{"id":370406,"date":"2020-12-18T18:48:22","date_gmt":"2020-12-18T21:48:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=370406"},"modified":"2020-12-21T11:05:02","modified_gmt":"2020-12-21T14:05:02","slug":"treinta-mil-anos-en-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/treinta-mil-anos-en-america\/","title":{"rendered":"Treinta mil a\u00f1os en Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p>Investigaciones recientes han puesto a M\u00e9xico en el centro del debate al respecto del arribo del ser humano moderno al continente americano, con repercusiones que podr\u00edan ser beneficiosas para aumentar la visibilidad y el prestigio internacional de ciertos yacimientos arqueol\u00f3gicos brasile\u00f1os, tales como los de los estados de Piau\u00ed y Mato Grosso. Seg\u00fan dos art\u00edculos publicados al final del mes de julio en la revista cient\u00edfica <em>Nature<\/em>, uno de ellos con la participaci\u00f3n de investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), los artefactos de piedra tallada hallados en la Cueva del Chiquihuite, en el estado de Zacatecas, en el centro-norte de M\u00e9xico, indican que el <em>Homo sapiens<\/em> ya estaba ah\u00ed hace alrededor de 33 mil a\u00f1os, antes incluso del comienzo del \u00daltimo M\u00e1ximo Glacial (UMG). Ese per\u00edodo, comprendido entre 26.500 y 19 mil a\u00f1os atr\u00e1s, constituye el intervalo de tiempo que se prolong\u00f3 durante la glaciaci\u00f3n m\u00e1s reciente, cuando los glaciares alcanzaron su mayor extensi\u00f3n en el globo terrestre. Los estudios sugieren que la ocupaci\u00f3n del continente por grupos humanos podr\u00eda remontarse a m\u00e1s del doble del tiempo que postulaban las teor\u00edas tradicionales.<\/p>\n<p>Si bien en el transcurso de las \u00faltimas d\u00e9cadas se la ha puesto en duda cada vez m\u00e1s, la hip\u00f3tesis hist\u00f3ricamente dominante de la arqueolog\u00eda estadounidense sostiene que la primera cultura establecida en el continente habr\u00eda sido la de Clovis, preservada en yacimientos arqueol\u00f3gicos de alrededor de 13 mil a\u00f1os de antig\u00fcedad, donde abundan las puntas de lanza bifaciales, localizados en el estado de Nuevo M\u00e9xico (EE. UU). Antes de los hallazgos recientes en M\u00e9xico, el sitio arqueol\u00f3gico de Monte Verde, en Chile, apuntaba una presencia humana en el continente hace m\u00e1s de 18 mil a\u00f1os, y los yacimientos de la Serra da Capivara, en Piau\u00ed, y de Santa Elina, en Mato Grosso, registraban industria l\u00edtica, es decir, rocas modificadas por manos humanas datadas, como m\u00ednimo, en 20 mil a\u00f1os (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-ocupacion-del-brasil-primitivo-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 264<\/em><\/a>). \u201cEstos trabajos en M\u00e9xico corroboran lo que se sabe de los enclaves brasile\u00f1os que datan de la misma \u00e9poca\u201d, dice la arque\u00f3loga brasile\u00f1a \u00c1gueda Vialou, del Museo Nacional de Historia Natural de Francia, quien, junto a su marido, el arque\u00f3logo franc\u00e9s Denis Vialou, y otros colaboradores, realiz\u00f3 excavaciones en el refugio de Santa Elina, ubicado a unos 80 kil\u00f3metros al noroeste del municipio de Cuiab\u00e1.<\/p>\n<p>Uno de los estudios publicados en <em>Nature<\/em> da cuenta de m\u00e1s de 1.900 artefactos l\u00edticos (puntas, hojas o l\u00e1minas y lascas o astillas), aparentemente tallados por manos humanas, que se hallaron en un yacimiento arqueol\u00f3gico ubicado a 2.700 metros sobre el nivel del mar en el estado mexicano de Zacatecas, la Cueva del Chiquihuite. Seg\u00fan los autores del art\u00edculo, esas piezas (y en forma menos evidente, vestigios de plantas, animales y hogueras) indican que el emplazamiento habr\u00eda sido ocupado en forma intermitente entre 30 mil y 13 mil a\u00f1os atr\u00e1s. \u201cLa cueva habr\u00eda sido utilizada como refugio de invierno o verano por distintas poblaciones, no como morada fija\u201d, dice en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> el arque\u00f3logo Ciprian Ardelan, de la Universidad Aut\u00f3noma de Zacatecas y de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, autor principal del art\u00edculo. \u201cAll\u00ed dentro la temperatura es constante, de alrededor de 12 grados Celsius [\u00baC], independientemente de las condiciones externas\u201d. En Chiquihuite no se encontraron huesos ni ADN humano.<\/p>\n<div id=\"attachment_369979\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-369979 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-5-1140-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ciprian Ardelean<\/span><\/a> Uno de los 1.900 utensilios de piedra que habr\u00edan sido tallados por manos humanas<span class=\"media-credits\">Ciprian Ardelean<\/span><\/p><\/div>\n<p>La caverna, en la que se realizaron excavaciones por primera vez en 2012 y m\u00e1s recientemente entre 2016 y 2017, provee indicios de grupos humanos que habr\u00edan habitado esa regi\u00f3n monta\u00f1osa antes, durante y despu\u00e9s del UMG. De acceso dif\u00edcil, actualmente el sitio est\u00e1 bajo dominio de narcotraficantes. Ardelean y sus colegas reconocen que la presencia de nativos americanos en la cueva no habr\u00eda sido frecuente antes del UMG (hallaron pocos artefactos l\u00edticos con edades superiores a 26.500 a\u00f1os), pero refieren que las evidencias de una ocupaci\u00f3n muy antigua son consistentes. Se realizaron 49 dataciones de sedimentos, huesos de animales y carbones de hogueras hallados en el interior del refugio.<\/p>\n<p>La arque\u00f3loga brit\u00e1nica Jennifer Watling, investigadora responsable del proyecto contemplado en un programa Joven Investigador de la FAPESP en el Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda (MAE) de la USP, es una de los 28 coautores del estudio, junto al paleoec\u00f3logo Paulo Eduardo de Oliveira, del Laboratorio de Micropaleontolog\u00eda del Instituto de Geociencias (IGc) de la USP, y de la palin\u00f3loga Vanda Brito de Medeiros, cuyo doctorado dirigi\u00f3 Oliveira. El tr\u00edo de investigadores de la instituci\u00f3n paulista llev\u00f3 a cabo la reconstituci\u00f3n de las plantas que habr\u00edan existido o que fueron introducidas en la caverna a partir de rastros de polen y fitolitos, estructuras microsc\u00f3picas compuestas por di\u00f3xido de silicio, que perduran como vestigios de especies vegetales del pasado. Adem\u00e1s de fitolitos m\u00e1s oscurecidos que lo habitual (un indicio de que el refugio puede haber sido escenario de hogueras), la cueva conten\u00eda restos de palmeras. Se trata de una planta que los seres humanos consideran muy \u00fatil y dif\u00edcilmente haya llegado a ese refugio por medios naturales. \u201cEn la actualidad hay muy pocas palmeras en esa regi\u00f3n. Podemos asumir que en una \u00e9poca m\u00e1s fr\u00eda, el h\u00e1bitat de esas plantas se hallaba a\u00fan m\u00e1s lejos\u201d, comenta Watling.<\/p>\n<p>Los autores del estudio en M\u00e9xico evitan especular cu\u00e1les ser\u00edan los pueblos que pasaban temporadas en la caverna, de d\u00f3nde ven\u00edan o hacia d\u00f3nde se dirig\u00edan. El segundo estudio publicado en <em>Nature<\/em> aporta algunas hip\u00f3tesis sobre ese asunto. En ese trabajo, se efectu\u00f3 un an\u00e1lisis estad\u00edstico a partir de las dataciones obtenidas en 42 yacimientos arqueol\u00f3gicos de Am\u00e9rica del Norte (incluso en la cueva de Zacatecas) y de la antigua Beringia, el puente terrestre que conectaba a Siberia, en Rusia, con Alaska, en Estados Unidos (hoy en d\u00eda equivalente al estrecho de Bering). El conjunto de sitios arqueol\u00f3gicos proporcion\u00f3 una cronolog\u00eda aproximada acerca de la ocupaci\u00f3n de diferentes partes de la regi\u00f3n y tambi\u00e9n apunta la presencia de grupos humanos antes, durante y despu\u00e9s del UMG, o sea, hace al menos 30 mil a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_369967\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-369967 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140-250x141.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140-700x394.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-2-1140-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Bill Whittaker\/ Wikimedia Commons<\/span><\/a> Puntas de lanza fabricadas por la denominada cultura de Clovis, que ocup\u00f3 hace unos 13 mil a\u00f1os atr\u00e1s la regi\u00f3n del actual estado de Nuevo M\u00e9xico (EE. UU.)<span class=\"media-credits\">Bill Whittaker\/ Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>Pero la presencia humana solamente habr\u00eda cobrado mayor fuerza despu\u00e9s de un pronunciado cambio clim\u00e1tico. Am\u00e9rica del Norte habr\u00eda sido poblada por completo hace solo 15 mil a\u00f1os atr\u00e1s, cuando las temperaturas aumentaron hacia el final de la Edad del Hielo. \u201cHubo tres grandes culturas que trabajaban la piedra que en aquella \u00e9poca se expandieron de manera casi sincronizada: la cultura de Clovis, la de Beringia y la Occidental, en la costa oeste\u201d, explica la arque\u00f3loga chilena Lorena Becerra-Valdivia, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, autora principal del estudio. Sin embargo, los artefactos de piedra hallados en la cueva mexicana no parecen guardar relaci\u00f3n con ninguna de esas tres culturas l\u00edticas. Antes del hallazgo en la Cueva del Chiquihuite, tan solo un yacimiento arqueol\u00f3gico de Am\u00e9rica del Norte, las Cuevas de Bluefish, en Canad\u00e1, conten\u00eda evidencias, aunque bastante controvertidas, de ocupaci\u00f3n humana hace alrededor de 24 mil a\u00f1os: miles de huesos rotos de animales y algunas piezas de lo que habr\u00eda sido una industria l\u00edtica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Becerra-Valdivia, la expansi\u00f3n de la poblaci\u00f3n en Am\u00e9rica del Norte hace unos 15 mil a\u00f1os podr\u00eda haber contribuido a la desaparici\u00f3n de distintas especies caracter\u00edsticas de la megafauna, tales como los mamuts y algunas especies de cam\u00e9lidos y caballos, si bien que no puede descartarse la influencia de los cambios clim\u00e1ticos. \u201cNuestro trabajo sugiere que las dispersiones iniciales de grupos humanos por el continente ocurrieron en un per\u00edodo entre 57 mil y 29 mil a\u00f1os atr\u00e1s, cuando Beringia se hallaba completa o parcialmente debajo del agua\u201d, explica la arque\u00f3loga. Si esta hip\u00f3tesis fuera correcta, cobra a\u00fan mayor importancia la teor\u00eda alternativa que plantea que las primeras oleadas de <em>Homo sapiens<\/em> habr\u00edan ingresado a Am\u00e9rica del Norte por la costa del Pac\u00edfico, descendiendo luego por el litoral del continente. No es una teor\u00eda que pueda comprobarse con facilidad, dado que el nivel del mar creci\u00f3 y los yacimientos arqueol\u00f3gicos de esa ruta costera estar\u00edan sumergidos bajo las aguas del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Los yacimientos arqueol\u00f3gicos que no conservan esqueletos humanos bien preservados, que puedan ser datados de manera directa, casi siempre son objeto de pol\u00e9micas. Esta situaci\u00f3n es casi una regla cuanto m\u00e1s se retrocede en el tiempo. En estos casos, los investigadores recurren a dataciones indirectas de la presencia humana. En general, montan una cronolog\u00eda de ocupaci\u00f3n a partir de la edad de los estratos geol\u00f3gicos en donde se hallaron objetos que habr\u00edan sido modificados por manos humanas, tales como utensilios de piedra y huesos de animales, o bien datan vestigios org\u00e1nicos de dicha ocupaci\u00f3n, tales como hogueras de origen antr\u00f3pico o excrementos y residuos t\u00edpicos, producto de su vida cotidiana. La zona de Serra da Capivara, por ejemplo, en el estado Piau\u00ed, donde abundan las pinturas rupestres, contiene esqueletos humanos, pero el m\u00e1s antiguo, apodado Zuzu, no supera los 10 mil a\u00f1os, mientras que la industria l\u00edtica apuntar\u00eda una presencia humana mucho m\u00e1s antigua.<\/p>\n<div id=\"attachment_369959\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-369959 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"759\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140-250x166.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140-700x466.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/058-061_arqueologia_294-0-1140-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/a> Pintura rupestre en Serra da Capivara, en Piau\u00ed, e industria l\u00edtica hallada en el yacimiento arqueol\u00f3gico de Santa Elina, en Mato Grosso: dos regiones de Brasil con rastros de ocupaci\u00f3n humana de hace m\u00e1s de 20 mil a\u00f1os<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por su parte, al igual que los brasile\u00f1os, algunos investigadores del exterior tambi\u00e9n reconocen que el inter\u00e9s por los yacimientos arqueol\u00f3gicos de Am\u00e9rica del Sur podr\u00eda renovarse, sobre todo aquellos radicados por encima de la l\u00ednea del ecuador, luego de las evidencias que surgen de los hallazgos en la cueva de Zacatecas. \u201cSeis sitios arqueol\u00f3gicos brasile\u00f1os que datan de hace m\u00e1s de 20 mil a\u00f1os, cinco de ellos en el estado de Piau\u00ed y uno en el centro de Mato Grosso [el refugio de piedras Santa Elina], pese a haber sido h\u00e1bilmente excavados y analizados, suelen ser cuestionados o simplemente ignorados por la mayor\u00eda de los arque\u00f3logos que los consideran demasiado antiguos para ser reales\u201d, escribe Ruth Gruhn, docente em\u00e9rita del Departamento de Antropolog\u00eda de la Universidad de Alberta, en Canad\u00e1, en un art\u00edculo de opini\u00f3n que tambi\u00e9n sali\u00f3 publicado en julio en la revista <em>Nature<\/em>. \u201cLos hallazgos en la Cueva del Chiquihuite aportar\u00e1n nuevas perspectivas para este tema\u201d.<\/p>\n<p>El arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, del MAE-USP, quien no particip\u00f3 en los estudios publicados en <em>Nature<\/em>, resalta que las evidencias provenientes de la cueva mexicana, al igual que las halladas en Piau\u00ed, Mato Grosso y en otros enclaves, arrojan luz sobre otro problema relacionado con el proceso de ocupaci\u00f3n del continente americano. \u201cLos estudios gen\u00e9ticos apuntan cronolog\u00edas m\u00e1s recientes para el arribo del hombre a Am\u00e9rica, con una antig\u00fcedad m\u00e1xima de 18 mil a\u00f1os\u201d, comenta G\u00f3es Neves, experto en arqueolog\u00eda amaz\u00f3nica. Desde su \u00f3ptica, ese desfasaje entre lo que indica la arqueolog\u00eda y lo que se\u00f1ala la biolog\u00eda molecular podr\u00eda explicarse de dos maneras. \u201cO las t\u00e9cnicas moleculares todav\u00eda deben perfeccionarse, o bien las poblaciones antiguas no dejaron un registro gen\u00e9tico visible en las poblaciones contempor\u00e1neas\u201d, dice el arque\u00f3logo.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<\/strong><br \/>\nARDELEAN, C. F. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/rdcu.be\/ccnXu\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Evidence of human occupation in Mexico around the Last Glacial Maximum<\/a>. <strong>Nature<\/strong>. 22 jul. 2020.<br \/>\nBECERRA-VALDIVIA, L. e HIGHAM, T. <a href=\"https:\/\/rdcu.be\/ccnXw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">The timing and effect of the earliest human arrivals in North America<\/a>. <strong>Nature.<\/strong> 22 jul. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una caverna mexicana sugiere la presencia m\u00e1s antigua del hombre en el continente y reafirma la importancia de las evidencias halladas en yacimientos arqueol\u00f3gicos brasile\u00f1os","protected":false},"author":13,"featured_media":369975,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[270,271,293,309,310,324],"coauthors":[101],"class_list":["post-370406","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-antropologia-es","tag-arqueologia-es","tag-ecologia-es","tag-geologia-es","tag-historia-es","tag-paleontologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=370406"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370406\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":371154,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/370406\/revisions\/371154"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/369975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=370406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=370406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=370406"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=370406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}