em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 289<\/em>).<\/p>\n<p>Los conceptos extra\u00eddos de las tesis se distribuyeron en un mapa sem\u00e1ntico, que mostr\u00f3 lo estrechamente conectados que est\u00e1n entre s\u00ed. En algunos casos, las novedades eran bastante cercanas a los conceptos establecidos, aquellos que movilizaban a la mayor\u00eda de los investigadores de la disciplina, pero en otras situaciones eran m\u00e1s lejanas y su \u201cvalor distal\u201d era mayor. Los autores verificaron que, en el caso de las mujeres, los temas innovadores estaban muy alejados de los conceptos centrales de las disciplinas, lo que puede explicar por qu\u00e9 tuvieron menos aceptaci\u00f3n y generaron un impacto menor.<\/p>\n<p>Para la polit\u00f3loga Elizabeth Balbachevsky, de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), hay dos maneras posibles de interpretar esos datos. \u201cEl impacto de los conceptos innovadores puede haber sido menor porque la producci\u00f3n de conocimientos en algunas \u00e1reas es conservadora. Esto sucede en las comunidades disciplinarias con agendas de investigaci\u00f3n muy cerradas y autorreferenciales, que tienen dificultades para aceptar lo que viene de afuera\u201d, comenta. \u201cEl escaso impacto de los art\u00edculos con innovaciones m\u00e1s radicales, medido por el alto valor distal entre los conceptos presentes en la obra, tambi\u00e9n puede indicar que las innovaciones que dan cabida a conceptos muy distantes presentan debilidades te\u00f3ricas que dificultan su recepci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan ella, este problema aparece en algunas investigaciones interdisciplinarias cuando la asociaci\u00f3n de teor\u00edas de diferentes campos del conocimiento conduce a una relajaci\u00f3n del rigor en el uso de estos conceptos. Si este es el caso, advierte la investigadora, la menor aceptaci\u00f3n no ser\u00eda necesariamente un indicio negativo. \u201cPor otra parte, la conclusi\u00f3n a la que arriba el estudio, que afirma que los trabajos de igual valor distal producidos por autores pertenecientes a los grupos mayoritarios tienen un mayor impacto que los producidos por autores de las minor\u00edas parece apuntar a la presencia de un elemento real de prejuicio, o al menos de resistencia al reconocimiento de los aportes de los colegas que pertenecen a estos grupos\u201d, dice.<\/p>\n<p>Hofstra sostiene que pretende profundizar en este tema y aprender a identificar las innovaciones cient\u00edficas \u00fatiles para distinguirlas de las nuevas ideas de mala calidad. En otro frente de investigaci\u00f3n, el grupo de Stanford intenta verificar si las innovaciones de los grupos subrepresentados, incluso si tardan en ser reconocidas, generan beneficios a largo plazo o tienen un impacto en \u00e1reas interdisciplinarias. Tambi\u00e9n hay un objetivo adicional: reunir pruebas que puedan ayudar a ampliar la presencia de esos grupos en las universidades (<em>lea el art\u00edculo que figura en la p\u00e1gina 64<\/em>).<\/p>\n<p>\u201cEl estudio de Stanford saca a relucir temas que en Brasil no estamos acostumbrados a debatir\u201d, dice el soci\u00f3logo Glauco Arbix, tambi\u00e9n de la FFLCH-USP. \u201cLos resultados marcan c\u00f3mo las ra\u00edces de la sociedad, con sus prejuicios y redes de poder, penetran en las estructuras cient\u00edficas\u201d. El investigador dice que la universidad brasile\u00f1a suele ser vista como diversa, ya que existe una base salarial equitativa entre varones y mujeres. \u201cEso ya es un avance y marca una diferencia importante en relaci\u00f3n con lo que se practica en la sociedad, pero basta con observar las estructuras de mando de las universidades o las agencias cient\u00edficas de fomento para darse cuenta de que no todo es tan as\u00ed\u201d, dice.<\/p>\n<p>A juicio de Balbachevsky, los resultados del estudio tambi\u00e9n son interesantes para pensar en las dificultades de las comunidades cient\u00edficas de los pa\u00edses emergentes para que su producci\u00f3n sea reconocida internacionalmente. No obstante, ella hace hincapi\u00e9 en el riesgo de adjudicarle solamente a los prejuicios la dificultad que se les presenta a los cient\u00edficos brasile\u00f1os para realizar investigaciones de impacto internacional. \u201cEso puede motivar cierta relajaci\u00f3n, cuando en realidad hay otros factores implicados, tales como el bajo grado de exposici\u00f3n al escrutinio internacional de una proporci\u00f3n significativa de nuestros cient\u00edficos, que todav\u00eda est\u00e1n bastante aislados\u201d.<\/p>\n<p>Una atenta observadora de los estudios de ciencia y g\u00e9nero, la f\u00edsica Marcia Barbosa, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), pondera el hecho de que el trabajo de Stanford dialoga con investigaciones realizadas en el universo corporativo. Una de ellas es un estudio de la consultora McKinsey, realizado en 2017 con 1.000 empresas de 15 pa\u00edses, seg\u00fan el cual, aquellas que m\u00e1s promueven el equilibrio de g\u00e9nero son un 21% m\u00e1s rentables que las que se preocupan poco por el tema. \u201cTambi\u00e9n hay estudios en el campo de la psicolog\u00eda que muestran por qu\u00e9 los grupos con diversidad logran soluciones m\u00e1s innovadoras. Cuando un individuo trabaja con personas diferentes a \u00e9l, hace un esfuerzo adicional para dejar su zona de confort y esto aumenta la productividad del grupo. Se desarrolla as\u00ed una inteligencia positiva que genera mecanismos para ganar m\u00e1s dinero\u201d, dice Barbosa.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la f\u00edsica, la idea de que la producci\u00f3n de los grupos subrepresentados est\u00e1 devaluada, independientemente de su contenido, se corrobora a partir de diversos trabajos cient\u00edficos. Ella cita un estudio publicado en 2012 tambi\u00e9n en la revista del <em>PNAS<\/em> en el que los curr\u00edculos de los postulantes a un puesto de administrador de un laboratorio fueron evaluados por docentes de universidades de investigaci\u00f3n intensiva de Estados Unidos. Los nombres atribuidos a los candidatos, femeninos o masculinos, se incluyeron al azar. El resultado fue que hubo curr\u00edculos id\u00e9nticos que se evaluaron de manera diferente seg\u00fan el g\u00e9nero \u2013se consider\u00f3 que los hombres eran m\u00e1s competentes y aptos para el cargo que las mujeres\u2013 y ese prejuicio estaba presente incluso cuando el evaluador era una mujer. Seg\u00fan ella, el estudio de Stanford tiene la fortaleza como para convertirse en un punto de referencia al proporcionar datos sobre la ciencia y el g\u00e9nero utilizando herramientas de investigaci\u00f3n que est\u00e1n en la frontera del conocimiento. \u201cEs alentador saber que ahora tenemos acceso a metodolog\u00edas capaces de producir evidencias elocuentes mediante el an\u00e1lisis de grandes vol\u00famenes de datos\u201d, dice.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las mujeres y las minor\u00edas \u00e9tnicas son pr\u00f3digas en proponer nuevas ideas, pero obtienen escaso reconocimiento, de acuerdo con un estudio realizado con 1,2 millones de tesis doctorales","protected":false},"author":11,"featured_media":368405,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-368283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","position_at_home-sumario","keywords-desigualdad","keywords-genero-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=368283"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":368980,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/368283\/revisions\/368980"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/368405"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=368283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=368283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=368283"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=368283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}