{"id":370319,"date":"2020-12-18T18:31:28","date_gmt":"2020-12-18T21:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=370319"},"modified":"2021-01-06T19:41:25","modified_gmt":"2021-01-06T22:41:25","slug":"tiempos-de-incertidumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tiempos-de-incertidumbre\/","title":{"rendered":"Tiempos de incertidumbre"},"content":{"rendered":"<p>Las alteraciones en la forma de vivir y de morir impuestas por el nuevo coronavirus pronto podr\u00edan comenzar a costarle un alto precio a la salud a la salud mental de la gente, si es que ya no lo hacen. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), desde que apareci\u00f3 en China, en diciembre de 2019, hasta el 27 de julio de este a\u00f1o, el virus ha infectado a m\u00e1s de 16 millones de personas, ha matado a 646 mil y sigue expandi\u00e9ndose. En el intento por detener la propagaci\u00f3n del Sars-CoV-2, causante del covid-19, los gobiernos y las autoridades sanitarias de diversas naciones aplicaron normas que alteraron la forma de vivir y de relacionarse de la gente.<\/p>\n<p>De un momento a otro, el comercio, la industria, las escuelas y centros de recreaci\u00f3n y actividad f\u00edsica cerraron y se restringieron los desplazamientos de personas. Aquellos que pudieron y dispusieron de los recursos necesarios se aislaron en sus casas, adoptaron el trabajo en forma remota y empezaron a ayudar a sus hijos con las clases virtuales. Hombres y mujeres comenzaron a usar mascarillas en los lugares p\u00fablicos y se desaconsej\u00f3 el contacto f\u00edsico: desaparecieron los besos en la mejilla e incluso los apretones de manos. Quienes deben salir a la calle conviven con el temor a contraer el virus y los que se infectan experimentan, adem\u00e1s de los s\u00edntomas f\u00edsicos, el miedo a desarrollar la forma grave de la enfermedad y requerir hospitalizaci\u00f3n. En los hospitales, los pacientes pierden el contacto directo con sus familias \u2013en ciertos casos, pueden tener contacto a distancia\u2013 durante un tratamiento prolongado en el cual solo interact\u00faan con el equipo m\u00e9dico. Los m\u00e9dicos y el personal de enfermer\u00eda, a su vez, cumplen rutinas agotadoras y angustiantes frente a la alto cantidad de fallecimientos y el riesgo de contagiarse y llevar el virus a su hogar (<em><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/equipos-de-salud-bajo-estres-emocional\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">v\u00e9ase el informe<\/a><\/em>). El destino de los que mueren se ha vuelto m\u00e1s solitario, y quienes pierden a alguien por el covid-19 deben afrontar una despedida incompleta.<\/p>\n<p>Pese a la capacidad humana para adaptarse a las transformaciones, los cambios y el advenimiento de tantas adversidades en poco tiempo pueden generar una sobrecarga de estr\u00e9s que actualmente preocupa a las autoridades internacionales de salud y a los profesionales de la salud mental. El 13 de mayo, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) public\u00f3 un informe en el que hace un llamamiento a todos los gobiernos del mundo para que adopten medidas tendientes a mitigar el posible impacto de la pandemia de covid-19 sobre la salud ps\u00edquica de la poblaci\u00f3n. \u201cLa salud mental y el bienestar de sociedades enteras se han visto gravemente afectados por esta crisis y constituyen una prioridad que debe abordarse urgentemente\u201d, informa el documento. \u201cEs probable que haya un aumento duradero en el n\u00famero y en la gravedad de los problemas de salud mental\u201d.<\/p>\n<p>La OMS considera a la salud mental un \u00e1rea desatendida que, en promedio, recibe de los pa\u00edses el 2% del presupuesto asignado a la salud, aunque las enfermedades neurol\u00f3gicas y psiqui\u00e1tricas afectan a casi 1.000 millones de personas. Seg\u00fan las cifras que maneja la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), los trastornos mentales generan costos directos e indirectos por 2,5 billones de d\u00f3lares (el 4% del PIB mundial). \u201cSi no actuamos habr\u00e1 un gran porcentaje de personas gravemente afectadas, algo que repercutir\u00e1 en la econom\u00eda de esos pa\u00edses\u201d, dijo la psic\u00f3loga D\u00e9vora Kestel, directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, a la cadena de televisi\u00f3n alemana Deutsche Welle, al d\u00eda siguiente de la publicaci\u00f3n del informe.<\/p>\n<p>Algunos expertos sugieren que los problemas de salud mental pueden, por s\u00ed mismos, transformarse en una nueva pandemia. Sin embargo, por el momento no puede saberse la dimensi\u00f3n que podr\u00eda adquirir el problema. \u201cNo hubo tiempo suficiente como para recabar datos que permitan responder a ese tema en forma adecuada\u201d, dijo la psiquiatra estadounidense Carol S. North, especialista en traumas y cat\u00e1strofes del Centro M\u00e9dico Sudoeste de la Universidad de Texas, en un correo electr\u00f3nico enviado a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. Para North, las investigaciones realizadas en pandemias anteriores, como en el caso de la del S\u00edndrome Respiratorio Agudo Grave (Sars) en 2003, son limitadas. \u201cDebemos aguardar mejores datos que muestren c\u00f3mo est\u00e1 afectando a la gente el covid-19\u201d, propone.<\/p>\n<p>A pesar del escaso tiempo transcurrido desde el inicio de la pandemia, los estudios iniciales sugieren que los cambios en la rutina y el temor a contraer la infecci\u00f3n y enfermarse empiezan a elevar el n\u00famero de casos de sufrimiento psicol\u00f3gico \u2013y posiblemente de trastornos psiqui\u00e1tricos\u2013 en algunos pa\u00edses. Estos estudios, efectuados v\u00eda internet, consisten en la aplicaci\u00f3n de cuestionarios a una cantidad modesta de participantes. Sus resultados, lejos de ser definitivos, pueden brindar una idea del panorama que se avecina. Para tener informaci\u00f3n m\u00e1s precisa, ser\u00e1n necesarios meses o a\u00f1os, cuando los investigadores tengan m\u00e1s tiempo para profundizar en los estudios sobre este tema.<\/p>\n<p>En China, por medio de una aplicaci\u00f3n de intercambio de mensajes, investigadores de la Universidad Normal del Noroeste enviaron preguntas que permiten identificar s\u00edntomas de depresi\u00f3n, ansiedad, consumo excesivo de alcohol y bienestar psicol\u00f3gico a 1.074 personas con edades entre 14 y 68 a\u00f1os. Casi dos tercios de ellos eran habitantes de la provincia de Hubei, donde est\u00e1 ubicada la ciudad de Wuhan, cuna de la pandemia actual. Seg\u00fan los resultados, que salieron publicados en el mes de abril en la revista <em>Asian Journal of Psychiatry<\/em>, el porcentaje de individuos con s\u00edntomas de depresi\u00f3n grave era dos veces m\u00e1s alto en Hubei (un 11,4%) que en el resto de las provincias chinas (un 5,3%) que hab\u00edan sido menos afectadas por el nuevo coronavirus y sirvieron como par\u00e1metro de comparaci\u00f3n. Se registr\u00f3 algo similar en cuanto al consumo abusivo y la dependencia del alcohol, de un 11% y un 6,8% en Hubei y del 1,9% y el 1% en el resto de China, respectivamente.<\/p>\n<p>Asimismo, en abril, un grupo de la Universidad de Sichuan, tambi\u00e9n en China, inform\u00f3 en la revista <em>Medical Science \u2013 Monitor<\/em> los hallazgos de otra encuesta virtual respondida por 1.593 adultos de Hubei y de cuatro provincias vecinas en el mes de febrero, en el pico del brote, semanas despu\u00e9s de la adopci\u00f3n de medidas m\u00e1s restrictivas de aislamiento. El porcentaje de individuos con s\u00edntomas caracter\u00edsticos de ansiedad y depresi\u00f3n fue, respectivamente, de un 13% y un 22% entre aquellos que se encontraban cumpliendo la cuarentena, \u00edndices dos veces mayores que los registrados entre la gente que pod\u00eda circular y llevar una vida m\u00e1s cercana a la normalidad (un 7% y un 12%).<\/p>\n<p>El bienestar emocional de ni\u00f1os y adolescentes tambi\u00e9n parece haberse visto sacudido en gran medida por el miedo al contagio y el aislamiento social. Con la autorizaci\u00f3n de los padres, 1.784 ni\u00f1os de dos escuelas primarias respondieron preguntas que evaluaron los s\u00edntomas de depresi\u00f3n y ansiedad, adem\u00e1s del nivel de preocupaci\u00f3n por el contagio y el optimismo mantenido durante la pandemia. Uno de cada cuatro alumnos, aproximadamente, report\u00f3 s\u00edntomas compatibles con el diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n y uno de cada cinco de ansiedad, un \u00edndice al menos un 30% superior al observado en estudios anteriores entre ni\u00f1os asi\u00e1ticos con edades similares, seg\u00fan un art\u00edculo que sali\u00f3 publicado en abril en la revista <em>Jama Pediatrics<\/em>. Los s\u00edntomas de depresi\u00f3n fueron m\u00e1s pronunciados en los ni\u00f1os de Wuhan que en los que viv\u00edan en la ciudad cercana de Huangshi, cuya cuarentena fue m\u00e1s breve. \u201cLos hallazgos sugieren que, al igual que las experiencias traum\u00e1ticas, las enfermedades infecciosas graves pueden influir en la salud mental de los ni\u00f1os\u201d, escribieron los autores del trabajo, coordinado por la investigadora Ranran Song, de la Universidad Huazhong de Ciencia y Tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>No hay raz\u00f3n para suponer que la situaci\u00f3n inicial registrada en China sea muy distinta a la que afronta Occidente. Aqu\u00ed, la enfermedad se ha estado propagando aceleradamente durante meses, pero los datos sobre su efecto mental en la salud de la gente son escasos. En un estudio en el cual participaron 1.143 padres de ni\u00f1os y adolescentes espa\u00f1oles e italianos llevado a cabo por la psic\u00f3loga Mireia Orgil\u00e9s, de la Universidad Miguel Hern\u00e1ndez, en Espa\u00f1a, el 86% de los progenitores inform\u00f3 que sus hijos registraron cambios emocionales y del comportamiento durante la cuarentena. Seg\u00fan un art\u00edculo ingresado en abril en el repositorio PsyArXiv, el 77% de los ni\u00f1os y adolescentes experiment\u00f3 dificultades para concentrarse, un 52% se aburr\u00eda y un 39% mostr\u00f3 m\u00e1s irritaci\u00f3n e inquietud.<\/p>\n<p>En Brasil, el psiquiatra Guilherme Polanczyk y su equipo en el Departamento de Psiquiatr\u00eda de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP) comenzaron a monitorear en el mes de junio, tambi\u00e9n por medio de la aplicaci\u00f3n de cuestionarios <em>online<\/em>, a ni\u00f1os y adolescentes de todo el pa\u00eds con edades comprendidas entre 5 y 17 a\u00f1os. Los investigadores se proponen evaluar alteraciones en las rutinas, en el comportamiento y en las emociones a lo largo de un a\u00f1o. Los datos preliminares obtenidos a partir del an\u00e1lisis de 4.504 respuestas indican que han pasado mucho tiempo navegando en internet (la mitad utiliza artefactos electr\u00f3nicos durante m\u00e1s de ocho horas diarias, sin contar las clases virtuales), durmiendo menos y llevando una vida m\u00e1s sedentaria (el 43% no hab\u00eda realizado actividad f\u00edsica desde hac\u00eda dos semanas). Tambi\u00e9n sugieren que el 13% de los participantes presentaba alg\u00fan nivel de ansiedad y el 16% de depresi\u00f3n que merecer\u00edan la evaluaci\u00f3n de un especialista. \u201cEs una proporci\u00f3n muy alta, mayor a\u00fan entre los hijos de padres estresados y con menor nivel socioecon\u00f3mico\u201d, dice Polanczyk.<\/p>\n<p>Las cifras que revelan estos estudios asustan, pero se las debe tomar con cautela. A pesar de los recaudos tomados por los investigadores, las encuestas realizadas v\u00eda internet no siempre constituyen una muestra representativa de una poblaci\u00f3n. Por ejemplo, es m\u00e1s probable que respondan a la investigaci\u00f3n las personas m\u00e1s ricas, con mayor escolaridad y un mejor acceso a la red que las que se encuentran en el otro extremo socioecon\u00f3mico. Tambi\u00e9n se espera que un n\u00famero mayor de personas con alg\u00fan grado de sufrimiento psicol\u00f3gico le dedique un tiempo a responder las preguntas que aquellos que se sienten sanos.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esas limitaciones, existe una diferencia importante entre un sufrimiento psicol\u00f3gico y un trastorno psiqui\u00e1trico, que no siempre puede apreciarse en esos estos estudios. Ambos problemas conllevan sentimientos y emociones que pueden manifestarse o no como respuesta a cambios en el ambiente y generan malestar emocional, afectando la capacidad de ejecuci\u00f3n de las actividades cotidianas. \u201cLo que distingue a uno de otro es su intensidad\u201d, explica el psic\u00f3logo Christian Kristensen, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS). \u201cA partir de cierto grado de sufrimiento o deterioro del funcionamiento y de su duraci\u00f3n, el problema se torna patol\u00f3gico y puede considerarse un trastorno psiqui\u00e1trico\u201d, relata el investigador, que forma parte de un grupo de la PUC-RS que est\u00e1 realizando otro estudio <em>online<\/em> para evaluar c\u00f3mo est\u00e1 afectando la pandemia a la salud mental de los brasile\u00f1os. Aparte de ser menos intenso, el sufrimiento psicol\u00f3gico es menos persistente (dura d\u00edas) y raramente requiere que se lo trate con medicaci\u00f3n, si bien es de dos a tres veces m\u00e1s frecuente en la poblaci\u00f3n que los trastornos psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n para analizar las cifras con prudencia radica en que gran parte de las personas, incluso quienes se han visto expuestas a trastornos traum\u00e1ticos, no desarrollan trastornos psiqui\u00e1tricos. Al estudiar las cat\u00e1strofes, Carol North constat\u00f3 que menos de la mitad de las personas que pasaron directamente por traumas intensos desarroll\u00f3 problemas psiqui\u00e1tricos. \u201cLa gente es resiliente\u201d. No obstante, ella sospecha que gran parte de los individuos, incluidos los que no est\u00e1n expuestos, pueden presentar cierto grado de padecimiento psicol\u00f3gico como consecuencia del temor asociado al contagio, al aislamiento social y a las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>\u201cLa aparici\u00f3n de trastornos mentales depende del grado de vulnerabilidad biol\u00f3gica del individuo y de los factores ambientales. Ante un factor ambiental de la magnitud de esta pandemia, incluso los individuos menos vulnerables pueden desarrollar alg\u00fan problema\u201d, explica el psiquiatra Luis Rohde, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). \u201cPara la mayor\u00eda de las otras personas, este ser\u00eda un per\u00edodo de estr\u00e9s y ansiedad, pero transitorio\u201d, reflexiona Polanczyk, de la USP.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del posible aumento de los casos de ansiedad y depresi\u00f3n, se espera cierto incremento en los trastornos de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, consistente en la evocaci\u00f3n de eventos altamente estresantes en que existe una amenaza a la vida, y de duelo prolongado, en el cual incide la dificultad para superar la p\u00e9rdida de los que partieron. \u201cLa pandemia ha causado un proceso de duelo colectivo en la poblaci\u00f3n debido a la p\u00e9rdida de la vida habitual y esto agrava el pesar que viven los familiares y amigos de aquellos que mueren a causa del covid-19\u201d, plantea la psic\u00f3loga Maria J\u00falia Kov\u00e1cs, del Instituto de Psicolog\u00eda de la USP.<\/p>\n<p>Aunque sea modesto, un aumento en los casos de trastornos psiqui\u00e1tricos sobrecargar\u00e1 a un sistema de salud que no est\u00e1 preparado para hacer frente al problema. \u201cEl sistema de salud brasile\u00f1o fue concebido para atender casos graves, tales como esquizofrenia y trastorno bipolar\u201d, recuerda el psiquiatra Jair Mari, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). \u201cLos pacientes con depresi\u00f3n, ansiedad, s\u00edndromes de p\u00e1nico o problemas de drogadicci\u00f3n han quedado en un limbo\u201d. Estudios coordinados por Mari revelaron que Brasil dispone proporcionalmente de pocos psiquiatras (3,2 por cada 100 mil habitantes, mientras que en los pa\u00edses ricos esa proporci\u00f3n es 20 veces mayor) y que al 85% de los pacientes con un diagn\u00f3stico de trastorno mental no se les suministra un tratamiento farmacol\u00f3gico que podr\u00eda controlar el problema.<\/p>\n<p>Para Polanczyk, la pandemia tambi\u00e9n profundizar\u00e1 las desigualdades sociales en lo que respecta al acceso a los servicios de salud mental. \u201cLos m\u00e1s afectados ser\u00e1n probablemente los ni\u00f1os y los adultos m\u00e1s pobres, cuyo problema no llega a detectarse por medio de las encuestas <em>online<\/em>\u201d, dice. \u201cEn nuestro estudio, notamos que la cantidad de ni\u00f1os y adultos con s\u00edntomas cl\u00ednicos es de dos a tres veces mayor entre los que pertenecen al nivel socioecon\u00f3mico m\u00e1s bajo que entre los m\u00e1s ricos. Para mejorar su situaci\u00f3n ser\u00e1 necesaria la intervenci\u00f3n del Estado\u201d.<\/p>\n<p>Mientras no se vislumbra el final de la pandemia, tanto psiquiatras como psic\u00f3logos deslizan algunas recomendaciones para mitigar el sufrimiento psicol\u00f3gico: conservar una rutina similar a la anterior, durmiendo y despert\u00e1ndose en los mismos horarios; hacer ejercicio f\u00edsico; no incrementar el consumo de bebidas alcoh\u00f3licas; tratar de desarrollar pasatiempos y actividades de recreaci\u00f3n; y no estar pendiente de las noticias permanentemente.<\/p>\n<p>\u201cSon consejos generales y sin contraindicaciones\u201d, dice el psiquiatra Andr\u00e9 Brunoni, de la FM-USP. Mediante el uso de herramientas <em>online<\/em>, Brunoni actualmente eval\u00faa los efectos de la pandemia en una muestra de 4 mil personas que participan en el Estudio Longitudinal de Salud del Adulto (Elsa-Brasil), que monitorea la salud de 15 mil empleados p\u00fablicos brasile\u00f1os desde hace a\u00f1os. \u201cEsperamos poder identificar los factores que aumentan el riesgo de desarrollar trastornos mentales\u201d, explica.<\/p>\n<p>A los participantes en el estudio que presenten un alto nivel de estr\u00e9s se les aconsejar\u00e1 que participen en una de las dos estrategias de atenci\u00f3n a distancia para ayudarles a lidiar con problemas tales como estr\u00e9s, insomnio y pensamientos negativos: una teleterapia de grupo, en la cual un psic\u00f3logo atiende de seis a ocho pacientes durante cinco sesiones, o la psicoeducaci\u00f3n, en la cual el participante recibe textos y videos que le ense\u00f1an t\u00e9cnicas para lidiar con los s\u00edntomas. \u201cSi la psicoeducaci\u00f3n alcanza niveles de eficiencia similares a los de la teleatenci\u00f3n, eso podr\u00eda contribuir para aumentar la capacidad de atender a la gente\u201d, dice Brunoni.<\/p>\n<p>Para el resto de la poblaci\u00f3n, el equipo de psiquiatr\u00eda de la USP lanz\u00f3 en el mes de junio una aplicaci\u00f3n m\u00f3vil \u2013el COMVC, disponible para los sistemas Android e iOS\u2013 que utiliza cuestionarios aprobados por instituciones psiqui\u00e1tricas para monitorear los s\u00edntomas de ansiedad, depresi\u00f3n, insomnio y agotamiento (<em>burnout<\/em>). A quienes presentan un nivel moderado se les recomiendan videos orientativos para lidiar con el problema. Para los casos m\u00e1s graves, la herramienta ofrece un listado de instituciones que prestan atenci\u00f3n psicol\u00f3gica de emergencia gratuita o de bajo costo. \u201cExisten muchas <em>app<\/em> de salud mental, pero resulta dif\u00edcil hallar informaci\u00f3n y tratamientos de calidad\u201d, dice el psic\u00f3logo Daniel Fatori, quien coordin\u00f3 el desarrollo del COMVC y realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la instituci\u00f3n. \u201cEsperamos que la aplicaci\u00f3n ayude a resolver los casos leves o moderados\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> El impacto en la salud mental de la pandemia del nuevo coronavirus (covid-19) entre los participantes en el estudio longitudinal de salud del adulto (Elsa-Brasil) del estado de S\u00e3o Paulo (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/106598\/impacto-na-saude-mental-da-pandemia-do-novo-coronavirus-covid-19-nos-participantes-do-estudo-longi\/?q=20\/05441-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 20\/05441-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda a la Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Isabela Judith Martins Bense\u00f1or (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 131.191,76<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Intervenciones en la primera infancia y trayectorias de desarrollo cognitivo, social y emocional (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/99846\/intervencoes-na-primeira-infancia-e-trajetorias-de-desenvolvimento-cognitivo-social-e-emocional\/?q=16\/22455-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">n\u00ba 16\/22455-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Guilherme Vanoni Polanczyk (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.509.395,96<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los cambios en la rutina ocasionados por el covid-19 pueden hacer aumentar los casos de sufrimiento emocional y trastornos mentales","protected":false},"author":16,"featured_media":369890,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1562,179],"tags":[327,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-370319","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas","category-tapa","tag-psiquiatria-es","tag-salud-publica","position_at_home-sumario","keywords-coronavirus-es","keywords-covid-19-es","keywords-covid-19-es-2","keywords-pandemia-es","keywords-sars-cov-2-es","keywords-sars-cov-2-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=370319"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370319\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":371119,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370319\/revisions\/371119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/369890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=370319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=370319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=370319"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=370319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}